9. Un hermano problemático.
Después de aquel "error" tan grave, com Vegeta pensaba cuando pasó ese beso, volvió a la comisaría. Allí se encontraban Goku y Piccolo con un montón de papeles. Vegeta se acercó a ellos y fue recibido por una típica sonrisa de Goku.
-Oye Vegeta... ¿siempre piensas venir a la hora que te de la gana?-preguntaba Piccolo con enfado.
-Eso a ti no te importa-contestó de mala manera.
-Vegeta, una cosa-hablaba Goku interviniendo-¿podría venir Raditz a la fiesta?
-¿Raditz?-Vegeta se quedó un momento pensando-¡NO!
-¿Pero por qué?
-¡Porque tu hermano no me gusta para nada!-gritaba Vegeta harto de aquel hombre pesado.
-Vegeta... Raditz no hará nada malo, ¡te lo prometo!-empezó Goku a intentar convencer a su amigo.
-Un no es un no ¿qué parte no entiendes?-se cruzó de brazos.
-Pero si no hará nada, es porque necesito controlarle.
-Haber como te explico esto-su expresión de no soportar más hacía temblar un poco a Goku-aunque de rodillas me lo pidieras, que me gustaría verlo, ¡te seguiré diciendo que no! puedes arrastrarte lo que te de la gana, ¡pero mi contestación será la misma!
-¿Y si le pido a mi suegro que te suba el sueldo?-preguntaba Goku sabiendo que eso no podía fallar.
-¿Cuánto?-Vegeta no daba razón de sí, cuando Goku se lo proponía podía ser muy listo.
-Lo que quieras, pero sin exagerar. Entonces... ¿puede venir mi hermano?
-Con una condición-continuaba Vegeta.
-No se acercará a Bulma, ¡te lo prometo!-decía con una gran sonrisa en su cara.
-Venga, dejaros de charla-se quejó Piccolo-tenemos mucho trabajo, por ahora hemos conseguido tener algo vigilado a "el Cirujano", pero necesitamos algunas pruebas para que acabe en la cárcel.
Los hombres siguieron pensando en algo que pudieran hacer con aquel hombre tan extraño, pero la mente de Vegeta no estaba por la lavor de pensar en él. Solo pensaba en el beso y lo último que le faltaba... Raditz. El hermano mayor de Goku, que tan solo le sacaba un año. Raditz tenía 27 años y su manera de ser era muy contraria a la de su hermano. Era un hombre que le encantaba lo malo, más de una vez fue detenido por estar metido en el mundo de las drogas y el alcohol. Eso para Raditz era todo un juego, tenía un hermano policía y podía hacer lo que le diese la gana, o por lo menos eso era lo que él pensaba. Siempre hacía lo contrario a lo que
era ayudar o seguir las normas, él siempre robaba y también se dedicaba ha hacer carreras ilegales. En cuanto a la condición de Vegeta era muy clara, Raditz pusó sus ojos en la hermosa peliazul y más de una vez le había visto forzarla para que le diese un beso y aveces sus intenciones iban a más. A él jamás le importó y por lo visto no le importará la edad de Bulma, porque Vegeta ya lo amenazó con meterlo en la cárcel, no solo por forzar violentamente a una persona, si no también por que Bulma era una menor, podía ser denunciado perfectemente.
Raditz no siempre fue así, él se iba a casar con una hermosa mujer hace tiempo, que esperaba a un hijo, y un día conduciendo un loco borracho chocó en el coche que la pareja iba, matando a la mujer y al bebé que esperaba. No hubo justicia, aquel hombre estaba suelto y a saber si cargaba con la muerte de una mujer y un niño en su mente. Fue cuando el carácter de Raditz cambió a uno más malvado, se llenaba de drogas, de alcohol y de mujeres. Para Vegeta no era de extrañar que alguna de aquellas mujeres sería menor de edad. Goku, por su parte quiso ayudarle, pero su hermano siempre se negaba de la manera más violenta. La verdad, Vegeta estaba apunto de rechazar la oferta de Goku, pero pensándolo bien, que Raditz estuviera en la fiesta era una manera de vigilarlo, para que no se acercase a Bulma, para que no se emborrachase o que no se fuera un momento a matarse con las drogas, y si eso pasaba ya podía meterle en la cárcel, y aunque Goku no lo pensará igual, podía ser una solución para que Raditz abriese los ojos.
Krilin apareció con C.18, Ten y Yamcha delante de los tres hombres, fatigados de tanto correr.
-¿Qué os pasa? ¿Por qué esa prisa?-preguntó Goku.
-¡"El Cirujano" no se encuentra en su casa!-gritaba Krilin.
-¡QUÉ!-gritó Vegeta-¿como es que no está?
-Llevan vigilando la casa desde que entró, y los que estaban allí empezaron a sospechar-contestaba Ten-llamaron al comisario y dio la orden de entrar, cuando entraron no había rastro de él.
-¿Y seguro que era esa su casa?-preguntaba Piccolo ahora.
-Había fotos suyas, pero no encontramos nada que pudiese ser sospechoso-respondió la mujer.
-Será mejor que vayamos a hablar con Ox Satan, puede que mande algunos policías en su busca-comentaba Yamcha-se habrá escondido en algún lugar.
-¡Ox Satan no puede hacer nada!-gritó Piccolo-¡han entrado en la casa de ese maldito y revisado sus cosas, cuando el juez no nos dio una orden de registro!
-¿Seguro que fue Ox Satan quién os dio la orden?-preguntó extrañado Goku.
-No lo sabemos... fue lo que esos policías nos contaron-explicó C.18.
-Éstos han hecho lo que les ha dado la gana-decía un enfurecido Vegeta-seguro que no dieron ninguna orden y para no aburrirse entraron para hacerse los héroes.
-Tendremos que quitarles las placas y armas-contestó Goku-luego hablaremos con ellos y se lo diremos a Ox Satan...
-Si se llega a enterar el juez-miraba Krilin asustado-seguro que no nos dejara seguir con éste trabajo.
-¿Éste trabajo? No dándonos una orden nos quedamos sin éste trabajo, no sabemos que hacer ni por donde empezar, las pruebas que tenemos las consiguieron ilegalmente, estamos atascados y no se puede seguir-decía la desesperada mujer.
-Claro que conseguiremos alguna prueba... con o sin la orden del juez-contestó Piccolo-no vamos a dejar que ese hombre se divierta y se ría en nuestra cara.
-¿Piensas amenazarle para que hable?-se reía Vegeta-ese hombre es muy listo, pero si conseguimos encontrar donde se esconde, a lo mejor hay encontraremos algunas pruebas que demuestren que es culpable.
-Sí... lo más divertido será encontrarle-suspiró Goku.
