Editado y corrregido por GiselleMalfoy

Sabaana: no me tires de la lengua...no me tires de la lengua...que ya me está costando horres no responder a las preguntas... ^^

Sailor Mercuri: Hermione no sabe lo que se pierde :P

NenyLu Jny: me alegra que te gustara...pero el código de colegas no es mío, es un guiño muy descarado por mi parte a la serie "how i meet your mother" XDDD

Andy Voldy: como siempre, y parece mentira que no lo sepáis...vuestros deseos son órdenes para mí, y más si esos deseos me dan alas para hacer apariciones estereras de nuestra pelirroja descarada preferida y de un Zabinni con complejo de Batman XDDD

CAPITULO 9: 1 vs 2

Hermione se sentía deprimida. Desde aquel incidente cuando despertó al rubio ojigris por culpa de una erección, cuando tuvieron una estúpida discusión...habían pasado 3 días. Y Malfoy seguía sin dirigirle la palabra.

Cumplía con los términos de su acuerdo a rajatabla. Le dejaba el control en momentos determinados, y en las comidas esperaba a que ella eligiera su parte del menú diario antes de siquiera servirse él. Pero todo era silencio. La ojimiel notaba que el muchacho ni siquiera pensaba, o lo hacía de manera tal que ella no podía oírle.

El silencio era atronador. Había intentado disculparse un par de veces, empezar a hablar...pero era imposible. Él siempre tenía algo que hacer. Algo en lo que ella le molestaba. O nunca le apetecía hablar. Le decía que le importaba poco lo que ella pensara, y que no pensaba volver a hablar de lo que había pasado aquella noche. Y eso cuando tenía suerte, porque la mayoría de las veces, la dejaba ahí, hablando sola, sin siquiera molestarse en responderle.

De alguna extraña manera, por culpa de la leona, la serpiente volvía a ser...volvía a ser una serpiente. Podía notarlo...era una sensación húmeda, pegajosa y fría. No la insultaba, no la humillaba,...pero desde que ella le grito y le insulto, Malfoy volvía a estar detrás de un muro impenetrable de orgullo. Estaban juntos en el mismo cuerpo...y a la vez separados por millones de años luz.

Lo que casi la hizo gritar hasta desgañitarse fue el hecho que la mañana siguiente del incidente, antes de bajar a desayunar, antes de ir a clase, Malfoy había ido a paso decidido a la enfermería, y le había pedido a Madame Pomfrey poción para dormir sin soñar. Aquello derrumbó a Hermione. Creyó por un momento que solo era una bravata del rubio...pero se equivocó. Todas las noches desde entonces, antes de acostarse, se sentaba en la cama, sacaba el frasco de poción de la mesita de noche, y con la misma ceremonia con la que un samurái se abriría el vientre con una katana en el Harakiri, quitándose la propia vida para salvar su honor, descorchaba el frasco y daba un largo trago a la amargo líquido. Hermione tenía la sensación de que cuando se tumbaba a esperar el sueño, Malfoy tenía la esperanza oculta de no volver a despertarse.

Silencio de día...y un aterrador vacío de noche. Al quinto día, Hermione tenía los nervios destrozados.

"-Malfoy..." intentó por millonésima vez, con el mismo resultado de siempre: silencio.

"-Malfoy por favor..."- probó unos minutos después. Ídem

"- Esto es ridículo..."- hizo el intento a la desesperada poco después. La seguía ignorando.

"-No puedes ignorarme por siempre..."- dijo en un susurro desesperado. Esta vez sí tuvo respuesta.

-Ya veremos si puedo o no...- Le masculló el rubio. Hermione encajó sus palabras como si le hubiera golpeado con un mazo. Pero al menos, le había contestado. Algo es algo...

"- Al menos dime porque estas tan enfadado... no creo que fuera para tanto...tuvimos un malentendido, los dos hicimos cosas que no debíamos, los dos dijimos cosas que no queríamos, y han pasado ya 5 días...por favor... ¿no podemos volver a como estábamos antes?"

-No.

Una palabra. Dos letras. A Hermione se le cayó el mundo encima. Y ni siquiera entendía porque le afectaba tanto que él la ignorara. Unos meses atrás, unos años atrás, habría dado lo que fuera por que Malfoy la ignorara, que pasara de ella, que la dejara en paz. Pero ahora...después de todo lo que habían pasado...después de literalmente, haberse puesto en sus zapatos...añoraba sus largas charlas, sus estúpidas discusiones por libros o deberes, como se corregían...resultó que Malfoy era un compañero de estudios impresionante, con una conversación inteligente y mordaz que siempre le resultaba un desafío y un reto.

Añoraba las apresuradas discusiones entre susurros sobre el menú de cada comida, y como se divertían los dos cediendo y recuperando terreno en esas batallas dialécticas de ingenio. Echaba de menos sus vuelos en escoba, y como le había enseñado a volar en pocos días, cuando nadie lo había conseguido antes.

Y pese a que sabía que era un mortífago, al que le habían encomendado matar a Dumbledore...pese a todo...lo echaba de menos. Y no habría sabido decir porque ni aunque le fuera la vida en ello.

"-Malfoy...ya basta...por favor..."

Pero nada funcionó. Había suplicado, llorado, amenazado, gritado, le había insultado, chillado, vuelta a suplicar...exceptuando el golpearle la cabeza con un martillo pilón, lo había probado todo.

Al final, sintiéndose derrotada se encogió en el lugar más oscuro y recóndito que encontró, sintiéndose miserable y vencida.

En algún momento, Hermione no recordaba cuando ni donde ni porque, solo que Malfoy había puesto rumbo a la sala común de Slytherin en un brutal y demoledor silencio, de pronto el brazo izquierdo empezó a doler. Ardía, quemaba, se sentía congelado, pinchaba, cortaba...traspasaba la piel, el musculo, el dolor se atenazaba llegando hasta el hueso.

Draco se tensó de golpe y Hermione tuvo que morderse los labios para no chillar. El rubio jadeó, intentando controlarse para no doblarse por la mitad y retrocedió cambiando de pasillo y dirigiéndose casi a la carrera hacia el despacho de Snape.

"-Malfoy ¿qué está pasando?"

-Ahora no, Granger- masculló el furioso y asustado.

Snape salía con prisas de su despacho y cuando vio a Draco correr hacia el volvió ha abrirlo y el muchacho entro allí dentro a la carrera.

-Lo sientes, ¿no Draco?

-Si...-dijo el rubio atenazándose el codo, como si eso pudiera ayudarle a controlar el intenso dolor.

-Vamos...acudiremos a la llamada -Dijo el profesor de pociones.

-Pero no se puede salir de Hogwarts...-Empezó Draco antes de que Snape lo cortara con ferocidad.

-Está todo preparado.

Cogió al muchacho y lo arrastró hacia una chimenea, escondida entre estanterías y pilas de libros. Se metieron los dos y Snape arrojó polvos flu gritando el nombre de un lugar que Draco no había oído nunca. Llegaron a una especie de local abandonado y cuasi en ruinas, y desde allí, Snape se desapareció arrastrando a Draco con él. Aparecieron en las ruinas de una vieja abadía.

Y Hermione lo vio, Voldemort, sentado lánguidamente en una columna volcada hacia décadas atrás. Con una inmensa y desagradable serpiente enroscada a sus pies. El pánico se apodero de ella. Pero por alguna razón, sintió a Malfoy cubriéndola con su conciencia, con su mente. Consolándola, tapándola. ¿Protegiéndola?

-Tan puntual como siempre, Severus...-susurró el mago tenebroso.

-Mi Lord...-Snape agachó la cabeza, y Draco hizo lo mismo. Pero a Voldemort no se le escapó la expresión de disgusto del profesor.

-¿No apruebas que os haya llamado?- dijo divertido

-No estoy en posición de juzgar el criterio de mi señor...pero no me parece prudente semejante riesgo, Lord.- dijo secamente Severus.

-Tan políticamente correcto como siempre...-siseó con una sonrisa sin ningún humor – Pero no es contigo con quien quería hablar...

Draco sintió un escalofrió sabiéndose el foco de atención del mago tenebroso. Nagini reptó con perezosos serpenteos hacia los pies del rubio y alzó su desagradable cabeza hacia el chico, como una sentencia de muerte segura si sus respuestas no complacían a su amo.

-Dime...joven Malfoy... ¿qué tal vas con tu misión?- aquella desagradable voz sonaba como una burla, un insulto. Pero Draco estaba demasiado asustado como para que su orgullo se sintiera herido.

-Necesitare más tiempo, Lord.

El Sr Oscuro ladeó la cabeza con su mueca similar a una burlona sonrisa Y el ojigris lo sintió, con total claridad, como aquel al que se había visto obligado a jurar lealtad usaba la legeremancia con él. Ningún secreto se le escapaba. Salvo en esta ocasión. Cuando la mente de Draco fue doblegada y con cierto placer Voldemort se disponía a arrancarle sus secretos, cuando la mente de Draco se hundió, Hermione se alzó. Era como un balancín, cuando uno bajaba, el otro subía. Con todos sus escudos mentales preparados y dispuesta a rechazar aquella ofensiva intrusión, y dado que el Sr Oscuro no se esperaba algo así, la Gryffindor lo rechazó con más violencia de la necesaria.

Tal y como la tentacular mente de Voldemort salió del cuerpo compartido, Hermione volvió a sumergirse y Draco recuperó el control aturdido. Temblando. Aterrado.

Voldemort soltó una risita.

-Vaya, vaya...aquí tenemos algo nuevo...-dijo levantándose y dejando su asiento en la columna- Eso no ha sido oclumancia, joven Malfoy... ¿qué has hecho?

-No sabría decirle mi señor...-dijo el con total y absoluta sinceridad.

Voldemort se acercó a él y volvió a conjurar la legeremancia. Tal y como conseguía colarse en la mente de Draco, un escudo invisible se alzaba y lo rechazaba, y cuando conseguía superar ese escudo...Draco volvía a estar ahí. Siempre había algo defendiendo aquella mente, esquiva, que se le escapaba. Impenetrable.

El mago oscuro soltó una carcajada que sonó como el eco en una tumba abierta.

-Alguien con un poco de talento...-reconoció al fin- Interesante...muy interesante...quizás resultes de utilidad y todo...y no resultes una patética decepción como tu padre-Hizo un gesto con la mano, como espantando una mosca, y Snape capto el mensaje. Los estaba echando.

El jefe de la casa de Slytherin cogió a su pupilo del brazo dispuesto a sacarlo de allí cuanto antes pero Voldemort hablo de nuevo.

-No me hagas esperar demasiado Draco...odiaría tener que esperar demasiado...y no te olvides de hacerme llegar la buena nueva...- y sencillamente, desapareció.

Hermione y Draco suspiraron aliviados al unísono, mientras Snape lo agarraba con sus engarfiadas manos y se desaparecían también, volviendo a aquella ruina abandonada para volver por la chimenea al despacho del profesor de pociones.

-Espero por su bien, Srta. Granger, que sepa mantener la boca cerrada.- Comentó Snape con voz seca sin mirar a nadie en particular.

Hermione captó el mensaje. Pero ¿a quién iba a contarle lo que había pasado? ¿Quién diablos iba a creerla? Solo de pensar en las explicaciones le daban ganas de reír "veréis, estaba yo atrapada en la mente de Malfoy y compartiendo su cuerpo a medias cuando hicimos una visita a Voldemort y pasamos una agradable tarde jugando al escondite mental..."

Draco respiró hondo y sin mediar palabra con Snape, solo mirándole con algo parecido a la admiración o la gratitud, salió del despacho y no paró hasta que llegó a su dormitorio. Se desnudó deprisa, y se cerró los pesados cortinajes de su cama. Solo cuando estuvo solo, aislado por el terciopelo, se permitió sentir un escalofrió.

"-Malfoy..."

Demasiado cansado para seguir ignorándola, cedió.

-Que...

"- ¿Te he metido en problemas?"

-Me has salvado la vida, y la tuya de paso. Si se llega a enterar de que estabas ahí no habríamos vuelto.- Hermione tuvo un escalofrió al oírle decir eso.

"-No tomes esta noche poción para dormir sin sueños...por favor...no sabes como es. Yo no duermo Malfoy, no desde que estoy en tu cabeza. Y toda la noche,...en silencio... es horrible. Mañana si quieres vuelve a tomarla...pero hoy no...No después de esto...por favor...no me dejes sola esta noche en la oscuridad y en silencio..."

-¿Y si vuelve a pasar lo del otro día?- masculló el sin poder evitarlo. No quería ceder ante el lastimero tono de voz de Granger. Le estaba afectando más de lo que quería reconocer. Saber que ella estaba tan asustada y afectada,...le importaba. Y Draco no quería que le importara. No soportaba la sensación pesada y desgarradora que la voz de ella le provocaba en algún lugar no definido del pecho.

"- Créeme Malfoy, ahora mismo, eso, es lo que me nos me importa"

-Si te sirve de algo...-dijo él aliviado por la respuesta de ella- no creo que esta noche pueda dormir.

"-¿Te importa si me quedo contigo?"- el tono inocente y frágil con el que hizo la pregunta casi lo hizo reír.

-¿Cómo pretendes estar más conmigo de lo que estas ahora Granger?- Y como única respuesta, Draco se quedó sin aire en los pulmones cuando sintió la conciencia de Granger pegándose a la suya, como una niña asustada, como si esperara que él pudiera protegerla de algo, como si él pudiera alejar sus miedos.

Draco cerró los ojos y dejó que esa mente femenina se acurrucara a su lado. No sabía cómo reaccionar. Era una experiencia nueva. Pese a sus experiencias en la cama con las mujeres, dormir no era una de ellas. Draco siempre había dormido solo. Cuando compartía la cama, era para actividades muy distantes del sueño. Dormir con la conciencia de Granger cerca de la suya ya había sido algo perturbadoramente nuevo.

La revelación de que ella no dormía, y que se pasaba las noches velando sus sueños, velándolo a él...había sido demoledor. Pero ahora, ahí la tenía, abrazada a él. Y Draco expulso el aire con resignación. A fin de cuentas, a cierto nivel...le debía algo.

Con suma delicadeza, como si no estuviera demasiado seguro de cómo hacerlo...o de si lo hacía bien, Draco relajo su mente y envolvió con ella la de Granger, que pareció relajarse solo con el gesto.

Desde aquel día en el que en el aula de pociones discutieron, tuvieron un accidente, y pensaron que las cosas no podían ir peor, por primera vez, pasaron una noche en la que cada uno de ellos, velaba al otro.