Dakota POV

Al salir de la puerta cojo aire y lo suelto lentamente. Repito la acción una cuantas veces para poder relajarme.

Estoy muy alterada por el momento que he tenido que pasar. No he podido evitar sentirme dolida cuando Amelia se ha abalanzado a Jamie pero por suerte he llegado a controlarme y apartar la mirada de ellos. Sé que Jamie y yo no somos todavía nada para que me sienta así pero no he podido aguantar las ganas de tirar de los pelos a Amelia cuando he visto que pretendía darle un beso a Jamie en los labios y yo no he apartado mi mirada de mis manos entrelazadas en mi regazo.

Todavía me cuesta creer que el día haya dado un giro total de 360º. Todo estaba yendo perfectamente hasta que Amelia ha aparecido. Jamie y yo lo estábamos pasando tan bien que nos habíamos olvidado del mundo y sobre todo de ella, pero no, ella ha tenido que aparecer y estropearlo todo.

Definitivamente me da mucha rabia.

Lo que ha llegado a cabrearme todavía más es la forma con la que me ha tratado Amelia. No era la Amelia dulce y amable que conocí hace unos meses. No, esta Amelia era más mezquina, celosa, grosera y maleducada. Ha cambiado mucho durante estos últimos meses y Jamie no me había dicho nada.

Por un momento he pensado en renunciar a todo y a él, pero Jamie me lo ha impedido y doy gracias a ello porque no creo que hubiera sido capaz de verle durante la promoción sabiendo que habría perdido la oportunidad de estar con él y dejarle el camino libre a Amelia. No me lo hubiera perdonado en la vida.

Siento que Amelia no se va a tomar muy bien que Jamie la deje mas no puedo culparla porque, ¿a quién le gusta que le dejen y encima por otra persona?

Jamie estaba convencido de que todo iba a salir bien sin embargo yo no estoy tan convencida como él y ya veremos que me cuenta cuando vuelva al hotel.

Por suerte me he quedado con el camino de vuelta al hotel. Al llegar a mi habitación dejo mi abrigo y bolso encima de la mesa, me cambio y me pongo ropa más comoda y me lanzo a la cama con un gran suspiro.

Ha sido un gran día a pesar de la forma en la que ha acabado y estoy muy cansada. No puedo evitar cerrar los ojos y encontrarme con unos preciosos ojos grises y soñar con ellos.

No sé cuánto tiempo llevo durmiendo pero no me despierto hasta que oigo unos golpes en mi puerta. Sospecho que será Jamie que ha vuelto de hablar con Amelia.

No puedo librarme del nerviosismo que me recorre por el cuerpo en estos momentos. ¿Qué pasa si me dice que no ha logrado decirle que quiere terminar con ella y que quiere seguir con ella?

Quito ese pensamiento rápidamente de mi cabeza porque sé que una de las cosas que me gustan más de Jamie es que es honesto sea para cosas buenas o malas, así que confío en que le haya dicho la verdad.

Cuando abro la puerta me encuentro a Jamie apoyado en la pared de enfrente de mi puerta, se ha cambiado de ropa también. En unos segundos siento que sus brazos me rodean y que inhala el aroma de mi pelo. Yo solo paso mis brazos por su cuello y le devuelvo el abrazo. Seguro que ha sido duro para él el momento que ha tenido que pasar.

No tarda mucho en deshacer nuestro abrazo y hacer que los dos entremos dentro. En todo momento no aparta sus manos de mi cuerpo. Nos sentamos en la cama y noto que él tiene la mirada perdida.

-Jamie... - le cojo la barbilla y hago que me mire. - Cuéntame qué ha pasado.

Me mira profundamente con tristeza en sus ojos.

-Me puedo imaginar que la reacción de Amelia no ha sido muy buena ¿verdad?, ya te lo había dicho pero parece que no me escuchas.

-No es eso - es lo único que me dice.

-Entonces ¿qué es? - pregunto confundida.

-Es... es que no puedo creer lo mucho que ha cambiado Amelia. Ella no era así cuando la conocí ¿sabes? - aparta su mirada de mi y la dirige hacia sus manos entrelazadas en su regazo.

-De eso ya me he dado cuenta porque aunque yo la conozca desde hace menos tiempo cuando yo la conocí era una mujer dulce, tierna y muy simpática y ahora...

-Ahora es una maleducada, mezquina y ya no hablemos de sus celos. No te lo he contado pero durante todos estos meses después de terminar las grabaciones se ha vuelto muy celosa respecto con nuestra relación. Discutíamos muy a menudo y muchas veces dormía en la habitación de invitados porque no soportaba estar en la misma habitación que ella. A mi parecer creo que se ha vuelto muy insegura consigo misma.

-Pienso lo mismo que tú, créeme.

Paso mis brazos por sus hombros y le doy un pequeño apretón. Él devuelve su mirada hacia mi y me da una pequeña sonrisa. Después junta su frente con la mía y frota nuestras narices. Es un gesto tan tierno que me derrite el corazón.

-Te quiero.

El corazón no para de latirme rápidamente y siento como el mundo desaparece y que solo existimos él y yo.

Le acaricio los labios con mis dedos y recorro su mandíbula.

-Y yo a ti, no sabes cuánto.

No puedo aguantar y le doy un pequeño beso en los labios pero el me agarra el pelo y profundiza el beso haciéndonos a ambos gemir.

-Dios te deseo tanto - me dice mientras me va repartiendo pequeños besos por el cuello. Yo gimo y me giro para que tenga mejor acceso.

-Y yo a ti.

Vuelvo a sentir sus labios que me besan apasionadamente y su lengua acaricia mi labio inferior pidiendo permiso para entrar en mi boca. Yo se lo permito y nuestras lenguas se encuentran en una guerra por quién posee al otro.

-Quiero hacerte mía otra vez - me susurra entre besos.

Muerdo su labio inferior haciéndole gruñir.

-Hazme tuya como si fuera la primera vez.

Él rompe el beso y puedo notar el deseo en sus ojos.

-Con mucho gusto.

Y vuelve a poseer mi boca como un sediento que lleva días sin beber agua.

Me recuesta despacio en la cama. Envuelvo mis piernas en su cintura y agarro su pelo con mis manos y eso produce que salga otro gemido de su boca. Parece ser que le gusta que le haga eso y a mí también.

-Eres tan preciosa - me dice mientras me besa el cuello.

Cojo el bajo de su camiseta, tiro y él me ayuda a quitársela por la cabeza. Toco sus abdominales tonificados que tanto me vuelven loca, bueno a mí y a media población mundial para qué mentir. Recorro desde sus abdominales hasta su barbilla para empujarle hacia mi y juntar nuestros labios de nuevo. No me deja saborear mucho sus labios porque rompe el beso para ponerse de rodillas alzándome con él para poder quitarme la camiseta también.

Cuando ha terminado de sacarme la camiseta por la cabeza, empieza a deslizar mis pantalones de chándal por mis piernas hasta que los deja caer en algún lugar desconocido de la habitación. Me mira el cuerpo de arriba a abajo con los ojos tan oscurecidos que llegan a parecer negros. Yo me muerdo el labio.

Coloca las manos en mi cara y vuelvo a sentir sus labios anhelantes en los míos y nos dejamos caer en la cama. Torpemente alcanzo la cinturilla de sus pantalones y hago un intento vago de bajárselos, pero obviamente no soy capaz y él acaba por ayudarme. Se baja los pantalones junto a sus boxers dejando libre su espectacular erección.

Vuelve a dejarse caer sobre mi sujetando su peso con sus brazos a cada lado de mi cuerpo y siento su erección en mi estómago y no creo que dure mucho más sin sentirlo dentro de mi. El deseo me puede y le necesito dentro, ya.

Recorre con sus labios mi barbilla, chupando y dejando un pequeño mordisco en ella, hasta llegar a mis pechos a los cuales aprieta con sus manos haciéndome gemir. Dirige sus manos para desabrocharme el sujetados y dejar mis pechos libres a su antojo. Una vez libres cierra los labios sobre mi pezón, chupa y tira, y eso causa que arquee la espalda de puro placer.

Deslizo mis uñas por su espalda dejando marcas en el camino hasta llegar hasta su perfecto culo en donde le doy un apretón.

-Oh, Dios, Dakota - dice sin respiración.

Rápidamente me quita las bragas y empieza un recorrido de besos por mis piernas hasta mis muslos. Cuando llega a mi sexo la respiración se me empieza a acelerar a causa de la expectación de lo que va a venir ahora.

-Dios me gustaría saborearte pero no puedo aguantar las ganas de estar dentro de ti.

Con esto dicho vuelve a besarme apasionadamente hasta que noto su miembro en la entrada de mi sexo. Despacio va penetrándome haciéndonos a ambos gemir de placer.

Una vez que nota que me he acostumbrado a su intromisión empieza a moverse en un vaivén lento. Coloco mis manos en su espalda y él las coloca por encima de mi cabeza para poder darle impulso.

Su vaivén va aumentando de velocidad y sé que estoy cerca y que no aguantaré mucho hasta que estalle en mil pedazos.

-Vamos necesito que te corras Dakota, yo... yo no voy a aguantar mucho más - dice con un gruñido.

Se mueve ligeramente y gira las caderas una y otra vez.

Eso me manda a estallar en uno de los clímax más placenteros que he tenido en mi vida mientras grito su nombre. Él no tarda mucho más en llegar a su orgasmo gritando mi nombre también.

Apoyamos nuestras frentes intentando recuperar nuestra respiración mientras disfrutamos del momento postcoito. Me besa la punta de la nariz.

Aquí es donde deseo estar y esto es lo que deseo en mi vida, le deseo a él.

Como sé que el anterior capítulo ha sido bien cortito aquí tenéis otro que espero que os guste también.