Capítulo 9

Lo que debían hacer ahora era simple Sherlock necesitaba ver la casa del muchacho, su verdadera casa y a sus padres. Lestrade le dio una dirección dentro de la misma ciudad y un poco de tiempo antes de que unos detectives fueran a preguntar por el muchacho e informar a la familia por la presunta desaparición, debían ir antes de almuerzo.

- No te parece extraño esto John ¿Por qué vivir en un hogar universitario, si tú casa está en la misma ciudad?-

- ¿Problemas con sus padres?- Acotó John, sabía que Sherlock haría mofa de lo obvio del comentario.

- Lógico.- Habló posando sus manos juntas frente a su nariz como solía hacer cuando pensaba, John no dijo nada más, sabía que de cualquier forma no lo escucharía, desvió la mirada por la ventana del taxi hasta que sintió nuevamente aquella mano fría sobre su pierna y cada vez más cerca de su entrepierna, siguió mirando por la ventana por el resto del camino, sentado perfectamente rígido y comenzando a sonrojarse.

–La cuestión es el por qué...- Agregó Sherlock cuando ya bajaron del automóvil.

- ¿Qué es esto? ¿Un edificio comercial? ¿Ese chico vive aquí?- Preguntó John sorprendido, era un edificio alto, con más de 50 pisos, de los cuales los bajos eran conocidos por ser utilizados de oficinas comerciales y de venta de grandes compañías, el lugar estaba repleto, mucha gente entrando y saliendo con maletines y hablando por celular, un natural ambiente de negocios, los ascensores estaban llenos y solo habían dos uno para los pisos pares y otro para los impares, tuvieron que esperar doble tiempo para lograr subir, la tercera vez y quedar pegados al fondo del elevador John se quedó de espalda al muro mirando como cambiaban los números de los pisos, Sherlock un paso más adelante en la misma posición, pudo ver como el detective atraía varias miradas y conoció de inmediato esa miradas, dos chicas realmente interesadas que lo veían de reojo o por el reflejo en el espejo de uno de los muros, ya había tenido esa conversación con el mismo anteriormente, un punto obvio a esas alturas era que el detective es jodidamente atractivo y de alguna forma le molestó notarlo, estaba pensando en ello cuando casi grito de la sorpresa, Sherlock había agarrado su entrepierna tocando disimuladamente con su mano izquierda hacia atrás por lo bajo, John con fuerza trató de quitar su mano, pero a medida que empujaba el apretaba más fuerte, ahogo un suspiro en la espalda del detective y se incorporó rápidamente para no llamar la atención sintiendo como esa hábil mano deslizaba el botón de su pantalón y suavemente bajaba el cierre, John se lamentó de no haberse puesto cinturón ese día, mientras esa mano se adentraba en su ropa interior provocándole un fuerte escalofrió con sus largos dedos fríos.

- Sherlock es suficiente.- Susurró cerca de su oído para que se detuviera mientras el ascensor se paraba en el piso 10 y bajaban algunos y subían otros, habían al menos unas quince personas en ese ascensor, quince personas en los mismos 2 metros cuadrados donde Sherlock lo estaba estimulando sin decoro, podía ver las caras de los otros, oírlos hablar de trivialidades con furtivas miradas, y esa típica música de ascensor en un volumen moderado, todos presurosos de llegar al piso deseado, y con suerte demasiado metidos en sus propios asuntos como para prestarle atención a un hombre de bajo perfil y ropa sencilla atrás de otro notoriamente alto y más llamativo, el elevador se detuvo cada dos pisos sin excepción, solo en los pares.

Podía sentirlo como empezaba a reaccionar, comenzaba a ponerse duro y sensible, Sherlock tocaba con dedicación, acariciaba presionando con su pulgar e índice alternadamente y apoyando su palma para cerrar el agarre.

Podía ver a Sherlock sonriendo de costado, dios esa sonrisa podía ser tan diabólica y sensual, su toque era áspero y un poco doloroso pero ya había logrado excitarlo, su respiración era fuerte y pudo sentir como Sherlock sacaba su mano cerrando el cierre tras de si.

- Mal-dito.-

Reclamó John necesitado mirándolo fijamente ¿Cómo se atrevía a hacerle eso en público, frente a tantas personas hasta dejarlo sumamente excitado y más encima al final abandonarlo a su suerte?, esa definitivamente se la pagaría, de una u otra forma debía vengarse de eso, pudo ver al detective mirándolo de reojo sin voltear la cabeza con media sonrisa en sus labios y como rápidamente pasaba su lengua por tres dedos, haciéndolo sonrojar demasiado, las puertas se abrieron en el piso 46, ese no era el piso de la dirección que Lestrade les había dado, pero si el que necesitaban, Sherlock se abrió camino entre las personas y lo arrastró fuera del ascensor con él, un largo pasillo vacío, solo habían puertas cada una con su propio timbre y numeración correlativa, debían ser departamentos habitados y ya no solo oficinas porque nadie andaba por ese lugar. Junto al conducto de la basura que estaba cerca al ascensor una puerta de servicio, decía simplemente: LIMPIEZA. Sherlock esperó a que el ascensor se cerrara y partiera, esos fueron los segundos más largos del día para John, lo miro sonrojado y este le sostuvo la mirada con deseo, Sherlock rogó que aquella puerta estuviera abierta porque no estaría en condiciones de forzarla.

- ¿Qué estás haciendo Sherlock?- Habló algo nervioso y entrecortado, mas por la molestia en su pantalón.

- Como si no te hubieras hecho a la idea. Respondió divertido

Sonó el dispositivo que activaba las puertas y estas se cerraron, Sherlock se abalanzó a John como si este fuera su presa, posó sus manos junto a sus orejas y lo besó con pasión, ávido, obligándolo a retroceder unos pasos y quedar mirando hacia arriba, porque a medida que avanzaba el tiempo, como le gustaba a Sherlock su diferencia de estaturas especialmente cuando lo besaba en esa posición.

John comenzaba a comprender que era lo que sucedía, el menor de los Holmes, el que no conocía el placer de otro cuerpo comenzaba a tomarle el gusto y se estaba volviendo bueno en ello y caprichoso como en todos los aspectos de su vida, habían cosas que repetía una y otra vez, y habían muchas otras que sabía le gustaba que le hicieran, pero un gran premio se lo llevaba el besarlo de pie sosteniendo su rostro posesivamente arrastrándolo contra una pared, adoraba sentir su lengua golpear fuerte contra la del doctor y el innecesario intercambio de saliva porque, John era dulce.

El detective lo besó demandando demasiado y privándolo de aire un largo periodo, lo empujo con fuerza contra la muralla sacándole un quejido y lo guio sin dejar de besarlo hasta la puerta del cuarto de limpieza, torpe estiró su mano tratando de alcanzar la manilla, la puerta estaba sin llave, la abrió y entro con John, una pequeña ventanilla dejaba pasar solo un poco de luz, el lugar era angosto, varias escobas, palas y utensilios de aseo en desorden y al fondo una pequeña repisa con químicos de limpieza y algunos paños.

John respondió con la misma pasión aferrándose a él cruzando sus brazos por los hombros del más alto, aún estaba excitado, quería tocar a Sherlock y ese estúpido abrigo no ayudaba.

- Sher… lock… - Gimió mientras presionaba su cuerpo al otro con fuerza, jadeando –…tócame – Le susurra sobre los labios a modo de orden.

Se queda extasiado con la visión, mirándolo fijamente con algo de júbilo y un ligero tinte en sus mejillas. Empujo suavemente a John hasta llegar al borde de la repisa, sin dejar de besarlo.

- John mírame.- Lo reprendió al ver como el otro cerraba sus ojos o desviaba la mirada de él. Pasó una rodilla entre sus piernas estimulándolo suave. Bajó lentamente tocando por sobre la ropa hasta quedar de rodillas frente al doctor, sin mucho preámbulo, ansioso volvió a abrir sus jeans y los bajo hasta los muslos.

- No… - Protestó John, tomó sus manos y las quitó, era demasiado para él.

Estaba excitado; Sí

Le gustaba; Estaba encantado.

Necesitaba atención; Oh dios sí.

Pero recién había pasado una semana, hace solo siete días Sherlock era solo su socialmente torpe y brillante compañero de cuarto, había soñado con cosas como esta, pero de ahí a la realidad era algo completamente diferente y de alguna forma se sentía sucio de solo haberlo pensado.

- Sherlock tú… no… no es necesario.- Habló nervioso haciendo fuerza para que no soltará sus manos.

Sherlock solo lo miró hacia arriba sonriendo y dejó de hacer fuerza para liberarse, obligo a John a apoyarse en la repisa, miró con detenimiento lo duro que estaba el doctor, su ropa interior se veía ajustada, dolorosamente apretada, bajó y mordió la parte interna de su pierna justo debajo del elástico del slip dejando una marca rojiza, y subió posando sus labios por la costura apretando de vez en cuando, se sorprendió de ver el nombre de un reconocido diseñador en la pretina, odió ese nombre y enganchó el borde con sus dientes, podía sentirlo vibrar ante su aliento, tiró lentamente viendo cómo se liberaba, estaba completamente erguido.

- De-detente.- Hablaba avergonzado, ¿Cómo era que ese sujeto que hacía una semana no tenía idea de cómo besar ahora era tan sensual?

- Se lo que estás pensando.- Contestó con los dientes aun apretando la ropa interior sin terminar de bajarlo.

- ¡Maldicion!- Soltó las muñecas de Sherlock y se afirmó con una mano del mueble, con la otra cubrió su rostro como pudo.

- Estás pensando, ¿Pero cómo?- Pronunciaba seductor.

- No, Sherlock no, solo detente.- Contestó algo enfadado, imaginándose que Sherlock pensaba que él estaría creyéndolo sospechoso.

- No me preguntarás… -Habló ronco tirando por fin con fuerza la ropa interior bajándola completamente.

John trató de imaginarse que habría hecho el detective, si había leído un libro, lo que no era muy probable ¿Pornografía?, quizás, pero le era imposible o irrisorio imaginarse a Sherlock viendo porno… de igual forma era un poco sensual, cerro sus ojos con fuerza al sentir el suave y cálido aliento sobre su miembro desnudo y sensible.

- Sher-lock...- Su vista se nublaba.

- Shhhh

- Que estás haciendo, ¡Dios!.- Trato de alejarlo de su pene.

- ¿Qué parece que hago? –

- Pero de donde.-

- Recuerdas lo que no te pude decir un poco antes de salir del departamento hoy en la mañana.-

- Si claro, pero que tiene esto que ver.- Trataba de concentrarse, pero no podía dejar de mirar los labios de su interlocutor y con mucha dificultad podía escuchar lo que le hablaba.

- Lo aprendí en un sueño.- Apretó con fuerza la base del miembro de John, sacándole un fuerte gemido, sin darle un respiro paso su lengua desde donde poso sus dedos hasta llegar a la punta, volvió a bajar por el tronco apretando con sus labios pequeños trozos de piel, lamió con paciencia la base.

- Maldición Sherlock ¡Rápido!- Pidió mirándolo con los ojos apenas abiertos.

Besó la punta e introdujo completamente el glande en su boca sin dejar de mirar el rostro de John en ningún momento, pasó su lengua haciendo círculos rápidos comenzando a mover rítmicamente su mano, enrollo su lengua y comenzó un suave vaivén metiéndolo y sacándolo, solo la punta, volvió a sacarlo completamente y paso ávido su lengua nuevamente a lo largo para volver a besar la punta y meterlo por completo en su boca, apretando y succionando lentamente, le gustaba ver ese rostro de frustración en John, succiono más fuerte, era increíble, un trozo duro, suave y caliente de carne, podía sentirlo palpitar frente a sus caricias. John enredo sus dedos en los risos de la nuca del detective, y lo guio en la velocidad y profundidad, sin forzarlo, muy suavemente mientras los acariciaba.

-John, muévete.- Ordeno Sherlock pasando sus manos por la espalda del doctor para obligarlo a levantarse, logrando solo que quedará con la cadera al aire afirmándose con ambas manos de la repisa con los codos doblados. John sin pensarlo le hizo caso y comenzó a moverse primero en un tímido vaivén, penetrando la boca del detective quien lo succionaba deliciosamente, John no podía contener más su voz, mordió su labio inferior demasiado fuerte.

- ¡Dios Sherlock mas rápido! Ahh.- Casi no podía respirar, y comenzó a moverse cada vez más rápido, apretó el borde del mueble con fuerza.

- Ah! Mas rápido… mas…-

- John espera… quiero verlo.- Balbuceo con la boca llena aún, pero habló demasiado tarde.

- Mmmmh!- Reprimió el gemido en su garganta arqueando su espalda, el aliento caliente y la vibración de la voz grabe de Sherlock no lo pudo soportar, John pensó que lo tenía dominado pero esa vibración lo hizo correrse sin poder evitarlo, eyaculando con fuerza.

Ese había sido a millas de distancia el mejor sexo oral que alguna vez le habían propinado, no recordaba otra vez en la que se corriera a decir verdad, ni siquiera podía respirar como correspondía, sin mencionar que había perdido todo el control de su cuerpo, él detective lo sostenía, y ahora lo pensaba ¿Se había corrido en la cara de Sherlock?

- "¡Oh dios! Lo hice, lo hice, lo hice"- No dejaba de repetirse mentalmente, en un caos de ideas tratando de verlo de reojo y en efecto se había corrido en su rostro. -Sherlock yo… lo sien-to.- Dijo apenado, apoyándose de vuelta en el mueble.

Pero este no lo escuchaba estaba profundamente ensimismado analizando el sabor del semen de John, recogió lo que había quedado cerca de su boca con la lengua mientras se limpiaba la cara con el pañuelo del bolsillo del doctor.

- Sherlock tú… no… ¿Quieres?- John estaba dispuesto a ayudarlo si lo necesitaba, aún no estaba preparado como para hacer una felación, pero podía tocarlo.

El más alto miró la hora y con pesar sacudió su cabeza.

- No, no hay tiempo.- Se levantó, limpió las rodillas y acomodó su abrigo mientras abría la puerta del cuarto y llamaba el ascensor, John rápidamente se acomodó los pantalones y lo siguió.

- Estuve meditando esto toda la mañana y quería probarlo. – Dijo mirando el vacío hablando al aire.

- ¿No pudiste esperar a que llegáramos a la casa?- Argumentó con el rostro en llamas, algo molesto tratando de regular su respiración sin levantar el rostro.

Sherlock estaba contento con los resultados y más con la razón de la negativa de John, porque no era que se sintiera mal o no le gustará, sino que el lugar no parecía ser el adecuado, aunque un closet o almacén estaba enumerado en la lista de posibles lugares para el sexo según los libros que estaba frecuentando.

Finalmente llegaron al departamento indicado, John presionó el timbre y abrió la puerta una mujer de mediana edad, de la cual llamaba la atención un gran crucifijo que usaba de colgante, Sherlock se hizo pasar por un profesor de la universidad y pidió entrar a su cuarto con la excusa de unos documentos sumamente importantes que el muchacho olvido entregar. John no dijo nada, seguía perdido en lo ocurrido hacía unos momentos, y su rostro aún lo delataba por lo que se quedó esperando en la puerta pese a que la mujer lo invito a pasar.

La habitación era exactamente como su casillero, todo esforzadamente ordenado, muchos libros y todos leídos demasiadas veces, un pequeño mural con fotos familiares o recortes de revistas un armario con ropa de todas las temporadas. No había mucho en esa habitación que fuera relevante, decidió ver las otras piezas pero la mujer no se alejaba de él por lo que no pudo, cuando iba ya saliendo Sherlock lo pudo ver, en el muro de la sala dos fotografías, de iguales dimensiones ubicadas a la misma altura con un metro de distancia entre ellas, en una el chico desaparecido de niño, asumió el detective y en la otra la muchacha de la fotografía del casillero y el cuarto de la residencia, su fisionomía calzaba perfectamente.

- Espero que haya encontrado lo que necesitaba. – Habló la mujer con preocupación.

- No estaba aquí, pero gracias.- Respondió Sherlock amable antes de retirarse.

Se reúne con John en el pasillo.

- ¿Ocurrió algo malo? –Cuestionó John por el rostro de sorpresa con el que salió Sherlock del departamento.

- Necesito volver a la residencia, ahora.- Fue lo último que dijo hasta ya estar en el lugar.

Entró con paso decidido subió al segundo piso donde estaban las habitaciones caminó directo y veloz hasta la habitación que el encargado le dijo que habían estado utilizando como bodega, estaba asegurada, pero no con llave, estaba cerrada por dentro con el seguro de la chapa, demasiado rápido para el gusto de John forzó la entrada.

El lugar olía a limpiadores John podría haber enumerado algunos pero solo predominaba cloro o ácido muriático, no estaba seguro.

No había luz en la habitación salvo la que entraba por la puerta abierta. Sherlock entró determinado, era una habitación grande llena de muebles viejos, tarros de pintura, herramientas y materiales de construcción, llegó directamente al fondo, en el piso había algo como un papel cercano a una vela derretida y un brazo, el olor comenzaba a ser fuerte a esa distancia, John se acercó para observar mejor, el brazo parecía derretido. Miró a Sherlock quien no le había prestado atención al trozo de cadáver.

- Tú supiste desde un principio que estaba aquí ¿No?- Una sonrisa cruzó su rostro mientras desviaba la vista.

- Apenas llegamos lo sospeche cuando el encargado me habló de las remodelaciones, pero necesitaba ir a su casa, antes de que su madre se enterara de lo ocurrido.-

- Eres imposible.- Lo reprendió, pero a esas alturas ya no le sorprendía.

El brazo estaba prácticamente intacto cortado a la altura del hombro y axila, Sherlock solo se centró en el papel del piso, estaba húmedo y en algunas partes derretido, no se interesó en el resto del cuarto.

John se adelantó y corrió una cortina plástica blanca translucida, y eso casi lo hizo vomitar, ahí estaban las dos bañeras por la que el detective preguntó con anterioridad.

- ¡Diablos! Esto… es lo que yo creo que es…- John habló notoriamente afectado, jamás había visto algo así, no en la realidad, quizás en una o dos películas gore de mal gusto.

- Es un cuerpo derretido por la exposición prolongada al efecto de químicos corrosivos, en este caso productos caseros de limpieza.- Le habló pausadamente mientras se agachaba para observar de cerca el trozo de papel, sin un particular interés en el cadáver.

- DIOS!- Se sostuvo el vientre con tal de controlar sus ganas de vomitar, podía ver la grasa amarillenta flotando sobre el viscoso liquido oscuro. - ¿Pero y el brazo? ¿Podría ser homicidio? –

- Por favor John es más que obvio, hasta para ti; fue suicidio, el brazo simplemente cayó por la implacable acción de la gravedad. El muchacho llenó la bañera con los líquidos, devolvió todas las botellas hasta su cuarto, volvió a esta bodega y cerró con pestillo, debió escribir una nota.- Apunto al piso el papel casi destruido. – Encendió una vela, y a juzgar por las manchas negras en el extremo izquierdo superior de la tina, debió darse un tiro en la cabeza, en el fondo de ese jugo debería haber un arma.- Describió el caso para John hablando rápido. - ¡Pero que caso más patético!- Bufó finalmente molestándose.

- SHERLOCK! hay un hombre muerto en la bañera-

- Bueno ya no es más que lípidos y ácidos nucleicos, el resto ya se desintegró.- Continuó hablando sin interés.

John lo mira con desapruebo y un poco de pena.

- No te atrevas a darme esa mirada, vamos John que esperabas.- Responde sin entender la molestia del doctor, después de todo él solo había recalcado lo evidente. Finalmente logró despegar del piso el pedazo de papel sin romperlo, John observo en él la intención de guardarlo.

- ¡Sherlock eso es evidencia!.-

Hace una pequeña mueca con una risa corta - Si se lo dejo a Anderson y su equipo de idiotas de seguro lo arruinan.- Discutió hablando más con sí mismo.

- Si esto es un homicidio arruinaras el caso, y Lestrade no te perdonará.-

- ¡Ah! - Gruñó sabiendo que era cierto, obvio no lo del homicidio pero si la parte de la evidencia, tenía curiosidad de saber que decía, pero no la suficiente como para arriesgar futuros casos los cuales se los proporcionaba Lestrade, lo volvió a dejar donde estaba y esperaron a que llegarán los forenses con el DI.

- Necesito saber que dice esa nota ¡Ahora!- Exigió Sherlock.

- OK tranquilo, es evidencia así que irá al laboratorio.- Te llamaré cuando tenga algo.

Sherlock salió con una sensación de pérdida, sabía que él podría haber tenido los resultados en pocos días, pero debería esperar una eternidad.

- ¿Qué ocurre?- Miró extrañado a John que no le quitaba la vista de encima sonrojado.

- Nada… solo tienes algo en la cara.-

Se acercó a un vidrio y miro su reflejo - Oh ya veo.- Las comisuras de su boca estaban rotas y enrojecidas, él lo había leído y era algo que podía pasar al dar sexo oral. Solo lo miro de reojo con ojos traviesos.

Los análisis en el laboratorio tardaron seis días en lograr restituir el papel y restaurar lo escrito, y dos más en entregar oficialmente un reporte con los resultados.

Lestrade los llamó apresurado para que se presentaran en su oficina, Sherlock llego primero y entró como siempre sin grandes convenciones sociales, solo quería la información.

- Ya está la nota.- Abrió una carpeta sobre su escritorio, el mismo no la había leído por lo que busco el texto y comenzó a leer en voz alta. – Sherlock dice lo siguiente: "Este sentimiento es tan prohibido que no puedo continuar, sé que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Dicen que la mente no puede reinar en el mundo de los sentimientos y es verdad, porque traté arduamente de no sentir esto pero no pude. Lo siento mama, papa, es un pecado muy grande y dios no me perdonará, nadie lo hará, mucho menos yo." Eso es todo lo que decía la nota, ¿Crees que el muchacho fuera gay?

- No.-

Entrando con una gran sonrisa venía John, se había atrasado hablando por teléfono. - Hola Greg, ¿Cómo estás?-

-Bien gracias, ya están los resultados.- Le extendió la hoja con la nota y John la leyó concentrado. - El muchacho… ¿Era gay?- Preguntó sorprendido.

- ¿Por qué todos dicen que era gay?- Pregunta extrañado Sherlock.

- ¿No es obvio? Con un mensaje como ese, familia católica, problemas en casa por lo que se fue y no lo soportó.- Hablo Anderson desde la entrada de la oficina.

- Anderson… de ti no me sorprende una deducción tan perspicaz, y ahora entiendo porque todos tienen esa estúpida idea en sus mentes, pero NO. Él chico no era gay, su problema era un poco más… oscuro.- Habló extraordinariamente pausado.

- ¿Cómo?- Preguntó Anderson lo detestaba tanto como Sherlock a él, y odiaba como el otro siempre tenía la razón,

- Tenía sentimientos impropios por una persona en específico, indebidos, tanto que no soportó vivir con ello y se quitó la vida.-

- La muchacha de la fotografía…- Agregó John sorprendido mirando al detective consultor con las cejas curvadas. – Ella… es su hermana…- Habló estático.

Sherlock le dio una mirada de aprobación, completamente satisfecho por sus palabras, se puso de pie y se abrió paso hasta la entrada. –Buenas tardes.- Dijo a modo de despedida y salió con pasos largos.

Apenas daban las 18 horas, pero John estaba muy cansado, así había sido durante toda la semana, estar de vuelta en el trabajo de médico, y seguir trabajando con el detective siempre era agotador, no podía parar de bostezar, no tardaron mucho en conseguir un taxi y estar de vuelta en la casa.

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Se sorprendió de ver la lacena y descubrir que el detective había hecho algunas compras. Solo pudo sonreír en silencio y prepararse algo liviano para comer.

Después de ya asumir que ambos sentían un gran deseo por el otro, independiente de que siguieran repitiendo que no sentían nada por nadie o que no era gay, el hecho estaba claro, y más que comprobado, llevaban ya más de una semana así, cada tarde después del trabajo tenían relaciones en el sillón en la sala, aunque no avanzaban más allá de masturbarse mutuamente y el escaso sexo oral que Sherlock le propinaba al doctor en lugares poco decorosos o públicos, pero jamás en la casa, y el detective se volvía cada vez más bueno y asertivo en sus movimientos.

John estaba sumergido en esos pensamientos, mirando el delgado cuerpo que estaba recostado en el sillón largo mirando al techo

- John.- Su voz era calma y profunda.

No recibió respuesta, John solo lo miraba fijo con una cara que no supo descifrar pero no lucia triste o preocupada, es más podría haber dicho que estaba moderadamente feliz.

- John.- Repitió más alto.

- ¿Si? Dime- contestó sin notar su retraso, tomando un sorbo de té.

- Creo que deberíamos tener sexo.- Dijo sentándose para mirarlo fijamente a los ojos.

Continuará…


Aclaraciones:

- A la mierda la moral y prepárense para lo bueno xD (mucho sexo explícito por lo que si este fic desaparece, pueden seguirlo también en AO3 mi usuario es Kuolema y estoy publicando esto bajo el mismo título.

- El caso que describo aquí está plenamente basado en uno de mis capítulos favoritos de la serie "Bones" (no recuerdo el número o temporada pero trata de un hombre derretido en una bañera por agentes químicos caseros)

- Chicas por favor insisto a los que dejan comentarios si tienen cuenta háganlo con ella así les puedo contestar :) en el caso que no tengan bueno muchas gracias siempre los leo y realmente motivan a seguir más rápido.

- No puedo creer mi capacidad para hacer cara de Poker... la escena del almacén la escribí completamente en el living de mi casa, junto a toda mi familia mientras conversábamos de recetas de cocina y una que otra película.