La puerta se abrió liberando una lluvia de pétalos de rosas mientras unos destellos flotaban en el aire. Se llevó la mano hasta los ojos, tratando de protegerlos con la acción, sin que pudiera cumplir con su objetivo. Finalmente, cuando el brillo dejó de cegarla pudo oír un coro de voces que, al mismo tiempo, entonaban una suave melodía.

-Bien-ve-niii-da…

Unas siluetas masculinas se erguían en el centro del amplio salón. Les observó fijamente, sin poder despegar la vista de ellos, quizás era por el porte que tenían, quizás sus voces masculinas, quizás irradiaban cierto magnetismo… o quizás era por los vestuarios que usaban en ese momento. En efecto, los chicos estaban usando trajes de la Antigua Roma; con excepción de un rubio alto que vestía una toga blanca y corona de laurel, los demás estaban disfrazados como gladiadores.

-Qué hermosa doncella –murmuró el rubio, acercándosele.

La chica no contestó nada.

-¿Te has quedado sin palabras al verme? –sonrió de medio lado, tomándole de la barbilla con una mano- Sí… causo ese efecto…

De pronto y ante el asombro del joven, la chica le apartó la mano con brusquedad. No entendía cómo era posible que una doncella reaccionara de esa forma.

-No me toques –dijo ella.

-Oh, ya veo… –volvió a sonreír- Eres muy tímida. Vamos, no tienes porqué sonrojarte ante mi presencia, pero pienso que, te ves más linda con el carmín en el rostro.

-Ahhh, ¡Kaoru-kun! –saludó agitando la mano, ignorando al chico frente a ella.

-Ah, hola –sonrió el Hitachiin menor-, ¿tuviste problemas para hallar la Tercera Sala de Música?

-Ahhh, no, no realmente…

-U-so –le miró pícaramente mientras colocaba su pulgar en su frente-. Estoy seguro de que te perdiste y diste vueltas varias veces.

-Ahhh, no lo digas, ¡es tan embarazoso! –se tapó la cara con ambas manos.

-Kawaii –se llevó las manos a la cintura.

-Kaoru –le llamó su hermano-, ¿quién es ella?

-Ah, gomen –se disculpó-. Ella es Hibari Tsugumi, es una compañera de intercambio, pero no había venido a clases por alistar los últimos trámites con el Director.

-Oh, ya veo… al llegar al Ouran lo primero que deseaba era conocer al Host Club, ¿no es así? –le miró alegre Tamaki mientras ofrecía una rosa roja- Nosotros sabemos cómo complacer a las chicas.

-Hentai… –murmuró mientras le veía reprobatoriamente.

-He-He… ¿HENTAI? –se alarmó el rubio.

Tamaki quedó petrificado, por su parte, los gemelos comenzaron a reírse mientras llevaban una mano al estómago, unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

-JAJAJAJA, Tono… ¡jamás te habían dicho algo tan directo!

-Hibari-san –le llamó Kyouya-, ¿qué opinas del Host Club?

-¿Qué opino? –repitió la chica.

-Así es, como administrador estoy obligado a complacer a todas las clientas, es bueno saber su opinión –habló calmadamente.

-En ningún momento dije que quería volverme clienta de ustedes –contestó sincera y directamente.

-¿Ehhh? ¿No es así? –se asombró Honey, abrazando a Usa-chan.

-¡Eres taaaaaaaaan lindo! –le abrazó de pronto, aplastándole con fuerza.

"Debilidad por las cosas tiernas"

-Entonces debo de interpretar que no te gusta el Host Club –le miró Kyouya mientras sostenía una libreta negra.

-Si me preguntas si me gusta una pandilla de locos con un intento de príncipe aspirante a rey, entonces te diré que realmente son extraños –dejó de apachurrar a Honey.

Los demás le miraron petrificados en silencio mientras un fondo oscuro se colocaba y una corriente de aire pasaba sobre ellos. Tamaki sintió que, encima de todo eso, unas flechas comenzaron a golpearlo, por lo que fue hasta un rincón del salón, sentándose ahí mientras hacía círculos con un dedo.

-Tamaki… ¿estás bien? –preguntó Kyouya.

-Sí… –respondió- ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no ves que soy un Príncipe? O tal vez sólo soy un intento de ello…

-Si no te gusta, ¿entonces por qué estás aquí? –le preguntó Kyouya.

-Ahhh… sobre eso… me dijeron que aquí podría encontrar a Kaoru, y supuse que donde estuviera él, también encontraría a Hikaru –sonrió.

-He sido desplazado por esos gemelos demoníacos… –se deprimió aún más Tamaki.

-¿Ehhh? ¿Por qué nos buscabas? –preguntaron ambos al unísono.

-Unas chicas me dijeron que le diera a Hikaru esto –les entregó un pequeño sobre rosado, donde podía apreciarse un lirio en una esquina.

Al instante, todos se asombraron. Tamaki se paró de inmediato y corrió hasta ella, mirando fijamente lo dado. Kyouya se lo arrebató con rapidez y lo observó por todos lados.

-Indudablemente… es de ellas… –anunció.

EN ESE MISMO MOMENTO –

-Será increíble, ¿no lo creen así? –festejó una castaña con dos coletas bajas.

-Ya lo creo, Ayame, estoy segura de que todo saldrá de maravilla –sonrió una morena de larga trenza.

Las dos adolescentes rieron mientras veían embelesadas a una adolescente de corta cabellera, la cual usaba un pantalón gris y camisa blanca de manga larga. A su lado dos chicas le miraban tranquilamente mientras cargaban varias bolsas cada una.

-¿Terminaste? –preguntó la joven de largo cabello castaño claro.

-Sí –contestó una voz, saliendo por una puerta una joven de corto cabello y grandes ojos chocolate.

-Y bien, ¿has tomado una decisión? –le miró la más alta de las chicas frente a ella.

-Sí… me quedaré con ustedes –contestó sin titubear.

ACADEMIA OURAN –

-¡Debemos ir a recuperar a Haruhi! –alzó el puño Tamaki mientras colocaba un pie sobre el sillón detrás de él, en una pose de héroe.

-¡Definitivamente! –contestaron los gemelos y Honey al unísono.

-¿Son así todo el tiempo? –preguntó Tsugumi con una gotita en la cabeza.

-Por lo regular –contestó calmadamente Kyouya.

-¡Okaasan! –llamó Tamaki- ¡Dinos cuál es la forma más simple de entrar en la Academia Lobelia y rescatar a Haruhi!

-La Academia Lobelia dará una fiesta este viernes para conmemorar un año más de su fundación. Las diferentes escuelas y colegios privados están invitados, obviamente el Ouran ha confirmado su asistencia –les comunicó.

-¡No podemos esperar tanto! –se quejó el rubio, haciendo berrinche.

-Precisamente por todos los preparativos que se están llevando a cabo, será muy sencillo mezclarse entre toda la gente que entra y sale de la Academia; así, sugiero que nos vistamos como el personal de limpieza o mantelería.

-¡Brillante! –levantaron los pulgares los gemelos.

-Hibari Tsugumi, necesitaremos de tu ayuda –le miró el azabache.

-¿Mi… ayuda? –se señaló anonada.

-Así es, puesto que eres una chica, podrás entrar a los vestidores, donde seguramente se encontrará Haruhi, ya que Benio presentará un acto especial por esta celebración –habló sin rodeos.

-Eso es comprensible –asintió Tamaki.

-Lo haré –aceptó la chica de ojos grises.

-Si Hibari se infiltra en los vestidores, tendremos una oportunidad más alta de sacar de allí a Haruhi. Hikaru, Kaoru –les señaló-, ustedes se disfrazarán como personal del servicio de cristalería.

-¡Entendido! –asintieron.

-Los demás seremos de mantelería y arreglos floreales, excepto Honey, quien entrará con Hibari como estudiante de Lobelia y su hermano menor.

-Lo dije… si me preguntas si me gusta una pandilla de locos con un intento de príncipe aspirante a rey, entonces te diré que realmente son extraños, pero… –pensó mientras sonreía, viendo cómo se peleaban por elegir los vestuarios- Si me preguntas si me gusta un grupo de chicos que harían cualquier cosa por sus amigos, entonces… definitivamente puedo darles una oportunidad…

ACADEMIA LOBELIA, DOS HORAS DESPUÉS –

-Muy bien, todos estamos en posición –habló Tamaki a través de su comunicador en la oreja.

- –se escucharon 6 voces responder.

-Entonces, manos a la obra –finalizó, mientras empujaba un carrito con té y panecillos.

Tsugumi usaba el uniforme rojo por los pasillos de Lobelia mientras llevaba de la mano a Honey, quien portaba un traje de marinerito y tenía el cabello negro, producto de una peluca. Por su parte, los gemelos usaban un pantalón negro y camisa blanca con el escudo del servicio de cristalería contratado. Kyouya, Mori y Tamaki portaban un pantalón café, camisa de manga larga blanca y chaleco crema, cada uno en diferente lugar de la escuela.

-¿La encontraron? –preguntó Tamaki luego de unos minutos.

-No está en el auditorio –respondió Kyouya, quien acomodaba una mesa.

-Tampoco en el salón de fiestas –contestaron al unísono los gemelos, quienes arrancaban unos suspiros al estar parados uno frente al otro de manera desafiante.

-Ni en la sala de juntas –se escuchó la voz de Mori, quien miraba atentamente a su alrededor.

-Entonces debe de estar en los camerinos, confiemos en Tsugumi y Honey –depositó su confianza en los dos.

-¡La encontramos! –se oyó la voz cantarina de Honey.

Minutos después los chicos se dirigieron al espacio de camerinos, quedando en los corredores aledaños, sólo los gemelos se acercaron hasta la puerta, sin atreverse a entrar.

-¡Ahhh! –se escuchó la voz de Honey al otro lado de la puerta- Lo siento, no quise romperlo.

-No llores, Ken-kun, no fue tu intención, pediremos que los de Cristalería limpien esto –se oyó la señal de Tsugumi.

La puerta se abrió y por ella salió la azabache, quien gritó para que las chicas dentro del cuarto le oyeran:

-¿Podría alguien venir a limpiar?

Los gemelos entraron, notando que Honey llamaba la atención de las chicas, las cuales trataban inútilmante de consolarlo, por lo que realmente no notaron su presencia. Pudieron ver que Haruhi se hallaba junto a lo que quedaba de un jarrón, sentada en una silla apartada del resto mientras usaba un vestido rojo sencillo pero muy lindo. Se agacharon para recoger los vidrios rotos, cuando…

-Espera, yo los conozco… –dijo una chica de corta cabellera rojiza- Ustedes son…

-Ahora… –murmuró Kaoru en su comunicador.

De pronto las luces se fueron, gracias a que Mori cortase el suministro de luz. Los chicos del Ouran aprovecharon para llevar a cabo su plan. Hikaru tomó a Haruhi de la mano y salió de allí.

-¿Está hecho? –preguntó Tamaki por el comunicador.

-Sí, nos vemos en el Club –le dijo Hikaru.

-Cuento contigo –finalizó la comunicación.

-Nos vemos allá –dijo Kaoru mientras tomaba otro camino con Tsugumi y Honey.

-¡Cuídala, Hika-chan! –gritó Honey antes de perderlos de vista.

Recorrieron varios pasillos aun tomándola de la muñeca, llegando hasta una sala amplia desierta, donde únicamente había un piano de cola, los amplios ventanales de la estancia se hallaban con las cortinas corridas, por lo que la luz de la luna iluminaba el sitio. Finalmente, Hikaru la soltó, se dio media vuelta y le miró a los ojos.

-Parece que ya podemos dejar de correr –comentó.

-Hikaru… no tenías que…

-No es molestia –volteó a otro lado-, pensamos que no te gustaría pasar tanto tiempo con ellas, así que venimos lo más rápido posible, aunque Tono estuvo realmente insoportable en la limosi…

-No –le interrumpió-, realmente, "no tenías que", vine al Zuka Club por mi propia voluntad.

-Si te están amenazando o chantajeando de alguna manera, no tienes porqué continuar obedeciendo –le tomó de los hombros-. Haruhi, Kaoru y yo jamás permitiremos que te lastimen.

-Hikaru… –le llamó quedamente mientras se soltaba- Eres tú quien no entiende: las chicas de Lobelia no me fuerzan a estar aquí, soy yo quien lo ha decidido así, me quedaré en su Academia.

El Hitachiin abrió los ojos por la impresión, sin poder creer que eso fuera verdad, quería gritar, quería pedirle que retirara esa mentira, que subiera al auto con él y se marcharan muy lejos de ahí; en vez de ello, sintió cómo la sangre le hervía al ver que sus palabras eran sinceras y se escuchó contestar.

-¡Bien! ¡Si esa es tu decisión, quédate! ¡No importa ya! ¡Quédate y forma parte del Zuka Club!

Después de eso salió dando un portazo a la puerta, sin esperar siquiera a escuchar lo que la castaña deseaba decirle.

ACADEMIA OURAN, TERCERA SALA DE MÚSICA –

-No, no, no, no, noooooooooooooo –sollozó Tamaki, tirándose al piso- ¡Mi hija no puede estar siquiera pensando en abandonarnos!

-Haruhi no quiere abandonarnos, Tono –le miró Kaoru con seriedad.

-Pero… lo que le dijo a Hika-chan… además, Tsugu-chan y yo estuvimos con ella y no hizo ningún intento de marcharse con nosotros… –se entristeció Honey.

-¿Tsugu-chan? –se alegró la adolescente, de larga cabellera negra.

-Hikaru… ¿tú qué piensas? –le miró Kaoru.

-¿Qué debería de pensar? –apretó los puños el gemelo- ¿Que Haruhi prefiere unirse a las chicas de Lobelia antes que continuar con nosotros?

-Eso no lo sabemos… –le miró tranquilo su hermano.

-¡Pues eso parece! –gritó completamente molesto- Ellas no le obligaron a subir a esa limosina, ellas no le amenazaron de ninguna manera, ellas no le retienen contra su voluntad…

-Hikaru tiene razón –sollozó Tamaki-, nosotros la vimos, nosotros la escuchamos, ella es feliz en Lobelia…

-Tono… no ayudas mucho –le miró reprobatoriamente Kaoru, luego volteó a ver a su hermano-. Hikaru, realmente no puedes pensar así, dilo… Di que no piensas de esa manera. Di que volveremos por Haruhi, para oír su explicación.

-¡Estoy cansado de que siempre sea lo mismo! –gritó el pelinaranja.

-Cálmate, Hikaru… –trató de hacerle reaccionar Kaoru.

-¡¿Cómo puedes pedir que me calme? ¡Comprende que…!

Antes de que alguien del cuarto pudiera procesar lo ocurrido, Kaoru miró fijamente a su hermano, quien miraba el piso con los ojos muy abiertos, inhaló aire profundamente antes de decir:

-La verdad es que no te estás comportando como su novio, sino como un estúpido. Por una vez en tu vida, Hikaru, ¡madura!

El menor salió, dando un portazo a la puerta. Hikaru aún permaneció en la misma postura, no podía creer que Kaoru le hubiese dado un puñetazo.

-Ka… Kaoru…

No podía procesar nada, su cuerpo no respondía, su mente estaba tan llena de ideas que no podían ordenarse entre sí. Lo único que sabía era que Haruhi y él estaban a sólo centímetros de distancia, sin que nadie les observara ni les interrumpiera. Sabía que tenía que alejarse y, aun así, no quería, no lo deseaba.

-Hi… Hikaru… –murmuró la chica frente a él.

-Haruhi… yo…

¿Por qué no decía nada? ¿Por qué no hacía nada? Sería más sencillo si ella le golpeaba, gritaba o se enojaba. Sí, definitivamente sería más sencillo. En vez de eso, sintió la cálida mano de la castaña sobre su mejilla mientras continuaba mirándole fijamente de una manera tan linda.

-Hikaru… –repitió su nombre.

-No… no digas eso… –desvió la mirada sonrojado.

-¿Ehhh? –le miró sin entender.

-Es realmente embarazoso cuando me miras y llamas de esa manera.

La castaña no contestó nada, pero también desvió la mirada. Ninguno de los dos se movió, esperando una reacción por parte del otro. La situación era muy incómoda y cada vez más insoportable.

-Adelante –pidió Hikaru-, di que te molesta esta cercanía, pídeme que me aparte de ti, ¡hazlo pronto!

-No… no pensaba eso…

Hikaru se sorprendió al oírle murmurar esa respuesta. Con lentitud se paró y extendió una mano para ayudarle a pararse, la chica la tomó sin mirarle a los ojos. Nuevamente hubo un movimiento brusco de la rueda de la fortuna y lo siguiente que sabía era que Haruhi estaba en sus brazos, él le abrazó suavemente, rodeando su cintura.

-Hi… Hikaru… –murmuró.

-Sólo un poco más… por favor… –pidió- Permíteme estar así… sólo un poco más…

La castaña asintió suavemente, casi de manera imperceptible mientras correspondía al abrazo y recargaba en su pecho.

El pelinaranja fue hasta la mesa del té, donde el sobre rosa seguía desde que salieron rumbo a Lobelia. Le tomó entre sus manos y abrió, contemplando nuevamente la invitación.

"Están invitados a la fiesta anual de la Academia Lobelia que se realizará el viernes del presente en las instalaciones del plantel a las 21:00 hrs. Favor de asistir puntuales."

-No podemos negarnos a ir –dijo Hikaru-, después de todo, Haruhi misma envió esta invitación.

-Claro –sonrió Kyouya.

-Además… debo disculparme con ella –pensó el pelinaranja.


Hola gente. Dando señales de vida luego de meses sin actualizar, ya sé que desean asesinarme y no los culpo por ello. Quiero agradecerle a todas esas personitas que pasan a ver si el fic ha sido actualizado, me siento muy honrada de que gente de otros países me lean, incluso cuando el español no es su lengua natal, ¡un saludo a los países europeos y asiáticos!

Espero el capítulo no los decepcionara, al parecer Kaoru está intentando que Hikaru comience a portarse como un verdadero novio. Por cierto, ¡tendremos varias sorpresas en capítulos venideros! Y ya elegí una compensación por el tiempo que dejé el fic a la deriva. Dejen dudas, comentarios y críticas. Revisen mi perfil para las nuevas encuestas relacionadas con el fic. Y por cierto, todas sus dudas serán contestadas por los Hitachiin en un nuevo fic llamado "Entrevista con los Hitachiin". ¡Nos leemos pronto!