Konichiwa a todos! De verdad que Gomen por la tardanza pero la escuela es demasiado exigente además de que estoy estudiando para mi examen de admisión a la universidad, no quería tardar tanto pero ni tiempo de escribir tengo :C, bueno ya dejando de lado mis escusas espero que les guste este capitulo, se acuerden de mi y que no se me queden dormidos en la hoja 6. Nos leemos al final (si acaban).En este capitulo incluiré una canción para que la tengan lista yo les diré (como es obvio) cuando deban ponerla, espero que les guste y que me haya quedado bien jijijiji, se llama "todo es una ilusión de rio roma" aquí les dejo el link: www. youtube .com / watch?v=gBzvcIeuH8k&ob=av2n

Por cierto, como ya habrán notado cambié mi nombre, cualquier duda toda la información esta en mi perfil ^^.


C.9 Un encuentro inesperado.

EL clima parecía haber empeorado desde que está deprimida, el aire sigue soplando con fuerza, llueve más seguido y el sol se mantiene oculto tras una cortina de nubes. Tal como se sentía, pareciera que el cielo estuviera conectado a ella.

Una semana, Una semana sin saber nada de él, sin oír su voz, ver el mar de sus ojos, preocupada por no saber si volvió con ese maldito de ¿Jou?, como se llamara el tipo que extorsiona a Yamato. Suspiró recorriendo su vacía casa, se sentía tan sola.

-¿te pasa algo querida?- preguntó una mujer de edad avanzada sentada en la cocina- te noto muy triste desde hace unos días-

-no pasa nada nana- mintió tomando un vaso y sirviéndose jugo, estaba realmente cansada, no dormía ni comía como dios manda desde… -

-y me crees tan tonta como para tragarme ese cuento- respondió dejando de lado los platos e indicándole que se sentara a su lado- te conozco desde bebe cariño-

La miró un poco molesta y aliviada, molesta porque no le apetecía recordar todo lo malo que le ha pasado esos día, un alivio porque muy en el fondo deseaba desahogarse con alguien y quien mejor para eso que su nana de toda la vida, la que la vio crecer, la acompañó en sus obras, graduación, la apoyó después de lo de Michael y ahora estaba ahí.

-no puedo engañarte- murmuró sujetando su mano- siento que el mundo se me viene encima, tengo tantos problemas con mis amigos, emocionales. ¡Estoy tan confundida!- exclamó mirándola suplicante- y mis padres ni siquiera están para darme un concejo-

-pero sabes que ellos te aman- la calmó como cuando era pequeña- estoy segura de que ellos desearían estar aquí contigo, si tuvieran tiempo-

-lo sé, lo sé- respondió con una mueca- yo también desearía que estuvieran aquí-

-pero ese no es el tema que querías tratar- comentó para no deprimirla más de lo que ya estaba- cuéntale a tu nana- ofreció

-¿por donde empezar?- se preguntó dándole vuelta a uno de sus caireles- desde que conocimos a Yamato y Sora, las cosas se han complicado… un poco- enarcó una ceja, ser perseguidos por una banda, asociación o lo que fueran no era precisamente complicarse un poco, pero no era necesario decirle eso- sin darme cuenta descuidé a mis amigos, ese es mi primer problema. Miyako y Koushiro me odian por ignorarlos estos meses, Ken no lo creo pero está enamorado de Miyako y no creo que la quiera perder, y no los puedo culpar, si yo estuviera en su lugar también me molestaría. ¡Ah!- interrumpió antes de que la anciana abriera la boca- Pero no acaba ahí, para terminar de quemar mi cerebro Yamato, el chico que siempre está conmigo, el rubio de ojos azules- rememoró su rostro distrayéndose un poco- perdón, él terminó confesándome que me ama después de una discusión. Yo no supe que hacer y en ese momento llegó Taichi, Yamato se fue, no lo he visto desde hace tres días ¿¡sabes que tan preocupada estoy nana!- gritó muy al estilo de su amiga- peor que eso, estoy molesta conmigo misma por no responderle nada, molesta con él por su confesión, preocupada, confundida. Soy un desastre-

Respiró profundamente, era la primera vez que daba un discurso tan largo y sin respirar, se preguntó como era que la pelimorada podía hacer eso sin problema diariamente, se merecía un premio, ella casi se muere por la falta de oxigeno. Su nana la observó con una cálida sonrisa.

-Conociendo a la señorita Inoe tardará tiempo en superarlo- murmuró enfocándose en su primer problema- te sugiero que dejes las cosas así por el momento, discúlpate poco a poco y demuéstrales que quieres seguir siendo su amiga, aunque te rechacen, estoy segura de que ellos comprenderán, para eso tienen al joven Izzumy e Ichijouji.-

-gracias nana- respondió sintiéndose liberada, tantas cosas que tenía dentro-

-y respecto a lo del joven Ishida, creo se apellida…- comenzó antes de que la castaña se marchara- en eso no puedo ayudarte demasiado- admitió sintiendo como su niña se entristecía un poco- eso depende de ti, no puedes seguir estancada en el pasado por siempre o perderás las oportunidades que te brinda la vida-

Observó a la anciana con solemnidad, regularmente cuando hablaban ella tenía las palabras adecuadas para hacerla sentir mejor y a la vez para revolver más sus pensamiento. Tenía razón, si seguía así terminaría sola y amargada pero entonces eso significaba que…

-¿eso significa qué debo darle una oportunidad a Yamato?- preguntó entornando la mirada, esas palabras le causaban pánico-

-no lo sé, eso debes preguntárselo a tú corazón, ¿Qué sientes por él?, se que se ha vuelto una persona muy importante en tú vida pero, ¿lo amas?- preguntó marchándose del lugar, a veces el estar solo te permitía reflexionar y ordenar tus pensamientos.


El tiempo pasaba, aun en contra de su voluntad, tan lento y tortuoso como nunca antes, no podía creer que unas simples palabras o mejor dicho, ninguna le hiciera sentir tan miserable, hubiera sido mejor que le dijera que no sentía lo mismo, que no podía verlo como otra cosa que como un simple amigo.

Pateó con fuerza la pared sintiendo como crujía el zapato, comenzó a maldecir por lo bajo, algo común en él desde hace unos días, no podía sacarse de la cabeza su rostro sorprendido, su mirada de acusación tras confesarse, el sonido de su voz la ultima vez que estuvieron cara a cara.

-Yamato-

Precisamente del mismo modo que le llamaba su amiga del alma y por alguna razón el sonido no logró el resultaba que habría obtenido con la castaña. Le miró sin hacerlo realmente.

-Estas muy raro desde hace unos días- comentó como quien no quiere la cosa- y no has ido a dormir-

No era necesario ser una adivina o algo por el estilo para notar lo distante que se estaban comportado él y Mimi, la ojimiel estaba más callada y deprimida de lo habitual, todas las noches esperaba sentada en los escalones a que apareciera pero después de media noche subía resignada y el rubio simplemente se lo topaba en el parque observando a la nada, serio como siempre pero con un aura más rara de lo que ya tenía, no preguntaba por ella, de hecho ni siquiera le dirigía la palabra como ahora.

-¿Me dejaras hablando sola de nuevo?- preguntó sentándose delante de la pared que acababa de golpear-

Suspiró haciendo lo mismo que ella, si no podía decírselo a su mejor amiga ¿entonces a quién?, probablemente ella lo entendería y le daría un consejo, de esos que solamente ella podía, tan sabios y asertivos.

-no- respondió con un monosílabo-

-bueno pues… comienza a hablar- ordenó maternalmente-

Rodó los ojos inconscientemente, a veces olvidaba lo impaciente que era Sora, y mucho más cuando se trataba de algo que lo torturaba. Esa era una de las mayores razones por las que era su mejor amiga.

-yo… no se como comenzar- confesó con tono triste-

-¿comienza diciéndome porque no has ido a dormir?- animó con una sonrisa- estoy preocupada y Mimi más, se la pasa esperándote todos los días-

-y supongo que esa es la pregunta fácil- murmuró para sí- no he ido porque realmente no creo que ella me quiera ver, lo arruiné todo- le dirigió una mirada atormentada antes de continuar- yo… le confesé que la amo y es cierto, jamás me había pasado algo así. Pero ella me miró como… como si me tuviera miedo y no la culpo, tiene buenos motivos para ello. Lo peor de todo esto es que realmente me duele, en lo más profundo-

Parpadeó perpleja jamás, en lo que lleva de conocerlo había escucharlo decir algo tan… ¿profundo?, bueno no precisamente pero si tan lleno de dolor, Yamato Ishida jamás mostraba su debilidad y aun cuando lo hiciera no era tan notorio como en ese momento.

-no creo que te odie- respondió después de un minuto, si fuera así no lo esperaría todos los días sentada en las escaleras- lo que yo pienso es que está confundida, Taichi me contó lo pasado y bueno, debes comprenderla algo así es traumático, aun con el tiempo está intentando superarlo-

-¿quieres ser más clara?- pidió prestándole atención-

-a lo que me refiero es que probablemente con tú confesión revolviste sentimientos que ella teme, no es que te tenga miedo a ti, sino que le teme a enamorarse de nuevo. Algo que considero probable por la forma en que se miran y hablan- finalizó como una experta

-siempre vez el lado positivo de todo- se quejó con una mueca- yo soy más realista, claro que le teme a enamorarse de mi porque soy un peligro en su vida, lo único que he hecho desde que la cosco es traerle problemas-

-eso es mentira, tú le has ayudado a superar sus miedos-

-a cambio de poner su vida en peligro, que sea perseguida por un grupo de matones a cada esquina…- negó crispando los puños- solo arruino la vida de quien me rodea.

Y no podía negarle eso, si no la hubiera conocido sería una chica normal, rodeada de personas que la quieren y preocupándose por lo que se pondrá esa noche o por el examen del siguiente día. Debía alejarse de todos antes de que les causara más daño.

Lo abofeteó antes de abrazarlo con fuerza, le dolía tanto cuando su voluntad flaqueaba y le hacía querer tirar la toalla, después de todo lo que han pasado, ¿Cómo puede pensar si quiera en dejarla fuera?. Las lágrimas rodaron por sus mejillas.

-no vuelvas a decir eso- ordenó reprimiendo los sollozos- eres la única familia que tengo, y si tú te das por vencido yo también, no quiero que me dejes sola, ¿¡entendiste!, somos un equipo en las buenas y en las malas-

Observó anonadado a la pelirroja, su mejilla aun ardía por la mano tan dura de su amiga pero eso no era lo que más dolía, sino el solo pensar que con su actitud de suicida la estaba lastimando, después de todo lo que ha hecho por él, no era justo tomar esa actitud. Limpió sus lágrimas con una media sonrisa.

-gracias-murmuró besando su frente- por siempre escucharme y porque nunca me dejas caer-

-prométeme que volverás a la escuela y no harás ninguna tontería- pidió devolviéndole la pequeña sonrisa- prométemelo-

-bien, te lo prometo- aseguró meneando la cabeza- eres tan terca-

-si así logro hacerte entrar en razón lo seré siempre- aseguró


Caminaba por las calles de Odaiba acompañada de un castaño y un rubio, cada uno a su lado como siempre. Sonrió inconscientemente, se sentía tan feliz de que ambos pudieran comportarse como dos seres civilizados, especialmente Daisuke que comenzaba a caerle bien Takeru, no podía pedir que fueran los mejores amigos del mundo, pero eso le bastaba.

-últimamente estás muy feliz Hikari- comentó el castaño mirándola de reojo con una sonrisa- estoy seguro de que es por volver a tú casa, con nuestros amigos y tú hermano-

-¡obvio!- exclamó poniéndose frente a ellos con todo el animo que posee- que mejor que pasar mis vacaciones con mi familia, mis viejos amigos y nuevos- finalizó sintiendo el aire moverle el cabello- ¿Quién no estaría feliz?-

Ambos jóvenes se voltearon a ver burlonamente, era algo común ver esa reacción infantil y risueña de su amiga, no importaba si el cielo estaba nublado o se estuviera cayendo, siempre positiva.

-eres muy fácil de predecir- murmuró Daisuke caminando hacía el parque- es algo común ver esas reacciones en ti-

-lo dice el que no sale de casa sin su balón- torció sacándole la lengua,

Comenzó a reír de ambos chicos, del poco tiempo que llevaban como amigos no era difícil imaginar lo que cada uno haría, diría o en general pensaría, era como tener a un libro frente a él. Definitivamente acompañarlos había sido la mejor elección.

-¿De que te ríes Takaishi?- preguntó el castaño fingiendo molestia- espera a que te de una paliza en el futbol a ver si mantienes esa expresión-

-ya veremos quien es el mejor, no seré muy bueno en el fut pero al menos ten por seguro que me defenderé bien- respondió el rubio sin dejar de curvar los labios-

-hombres, solo piensan en deportes- se quejó Hikari corriendo hacia el parque donde los esperaba su hermano

Taichi y su afición por el deporte, no había visita que no hicieran y terminara secuestrando a sus amigos unas cuantas horas para practicar su amado futbol mientras ella terminaba sentada en el pasto observándolos, claro que no le molestaba, de hecho le divertía más de lo que admitiría frente a su hermano.

Lo observó y no pudo evitar sentir como si el tiempo retrocediera 7 años, vestido con su uniforme deportivo y gogles en la alborotada melena lo hacía ver como un niño, corrió subiéndose en su espalda, igual que cuando ella tenía 5 años.

-oye, ya no eres un bebé, y subiste de peso- se burló procurando que no se callera-

-¡ey!- le estiró los gogles para soltarlos de golpe y obtener un pequeño quejido- eso te pasa por grosero-

-era broma- se quejó acariciándose la cabeza- todavía que no carburo bien y tú pegándome, me vas a estropear el cerebro-

-no creo que lo uses muy seguido-

Daisuke suspiró entre divertido y molesto, típica escena de ambos chicos, primero se comportan como dos hermanos queridos y después comienzan a pelear para terminar riendo como si nada, meneó la cabeza.

-¡ey chicos! ¿Se quedarán ahí o van a intentar meterme un gol?- preguntó Taichi revolviendo el pelo de su hermana antes de que se fuera a sentar al limite de la cancha- ¡vamos!.

Corrieron a su encuentro obedientemente, pero aun tenían un problema, eran 3 y necesitaban un jugador más para que fuera parejo el encuentro.

-oh Hikari…- canturreó el castaño mayor dulcemente-

Entornó los ojos, conocía bien ese tonito de niño bueno y solo lo utilizaba cuando quería que hiciera algo que no quería, intentó escabullirse despistadamente pero le cortaron el paso. Imposible esos 3 se podían poner de acuerdo muy fácilmente y sin hablar.

-nos hace falta un jugador- dijo su hermano significativamente-

-no pues que mala suerte ¿verdad?- fingió que no entendía- ¿quieren un refresco?, voy por unos… a la tienda más lejana- murmuró

-no te hagas la tonta- reprochó el moreno- anda, únetenos, yo te enseñé bien como jugar-

-no gracias, paso-

-Hikari- intervino el rubio con carita de cachorro- por favor, ¿quieres ser mi compañera?-

Correspondió a la mirada perdiéndose en el mar azulado de su mirada, ¿Cómo podía tener ese poder sobre ella?. Su pulso se aceleró rápidamente y por más que su mente deseaba decir no, lo primero que respondió fue su desbocado corazón.

-supongo que no me queda otra opción- desvió el rostro ocultando el color escarlata de su mejilla menos mal que ese día había decidido usar pants-

Se plantaron en la cancha divididos en equipos de dos, a la pequeña castaña le toco ser portera por lo que no tuvo que preocuparse por recorrer toda la cancha. Tomó posición frente a los chicos y el juego empezó al instante.

Taichi se movía rápidamente intentando burlar al rubio que no retrocedía ni un paso, para ser jugador de basquetbol mantenía un buen ritmo en el futbol, casi después de cinco minutos logró arrebatarle el balón.

La castaña lo observaba con una sonrisa, sí en el baloncesto parecía un dios burlándose de los demás jugadores, en este deporte no se quedaba atrás, le asombró lo rápido que logró arrebatarle el balón a su hermano y salir disparado hasta el otro lado de la cancha.

Estaba atónito, regularmente él tardaba más de 15 minutos en quitarle la pelota y no sin antes dos goles en contra. Tomó posición para poder moverse en todos los ángulos y esperó a que disparara.

-¡Vamos Takeru!- animó Hikari desde el otro lado de la cancha.-

Sonrió triunfante al verlo tomar una actitud seria intentando cubrir todos sus ángulos. Disparó con todas sus fuerzas estallando el balón en el tuvo.

-¡bien!- se felicitó Daisuke al verlo hacer el ridículo-

-¡No te confíes!- exclamó el moreno

No tardó ni dos segundos en reaccionar y ver al ojiazul en el aire rematando nuevamente, intentó detenerlo pero ya había anotado. Nadie lo podía creer. Sus ojos se abrieron como platos al ver la chilena que el basquetbolista había hecho, era algo imposible de creer pero aun así…

-¡Takeru!-

Corrió al instante encontrándose con los brazos abiertos del rubio que la cargó al instante respondiendo a su euforia. Algo dentro de él se removió con fuerza al sentirla entre sus brazos y saber que esa felicidad era por él, aunque sea por una simple anotación.

-¡Eres muy bueno!-

-¡anotamos un gol!- respondió igualmente entusiasmado-

Intentó no poner una cara melancólica pero no lo pudo evitar al verlos tan… felices, porque no había otra forma de describirlos cuando estaban juntos, y aunque lo negara había aprendido que cuando se ama a alguien el solo verla feliz bastaba.

-venga Daisuke, animo- murmuró el castaño de gogles a su amigo- ya encontraras a otra chica que te pueda llamar la atención-

-no hay problema, mejor comencemos el partido-

-¡Venga chicos no hagan una fiesta por un gol que no volverá a pasar!- gritó Taichi despertándolos de su sueño- ahora muévanse o los igualaremos-

Lo miró con cara de pocos amigos pero obedeció colocándose en su lugar. El balón volvió a estar en el aire pero esta vez fue su hermano quien se apoderó de él y avanzó amenazadoramente hacía ella. Inhalo y exhalo lentamente para tranquilizarse y concentrarse, si bien lo conocía primero intentaría burlarla fingiendo que pateaba hacia un lado y después dispararía realmente.

Movió el pie hacia la izquierda haciendo que la pequeña castaña se lanzara a un lado, después cambió la dirección para el lado contrario y esperó casi satisfecho a que entrara a la portería, cosa que nunca sucedió.

Ya se imaginaba que eso pasaría por lo que dio una vuelta de carro justo a tiempo para desviar el balón con el pie, lo mismo que provocó que saliera volando fuera del pasto y ella terminara en posición de animadora.

-¡ja! ¿Quién dice que la gimnasia y el futbol no se combinan?- preguntó burlona a su hermano-

-¡Wow! Eres la mejor porrista-futbolista que conozco- admitió el rubio sujetando su mano antes de abrazarla- quisiera verte en alguna rutina-

-mmm… hace mucho que ya no asisto- lo pensó un poco- y no fue nada extraordinario ya me se los trucos de mi hermano-

-¡eso es trampa!- se quejó con un mohín el mayor de los Yagami-

-no, se le llama usar tú cerebro-

Comenzaron a reñir como era de costumbre hasta que los otros jóvenes los hicieron callar. Era el colmo que pelearan por todo y al final terminaran abrazados como si nada hubiera pasado.

-bueno, ¿quién va por el balón?- preguntó Daisuke volteando hacia otro lado-¡paso!

-¡Paso!- exclamaron ambos hermanos entre risas-

-lo siento Takeru, te toca- respondió Taichi- hay que ser más rápido-

Meneó la cabeza divertido pero obedeció, puede que solo haya hecho un voltereta pero con la fuerza que llevaban sus piernas lanzó la pelota realmente lejos. Observó al rubio un poco más alto que él con lo que buscaba.

-creo que eso es mío- murmuró Takeru algo intimidado a pesar de que le era familiar

Volvió el rostro distraído, él simplemente estaba ahí parado, pensando en tantas cosas que bien podría decir que en nada y de repente una bola blanca con negro se estampó en su espalda. Entrecerró los ojos consternado, ¿se estaba volviendo loco o..?

-toma- respondió regresándoselo con el pie-

Era extraño tener a ese chico de frente porque era como estarse viendo en un espejo dentro de algunos años más, rubio, de ojos azules, esas facciones tan parecidas a las suyas… ¡ya lo recordaba!, sabía que lo había visto en algún lugar.

-tú eres el amigo de Mimi ¿no?, estuviste en el aeropuerto cuando Hikari, Daisuke y yo llegamos pero te fuiste antes de que nos presentáramos-

-que buena memoria tienes niño- murmuró secamente- si te recuerdo-

Un silencio incomodo se intercaló entre ambos, Takeru siempre había sido un chico muy sociable y le encantaba tener nuevos amigos pero al hablar con su "gemelo mayor" era como… un escalofrió recorrió su espalda, por alguna razón sentía algo extraño.

-bueno ya tienes tú pelota, puedes irte- sugirió dándose media vuelta-

-el parque es de todos- contraatacó- si quiero puedo estar aquí-

-mientras no te metas en mi espacio has lo que se te antoje-

-¡Takeru!- una voz masculina interrumpió la pequeña riña entre los rubios- ¡estamos esperando el…! ¿Yamato?-

Era casi imposible no reconocer esa figura, siempre tan sombría e intimidante pero a la vez con un no se que, que te incitaba a hablarle. Corrió a su encuentro entre feliz y molesto, hace muchos días que no le veían ni la sombra y eso tenía muy triste a la ojimiel que tanto quería, ella creía que lo engañaba pero bien sabía que sufría por algo, y él era el culpable.

-¿Dónde demonios te has metido?- inquirió cruzándose de brazos, no le perdonaría eso ahora que eran amigos-

-no es de tu incumbencia Yagami- respondió con un aire desinteresado y hastiado,

Genial, lo que menos quería era toparse con el castaño o alguna persona relacionada con Mimi, estaba ocultándose de ellos en vano.

-¡Oye que te pasa!- reclamó molesto por su tono-

-ya te lo dije, no es de tu incumbencia así que mejor lárgate a jugar con tú pelotita y déjame solo-

-¡Mira yo no te vengo a buscar por gusto, ni lo hago por mí!- le aclaró enfurecido- lo hago por Mimi, ella esta muy triste desde que no te ve, pensé que querías cuidarla y ser su amigo… ¿Qué es lo que querías sacar con su amistad?-

-nada, yo nunca quise ser su amigo, fueron ustedes quienes se esforzaron en meterse con nosotros, ¡fue ella la ingenua que creía que con solo ser amigos el mundo se arreglaría!-

-eres un hipócrita, y ¿sabes qué? me alegra que ya no la busques, está mejor sola que contigo-

Antes de marcharse le asestó un golpe en la nariz derribándolo, no podía soportar que jugaran con la ojimiel y mucho menos después de que fue él quien alivió su dolor sin proponérselo, no quería pensar mal de Yamato.

Observó la pequeña discusión sin decir palabra hasta que se marchó el hermano de su amiga y le tendió la mano al rubio que la rechazó caminando hacia el lado contrario. Dirigió su mirada hacia las canchas y después siguió al rubio.

Por supuesto que no pasó desapercibido lo cerca que iba de él el ojiazul, ¿Qué demonios quería ese niño?, no tenía finta de ser el problemático que siempre buscaba nuevas aventuras.

-¿Por qué me sigues?- preguntó por fin después de caminar un buen rato-

-me causas curiosidad- respondió como si nada-

-¿crees que soy un fenómeno?, si quieres ver algo entretenido cómprate un boleto para el circo-

-no es eso, solo respóndeme una pregunta- pidió poniéndose a su altura-

-bien- aceptó rodando los ojos y ocultando sus manos en los bolsillos-

-si no querías ser su amigo, ¿Por qué aceptaste que estuviera a tú lado?-

Paró en seco al escuchar aquella pregunta, ¿Por qué quiso tenerla a su lado?, probablemente porque era lo único bueno y puro que había encontrado a lo largo del tiempo o porque su sufrimiento se comparaba considerablemente con el suyo. Porque al ver su sonrisa era como si el sol brillara aun en el día más oscuro…

-¿Quién demonios te crees para preguntarme esas cosas?-

-solamente quiero comprenderte- se encogió de hombros para restarle importancia- ¿Por qué te encerraste en tú soledad?-

-son muchas preguntas para hacerle a un extraño ¿no crees?- enarcó una ceja- tú no has sufrido lo que yo, así que no me entenderías aunque quisieras-

-en eso te equivocas, no todas las vidas son color de rosa, aunque así parezca- le aseguró con una mueca-

No era posible que lograra conectarse bien con ese chico tan misterioso, de alguna manera podía sentir el dolor que trasmitía su mirada, una melancolía muy similar a la suya. Y aunque su mente le decía que dejara a ese loco, algo le impedía obedecerla.

-todos sufrimos, en algún momento de la vida, pero hay quienes como yo decidimos ocultarlo tras una sonrisa- continuó con un tono triste

-mejor vete a casa y déjame tranquilo, créeme, no soy la mejor compañía-

-no tengo ninguna razón para ir a un lugar donde nadie me espera, no se porque le digo esto a un extraño pero… mis padres murieron cuando era muy pequeño, ahora vivo con mis abuelos pero no quiero ser una molestia por lo que me inscribí a un campus lejos, y a pesar de que tengo muchos amigos, eso no llena el vacio de estar básicamente solo en este mundo-

Clavó su fría mirada en la del rubio menor, "algunos decidimos ocultar el dolor tras una sonrisa", pensaba que solo eran consejos tontos de un hijo de papi pero… él también se sentía solo, probablemente no tanto como él pero en cierto grado, ambos se comprendían. ¿Qué era ese sentimiento tan familiar que percibía en su interior?. Suspiró dejando a un lado su actitud de patán.

-Siento lo de tus padres- murmuró inaudiblemente- quizá tengas razón y no seamos tan diferentes-

-¿Cuál es tú historia?- inquirió sin intención de ofenderlo-

-Aunque suene extraño, mi historia es muy similar a la tuya. Mis padres fueron asesinados cuando yo tenía 11 años y quienes los mataron se llevaron a mi pequeño hermano de 7 años, por lo menos tú tuviste la suerte de ser acogido por tus abuelos, yo he tenido que arreglármelas solo desde entonces-

Hizo una mueca, sabía que algo los unía y no era de extrañarse que se tratara del pasado tan cruel pero… El rubio tenía razón, por lo menos él tuvo a sus abuelos al lado, no tuvo que preocuparse por trabajar para sobrevivir y mucho menos ha tenido que vivir con los recuerdos de sus padres asesinados porque los suyos murieron en un accidente y no recordaba nada.

Pero lo más extraño era..

-Es curioso y extraño- comentó-ahora que lo pienso yo también tengo un hermano mayor que nunca conocí, quizá sea de tú edad pero mis abuelos nunca me quisieron decir como se llamaba o si seguía vivo-

-tenemos más en común de lo que pensábamos- coincidió- mi hermano también tendría tú edad.

Y si estuviera vivo, sería idéntico a él, rubio, de ojos azules, un poco más bajo que él, pero era imposible que fuera el mismo, Jou mantenía a su hermano bajo su mirada, tal vez encerrado, amenazado si no cumplía lo que le pedía.

-¡que raro!, es una gran casualidad que nos hayamos conocido y tengamos un pasado tan similar- admitió con una media sonrisa- Espero que algún día encuentres a tú hermano, seguramente él también te esta buscando-

-no lo creo pero gracias, te deseo lo mismo, ojala algún día lo encuentres-

-bueno... nos vemos después, Yamato ¿cierto?, así te llamó la amiga de Hikari, hablando de ella, la deje sola en ese partido de futbol-

-sí, suerte…-

-Takeru, Takeru Takaishi- respondió despidiéndose con la mano- adiós-

El aire sopló con fuerza revolviéndole la rubia cabellera, todo se había detenido dentro de él, su corazón, respiración y hasta sus movimientos, Takeru Takaishi… Taka… Takaishi, ese era el apellido de… ¿podría ser cierto?

Por fin, después de tanto sufrimiento él había aparecido de la nada frente a él, por eso sus vidas eran relativamente iguales, bueno, las pistas eran tan obvias, sus padres murieron cuando eran niños, tenían un hermano que no conocían, y no las identificó hasta que pronunció su nombre. ¿Ese era el final de todos sus problemas?


Caminó sin ánimos de llegar a su escuela, tener que soportar los regaños y quejas de los profesores todo el día, aun y cuando no hiciera nada era una tortura, mucho peor el imaginarse a su profesor preguntándole si ya tenía listo el numero para el festival, cosa a la que tendría que decirle que no había comenzado ni con la mitad, él se molestará y seguramente la mandará directo a examen extraordinario por "su falta de compromiso en actividades extracurriculares".

Suspiró largamente sintiendo una gota caer en su cabeza. ¡No podía ser!, su suerte empeoraba con cada día, lo único que faltaba era que pasara un carro mojándola o que le cayera un trueno. Desechó inmediatamente esa idea, no hacia falta ser tan positiva.

Siguió su rumbo sin importarle la tempestad que se le venía encima, ¿Qué mas daba que se enfermara?, ya no quería asistir a ese colegio donde sus amigos la despreciaban y especialmente… donde el lugar a su lado seguiría vacio. Rápidamente sus pensamientos se arremolinaron sobre la idea de que no volvería a ver a Yamato y las lágrimas se confundieron con las gotas que caían del cielo.

Lo peor de todo era que no sabía porque lloraba, ¿Qué significaba el ojiazul para ella?, negar que con su llegada alivió su dolor era mentirse a ella misma pero aun no tenía claro sus sentimientos y por más que se esforzase no lograba llegar a un punto claro.

Abrió lentamente la puerta ensimismada en sus pensamientos, logró distinguir el grito de Taichi y el largo ¡ho! De Sora al verla entrar casi empapada al salón, incluso aquellos que estaban molestos con la ojimiel se preocuparon un poco.

-¿Qué rayos piensas?- le reprochó el castaño al verla- ¡te vas a resfriar!-

-no importa- murmuró sin mirarlo, seguía dándole vueltas a sus sentimientos sin llegar a ningún lugar-

-Mimi, no puedes quedarte así todo el día, pide permiso para que te cambies- sugirió la pelirroja tocando su piel fría- estas helada-

-estoy bien- aseguró dirigiéndose a su lugar- no soy tan delicada como todo mundo piensa-

Tomó asiento en su lugar y recargó la cabeza de manera que no pudieran verle el rostro, odiaba preocuparlos o llamar la atención pero lo único que quería era aclarar todo. Sintió como le ponían algo sobre los hombros aminorando su frio, seguramente era Taichi.

La observó entrar mojada hasta los zapatos y su rostro de desconcierto, como si su mente estuviera desconectada del cuerpo, ¿tanto estrago había ocasionado su confesión?, se sentía tan culpable. Desabrochó el saco del colegio y lo colocó sobre sus hombros sin lograr que se moviera.

-te enfermaras si no buscas ropas seca- murmuró indeciso-

Abrió los ojos rápidamente, esa era la voz de Yamato, estaba ahí, aun y cuando pensó que nunca más lo volvería a oír, con su tono seco pero que lograba trasmitir más de lo creíble.

-Yamato- murmuró

Dirigió su mirada a los zafiros que tenía el rubio, el tenerlo a su lado le hacía olvidar todo lo malo que había pasado esa semana. Sus labios intentaron curvarse en una sonrisa pero quedaron congelados al recordar sus palabras "te amo". Todo ese tiempo había deseado tenerlo frente a él y ahora no sabía que decir. Bajó la mirada apenada.

-gracias-

Asintió con la cabeza más frustrado que antes, probablemente creyera que no notó ese pequeño gesto pero a él nada se le escapaba. Estaba incomoda, era obvio. Se concentró en los cuadernos que le había dejado Sora para que se pusiera al corriente ignorándola totalmente, no hacía falta molestarla más.

Su interior se contrajo cuando no obtuvo ninguna respuesta, claro que no era fácil, después de todo ya no era la misma situación. El profesor entró reclamando la atención de todos.

El resto del día transcurrió sin que se dirigieran la palabra o siquiera se miraran, ambos estaban tan concentrados en las clases, o al menos lo intentaban, lo incomodo de su situación hacía prácticamente imposible el mantener su atención en el hombre frente a ellos. La última hora llegó por fin, su cabeza le ardía un poco pero no era nada que una buena siesta no arreglara.

-Señorita Tachikawa, ¿Cómo va con nuestra presentación, recuerde que solo quedan 3 días para el festival-

Se mordió el labio contrariada, no podía ocultarle por más tiempo que no había montado ninguna show o por lo menos estudiado una canción para plantarse en el escenario.

-esto… profesor- le llamó con una sonrisa de culpabilidad- en verdad lo siento, pero no tuve tiempo de prepararlo, yo… perdón-

-¿¡Qué!- exclamó furioso- ¡Señorita Tachikawa! ¿Cómo es posible?, ¡solo faltan 3 días! Por dios-

No le sorprendió la reacción de maniaco neurótico, si hubiera estado en otras circunstancias ya tendría listo hasta el más mínimo detalle, por más que odiara presentarse todos los años.

-perdóneme-

-sabe que ira directo a extraordinario por su falta de compromiso ¿no?- preguntó negando vehementemente- usted jovencita es un caso perdido, ¿Qué será de su vida si nada le sale bien?, no parece ser la heredera de los Tachikawa -

-no lo sé- murmuró

No podía soportar seguir viendo esas facciones destrozadas por la tristeza y mucho menos el oír al profesor decirle todas esas cosas crueles, Mimi no tenía la culpa, él era el único responsable ¡siempre le causaba dolor!, de una u otra manera. Crispó los puños.

-no se preocupe profesor- intervino después de ver como comenzaban a cristalizarse sus ojos- tendremos listo un show para el viernes-

-¿usted participará joven Ishida?- enarcó una ceja- ¿Qué talento tiene usted que puede ayudar a arreglar este desastre?-

-toco cualquier tipo de instrumento y puede que le ayude en la parte vocal a Mimi-

-Yamato tiene una gran voz profesor- intervino Sora en defensa de ambos- y aprende rápido, como Mimi-

Los observó enarcando una ceja, no podía esperar más de un grupo de delincuentes juveniles como ellos. Meneó la cabeza dándole la espalda.

-a la salida en el auditorio, no se retrasen, no falten y señorita Takenouchi, dado su interés en el festival la esperamos –

La clase terminó casi al instante y todos se dirigieron al auditorio del colegio, Mimi caminaba lentamente intentando concentrarse pero la confusión y el dolor de cabeza le volvía nebuloso todo, como si estuviera en un sueño. Suspiró antes de subir los escalones y pararse frente al profesor.

-bien, listos Tachikawa e Ishida-ordenó de manera solemne mirándolos directamente- pero antes quiero que el joven Ishida nos muestre los dotes que tanto presumió en clase-

Asintió sin decir palabra caminando hacia los instrumentos que estaban semiescondidos tras una cortina, sujeto una guitarra que recordaba a la perfección y se colocó decidido frente al micrófono, volvió su azulada mirada un momento hacia la castaña antes de concentrarse en las notas.

*Música*

Que nada es eterno

Todos me llenan de consejos

Que el tiempo cura siempre las heridas de este corazón

Que Acabar este infierno

Es lo que mas anhelo yo

Y por que mas que busco una salida no veo el sol

Lucho con mi razón

Lucho con los recuerdos

Y todavía no puedo

Tomó aire profundamente antes de comenzar a cantar, Mimi no era la única que podía escribir canciones, en realidad él lo hacía desde hace mucho pero nunca pensó que alguien más aparte de si mismo las escucharía, pero ahí estaba con el corazón en la mano despidiéndose de la única persona a quien de verdad amaba. Y aunque odiara admitirlo toda la letra reflejaba sus sentimientos.

Puso toda su atención a cada palabra que pronunciaba, era realmente hermoso y a la vez doloroso escucharlo, ¿le estaba tratando de decir algo?, ¿tanto dolor le causaba el amarla? Eso la hacía sentir más culpable de lo que ya era...

Un día voy a reírme de este dolor

Un día voy a ser libre de tu corazón

Voy a lograr mirarte sin querer besarte

Ni voy a llorar por ti nunca más

Voy a reírme de este dolor

Y me será tan fácil decirte que no

Que es demasiado tarde y no podrás dañarme

Pero mientras llega el día

Todo es una ilusión

Todo es una ilusión

Sus miradas se cruzaron por un largo rato hasta que ella desvió su atención a otro lado. Intentaba calmarse y reprimir las lágrimas que amenazaban con salir pero era prácticamente imposible, escucharlo cantar de esa manera, trasmitiéndole todo el dolor de su corazón, observar la neblina de tristeza que cubría sus ojos, no era como que Yamato fuera la persona más feliz del mundo, era generalmente serio pero aun así nunca lo había visto de esa manera… ¿Por qué le dolía tanto saber que era la culpable de su sufrimiento? Deseaba tanto correr a abrazarlo pero no podía.

Vivir así no quiero

Siento que no me lo merezco

Pues creo que nadie debería sufrir como ahora sufro yo

No puedo disfrutar

Soy la sombra de alguien más

Pero se que al final

Sabía perfectamente que escuchar eso le estaba causando un gran dolor, podía verlo en su rostro, no tenía derecho de hacer aquello y mucho menos quería que sintiera lastima por él, simplemente estaba tomando su ultima oportunidad, ya no importaba que tan roto terminara su corazón lo podría arreglar ahora que sabía donde estaba su hermano, eso lo mantendría en pie.

Un día voy a reírme de este dolor

Un día voy a ser libre de tu corazón

Voy a lograr mirarte sin querer besarte

Ni voy a llorar por ti nunca más

Voy a reírme de este dolor

Y me será tan fácil decirte que no

Que es demasiado tarde y no podrás dañarme

Pero mientras llega el día

Es una ilusión

Algún día, como quisiera tener el valor de decirle que algún día tendría la suficiente fuerza como para olvidar todo lo malo de su pasado y mirar hacia un nuevo futuro, uno donde probablemente podría entrar pero no, cada que pensaba en eso su respiración se cortaba y su cuerpo se contraía a modo de defensa, a demás ¿Qué podría ofrecerle una mujer que ni siquiera sentía que lo fuera completamente?, ¿Cuánto tiempo tomaría el arreglarla totalmente?, meses, años, toda la vida, no quería atarlo a un futuro tan patético y lastimarlo,

Y es que aun no puedo ser feliz

Porque todo el tiempo estas aquí

Llegara ese día

En que te saque para siempre de mi

Seguramente se aburriría y todo terminaría en una ilusión rota. No quería que todo terminara de ese modo, pero quizá no había otra salida. Si tan solo pudieran regresar las cosas y seguir siendo amigos.

Y es que aun no puedo ser feliz

Porque todo el tiempo estas aquí

Llegara ese día

En que te saque para siempre de mí

Yo se que al final

Sí tan solo fuera capaz de curar el dolor de su alma, entregarle todo su amor y lograr que no temiera más el ser feliz, pero hacer eso era ponerla en peligro para toda la vida, un delincuente juvenil relacionado con la mafia ¿Qué podía ofrecerle a una mujer?

Un día voy a reír de este dolor

Un día voy a ser libre de tu corazón

Pero mientras llegue el día

Todo es una ilusión

Sonrió de medio lado al coincidir en la mirada con la castaña que mantenía las manos en el pecho como si quisiera arrancarse el corazón o protegerlo. No puedo evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas, todo le daba vueltas, le faltaba el aire y quería que la tierra la tragara.

-¡Mimi!- exclamó Sora sujetándola por la cintura- ¿te sientes bien?-

Colocó su mano en la frente de la ojimiel que casi se desmaya, estaba ardiendo y no era tan tonta como para no darse cuenta que había empeorado durante la interpretación de Yamato, claro que era una reacción obvia, nunca lo había oído cantar con tanto… sentimiento.

-Profesor esta ardiendo en fiebre- informó preocupada-

-estoy… estoy bien- mintió incorporándose más confundida que antes, ¿Qué rayos le estaba pasando?- estoy bien-

-si no es una cosa es otra con usted señorita Tachikawa- se quejó el maestro poniéndose de pie- faltan 3 días para el festival, pero no quiero que empeore para ese día y ya que me doy cuenta que son muy profesionales en esto, vaya a descansar y mañana ensayaremos todo el día. Debe cuidarse mejor señorita- finalizó saliendo del auditorio.

Todo quedó en silencio después de eso, Sora no sabía que hacer, seguía sujetando a Mimi que parecía como si un simple soplido del aire la tumbaría y no se creía capaz de llevarla hasta su casa. Mientras ella comenzaba a sonrojarse no solo por la fiebre.

-yo… yo… será mejor que le haga caso al profesor- murmuró cabizbaja- iré a descansar no me siento muy bien.

Evitó la mirada del rubio dando dos pasos hacía delante. Todo se volvió borroso y sintió como el equilibrio la traicionaba encaminándola hacia el suelo.

La observó algo preocupado pero sin decir palabra, ya había dicho su última palabra con la canción que no había servido de nada. Sujetó su cintura rápidamente al verla dirigirse hacía el suelo y la abrazó sin que se diera cuenta, estaba casi inconsciente, indefensa.

-La llevaré a su casa- murmuró tomándola entre sus brazos y dirigiéndose hacia la puerta-

-¡Yamato!- gritó la pelirroja sin moverse de su lugar- ¿estás bien?

-sí, lo estaré- respondió con un suspiro- nos vemos después tengo que hablar contigo-

-bien-

El aire calaba hasta en los huesos, la verdad es que no le sorprendía que en esos momentos estuviera tan grave la castaña, llegar empapada en la mañana y no cambiarse en todo el día, la fiebre que tenía era algo de esperarse. Suspiró, tan terca y autosuficiente como de costumbre.

-te quiero…- murmuró la ojimiel entre sueños- pero…yo… tengo miedo-

La sangre se le heló al oír su contradictoria revelación, si claro que lo quiere pero no como esperaba, como desearía. Abrió la puerta topándose con la nana que casi se muere de susto al verla y subió a su habitación. Esperó sentado a que la fiebre disminuyera.

Abrió los ojos lentamente algo adolorida, ¿Cómo había llegado a su casa?, observó el reloj 9:30 pm, ¡por dios había dormido toda la tarde! ¿y el ensayo?, lo ultimo que recordaba era que su profesor la había mandado a descansar. Algo se movió en la esquina de la habitación y rápidamente encendió la luz.

-¿Yamato?- inquirió suspirando aliviada- ¿Qué…?

-ya me iba, solo quería asegurarme de que estabas bien- murmuró con las manos en los bolsillos-

-no… yo…- Bajó la mirada sin saber que decir, era tan patética.

-antes de que me vaya quiero contarte algo muy importante- se acercó un poco a su cama- yo… he encontrado a mi hermano-

Parpadeó varias veces intentando asimilar lo que acababa de escuchar, su… hermano, ¡eso era increíble!, llevaba tantos años intentando dar con él y por fin… ¡por fin!.

-¡ho por dios! ¡Eso es increíble!- admitió emocionada- ¿pero cómo?, ¿Cuándo?

-hace unos días, me tope con el amigo de la hermana menor de Taichi- comenzó sonriendo levemente- al principio pensé que era un chico molesto pero… resultó ser que teníamos mucho en común, ambos huérfanos, tenemos un hermano que alejaron de nosotros y por si fuera poco tendrían la edad de cada uno…-

-¿no me digas que…?-

-sí, resulta ser que nuestras vidas se parecen tanto porque él es mi hermanito, es T.K. es mi hermanito-

-¡por dios eso es tan sorprendente!- exclamó eufórica- tanto tiempo que estuviste esperando a que Jou te dijera donde se encontraba y resulta que siempre estuvo a salvo y lejos-

-sí el destino a veces es tan complejo- admitió- pero no le daré la oportunidad de que lo lastime, en cuanto le diga que soy su hermano nos iremos lejos de aquí y de Jou.

Su sonrisa se congeló al instante en que lo escuchó "nos iremos lejos de aquí", eso significaba que no lo volvería a ver nunca más, que no sabría nada…

-¿Qué?- preguntó sin disimular su sorpresa-

-nos iremos lejos y no volveremos- continuó- no volveré a molestarte o ponerte en peligro, permitiré que seas feliz sin el temor de que unos gánsters te persigan-

-yo… -

-¡Mimi!- sujetó su rostro entre sus manos- perdóname por todo lo que he hecho, por meterte en problemas, por haber convertido tú vida en un lío y más por haberme enamorado de ti, nunca quise lastimarte más, siempre quise ayudarte.

-no… no te vayas- murmuró escondiendo su cristalizada mirada-

-es lo mejor, para ti, para mí y para todos- respondió con una mueca- muchas gracias por haber sido mi amiga, y haber logrado sacar a mi verdadero yo. Nos veremos por última vez en el festival, ya no volveré a ponerte en peligro. Siempre te recordaré Mimi…

Besó su frente antes de abandonar la habitación y dejarla impactada en su cama, se iba a marchar y jamás volvería a verlo, desaparecería formando parte solo de sus recuerdos. Nuevamente las lágrimas brotaron de sus ojos convirtiéndose después en sollozos y llanto de dolor, no quería que se alejara, no quería que ese estúpido festival fuera el lugar donde se dirían adiós. ¡Quería tenerlo a su lado!...


Continuara…


Comentarios de la autora:

Ahora si ya volví de nuevo para hacer mis preguntas constantes. ¿les gustó?, ¿no?, ¿si llegaron al final?

Jijijijji apuesto a que no esperaban que en este capitulo Yamato se diera cuenta de que Takeru es su hermanito ¿o sí?, nuestro ojiazul le dedicó una canción a Mimi ¿creen que ya se dio cuenta que lo ama?, ¿Qué pasara con el musical tan improvisado que están haciendo?. Jijijjiji muchas sorpresas para el siguiente capitulo.

Espero que les haya gustado, que se acuerden de esta historia y que me haya quedado bien la canción porque la verdad ya estaba medio zombie cuando la puse. (Amo esa canción de río roma, me mata cada que la oigo).

Muchas gracias aSakura Kuran-Haruno y AnarchyReira por leer mi fic, espero que este capitulo les guste

PDT: de verdad perdónenme faltas ortográficas o sintaxis de error, ahora si que no me dio tiempo ni de checar si me faltaban palabras o se entendía u.u espero ansiosa sus RR para tener más energías y seguir escribiendo :3

By: Ella Tsukino