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aqui el nuevo capi ;)
Tenía dos meses viviendo con Yami, un mes había transcurrido desde el cumpleaños de Yugi y desde entonces trataba de tener la menor cantidad de contacto físico con el mayor de los hermanos Mutou; así fuera solo un roce de manos, lo evitaba. Luego de casi perder el conocimiento bailando con Yami, lo mejor era prevenir.
Las cosas se complicaban, y no se refería solo a sus sentimientos.
Tenía algunos días de haber salido de vacaciones de la universidad. Estaría libre hasta septiembre, lo cual era completamente magnifico. Aún tenía que asistir a la academia de baile, pero ya no estaría tan agotada para sus clases. Además, desde un par semanas atrás, su apartamento se había convertido en alguna especie de posada turística.
Y gratuita, que era la peor parte.
Desde que se enteró que Yami y Joey salían, los chicos pasaban tiempo allí más seguido, cosa que le alegraba. Los había extrañado. Pero desde el segundo en que se enteraron del compromiso de Ryou con la prima de Rebecca, cosa de la que ella se había enterado por boca del mismo albino el día antes del cumpleaños de Yugi, más personas se habían agregado al club.
Emma iba a visitar a Ryou, Bakura y Kisara pasaban a ver a su hermano, Rebecca se sumaba para poder ver a Yugi. las tres chicas le habían caído muy bien, igual que a Mai y Serenity, y ellas tres también parecían encontrarlas simpáticas pues pasaban siempre a saludar y charlar; lástima que Mai casi nunca podía estar pues tenía cosas que hacer y Serenity tenía que estudiar, su madre era muy estricta al respecto, y no la dejaba salir muy seguido.
Mokuba también iba cuando las chicas iban, era muy cercano a ellas, pero en ocasiones iba solo cuando estaban los chicos. Era bastante maduro para su edad, y no se llevaba muy bien con los muchachos de su preparatoria, eso le había contado a Tea. Ella no tenía problemas en tenerlo por allí; las cosas se complicaban un poquito cuando, de vez en cuando, su hermano mayor se aparecía. Solía discutir mucho con Wheeler.
-¿Qué hace aquí?- le pregunto un día ella a Yami, sorprendida por la presencia del castaño.
-Son… cosas de Kaiba- el tricolor le sonrió con misterio, dejándola únicamente con más curiosidad.
El costo de las cuentas de los servicios había aumentado junto con el número de personas que visitaban los apartamentos. Los gastos de comida, aún más. Los chicos parecían aprovecharse de su nobleza muy a menudo: se bañaban allí, lavaban ropa allí en ocasiones, jugaban videojuegos por horas y comían todo lo que encontraban.
Se estaban volviendo un serio problema.
-Buenos días- saludo Yami, entrando en la cocina.
-Buenos días.
El tricolor tenía por costumbre dormir sin camisa, Tea lo había descubierto luego de salir de vacaciones, pues siempre que se topaba con Yami en las mañanas, generalmente los fines de semana, él estaba en pantalones de pijama y el torso descubierto.
No era como si Tea se quejara de esta costumbre.
-¿Cuál es el menú de esta mañana?- pregunto el chico, sonriendo de medio lado.
Daba la casualidad que el chico siempre sonreía así cuando quería que Tea cocinara. El no cocinaba nada mal, pero a Yami le gustaba mucho la comida de ella; y al parecer había descubierto que, si quería comer de su comida, sumándole esa sonrisa a la petición, ella accedería.
Pero esa mañana tendría que ser la excepción.
-Pues hay cajas de cereal vacías en el estante, cartones de leche y huevos, sin leche y huevos, en la nevera. Bolsas de pan vacías y envases de jugo en la basura, también vacíos.
-¿Qué?- el parpadeo, sin comprender- pero si llenamos la despensa hace dos días.
-El jueves, lo recuerdo- ella no quería pagar su molestia con él, pero esa situación estaba siendo muy costosa. Suspiro, buscando una manera no-grosera de decirle lo que pensaba- los chicos se están comiendo toda nuestra comida; también juegan video juegos todo el día y dejas los electrodomésticos encendidos. Se les olvida cerrar las llaves de agua… las cuentas de este mes estarán muy elevadas.
-Tienes razón… pero yo no voy a pagarlas.
-¿Cómo qué no?- en un segundo, la chispa de enojo que tenía hacia todos se convirtió en una llama de furia hacia Yami- ¿me dejaras sola en esto?
-Por supuesto que no, Tea. Cálmate- dijo el tricolor rápidamente y comenzó a explicar- lo que quiero decir es que hare que los chicos paguen.
Yami le dio una sonrisa misteriosa, con un brillo travieso y divertido en los ojos amatista. Era demasiado sexy.
¿Le sonreirá así a todo el mundo o es solo porque ahora somos amigos? No me extraña que hasta Joey se allá fijado en él. Aunque siempre pensé que Joey gustaba más de las chicas, sobre todo de las que se parecen a Mai. Perseguía a las chicas hermosas… y otras no tan hermosas precisamente. Tenía una gran fachada. Aunque también es un suertudo ¿Cómo Yami fue a fijarse en el?...
-Tea- Yami le paso una mano frente a los ojos- Dorotea- volvió a llamar- ¡¿Hola?!- esta vez ella si reacciono, sobresaltada- ¿Qué? ¿Por qué me veías? - él sonreía- ¿no me lave bien la cara?
No, no lo hiciste pensó ella, muy avergonzada por divagar de esa manera Tu cara sigue siendo igual de atractiva… ¡Y tú sigues siendo igual de gay! Se sonrojo mucho más con ese pensamiento Necesito una noche de chicas. Ahora si llamare a Mai.
-¡Tea!
-¿Ah?
-Amaneciste algo distraída hoy- al menos Yami tomaba esos lapsus con humor- te decía que alguien llama a la puerta.
-¿Y porque no atiendes tú? También vives aquí.
-La última vez que fui yo, le abrí la puerta a uno de tus compañeros de clase y…
Oh. Sí. Lo recordaba.
Su compañero de clases había visto al hermoso, sexy e intimidante sujeto que vivía con ella, vestido únicamente con una toalla alrededor de la cintura (que era, secretamente, uno de los "atuendos" favoritos de Tea, en Yami al menos) y pensó que Estaba interrumpiendo algo importante. Tea casi muere de la vergüenza.
-¡No me arrepiento de nada!- exclamo Yami, riendo, mientras se dirigía a su habitación, haciendo sonrojar a Tea, quien iba a abrir la puerta.
Al tricolor no le había agradado en lo más mínimo el compañero de clases de Tea, ella no entendía porque. El oji amatista le había "confirmado" sus suposiciones y lo corrió de allí. Los chicos habrían hecho lo mismo que yo luego de ver a ese tipo. O al incluso peor fue lo que dijo Yami en su defensa.
Y Tea estaba segura de que tenía razón.
Lo que menos le gustaba del asunto era pensar que no le habría molestado que su compañero de clases tuviera razón.
Llamar a Mai. Llamar a Mai. Llamar a Mai.
-Ryou- Tea sonrió al chico- ¿Qué te trae por aquí?
-Emmm… me da vergüenza decirlo, pero…- el albino desvió la mirada- ¿no tienen algo para desayunar?
-Déjame adivinar- la castaña lo miro, comprensiva- los chicos desangraron tu alacena.
-Nunca mejor expresado.
Ninguno de los tres estaba feliz con esta situación.
Se cambiaron los pijamas y salieron juntos para ir de compras; Yami le explico su idea a Ryou, quien estuvo muy de acuerdo y pidió estar presente en el momento en que fueran a hablar con sus amigos.
Tea también estaría, el par de hombres sabía que si le decían que no a ellos tendrían que decirle que si a ella.
¿Quién podría negarse a Tea, ya sea por las buenas o por las malas?
Tea no estaba segura de sí sentirse alagada u ofendida ante eso.
Ryou, bueno en contabilidad, saco algunas cuentas.
Tea se sorprendió de todo el dinero que habían gastado los tres juntos para mantener a sus visitas. El dinero que sus padres le enviaban no alcanzaría para el mes, tendría que usar el dinero de la renta que le cobraba a Yami. Ese dinero era para pagar gastos de la universidad. Los dos chicos tampoco ganaban lo suficiente para mantener esto siempre.
Yami hizo algunas llamadas y para el medio día ya estaban reunidos en el gimnasio de los Wheeler con el rubio, Tristan, Yugi y Bakura.
Tea no se extrañó cuando Yugi entrego de buena gana la parte de dinero que le concernía. Incluso pidió disculpas.
-Lamento mucho causarles molestias- dijo, con una reverencia- no volverá a pasar.
¿Por qué los demás no pueden ser como él?
Los otros tres eran más agarrados monetariamente, parecían tener brazos de tiranosaurio cuando tenían que tomar sus billeteras o meter las manos en el bolsillo para pagar por sus desastres. No tardaron en buscar pretextos para no pagar.
-¿Por qué no le cobran a Kisara y sus dos amigas?- exigió Bakura, indignadísimo- es porque son niñas ¿no es verdad? sus padres pueden pagar estas cuentas hasta cien veces y les sobra.
-No le cobrare nada a Kisara, NUESTRA hermana- Ryou lo fulmino con la mirada como pocas veces hacia- tampoco le cobrare a Rebecca, mucho menos a Emma. Nuestros padres y el señor Hopkins podrán tener mucho dinero, pero sería abusar. Además, las veces que ellas vinieron, cocinaron, ayudaron con la limpieza y a ordenar todo lo que ustedes, valga la redundancia, desordenaron.
-¿Qué hay de los hermanos Kaiba?- objeto Joey.
Tea fue la que respondió.
-Mokuba siempre trae algo para compartir con nosotros, invita las pizzas y colabora mucho más de lo que ustedes hacen- se cruzó de brazos, cual madre molesta que sabe perfectamente que tiene razón- y Seto no toma ni agua ¿Qué vamos a cobrarle?
Al rubio no le hizo ni pizca de gracia que ella defendiera al castaño, pero tampoco replico. Se quedaron en un tenso silencio, de miradas lascivas. Todo es amor y juegos hasta que quieren cobrarte un ojo de la cara pensó ella con sarcasmo.
Todos dieron un brinco cuando el celular de Tea sonó.
-No dejen que se escapen- le dijo a Yami, Ryou y Yugi- ya vuelvo.
Fiel a los clichés que tantas veces vio en películas y de los que siempre se quejaba, fue derecho al baño de chicas a contestar la llamada.
Era Mai.
-Hola, mujer- dijo la rubia de buen humor- estaba pensando que podríamos salir esta noche, ya sabes, como antes- su tono comenzaba a ser recriminatorio, Tea ya se lo esperaba. Conocía bien a su amiga- desde que ese bombom Playboy seudo gay vive contigo, te la pasas entre hombres con esas bola de neanderlates que tienes por amigos- no se equivoca con lo de neandertales- se la pasan todos los días a toda hora en tu casa, ¡no tienes tiempo para mí! Yo también tengo mi corazoncito.
-Te he invitado a mi casa…
-Sabes lo que pienso sobre eso.
Tea suspiro. Mai era muy prejuiciosa con respecto a los hombres ¿era muy difícil entender que ninguno iba a intentar ligar con ella porque dos de ellos eran gays, uno estaban siendo acosado por una pequeña colegiala celosa, uno estaba comprometido y los otros le tenían miedo?
-Como sea. De hecho, Mai, pensaba llamarte justamente para ver si salíamos.
-¿De verdad?- Mai se escuchaba escéptica- ¡si tú nunca quieres salir!
-Sí, es que esto se volvió una emergencia…
-Estás pensando en tu inquilino sin la toalla ¿verdad?
-¡Mai!
-No tienes nada de qué avergonzarte, yo también lo he hecho.
-¡MAI!
Mai era la única que se divertía con ese asunto, logrando únicamente que la cabeza de Tea doliera.
-Está bien, está bien. Tomando esto más en serio, pasare por ti esta noche- le dijo la oji violeta- beberemos algo, ligaremos con algunos chicos y distraeremos a tu dulce mentecita del asquerosamente guapo y atractivo conejito Playboy ¿bien?
-¿Tienes que ponerle tantos apodos?
-Sí, nos vemos más tarde.
-Ok, hasta luego.
Huyeron para no pagar.
Era difícil tenerles algo de fe a sus amigos cuando se comportaban como mocosos que necesitaban a sus madres para que arreglaran sus problemas.
Le era complicado pensar que simplemente habían ido a otro lugar del gimnasio a arreglar sus asuntos al no encontrarlos donde los había dejado. No se extrañaría de que se fueran marchado, es algo que haría Bakura sin dudar en cuanto le dieran oportunidad.
Los busco en otros lugares.
Por suerte los consiguió en otra sala, pero no de la manera que había esperado.
Estaban jugando Duelo de Monstruos.
Hacía mucho tiempo que no los veía jugando al Duelo de Monstruos. No sabía que todavía conservaran sus barajas, mucho menos que aun las llevaran encima. La de ella estaba perdida en alguna caja de recuerdos de la preparatoria en algún rincón de su armario.
Ni siquiera imagino que Yami también tuviera una baraja.
Y le estaba dando una proverbial paliza a Joey.
No había como sorprenderse, después de todo su hermano menor era el Rey de los Juegos.
Inmediatamente busco la cabellera puntiaguda de su mejor amigo, necesitando una explicación ¿cómo habían terminado dos hombres con disputas monetarias jugando Duelo de Monstruos en un gimnasio, rodeado de otro montón de hombres, estos sudorosos, y haciendo apuestas a su costa?
-Joey no quería pagar, pues le parecía injusto- le dijo Yugi- pero mi hermano insistió en que tenía que darle el dinero.
-Por mas pareja que sean, no se perdonan las cuentas- bromeo Ryou, llegando junto a ellos- no existe la caballerosidad entre esos dos.
Tea podía verlo claramente.
-Tristán propuso que arreglaran el asunto con una pelea en el cuadrilátero- el tricolor continuo su explicación-si Joey ganaba, no pagaría nada.
-¿Y estaban dispuestos a pelear de… golpearse, con los puños, entre si?- Tea tenia lo ojos bien abiertos de la impresión- ¿eso está bien entre novios?
-La delicadeza no es el fuerte de ninguno de ellos- Tristán se sumó a la conversación- además, ayuda a liberar tensión en la pareja… supongo.
-Pero no pelearon- la castaña hasta ahora caía en cuanta- ¿Cómo terminaron jugando Duelo de Monstruos?
-Yo lo propuse- Yugi sonrió- siempre es divertido un buen duelo excelentes duelistas.
-Como en los viejos tiempos- murmuro ella.
Desde que el juego salió y Yugi y Joey comenzaron a jugarlo, la mayoría de los problemas se arreglaban de esa forma en la secundaria y preparatoria, y también entre los demás aficionados del juego de cartas. Era normal que arreglaran esto así.
-No tanto- Yugi respondió a sus palabras, en voz baja- nunca hemos dejado el juego, solo que… tú ya no estabas para vernos jugar. Desde… que te fuiste a la universidad y te quedaste sin tiempo- un gran peso se instaló en el pecho de ella al oir a su mejor amigo decir esas palabras. Tenía toda la razón. El chico al ver la inquietud que había creado con lo que había dicho, tomo la mano de su amiga, sonriendo dulcemente- pero ahora estamos todos juntos otra vez, Tea. Y lo mejor es que nuestra amistad es tan fuerte que todo ese tiempo que no estuvimos todos juntos es como si no fuera pasado. Todo está bien. Somos amigos.
Tea se había quedado sin palabras por primera vez en mucho tiempo, pero tampoco tuvo que responder. La fuerte voz de Yami acaparo la atención de todos.
-Ahora puedo traer al campo las cinco partes de Exodia El Prohibido.
-¿Qué?- el rubio se había puesto muy pálido- ¿aun tienes a Exodia?
-Así es- allí estaba esa sonrisa ladina que tanto le gustaba a Tea- despídete de tu Dragón Milenario, El Dragón Negro de Ojos Rojos y el resto de tus puntos de vida.
Las personas comenzaron a aplaudir la gran jugada de Yami y su astucia, sobre todo los que habían apostado a su favor.
Joey, Tristán y Bakura pagaron el dinero que debían. Tea observo desde la distancia a sus amigos, quienes reían y, aunque molestos, aun bromeaban; sonrió al ver que los tenia de nuevo con ella, y esta vez no se permitiría alejarse de ellos, como Yugi le había comentado momentos atrás, y mucho menos dejaría que ellos se alejaran.
Estaba feliz, y más tranquila de lo que en varias semanas había estado.
