Disclaimer:Los personajes son de S. Meyer pero la historia es mía.
Bella POV
–Casi mueres por mi culpa, ¿cómo vas a estar bien? – estaba molesta conmigo y herida por lo que le hice a Jacob.
–Al menos sé que ya no te vas a separar de mi lado–dijo con una sonrisa y lo miré con ternura. Se quiso acomodar pero gimió de dolor así que lo ayudé con mi mano sana y él aprovechó para acercarme a él. –Te amo– me susurró en el oído y sonreí. Hasta este punto recordé a Lizzie. ¿Que no se había imprimado? Después de esto se lo preguntaría, ahora no quería arruinar el momento…–Te amo como nunca y te amaré por siempre–dijo y besó mi mejilla.
Para esto yo ya tenía lágrimas de felicidad en los ojos.
–Yo más, no te imaginas cuánto–le dije y por fin, después de lo que me pareció una eternidad, lo besé. Lo besé con todo el amor que en este momento abundaba en todo mi ser, en cada célula de mi cuerpo. Pasé mi mano por su cuello acercándolo a mi y acaricié su cabello. Él respondió a mi beso gustoso y lleno de alegría y de amor.
Estaba disfrutando de este beso hasta que alguien tocó la puerta haciendo que separáramos nuestros labios más no nuestros cuerpos….
Grité un "adelante".
Carlisle entró con algunos instrumentos para poder revisar a Jake y saber que estuviera bien.
–Jacob, ¿Cómo te sientes? ¿tienes alguna molestia? –preguntó Carlisle serio. Sabía que Carlisle no sentía desprecio hacia los lobos como sus hijos lo hacían pero también sabía que no iba a estar muy contento con nosotros después de que por mi culpa destrozamos a Edward.
Edward no se merecía lo que le hice. Yo nunca quería lastimarlo, en verdad lo amaba pero la imprimación es algo que no puedes controlar. Ahora entendía a Sam. Cuando Jacob me contó lo que le había hecho Sam a Leah, muy en el fondo lo juzgaba. No podía entender cómo podrías dejar de amar a alguien tan de repente y amarás a otra.
Pero la vida da muchas vueltas y yo estoy en una de ellas.
–Me siento mejor que nunca, doc. –respondió Jacob sonriente provocando que me sonrojara.
Me levanté de la cama y me dirigí a paso lento a la silla. Carlisle me miró agradecido y continúo revisando a Jacob. Carlisle estuvo unos minutos más checando que todo estuviera en orden y se fue.
–Mejor así… Entre menos esté con sanguijuelas más feliz estaré –dijo Jacob venenosamente. Lo miré detenidamente con una cara desaprobatoria. – Bella, por ellos somos lo que somos…
–Aunque sea, ellos siguen siendo mis amigos. –contraataqué y bufó.
–En verdad no entiendo tu gusto hacia esas cosas, ellos son…
–Nunca dije que me gustaran. –interrumpí con firmeza. Sabía que antes me encantaban y quería formar parte de su mundo pero ahora eso lo veo de una manera repugnante. Seguramente es por ser una mujer lobo. – Pero no los desprecio como tú.
Rodó los ojos y se acomodó en la cama de una forma en que dejaba un espacio y me hizo una seña para que me acostara junto a él.
Me paré de la silla y caminé lentamente hacia la cama. Odiaba ser lenta para todo, hasta para curarme. Cuando creí que ya iba a sanar un poco más rápido por ser una criatura mística no puedo por el simple hecho de que no soy normal. Grandioso, simplemente grandioso.
–No seas tan duros con ellos. –le dije mientras le acariciaba sus abdomen bien marcado.
–Dame una buena razón…
–Hay muchas razones. –hice una pausa. – por ellos yo soy así y estoy contigo. Ellos nos salvaron y no nos quieren dañar…
–La primera no me gusta del todo…–dijo y me tensé. ¿Y si no quería que yo estuviera con él? –No me gusta que seas como yo. Quería que fueras humana, sin peligros ni responsabilidades….
–Es divertido algunas veces. –contesté aliviada. Me abrazó y yo me acurruqué en su pecho.
En estos momentos era muy feliz, no me hacía falta nada más. Ahora no me importaba que yo estuviera lastimada o que oliera… no, corrección, apestara a vampiro.
Tocaron la puerta y unos segundos después la abrieron. Era Edward.
Jacob gruñó y yo le propiné un codazo.
–¿Cómo te encuentras Jacob? –le preguntó cortésmente Edward.
–Bien. –contestó cortante.
Me paré de la cama a regañadientes y me dirigí hacia Edward. La cara de Jacob era de sorpresa y estaba dolida. De seguro porque me dirigí a Edward y lo deje solo en la cama.
–Tienes que descansar. –le dije para calmarlo. Edward me guio hacia la salida y cerró la puerta con delicadeza. Me picaba horrible la nariz por el olor de Edward. Arrugué la nariz y seguí caminando.
–Lo siento. –se disculpó Edward y lo miré confundida ¿De qué se estaba disculpando? – no puedo hacer nada contra el olor… –asentí y Edward me condujo al cuarto donde iba a dormir.
Me sentía culpable por todo lo que le estaba pasando a Jacob por mi culpa. Él estaba aquí por mi culpa.
–No te sientas culpable. –dijo sonriendo ligeramente. Casi olvidaba que ya podía leer mis pensamientos. –él fue un idiota al no pelear por ti. –lo miré con mala cara.
"No le digas así" pensé molesta y me retiré.
Me recosté en la cama y me cubrí con las sabanas. Estaba pensando en demasiadas cosas y eso me tenía agotada. En cuanto cerré los ojos me quedé profundamente dormida.
Dos días después…
–Hola Em. –saludé a Emily cuando entré a su casa.
–¡Bella! ¿no estabas patrullando? –me preguntó abatida.
–Paul tomó mi puesto. –me encogí de hombros restándole importancia. Me preguntó si tenía hambre y mi estómago rugió como lo bestia que era. Las dos reímos y comimos.
Después de comer empezamos a platicar de cómo iban las cosas en la manada y con Jacob. Jacob hoy salía de la casa de los Cullen.
Carlisle quería estar seguro de que Jacob estuviera bien así que le pidió que se quedara solo dos días más y después de horas hablando con él lo pude convencer.
–Lo siento Em, pero tengo que ir por Jake. –me disculpé y me dirigí a la casa de los Cullen.
Toqué la puerta y Alice me abrió con una sonrisa.
–Hola Bella. –me dijo aún sonriendo y con un brillo en sus ojos. Se veía feliz al verme así que la abracé y le sonreí de vuelta.
–¿y Jake? –pregunté desesperada. Ya quería verlo y estar entre sus brazos.
–Arriba. –dijo y salí corriendo a verlo.
Llegué arriba y solo seguí su olor. Toda la casa olía a vampiro pero el olor de Jacob era inconfundible.
Me sorprendí cuando vi que Jake estaba en la habitación de Edward.
–Bells. –susurró y me abrazó. Estábamos sonriendo mientras nuestros ojos se conectaban.
–¿Cómo estás? –pregunté aun dentro de nuestra burbuja.
–Ahora bastante bien. –respondió y me beso tiernamente. Sonreía contra el beso.
–Hola Bella. –saludó alguien a mi espalda. Rompí el beso y vi que estaba Edward recargado en el marco de la puerta con su cabello igual de despeinado que siempre y con una pequeña sonrisa torcida. Esa era mi sonrisa. – Como el perr… Jacob ya sanó por completo, ya puede irse.
–Muy gracioso…– escuché a Jacob decir y solo negué con la cabeza.
Salimos de la casa sonriendo y Jacob ya iba corriendo hacia la camioneta. Definitivamente ya estaba completamente recuperado.
–Gracias Carlisle. –agradecí con una sonrisa y él me la devolvió cálidamente.
Me subí a mi camioneta y encendí el motor. Hoy tenía que ser un buen día.
–¿qué ha pasado estos días que no he estado? –preguntó Jacob con algo de amargura en su voz. Supuse que no le causaba gracia perderse las batallas por estar recuperándose en la casa de los que piensa son sus enemigos.
–Ya sabes lo normal. –le dije tranquila. –matamos a Victoria, no preguntes cómo porque ni yo sé cómo lo hicimos, lo hicimos con ayuda de los Cullen. –trataba de suprimir los últimos momentos de vida de Victoria porque fueron espeluznantes. Todo el entrenamiento de Jacob se había ido a la basura porque no pudo pelear con nosotros. Bueno en realidad yo no peleé tanto ya que Edward prefirió mantenerse cerca de mí para poder protegerme de cualquiera amenaza. Los lobos fueron los que se llevaron la mayor parte del trabajo. Todos los neófitos que Victoria había estado reclutando los habían matado con ayuda de los Cullen. Nadie salió herido, al menos no gravemente.
Jacob asintió serio, tenía una cara de disgusto por lo mismo de no poder pelear con los lobos.
Después recordé lo que pasó después de la pelea y me tensé.
–¿Algo más que quieras decirme? –dijo Jacob al verme. Dudé.
–Yo… pues… creo que lo mejor será que tú lo veas. –respondí nerviosa. No sabía cómo iba a tomar esta situación.
Llegamos a la Push y estacioné la camioneta a un lado de la entrada de la casa de Jake. Leah nos estaba esperando sentada en el umbral de la casa.
–¡Bella! ¡Jacob! –gritó Leah y se echó a correr hacia nuestra dirección. Leah me sonrió y me dio un abrazo. En serio había cambiado cuando yo me transformé. Nunca pensé que podría llegar a ser amiga de ella.
Jacob nos miraba extrañado. El cambio de Leah había sorprendido a todos en la manada.
–¿Ya le dijiste? –susurró Leah en mi oído y negué.
–Se lo tiene que contar Paul, no yo.
–¿Paul? ¿Qué rayos pasa? Y no me digan que nada. –dijo Jacob molesto.
Iba a contarle pero vacilé. Esto no me tocaba decirlo a mí. No era mi asunto pero no me gustaba ver a Jake molesto y menos conmigo.
–¡Jake! –dijo una voz femenina detrás de mí y sonreí.
–¿Rachel?
¡PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN, PERDON! EN SERIO NO HE TENIDO TIEMPO, ESPERO YA IR AVANZANDO MAS EN ESTA HISTORIA… LES DEJO UN AVANCE DEL PROXIMO CAP COMO UNA DISCULPA
DIGANME SI LES GUSTÓ
AVANCE…..
Me dirigí hacia la línea divisora para ver que todo estaba en su lugar.
–Mira quién está aquí… si es la loba –dijo una voz femenina aterradora.
"Demonios" maldije internamente. "Chicos creo que ya encontré lo que buscaban" pensé y sentí la confirmación de los demás que venían a ayudarme.
–Así que tú… una cosa tan insignificante, un animal hediondo y asqueroso como tú pudo matar a mi Jerry. –mi dijo con puro desprecio y odio en su voz.
La vampira se veía joven, era castaña con el cabello que le llegaba a los hombros, ojos rojos como la sangre y algo alta.
Le gruñí y me puse en posición de ataque. Genial. Mato a mi primer vampiro y justo ese tiene pareja y me quiere muerta. Estupendo.
Se aventó hacia junto con un grito desgarrador. Alcancé a saltar pero tomó mi pata y la dobló hasta que mi hueso tronó. Estaba rota. Solté un lloriqueó de dolor.
Me empecé a arrastrar hasta que con las tres patas que me quedaban cojeé hacia ella y me pesqué de su brazo logrando arrancárselo.
Gritó de dolor y me miró con odio. Vi ese brillo en sus ojos y lo descifré. Supe a qué había venido. Era lógico que venía a matarme pero no tenía idea de cómo lo haría hasta este momento.
Quería morderme…
