Capitulo 9: Hwesta

...

-¡Ahora yo soy el engreido!-

Se gritaron el uno al otro delante de ella. Fijo su vista en los dos hermanos que peleaban a puño y a patada. Corrio hacia ellos para separarlos.

-¡Dejen de pelear!-les grito a ambos. Pero ni uno de los dos les hizo caso, aun asi, seguian peleando e insultandose. -Celegorm, ya BASTA! ¡dejalo! Amras, ya deja a tu hermano, por el amor de Eru, ya dejen de pelear o a ambos les pegare yo misma!

Miro a todo a su alrededor, el palacio del principe Feanor, era una locura. Deberia encontrar algo con que noquear a ambos. Tomo una de las piedras de Feanor, que yacian sobre una urna. Corrio hacia ellos nuevamente y golpeo a ambos en la nuca, dejandolos caer. Se arrodillo aun lado de ellos, colocando dos dedos sobre sus cuello. Aun respiraban. Los dejo para buscar a Fingon, necesitaba de su ayuda.

Ya que Fingon se encontraba perdido, se fue en busca de Curufin, quizas podria ayudarle. Subio las escaleras que daban a los dormitorios, yendo por los pasillos de los aposentos de los principes, sucedio lo peor

Se detuvo ante la puerta del conocido principe y de su amante. Jamas penso en su vida, que verlo con otra seria tan doloroso. Si era otra, tenia ahora mismo una amante, una hermosa elfa, quien gemia su nombre a toda voz, y el que noto su presencia, no hizo mas que seguir, como si ella no estuviera mirando.

Porque...

¿Porque lo haces?...

¿Porque me haces esto?...

Se dijo mentalmente, rompiendo en llanto. Sintiendo como su corazon se rompia en mil pedazos. Como esa mirada llena de un sentimiento verdaderamente extraño, le haya mirado como si ella fuera solo, una desconocida. Y como le habia dicho que jamas la engañaria con otro, como le habia dicho, que no queria a nadie mas que ella, y ahi estaba, estaba engañandola con otra.

Ella corrio, volviendo por el salon principal, con las miradas de muchos elfos y elfas, incluso con las insistentes preguntas de sus hermanos, que lo unico que hizo fue gritarles y empujarlos.

-Silmarien, No te dejare hasta que me digas que es lo que te paso.

-Dejame, En paz! Caranthir, no quiero verte ni a ti ni a tus hermanos, DEJENME EN PAZ! Todos son unos imbeciles, idiotas!-

Salio del reino ante la brisa fria que traia tormenta ese dia. Cerro los ojos y corrio con todas sus fuerzas, hacia adentrarse al bosque del reino. Llorando, sintiendo sus piernas doblarse muchas veces, golpearse al momento de caer, por el desfallecimiento que traia en su corazon, que se veia mezclado por la brisa que habia a su alrededor. Era un solo tormento, del que temio que la encerraran por siempre.

Se cruzo de brazos caminando bajo los arboles. Mientras mas se adentraba al bosque, sentia una pesadez algo extraña y temedora por su parte, algo que le oprimía los pulmones. Sintiendo que sus piernas le fallarían, se recargo contra un árbol, abriendo su boca para atrapar bocanas de aire que necesitaba sus pulmones, lo que término sentándose al pie de este. Cerró los ojos.

¡Russnaur!-gritaron.

La elfa abrió los ojos de golpe, mirando a su alrededor. Se levanto de golpe al ver que ese no era el bosque en donde había estado en unos segundos atrás. Parpadeo. Estaba terrible asustada, ¿Dónde estaba?... se llevo una mano a sus cabellos, sentia que su corazón se iba a salir del susto.

…-¿Nana?-

La elfa pego un pequeño grito y brinco un poco hacia atrás, sintiendo las lagrimas asomarse por sus ojos, por el susto. Bajo la mirada ante el pequeño elfo que tenia a sus pies, este había agarrado un poco su falda del vestido.

…-No…-musito la elfa. –No…, soy tu madre, pequeño-

El pequeño elfo le miro extrañado. La elfa al verlo mejor, pudo ver que el niño era muy parecido a Maedhros, sus cabellos cobrizos, sus ojos azules, su rostro, y este, no tenia pecas. Pero había algo en el, que era parecido en ella, y era su forma de mirar y la forma de sus ojos, el niño nuevamente le tomo por la falda de su vestido, mirando a su madre con dulzura.

…-¿Qué hacías? ¿Por qué tienes esas ropas, Russnaur?-pregunto la elfa de un pronto, llevándose las manos a sus labios. ¿De a donde había sacado ese nombre?...

…-Practicaba con Adar, Nana.

La elfa podía verse a ella misma preguntarle cosas, y sonreírle con amor maternal al pequeño, como si lo conociera de años, sintiendo que ese hermoso niño, era su hijo con Maedhros. Las palabras le salían de su boca con espontaneidad. Y sus lagrimas se deslizaron por sus mejillas, lo extraba y mucho.

…-Matar es solo una defensa para nuestras vidas, nada mas vale que eso-dijo el niño tomando una mano de su madre entre sus manitas. –Ada dice, que no debemos matar a los inocentes, pero que nunca tenemos que tener piedad por alguien que trate de matarme, siempre tenemos que sermaliciosos.

Se le nublaron los ojos nuevamente, sintiendo al niño más y mas lejos de ella y su voz se hizo a lo lejos, y como si fuera arrancada del suelo y del mundo completo, vio el cielo lejos y los arboles removerse sobre ella, y cayo desmayada de un momento a otro, que al despertar se encontró en el mismo bosque.

Estaba en los bosques de Tirion, ella estaba en uno metros de la fortaleza. Abrió la boca recuperando el aire que necesitaba sus pulmones. Realmente se había estado asfixiando. Miro a su alrededor, ¿Cómo había llegado? … se quedo pensativa, después de haber estudiado tanto, recordó la vez que había estudiado como desaparecer y reaparecer en un lugar. Al quedarse quieta, podía escuchar la voz lejana de su cabeza recitar en elfico, aquellas palabras que le hicieron aparecer en aquel lugar.

-Basta- dijo en voz alta.

Cerro y abrió los ojos rápidamente, mirando a su alrededor, vigilando que nadie le haya visto hacer aquello. Era malo tratar con libros de magia profunda, pues los elfos en tiempos de antaño, habían llegado a tocarle la locura a la puerta de la casa, suicidándose ellos mismo. Alguna de esas magias eran muy complicadas, pero te encaprichaban tanto que era imposible no leerlas tantas veces que podía hasta si quiera, pensarlas todo el rato, incluso hasta dormidos. Pero a ella no le había hecho daño, porque solo buscaba aquellas magias que eran de extremas necesidad a las que ella necesitaba saber y practicar.

Al momento de terminar de recuperarse, se levanto del suelo limpiando un poco su vestido, recuperando la compostura, y retomar el camino de vuelta. Su mente se mantuvo ocupada todo el tiempo, en aquella frase: "Matar es solo una defensa para nuestras vidas, nada más vale que eso", aquella frase le había hecho sentir algo extraño.

-"No matar por necesidad"- se dijo a si misma.

...

Findaráto estaba sentado sobre las piernas de su viejo amante Turucáno. Este le rodeo la cintura con sus grandes brazos, recostándolo sobre su pecho. Hacia un hermoso dia, y la semana había sido de su suerte, para cuando sus padres se hubieran ido a Alqualondë, y el rey Finwë se había ido con su esposa, Indis, a su pueblo natal, en las lomas de Taniquetil, en donde Ingwë su amigo, rey de los Vanyar, pariente de Indis, vivía a los pies de las mansiones de Manwë y Varda. Y los príncipes Noldor, habían quedado al mando por Maedhros el mayor de la casa y uno de los consejeros de Finwë, Tavarni (Espíritu del Valle).

Los días anteriores, el reino de los Noldor había sido testigo de los gritos de placer que se escuchaban dia y noche entre los pasillos y habitaciones del lugar. Pues los príncipes habían desencadeno su instinto sexual del que había guardado en tiempos atrás, por mantener su afición al sexo muy escondido ante los lugares que ellos usaban para manifestar su placer con sus amantes. Aquel reino habría sido, un lugar lleno de encantos sexuales, porque se le veía a los amantes andar tomados de la mano y besándose en plena comida o en pleno pasillo, delante de los demás príncipes.

Y lo que mas era sorprendente era ver a Silmariën, besar a los príncipes delante de sus más familiares. Estos sabían de lo que ella estaba haciendo con ellos, y ellos sabían lo que sus primos hacían.

Finrod y Turgon, hacia dos años atrás, que habían descubierto que ellos estaban enamorados del otro. Pero que en si, ese amor seria una aberración ante los ojos de sus padres; pero al ver que sus primos le comprendieron y que ellos no eran los únicos en tenerse el uno al otro, al ver que Angrod y Aegnor compartían un hermoso amante llamado Lossoth, entonces la pareja dejo que todos supieran que ellos se amaban. Y abiertamente lo habían hecho delante de las miradas de sus primos y estos le habían comprendido y no le habían ofendido, y hasta le habían felicitado.

Turgon acaricio los cabellos dorados de su amante, mientras su mirada se poso en las hábiles manos del menor. Este había aprendido a tejer corona de flores hacia tiempos atrás con Galadriel. Su hermana también aquellos días, se había estado acostando con el Teleri; este había sido invitado y ella se había encerrado con el en sus aposentos, desde el dia que había llegado, y sus gritos fueron escuchados por todos los que pasaban cerca de sus aposentos.

-¿Te gusta?-pregunto el risueñito elfito, mirando a su amante con brillantes ojos.

-Si-contesto el mayor, tomando la corona delicada entre sus manos. –pero creo que a ti te quedara muy hermoso. –coloco la corona sobre la cabellera dorada. –vez, te queda perfecto.

-Pero si no es para mi, es para ti mi amor.-el elfo se quito la corona de sus cabeza, y la coloco sobre los cabellos oscuros del Eldar. –Mucho mejor. Las flores blancas combinan con tus cabellos. –Finrod le beso los labios con delicadeza.

-Pero a ti se te ve mejor, Finrod…, tus cabellos dorados hacen contraste con las flores blancas.

-Pero sabes que hace contraste con mi piel…-el elfo se acerco con malicia en sus ojos, al colocarse sobre las piernas de forma contraria, estando frente a frente a su amante.

-Que Finrod, ¿Qué hace contraste con tu piel?-. Rozo sus labios, sin desviar su mirada gris de los verdes de su amante.

-Tu-

Unieron sus labios con amor. Enredando sus delicados dedos en sus cabellos largos del color de la noche, besando sus labios con intensidad. Finrod tenia una piel suave y blanca, esa clase piel que hacia que desearas tocarla toda la noche y todo el dia. Turgon deseaba a Finrod con anhelante amor. Y odiaba a los elfos que le miraban con extraña lujuria cuando pasaba por sus lados, era muy celoso. Y Finrod siempre le decía que el era de el, que sus celos siempre seria en vano porque el no le dejaría.

Entonces la desesperación del menor le tomo por sorpresa, se quito la túnica y le arranco la túnica a su amante. Si no fuera por sus cabellos oscuros podría ver que sus ojos le miraban intensamente, sabía a lo que el menor estaba esperando con ansias, y su cuerpo se poso entre su miembro ya despierto, sintiendo las nalgas del menor rosar su virilidad, los dos gimieron. Y Turgon sonrió cruzando unos instante sus dedos para luego tomar su figura y acercarlo a el, sintiendo como su miembro se incrustaba entre sus nalgas sobre el delicado pantalón, y como el miembro de su amante golpeaba contra su vientre.

Y los besos le hicieron fundirse en el cuerpo del otro, y sus manos recorrió todo su cuerpo, deslizando sus manos por las curvas de las caderas de este, pues bien, lo únicos elfos que podían concebir, tenían curvas en sus caderas como las de una elfa, y sus pechos eran un poco sobre salidos, no menos que una elfa, pues esta era mas desarrollada que la de un elfo que pudiera concebir, y sus partes era los dos que poseían, y sus piernas eran mas contorneadas y sus nalgas mas pomposas, así era el cuerpo de Finrod hijo de Finarfin, el único elfo de la casa de los príncipes Noldor como elfo, que podía concebir, muy poco elfos había en Tirion, pero era una maravilla verlos embarazados para el deleite de sus amantes y demás.

Y los rosados labios de Finrod trabajaron entre sus piernas, mirando con entusiasmo y deseo en sus ojos, la sonrisa del mayor no se iba pese al placer que estaba sintiendo. Luego derribo a Finrod sobre el suelo y le abrió las piernas, mirando con seducción el pequeño y húmedo orificio que se encontraba a diez centímetros detrás de su erecto pene. Paso el dedo índice por sobre el orificio, engullendo el miembro del menor en su boca, mientras introdujo el dedo dentro de el, masturbándolo con mucha destreza. El elfito se removió debajo de sus manos, sujetando sus cabellos negros entre sus dedos con fuerza; los espasmos lo habían amarrado en un mundo que sintió las estrellas de Varda rosarle el rostro sudoroso y sonrojado.

Finrod quedo sentado, con el miembro de su amante dentro suyo, su estrecho interior era una delicia delirante. Igual que esos besos llenos de amor que ambos se repartían. Turgon se sintió más intenso que nunca, y la estrecha entrada del ano de su amante le hizo embestirlo con fuerza. Porque Finrod era un elfo que podía concebir, y le aun no le había dado la potestad para hacerlo por esa entrada en donde podía traer un niño al mundo. Aun Finrod era virgen en esa parte, pero ya le había dicho a Turgon, que el, seria el primero en poseerlo en aquel pequeño orificio.

Y Turgon mordisqueo a Finrod en sus diferentes partes de su cuerpo, dejando pequeñas marcas, no vistas por las ropas, pero si cuando estuvieran nuevamente en la cama. Entonces Finrod le halo los cabellos y mordió ligeramente el fuerte hombro. Y mientras mas era penetrado, más ahogaba los gemidos en su piel, pues estaban al aire libre de los que muchos podían escucharlos, y era mejor que no gimieran tan altos.

Sus gemidos eran una delicia, bañaba su clara piel, y llenaba sus oídos de música. Su cuerpo se movía sensual, cuando separaban sus bocas, y las caderas la movió con más rapidez, para aumentar la velocidad de que el placer iba aumentando cada vez más, con rapidez. Y se mordieron los labios y saborearon sus bocas, sin dejar de atrapar los gemidos del otro y escuchar susurrar sus nombres en sus sensibles oídos.

Cada uno sintió que estaba a punto de correrse, aquellas oleadas de placer, y la estreches que sintieron ambos, sabían que estaban a punto de llegar al orgasmo. Turgon apretó las nalgas rojizas de su pequeño amante, y las embestidas fueron mas fuertes, y Finrod apretó sus uñas contra la espalda firme de su amante, sintiendo sus partes contraerse y apretar las piernas, para cuando sintió un chorro de semen salir de su miembro masturbado por su amante, y luego otro chorro, así hasta que se corrió por completo en el vientre de Turgon, y este termino corriéndose dentro del príncipe de la casa Dorada de Finarfin.

El elfo miro el cielo, ya era tarde, tenia que irse ante de que sus hermanos fueran por el. Esa tarde los hijos de Finarfin les tocaban hacer la cena ese dia, y era mejor que volviera cuanto antes. Entonces se levanto, sintiendo sus piernas temblar, suspiro. Turgon vio con gran panorama el miembro de su amante, rosado y bonito. Sonrió para si mismo y se levanto al igual que Finrod.

Le abrazo y le beso, y susurro "Te amo" en su oído derecho, le lamio la punta de la oreja y mordió el lóbulo, el menor tembló. Al apartarse vio un sonrojo en sus mejillas, y terminando de colocarse la túnica gris. El peli negro le ayudo a peinarse el cabello, y vio como Finrod corrió del lugar, no sin antes de dejarle un beso fugaz.

Turgon miro su vientre manchado con su esperma, lo cogió en sus dedos y lo lamio, disfrutando de su sabor, y con una sonrisa de orgullo en su rostro, había satisfacción y una perversión en lo mas profundo de sus cavilaciones, pues en la noche lo tendría nuevamente en sus brazos y tenia que pensar que harían de nuevo en su intimidad.

Termino de vestirse, y camino de regreso al reino con una sonrisa llena de perversidad, que al momento que se topo con Silmariën, esta arqueo una ceja y sonrió por igual entendiendo porque este estaba así. –Trátalo con amor, Turgon-. Le dijo al menor con una sonrisa.

No era facil para ella ver a muchos enamorados, antas por el reino. Busco la manera de centrarse en algo mas, necesitaba ocupar su mente en algo nuevo, y encontro el que. Le hacia pensar mucho, que se distancio de todos los que vivian en el reino.

Mientras su voz ascendía su tono, con más rapidez las dagas eran clavadas al tronco del Álamo. Realmente tenía una buena puntería. Podía ver lo concentrada que estaba, y escuchar la extraña letra de la canción, era muy antigua con un significado oculto; pues la letra no era en elfico, si no en una extraña lengua, que ni un elfo conocía. Pensó con más profundidad, ¿Cómo era posible que supiera esa canción? ¿De a donde había sacado la canción?..., sabia que el estudio era su prioridad, porque a veces cuando estaba muy ocupada estudiando un libro o si no otro, que jamás había tenido la oportunidad de leer, ni siquiera la portada, porque no se le había permitido.

Una última y más hermosa daga, había rozado su mejilla, clavándose en el árbol. Se removió mirando en dirección de ella. Silmariën le había estado mirando con extrañeza. Los pasados días, la elfa había estado muy extraña y a menudo le veía como uno o cuatro libros sobre su brazos, llevándolos a sus aposentos y encerarse en el hasta la cena que cenaba en silencio y muy poco respondía y las palabras eran cortas, sin dejar que su mente reposara. Y ni siquiera se quedaba con ellos, simplemente al terminar su cena, tomaba camino hacia sus aposentos y encerrarse allí, hasta altas horas de la noche.

-¿Qué haces aquí, Russnaur…-la elfa cerro los ojos negando levemente. –lo siento, Maedhros-le miro con mas delicadeza.

-¿Russnaur? ¿Quién?-pregunto el elda, mientras tomaba la daga entre sus manos y caminaba a ella. –Un nombre extraño…, Llama Cobriza…-murmuro el elfo. -¿Qué? ¿A si le pondrás a mi próximo hijo?-. Le entrego la daga, sin quitar la mirada que se había vuelto pensativa en esos momentos.

-Lo has descifrado, Russnaur…, un nombre extrañamente hermoso, con un extraño futuro pegado a el. –Una vacía respuesta. Arqueo la ceja y se volvió para irse, no quería extender la conversación, no tenia tiempo, necesitaba practicar lo que tenia en mente.

Y Maedhros le siguió, necesitaba saber que era lo que a ella le ocurría, y con Silmariën no era así. Al mirarla, es como si fuera otra elfa, todos en el reino lo habían notado, y muy pocas palabras le habían tratado de sacar.

-Silmariën-le tomo por el brazo, volteándola. -¿Qué sucede contigo? ¿Estas molesta aun por lo que te hice? Por qué si es así…, quiero que me disculpes, estaba un poco mal, enserio, ¿Dime que es lo que sucede contigo?-

La elfa le miro de manera vacía, como si aquello no fuera de su importancia, entonces le dijo: -Esta bien, Russandol, no pasa nada, solo necesito estar a solas, solo déjame, por favor-. El elfo le soltó, ¿Por qué quería que la dejara?..., y ahora su mente trabajo tanto, que pensó que tenia que ver con Russnaur… ¿Quién era el?

-No…, no te molestes en buscarlo, el no existe, por ahora-

-¿Qué?-

-Es mejor que me vaya, es mejor que no me sigas, lo sabré si lo haces. Te pido el favor que no lo hagas.

Y el elfo se quedo en silencio mirándole todo el tiempo que estuvo visible, hasta que se perdió en la espesura de los arboles que había detrás de la fortaleza. Maedhros no le siguió, tan solo se volvió a la fortaleza, necesitaba saber quien era ese Russnaur, del que ella le había llamado.

Al estar sola, miro a su alrededor y saco el libro de su bolsa. Abrió en donde había quedado y pudo leer algo sobre portales. La descripción trataba con una magia mucho mas peligrosa, y que la elfa ya había estado por muchos días intentándola. Un portal que ella podría crear o por si mismo ser un transporte a otro lugar conocido para el individuo que tratara de abrirlo. Y esta magia era de mucha necesidad, como bien pensaba ella, porque en tal caso que el peligro tocase su puerta, ya sabría como salir de ella. Un portal le seria de mucha ayuda. Pero esa clase de portales podría ser muy peligrosa, te podría transportar al pasado o al futuro si bien tu mente no estaba muy clara y si eras presa del miedo, lo que te podía llegar a ocurrir una mala decisión.

Recito la frase en aquella extraña lengua, notando una débil e inquieto círculo ante sus ojos, empezando a crecer poco a poco, hasta que se volvió a desaparecer. La elfa se quejo, días tras días, había intentado aquello, pero no había podido intentar que ver a donde le llevaba el portal. No había pensado nada, hasta ahora, y quería saber a donde podía llegar. Entonces volvió a intentarlo, una y otra vez, hasta que las tres de la tarde llego, con el sol a todo dar. Se sintió tan cansada, que decidió volver, luego cuando descansara, volvería intentarlo, hasta tener el portal abierto, ya le faltaba poco para ver a donde le seria llevada.

Los príncipes trataron de hablar con ella, pero solo obtuvieron ronquidos, detrás de la puerta, podían escuchar la profunda y cansada respiración de la elfa. Se miraron uno a otro preocupados. Y cuando despertó y bajo a cenar con ellos, miro con mirada asesina al menor de los hijos de Fëanor, cuando este trato de preguntarle si quería pasar la noche con el, y luego miro al resto, callándole, porque no respondería a sus preguntas. Al igual que a las elfas, amantes de los príncipes.

Y la cena fue silenciosa, y Maedhros no dejo de mirarle todo el tiempo que pudo, podía verle el cansancio sobre las ojeras que había en sus ojos, como si no hubiera dormido en días, como si en tan solo unos momentos atrás no los tenia y en ese momento los tenia.

Entonces ella empezó a hablar, para sorpresa de ellos.

-Es extraño que todos estemos en paz...-alzo la mirada y miro a todos en la mesa. –claro, por ahora. No siempre habrá paz en esta familia

-¿Porque lo dices, Silmariën? ¿Qué quieres decir, con que no siempre habra paz en esta familia?-. Pregunto el mayor de los hijos de Feanor. Ya habia pasado tiempo de que los dos no se hablaran y ahora esta hablaba incoherencia como penso, pero tan solo de volver a mirarla, noto un dejo de triste en el fondo de sus ojos de plata, habia algo extraño en eso.

-Solo fue algo que vino a mi mente ahora, no lo se…-suspiro. Y desvio su mirada hacia su plato–es como si de algo que esta muy pronto a pasar, Russandol-apretó los labios, frunciendo el ceño, con la mirada fija en la copa llena de vino rojo. –Sangre correrá -empezó a decir. La elfa habia quedado en un momento de transe. –El helado, hielo acabara con muchos. La locura será presa del mismo fuego sangriento y la pena caerá sobre nosotros-. Le miro. -¿Sabes lo que digo?-Maedhros negó pensativo. –Nada, son palabras vacías que llenan mi garganta por salir de ellas, con un mensaje que no entiendo. Todo es absurdo, y muy bruto, pero es eso lo que me tiene últimamente pensando. –entre cerro los ojos. –pensando en los dolores que todos sufriremos, me llegan como cuentos y que de mis palabras salen aquellas barbaridades.

-Pueden que sean, datos que llegaran a ocurrir años más adelante-comento Orodreth. La elfa se volvió para verlo. Sus ojos turquesas se miraron con extrañeza. –O quizás…, sabes es extraño que no se hayan formado visiones, ¿Te lo imaginas? Sangre corriendo entre nuestra gente?...-la elfa negó. –Vez…, es extraño no dejar de pensar, porque hasta yo, me encuentro pensando aquello, realmente me preocupa, quizás solo es un aviso, quizás las visiones de aquellas palabras sean tan escalofriantes o traumante, que no te permiten verlas.

-Tienes toda la razón, Orodreth-. Se volvió hacia Maedhros. –Ya te respondí?..., es esto lo que me pasa, y espero no tener que escuchar de nuevo que es lo que me pasa, ya mucho he hablado, es mejor que me vaya-se levanto del asiento. –que todos tengan una linda noche.

iiiiii

-Bien, desde hace una semana atras, he estado estudiando un libro...

Todo con lujo de detalle le conto. Maedhros seguia sin poder creerselo y con un cierto presentimiento que todo quizas, era cierto. Queria solo decir, lo del niño, creia que si era verdad.

-Un niño, me has dicho-

-Un niño, Russnaur, se llama. Hace dos dias atras soñe con el, estaba hablando con alguien y lloraba, senti en ese momento que algo malo pasaba, pero luego vi a un elfo de cabello negro en el momento de mi gestacion, en todo ese año que estuve embarazada, fue el quien me acompaño, pero no era el padre de mi bebe, si no que era otro, pero luego de eso, lo vi nuevamente, al niño, correr con rapidez hacia la cima de la montaña, vez, la que esta detras de Tirion, alli lo vi, de niño y luego lo vi grande, pense que era Maedhros, pero no, el niño era muy parecido a el, demasiado Vorondil, que lo unico que tenia diferente eran sus ojos, eran grises como los mio...-La elfa suspiro, Sonreida, mirando el cinturon del Maia. El plata brillante del cinturon, era como el color de los ojos de su hijo.

-Hermosos, como los tuyos-

El maia coloco su mano sobre su suave menton, subiendo su rostro. Sintiendo el suave removimiento de la elfa, sobre su mano. Despues de años, jamas el maia la habia tocado de esa manera, y mirado tampoco. El colo verde de sus ojos, brillaron con mas potencia. La iluminacion del sol, hizo que su cabello brillara con mas potencia. La elfa sonrio mirando su rostro y su cabello con encanto, queria mucho a ese maia, y no podia dejar de relucir lo hermoso que el era.

-Cala hendelyato nar vanyar (La luz de tus ojos son hermosos)-

-Hantale, Vorondil (Gracias, Vorondil)-

El maia esbozo una hermosa sonrisa, acercando su rostro a centimetro. Demasiado cerca, que podia sentir su aliento frio sobre su rostro, respirando con dificultad. Estaba tan tensa en ese momento, y sobre todo, por la mirada penetrante de el sobre ella. El maia ladeo un poco el rostro, acercandose mas cerca, abriendo ligeramente sus labios. Esos labios. Se relamio los labios antes de unirlos.

...

Resbalo por la orilla del rio, cayendo estrepitosamente y dolorosamente, sobre su rostro, que choco contra las piedras humedas y mohosas.

-Shhh...podrias no hacer tanto ruido!-

El elfo miro a su alrededor, antes de tomarla por el brazo y recogerla del suelo. Esta adolorida se levanto, soltando quejidos, y refunfuños hacia a su acompañante, por dejarla caer.

-Eres un idiota-

-¿Ahora soy el idiota? Para eso te hubiera dejado mejor en el suelo, que lo unico que has hecho, es hacer ruido desde que llegamos aqui.

-Piensas que caminar por piedra es algo sencillo? ... pues no, no es nada sencillo, no se a donde me vas a llevar, pero te digo algo, no vuelvo a venir mas contigo, es una catastrofe idea!-Refuto, pisando con firmeza sobre las piedras llenas de moho.

Rodeo sus ojos, mirando a su acompañante con enojo. Desde que habian llegado al lugar, solo habia escuchado sus quejas, y mas quejas. La tomo del brazo, mirandole con severidad.

-Te he traido hasta aqui, para pasar tiempo juntos, pero veo que tu no aprecias mi esfuerzo. Despues de todo, he dejado de hacer algunas cosas, para pasar tiempo juntos, despues de que ese Teleri, partiera, no has hecho mas reclamarme muchas cosas y sobre todo de que no hemos pasado tiempos juntos. Pero aqui estamos, en un lugar tranquilo, en donde podras gritar todo lo que quieras, sin tener que colocarte una almohada enzima de tu cara, para que tus gemidos no se escuchen o morder algo, y ahora te quejas, y he hecho mi mejor esfuerzo.

Sus ojos esmeraldas le miraron con culpabilidad, en realidad la tenia, por exigirle tanto, despues de haberse separado por la llegada del Teleri. Le debia una disculpa. Le sonrio como solia encantarle y le abrazo, besando sus labios.

-Te Amo, y disculpame, por mi gran estupidez, lo siento no debi desesperar, se que por mi culpa, ambos tuvimos que separarnos, pero aprecio lo que haces por mi, aunque deberias la proxima vez, buscar un lugar mejor, que este. Ya sabes, las rocas, podria caer de nuevo, Fingon.

-No te preocupes, es hora de seguir andando, Nerwen, ya casi llegamos.

...

Silmarien no llego nunca donde Imloth, esa misma noche desaparecio del reino con su vestido mas lujuso, y aparecio en la casa de tal maiar, que la recibio con gusto, y esa noche durmio alli.

iiiiiiiiiiiiiiiiiii

-Es bueno tenerte aqui, Simarien-. El maiar asiento, y le sonrio. -Me alegra verte despues de lo que paso.

La elfa sonrio y tomo asiento. El desayuno que habia en la mesa, se veia muy apetitoso.

-Para mi igual, me alegro de verte, Eonwe-. El maiar rio nuevamente, ella muy pocas veces le habia llamado por su nombre verdadero. Entonces quizo besarla en el momento, pero contuvo, no queria auyentarla.

Conversanron en todo el desayuno, hasta que luego toco la hora del baño. En el aposento del maiar, era toda blanca. Era muy grande, con pilastras plateadas en las esquinas de la habitacion. Habia un librero, junto con una mesita blanca que estaba a lado de la cama. Esta era grande y el colchon era de agua, sus almohadas eran de plumas, suavez y acobijable. Las sabanas eran abrigadoras y muy finas. Habia una lacena donde guardaba unas cuantas copas de cristal rojizos y los vinos mas finos del lugar. Alli cerca, habia una mesa de cristal, redonda y bonita, tambien las sillas eran de metal blanco. Dentro habia una cortina blanca, detras de ella, estaba el baño. Habia dentro un pequeño lago, en una escultura redonda, de donde bajaba el agua cristalina, de las raizes de los arboles que hacian el lugar, junto con que llegaba agua nueva que provenia de una raiz gruesa pegada a la pared. Y a la izquiera habia un ropera, las puertas eran de cristal. Y por ultimo, habia un jardin, tras las las cortinas que tapaban las pierna de cristas, con el pomo de oro.

La elfa tomo la toalla blanca que el maiar le habia dado. Cerro las cortinas detras de ella, y se desnudo. Al momento que entro en la tina, cerro los ojos, hundiendose totalmente, aun sentia el peso de Maedhros sobre su corazon.

Maedhros, Maedhros, Maedhros

Eres mi alma. Mi complemento. Te di mi corazon y lo has rechazo.

Todo es mi culpa, por ilusionarme, pensando que Maedhros realmente queria algo serio conmigo. -Se dijo la elfa asi mismo, peinando sus cabello hacia atras. Se odio asi misma.

...

-Maedhros no lo vez! Tu mismo le hiciste daño, no puedes molestarte si tu empezaste todo esto, solo por ella, y ahora que haras?... ¿Matar al Maiar, que es amigo de ella?-. Maglor tomo a su hermano por la tunica, para que este le mirada por de frente. -No sabes lo que haces, te condenaras a ti mismo, como a nuestra familia..., y Silmarien..., a ella la perderas de por vida, si cometes una locura, porque eres tan cobarde que no le has hablado.

Maitimo miro con mirada asesina a su hermano mayor y quito sus manos de su tunica. -Nunca comprenderas lo que esta sucediendo hermano, Silmarien, ha visto algo grave, y eso tiene que pasar, pero no voy a permitir que se una a un maiar, mientras que yo viva, porque yo la hare mi mujer cueste lo que cueste.

-Escuchame Maedhros, no la puedes obligar que se case contigo, si ella no te ama.

-Eso es lo que tu crees-

Maedhros volvio a montar a su corcel, y reanudo su camino hacia Taniquetil, necesitaba saber si Silmarien estabab alli.

iiiii

-Maedhros y Maglor estan aqui, imagino que vienen a buscarte.

-Sal afuera y diles que no estoy, no quiero verles, mucho menos a Maedhros, cuanto este en concion volvere, mientras tanto no lo hare.

El maiar asintio y le dio indicaciones para que saliera del lugar y se fuera por los jardines, hasta llegar a la siguiente casa, alli podria refugiarse hasta que este disudiera a los elfos. Se sento en el suelo, y lloro silenciosamente, le dolia todo aquello. Todo por una estupida masturbacion. Se riño mentalmente. Suspiro profundamente, y cerro los ojos.

Callo la fina capa de lluvia. Ella se levanto y camino hacia el exterior para mojarse, necesitaba deshacerse de la suciedad que sus sentimientos que la brisa le habia revuelto. Alli debajo de un arbol tomo asiento, y escondio su rostro entre sus piernas y lloro, hasta quedarse dormida.

...

Hwesta: brisa

Nana: Madre

Ada (Adar): Papa (Padre)