El mes de setiembre estaba por acabarse, nada había particularmente cambiado. Sawamura y Chris pronto cumplirían un año de estar juntos, el pitcher todavía no mencionaba el "te quiero".

Su corazón era difícil de educar, todavía en alguna de sus esquinas se encontraba escondido el amor hacia el de gafas, el cual durante este tiempo que compartió con Chris paulatinamente fue ocultándose hasta casi olvidarlo.

No podía creer todo que lo había durado con el mayor, sin dudas se alegraba; pero por otro lado se culpaba, cada vez se sentía más amado y él por su parte no aportaba mayor progreso. En ocasiones dudaba de lo que debía hacer y se molestaba consigo mismo por no poder amar a Chris.

"Casi un año transcurrió, ¿entonces por qué no puedo estar seguro de lo que siento?" eran las interminables preguntas que se realizaba, en el fondo este tipo de cosas lo estaban volviendo loco.

Quisiera jamás haber conocido a ninguno de los dos, de ese modo su vida posiblemente hubiese sido más sencilla. Tenía muy presente que mientras más pasara el tiempo, peor sería la situación, pero tampoco podía dejar de creer en que sus sentimientos cambiarían.

La confusión aumentaba día con día, beso con beso; deseaba poder hundirse en las profundidades de la calma, pero la vida no era tan sencilla. La presión crecía mientras la fecha se acercaba como un monstruo que le acechaba.

Le quedaban pocos días para decidir qué hacer, si terminaba con Chris debía hacerlo lo más pronto posible y si continuaba, debía de comprometerse al mil por ciento a quererlo única y exclusivamente a él.

Apreciaba cada instante que pasaban juntos, los abrazos, caricias, besos, y sobre todo el respeto que le tenía. Jamás había hecho algo en contra de su voluntad, incluso nunca se acostaron, debido a que Sawamura no se sentía preparado para hacer esas cosas.

Pasaron unos días y el pitcher había tomado una decisión, se quedaría con él. Estuvo toda una semana analizando, para llegar a dicha conclusión. Estaba más que agradecido por todo lo que éste había hecho por él, y se sentía bien en su compañía.

Hasta pensó en una sorpresa única para su senpai. Preparó todo y esperó a que llegara el día.

La pareja había acordado verse en la estación, para luego dirigirse al apartamento del mayor, pasarían el día juntos tranquilamente viendo películas y comiendo unos postres que el pitcher llevaría.

"¡Aquí estoy Chris-senpai!" gritaba fuerte el menor para que el contrario lo hallara entre tantas personas. Al verlo se acercó y lo sujetó de la mano, sacándolo de la muchedumbre.

El rostro del más alto se veía alegre, pero también ligeramente afligido. Sin prestarle mayor atención a esto, comenzaron a caminar. "Mira Chris-senpai, te traje un pastel de chocolate, como los que tanto te gustan" decía alegremente el pitcher.

Al llegar al apartamento el mayor se acordó que no tenían nada para beber "Sawamura, iré por algo de tomar, regreso enseguida. Por mientras siéntate donde quieras" dicho esto salió de la habitación.

Era justo lo que el menor necesitaba para su sorpresa especial, apenas se quedó solo se despojó de su camisa, pantalones, medias; quedando sólo en bóxers, y se colocó un lazo en la cabeza.

Procedió a sentarse en la cama a esperar su llegada, como Chris se estaba tardando, el pitcher se arrecostó "Este...es su típico olor, tan agradable y dulce" pensaba hasta que perversiones llegaron a su mente "Aquí es donde Chris-senpai me va a... hacer... m-meter... en... m-mi trasero..." Su rostro se enrojeció por completo y su corazón latió fuerte.

No se encontraba completamente preparado, pero confiaría en que el mayor sería gentil. Unos segundos después de sus extraños pensamientos la puerta se abrió y su cuerpo se tensó, pero no se echaría para atrás.

Al entrar el mayor miró a su novio semi desnudo con un lazo en la cabeza, sobre su cama. Era una completa tentación, ni siquiera el calmado y controlado Chris podría resistirse a semejante vista.

"...¿Qué haces...Sawamura?" preguntó intentando calmarse. Aunque resultaba casi imposible disimular lo mucho que le gustaba lo que estaba viendo.

Apenado por completo el menor habló "Y-yo soy t-tu regalo...p-puedes hacer conmigo l-o que quieras" su mirada se desvió, le era difícil mirar al rostro del contrario.

El mayor puso las bolsas en la mesa y se acercó al pitcher, ambos de forma instintiva comenzaron a besarse, lentamente cayeron sobre la cama. Sus cuerpos comenzaron a entrar en calor. El más bajo pasaba sus manos sobre el cabello de su senpai.

Sus lenguas se entrelazaban constantemente, luego de eso el mayor besó suavemente la oreja y posterior el cuello del pitcher, esto hacía que el menor se retorciera un poco, al parecer éste era muy sensible.

Las manos inexpertas comenzaron a desabotonar la camisa que le impedía ver el cuerpo de su novio, cuando termino esta labor el mayor ayudó quitándosela por completo. "Chris-senpai..hm.. tócame aquí" señaló sus pezones los cuales estaban duros de la excitación.

Acatando a su pedido, el mayor comenzó suavemente a masajearlos para luego besarlos y lamerlos, como reacción a esto el pitcher comenzó a emitir sonidos que para él resultaban sumamente vergonzosos, pero para el más alto, era como música para sus oídos.

Ambos estaban duros, y en bóxers, la excitación les estaba evitando pensar con claridad, esto en realidad no era lo que ninguno de los dos quería, pero estaba sucediendo y no podían detenerse.

El mayor acariciaba el miembro del pitcher sobre la ropa interior, al hacer esto la acción se volvió mutua. Mientras se masajeaban, sus bocas intercambiaban besos llenos de lujuria.

Cuando creyó pertinente Chris metió su mano dentro de los bóxers, esto hizo gemir fuerte al menor quién de pronto empezó a derramar lágrimas, al ver esto la preocupación del mayor creció.

"¿Qué sucede, estás bien?" preguntó deteniéndose. A esto el pitcher respondió intentando poner una sonrisa en su rostro "Hmm...e-estoy bien... c-continua".

Entonces el mayor procedió a tocar su trasero, colocó un poco de lubricante (que Sawamura previamente había puesto en la cama), lenta y suavemente comenzó a meter su dedo.

Las lágrimas no se detenían, el menor se aferraba demasiado fuerte a la espalda del más alto, no parecía estar disfrutando como antes. Por supuesto que era común que se asustará y tensará en su primera vez, pero esto no le parecía normal a Chris.

Notando esto detuvo su acción y apartó su mano de la zona, acercó su rostro al del menor, lo miró fijo. Lagunas parecían sus ojos dorados los cuales no podían parar de llorar.

Una gentil sonrisa llenó el rostro del mayor, mientras miraba con todo su amor y compresión al desconsolado Sawamura. "Y-yo... p-perdón Chris-senpai...perdón...d-de verdad...waaa" no podía parar de llorar, se disculpaba de corazón. Nunca se había sentido tan mal.

Chris ya lo sabía, desde que Miyuki y Watanabe habían terminado... sabía lo que pasaría, incluso antes de empezar a salir con Sawamura, él lo sabía, pero a pesar de eso se arriesgó, aunque su corazón doliera ya estaba preparado.

El verdadero plan que tenía Chris, era pasar un último día completo siendo feliz con él; ya que apenas fuera a dejarlo a la estación terminaría su relación. Desde hace tiempo iba a dejarlo, pero no había encontrado el momento adecuado para hacerlo.

Supo incluso desde el principio de todo que el pitcher jamás se enamoraría de él ¿Y por qué?, simple, pues porque tiene un corazón tan grande y sincero al que sabía que no iba a poder sacarle los sentimientos tan fuertes que tenía por el capitán.

A pesar de todo, el estaba increíblemente agradecido por el esfuerzo que el pitcher hizo para cambiar sus sentimientos, Chris lo amaba. Pero para su desgracia el sentimiento nunca llego a ser mutuo.

Lo miró sereno, emitiendo una sonrisa dolorosa diciendo posteriormente "Tu... de verdad que quieres a Miyuki". Al escuchar esto el menor rompió en llanto y se disculpó por el resto de la noche, hasta quedar dormido.