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21 ABY
Un muchacho, de cabello negro, ojos oscuros y de piel pálida, se acomodaba su morral al hombro, volvió atrás la vista observando los árboles y las aves nativas de la cuarta luna de Yavin. Aún sentía los nervios pero una decisión. Era el único camino para tomar la grandeza que buscaba; odiaba ser conocido como el "hijo de los héroes de la Rebelión", ansiaba labrar su propio nombre, quería ser conocido como Ben Solo; el Jedi más grande jamás conocido.

Pero el camino que iba a tomar no era la de un Jedi. Shyndella Vor lo llevaría a conocer a un zyn sabio llamado Snoke.
Había escuchado hablar de él, sus convicciones e ideas le tentaron y sintió el llamado del Líder de la Primera Orden hacia él. Estaba destinado a grandes cosas como bien le había dicho Shyndella Vor.

Miraba la nave transporte, negra y las alas curvas. Ya se había despedido de todos, de su tío Luke, de su madre y de su padre. Frunció los labios al recordar el modo de haberse despedido de él: por medio de un holograma y no personalmente, siempre ocupado en sus cosas.]
¿Estás listo, Ben?—preguntó la chalactana al llegar al hangar.
Sí—musitó Ben, la mujer esbozó una sonrisa de complicidad y entró a la nave, Ben respiró hondamente cuando sintió una presencia acercándose.
¡Ben!

Se giró y vio una niña corriendo a trompicones, usaba el traje tradicional de un aprendiz Jedi.
Sonrió débilmente y se puso de rodillas para recibir el abrazo de su prima, una niña de seis años llamada Kira Skywalker. Vio a la espalda de ella, a una mujer adulta, de cabello castaño rojizo y una mirada de alerta, se encontraba apartada de los dos aprendices.
¿No estabas con tu clan, Kira?—preguntó Ben, separándose de ella, Kira algo agitada negó con la cabeza.
Tengo hora libre, asi lo dijo la maestra Gu..algo.
Gugaltroirn—dijo Ben sonriendo y ella asintió vigorosamente con su sonrisa radiante.
Pero escuché que te ibas. ¿Otra vez?
Sí, Kira. Esta vez será un viaje largo. Solo estoy buscando el verdadero significado de la Fuerza, una señal o algo. El verdadero camino de la Fuerza.
Te extrañaré—dijo Kira bajando la mirada, ella no comprendió mucho lo que dijo Ben. El adolescente alzó con sus dedos la barbilla de la pequeña.
Te prometo que volveré.
¿Lo prometes?
Sí, lo prometo—exclamó Ben Solo poniéndose de pie, Kira sonrió. Y Ben podía sentir la inocencia y pureza en ella, una niña llena de vitalidad y energía. Algo que no sentía en él desde hace mucho.
Ahora ven con mi tía Mara, creo que te está llamando—dijo Ben y la pequeña se volteó. Y volvió a ver su primo y movió la mano para despedirse y corrió hacia su madre. Mara Slade cargó a su pequeña, y sin mirar a su sobrino; se fue.
Hora de irnos, Ben—exclamó Shyndella Vor.
Ben Solo asintió y subió a la nave. Le había prometido a su prima que volvería pero estaba muy seguro que no iba a volver. Al menos no el muchacho que ella conocía.


El otrora Templo Jedi se alzaba ante Luke y Rey, ambos se miraron.
—Kylo Ren y Snoke están ahí—exclamó Rey y su maestro asintió. Sin decir nada más, los dos ingresaron al templo.

Podían sentir las presencias de los lores oscuros, los lustrosos pasillos se hallaban vacíos. Rey escuchaba voces lejanas en su mente, no entendía lo que decían y sintió una corriente de frio.
—¿Escuchas eso?—preguntó su padre.
—Sí, pero es difícil entender lo que dicen. Capto desolación y muerte.
—El Lado Oscuro ha corrompido este lugar, Rey. Esas voces, son los ecos de la Fuerza, voces de aquellos Jedi que aún no descansan.
—¿Este es el antiguo Templo Jedi que me contaste?
—Sí—dijo Luke—Ahora es un templo del mal.
Llegaron al salón principal del Templo, Luke miraba en dirección a las escaleras. Sin decir nada a su hija, se fue hacia esa dirección.

Rey observó a su padre subir las escaleras y desaparecer por el piso de arriba. Avanzó unos metros cuando una puerta deslizadora se abrió.
Kylo Ren estaba en el umbral, su casco negro ocultaba su rostro, quien miraba a Rey con un intenso odio.
—Nos volvemos a ver, Kira—exclamó Kylo Ren.
—Kylo Ren—exclamó Rey mientras sacaba su sable de luz; se acomodó a un lado con las piernas extendidas y el sable lo colocó frente a su pecho, en forma horizontal; las luces del arma se encendieron. El Maestro de los Ren, encendió su sable con guardamano.

Luke avanzaba calmadamente por el pasillo hasta llegar a una puerta de duracero, con un movimiento de su mano, la abrió. El Líder Supremo Snoke miraba la ciudad, de espaldas al maestro Jedi; se giró lentamente hasta encontrarse cara a cara. Luke vio el rostro del Lado Oscuro y el culpable de tantas muertes y la destrucción del Templo Jedi.
—Maestro Skywalker—exclamó Snoke, su rostro desfigurado esbozó lo que parecía una sonrisa—Eres bienvenido al Templo de los Caballeros de Ren.
—No veo a ninguno—exclamó Luke ingresando al salón, Snoke extendió una mano y el maestro Jedi fue empujado hacia atrás pero se contuvo al final para no salir disparado.
—Te destruiré, Maestro Jedi.


Kylo Ren agitó con violencia el sable mientras Rey bloqueaba los embates agresivos del Caballero de Ren. Retrocedió dando un gran salto y con su arma, detuvo los rayos de la Fuerza, con la única mano del maestro oscuro.

Kylo Ren se retiró el casco y lo lanzó a un costado, la joven Jedi podía ver los ojos amarillos y la ira en su rostro.
—No es necesario hacer esto, Ben.
—Yo solo quiero salvar la galaxia, Rey. Será destruida.
—¡Destruida por el Lado Oscuro, Ben!
—¡Déjame de llamarme asi!

Kylo Ren provocó una onda de la Fuerza, mandándola a volar hasta estrellarse contra una columna y se deslizó hacia el suelo. Con cierto esfuerzo se puso de pie, y con la Fuerza aumentada, salió disparada contra él. Los sables nuevamente chocaron, Rey contenía los embates agresivos de su rival. Lo sondeó con la Fuerza y no había ni una pizca de luz en él.
Se había entregado por completo al Lado Oscuro, Ben Solo; aquel muchacho que conoció en la cuarta luna de Yavin, ya no existía.

Rey dio un sorprendente giro, propinándole una patada a la cara del Sith y luego dio una voltereta para propinarle otro golpe al abdomen. El hombre oscuro retrocedió con una hemorragia nasal, Rey provocó una onda de la Fuerza, tirándole hacia una columna.
Se puso de pie y desapareció de su vista. Rey avanzó lentamente, con los sentidos alertas, buscó a su rival por medio de la Fuerza.
—Rey.
Se giró a su derecha y vio Finn que se acercaba lentamente, Rey se humedeció los labios y avanzó hacia él.
—¿Dónde están los demás?

Rey y movió su sable a su derecha, la sombra con el rostro de Finn en el cuerpo de Kylo Ren desapareció; esquivando a tiempo el ataque de la joven Jedi.
—Un truco ruin, monstruo. Supe que eras tú.

Kylo Ren se enfureció. Rey aprendió mucho de la Fuerza, Luke fue un buen maestro, y sus poderes estaban casi igualados. Pero tenía que evitar a toda costa la destrucción de la galaxia de aquellos seres repugnantes.
Ambos sables chocaron frontalmente, y solamente con la mirada, empezó a estrangular a la joven Jedi y la lanzó contra la columna, chocando de cara.
Rey se puso de pie trabajosamente y buscando el aire para sus pulmones; podía sentir el sabor de la sangre en sus labios. Se giró a tiempo para bloquear un embate agresivo de Kylo Ren.
—No hay redención; morirás—exclamó Rey.


Tathana Wren sobrevoló la zona y aterrizó en un callejón, se asomó a la esquina donde vio una luz roja parpadeante. Encendió una luz azul; todo estaba en orden y eso significaba que podían salir de su escondite.

Volvió a alzar vuelo cuando sintió los disparos hacia ella, aterrizó con brusquedad al suelo; rodó mientras sacaba sus dos pistolas laser. Finn corrió a apoyarla, disparando contra los soldados de asalto. Podían ver el lugar donde tenían que desactivar el escudo planetario; ya tenían noticias que la Alianza ya había llegado al espacio y libraban una batalla ahí arriba.
El general Valmant, Finn sacó una granada aturdidora y lo lanzó lejos.

El sonido fuerte y la luz intensa, provocaron que los soldados cayesen a suelo sin sentido.
—¡Vamos!

Los soldados corrieron a toda prisa hacia el edificio y al llegar, dos grupos se apostaron en ambos lados de la puerta de duracero, un zabrak voló la puerta con una tarjeta explosiva.
—¡Cuidado!—vociferó un sullustano pero fue demasiado tarde, frente a ellos aparecieron otro grupo de soldados de asalto, provocando la muerte del alien.

Tathana y Finn ingresaron mientras los cubrían; el sensor de temperatura de calor corporal le indicó a la mandaloriana que tendrían visitas.
En el angosto pasillo, Tathana le sujetó el brazo del soldado de asalto; propinándole una paliza y luego disparó contra otro.

Finn disparaba mientras avanzaba pero la mandaloriana, golpeaba y daba grandes saltos, esquivando con gran velocidad los disparos.
Dio una gran patada voladora a un soldado mientras el otro sucumbía al disparo de Finn.
—Vamos, estamos cerca—exclamó Finn, corrieron con los sentidos alertas.

Giraron una esquina y empujaron una puerta de madera; dos oficiales se pusieron de pie y Finn hizo rodar una esfera aturdidora. Los dos cayeron al suelo estrepitosamente y la mandaloriana se acercó a los controles.
—¿Cuál será?—se preguntó Finn observando los millares de botones y palancas; imágenes holográficas y datapad.
—Eso tiene solución—exclamó secamente la mandaloriana, sacando sus pistolas y disparó contra los controles hasta hacerlas echar humo.

En el mapa holográfico, que mostraba al planeta Coruscant, desapareció una línea roja.
—Genial—exclamó Finn con una sonrisa—Lo hemos desactivado.
—Bien, vayamos a ayudar a nuestros compañeros.

Amordazaron a los aturdidos oficiales y salieron a toda velocidad del recinto. Esquivaron a duras penas los cuerpos de los soldados de asalto en el pasillo y llegaron al exterior, donde el escuadrón estaba ganando la batalla. Ellos se unieron en la refriega.


Soont Irard veía impotente como el Centralia destruía otro destructor estelar mientras el otro grupo de destructores se batían en un duelo encarnizado con los dragones hapanos. Se preguntaba como ellos habrán logrado pactar una alianza con los hapanos, siendo tan reservados y aislacionista.
—Alejémonos de Centralia y mantengan los escudos arriba—exclamó el general Irard. Estaba a cargo de toda la flota e iba hacer todo lo imposible de ganar.

Mientras tanto el Escuadron Espectro liderados por Poe Dameron volvían hacer una gran demostración de vuelo.
Los pilotos demostraron están sincronizados entre sí, que los pilotos TIE apenas pudieron derribar dos o tres naves.

BB-8 pitó, Poe vio en el tablero lo que le decía su droide, asintió.
—Lo sé, lo tengo en cuenta. Espectro 2 y 3; despliéguense a la derecha; BB-8, ten listo las bombas de plasma.
El droide pitó de manera positiva; los Ala X—2J perteneciente a Jessica Pava y Syal Antilles, se desplegaron, colocándose a la espalda de la nave de Poe.
—Espectros, bomba abajo.

Las naves se elevaron y arrojaron los explosivos sobre un destructor estelar, Centralia retrocedió para cargar nuevamente su rayo mortífero.
—El escudo planetario ha sido desactivado.
—Gracias, líder CORSEC. ¿Irás a Coruscant?
—Exactamente, líder Espectro.
Los escuadrones corelliano y Azul fueron hacia el planeta, quedando en el espacio el escuadrón de Poe y tres escuadrones más.


Luke volvió a caer, se puso de pie con dificultad, mirando desafiante al Líder Supremo Snoke, quien levantó los sillones y el resto del mobiliario para lanzarlos al Maestro Jedi. Luke extendió una mano para detenerlos y con el poder de la Fuerza, los objetos se hallaban flotando, comprimiéndose por el poder de ambos hasta hacerlos pedazos.
—El maestro Yoda te ha enseñado bien—dijo con cierto desdén el líder Supremo—No tienes escapatoria, morirás aquí.
—No tengo miedo de morir, Snoke—exclamó Luke, levantando la mano para provocar un empujón de la Fuerza. Snoke retrocedió pero no se cayó, usó todo el acopio del Lado Oscuro que podía tener y alzó las manos.
—Mucha fe tienes en esa chatarrera—exclamó Snoke y de sus dedos provocó relámpagos de la Fuerza. Luke los detuvo con ambas manos; creó un escudo de la Fuerza en sus manos, evitando daños severos pero sentía el calor extremo.

Cerró los ojos y dejó que la Fuerza fluyera en él, rodeándolo y absorbió los rayos de la Fuerza.
Snoke provocó un gran vendaval de la Fuerza, los cristales se agrietaron y los muebles pesados se agitaron violentamente; lanzando a Luke de espaldas y el Líder Snoke volvió a lanzar rayos de la Fuerza hacia el maestra Jedi, más intenso y poderoso.

Luke tuvo que rodar para esquivar los rayos y sintió el peso de la edad en él. Ya no estaba para esos movimientos pero usó la Fuerza para darle fortaleza a su cuerpo. Los rayos lo detuvo con su sable de luz.
—Los Jedi no regresarán.
—La llama de los Jedi no se extinguirá mientras esté con vida. Mi hija traerá de vuelta a los Jedi y la galaxia no se verá sumida en la oscuridad.
—Vaya…pensar que antes, le diste la espalda a tus amigos cuando exterminé a tu patética orden.
—No los abandoné—dijo Luke, su sable centellaba mientras daba un rodeo por la estancia—Mientras tú y tus lacayos me buscaban; yo buscaba los misterios de la Fuerza: los antiguos templos de los Jedi.
—Están destruidas.
—No—exclamó el Jedi con una enigmática sonrisa. Podía sentir como Snoke volvía hacer acopio del Lado Oscuro, el poder aumentaba en él y el maestro Jedi estaba listo para ejecutar una técnica milenaria que aprendió en su viaje de exilio.

Apagó su sable de luz y cerró los ojos, Snoke sentía la Fuerza en su rival, ardiente como la llama y luminosa como la estrella más lejana.
Un aura luminosa empezó a rodear a Luke, abrió los ojos y levantó las palmas, pequeños rayos esmeraldas chispeaban entre sus dedos. Extendió la mano y entre sus dedos salieron disparados rayos de la Fuerza, un verde esmeralda intenso. Pero eran rayos de la Fuerza luminosa.
Snoke las detuvo con su mano y empezó a sentirse debilitado al tener contacto con los rayos de Luke. Aquel ataque no buscaba dañarlo y hacerle sentir dolor; solo sentía debilidad.
Por primera vez, Snoke cayó al suelo jadeando.
—Los rayos del Lado Luminoso no buscan herirte, Snoke pero si reducir tu vitalidad.
—¿Sientes placer, verdad?
—No, Snoke—exclamó Luke— No busco venganza ni obtengo placer en provocarte daño a pesar que tengo motivos para hacerlo.

Snoke se puso de pie y volvió a ejecutar sus rayos de la Fuerza, Luke los detuvo con su sable de luz y avanzó estoicamente hacia su rival.

Sentía el calor y el odio que emanaba del señor oscuro; no se detuvo y Snoke usó la Fuerza para empujarlo, fallando en su cometido.
El maestro Jedi estaba tan cerca de él, que giró su muñeca y lo decapitó.

El cuerpo inerte del Supremo Líder cayó al suelo con estropicio, Luke se sintió cansado y agotado; se sentó en el suelo, sentía los huesos entumecidos y respiraba con algo de dificultad pero había logrado vencerlo.
Su muerte no traería de vuelta a Mara ni a la Orden Jedi pero había logrado hacer justicia.


NA: En la Orden Jedi de Luke, existian clanes de estudiantes Jedi. Estos lo conformaban en su mayoria niños, quienes tenian un solo maestro Jedi; tal como lo hacia Yoda en la antigua Orden Jedi. Cada clan formababan como minimo ochos niños.