¡Hola! ¿Cómo están? Ya sé que ha pasado mucho tiempo, tanto que seguramente pensarían que no volvería a actualizar hasta mi siguiente cumpleaños jajaja la verdad es que hasta yo misma me preocupé cuando empezó a pasar tanto tiempo y yo aún no llevaba la mitad del capítulo. Algunas chicas por PM me preguntaban si estaba bien o si dejaría la historia y eso me hacía sentir mal conmigo misma y con ustedes porque no quería hacerles creer eso (aunque lo parecía, es cierto). Merecen saber cuales fueron las razones de mi tardanza, no para justificarme, es más para que sepan lo que estuve haciendo durante todo este tiempo. Primero, creo que este semestre fue muy absorbente para mi, supe que terminé matriculando con los tres profesores más exigentes (pero valió la pena) y cada semana estaba llena de trabajos exámenes. Las personas que me conocen saben que cuando se trata de estudio me entrego al cien y no pienso más que en eso, entonces no tenía cabeza para los fics y cuando tenía tiempo simplemente nada me fluía. Es como haber estado en un bloqueo durante todo el semestre. El capítulo de Cien Flores iba como por las ocho mil palabras y no podía salir de eso, tenía las ideas pero no la forma de escribirlas correctamente. Siempre vi a muchas autoras que llegaban en un momento donde les sucedía algo similar a lo que me pasó y ahora las entiendo. También fueron otras cositas, dramas personales que no vale la pea mencionar, pero influyeron de cierta forma. Les pido mil disculpas a todas las chicas que esperaban ansiosas el siguiente capítulo, sobre todo a quienes creyeron que había abandonado la historia. No se preocupen, eso no sucederá, ya tengo planeado hasta el final del fic así que les aseguro que todo seguirá con normalidad, tampoco se preocupen por esperar tanto el cap que viene ¡ya salí a vacaciones! Así que solo les pido un poquito de paciencia mis corazones hermosos. De nuevo gracias por seguir esperando mi querido fic, y un abrazo gigante para las niñas preciosas que me dejaron sus PM, me ayudaron tanto en esos momentos. ¡Las amo!
Este cap va dedicado con mucho cariño a YupinaBL, ella es una personita muy linda a la que pude conocer y me siento feliz de que haya pasado. No sabes cuanto me emociona dedicarte este cap, y más sabiendo lo mucho que quieres este fic ¡eres genial! No me canso de hablar contigo homunculito jajaja y me hace sentir afortunada que siempre estés ahí cuando necesito hablar. Sabes que yo también estoy para ti en las que sea, te quiero un montón ¡Guowang wansui! (? Disfruta del cap, lo hice con todo mi esfuerzo y espero que haya valido la pena después de tantos meses de espera releyendo los mismos caps.
También quiero agradecerle a mi querida Magi porque gracias a ella tenemos este fic hoy. Ella fue tan amable de revisarlo, corregirlo y tomarse el tiempo en medio de tantos trabajos que tiene. So, eres la mejor, te debo una grande, voy a esforzarme por tu regalo de cumpleaños ¡ojalá pudiera darte a Jean! Aunque sabes que él te ama ajaaja.
Ahora dejando atrás mi momento cursi (es la emoción) voy a dejar los significados se algunas palabras:
Gu: Es un tambor que puede tener diversos tamaños y formas. Funciona como marcador del ritmo de algunas danzas en tiempos de paz, o como instrumento indispensable de la banda china en tiempos de guerra, el Gu puede tener distintos nombres de igual forma.
Mah-Jong: se le conoce como gorrió antecesor recibía el nombre de «juego de hojas en tiras», ya que las fichas eran de cartulina, como los naipes actuales. Progresivamente se abandonó este material y se empezaron a fabricar fichas de marfil, madera y, sobre todo, bambú.
Carcaj: Es una caja o cilindro de piel, madera y/o tela usada por los arqueros para transportar las flechas, permitiéndoles alcanzarlas con facilidad y rapidez. Su uso está documentado desde la prehistoria y la más antigua de que se tiene noticia es la que se encontró junto a Ötzi.
Gong: Es un instrumento de percusión. Se trata de un gran disco metálico (habitualmente, de bronce) con los bordes curvados (generalmente hacia adentro), que se percute con un mazo.
Song Gao: literalmente «pastel suelto» es un aperitivo típico de la cocina de Shanghái elaborado con harina de arroz, azúcar y agua, que lleva judías azuki incrustadas.
Nuomici: Es un tipo de pastel chino, muy común en Hong Kong. También puede encontrarse en muchas panaderías de barrios chinos de todo el mundo. A veces se alude a él como dumpling de arroz glutinoso.
Ylang Ylang: O flor de cananga es una planta nativa de Filipinas e Indonesia y comúnmente crece en Polinesia, Melanesia, Micronesia. La fragancia de ylang-ylang es rica y profunda con notas de goma y de crema, y dejos de jazmín y neroli.
Omitofo: Es el buda más importante la Escuela de la Tierra perfecta. En sus 48 votos, Amitabha muestra su inmensa preocupación por todos los seres del Universo, a tal extremo que en su primer voto ya manifiesta que rehusará obtener la iluminación perfecta si existe algún lugar en su Tierra llamado "infierno", donde sufran las ánimas y los animales.
Como ya sabe, al final he respondido a sus hermosos reviews, ¡me emociona tanto leer sus opiniones! Ahora pueden leer.
VIII
El sopor de una noche de verano
"Cuando yo era un muchacho, me gustaba jugar por todos lados. Solía ponerme mi vestido favorito y montar en un caballo castaño de nariz blanca. Hoy, paso la mañana en la ciudad y la tarde bebiendo rocío entre los duraznos florecidos del río. De regreso a casa, he perdido el camino, ¿Dónde estoy? Riendo, me encuentro cerca de mi palacio."
Después de pasar toda la noche entre la exuberante flora del jardín de Qian Xiang junto a Levi acariciando sus bocas con el roce de sus labios y dedicándose largas miradas, Eren no perdió la oportunidad y habló largamente con él. Le hizo saber lo inseguro que se encontraba, no de amarlo, sino de su futuro dentro de la ciudad imperial, lo incierto que podía resultar su final. A pesar de su gran inocencia, forzosamente estaba empezando a darse cuenta de que se hallaba tan desprotegido como un conejo en medio de un campo abierto a la vista del halcón hambriento. A pesar de no ser constante el recuerdo de la profecía que había recibido el día en que abandonó la casa de su padre, ésta seguía ahí, rondando silenciosa y manifestándose cuando a su mente acudía la imagen de Annie tendida en el suelo siendo azotada hasta desfallecer. Mentiras, calumnias y venganzas, la voz de la vidente hacía eco como un mantra interminable, tratando de hacerle saber que no debía confiar en cualquier persona que llegara con una sonrisa en sus labios y una rosa en la mano. Esa noche en el jardín, con la voluptuosa luna de testigo custodiando el cielo en lo alto, le hizo saber algo que estaba guardándose desde hace mucho tiempo; le susurró suavemente que le demostrara cuanto lo quería. El emperador lo había observado largamente en silencio, sus ojos grises e imperturbables se fijaban en los suyos, verdes y sinceros, y pudo ver en sus hermosas facciones que de alguna forma conocía el significado de aquellas palabras. Tal vez era una petición codiciosa, pero era algo que deseaba profundamente y que le otorgaba cierta seguridad pues estaría más cerca de Levi, de Farlan, y sobre todo, no estaría bajo el impredecible cuidado de la consorte Rall. El emperador lo escuchó con una mirada llena de comprensión y lo tranquilizó con su voz pausada y envolvente, le reveló que él también lo estaba considerando sin embargo aún era muy pronto y por lo tanto debían esperar un poco; Eren se sintió esperanzado al escuchar que él lo había estado pensando y lo veía en una categoría más respetable que la de un honorable cairen.
Al llegar al palacio no esperó que el sol hiciera aparición detrás de las hojas de los árboles y envuelto en un hanfu azul cielo de gasa y los suaves edredones de seda y pluma de pato de su cama le contó a Sasha todo lo que habían conversado secretamente en medio de la noche. La castaña escuchaba sentada en una esquina de la ostentosa cama, tratando de mantener la compostura ante el relato de su señor, pero sus intentos se vieron entorpecidos cuando el cairen le habló de su petición, fue ahí cuando no pudo evitar llevar ambas manos hasta su boca la cual estaba abierta como si un grito fuera a escapar entre sus labios. Eren se había incorporado entre los mullidos cojines y deslizándose con cuidado llegó hasta donde se encontraba Sasha, tomando las manos ligeramente ásperas de la jovencita entre las suyas, sonriéndole calmadamente para que comprendiera que todo estaba bien. Le explicó que debía ser paciente, pero que Levi ya le había dado su palabra y él confiaba plenamente en su rey.
Al oír esto, Sasha cambió su semblante intranquilo a uno más animado y esperanzado.
—¡Estoy muy feliz por usted mi señor! Deseo que la madre misericordiosa siga cobijándolo bajo su manto y continúe sonriéndole con fortuna—dijo la castaña brindándole un suave apretón al agarre que mantenían.
Fue así como continuó con aparente calma los días que siguieron; un día decidió visitar la biblioteca sur en compañía de Sasha y Jean para conversar un poco y al mismo tiempo tomar algunos ejemplares de medicina y botánica pues no quería renunciar a su sueño de practicar el noble oficio que significaba la medicina para él. Mientras él recorría tranquilamente los fríos pasillos repletos de estantes con ejemplares a lo lejos escuchaba a al rubio charlar animadamente con el guardia y a Sasha intervenir en algunas ocasiones; era como si se encontraran dentro del palacio de un señor conocedor de cada secreto de la ciudad prohibida. Ahora comprendía por qué Jean solía refugiarse en aquél silencioso edificio cada vez que disponía del tiempo suficiente. Armin era una persona tan culta, tan prudente, que cualquier duda que compartía con él parecía resolverse con asombrosa facilidad. Eren sentía que dentro de aquél joven de facciones dóciles y mirada profunda había un alma de sabio que ya había vivido centenares de vidas. Sentía por el escriba un profundo respeto y no tardó en hacérselo saber a Jean quien sonrió con orgullo al escucharle expresar tal elogio con absoluta sinceridad.
Los días fueron apacibles y silenciosos hasta que llegó el día en que se llevaría a cabo la competencia del sheliu en donde no solo asistirían algunos cuantos nobles, sino también su padre a quien tanto había extrañado desde el momento en que lo perdió de vista cuando el carruaje se alejó de su antiguo hogar. Estaba ansioso por verlo de nuevo, saber cómo se encontraba después de todo el tiempo que no se vieron, recordar su aroma a hierbas silvestres y corteza de pino, sentir de nuevo la calidez de sus brazos rodeándole protectoramente y sus ojos sabios sobre él.
Deseaba que el día se desarrollara sin contratiempos, razón por la cual se había despertado antes de que el alba tiñera tenuemente el vasto firmamento y los gorriones abandonaran sus nidos. Sasha aún no había subido para despertarlo así que hizo a un lado las mantas que se mantenían tibias y se puso de pie, sintiendo bajo sus pies la alfombra fría y mullida al igual que el musgo. Tomó la túnica color marfil que se encontraba extendida sobre un perchero de palo de rosa africano y cubrió su menuda figura la cual estaba ataviada con un hanfu de organza enteramente blanco con un cinto de tonalidad melocotón medianamente grueso el cual pasaba bajo sus brazos y se ajustaba a su pecho lizo. Atravesó la habitación con pasos calmados y abrió una por una cada ventana, haciendo a un lado las finas cortinas de adamascado verde, así mismo con cada balcón, asomando su cabeza con una sonrisa radiante para admirar el nacimiento del astro anciano y vivaz que se deslizaba pacientemente en el cielo. La habitación ya estaba ventilada y ahora podía escuchar el canto de las aves saludando al nuevo día que llegaba, anunciándole a cualquier ser humano que los escuchase que debían abandonar sus lechos y empezar con las labores.
Cuando Sasha entró a la habitación con las siervas él ya se encontraba sentado frente al tocador de madera laqueada cepillando la suave y perfumada cabellera de hebras color galleta con el peine de sándalo. Sasha lo saludó con una reverencia para así girarse a las jovencitas que esperaban las órdenes de la dama de compañía. Rápidamente retiraron las sabanas y edredones de seda sustituyéndolos por unos nuevos con plumas de ganso, y limpiaron sin importunar a al cairen quien se incorporaba con ayuda de Sasha para ir al cuarto de baño y empezar a arreglarse.
La tibia habitación desprendía un vaho a ylang ylang y lirios blancos adormeciendo los sentidos al mismo tiempo que impregnaba todo lo que rodeaba con su nube fragante. Eren fue hasta el biombo que se encontraba en una esquina se deshizo por si solo de la atadura del cinto melocotón para así retirarse con mayor facilidad el hanfu blanco, solo dejó sobre su cuerpo la túnica marfil la cual le daba la sensación de no estar cubierto, pues la tela era tan fina que apenas podía distinguir su grosor. Salió detrás del biombo y las siervas lo ayudaron a adentrarse dentro de la bañera en donde reposaba el agua tibia y perfumada. Entró con la túnica aún puesta sin prestarle demasiada atención a ese detalle, simplemente dejó que las jovencitas vertieran pequeños tazones de agua sobre su cabeza mientras Sasha esperaba de pie a un lado suyo observando cada tarea que realizaran las sirvientas.
—Hoy es el gran día—mencionó Eren con emoción, mirando a la castaña quien fijó sus ojos en él rápidamente.
—Así es, mi señor. Hoy podrá ver a su padre y pasar el día junto al emperador y el príncipe—Sasha sabía que aquella reunión significaba mucho para el cairen. Era la oportunidad de hablar con su padre y convivir con el hombre que quería y su adorable hijo, era una especie de reunión familiar que ella de alguna manera percibía.
—Quiero que mi padre conozca a Levi… A su majestad—se corrigió el joven rápidamente mientras una sirvienta tomaba una de sus manos—Desconozco si ha tratado directamente con él, sé que conoce a la consorte Rall y al príncipe Farlan, pero nunca me ha comentado de algún encuentro con el emperador—dijo mientras observaba como la muchacha limpiaba cuidadosamente bajo sus uñas rosadas y almendradas—Quiero que conozca a mi padre.
—No se preocupe, lo más seguro es que desee conocer al hombre que le entregó humildemente a su único hijo—respondió la castaña con absoluta convicción—Si bien usted ya no pertenece a la casa de su padre, él aún teme por su destino dentro de la ciudad amurallada.
Eren echó suavemente la cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldar de cerámica blanca con pintorescos azulejos de ricos grabados. Desde su lugar miró largamente la blanca espuma flotar como pequeñas islas a través del agua jabonosa, cubriendo parcialmente las extremidades de su cuerpo las cuales se escondían debajo de ella. La sirvienta que se estaba encargando de sus uñas terminó la tarea y le permitió apreciar el buen trabajo que había realizado; la cutícula recortada con maestría tenía un delicado tinte rosa, al igual que sus uñas almendradas teñidas de un suave rosa crepuscular. Sus dedos lucían como los capullos de los ciruelos antes abrirse a la primavera.
—Recuerdo su rostro angustiado bajo el pórtico de nuestra casa—rememoró Eren con voz queda—A pesar de saber que no volveríamos a vernos en mucho tiempo no dudó en obedecer la orden de su majestad.
—No debe tener la menor inquietud, mi señor—la suave voz de Sasha habló con tono conciliador a un lado suyo—Ni un instante debe cuestionar la decisión que tomó su padre, pues él solo quiere la felicidad de su propio hijo.
Eren giró su agraciado rostro hacía un lado, en donde Sasha se encontraba de pie con la túnica de seda que usaría para cubrir su cuerpo cuando el baño terminara. Ella, con su sencillo hanfu de colores verde y anaranjado, le regresaba la mirada con una expresión dócil y apacible que le transmitían seguridad y lograban aplacar sus nervios. Sintió sobre sus cabellos los dedos largos y delgados de una sirvienta frotando con dedicación el aceite perfumado por todas las hebras castañas, masajeando cada parte con movimientos repetitivos que lo relajaban.
—Ha hecho bien, después de todo soy muy feliz al lado de su majestad—suspiró Eren con tranquilidad dejándose hacer por la sirvienta mientras sus ojos se cerraban—He logrado hallar gracia ante los ojos del emperador, me ha otorgado el título de honorable cairen imperial, vivo en mi propio palacio…
—Usted ha sido muy afortunado mi señor—coincidió la castaña, aunque su rostro rápidamente fue cubierto por una sombra de ligera preocupación—Aún así han ocurrido eventos desafortunados que no puede ignorar.
Los ojos del cairen se abrieron como un par de capullos verdosos floreciendo, revelando su iris el cual como una piedra preciosa. Las palabras de Sasha habían logrado recordarle que no todo en su vida era dicha, también había pasado por momentos en los cuales se sentía afligido e impotente. En ese mismo instante a su mente regresó el recuerdo de Annie como un fantasma dentro de su memoria, sus gritos de cólera cuando aún vivía en la casa de las cairenes, su mirada azul destilando orgullo y por último, el lamento desgarrador escapando de su boca, llamándolo, suplicándole que le ayudase. Ciertamente compartiría con su padre todos los buenos momentos que había pasado dentro de la ciudad imperial, ¿pero los malos? ¿Acaso sería capaz de contarle las desgracias que habían ocurrido dentro de su vida? Quería despojar a su padre de cualquier sentimiento de culpa y angustia, sin embargo consideraba injusto mentirle tan descaradamente al hombre que le otorgó una vida repleta de lujos, educación y lo más importante, amor incondicional.
—Así es, reconozco que no es justo ocultarle la verdad a mi padre—respondió Eren con algo de inseguridad pues aún le costaba asimilar el hecho de hacer conocedor a Grisha de esa clase de noticias—También soy consciente en que debo decirle la verdad sobre la alhaja. Él es un hombre comprensivo pero seguramente estará afligido y decepcionado cuando le enseñe los pedazos de jade que aún conservo dentro del cofre—se lamentó mordisqueando suavemente su labio inferior con expresión abatida.
—Mi señor…—llamó Sasha con culpa. En su mente se reprendió por alterar el buen humor del castaño y convertir el día que se suponía sería feliz, en uno lleno de preocupación e inseguridad—No ha sido culpa suya, usted cuidaba de la alhaja de su madre como Omitofo cuida de todas las criaturas del universo—decía la chica con absoluta convicción llevando la túnica de seda hasta su pecho—Lastimosamente su confianza fue traicionada por alguien que vive bajo su propio techo, y aún no sabemos quién ha sido la persona que ha cometido ésta falta.
Eren sacó una de sus manos debajo del agua tibia y la llevó hacía su frente apartando los mechones humedecidos de los cuales se escurrían pequeños caudales de gotitas perfumadas. Paseó su mirada entre las sirvientas que trajinaban en el baño, cada una cumpliendo eficientemente con su trabajo, bajando su mirada con humilde respeto, acomodando con sus manos laboriosas los aceites en las repisas de madera pulida, llenando los jarrones de porcelana con flores frescas. Todas parecían tan dedicadas en su trabajo de servirle que aún no podía aceptar el hecho de alguna de ellas lo había podido traicionar.
—¿Qué hará, mi señor? —insistió Sasha.
La mirada silenciosa que recibió por parte del cairen fue suficiente para hacerle saber que aquél tema no podía ser discutido delante de las sirvientas ya que la culpable podía estar entre ellas.
—No debes preocuparte, hablaré con la consorte Rall—le restó importancia el joven con una sonrisa discreta en sus labios de botón de rosa. Soltó una pequeña bocanada de aire y en un parpadeo su expresión se iluminó en genuina felicidad—Bien, dejemos estos temas a un lado. Quiero saber donde está Jean, ¿ya enviaste a alguien para saber si se encuentra listo? No podemos llegar tarde un día como hoy.
—Connie vendrá con él cuando se encuentre listo, le he dicho que no tarden demasiado—informó Sasha—¿Está seguro de su elección, mi señor? Jean es un excelente soldado, pero no conocemos su habilidad como jinete—expresó con duda.
Dos sirvientas, quienes esperaban silenciosas al otro lado de la bañera con mantas de algodón azulado entre sus manos, se acercaron al joven cairen para incorporarlo y ayudarle a retirar la túnica mojada y así empezar a secar su cuerpo pues el baño ya había terminado. Eren tomó las manos de cada una de ellas y se puso de pie cuidadosamente, con su cuerpo cubierto por la túnica semitransparente la cual estaba adherida a su cuerpo casi como una segunda piel, ajustándose de manera tentadora a su cuerpo esbelto y proporcionado armoniosamente.
—He decidido que sea Jean quien juegue en mi nombre porque no conozco a otro que pueda ocupar ese lugar—Eren extendió sus brazos mientras las sirvientas deslizaban la túnica fuera de su cuerpo, cubriendo rápidamente su desnudes con una manta de algodón—Hoy tendrá la oportunidad de lucir sus habilidades en frente del emperador y su corte, también de sus superiores—explicaba mientras salía de la bañera con ayuda de una sirvienta, pisando con cuidado el suelo que se llenaba de pequeños charcos con cada paso que daba—Sé que Jean no me decepcionará.
Sasha asintió con una sonrisa mientras esperaba que la sirvienta terminara de frotar el cuerpo del castaño para secar el exceso de humedad en su cuerpo. Ciertamente Jean demostraría sus habilidades delante de personas importantes dentro del círculo de la nobleza imperial, compitiendo junto a otros jinetes quienes también buscaban lucirse ante los ojos de los nobles. Si, su señor tenía razón cuando decía que Jean no sería capaz de decepcionarlo; conocía el gran aprecio que el guardia tenía con el cairen y como siempre defendía el honor de su nombre. Hoy no sería la excepción.
La castaña se acercó al cairen cuando la sirvienta se apartó y cubrió el cuerpo con la túnica de seda blanca completamente, atándole el cinto verde a la cintura.
—Estoy deseando ver su actuación en la competencia—le hizo saber Sasha con cierta emoción separándose del castaño. Era la primera vez que sería participe de un evento donde solo una pequeña parte de la nobleza china tenía permitida compartir una tarde de ocio junto al emperador dentro su ciudad amurallada y aún más importante, sería la primera vez observaría el rostro de su majestad, algo que le causaba bastante curiosidad.
—Yo también—coincidió Eren con una sonrisa que iluminaba su rostro vivaz. Las mejillas ahora tenían un tímido tinte rosa producto del calor del cuarto y sus cabellos escurrían pequeñas gotitas cristalinas.
Ambos regresaron a la habitación del cairen en donde los rodeaba la luz que entraba por los balcones y ventanas abiertos de par en par, también brillaban el terciopelo y la seda de los vestidos colgados en soportes de madera laqueada listos para que el castaño eligiera su preferido, y el olor a cedro de los cofres en donde descansaban las alhajas pululaba en el aire. Las sirvientas desplegaron el biombo con pantallas de madera tallada y cerraron las puertas de la habitación para darle privacidad a su señor.
Eren se paseó delante de los vestidos exhibidos con Sasha siguiéndolo de cerca. Observaba con ojo crítico los delicados brocados de las faldas, los bordados de las túnicas y las pecheras de los vestidos. Sabía muy bien que asistirían algunas mujeres muy bien vestidas y que la consorte Rall se luciría seguramente con uno de sus muchos hermosos vestidos, ella era la imagen de lo que representaba la mujer de un emperador; belleza, riqueza y elegancia. Por esa razón se tomó algunos minutos para examinar detenidamente que hanfu utilizaría aquél día.
—Hoy seguramente el sol esté en su punto máximo—dijo Sasha observando por uno de los balcones como el sol iluminaba los jardines y las copas de los árboles, encendiendo sus colores.
—¿Sería apropiado llevar un weimao?—murmuró Eren pensativo mientras acariciaba con sus dedos uno de los vestidos que había llamado su atención—Usaré este hanfu de organza y seda junto a la tiara dorada con peonias de seda—le indicó a las sirvientas que estaban a una distancia prudente esperando pacientemente.
—Sí, mi señor—respondieron ellas con una suave inclinación de sus cabezas para retirar el hanfu del soporte de madera.
Rápidamente Sasha lo despojó de la túnica blanca y las sirvientas se acercaron a él como abejas laboriosas en torno a una flor para empezar con su trabajo. Primero el pantalón de seda bordado que se ajustaba a sus caderas y llegaba hasta media pierna. Las vendas en el pecho no eran necesarias con él pues la tradición china indicaba que una mujer con pechos grandes traía mala suerte, por eso las mujeres se esforzaban en disminuir el relieve de su pecho apretándoselo con una venda. El suyo, al ser el de un varón era lizo y perfecto. Sus caderas anchas anunciaban repetidos alumbramientos lo cual lo convertían en un "buen partido" como se acostumbraba a llamarlo.
En cuestión de minutos ya se encontraba ataviado con la extensa y vaporosa falda de organza y seda blanca bordada minuciosamente con florecitas en hilo azul y dorado, de largos tallos en hilo fino de plata que recorría toda la extensión de la tela. La pechera de terciopelo rojo estaba bordada en hilo de seda blanco con la imagen de un fénix de alas desplegadas, junto a los pequeños detalles en bordados dorados y debajo de ésta, un delgado cinto azul se ajustaba con un delicado amarre debajo de su pecho. Mientras una sirvienta se encargaba de poner en sus pies los escarpines de raso bordado, Sasha lo cubría junto a otra sirvienta con una túnica de un rosa bastante pálido que cubría generosamente su cuerpo, suntuosamente adornada con un gran fénix bordado exclusivamente en hilo de oro; al extender sus manos se podía apreciar como las alas de la criatura también lo hacían, deslumbrando a la mirada el detalle.
No quedaba más que ocuparse de su rostro y cabello. Al terminar con el vestido caminó hasta el tocador y tomó asiento en frente del espejo. En el reflejo observaba como una sirvienta extraía la tiara dorada y las rosas de seda, siendo recibidas por Sasha quien peinó sus cabellos y puso sobre ellos el adorno en el centro de su cabeza. Era una preciosa pieza de oro con un zafiro incrustado en el centro y dos palillos sobresaliendo a cada extremo, en donde un par de peonias de seda roja descansaban con sus centros de hilillos dorados y pendientes de jade. Mientras su dama de compañía acomodaba las alhajas cuidadosamente, él se encargaba de pintar sus labios con un fino polvo rojizo al igual que sus perfumadas mejillas.
—¡Mi señor!
Una sirvienta entró presurosa con la espalda inclinada, deteniéndose a una distancia prudente del cairen.
—¿Ha sucedido algo? —preguntó Eren delineando cuidadosamente con un pincel su labio inferior.
—No, mi señor, solo vengo a avisar que su guardia ya se encuentra afuera—informó rápidamente.
—Bien, puedes retirarte—concedió el cairen con una sonrisa gradecida al posar la mirada sobre la jovencita.
La sirvienta obedeció dando tres pasos hacia atrás para así retirarse. Eren dejó a un lado del pincel y observó satisfecho su reflejo en el amplio espejo de madera tallada; se había convertido en la imagen de la riqueza y el lujo que cualquier cairen desearía.
Sasha lo ayudó a incorporarse de la silla de palo de rosa, acomodando por última vez la delicada falda del hanfu y la túnica.
—Muy bien, Sasha—dijo Eren cuando la castaña terminó con su trabajo—Eres una buena compañera. Ve a arreglarte tranquilamente, yo bajaré a desayunar y a hablar un poco con Jean—le pidió con una sonrisa cariñosa que no aceptaba una negativa como respuesta.
—Como ordene, mi señor—aceptó Sasha con una sonrisa dócil, entregándole el abanico pai pai blanco con dibujos en tinta de apacibles colores.
"Vuelven los caballos con sus cascos perfumados, en ellos traen las flores que pisaron. ¿Qué tengo en la montaña? Infinidad de nubes blancas para mi regocijo. Nubes blancas que nadie podrá atrapar para enviárselas a los lobos. Tómate otra copa, amigo mío, cuando traspases el puente de Yang no encontrarás ésta amabilidad."
La consorte Rall caminaba encabezando la procesión de eunucos y sirvientas. Ymir iba a su lado sosteniendo una sombrilla de seda color salmón para cubrir a su señora del sol que brillaba en lo alto. Auruo un poco más atrás las seguía en absoluto silencio, esperando cualquier petición que la consorte quisiera hacerle. Las sirvientas sostenían los sahumadores que se balanceaban suavemente con cada paso que daban, dejando detrás de la consorte un rastro de incienso y perfume.
El exuberante buyao de Petra resplandecía aún debajo de la sombrilla; sus cabellos naranjas estaban adornados con un arreglo floral de hojas en oro y flores esmaltadas con centros de diamantes y perlas. Los broches caían de par en par a cada lado de su rostro con pequeñas plaquitas de oro y jade las cuales chocaban produciendo un sonido similar a las campanillas de los templos. Su vestido enteramente de raso crujía levemente con cada paso que daba, era una preciosa obra artesanal elaborada por los mejores costureros del palacio imperial; la túnica azul había sido pintada con flores de variadas tonalidades purpuras al igual que la falda del hanfu, el cuello tenía un pequeño aplique en cuerina negra e hilo de oro y la pechera era de color amaranto con begonias anaranjadas bordadas con infinito esmero en toda la extensión de la tela. Sobre la túnica, la chalina verde armonizaba el sobrecargado detalle de la túnica, suavizando así la imagen de gran señora que otorgaba.
Petra agitó el delicado abanico de carey sobre su rostro para refrescarse un poco pues el hanfu, a pesar de ser hermoso, no era lo suficientemente fresco a causa de la tela con la que estaba elaborado y las numerosas capas que portaba, sin embargo su expresión no delataba ninguna clase de malestar. Debía mostrarse tranquila y controlada, tal y como siempre lo hacía. Hoy se reuniría con su esposo y otros caballeros importantes a disfrutar de una tarde entretenida entre apuestas. Probablemente cada hombre asistiría con su mujer más por el hecho de presumir su riqueza en cuanto a lujos y adornos la revestía, que el propio sentimiento de pareja que sentía.
El emperador había enviado por su hijo mucho antes, así que ella acudía a su encuentro en compañía de su pequeña corte. Al principio había estado a punto de negarse a permitir que el príncipe se marchara sin su compañía y vigilancia, pero al ser una orden del emperador no tenía más opción que aceptar con cierta duda. No deseaba volver a experimentar la pérdida de un hijo suyo, conocía el peligro por el que pasaba Farlan al ser el único heredero al trono, por esa misma razón se encargaba de vigilarlo de cerca y mantenerlo dentro de su palacio bajo el cuidado de sus siervos de confianza.
—Alteza—llamó Ymir interrumpiendo sus pensamientos.
Petra giró su rostro para observar a su dama de compañía y darle a entender que tenía su atención.
—¿Qué sucede, Ymir?
—¿Es cierto el rumor que cairen Jaeger asistirá a la competencia de sheliu?
La consorte asintió suavemente, meciendo el pesado buyao que portaba sobre su cabeza.
—Ciertamente cairen Jaeger nos acompañará el día de hoy—respondió con una sonrisa discreta mientras agitaba delicadamente el abanico bajo su rostro.
—Su majestad parece estar verdaderamente interesado en él—opinó Ymir con cierta preocupación en su voz.
—Así es, su majestad está fascinado con el hijo de kuan Yin—aceptó Petra con tranquilidad—No es sorpresa que busque su presencia cada vez que tenga oportunidad—añadió.
—Sin embargo eso puede significar un gran peligro, mi señora—Ymir frunció el ceño reconociendo que el cairen tal vez podía afectar la posición de su señora, y aquello la intranquilizaba profundamente. Aunque al parecer la consorte lucía como si la presencia del cairen le fuera indiferente, confundiéndola ante la tranquilidad con la que se tomaba cada acontecimiento que lo involucraba.
—¿Un peligro para quién en realidad? —preguntó Petra con expresión curiosa—La flor que sobresale del jardín siempre es arrancada—le recordó con paciencia—¿Tú de verdad crees que cairen Jaeger siempre será el centro de atención de su majestad?
Ymir bajó la mirada pensativa.
—No quiero verla sufrir por alguna injusticia mi señora—susurró la dama de compañía con amargura en cada una de sus palabras.
—No seas ingenua—la reprendió suavemente la consorte sonriendo abiertamente—¿Por qué estás tan preocupada? Este no es más que un momento de gloria para él.
—¿Pero por qué entre todas las jovencitas de familias nobles tuvo que elegir a cairen Jaeger como honorable cairen imperial? —recordó Ymir apresuradamente—El emperador jamás ha enviado a llamar por él en las noches, ni las linternas rojas han alumbrado el palacio de alguno de ellos—susurró secretamente, mirando rápidamente por encima de su hombro.
Petra rió suavemente al notar la genuina preocupación en el rostro de su dama de compañía. Escondió su enorme sonrisa detrás del delicado abanico, suspirando largamente mientras negaba divertida ante la situación que carecía de poca relevancia.
—También me sorprendió que su majestad le otorgara el título de cairen imperial cuando ni siquiera ha pasado una sola noche con él, sin embargo ese título no significa nada. Él aún hace parte del harem que está bajo mi cuidado—Petra retiró el abanico de sus labios con la vista fija en la calzada bordeada de sauces que se extendía delante de ellas—Cairen Jaeger jamás logrará ser más que eso—aclaró más severa.
Ymir comprendió lo que su señora trataba de decirle; Eren se encontraba en una posición favorecedora comparado a las demás concubinas, sin embargo no podría aspirar a ser un consorte y mucho menos ocupar el lugar de una emperatriz. Aún así ella no veía imposible la probabilidad de que el jovencito se las arreglara para convencer al emperador de otorgarle el título que poseía su señora, ella había observado con sus propios ojos el brillo delator en los ojos invernales de su majestad y la forma en cómo su voz aterciopelada parecía acariciar al cairen cuando se dirigía a él. Inclusive recordaba como la voluntad del rey se doblegaba como una espiga de trigo al viento ante su joven amante. Esos comportamientos la mantenían alerta ante cualquier evento que pudiera afectar a la consorte.
—Mi señora, ¿por qué cree que su majestad jamás podría hacerlo su consorte? —preguntó educadamente, tratando de no ofenderla con su cuestionamiento.
—Hay numerosas jovencitas hijas de nobles y militares influyentes dentro del harem—Petra entornó sus pestañas al decir esto con voz despectiva—Cualquiera puede convertirse en consorte, excepto cairen Jaeger. Es cierto que su padre es un hombre muy rico, sin embargo un joven como él, un hijo de Kuan Yin, no es muy bien visto dentro de la corte de su majestad. Ellos nacieron para lucir hermosos dentro de los aposentos de sus esposos, no para ocupar el lugar de una verdadera mujer—explicó Petra con seguridad—No debes desperdiciar tu energía preocupándote por él.
—Tiene razón mi señora, después de todo parece que la buena suerte de cairen Jaeger se está terminando—comentó Ymir con una sonrisa maliciosa.
Petra posó su mirada nuevamente en ella y la miró interrogante, esperando que su dama de compañía continuara con lo que había confesado.
—Escuché por boca de algunas sirvientas que cairen Jaeger y cairen Renz tuvieron una discusión en medio de la calzada. Al parecer ya no son amigos—dijo en voz baja con la emoción palpable en cada una de sus palabras—Según ellas, cairen Renz lo señaló de egoísta y no solo eso, le echó la culpa sobre la muerte de cairen Leonhardt.
La consorte abrió suavemente sus ojos con sorpresa al escuchar esto. Ella no se esperaba que ambos cairenes dieran por finalizada una amistad que a simple vista se veía solida y sincera, y mucho menos que acabara de una manera tan escandalosa. En el fondo presentía que esas no eran las únicas razones por las cuales la pequeña cairen había decidido cortar su amistad con cairen Jaeger; ella conocía muy bien los corazones de las cairenes, sabía que inclusive las hermanas que compartían lazos de sangre dentro del harem podían convertirse en las peores enemigas motivadas por la envidia. Ellos no habían sido la excepción.
—Cairen Renz está actuando como el gato que llora bajo el cuerpo de un ratón muerto, cuanta hipocresía—comentó con desagrado agitando su abanico—Cairen Jaeger debe estar triste, duele más la envidia del amigo que el odio del enemigo—suspiró con pesadez la consorte regresando su mirada al camino.
—Ahora que cairen Renz está sola es incierto el futuro que le espera dentro del harem—dijo Ymir pensativa con la mirada fija en el camino.
Ambas continuaron el silencio precedidas por los siervos quienes no se atrevían a romper el solemne silencio. Pronto dejaron el camino de sauces para llegar a un lugar más despejado en donde un puente de madera rojiza atravesaba el amplio lago de nenúfares perfumados que flotaban apacibles en las aguas oscuras. A la distancia observaron una figura femenina apoyada en el barandal de madera observando el lago casi como si fuera una estatua. Petra notó que entre más se acercaban a la mujer más familiares se le hacían sus rasgos. El cabello rubio enredado en alhajas de plata y zafiro engarzado brillaba hermoso debajo de los dulces rayos del sol, la pequeña figura envuelta en un hanfu de distintas gamas azuladas se mantenía ajena a cualquier otra criatura que se le acercase y su rostro tan blanco como un brote de bambú se mostraba afligido.
—¿Cairen Renz? —llamó Petra suavemente mientras se acercaba.
La pequeña rubia reaccionó rápidamente apartando su mirada de las aguas mansas, llevando las mangas del vestido hasta su rostro para limpiar las lágrimas que se escurrían como caudales desde el mar de sus ojos.
—Saludos, su alteza—dijo haciendo rápidamente una reverencia en su dirección.
Petra se acercó un poco más rápido con expresión preocupada cerrando de golpe el abanico. Cuando estuvo en frente de la cairen, quien seguía aún arrodillada, no dudo en posar sus manos gentiles en los brazos de la jovencita para ayudarla a incorporar.
—Ponte de pie, cairen Renz—ordenó con suavidad.
La cairen obedeció con algo de duda, pero así lo hizo. Petra e Ymir entonces se dieron cuenta que si había estado llorando pues al alzar su rostro notaron los ojos enlagunados en lágrimas que se negaban a salir.
—¿Algo anda mal, cairen Renz? —preguntó la consorte con el ceño fruncido.
—No es nada, alteza—le restó importancia la cairen con una sonrisa vacilante.
Petra negó suavemente sin convencerse ante la negativa de Christa. Ella sabía a qué se debían las lágrimas de la jovencita, seguramente sentía la culpa corroerle el alma al reconocer que cortar su amistad con Eren había sido algo apresurado y sin fundamentos, solo motivada por su latente envidia.
—¿Tiene que ver con cairen Jaeger? —aventuró la consorte mirando de soslayo a su dama de compañía, quien le regresó la mirada con discreción.
—Usted…—empezó Christa algo atontada pues no creía que la consorte supiera de su altercado con Eren.
—Ymir me comentó que unas sirvientas los escucharon en medio de la calzada—le confesó Petra suspirando con pena.
Christa asintió, llevando la manga de su hanfu para limpiar de sus ojos las pequeñas lágrimas que nuevamente empezaban a caer por sus mejillas. Aspiró con fuerza para tomar algo de aire y tratar de calmarse para no dar una imagen tan lamentable delante de la consorte y su corte, sin embargo no podía detener el sentimiento de ahogo y tristeza que se asentaba en su pecho como un peso.
—Pobre cairen Renz… Entiendo lo mucho que significaba tu amistad con cairen Jaeger—la consoló Petra con una mirada maternal.
—Alteza, debemos apresurarnos. La competencia puede comenzar en cualquier momento—informó Ymir con algo de prisa, aunque en el fondo se había conmovido por el lamentable estado de la rubia.
Petra miró por unos segundos a la cairen que limpiaba silenciosamente sus lágrimas y tomó una decisión que rápidamente cruzó por su mente.
—Cairen Renz—la llamó.
—¿Si, alteza?
—¿Te gustaría acompañarnos a mí y a su majestad en la competencia sheliu? —propuso con una sonrisa amable, cobijando entre sus manos las de Christa.
Ymir frunció el ceño al escuchar la propuesta de su señora pues sentía que había algo más en el fondo de todo aquello. Era como si de pronto el generoso comportamiento de la consorte buscara levantar el ánimo afligido de la cairen y no fue más que eso, pero ella conocía bastante bien los gestos de su señora. Detrás de su mirada maternal se escondía la vista aguda de un halcón que cazaba a sus presas indefensas de forma sigilosa.
—¿Yo, alteza? —Christa parecía genuinamente confundida, inclusive había dejado de derramar sus lágrimas—¿Por qué? —preguntó tímida al sentir la dura mirada de Ymir sobre ella.
—Mantener la cabeza alejada de los problemas aligera el corazón—le dijo con seguridad sin abandonar su sonrisa gentil—Además me siento un poco sola, así que después de la competencia podrías acompañarme a mi palacio si gustas. Tengo un obsequio especial para ti—propuso incitante.
Christa parpadeó confundida varias veces y se fijo en el hermoso rostro de la consorte; sus labios sonreían como un arco perfecto, sus ojos grandes y levemente maquillados exigían silenciosos una respuesta. No estaba segura de querer ser partícipe de una reunión en donde seguramente habría gente de títulos importantes observando hasta lo más mínimo, después de todo justamente había salido de la Casa de las Cairenes para tener un rato a solas lejos de la asfixiante compañía de Mina, pero ahora parecía que estaba cambiando de opinión. Ella jamás había sido llamada por la consorte Rall, solo cuando Eren la llevaba con él, esta sería su oportunidad de empezar a valerse por sí misma y ganar un lugar dentro del harem. Sonrió más animada ante ese pensamiento y asintió varias veces, aceptando el amable ofrecimiento de Petra.
—Es todo un honor para mí acompañarla en este día—dijo mientras hacía una pequeña inclinación.
—Bien, cairen Renz, entonces debemos apresurarnos. La competencia comenzará dentro de muy poco y debemos ir hasta nuestros lugares cerca de su majestad—explicó Petra guiando con delicadeza a la pequeña rubia para que caminara junto a ella debajo de la sombrilla.
Christa sintió la emoción recorrerle por todo el cuerpo al imaginarse sentada a un lado del trono del emperador junto a la consorte Rall. Sintió infinita gratitud con Petra y su generosidad al permitirle ir junto a ella, desde ese momento se juró serle fiel y estar a su lado pues había demostrado ser una mujer justa y sincera.
Por otra parte Ymir seguía con el vago presentimiento de que su señora estaba planeando algo, pero no lograba discernir la razón que la motivaba a hacerlo. Hace unos minutos había demostrado su absoluto desagrado ante el comportamiento de la cairen, pero ahora parecía profundamente conmovida por su estado, inclusive la propuesta de pasar juntas la tarde en el palacio la había intrigado bastante. De pronto recordó que en ningún momento la consorte había hecho mención de cairen Jaeger y su presencia en la competencia, ¿su señora era consciente de aquello? ¿Ella sabía que ambos cairenes se contrarían y eso sería contraproducente? Al bajar la mirada observó de reojo como ambas caminaban mientras charlaban animadamente, parecía que la pequeña rubia confiaba plenamente en la consorte y eso le preocupó.
—Mi señora—susurró Ymir cerca de la consorte—¿Recuerda que cairen Jaeger también…?
Petra giró su cabeza y le dirigió una mirada que le ordenaba guardar silencio, regresando rápidamente su atención a la cairen que parecía no haber notado la extraña actitud de ambas mujeres.
Ymir suspiró regresando su vista al camino y decidió que lo mejor sería preguntarle a su señora que era lo que planeaba exactamente.
"En grandes parvadas los pájaros han pasado. Una nube solitaria muy suavemente se aleja. Nos estamos mirando sin cansarnos, tú y yo, montaña Ying Ting. El rocío hermosea el amanecer, hay canarios que cantan y flores sonrientes. El sauce mece sus suaves ramas con la gracia de una quinceañera. Estoy feliz porque al amanecer un ventarrón se llevó mis besos."
Eren admiró con fascinación el amplio campo que se desplegaba frente a sus ojos con su césped recién podado en donde los siervos trabajan laboriosamente para asegurar los últimos detalles antes de empezar la competencia. Bordeando el campo se encontraban pequeñas tribunas en donde estaban dispuestas mesas bajas individuales para cada noble junto a los cojines de brocado de seda donde podrían tomar asiento cómodamente y disfrutar del juego. Sobre las mesas había pequeños platitos con fruta fresca y vino de arroz del cual se encargaba la sirvienta que tomaba lugar al lado de ella. Los techos altos de tejas oscuras con estatuillas de jinetes doradas en las cornisas se encargaban de proteger a los invitados del sol o de la lluvia, inclusive de las hojas que el viento arrancaba de los árboles, las cuales graciosamente se dispersaban en un baile apacible. De esa forma no tendrían que preocuparse por cargar con estorbosas sombrillas o sombreros.
Jean ya había partido con los demás competidores para ir a preparar los caballos y alistar los arcos, se había despedido con una sonrisa confiada prometiendo no decepcionar al cairen y ganar el banquete para Sasha, pues conocía del voraz apetito de la dama de compañía. Ahora ellos eran guiados por uno de los cortesanos del palacio quien había sido enviado por el emperador para llevarlos hasta sus lugares. El hombre le explicó rápidamente mientras caminaban entre los caballeros que el rey ya estaba en su trono junto al príncipe y no debían hacerlo esperar pues la competencia ya estaba por iniciar. Mientras Eren caminaba detrás del cortesano junto a Sasha lograba sentir sobre él algunas inescrupulosas miradas que parecían recorrerle desde el inicio de sus alhajas hasta la punta de sus escarpines.
—Qué criatura más hermosa.
—¡Mira sus manos! ¡Parecen lirios blancos en flor!
—Sus ojos son tan grandes y brillantes como los de un fénix.
En ocasiones como aquellas, los caballeros no eran parcos en palabras. El cairen se esforzaba por hacer caso omiso a los inescrupulosos comentarios y seguirle el paso al cortesano quien se abría paso entre los invitados quienes se acomodaban en sus lugares en una bulliciosa alegría. Por fin llegaron al extremo del campo donde se encontraba una tarima de madera verde con detalles dorados considerablemente alta en donde un gran techo decorado faustuosamente con dragones de oro y leones del mismo material en el extremo de cada una de sus cornisas. Sobre la plataforma se encontraba el trono del emperador con su característico talle en madera lustrada y oro incrustado, con formas de dragones ondulantes en el espaldar y cojines de terciopelo rojo. Junto a cada extremo del trono se encontraban dos pares de sillas bellamente decoradas con talles florales en la madera, pintadas delicadamente con minuciosidad y al igual que el trono, poseían cojines de terciopelo pero de tonalidad verde jade dispuestos cerca del espaldar. En frente de los asientos se encontraban las respectivas mesas repletas de maravillosos platillos; era una larga fila de fruta colorida y fresca recién cosechada, carne tierna bien sazonada, teteras de porcelana fina con infusiones de infinidad de hierbas aromáticas junto a pequeños platitos con postres salados y dulces, todo esto encima de un mantel rojo bordado con crisantemos en hilo de oro y algodón.
—Suban por aquí—pidió el cortesano enseñándoles la escalera de madera verde.
Eren llevó ambas manos hasta la falda de su hanfu y la levantó solo un poco, cuidando que apenas se vieran las puntas de sus pequeños escarpines pero a la altura justa para no tropezar. Subió el primer escalón y la madera crujió débilmente, después continuó con el siguiente con algo de nerviosismo pues sabía que una vez estuviera arriba posiblemente se encontraría con Levi, quien ya debía estar en su lugar junto al pequeño príncipe, y quizá también la consorte Rall ya había tomado asiento. Un siervo lo recibió con una sonrisa formal y mientras lo saludaba logró escuchar la tierna voz de Farlan muy cerca, al parecer estaba contando algo a su padre quien le respondía con autentico interés. Aquello le hizo sonreír y olvidar su nerviosismo al encontrarse a la vista de todos. Con Sasha a un lado suyo siguió al siervo hasta el trono donde se encontraba el emperador y por fin logró verlo después de días sin estar cerca de su imponente figura ni enredado entre sus brazos. Aún le avergonzaba la mirada del primer encuentro, esa que se deslizaba por todo su cuerpo de forma lenta y seductora hasta centrarse nuevamente en su rostro con expresión satisfecha.
Levi se encontraba sentado en el imponente trono vestido con un shenyi de seda negra en donde los dobladillos del cuello y la falda estaban cosidos con un fino brocado rojizo que encendía la mirada de quien posase sus ojos sobre la tela. En su torso fuerte se ajustaba una faja dorada con bordados en hilo del mismo color la cual estaba unida a otra capa de tela dorada con brocado rojo que cubría una parte de la falda de seda negra, dando la sensación de estar observando numerosas capas de oro, fuego, y oscuridad que se deslizaban elegantemente sobre su admirable figura de gran monarca. A su lado Farlan lo acompañaba en el amplio trono con un shenyi similar al de su padre con la notoria variación de colores más tenues como el azul cielo y el verde menta al igual que bordados de pequeños gorriones en toda la longitud de la prenda.
—Saludos, su majestad—saludaron Eren y Sasha suavemente realizando una reverencia.
Farlan hizo a un lado la graciosa marioneta que sostenía entre sus juguetonas manos y la dejó sobre el regazo de su padre para así bajar de aquél trono tan alto con algo de dificultad. Levi trató de ayudarle pero el niño ya se encontraba deslizándose con algo de torpeza para salir al encuentro del cairen con una enorme sonrisa en su rostro radiante de felicidad.
Eren en medio de su reverencia fue embestido suavemente por el menudo cuerpo Farlan quien lo envolvió con sus pequeños brazos, gesto que Eren rápidamente correspondió con una sonrisa en sus labios de rosa.
—¡Eren! —expresó con total entusiasmo el príncipe apretando su rostro contra el afelpado terciopelo rojo que cubría el pecho del cairen.
—Saludos, su alteza—rió Eren con ligereza llevando una de sus manos para acariciar cariñosamente los cabellos claros con sus dedos.
—Mi padre dijo que hoy podría sentarme junto a ti—comentó el pequeño separando su rostro del cálido pecho del cairen para poder ver el rostro que tanto había extrañado. Sus ojos se desviaron hacía un lado para notar la presencia de la dama de compañía y le sonrió abiertamente—Hola Sasha.
—Alteza—respondió ella con una reverencia, devolviéndole la sonrisa al príncipe que en poco tiempo se había ganado su aprecio y cariño.
Eren apartó sus ojos de Farlan y miró hacia el frente en donde Levi le observaba silencioso desde su lugar, pero siempre atento, como un lobo de iris agudo que esperaba paciente el movimiento de la presa que se cobijaba en su penetrante mirada. Sabía que reclamaba su atención, por esa razón tomó a Farlan de la mano y se acercó a él sintiéndose desnudo y frágil cada vez que daba un paso más cerca del trono. Su rostro lo sentía cubierto por un débil bochorno que teñía sus mejillas de un tenue rosa haciéndolo aún más encantador a los ojos del emperador, quien observaba satisfecho como su pequeño hijo congeniaba con tanta armonía con su adorado cairen; ver aquél trato tan noble solo despertaba en su corazón un sentimiento de plenitud que lo tranquilizaban.
—Majestad—lo llamó Eren observando tímidamente como él se ponía de pie.
—Estás usando uno de los vestidos que envié a casa de tu padre—comentó Levi con una sonrisa discreta, admirando con orgullo los hermosos ropajes con los que se había presentado su cairen y que con tanto gusto le había obsequiado—Ni siquiera los jardines de Yangshuo con sus camelias blancas lucen tan bellos como tú, baobei—halagó sin inmutarse ante los guardias y cortesanos que los pudiesen escuchar.
Eren rió suavemente con cierta vergüenza pues aún no se acostumbraba a recibir tanta atención por parte del hombre que tenía a toda una nación bajo sus pies, y no solo eso, aquél que despertaba en él toda clase de sentimientos y sensaciones que le inquietaban de una forma tan encantadora. Lo miró agradecido, con sus ojos verdosos brillando dulcemente, y notó como Levi correspondía su gesto, ablandando la mirada hasta sentir que podía acariciarle con ella.
—No tengo nada más que ofrecerle a mi rey, sino mi compañía—dijo Eren con sencillez—Es por esa razón que quiero lucir hermoso para que usted se sienta complacido.
Levi sonrió enternecido, sintiéndose capaz de estirar sus brazos y cobijar al pequeño cairen entre ellos, apretarlo contra su pecho, besarle con tanto amor los pequeños y carnosos labios de rosa fragante, acariciarle las perfumadas mejillas con sus pulgares. Era tan lindo, tan dócil, una verdadera flor de los parajes más bellos. Tomó la mano del cairen y la llevó hasta sus labios, dejando sobre ella un beso casto y silencioso, percibiendo el aroma a flores y perfume que desprendía la delicada piel y alejándola un poco de su boca para admirar el tenue sonrojo que teñía el rostro de Eren y su sonrisa que no vacilaban.
—Hay más cosas que puedes ofrecerme—le recordó en voz baja.
Farlan, quien observaba en silencio, percibió la extraña atmósfera que rodeaba a su padre y a Eren, quienes no dejaban de observarse con sus manos entrelazadas. No había visto a su padre tan cariñoso y blando con otra persona que no fuera él, ni siquiera con su madre a la que jamás observaba con una sonrisa. Con sus súbditos era sereno y magnánimo, siempre con su mirada analítica, profunda, su presencia imponente y su porte de rey suntuoso, pero cuando se encontraba con Eren algo en él cambiaba. El lado que casi nadie conocía, ese que solo el pequeño príncipe podía apreciar, salía a la luz cuando el cairen se encontraba cerca de él y ahí permanecía hasta que él partía a los confines de su palacio. Los miró largamente, escuchando en silencio como ellos conversaban con sonrisas tímidas y algo dentro de él se encogió con emoción al verlos tan felices por la compañía del otro. De pronto deseó que Eren jamás se apartara del lado de su padre y el suyo, quería seguir observando a su padre como aquél día, y los días siguientes, y todos los que viniesen.
—Ya he enviado un carruaje a casa de tu padre, no debe tardar en llegar para acompañarnos—le informó Levi liberando su mano para que el cairen pudiese tomar asiento pues ya iba a empezar la competencia.
—Estoy tan feliz, ha pasado bastante tiempo desde la última vez que vi a mi padre—recordó Eren sonriendo con emoción al sentir bastante cerca el encuentro que tanto había ansiado—Pero…—su voz se suavizó y su mirada se apaciguó de repente, como si lo que fuera decir le avergonzaran levemente—Pero me haría aún más feliz que usted lo conociera—reveló.
—Sería un honor para mí conocer a un hombre tan virtuoso como tu padre—aceptó Levi para felicidad del cairen. Era cierto que deseaba hablar un poco con él y agradecerle por acatar la orden que había enviado. Él sabía lo difícil que seguramente habría sido dejar ir a su único hijo a un lugar desconocido, lejos de sus atenciones y cuidados. Grisha Jaeger merecía respeto y admiración por su sacrificio al entregarle el tesoro más valioso de cualquier hombre podría codiciar.
Un siervo guió a Eren hasta su lugar en una de las delicadas sillas de madera en donde tomó asiento con ayuda de Sasha, quien observaría la competencia de pie a un lado del lugar de su señor. Eren al notar esto pidió que dispusieran de un mullido cojín de seda y plumas para que su dama de compañía pudiera sentarse si llegaba a sentirse fatigada, gesto que Sasha agradeció, sintiéndose afortunada al servirle a un señor tan bueno y amable como lo era el cairen.
Levi regresó a su trono y Farlan tomó asiento en la silla que se encontraba más próxima al rey, quedando en medio de Eren y su padre. Las tribunas ya se estaban llenando de caballeros con elegantes vestidos acompañados de sus siervos y algunos inclusive sus mujeres, quienes también se habían esforzado por lucir los más hermosos hanfus y alhajas, presumiendo la alta clase social a la cual pertenecían. Todos parecían emocionados por participar de un día entretenido en medio de competencias, de jinetes y apuestas. Ansiosos por ganar el primer lugar y así el reconocimiento de todos los invitados, aunque tenían muy presente que el emperador también participaría y su jinete sería uno de los generales del ejército, al cual sería muy difícil de superar.
Eren buscaba entre los rostros de la pequeña multitud el de su padre, siendo ayudado por Sasha a quien le había dado una detallada descripción de Grisha pues ella no había alcanzado a verlo el día que fue a su casa.
—¿Ese no es su padre, mi señor? —Sasha señaló con mucha discreción a un hombre algo corpulento que iba acompañado de una sierva y una jovencita demasiado joven para ser su primera esposa.
—No, mi padre es un hombre fuerte y nunca sería capaz de salir en compañía de varias mujeres—respondió Eren, arrugando levemente su nariz de forma adorable como si hubiese olisqueado algo desagradable en el aire. Que un hombre estuviera rodeado solo de muchachas jóvenes sin compañía de su esposa se consideraba una actitud chocante y escandalosa.
Eren agitó distraídamente su pai pai cerca de su rostro, siguiendo con la mirada al hombre que Sasha le había señalado. Observó como la jovencita que lo acompañaba lucía un semblante ausente y parco, aunque él detalló en sus rasgos cierta amargura y pesadez, algo que lo inquietó profundamente; seguramente la muchachita había sido ofrecida por su familia a ese hombre y ahora vivía sometida a una vida en donde ella solo era un objeto que se exhibía a la vista de la codiciosa sociedad. Eso lo apenó profundamente. Nunca había simpatizado con aquellas tradiciones crueles y humillantes que pasaban desapercibidas por las personas que hacían uso de ellas. Era algo que quería cambiar y de lo que nunca desistiría
Tan entretenido se encontraba en la búsqueda del rostro de su padre que no notó la presencia de la consorte en la pequeña tarima, no fue hasta que Sasha se agachó un poco y susurró cerca de su oreja que apartó la mirada del frente y escuchó atentamente sus palabras:
—La consorte Rall ha llegado y…—de pronto Sasha hizo una pausa con cierta duda, hasta que volvió a susurrar algo insegura—… Ha traído a una acompañante con ella.
El cairen frunció con delicadeza su entrecejo y miró a Sasha exigiendo una respuesta, pero ella solo hizo un ademán con la cabeza para que observara y lo viera con sus propios ojos. Así lo hizo Eren y al girar su rostro se encontró con la consorte de pie, saludando al emperador acompañada por su dama de compañía y otra mujer que no podía distinguir ya que la consorte le obstruía la vista. Esperó paciente que Petra hablara un poco con el emperador, seguramente del príncipe pues ella parecía mirarlo cada tanto, y no fue hasta que ella se apartó para que la otra mujer se presentara que logró admirar el rostro de la desconocida con cierta sorpresa y estupor. Él conocía a la portadora de una cabellera rubia ataviada con alhajas de plata y su característico vestido de brocados azulados con chalinas color cielo. Era Christa la que se inclinaba ante Levi con una sonrisa respetuosa en sus labios y le hablaba con esa voz fina y delicada. Estaba sorprendido y desconcertado, no comprendía lo que estaba sucediendo. ¿Qué hacía Christa en la competencia de sheliu? Se preguntaba desde su lugar observándola fijamente. ¿Acaso el emperador la había invitado? Eso era imposible, Levi también parecía extrañado por la presencia de la cairen que se encontraba en frente suyo, cuestionando silenciosamente con la mirada a la consorte quien parecía ignorar la incómoda situación que se había formado. Seguramente era la consorte Rall quien la había invitado, pero no hallaba la razón por la cual lo había hecho. Christa no tenía contacto con la consorte, era él quien la había presentado ante ella en algunas ocasiones y desconocía si ambas se habían reunido en otras oportunidades, quizá esa la razón por la cual la cairen los acompañaba aquél día.
—Me encontré con cairen Renz cuando me dirigía hasta aquí y le pedí que me acompañara, a lo cual ella amablemente aceptó—explicó Petra posando una mano sobre el hombro de Christa con una sonrisa inocente—Espero que eso no suponga algún problema, majestad.
Levi giró su rostro hacía un lado donde se encontraba Eren y lo miró interrogante, preguntándole con la mirada si se sentía cómodo con la presencia de la que había sido su amiga. No había pasado mucho tiempo desde su discusión y conocía la tristeza que el castaño sentía al recordar ese episodio. No quería que la sonrisa de su pequeño cairen se viera eclipsada por la inseguridad y la pena que le producía el estar cerca de la otra jovencita, sin embargo Eren solo le sonrió despreocupado y negó suavemente, dándole a entender que todo estaba bien.
—Hay un lugar para cairen Renz cerca del tuyo para que pueda disfrutar de la competencia—aceptó Levi calmadamente.
Petra amplió su sonrisa bastante agradecida y giró su rostro, captando con la mirada al cairen que los observaba en silencio con aparente desinterés, agitando suavemente el abanico sobre su rostro puro y reposado.
—Cairen Jaeger—saludó Petra.
—Consorte Rall—correspondió Eren con un suave movimiento de su cabeza, meciendo las joyas de sus alhajas.
—Es agradable disponer de tu presencia este día—dijo la consorte con agradecimiento en sus ojos brillantes—Cairen Renz también nos ha otorgado algo de su valioso tiempo este día, ¿no es así? —preguntó, girándose hacía la pequeña cairen que evitaba observar directamente al castaño que estaba sentado a pocos pasos de ellas.
—He sido yo quien se siente agradecida por recibir la benevolencia de su alteza—Christa miraba el suelo con una pequeña sonrisa que a pesar de esforzarse por hacerla natural, la sentía bastante falsa. Sería mentira decir que no le había sorprendido la presencia de Eren, pues no se esperaba que él se encontrara en ese evento. Si la consorte se lo hubiera hecho saber lo habría considerado, aunque quizá ella también ignoraba que Eren estaría presente.
Eren no comprendía por qué Christa no era capaz de levantar la cabeza y mirarle, aunque fuera con tristeza, con rabia, pero que le demostrara que notaba su presencia. Su indiferencia aún le lastimaba. Aún así decidió que no caer en el mutismo y la saludó respetuosamente.
—Cairen Renz—dijo en voz alta, abanicándose con tranquilidad sin permitir que se notara la incomodidad que le llenaba al tenerla cerca.
La cairen sonrió un poco más y asintió sin pronunciar palabra, dándole a entender que había escuchado su saludo y esa era su manera de corresponderle. Sintió sobre ella una mirada punzante que no pudo ignorar y le obligó a levantar la cabeza con cierta duda; los ojos lobunos del emperador la reprendían silenciosos, advirtiéndole desde su lugar que su actitud no era la correcta con Eren, exigiéndole una respuesta digna para un cairen que se encontraba varios rangos por encima de ella.
—Cuando alguien ocupa un rango superior y se dirige a ti lo correcto es responderle con humildad, ¿no es cierto, cairen Renz? —cuestionó Levi con cierta severidad a la pequeña rubia que parecía querer ocultarse detrás de la consorte.
Christa asintió varias veces y levantó su rostro para encarar a Eren.
—Saludos, cairen Jaeger—sonrió algo tensa, mirándolo con incomodidad.
Se sentía humillada por Eren. Él pudo simplemente ignorar su presencia así como ella lo hacía pero en su lugar prefirió hacerse notar y hacerla quedar como una persona sin modales en frente del emperador y la consorte. Rápidamente sus sentimientos hacía el cairen estaban deformándose en una profunda molestia y odio hacía cualquier gesto que tuviera, y ahora con mayor razón.
—Será mejor que tomemos asiento—dijo Petra tratando de alivianar la pesada atmosfera que se había creado.
Ambas fueron a tomar asiento en las dos sillas que se encontraban al otro lado del trono con Ymir detrás de ellas. Eren trató de relajarse nuevamente y no permitir que la presencia de Christa lo perturbara en un día tan especial como ese, mucho menos con Levi y Farlan cerca de él.
—Eren, ¿estás bien? —preguntó Levi a un lado suyo. En su rostro había una leve sombra de preocupación que lo conmovió al verlo tan atento con él.
—Sí, no tiene que preocuparse, majestad—le sonrió dulcemente.
Levi asintió y en ese mismo instante Erwin, quien se había marchado hace varios minutos, regresó nuevamente y susurró algo cerca de su señor. Eren los miró con curiosidad y Farlan se estiró un poco tratando de escuchar que era lo que el compañero de su padre decía, sin éxito alguno.
—Muchas gracias Erwin. Ya puedes descansar—dijo el emperador. De pronto de escucharon los bufidos de los caballos y sus cascos acercándose cada vez más—Justo a tiempo—dijo Levi girándose hacía Eren con una sonrisa deslumbrante—Tú padre ya está aquí.
El abanico de Eren se detuvo de manera abrupta y sus ojos verdosos se abrieron levemente con alegría contenida. Sus labios eran un arco hermoso desbordante de felicidad que parecían temblar con emoción.
—¿Dónde está? —quiso saber.
La mirada del pelinegro se posó sobre las tribunas, buscando entre los lugares más próximos a la tarima donde se encontraban hasta encontrar al padre de Eren cerca de ellos, sentando en una elegante mesa con sus siervos, hablando animadamente con un caballero que se encontraba a un lado suyo sin percatarse de su mirada.
—Mira los lugares a la izquierda del campo—le indicó Levi mirando fijamente al cairen, esperando para poder apreciar su reacción.
Eren miró hasta donde le había señalado el emperador y buscó entre los rostros sonrientes de los caballeros el de su padre, y lo encontró. Sintió un nudo en su estomago al reconocer esa caballera castaña como el nogal, esas pequeñas arrugas que se hacían en las esquinas de sus ojos almendrados cuando sonreía y su característico hanfu de colores que él anteriormente consideraba tan lizos y aburridos y hoy le parecían hermosos. Quería incorporarse de su lugar, saltar de la tarima, atravesar el campo y correr hasta sus brazos para recordar su fragancia, escuchar su voz sabía y regresar varios años atrás cuando ambos iban al campo y comían duraznos jugosos cerca del riachuelo. Su sonrisa no podía ser más grande, quería que en esos momentos su padre dejara a un lado la plática que tenía con el otro caballero y se girara para que notara su presencia. Alzó una de sus manos, la manga de su vestido se deslizó por su brazo pero no le dio mucha importancia, la agitó suavemente sin preocuparse por llamar la atención de otras personas. Logró captar la atención del hombre que platicaba con su padre y este lo miró confundido, algo que el cairen aprovechó al señalarle a su padre, fue así como el hombre al parecer le dijo que mirara hacía su dirección. Grisha se giró y rápidamente en su rostro se plasmó una mueca de incredulidad y sorpresa, siendo reemplazada por alegría. Él también levantó su brazo y lo agitó, correspondiendo el gesto de su hijo, sonriéndole desde su lugar con infinita felicidad. El castaño mordió su labio para controlar el torrente de emociones que amenazaba con desbordarse por sus ojos y respiró hondamente.
—Cuando acabe la competencia podrás ir a hablar con él—dijo Levi.
En el campo uno de los encargados de dirigir la competencia se paró en medio con un sencillo hanfu lizo de color verde jade y collar de cuentas marrones, indicándoles a los presentes que la primera ronda comenzaría. Fue así como todos guardaron silencio al escuchar el sonido de los Gu siendo tocados repetidas veces con fuerza, transmitiendo un sentimiento de lucha y unidad. Mientras los tambores resonaban los jinetes iban desfilando por el campo los trajes que debían utilizar; una túnica roja que caía sobre los pantalones negros era cubierta parcialmente por una armadura sencilla de placas de acero dorado que protegían el pecho y parte de los muslos de los varones. Esta era ajustada en la cintura por un cinto de brocado grueso con intrincados bordados en rojo y dorado, protegiendo el abdomen de los competidores. Sobre sus hombros ondeaba suavemente con la brisa una capa roja que se unía a la armadura, y aunque resultaba estorbosa, estéticamente resaltaba la admirable armadura de los jinetes, dándoles así más trabajo pues debían saber cabalgar y disparar con la prenda.
Eren distinguió a Jean en medio de los otros jinetes con sus briosos corceles, era el único que resaltaba con su caballo blanco de hocico manchado y cabello sedoso de la misma tonalidad de su cuerpo. Su amigo le sonrió con confianza y eso le alivió, así que él también le regresó el gesto modulando con sus labios la palabra "suerte", algo que Jean fácilmente comprendió, asintiendo para demostrarle que había entendido su mensaje.
—¡Mira papá! ¡Ahí está Mike! —Farlan señaló desde su lugar con emoción a un jinete en específico que se encontraba un poco más lejos de Jean.
Mike era un hombre macizo, fuerte y a pesar de estar ataviado con una armadura podía asegurar que tenía un cuerpo dotado de ejercitada musculatura que solo los hombres de guerra podían poseer. Se cabellera era de un rubio tenue que contrastaba perfectamente con su piel color melocotón. Tenía un aire maduro que lo distinguía de los demás hombres a su alrededor, sus ojos claros eran firmes pero atentos a cualquier movimiento, la experiencia se hacía presente en su porte. Él era digno de llevar el rango de general de los ejércitos de un glorioso imperio.
—¿Él será su jinete, majestad? —preguntó Eren admirando al élite militar desfilando sobre su caballo rojo.
— Así es. Mike Zacharius es uno de mis generales y el cual tiene toda mi confianza. Llegó hace una semana de la provincia de Shangdong y esta competencia es como un momento de ocio para él—le explicó el emperador.
—Yo quería que Mike compitiera para mí—interrumpió Farlan frunciendo sus labios graciosamente.
—Eres muy joven para apostar, Farlan—le recordó Levi inclinándose un poco hasta su hijo para pellizcar suavemente la punta su nariz con una sonrisa, haciendo reír al pequeño príncipe.
Eren coincidió con el emperador ante ese pensamiento. De la educación china parecía que conservaba lo elemental y provechoso. Por apegado que estuviese a ciertos principios, Levi no dejaba de vivir con su hijo una libertad afectuosa y protectora, cuidándolo de ciertas aficiones y actitudes que se formaban desde la infancia. Grisha tampoco se había atrevido a apostar o jugar mah-jong delante suyo por miedo a que se aficionara al juego durante su niñez.
Cuando los jinetes abandonaron el campo el guía del juego llamó a los dos primeros competidores y estos salieron con los carcajes colgando en sus espaldas y el arco en la mano libre, mientras con la otra sostenían las riendas de sus caballos. Se les recordó que tenían dos minutos para disparar a los blancos hechos de paja que rodeaban el campo, entre más cerca estuviese la flecha del objetivo, mayor sería la puntuación. Sería una prueba de rapidez, equilibrio y destreza. Fue así como el guía levantó una bandera roja y la bajó con fuerza, indicándoles que había comenzado el juego. Los caballeros se separaron por el amplio campo y cada uno empezó a disparar con las flechas del color que le correspondía; verde o rojo eran los colores de los oponentes que se utilizaban para distinguirlos. Eren observaba con cierto entusiasmo y angustia como los jinetes se soltaban de las riendas y tomaban los arcos con sus manos, demostrando una increíble destreza para mantener el equilibrio sobre los caballos que cabalgaban veloces sin detenerse. El tiempo pasó rápidamente y se dio por finalizado el tiempo cuando el gong resonó. Los jinetes se posicionaron en medio del campo y esperaron que se recogieran sus flechas para hacer el conteo. Cuando finalizó el conteo, el guía quien sostenía una bandera roja y una bandera verde en cada mano se colocó en medio de los caballeros y levantó la bandera del ganador. El jinete verde había ganado esta ronda, el jinete de las flechas rojas debía retirarse pues no había segundas oportunidades.
Fue así como pasaron algunas parejas de competidores hasta llegar el turno de Jean. Se giró hacía Sasha, quien le sonrió emocionada al observar como el castaño hacía aparición con su hermoso caballo blanco. Lucía tan sereno al apreciar con sus ojos analíticos el campo, planeando cada uno de sus movimientos.
—Así que él es tu jinete.
El emperador a su lado también observaba atento al guardia.
—Un guardia y amigo excepcional. Jean ha demostrado ser alguien en quien puedo confiar—Eren sonrió al decir estas palabras, pues era cierto, Jean se había ganado un lugar en su corazón al igual que Sasha. No podía imaginar sus días en la Ciudad Prohibida sin la compañía del guardia, ni sus sabios consejos cuando la duda lo aquejaba.
—Se llevan muy bien por lo que veo—comentó Levi disfrazando la naciente curiosidad con un tono de voz despreocupado. Era la primera vez que veía a Eren mencionar a otro hombre que no fuera su padre con tanta confianza y cariño, eso le recordaba que el cairen también congeniaba con más varones los cuales él desconocía y con los que seguramente pasaba más tiempo. Eso logró remover cierta intranquilidad pues no quería perder la atención del jovencito, mucho menos el cariño que día a día iba creciendo entre ambos. No juzgaba a Jean, todo lo contrario, agradecía que Eren tuviese en quien confiar al igual que él lo hacía con Erwin, solo le preocupaba le hecho de que aquél lazo tan fuerte reemplazara el que mantenía con el cairen.
El guía bajó la bandera rápidamente los jinetes agitaron las riendas de sus respectivos caballos, saliendo disparados hasta los objetivos de paja. Eren observaba ansioso como Jean soltaba la rienda del caballo y rápidamente tomaba del carcaj de cuero negro una larga flecha roja y la acomodaba en el arco con paciencia. Fue en un abrir y cerrar de ojos que el guardia liberó la flecha y esta dio contra la paja, a pocos centímetros de dar en el blanco. Eso seguramente daría bastantes puntos. Estaba sorprendido por el buen manejo de Jean con las flechas y como parecía tomarse su tiempo entre tiro y tiro, así mismo como manejaba el caballo del cual no perdía el control a pesar de no sostener las riendas. Entre sus manos apretaba con fuerza la chalina y suplicaba que lograra pasar la primera ronda y lo más importante, que no fuese a caer o lastimarse.
El gong sonó una vez y ambos jinetes se hicieron en el lugar que les correspondía aguardando que se recogieran las flechas para revelar al ganador de aquella ronda. Jean miraba al frente con una sonrisa cansada pero confiada, no creía haberlo hecho tan mal.
—No se preocupe mi señor. Jean me contó que en su niñez su padre lo entrenó para cazar en el bosque con el arco—lo tranquilizó Sasha, revelando aquella anécdota que Jean le había contando en medio de una plática hace algún tiempo.
—Confío en las habilidades de Jean, es solo que me pone ansioso tanta incertidumbre—suspiró Eren. Quería que contaran las flechas y sumaran los puntos con más rapidez pues la tensión de la espera lograba ponerlo intranquilo.
El guía del juego recibió el veredicto y fue en ese momento en el que se alzó la bandera roja para alivio de Eren y Sasha, quienes aplaudieron con los demás caballeros del público al ganador. Jean sonrió y agradeció con un gesto suave de su cabeza, acariciando la cabeza de su caballo para volver a retirarse. El cairen pudo respirar con más tranquilidad y se acomodó mejor en su lugar, olvidando por un momento la presencia de la consorte Rall y Christa del otro lado de la tarima.
Los competidores fueron mermando, solo unos cuantos accidentes ocurrieron en los cuales algún jinete resbalaba de la silla de su cabello y caía aparatosamente sobre el césped recién podado, siendo socorrido rápidamente por los siervos y nombrando ganador al jinete que seguía sobre el caballo. Jean logró pasar cada una de las rondas sin ningún contratiempo, acercándose cada vez más a la ronda final, algo destacable siendo él un novato dentro de las competencias del sheliu.
—Creo que esta ya es la última ronda—dijo Sasha de repente. Ella había contado el número de competencias y si no estaba mal está ya sería la que decidiría al ganador del torneo.
—¿La última? ¿Eso quiere decir que Jean podría ganar el primer lugar? —preguntó Eren entusiasmado.
—Si vence al último competidor será el primer novato en ganar una competencia de sheliu de la Ciudad Imperial—le hizo saber su dama de compañía compartiendo el entusiasmo del castaño.
—¿Quién es el último competidor? —preguntó Eren.
Su pregunta fue respondida cuando los gu sonaron nuevamente al indicar que la última ronda sería llevada a cabo. Jean salió nuevamente al campo con sus cabellos levemente humedecidos por el sudor, aún así lucía bastante tranquilo y seguro sobre el caballo. Detrás de él salió Mike con su caballo rojo desprendiendo un aura llena de fuerza, imponiendo en el campo su aplastante presencia. Sería muy difícil vencer al general del emperador teniendo en cuenta lo seguro que lucía Levi desde su trono. Para un hombre que había sido entrenado en la rigurosidad del ejército esto no sería más que una simple prueba, sin embargo él confiaba en la capacidad de Jean, quien ya le había demostrado que había podido llegar bastante lejos hasta ese momento. Cuando sus ojos se toparon le regaló una pequeña sonrisa que buscaba animarlo desde su lugar, gesto que el castaño agradeció. Desvió la mirada y observó a su padre bastante concentrado en los dos jinetes, también absorto en la competencia que se llevaría a cabo.
Del campo habían removido todos los objetivos de paja y ahora solo quedaban dos vigas de madera separadas considerablemente cada una de la otra. De ellas colgaba un fino cinto blanco el cual sostenía un crisantemo amarillo y un cascabel.
Era la prueba del crisantemo.
Cada uno debía cabalgar y tratar de darle al crisantemo, desflorándolo con el acto con la flecha. Quien primero lo hiciera sería el vencedor de aquél día.
Jean y Mike prepararon sus arcos y se acomodaron sobre sus caballos aguardando la señal del guía. Fue así como ambos cabalgaron veloces, tomando cada uno una flecha de su respectivo color para dispararle al crisantemo que tenían en frente. La flecha roja de Jean falló en su primer tiro, era muy difícil darle a un objeto tan pequeño y delgado, sumándole la dificultad de andar sobre un caballo en movimiento. Mike también erró, pero estuvo más cerca de la flor ya que el cascabel resonó por encima de los cascos de los caballos. Ambos parecían tan concentrados que no notaron el absoluto silencio del publico al contemplarlos, quienes anteriormente vitoreaban animosos por un ganador. Jean soltó nuevamente la flecha y el cascabel resonó con más fuerza, sin embargo solo había logrado rosar la flor amarilla, llevándose con la flecha unos pocos pétalos de ésta. Mike fue paciente, pasó un par de veces cerca del crisantemo y lo observó fijamente, cohibiéndose de algún movimiento hasta que sintió que ya era el momento. Relajó los hombros y tensó la cuerda del arco, liberando la flecha que lo decidiría todo.
El cascabel resonó con más fuerza que las veces anteriores y ante los ojos de todos los presentes los pétalos amarillos del crisantemo se esparcieron en el aire, siendo llevados por la brisa.
La bandera verde se levantó.
Mike había sido el ganador del sheliu y prontamente todos los presentes se levantaron para ovacionar al ganador, aplaudiendo el maravilloso espectáculo que habían presenciado. Levi, al igual que Petra, también aplaudieron el desempeño del general. Eren los imitó, y aunque hubiera deseado que Jean ganara, no podía desmeritar la habilidad de Mike, estaba impresionado, sin embargo Jean había logrado llegar bastante lejos al competir con uno de los hombres del emperador y eso lo hacía sentir bastante orgulloso de él.
Levi se levantó de su trono junto a Petra y Eren los imitó, incorporándose cuidadosamente de su lugar al lado del emperador sin ayuda de Sasha, sonriendo enormemente mientras observaba como Jean cabalgaba por el campo con el crisantemo en lo alto, sujetado entre sus dedos habilidosos. Caminó hasta el borde de la plataforma donde se encontraba sin preocuparse por las curiosas miradas de los demás encima de él y esperó paciente que los nobles terminaran de ovacionar a ambos jinetes quienes agradecían cortésmente sobre sus briosos corceles. Sus ojos verdes captaban con agudo detalle cada movimiento de Jean sobre su caballo blanco, con su capa roja ondeando detrás como una estela de fuego y su sonrisa paciente deslizándose arrebatadoramente. Estaba orgulloso de él, su corazón estaba conmovido.
Jean se detuvo en su lugar extendiéndole la flor para que la tomara.
—¿El crisantemo no debe ser ofrecido a alguna dama de la corte? —preguntó Eren divertido mientras recibía la delicada flor amarilla que Jean le ofrecía galantemente.
Jean levantó sus cejas con expresión inocente, liberando una suave bocanada de aire entre sus labios.
—¿Y traicionar a mi adorado señor? —sonrió incrédulo mientras sujetaba las riendas del caballo—Ninguna señorita es digna de recibir el crisantemo que he ganado en su nombre—Jean le hablaba con aparente respeto, aunque en el fondo ambos sabían que era solo una forma más de conseguir una sonrisa suya.
—Oh, Jean…—rió Eren con las mejillas teñidas de un rosa crepuscular. Llevó la flor hasta su nariz y la olfateó discretamente, tratando en vano de ocultar su rubor.
—Además eras el que se encontraba más cerca—comentó de repente el guardia ampliando su sonrisa al observar la mirada perpleja en el rostro del cairen.
—¡Jean! —exclamó el castaño tratando de poner en su rostro lozano una expresión disgustada, sin embargo fue en vano, en sus labios de botón de rosa había una sonrisa incrédula.
El guardia se encogió de hombros y tiró de las riendas para alejarse nuevamente y abandonar el campo junto a Mike.
Eren se giró nuevamente y caminó hasta donde se encontraba su lugar sin embargo no tomó asiento. Prefirió permanecer de pie y comentar con Sasha lo emocionante que había sido el final de la competencia. Estaba demasiado eufórico por todo lo que había sucedido. Farlan bajó de su silla y se acercó hasta el cairen, tirando suavemente de su falda para que notara su presencia y así lo hizo Eren, bajando la mirada hasta la pequeña figura del príncipe que se abrazaba a su cintura como un monito.
—¿Él es tu amigo? —preguntó Farlan suavemente.
—¿Quién? —Eren lo miró confundido.
—El hombre del caballo blanco—aclaró el príncipe.
Eren sonrió.
—Sí, se llama Jean, es un buen amigo.
Farlan sintió y guardó silencio por algunos segundos para volver a preguntar:
—¿Y lo quieres?
—Por supuesto que lo quiero—le respondió ensanchando su sonrisa ante la infantil curiosidad del pequeño.
—¿Más que a mi papá?
A su lado Sasha dejó escapar una pequeña carcajada, llevando una mano hasta su boca para tratar de controlar la estrepitosa risa que amenazaba con salir de sus labios. No sabía que era más gracioso: la incómoda situación en la que se encontraba su señor a causa de la pregunta del príncipe o su rostro, el cual se encontraba teñido de un rosa bastante notable.
Eren también rió ante la inesperada pregunta y se tranquilizó, incorporándose ante el pequeño príncipe, posando las manos sobre sus hombros. Le sonrió dulcemente para tranquilizarlo; parecía que verlo junto a Jean había causado cierta inseguridad en él y quería demostrarle que no tenía por qué preocuparse.
—A Jean lo quiero mucho—le dijo con seguridad, ablandó su mirada verdosa enseguida—Pero a tu papá lo amo—susurró corriendo el cabello de Farlan de su oreja para colocar sobre ella el crisantemo amarillo.
Farlan llevó su mano hasta la flor y la tocó, sonriendo con más tranquilidad al escuchar la afirmación del castaño. Si Eren decía que ese hombre era su amigo estaba bien, desde que no tomara el lugar de su padre y los separara. No quería que Eren se alejara de ellos y era por eso que le había preocupado el verlo tan cercano con el otro caballero.
Eren se enderezó y buscó con la mirada a Levi, quien estaba siendo felicitado por Petra con Christa a un lado suyo, absteniéndose de hablar pero conservando su sonrisa generosa en el rostro. Él escuchaba pacientemente y asentía, agradeciendo las palabras de su consorte y las de sus siervos más allegados. El cairen permanecía en su lugar esperando el momento adecuado para acercarse y felicitarlo a él y a su competidor por la victoria, también para saber si podía bajar a ver a su padre al cual no perdía de vista, observando de reojo el lugar donde se encontraba sentado, aún platicando con el hombre que se encontraba a su lado.
Esperó durante algunos minutos hasta que al final pudo acercarse con cierta cautela, sintiendo las miradas de algunas personas encima de él, inclusive pudo distinguir un par de ojos como el cielo mirándole desde una esquina, silenciosos y culposos, aún así no les dio mucha importancia. En su rostro traía una sonrisa fresca como los jardines después de una llovizna de verano y en sus ojos brillaba el verdor de los estanques cristalinos, bordeados por las espesas pestañas rizadas que con cada parpadeo acariciaban las tersas mejillas del cairen.
—Felicidades, majestad—dijo, mientras se inclinaba respetuosamente ante él.
—Tú también lo hiciste bien. Tu jinete hoy fue excepcional—halagó Levi posando con cuidado una de sus manos sobre el hombro del castaño—Debo confesar que me ha sorprendido como un guardia ha competido con tanta habilidad al lado de un general. He ordenado a Erwin alistar un cofre con lingotes de oro y seda para premiarlo el día de hoy—informó con naturalidad para sorpresa de Eren, quien no se esperaba un obsequio tan grande por parte del rey.
—¿Jean lo sabe, majestad? —preguntó el cairen con una expresión que denotaba emoción y alegría.
—No, aún no he enviado a nadie para que le dé la noticia. En estos momentos debe estar arreglándose para ir al pequeño banquete que se organiza en honor a los tres primeros lugares—le explicó mientras acariciaba su hombro con el pulgar, delineando distraídamente los bordados de oro de la túnica rosa que cubría al castaño.
—Será una agradable sorpresa para él—aseguró Eren con una sonrisa agradecida, deseando que en ese momento hubiesen estado a solas para poder esconderse en el fuerte pecho del emperador—Usted es muy generoso—dijo, parpadeando suavemente.
—Él se lo merece, al igual que tú—Levi lo miró tiernamente, inclinándose un poco sobre su rostro, delineando con detalle cada uno de sus finos rasgos—Los siervos han preparado uno de los pabellones para que podamos conversar con tu padre, después podrás enseñarle tu palacio y los jardines que lo rodean.
—¿Y usted que hará después, majestad? —preguntó curioso.
—Debo recibir a los capitanes que llegaron de La Gran Muralla junto a sus informes—el emperador se abstuvo de dar más detalles, sin desear ahondar más en el tema que no debía perturbar al castaño, ni llenarlo de preocupación.
Eren notó que había algo detrás de esa respuesta que el rey no deseaba revelarle por el momento, y aunque eso lo intrigó decidió respetar su silencio y no indagar en asuntos que no le concernían. Tal vez se trataba de algún asunto de estado del que no se podía hablar abiertamente y él solamente estaba cuestionando demasiado.
—¿Eso quiere decir que no lo veré después? —el cairen lo miró pesaroso.
Levi sonrió suavemente y negó.
—Esta noche te visitaré en tu palacio—avisó con malicia, riendo calmadamente al notar el furioso sonrojo que teñía las perfumadas mejillas de Eren—Ven, no hagamos esperar más a tu padre—dijo de repente, recordando que el padre de Eren seguramente se encontraba ansioso esperando por su hijo.
Ambos se retiraron de la pequeña tarima verde siendo seguidos por Sasha y Erwin, y detrás de ellos Petra quien llevaba Farlan de la mano y Christa junto a Ymir, ambas perdidas en sus propios pensamientos. Una cuestionándose cuál sería el siguiente movimiento de su señora y otra deseando no haberse enterado que el emperador pasaría la noche con aquél que la había traicionado.
"El rocío aumenta el peso de mi túnica, el sueño danza lejos de mi. Ignoro la entrada que la noche le propone a mis ojos y sin embargo es preciso que descanse pues mañana deberé cruzar ese desierto de bambúes de arena. Casi no tengo agua, pero el recuerdo de su sonrisa puede cambiar la desesperación y el destino."
Después de tomar el té con el emperador en un pabellón rodeado de ciruelos perfumados, Eren guió a su padre por las calzadas de la Ciudad Prohibida, indicándole el nombre de cada jardín por el que caminaban o a donde llevaban las diferentes rutas que desviaban del suyo. Era como regresar al pasado y volver a la época en la que ambos solían dar largos paseos por los templos y sus vistosos jardines los cuales rodeaban los lagos donde descansaban las garzas. Ahí se detenían a contemplar el paisaje mientras conversaban en murmullos que la brisa de la tarde se llevaba. Ahora ambos caminaban nuevamente uno al lado del otro siendo seguidos de cerca por Sasha y los siervos de su padre, platicando tranquilamente sobre la entretenida competencia que habían presenciado y el buen clima que hacía ese día.
No tardaron en llegar a su destino, el pequeño palacio del cairen, en donde los siervos esperaban cerca de la entrada principal para recibir a su señor y al padre de éste, al cual le debían el máximo respeto. La fila de siervos inclinó la cabeza con humildad y saludaron al unísono, apresurándose para abrir las puertas de la entrada principal y guiarlos hasta el salón en donde habían preparado todo lo necesario para que Eren y su padre pudieran conversar con más comodidad.
—¿Aquí es donde vives? —preguntó Grisha mientras seguía a su hijo por los pasillos con suelo de madera pulida y techo alto con vigas teñidas de marrón oscuro en donde colgaban lámparas de seda con flequillos amarillos. También observó con ojo crítico los finos jarrones de porcelana adornados con exquisitas y abundantes flores frescas que descansaban encima de mesitas delicadas con manteles de seda.
—Sí, la consorte Rall escogió este palacio para mí después de haber sido nombrado honorable cairen—explicó Eren con cierto orgullo pues estaba satisfecho con el elegante palacio donde habitaba.
—Su alteza fue muy amable contigo al haberte obsequiado una morada tan bella—dijo Grisha con aprobación, sintiéndose más tranquilo al saber que su hijo vivía en un buen lugar y no debía preocuparse en ese aspecto.
Eren asintió y continuaron caminando hasta llegar a un salón que daba al jardín trasero del palacio, en donde las puertas se encontraban abiertas de par en par y las cortinas de las ventanas habían sido hechas a un lado para que la luz de la tarde entrara por toda la estancia. Adentro se percibía una delicada fragancia a incienso quemado, el cual se encontraba en una esquina sobre la mesita de madera laqueada. Cerca de una de las amplias ventanas se encontraba la mesita cuadrada con un mantel de brocado azul encima de ella, en donde descansaba una tetera de porcelana blanca con gorriones pintada a mano y las tazas pequeñas con platos compañeros. A un lado había deliciosos postres que Eren adoraba: algunos song gao con sus judías rosas en el centro, pudín de mango, nuomici espolvoreados con una fina capa de coco y rollos de plátano.
Ambos tomaron asiento uno en frente del otro sobre los blandos cojines de terciopelo rojo y Eren observó con gracia como la cara de su padre hacía una mueca de extrañeza al ver la mesa repleta de postres, sin un solo plato salado para acompañar tan empalagoso festín.
—Espero que esto no sea lo que comes todos los días—advirtió Grisha mientras una jovencita ponía un platito con pudin de mango en frente de él.
—No, padre, es solo por hoy, para darte la bienvenida a mi nuevo hogar—aseguró Eren con una sonrisa tomando la pequeña cuchara honda de porcelana para empezar a comer su postre.
Sasha, quien se encontraba a una distancia prudente de ambos, ordenó a una de las siervas que sirviera el té y reemplazara las baritas de incienso que ya se estaban consumiendo por unas nuevas. Mientras ella se encargaba de tener todo en orden, también vigilaba la conversación que se llevaba a cabo en la mesa. A simple vista su señor lucía tranquilo, como si nada lo perturbara, sin embargo ella sabía que en el fondo se encontraba ansioso e inseguro, pues debía confesarle a su padre todos los eventos desafortunados que habían acontecido hace poco tiempo, también revelarle que la alhaja que su padre con tanto recelo había atesorado ya no era más que unos tristes fragmentos de plata y jade que descansaban en la misma caja de la que había sido robada.
Fue así como aguardó paciente que dejaran a un lado las trivialidades para profundizar la conversación. Grisha le preguntó sobre su primer día, como lo habían tratado, las personas a las que había conocido, y una a una fueron respondidas sus preguntas con puntualidad.
—El emperador ha sido bastante indulgente contigo.
—Es muy atento y gentil—dijo el cairen, observando con una sonrisa la pequeña taza de té que humeaba entre sus manos—He sido afortunado al conocer su benevolencia y cariño—murmuró más para sí mismo con voz reposada, siendo observado fijamente por Grisha, quien ya notaba en su hijo el abundante amor que entregaba al emperador.
—Ciertamente hijo, eres afortunado entre los jóvenes—dijo Grisha con solemnidad soplando sobre su taza de té, antes de tomar un poco—Debes hacer lo que te he aconsejado: sé un joven prudente, obedece los mandamientos del sabio mandarín Chu y ama a tu rey.
Eren asintió ante cada palabra que su padre recitaba y dejó a un lado su taza, girándose hacía Sasha, quien comprendió lo que vendría a continuación.
—Por favor, déjennos a solas—pidió el castaño en voz alta a los siervos, quienes se retiraron con una pequeña reverencia.
Sasha fue la última en abandonar el salón, mirando por última vez a su señor antes de cerrar con cuidado ambas puertas detrás de ella.
—¿Sucede algo malo? —Grisha encontró extraña la actitud que había adoptado su hijo tan abruptamente. Era como si una nube grisácea eclipsara el fulminante sol, ensombreciendo todo con su presencia.
El castaño reflexionó largamente, mirando distraídamente el mantel de seda sobre la mesa como si ahí se encontraran la respuesta que debía dar a su padre. Después de varios segundos en silencio donde solo se escuchaba el canto de las golondrinas en el jardín y el roce de las hojas en las ramas, decidió romper el silencio.
—Te lo diré todo, padre, pero debes permanecer tranquilo.
Grisha frunció el ceño con preocupación y miró fijamente a su hijo.
—¿Qué ha pasado? Desde que te marchaste no he vuelto a saber de ti y me preocupa lo que haya podido sucederte—dijo tratando de controlar su nerviosismo.
Eren mordió su labio inferior con fuerza al escuchar las palabras de su padre, el cual estaba visiblemente preocupado. Trató de escoger las palabras correctas para no alterarlo, sin embargo se aseguró de ser lo más puntual y sincero con su relato pues no quería mantener a su padre en la ignorancia y privarlo de verdad. Comenzó desde su primer día, describiéndole detalladamente su primer encuentro con Annie, Christa y le primera impresión que tuvo de la consorte Rall. Su padre escuchaba en silencio con su mirada precavida y el té entre sus manos enfriándose, no comentaba ni intervenía, simplemente lo observaba en silencio pero bastante atento a todo lo que decía. Sin embargo su expresión fue cambiando cuando le reveló el dramático episodio que vivió en Yeting, el castigo de Annie, la terrible escena que había presenciado y el cruel veredicto de la consorte con una joven cairen quien apenas comenzaba a vivir. Sin lágrimas, pero sí con una expresión triste en su dulce rostro, Eren le contó que la única joven a quien había considerado su hermana le había dado la espalda, y no solo eso, había perdido uno de sus tesoros más valiosos.
—¿Qué…?—empezó Grisha, pero fue interrumpido.
Sasha entró silenciosa, cargando entre sus brazos un cofre laqueado que inmediatamente Grisha reconoció. Era el obsequio que le había entregado a su hijo el día en que debía partir. Miró curioso como la dama de compañía se lo entregaba a su hijo y él lo recibía sin pronunciar palabra. La chica entonces se inclinó y se retiró de nuevo, volviéndolos a dejar a solas.
—El día en el que castigaron a Annie la consorte Rall me reveló algo—empezó Eren con un suave murmullo, acariciando con la punta de sus dedos la tapa del cofre—Alguien de mi propio hogar me había traicionado—alzó la mirada y se topó con los ojos preocupados de su padre, exigiéndole continuar—Al parecer una de mis siervas, conociendo lo valioso que es este cofre para mí lo robó y se lo entregó a Annie, pero eso no es lo peor que tengo que decirte, padre—hizo una pausa para tomar aire, y abrir el cofre con cuidado para después entregárselo a Grisha quien lo recibió con duda sin reparar en su interior—Adentro reposaba la alhaja de mi madre, la que tú me diste para que siempre me acompañara. Pero de ella hoy no queda más que simples trozos de jade deshechos y plata estropeada. La han roto y ahora solo me quedan los fragmentos de lo que antes había sido el tesoro de mi madre—se lamentó con los ojos acuosos, bajando la mirada, incapaz de observar el rostro de su padre y su reacción ante sus palabras.
Grisha parpadeó desconcertado, tratando de asimilar la noticia que su hijo le compartía con actitud devastada y fue cuando sus ojos se toparon con los trozos de la alhaja destrozada que la realidad lo golpeó. Habían traicionado la confianza de su hijo, lo habían robado en su propia casa, algo deshonroso para cualquier persona y no solo eso, había tenido que vivir por primera vez la crueldad de la vida y él no había estado ahí para apoyarlo. Ciertamente le entristecía y molestaba el ver uno de los mayores tesoros de su familia deshecho, la joya de la mujer que más amó destruida, pero todo eso pasaba a un segundo plano cuando pensaba en todas las cosas que Eren había afrontado solo y era ahí donde se daba cuenta que a pesar de vivir en un palacio y tener la atención del emperador, no estaba a salvo de la envidia y el odio de los demás moradores de la Ciudad Prohibida.
—Hijo mío…—susurró Grisha dejando el cofre sobre la mesa—Antes de que te marcharas te deseé mucha felicidad, tu vida iba a cambiar, estarías solo y eso me preocupaba profundamente. Muchas veces me sorprendió el alba dando vueltas en la cama, pensando en si estarías bien o necesitarías de mi ayuda—le confesó al recordar todas las noches que pasó en vela después de la partida de su hijo— El encuentro contigo hoy me llenó de esperanzas. Aunque no te he visto en todo este tiempo, el solo verte hoy me ha consolado pero he sido ciego, pensé que viviendo en un palacio y teniendo el cariño de su majestad estarías seguro… Y ahora que he escuchado todo lo que me has contado sé lo equivocado que estaba.
Su voz había bajado. No podía seguir hablando. Eren a pesar de no poder mirarlo a los ojos sentía que estaba siendo sincero y sufría de verdad.
—Yo no quiero que sufras, padre. No quiero que te sientas culpable—susurró con dificultad, sintiendo sus ojos inundarse de lágrimas.
—Esta no es la vida que quería para ti. Desde que eras un bebé siempre intenté protegerte de todo lo que pudiera hacerte daño y ahora me siento tan impotente al no poder hacerlo—suspiró Grisha, negando pesadamente—Eres muy joven, Eren, este no es más que el comienzo de un largo sendero al que llamamos vida—y haciendo una pequeña pausa añadió—Allá afuera hay personas que te amarán, te respetarán y te servirán, pero también personas que querrán lastimarte y hacerte a un lado.
—Lo sé, padre, lo que sucedió con Annie y Christa me ha hecho abrir los ojos—dijo Eren con dificultad, mirando hacía el jardín donde el cielo parecía vibrar con alegría, ajeno a la tristeza que él sentía.
Grisha asintió comprensivo pero en el fondo temeroso. Conocía muy bien la envidia y el egoísmo que movía el corazón de las personas y como eran capaces de realizar hasta los actos más bajos para lograr lo que deseaban. No quería que su hijo tuviera un destino desafortunado a causa de esto. Por esa razón no veía más solución que aconsejarle lo que creía correcto en esos momentos e indicarle lo que debía hacer de ahora en adelante si quería mantenerlo seguro.
—Eren—lo llamó suavemente logrando que los brillantes ojos verdes del castaño se fijaran en él con cautela—Cuando el príncipe llega al mundo, la mitad de los hombres mueren y él crece en sangre.
Eren sintió su corazón encogerse al escuchar aquellas palabras de su padre. No comprendía el mensaje de esa frase tan terrible y le preocupaba lo que quisiera decir. Sabía que Grisha era un hombre bueno, sensato y benevolente, pero le intranquilizaba notarlo tan extraño pues era una nueva faceta de su padre que no había conocido hasta ese día.
—¿Qué quieres decir, padre?
—No te asustes, hijo—lo tranquilizó Grisha al sentirlo tenso por sus palabras—Es solo una antigua frase de guerra. Lo que quiero decir es que de ahora en adelante deberás labrarte tu propio camino. Eso no significa que debas pasar por encima de las personas como lo hacen los demás, al contrario, hazlo con esfuerzo y buenas intenciones, que tus acciones no sean perversas y tu corazón no se desvíe—lo aconsejó mirándolo fijamente—Eren, tienes la puerta abierta para ser más que un cairen del emperador. Él es indulgente contigo, te llena de obsequios y acaparas su atención, no debes desaprovechar la oportunidad que te da la madre Kuan Yin. Siendo un cairen te encuentras siempre expuesto a muchos peligros, pero si fueras más que eso…
El castaño lo miró en silencio sin perder detalle alguno del rostro de su padre. Él sospechaba dentro de su ingenuidad a lo que su padre quería llegar, algo que anteriormente él también había concluido para sobrellevar la situación. Su padre lo comprendía perfectamente.
—Quiero verte convertido en el consorte de su majestad—le hizo saber Grisha tomando las manos de su hijo que descansaban sobre la mesa entre las suyas—Entonces yo podré estar en paz—le dio un suave apretón para dar énfasis a sus palabras.
—Padre…
—Tienes que madurar, hijo mío, tu inocente niñez se ha terminado. Los lobos acechan tu puerta—le recordó con preocupación—Así que no dejes que tu padre se angustie.
Grisha se inclinó un poco más sobre la mesa, aún con las manos de su hijo entre las suyas, y escudriñó su rostro.
—Debes prometérmelo, Eren. Prométeme que lucharás por ganarte el corazón del emperador y le pedirás que te haga su consorte—le suplicó con gran dulzura, bajando la voz para que eso quedara como una promesa solemne entre ambos.
Eren asintió un par de veces aceptando el ruego de padre pues él también sabía que la única posibilidad de mantenerse a salvo sería convirtiéndose en consorte y así lograr algo de independencia.
—Te lo prometo, padre.
Afuera los pájaros cantaban desde las ramas de los árboles y las mariposas volaban ociosas entre los pétalos perfumados del exuberante jardín, ajenos a las dos figuras inmóviles que se encontraban frente a frente en el salón, sosteniendo sus manos en silencio, sellando así un juramento solemne que no saldría de aquél palacio.
"Tomo un puñado de tierra y hago creer a quien mira que se trata de una montaña. Él toma una copa labrada, llena de agua, y la convierte en un río. Ayer lo vi y acordamos transformar algo entre los dos para burlar a los seis demonios del desierto. No es su costumbre, pero la pequeña garza amarilla desplegó sus alas e inició anoche un vuelo nocturno."
Eren se encontraba en frente del gran espejo de cuerpo entero observando con aprobación la imagen que éste le devolvía: había cambiado su hanfu de túnica rosa por uno un poco más revelador que dejaba al descubierto sus hombros. Ahora vestía un hanfu con una amplia falda bermellón sobre la cual había una capa de brocado azul, con flores bordadas en hilo de color azul y plata, la cual cubría parte de la falda bermellón y su pecho, dejando al descubierto sus delicadas clavículas. Una sirvienta rodeó su cuello desnudo con un collar de numerosas piedras preciosas que caían hasta la mitad de su pecho, llegando a tocar el inicio del vestido, dándole una imagen más exuberante y rica a su atuendo. Sobre sus hombros dos siervas colocaron una túnica azul más elaborada a las que estaba acostumbrado a utilizar pues estaba hecha de seda completamente bordada con los mismos patrones de flores solo que estas eran de hilo y blanco y lila, dando la ilusión de ser verdaderas flores flotando sobre un estanque puro, repleto de intrincados diseños. La túnica resbalaba de sus hombros y los dejaba a la vista de quien tuviera el deseo de mirar, algo que nunca antes se había permitido hasta esa noche algo calurosa en la que recibiría al emperador. Las siervas pusieron la chalina de gasa azul sobre la túnica y dieron un paso atrás admirando el hermoso traje que a pesar de ser un poco más revelador, no le restaba elegancia.
Fue hasta el tocador donde tomó asiento y esperó a que Sasha se acercara con el cofre donde descansaban las alhajas que utilizaría aquella noche. Una sirvienta acomodó en sus cabellos castaños una voluptuosa anémona roja hecha de terciopelo, y detrás de ella dos hortensias de tonalidades lilas y purpuras hechas en seda. Así repitieron el proceso con broches de flores más pequeñas detrás de su cabeza y cerca de las más grandes, convirtiendo sus cabellos en un exquisito jardín.
—Todo está listo, mi señor. Las linternas del jardín ya han sido encendidas—avisó Sasha colocando un palillo de oro con un largo pendiente de perlas blancas cerca de las hortensias.
—¿Y la comida? —preguntó Eren dándose algo de color en las mejillas con un delicado polvo de arroz rojo.
—Un siervo estará pendiente de dar la orden para que todos los platillos sean dispuestos sobre la mesa antes de que ustedes entren al salón—respondió con diligencia la castaña mientras acomodaba otro palillo de oro al otro extremo de la cabeza del cairen.
—Está bien, muchas gracias Sasha—sonrió el cairen dejando a un lado el polvo de arroz.
Eren observó una vez más su reflejo asegurándose de que todo iba en orden para así incorporarse con ayuda de Sasha y abandonar su recamara siendo seguido por el grupo de sirvientas que lo habían ayudado a vestirse para la noche que pasaría junto al emperador. Bajó las escaleras con cuidado, levantando parte de la falda de su hanfu para no tropezar con la tela y sus escarpines.
En la primera planta del palacio todo se encontraba en orden, los siervos habían lustrado el suelo de madera antes de la visita de su padre y los jarrones tenían flores frescas, no había una sola mota de polvo sobre los muebles de madera laqueada y las vigas en donde colgaban las linternas amarillas encendidas al igual que las de la entrada. Todo estaba listo para la llegada del emperador. Fue así como tomó en uno de los elegantes muebles de la sala en donde descansaban numerosos cojines de seda y terciopelo y esperó paciente junto a Sasha que los siervos anunciaran desde la entrada que Levi ya se encontraba en la puerta de su palacio. Conversaba tranquilamente con su dama de compañía cuidando su postura para no arrugar la delicada tela de su vestido hasta que escuchó unos pasos presurosos acercándose hasta la sala.
Un siervo entró con la cabeza inclinada, haciendo la debida reverencia antes de dar su mensaje:
—El emperador ya se encuentra aquí—informó.
Eren se levantó del sillón con una sonrisa emocionada en sus labios rojos y siguió al siervo hasta la entrada principal en donde se encontraban los demás sirvientes atentos para recibir al emperador.
La gran puerta de madera oscura fue abierta por dos guardias, apartándose rápidamente para dejar entrar al rey.
—Saludos su majestad—los siervos de Eren se inclinaron respetuosos al verlo entrar siendo seguido por Erwin.
El cairen admiró la sencilla pero elegante vestimenta del emperador aquella noche: vestía un hanfu de falda negra con patrones repujados en toda la longitud de la tela y la parte superior era de color blanco con cuello cruzado, en donde estaban teñidas figuras ondulantes en tinta grisácea. Encima traía una túnica negra al igual que la falda, cubriéndolo hasta la punta de los pies. Parecía cargar sobre sus hombros el manto nocturno sin ninguna estrella. En su mano derecha cargaba un abanico de color beige que acostumbraban a llevar los caballeros, y a diferencia de los femeninos, estos no poseían muchos ornamentos.
—Bienvenido, majestad—saludó el castaño en frente de él, sonriendo con amabilidad.
Logró apreciar lo que creía era algo de sorpresa en los ojos grises del emperador, los cuales se deslizaban por sus hombros desnudos y bajaban tortuosamente por su pecho. Sintió algo de vergüenza al notar que Erwin también se encontraba presente pero él se abstenía de reparar en su cuerpo y parecía más entretenido en admirar los murales que colgaban de las paredes.
Eren como anfitrión los guió hasta el salón donde anteriormente había compartido la tarde con su padre y lo invitó a tomar asiento. Como el lugar más importante según la tradición era el que se encontraba frente al sur debía ocuparlo el emperador. Él se sentó en frente de Levi con ayuda Sasha y ella tomó lugar junto a Erwin, quien permanecía de pie a una distancia prudente por si era necesaria su intervención. La cena empezó con un té de Hangchow el cual Eren se encargó de servir, demostrando su habilidad y elegancia al servir el liquido ámbar en la taza del monarca. Luego sirvieron pastelillos de pollo, rollos de primavera y nidos de golondrina.
Por primera vez el castaño experimentaba un sentimiento desconocido de libertad y de ligereza, cuyo origen él reconocía: se encontraban en su palacio, en un lugar el cual le pertenecía y en donde podía moverse con más libertad. Era el amo y señor. Sin embargo tenía que demostrarle a Levi que era capaz de dirigir su casa perfectamente pues ella reflejaba la imagen de sí mismo.
—¿Cómo estuvo su día? —preguntó Eren tomando un pequeño trozo de col entre sus palillos.
—Eren, sabes que puedes tutearme cuando estamos a solas—le recordó el emperador antes de beber su taza de té humeante.
—Lo siento, es la costumbre—se excusó con una sonrisa apenada, admirando como el pelinegro tomaba con curiosa elegancia la taza entre sus manos. Era la primera vez que observaba a alguien hacerlo de esa forma pero en él lucía como un gesto refinado.
Levi negó suavemente, sonriendo enternecido ante la inocente sensualidad del cairen. ¿Cómo era posible que alguien vestido de esa forma tan arrebatadora e incitante pudiera ser al mismo tiempo tan dulce y adorable? Sin duda alguna encontraba agradable la pequeña merienda que estaban teniendo esa noche levemente calurosa.
—Ha sido un día agotador—respondió a la pregunta del castaño dejando la taza vacía sobre la mesa—Después de la conversación con tu padre tuve que atender a los capitanes que regresaron de la frontera y leer personalmente cada uno de sus informes—suspiró imperceptible recordando la larga jornada dentro de su estudio en compañía de Erwin, quien amablemente le había ayudado para aligerar su trabajo.
Eren bajó la cabeza comprensivo y le dio una mirada a Sasha desde su lugar, quien discretamente ordenó a los siervos retirar uno a uno los platos con las sobras de los manjares y colocar otra tetera caliente para que culminaran la cena con algo ligero. El cairen tomó con cuidado la tetera de porcelana blanca y faisanes de tinta roja entre sus manos, sirviendo el ginseng en la taza del emperador siempre cuidando de no salpicar ni una sola gota fuera de ella. Así lo hizo con la suya, dejando a un lado tetera y tomando la taza entre sus manos, extendiéndola al frente con una sonrisa.
—Levi, bebe conmigo, por favor—pidió.
Él asintió correspondiendo su gesto y ambos al mismo tiempo bebieron de sus tazas degustando con sus lenguas el amargo dulzor del liquido ámbar que después se iba deslizando por sus gargantas. Dejaron las tazas a un lado y se miraron desde sus lugares, ambos apreciando la cautivante imagen que ofrecía el contrario, ignorando deliberadamente a los siervos y sus acompañantes que aguardaban desde sus lugares en silencio, evitando observarles fijamente.
—No sé como describir lo hermoso que te ves esta noche—dijo Levi con su voz satinada, ladeando suavemente su rostro para poder apreciar la belleza que derrochaba el cairen.
—Tú también te ves bien—respondió el castaño con torpeza, pues la mirada punzante del hombre que tenía en frente lo ponía nervioso, hasta el punto de hacer cosquillear su vientre.
La risa de Levi lo hizo temblar como una hoja en medio de un vendaval; era un sonido profundo, suave como la seda pero oscuro y peligroso.
—¿Estás nervioso? Quizá no te encuentres cómodo con tantos siervos presentes—opinó el emperador con una mirada comprensiva y sin esperar respuesta se giró hacía donde se encontraban Erwin y Sasha—Pueden retirarse y seguir con sus tareas, por ahora deseo que nos dejen a solas—ordenó.
—Sí, su majestad—respondieron al unísono los siervos, retirándose ordenadamente por la puerta del salón.
Erwin antes de marcharse le entregó el abanico a su señor y se despidió con una reverencia, siendo seguido por Sasha, cerrando cuidadosamente la puerta detrás de ellos.
Ahora en el salón se encontraba presente un silencio bastante intimo, siendo ocasionalmente interrumpido por los grillos que cantaban desde el jardín, por el clamor de las aves nocturnas desde algún lugar del espesor de los árboles y la suave brisa que se colaba entre las cortinas de seda y los cascabeles de las farolas amarillas.
Desde su lugar Eren esperaba expectante, sin saber que vendría después, con Levi jamás se sabía. Podían seguir bebiendo de su té amenamente y conversar, como también cerrar la distancia entre ambos, sentarse al lado suyo y acariciarse toda la noche, susurrándose las palabras que solamente ellos podían decirse. Notó cuando Levi retiró de sus hombros la túnica negra, doblándola y dejándola a un lado de la silla, quedando así solamente con su hanfu, el cual era algo ligero. Era una noche calurosa, las pasiones estaban a flor de piel. El emperador abrió un poco el cuello del hanfu dejando a la vista parte de los huesos de sus clavículas cubiertos por la piel más blanca que la nieve de las montañas. Fue una imagen sensual a los ojos del cairen ver como Levi extendía el abanico y lo agitaba calmadamente sobre su cuello sin dejarlo de mirar fijamente, casi llamándolo con la mirada para que se acercara, hasta que sus ojos grises se desviaron del rostro del cairen y repararon en algo más allá de él.
—¿Tocas el guzheng? —preguntó Levi. El chico jamás le había revelado que sabía tocar algún instrumento.
Eren miró en la misma dirección que el rey observaba y efectivamente el instrumento se encontraba en una esquina de la habitación, cerca de una de las ventanas por donde entraba la luz amarilla de las farolas iluminándolo provocadoramente.
—He estado aprendiendo desde hace algún tiempo—respondió regresando su mirada verdosa hacía él.
Levi levantó una de sus finas cejas y sin dejar de agitar el abanico preguntó:
—¿Podrías tocar algo para mí?
Eren mordió su labio inferior con duda. Por un lado deseaba complacerlo y volver a recitar algo de poesía para él; era algo que había añorado desde que bailó en la ceremonia de la emperatriz Kuchel. Pero sentía el temor de fallar y quedar en vergüenza, arruinando la imagen perfecta que estaba ofreciendo hasta ese momento.
El emperador al ver la duda ensombreciendo las delicadas facciones del cairen decidió darle un pequeño incentivo pues verdaderamente deseaba escuchar su dulce voz para él aquella noche.
—Sí logras tocar decentemente algo para mi podrás pedirme lo que desees y yo te lo cumpliré—le ofreció apoyando su codo sobre la mesa.
—¿Lo que yo quiera? —preguntó incrédulo el castaño.
Levi asintió con solemnidad.
—Sólo si aceptas tocar el guzheng.
Era una buena oportunidad para Eren, confiaba plenamente en la palabra del emperador y hasta ahora le había demostrado que siempre cumplía sus promesas. Ya había algo que deseaba profundamente y que necesitaba hacer realidad, entonces no debía pensarlo demasiado.
—Lo haré—aceptó con una sonrisa confiada, poniéndose de pie.
La túnica azul se deslizó un poco más de sus hombros pero no le dio importancia, permitió que el emperador lo mirara con libertad, que se cansara de recorrer su piel desnuda, los omóplatos lizos y delicados, que se hipnotizara con el vaivén de la falda de su vestido y se emocionara con el sonido de la seda arrastrándose contra el suelo de madera. Al tomar asiento en detrás del instrumento de cuerda regresó su mirada hacía el pelinegro por última vez, el cual agitaba con cierta sensualidad el abanico sobre su pecho apenas desnudo, casi acariciándolo con sus ojos grises y tormentosos.
Llevó sus delicados dedos hasta las cuerdas del instrumento y las tocó superficialmente, sintiéndolas tensas y lizas bajo su tacto. Después empezó a pellizcarlas suavemente hasta lograr un sonido agradable, repitiendo el ritmo de la canción que había estado practicando constantemente. La melodía era delicada y reposada pero al mismo tiempo incitante, compañera perfecta para recitar la poesía que tenía preparada para su espectador.
—Por ti me he vuelto extravagante como un diablo extranjero—empezó, siguiendo el tiempo que punzaba en las cuerdas—Miro tus ojos y veo florestas oscuras con algo de gris invernal. Entre tus piernas un gran dios chino desnudo. Cuán clamoroso el brote de bambú, el marfil rosado con lo que la deidad se corona como atributo divino.
Estaba tan absorto en su trabajo que no se dio cuenta cuando Levi se incorporó de su silla y se acercó silencioso hasta él, cerrando el abanico que llevaba entre las manos. Seguía concentrado en tocar las cuerdas correctas y no fallar en los tiempos ni dejar caer su voz.
—Me fascina tu pelo negro esparcido sobre el marrón de los tapices, tus agudos sentidos captando el roce de los dedos antes de que éstos lleguen a tocar la piel—dejó escapar un suspiro lleno de sorpresa al sentir unos dedos deslizándose por sus hombros, delineado cada hueso de su espalda. Levi se encontraba sentado detrás de él y no había sentido su presencia hasta ese momento.
—No dejes de tocar—ordenó el emperador con la voz ronca con la boca peligrosamente cerca de su oreja.
Eren continuó tocando el guzheng, intentado no distraerse con las caricias que estaba recibiendo, ni haciendo caso al calor que sentía detrás suyo. A pesar de costarle, lo estaba logrando, hasta ahora ninguna nota se había perdido y su voz no temblaba.
—Te miro en público y mi respiración se altera. Sé demasiado bien que múltiples ojos lo notan, mientras las verdes aguas de la vergüenza amenazan con tragarnos. No comprendo…—se interrumpió al sentir los labios de Levi dejar un húmedo beso sobre sus hombros, distrayéndolo momentáneamente—No comprendo por qué—retomó rápidamente tragando con dificultad—A causa de mi condición y de tu origen celestial sería mal visto que dijese…—suspiró ruidosamente al sentir sus manos agiles deslizando la túnica azul hasta sus codos, dejándolo aún más expuesto para seguir besando y acariciando mientras recorría su cuerpo—Que dijese…—su voz tembló cuando sintió las caricias bajando por su vientre—Sí dijese que te amo—terminó, perdiendo la última nota del guzheng.
Sin esperar que el emperador dijese algo se giró presuroso, arrinconándolo entre la pared detrás de ellos y su cuerpo deseoso de atención. Esta vez tomó la iniciativa y lo besó con desespero, cerrando sus ojos con fuerza para poder sentir con mayor fuerza los labios húmedos y dulces de Levi contra los suyos, siendo correspondido con una intensidad enloquecedora. Sus labios encajaban a la perfección, sus respiraciones chocaban sobre sus narices y sus gemidos apenas podían escapar cuando se separaban fugazmente para tomar algo de aire y volver a fundirse en un nuevo beso más apasionado que el anterior. El cairen dejándose llevar bajó sus manos hasta el pecho del emperador y abrió el hanfu, anhelando tocarlo así como él lo estaba haciendo, pasando sus pequeñas manos por el fuerte pecho del hombre, sintiendo su musculatura, el calor que emanaba de la piel blanquecina. Levi tampoco se quedó atrás y le retiró la túnica azul que desde que la vio deslizándose sugerente por sus hombros había ansiado despojarlo de ella. Rompió el beso en un sensual chasquido y llevó sus labios hasta su mentón, bajando por la garganta donde delineó con la lengua la perfumada piel del cairen, mordiendo y estirando suavemente con sus dientes, succionando con fuerza para dejar hermosas marcas que durarían hasta la mañana. Le fascinaba escuchar al jovencito suspirar y quejarse dulcemente en susurros cerca su oído, sentirlo temblar bajo sus manos, enajenado la lujuria de sus actos.
—Levi…—suspiró Eren echando la cabeza hacia atrás para que el pelinegro pudiera lamer toda la longitud de su cuello—¿Te gusto?
—Demasiado—admitió acariciando una de sus piernas.
Eren sonrió tomando el rostro del rey entre sus manos para volver a besarlo, siendo correspondido con el mismo desespero sus cuerpos exigían.
Del hanfu de Eren no quedaba más que la capa superior del vestido que apenas cubría sus piernas pues la falda bermellón ya había sido retirada cuando el emperador se posicionó encima de él y empezó a recorrerlo todo. Esa agitación no la habían vuelto a sentir con tanta intensidad desde que las gentiles manos de Levi lo habían tocado y le habían llevado a conocer el placer carnal. Quería que lo siguiera tocando, que lo mirara como si fuera capaz de devorarlo como estaba haciendo en esos momentos. Sentir su respiración irregular sobre sus labios y hacerle saber lo bien que se sentía que lo tocara.
—Quédate esta noche conmigo—suplicó besando los labios de Levi, llevando una de sus piernas hasta su cintura—No te vayas—insistió en un susurró que se perdió cuando la lengua de Levi acarició sensualmente su boca, arrancándola un dulce jadeo.
—No te dejaré, baobei—le aseguró en un resuello, abriendo suavemente las piernas del cairen que se encontraba debajo suyo, mirándole con los ojos brillantes y los labios hinchados. Una imagen hermosa y erótica que despertaron las ganas de hacerlo suyo aquella noche para escuchar su nombre en gritos de doloroso placer.
Eren sonrió abrazando su espalda, sintiendo con gusto como las manos de Levi terminaban de despojarlo de su vestido y se deslizaban hasta la fina ropa interior, deslizándola lentamente.
"Hay un momento donde está más muerta ésta ilusión de eso que, desesperados, conseguimos en sueños. No mucho después, sino en el instante de despertar. Abro los ojos luego de un sueño de toda una vida. Mi amor antes tenía la profunda superficie, ahora tiene toda la superficialidad de lo profundo."
—¿Alteza?
Ymir se acercó hasta la consorte que esperaba sentada sobre su cama vestida con un sencillo hanfu para dormir amarillo y túnica grisácea. No portaba su exuberante buyao ni el intimidante maquillaje que solía utilizar a la luz del día; traía los cabellos sueltos arreglados con dos broches dorados a cada lado de su cabeza y un abanico en su mano derecha, el cual agitaba perezosamente con la vista perdida.
—¿Qué averiguaste? —preguntó la mujer.
Ymir se arrodilló enfrente de ella, bajando la cabeza antes de darle la información que había conseguido hace poco.
—El emperador ha visitado el palacio de cairen Jaeger y sus lámparas siguen encendidas—dijo.
Petra suspiró sin molestarse en mirar a su dama de compañía, bastante absorta en el mural de una dama pelirroja que colgaba en la pared.
—Estoy segura de que su majestad pasará la noche con él—murmuró distraídamente.
—No tiene que preocuparse, alteza. Las lámparas que iluminan el palacio de cairen Jaeger son amarillas, no rojas—se apresuró en aclarar para no preocupar a su señora. Las lámparas rojas querían decir que el emperador pasaría la noche en la cama, seguramente saciando su lujuria con el cairen. Sin embargo ella se aseguró de averiguar el color de éstas y al ser amarillas, nada le podía asegurar a la consorte que su visita era exclusivamente para eso.
—Lámparas rojas, lámparas amarillas… Da igual el color que sea—sonrió con desgana—Sólo quiero que el emperador me visite como antes solía hacerlo—suspiró la consorte cerrando el abanico con suavidad.
Ymir levantó la mirada y se sintió culpable al no poder levantar el ánimo de su señora, quien lucía especialmente intranquila aquella noche.
—Estoy segura de que su majestad vendrá a visitarla en pocos días—aseguró la morena con voz amable.
Petra rió suavemente mientras negaba, fijando sus ojos profundos en la joven que fielmente le servía desde que ella era una niña.
—Es muy fácil desearlo—le dijo con calma para después incorporase y correr los cobertores de seda y acostarse. Sin embargo antes de hacerlo recordó algo importante—No olvides avisarle a la niñera del príncipe que le dé su té de hierbas antes de dormir—ordenó.
—Sí, alteza—respondió Ymir con cierto malestar.
Acomodó las mantas de su señora y asegurándose de que todo estaba en orden abandonó la habitación. No fue capaz de cuestionarle su petición a pesar de conocer el mal que hacía. Su lealtad y amor hacía la consorte era más importante que su vida y la de los demás.
"Pequeño gorrión, mi amante no conoce jaulas; va y vuelve cuando se le ocurre. No te cantaré cuando te hayas ido, pequeño gorrión salvaje. Te canto ahora que me ames triste avecilla de los parajes."
¡Muchas gracias por leer hasta aquí! Nuevamente lo he dejado en la parte más emocionante entre ellos, lo siento jajaja pero Eren está empezando a escalar su nivel para terminar de conquistar a Levi. Ha sido un capítulo relativamente tranquilo para lo que viene a continuación y que tiene que ver con Christa, quien aún no ha demostrado de lo que es capaz. Sin más, les agradezco de todo corazón el tiempo que dedicaron a la lectura ¡Lo siento de nuevo! (no sé cuantas veces tendré que repetirlo para que lo hagan)
¡Ahora los reviews de mis florecitas hermosas!:
Sila 15: Muchas gracias por estar tan pendiente del fic ¡disculpa mi demora! Sé que querías que actualizara pronto y no pude hacerlo, aún así espero que te haya gustado el capítulo, me esforcé después de tantos meses de ausencia. Muchas gracias por tu review, ¡te mando un abrazo y un beso gigante con mucho cariño!
Magi Allie: Lo siento tanto Magi por tenerte esperando, pero al mismo tiempo sabes cómo era mi vida mientras no actualizaba ajajaja. Me emociona un montón que mi autora favorita diga que mi fic le gusta hasta esos límites, eso me hace sentir satisfecha no sabes cuánto, sobre todo porque admiro la manera en que escribes y siento que quiero llegar a la belleza que transmite Arabian (¿Cuándo lo vas a actualizar? Lo necesito en mi vida). Sé que amas a Jean y ahora hizo su aparición estelar, aunque no le ganó a Mike si se ganó la atención de Levi (de muchas maneras). Te debo la ayuda que me diste con el cap, yo sola revisando lo habría subido más tarde de lo que quería, pero me aligeraste la cosas como no tienes idea, ¡cuando necesites cualquier cosa solo tienes que pedírmelo! Muchas gracias Magi, eres tan buena amiga, y también gracias por tu review siempre tan lindo y lleno de emoción. Un abrazo gigante, ya no habrán más tardanzas de medio año.
Guest 1: Creo que ahora también piensas que no volvería a actualizar ¡lo siento tanto! De verdad espero que me disculpes por la tardanza y que el cap sirva para compensarlo. Muchas gracias a ti por leer mi querida historia y por tomarte el tiempo de dejarme tu pequeño review, ¡un beso y un abrazo enormes!
Belle Coquelicot: Tienes toda la razón con lo que dijiste respecto a Christa (igual que tu sobrinito ajajaja) Ella es solo de esas personas que son incapaces de sentir felicidad por los logros de sus amigos y en secreto los envidian. Además fue cruel que le echara la culpa a Eren sabiendo que él siempre estuvo para ella cuando más la necesitó y la defendió de Annie. Sería malo si hacía algo y malo si no, así que daba lo mismo. Hiciera lo que hiciera, Christa siempre hallaría algo para juzgarlo. Y Eren es muy bueno, pero ya recibió las palabras de Grisha y tiene que empezar a ser más astuto, eso no significa que se vuelva malo, solo tiene que aprender a no confiar tan fácilmente en las personas y depositar tan rápido su confianza. ¡Estoy tan feliz al leer otro review tuyo! Siempre son tan enriquecedores, muchas gracias por regalarme parte de tu tiempo y hacerlo, realmente deseo que este cap te haya gustado mucho y te aseguro que no volveré a tardarme. ¡Te deseo un hermoso día, un abrazo lleno de cariño!
Heart Invalid: ¡Mi pequeña Sayoi! Lo sé, soy terrible, no sé donde tengo la cabeza. Ya sabes, si me llegó tu mensaje (¡muchas gracias Charly!) y lo siento tanto, tanto, por dejarte así pero este semestre fue como un tornado en mi vida (pasaron varias cosas) Y no se me olvida que tengo un fic pendiente contigo. ¡Yo fui como el puente que te hizo conocer a las demás lectoras! No sabes lo lindo que siente saberlo, sobre todo porque son personitas muy buenas y lindas que siempre te van a escuchar. Qué lindo que estés empezando a conversar más con ellas y se te vaya quitando la timidez (¿por qué conmigo no? ¿Es porque soy mala conversando? Ajajajaj) Es broma, es broma, sabes que siempre puedes dejarme un mensaje y yo con todo mi cariño te lo responderé. Tu poema ha sido tan bonito, lo leí tantas veces que ya casi me lo aprendo de memoria y no está feo, al contrario es precioso. Cuando te leí supe que tenías mucho para seguir creciendo, por eso espero seguir haciéndolo desde ahora ¡Así que tú también sigue escribiendo cosas tan bonitas! Mi pequeña Sayoi, muchísimas gracias por tu review tan lindo, lo adoré, disculpa mi ausencia en todo. Cruzo los dedos para que el cap lo pueda compensar. ¡Te mando un abrazo lleno de todo mi cariño!
Kotoko-noda: ¡Muchas gracias por el lindo review! Christa si está cegada por los celos y la envidia que le produce ver como Eren se gana el corazón de Levi cada día. Cuando escuchó que Levi lo visitaría fue como la gota que derramó el vaso así que no esperes buenas cosas de la pequeña cairen a partir de ahora. Y Petra también tiene sus jugadas silenciosas porque ella maneja las cosas a su conveniencia y se aprovecha de las circunstancias así que Eren tiene que ser más astuto de ahora en adelante. Te pido una disculpa por la demora, espero que te haya gustado mucho este cap que escribí con tanto cariño. ¡Un abrazo lleno de amor para ti!
Kurokocchii0: Recibí tu otro review en mis días de exámenes y yo me sentía tan ansiosa porque quería actualizar el fic y decirte "sí, mira, ya subí el cap, ya puedes leer". Discúlpame por hacerte esperar tanto, ¡no quería hacerte pensar que no continuaría el fic ni nada por el estilo! Pero aquí lo tienes, con más cosas sobre las cuales especular y esperar. Petra es una mujer con mucha influencia y ella sabe cómo manejar las cosas para que estén a su favor, además de salir bien librada como tú dices, lastimosamente aún no la podemos echar del palacio junto a Ymir y su viejo zorro lame botas de Auruo jajaja (aunque Eren ya se ganó a Farlan). ¡Tú duda es de las que más espero responder! Wow, de verdad has hecho una pregunta muy importante, así que te la responderé hasta donde pueda porque lo demás es secreto ajajaa: sí, Farlan es el príncipe heredero porque es el único hasta ahora y además es el mayor. El primer hijo de Eren es un varón y se seguirá respetando la línea para heredar el trono, entonces es el segundo candidato si por cosas de la vida Farlan no llegara él (cosa que no sucederá, tranquila, nuestro principito está a salvo). Aún así hay una sorpresa para el futuro del trono (una muy buena) así que te pido que esperes para casi el final del fic ajajaja. Christa es mejor desde lejos porque ahora reconoce sus verdaderos sentimientos y ya dejó en claro que no quiere nada con Eren, piensa que él la ha traicionado y lo odia por tener toda la atención de Levi. ¡De nuevo aciertas! La ayuda que anteriormente Eren le prestó no será muy bien vista… Y lo dejó ahí porque sería spoiler ajajaja. Espero que te haya gustado el cap, por lo menos para compensar la demora, ya no me ausentaré tanto tiempo porque verdaderamente me dejé absorber por el estudio. Quiero que sepas lo agradecida que estoy contigo por hacerme saber que seguías esperando el fic, eso te lo quería decir apenas subí el fic. ¡Gracias por el review, te mando un abrazo lleno de amor Kuroko hermosa!
Yaritza 9: Jajaja ¡muchas gracias! Lo que estás sospechando es correcto, ya viste que Petra parece que no está de ningún bando y eso es peligroso. Y Christa, ella ya tiene reservado su momento para los siguientes caps porque aún no hemos visto en totalidad lo malvada que puede llegar a ser. Los mimos de Levi en esta ocasión se subieron de tono y lamento dejarlo hasta ahí jajaja. ¡Te agradezco por el review tan bello! Disculpa la tardanza, deseo que te hayas disfrutado del cap. Un abrazo de oso cariñoso para ti.
HBL: ¡Me encanta que hablaras sobre Petra! Ella es una mujer que tiene muchas facetas que aún no conocen pero que son fascinantes de conocer. No es de las que al conocer a sus oponentes les hace mala cara, al contrario, busca engatusarlas con su cara de madre y llenarlas de buenos tratos para que confíen en ella, por eso puede ser tan peligrosa, nadie sospecharía de una mujer atenta y gentil. Jamás me cansaré de responderte, tus reviews son de esos que siempre espero atenta sobre todo porque llevas el hilo del fic perfectamente (además ya eres una lectora que ha estado a mi lado por un buen tiempo y tu presencia ya es de las que se esperan ajaja). Ay, de verdad tus palabras me hacen enternecer bastante, espero que este cap haya cumplido con tus expectativas, ¡cruzo los dedos! Y respondiendo a tus puntuales preguntas: las cairenes nunca salen del palacio, se quedan adentro desperdiciando su juventud, y si salen tendría que ser con permiso del emperador y solo por razones muy importantes, pero no es algo que se pueda hacer fácilmente. ¡Sin embargo te aviso que Eren si saldrá con Levi a un lugar muy bonito! Para que nuestro pequeño cairen no se sienta encerrado. Lo del bebé por ahora no sucederá, falta, pero como dijiste, habrán tropiezos porque la envidia siempre está latente. Muchas gracias por leer en medio de tus clases y el hospital que deben ser agotadoras ¿verdad? Yo estaba casi tirando la toalla con el último corte, así que te mando mucho ánimo y amor. ¡Te agradezco por tus hermosos reviews, un beso y un abrazo!
KatherineCV: Da pena que una persona como Christa, que siempre lucía tan buena con Eren, siendo su amiga y haciéndose compañía los primeros días en el harem lo abandonara por todos los malos sentimientos que la consumieron. Ella es tan influenciable y dejó que todo lo malo la corrompiera hasta el punto de ver su amistad como una burla. ¡Y ahora que vio a Levi siendo tan atento con Eren ante sus ojos ha sido peor! Creo que con ese momento que tuvieron Eren y Levi se mimaron muy bien ajajaja ellos siempre encuentran alivio el uno en el otro durante las noches. ¡Espero que te haya gustado este cap! Disculpa mi demora ¡Por favor! No voy a tardarme más, haré todo, hasta mover cielo y tierra. Gracias por tu lindo review, espero leerte pronto, ¡un beso y un abrazo gigantescos!
Sumire Crazzy Murasaki: ¡Hola, sal de tu pequeña cueva húmeda! Ya actualicé ajajaja Veo que el anterior cap te emocionó bastante así que me siento satisfecho. Lo sé, fue triste que ver como su mejor amiga lo acusaba de cosas tan feas en medio de la calle y sin escucharlo, viendo todo lo que hacía Eren para que ella también fuera feliz de cierta manera. ¡Lo de la cama me mató ajajaja! Eren ya está decidido a colarse en su cama y palacio así que todo va tomando forma. Y sí, Eren tendrá oportunidades donde deberá defender su posición como varón, pero más adelante, además habrán ciertos cambios en su vestimenta (ahora es joven y lleva cosas fantasiosas, pero después ostentará un título muy importante y tendrá que cambiar un poco su forma de vestir peo no dejará de ser hermosa). Levi ya está un poco curioso de Jean y hasta Farlan sintió algo de celos cuando Jean llegó a molestar a Eren jajaja pero tranquila, que Eren solo ama a Levi y Jean es muy caballeroso pero no lo hace con segundas intenciones. Te agradezco tanto que estés pendiente tanto de PL como de cien flores, me haces muy, muy, muy feliz y podría darte un abrazo asfixiante. ¡Te mando mejor un abrazo de oso cariñoso, nos leemos pronto!
Pinky Punk Dark: ¡Hola, estoy muy bien! ¿Y tú, que tal tu día? Espero que lleno de cosas lindas. Christa tuvo una evolución para mal después de ser tan amiga de Eren y solo vio lo que quiso creer, ni tiempo le dio a Eren para hablar tranquilamente. Ella es de esos amigos que envidian lo que el otro tiene, nada bueno, por eso Eren tiene que cuidarse muy bien. Annie fue mala y muy odiosa, pero el castigo de Petra fue inhumano, la pobre si viviera habría quedado muy mal. Eso demuestra otra cara de Petra, una que les advierte a todos que ella es de temer. Acertaste en algo que dijiste y espero que sepas ajajaja. Me alegra mucho que te parezca interesante ¡si veremos a Eren ser la madre de dragones y rompedor de dragones, además de un luchador por la igualdad de las mujeres y la abolición de leyes que solo traen miseria! Aprenderemos de historia también ajajaja. ¡Dime que te gustó el cap! Nada me haría más feliz. Te deseo un día precioso y que todo salga bien, ¡nos leemos pronto!
Noa: ¡Oww muchas gracias! Soy feliz desde que te guste y disculpa mi demora, la universidad me consume. ¡Espero que hayas disfrutado de este cap! Lo hice con todo mi cariño. ¡Gracias nuevamente por el review, espero leerte pronto Noa!
Dei-Chan: ¡Muchas gracias por darle una oportunidad! Personitas como tú me alegran el día y me hacen sentir que lo estoy haciendo bien. No sabes cuánto te agradezco por compartir mi historia con las demás chicas, ¡eres un cielo! ¿Lo sabías? Te daría un abrazo pero no se puede, aún así quiero que sepas que de verdad me siento muy feliz con cada cosa que me haces llegar. Disculpa mi tardanza, sé que esperabas este cap así que espero que te guste y valga la pena esperar tanto. ¡El review fue hermoso, siempre lo espero junto a los de tus preciosas amigas! (eres muy afortunada) Te mando un abrazo lleno de cariño, ¡espero leerte pronto, Dei!
NenaChibi: ¡Hola pequeña! Petra se lo merece, se quiso pasar de lista pero no señora, Levi es quien decide quien vive, quien muere y a quien se castiga, además se metió con su adorado cairen y eso no lo dejaría pasar por alto. Mikasa vendrá, más adelante pero lo hará y será pieza clave en el fic, ¡solo ten paciencia! Valdrá la pena, te lo aseguro. Tan linda, gracias por adorar este pequeño fic y disculpa mi tardanza, no volveré a tardar tanto. ¡Te agradezco tu lindo review, sabes que te adoro, un abrazo enorme!
Carolina Jimenez: Jajaja ahora quedan Christa y Petra, así que ya verás en el siguiente cap como se acomodarán las cosas para que nuestra nueva villana que le hará vida imposible a Eren saldrá a la luz. Tienes razón, nadie tiene que ser tan malo con Eren y para eso está Levi, quien lo protege y consuela cuando lo necesita. ¡Espero que hayas disfrutado de este cap! Tal vez Petra no se arrodilló pero tuvo una actitud algo extraña al final ¿por qué será? Lo dejo a tu criterio ajajja. Linda, muchas gracias por tus reviews, los adoro un montón. ¡Nos leemos pronto!
Kitsune JM: Cuando dijiste "ya no me gusta" ¡casi me matas de un susto! Creí que hablabas del fic y yo pensé en oh, no, creo que hice algo que no le agradó. Casi me infartas ajajaja. Esa parte de Petra arrodillándose ante Eren se volverá a repetir en un contexto aún mejor y estoy segura de que te va a gustar leerlo porque será nuevamente en frente de Levi. ¡También habrá Petra enfadada! Y cundo ella se enoja da miedo, así que dentro de poco lo leeremos. Ahora, tengo que agradecerte por el mensajito tan bello que me dejaste en estos días. Justamente lo recibí mientras estaba escribiendo el cap y me dio muchos más ánimos para apresurarme. Eren un cielo, realmente me siento afortunada de tener lectoras tan lindas como tú, ¡te mereces una lluvia de flores y un Eren cairen! Ajaja ojalá hayas disfrutado del cap, es mi recompensa hacerte feliz. ¡Nos leemos pronto, mi querida Kitsune!
YesOffer: Las rubias son peligrosas, concuerdo (además Annie estaba medio loca ajaja) Este cap fue más largo que el anterior supongo, todo sea por compensar la demora, así que deseo que te haya gustado y que lo disfrutaras (no sé cuánto te demores en leerlo) Y ese pasado de Petra se irá revelando poquito a poquito, despacito ajjaja ¡así que hay que estar atentas cuando hablen de ella porque se sabrá de muchas maneras! Gracias por tu lindo review y disculpa mi demora, sé que parecía que abandonaría el fic pero no, aquí nadie se muere hasta el final de Cien Flores ajaja. ¡Un abrazo enorme!
Charly Land: ¡Gracias, sabes que siempre podrás dejarme tu valiosa opinión así sea tarde! Lo importante es que te gustó el cap anterior y te causo buena impresión, con eso soy feliz. Tienes razón, Christa será un dolor en los huesos y no solo ella. Levi también tiene sus problemas de rey así que también veremos algo de él. Y Erencito, él tiene cargar con la petición de su padre porque ya ha prometido que será consorte, ¡así que empieza a usar sus habilidades de engatusamiento ajajaja! Te agradezco tanto por tu lindo review, espero que te encuentres mejor y no decaigas. Muchas gracias por todo Char Char, ¡un abrazo enorme de oso!
Sora Yoru Hashiba: ¡Hola Sora! Jajaja Christa es una persona de esas que no vale la pena tener al lado, solo causan más daño así que Eren se encuentra mejor con sus amigos Sasha y Jean que lo protegen y quieren como un par de hermanos. Y no, no harán eso y creo que ahora pensarás que ellos de verdad lo harán en esta ocasión aajaja ¡te reviviré las veces que sean necesarias para que leas más de tus adorados bebés! Y Eren tiene gran sentido maternal, mira como es de lindo con Farlan y lo mima siempre que puede con sus caricias. Disculpa mi tardanza y que no hayamos podido charlar cómodamente, entre fics y clases se me fue el tiempo, tú sabes. ¡Te agradezco por todo el apoyo y la buena suerte que me deseas en todo lo que hago!
Ackerman Jaeger Angela: ¡Hola, muchas gracias por leer el cap anterior! Christa es la nueva bruja ahora, y si Annie era problemática ella también lo será al doble, tu detector de frutas no te engaña jajaja. Hanji si sale, hizo una pequeña aparición pero luego saldrá en más escenas (junto a Mikasa) y no te preocupes por ella, no será otra bruja por la que debas preocuparte jajaja. Sé que me tarde mucho y te pido una disculpa, aún así espero que te haya gustado la actualización. Muchas gracias de verdad por leer mi querido fic, ¡te mando un abrazo gigante mi pequeña Angela!
AngelGefallen: ¡Holaaaa! Bueno todo sucede en China jajaja me encanta mucho esa cultura, la encuentro tan fascinante, ancestral y gloriosa, por eso imaginarlos a ellos viviendo en ese imperio es simplemente hermoso. Petra en el fic es uno de los personajes que más disfruto escribir porque es una mujer independiente que no se siente afectada si Levi es atento con Eren, desde como dices, nadie le arrebate su titulo, sin embargo ella también tiene sus ambiciones y cuando estas se ven amenazadas es que sale ese lado competitivo que no le importa nada, ni siquiera pasar por encima de las personas. Entiendo lo de Eren, no te odio jajajaj es como dices, el carácter de Eren no está bien formado, es la primera vez que ve castigar a alguien con tanta dureza (ni siquiera su padre castigaba de esa manera a los siervos desobedientes) y sumándole que se sintió tan culpable y presenció como la agredían físicamente , y ella lo llamaba… Creo que fue mucho para él, así que de ahí su reacción. Pro tranquila, no siempre será así, Eren ya sabe que tiene que afrontar cosas nuevas y como dijo Grisha, debe madurar. Y a Levi si lo veremos muy, muy enojado en el futuro ajaja tan enojado que será atemorizante ver su reacción. Te agradezco tanto por darle esta oportunidad, me hace muy feliz que lo leyeras y me dijeras que pensabas de él, ¡es simplemente maravilloso! Muchas gracias, ¡te mando un abrazo lleno de cariño y buenos deseos! (y por favor actualiza)
Millyana: ¡Ay tan bella! Gracias por tomarte el tiempo de dejarme un review tan lindo y en condiciones, me encantan esa clase de reviews. Y claro, feliz de saber que mi historia te gustó y pudiste satisfacer lo que tanto buscabas ajaja me esfuerzo para traerles algo que les guste y sea de su altura, de verdad quiero que te siga gustando el fic. También quiero pedirte una disculpa por mi tardanza si estás leyendo esto, la universidad, los exámenes, los mini drama de la vida me absorbieron completamente. Eren a pesar de llevar sus vestiditos de seda y sus broches de oro sigue siendo bien macho ajajaa eso lo veremos más adelante y Levi, oh Levi, si pudieras verlo como yo lo veo en mi cabeza te morirías. Es que es tan imponente y guapo, pero al mismo tiempo es tan lindo y gentil, no sé, ese hombre es de todo, además de ser muy atento con las personas que quiere. Y lo siento, pero esa vez no lo hicieron, y nuevamente te vuelvo a dejar intrigada ajaja tengo esa mala costumbre de darles encuentros nocturnos, así que esperemos el siguiente cap para ver en qué quedó todo eso. ¡Mil gracias por leerme aquí y en PL, estoy tan feliz contigo! Yo sabré que aunque no dejes review sigues ajaja con eso me tienes contenta para rato. ¡Un beso y un abrazo linda, te deseo lo mejor!
Filapalope88: ¡Aquí tienes otro capítulo hecho con mucho cariño! Espero que lo hayas disfrutado, ¡Un abrazo!
YupinaBL: ¡Mí amado homunculito anti emperadores bigotudos que tanto quiero en este vasto y hermoso mundo! Jamás es tarde para dejarme review, yo fui la que se demoró un montón con este cap. Mi culpa. Te agradezco por todo, desde estar pendiente por el fic hasta por estar ahí y siempre escucharme, acosarme con el fic y hacerme feliz. Tu ya te ganaste mi amor con el primer día que platicamos ajajaja sabes que adoro hablar contigo de los fics, de este fic sobre todo y muchas otras cosas, te quiero un montón mi pisha (así me sonaba en el drama ajajaa no te vayas a reír) y Dios, tengo tanto que decirte pero hay que conservar la calma, ¡pero no puedo! Sabes que me emociono con cualquier cosa, sobre todo porque este sería el primer review que te respondería y quería que fuera lindo y perfecto (y siento que no está resultando así pero sabes que lo hago desde mi corazón). Aún recuerdo cuando te dije que en semana santa actualizaría y no pasó, lo siento por eso, pero sabes cómo fueron mis días a partir de ahí. Ahora me siento feliz de haberlo actualizado, sobre todo porque este cap lo hice con mucho esfuerzo y cariño para ti, para no decepcionarte y porque te mereces algo lindo así como tú. Gracias por tus palabritas llenas de amor, siempre las aprecio, me haces mega feliz solo con platicar. Te quiero un montón homunculito de mi corazón, espero que hayas disfrutado del cap y que haya valido la pena esperar tanto (tienes una paciencia de los dioses) ¡Un abrazo gigante, lleno de mucho, mucho cariño!
Fujimy: ¡Hola, hola! ¡Me alegra tanto que estés bien! Y Dios, tu review me encantó ajajaa siempre sabes cómo escribirlos para dejarme una sonrisa para rato. Oh, Petra lo hizo para no tener problemas con Levi ella no es tonta y sabe que corría peligro si le desobedecía pero eso la picó bastante y aunque no lo menciona, aún no lo olvida. ¡Tus ilusiones se van a hacer realidad! Tanto Levi como Grisha y Eren piensan en eso de ser consorte a futuro y es algo decisivo para la vida de Eren porque su padre tiene razón, está en peligro siendo solo un cairen. Eren tiene personas muy lindas a su alrededor como Sasha y Jean y son de mucho apoyo para las cosas que va a tener que afrontar más adelante. Este cap fue relativamente tranquilo por decirlo de alguna forma pero en el siguiente empiezan nuevamente los problemas, ¡pero no te preocupes! (qué fácil es decirlo ajajaja) Disculpa mi demora con el fic, estoy feliz de regresar con el cap que esperaban y sobre todo, espero que te guste, muchas gracias por leer y por tu lindo review (como todos los que me dejas siempre) ¡Un abrazo enorme pequeña Fujimy!
Guest 2: ¡Espero que hayas revisado el día de hoy! Disculpa tanto mi demora, no volverá a suceder. Muchas gracias por esperar, ¡un abrazo lleno de cariño!
Guest 3: ¡Hola, muchas gracias por tus palabras! Es una gran comparación la que hiciste porque Christa es como esos amigos que no se merecen ese nombre, hace más daño tenerla al lado que perderla. Eren en realidad tiene que endurecerse y madurar como le dijo su padre, eso significa empezar a tomar cartas en el asunto. ¡Y Petra es una gran rival! Ella sabe cómo moverse en ese ambiente, tiene más experiencia y es quien le pondrá muchas trabas a nuestro pequeño cairen. Disculpa mucho que me tardara pero aquí estoy con un nuevo cap largo y lleno de momentos lindos entre Levi y su baobei. El drama viene en camino así a disfrutar de los pequeños placeres ajaja. ¡Linda, te agradezco por leer y dejarme un review, te deseo un lindo día, mes, año y vida a ti también!
Narita: ¡Por la universidad, lo siento tanto! Sé que me he demorado mucho y que parecía que estaba a punto de dejar la historia, disculpa si te preocupé así de feo. Ya está el cap y tienes para leer, tampoco me pienso tardar como en esta ocasión así que espera el siguiente ¿vale? ¡Un beso y un abrazo para ti!
Esto es algo pequeñito que quería decir aunque no tiene nada que ver con el fic. Últimamente he visto tantas noticias devastadoras sobre la situación por la que está pasando Venezuela. Somos países vecinos y tengo familia que vive allá, me duele mucho ver las noticias y saber por lo que están pasando, igualmente conozco chicas que me leen y son de allá. Mis amores, les mando mucha fuerza para que puedan sobrellevar esa situación, y a sus familias, no crean que las personas ignoramos su situación. Ánimo que la vida hay que enfrentarla con una sonrisa.
¡Bueno, ahora sí hasta el siguiente cap! (No me tardaré, de verdad) ¿Un review? ¡Su opinión vale mucho para mí!
