Capítulo 9.- De entrenamientos y otros desastres.
— Si he de ser sincera contigo, Bra, — le dijo Pan estirando su cuello, moviéndolo de un lado a otro, mientras hacía grandes círculos con su brazo — haz mejorado mucho tu velocidad. Eso te ayudará a saquear el centro comercial mucho más rápido.
— Hay otras cosas para las que también me será útil mi velocidad — contestó Bra, mientras secaba una pequeña gota de sudor que bajaba por su frente — Dos rounds de cinco no está mal para ser una princesa ¿no crees? La próxima vez los perderás todos.
— Claro, claro — Pan sacudió su mano restándole importancia. — Pero si quieres llegar a ganarme de verdad, necesitas concentrarte.
Pan se sentó en el suelo estirando las piernas en gesto desenfadado.
— ¿Qué ocurre? — le preguntó ahora en un tono más cariñoso.
Bra la miró, dubitativa, hasta que al final tomó asiento junto a ella, cruzando las piernas en el suelo, a lo indio.
— No sé a qué te refieres.
— Yo creo que sí lo sabes Bra. Pegar con furia es sólo una parte de un buen combate, ¿sabías? También debes estar concentrada y despejar tu mente. La sola rabia no te servirá de mucho en un enfrentamiento real. Mira a Vegeta, por ejemplo, a pesar de todo, siempre mantiene la cabeza fría.
— ¿Quién te dijo que yo estoy enrabiada? — preguntó Bra, poniéndose a la defensiva.
Pan sólo la miró alzando las cejas con cara de suficiencia.
— De acuerdo — concedió, en tono resignado.
— Bra, te conozco — dijo Pan arrancando un par de briznas de pasto. — De hecho, te conozco tan bien, que casi me atrevería a pensar que tu enojo tiene algo que ver con cierto tío tonto que yo tengo.
Bra se demoró más de un segundo en responder.
— Eso no es cierto — Sonrió orgullosa, echando los brazos y cabeza hacia atrás para recibir en su cara los cálidos rayos del sol. — No digas tonterías, Pan ¿Tanto te afectaron mis golpes?
— Bra… Si quieres mentirme está bien, pero no te mientas a ti misma.
Bra la miró con cara compungida. Claro que Pan había sabido de su amor por Goten, pero ¿qué diría si supiera hasta qué punto le seguía afectando eso incluso el día de hoy? No quería ponerse en ridículo.
Cuando quiso decir algo, Pan se puso súbitamente de pie. Levantó ambos brazos y giró su cadera hacia un lado y luego otro en cortas repeticiones.
— ¿Cinco de siete, princesa?
Bra sonrió agradecida de que Pan no la presionara más con el tema. Como su abuelo Gokú, tenía el instinto desarrollado para ciertas cosas.
— Vas a ser humillada el día de hoy, Pan.
— Eso quiero verlo.
— ¿Y bien? — le preguntó Trunks, alzando las cejas.
— ¿Y bien, qué? — le devolvió Goten, parpadeando confundido.
— ¿Qué ocurrió con la chica? — Trunks rodó los ojos. — Era muy guapa ¿Volverás a verla? —le preguntó, rogando que Goten le dijera que sí, que la chica era genial y que se había enamorado de ella perdidamente. Al menos así se sentiría más tranquilo por sus tontas sospechas.
Se sentía fatal por estar desconfiando de Goten, pero no era ningún ingenuo. Sabía que había algo extraño en Goten desde hace bastante tiempo y conocía muy bien a su hermana. Sabía de ese curioso equilibrio entre la amabilidad de él y lo iracunda de ella. Por eso, desde hace varios años, estaba siempre atento cuando los veía jugar. Vigilaba las miradas y veía de reojo los roces.
Nunca tuvo nada que reprochar. Pero aún así… Tal vez, al final, en lo que respecta a Bra, sí fuera más parecido a Vegeta de lo que creía.
De todas maneras, de verdad deseaba que Goten se hubiese enamorado de la chica del bar.
— Ni si quiera sé su nombre, Trunks. Olvídalo — le dijo mientras comenzaba a levantarse de su asiento. Ya casi todos se habían retirado. En la mesa sólo quedaban ellos dos sentados en un extremo y las madres de ambos junto a Videl en el otro.
— ¿Me vas a decir finalmente qué te ocurre, Goten? Tú no eres así.
— ¿Así cómo, Trunks? — ya empezaba a cansarse de que todo el mundo le dijera lo mismo "Actúas extraño Goten". — ¿Qué se supone que es distinto? Dime.
— Pues, que no es propio de ti tener esa mirada tan triste. —Trunks le respondió, sin perder la calma habitual — No creas que no me doy cuenta de que algo te pasa Goten, no soy idiota. Además, te conozco desde siempre. Si no quieres contarme, está bien. Aunque me duele un poco que no confíes en mi ¿sabes? Creí que nos contábamos las cosas importantes.
Aunque le hablaba en tono tranquilo, decía mucho de cómo se había estado sintiendo. Al parecer, Goten no había disimulado tan bien su preocupación.
Trunks tomó un pedazo de pan que había quedado sobre la mesa y empezó a desmigajarlo con los dedos. Su mirada era gélida.
— Lo siento. En realidad, creo que me he estado portando como un idiota, pero es que no estoy muy seguro de qué me ocurre ¿vale? — le dijo Goten apenado. Lo último que quería era alejar a Trunks, pero eso era lo más sincero que podía decirle sin ponerse al descubierto.
— ¿Vamos a dar una vuelta? —Trunks se puso de pie de pronto.
— Claro — respondió Goten extrañado.
¿Debería decirle a Trunks que estaba sintiendo cosas por su hermana? Claro, que idea tan brillante, pensó, recordando una ocasión, hace muchos años, en que Trunks había espantado a un joven pretendiente de Bra cuando ésta tenía unos catorce años. Le había puesto cara de demonio y, en un tono amenazante camuflado con una leve tosecilla, le había dicho sólo una palabra. "Piérdete". La amenaza de dolor fue tan patente en su voz, que el chico nunca volvió si quiera a mirar a Bra.
Los hermanos Brief discutían y peleaban mucho ¡Vaya que lo hacían! Y muy a menudo, por lo demás. Bra y Trunks eran muy distintos, no sólo porque una década los separaba, sino porque además sus padres habían sido muy diferentes con ellos.
A Trunks siempre se le exigió de todo, desde ser el mejor en los estudios, hasta ser el guerrero más fuerte. En cambio, Bra siempre fue la pequeña consentida.
Por eso hoy Trunks era especialmente maniático de los detalles y una persona naturalmente estresada, mientras que Bra era la orgullosa y mimada princesita de su pequeño mundo y desbordaba esa enorme pachorra contra la vida.
Sin embargo, los dos compartían esa personalidad tan condenadamente magnética, que tironeaba de Goten de un lado a otro.
Pero aún a pesar de sus diferencias, ambos hermanos se querían mucho y estaban dispuestos a defender la vida del otro, a golpes y mordiscos si era necesario.
Si bien solían mantener bravas batallas campales cuando se cruzaban de mal genio, de todas maneras, se cuidaban con pequeños gestos.
Por ejemplo, Trunks siempre se aseguraba de que nadie con malas intenciones rodeara a Bra, y cuando sentía que alguien lo hacía, lo espantaba sin que ella supiera, como a ese pobre chiquillo. En ese sentido era más parecido a Vegeta de lo que él mismo pensaba.
Cuando Bra era pequeña, solía ser muy tierno con ella, pese a que había escogido como deporte jugarle bromas. En secreto, le gustaba contarle historias antes de dormir. También la recibía en su cama cuando ella tenía pesadillas por las noches. Vegeta le había prohibido ir a dormir con ellos, pues no podía tolerar que su hija fuera una cobarde. Pese a ello, Trunks la recibía en silencio. Le hablaba hasta que ella se dormía y luego la llevaba a su propio cuarto para que no fuera regañada al día siguiente.
Bra también tenía ciertos detalles con él. A pesar de sus peleas, Bra solía cubrir a Trunks en sus andanzas, como había hecho hace unos meses, cuando los había ayudado para no ser descubiertos en su borrachera. O aquella vez que había armado un berrinche terrible por nada, incluyendo gritos y llantos a decibeles inhumanos en la cocina para distraer a todos en la casa, mientras Trunks se escabullía silenciosamente por una ventana fuera de su hora de salir. Goten sonrió al recordar cómo, mientras él esperaba a Trunks unos metros más allá de la entrada de la Corporación, al poner éste un pie en el jardín, Bra había terminado abruptamente con su rabieta, siguiendo con su juego de muñecas.
Sí, los hermanos Brief eran muy distintos, pero se cuidaban mucho. Eso es algo que nadie pondría en duda ¿Cómo se lo tomaría entonces Trunks, si él le confesaba que creía estar enamorado de Bra?
¡Pero qué rayos estaba pensando! Como podía siquiera pensar eso cuando no tenía la menor idea de si Bra podría sentir algo similar por él. Cuando Bra era pequeña, era evidente que gustaba de Goten, pero era el típico amor inocente de una niña pequeña.
Es joven. Muy joven, y tiene al mundo a sus pies. Qué podría interesarle a ella de un tipo medio, un hombre de negocios como yo. Si bien, apenas pasaba de los treinta, en ocasiones sentía que tenía cien años sobre los hombros.
Bra sintió por él ese amor tierno de la infancia. Eso estab claro.
Pero, al crecer, Bra solía salir a menudo con chicos cuando tuvo la edad suficiente, tras la solemne promesa de Vegeta de no pulverizar a todo muchacho que tocara su puerta, pero siempre había ese cariño especial para él en la mirada de la pequeña. De alguna manera, ella siempre estaba en casa cuando él aparecía por ahí. Casualmente, las noches que él pasaba en la Corporación, Bra no tenía otros planes más que quedarse allí.
¿Será que en realidad eran sólo muy buenos amigos y él estaba mal interpretando todo?
Recordó la época en que Bra había pasado por un detestable periodo de su adolescencia al que Trunks llamó "el terrible y feo ogro de Capsule Corp".
Bra estaba constantemente de mal humor y solía gruñir por las habitaciones. Lo miraba con un deje de odio en los ojos que Goten detestaba ¿A dónde se había ido SU Bra, burlona y divertida? solía pensar en ese entonces.
Claro que jamás hizo la conexión de que, coincidentemente con el tiempo que duró esa faceta, fue lo que duró su noviazgo con Pares y la presencia de ésta en sus vidas, lo que, en su caso, incluía por supuesto tardes con ella en la Corporación.
¿Estaba malinterpretando todo, o Bra realmente podría sentir algo por él? Hace mucho que su amistad se había asentado definitivamente, ya separada de su relación con Trunks. Éste era su mejor amigo, su hermano, su compañero de aventuras, batallas y fiestas, en él confiaba plenamente y a ojos cerrados.
Pero con Bra no eran amigos sólo porque ella era la hermanita de Trunks. A punta de largos años juntos, tardes de juegos, conversaciones sobre la vida, bromas y venganzas planeadas en conjunto en contra del mayor de los Brief y andanzas varias, habían llegado a tener con el paso de los años una complicidad propia y agradable que le hacía sentirse muy querido en aquella casa ¿Podría esa amistad y cariño que siempre habían sentido uno por el otro transformase en otra cosa? Al parecer, al menos por su parte, eso era posible.
¡Claro que es posible! — se dijo internamente. Claro, siempre y cuando omitas que ella es trece años menor y que probablemente tengas una enferma fijación ¿Deberían prohibirle acercarse a todas las menores de edad, por precaución?
Pero Bra ya había cumplido veintiún años. La imagen de la Bra de hoy, vistiendo su antiguo uniforme escolar, se paseó de forma seductora por su cabeza.
Su mente no dejaba de torturarlo.
Suspiró cansado, mientras seguían avanzando en dirección al claro de dónde provenía el sonido de golpes y el ki de ambas jóvenes.
No se atrevía a confesar nada a Trunks por miedo a perder su amistad. No se atrevía a decir nada a Bra por miedo al rechazo ¡No se atrevía a decir nada a nadie!
El alegre sonido de risas femeninas llegó a sus oídos.
— Ahí están — dijo Trunks, dando un paso al frente, adelantándose.
Goten se retrasó medio metro, mientras se repetía a sí mismo, en busca de calma, "actúa normal Goten, no seas idiota y lo arruines. Sólo es Bra", se dijo con falsa despreocupación.
La risa de Bra volvió a resonar desde el frente.
Sólo es Bra, se repitió.
Y ese era, precisamente, el problema.
— ¡Auch! — se quejó Bra, mientras acariciaba su hombro adolorido tras el golpe que le había asestado Pan.
— Creo que con esto ya gané definitivamente. — Pan infló el pecho, orgullosa.
— Presumida — le dijo Bra entrecerrando los ojos — Con razón te llevas tan bien con Trunks.
— ¡Hey! — se quejó el aludido haciendo aparición dentro del claro— Eso fue muy gratuito, Bra.
— Nombra al diablo y éste aparecerá…Ya me parecía haber sentido que teníamos público
— dijo Bra en tono molesto, aunque con un deje de diversión, mientras se sentaba en el pasto cruzando las piernas. Pan, que se elevaba por encima de ellos un par de metros, descendió.
— Sólo pensamos que necesitarían algo de ayuda con su entrenamiento. Además, necesitamos algo de ejercicio después de tanta comida, ¿no es así Goten?
Un escalofrío sacudió a Bra. De espaldas a ella le llegó la alegre risa de Goten. No volteó a verlo.
— Deberías pensarlo dos veces antes de insinuar querer pelear con mi sobrina, Trunks —dijo parándose apenas un metro detrás de Bra. — Eres muy temerario si crees poder vencer a Pan. Después de todo, eres sólo un aburrido hombre de oficina.
Goten se divirtió, sabiendo lo mucho que a Trunks le disgustaba el recuerdo de las veces que Pan lo había derrotado. Ella era la única que seguía entrenando a diario junto a Gokú.
— ¿Estás insinuando que la única guerrera poderosa aquí es Pan, Son Goten? — le dijo Bra en tono burlón, cargado de veneno, poniéndose de pie — Eso sí es arriesgado.
— ¡No te ofendas, Bra! Sabes a qué me refiero. — le dijo, aún alegre.
— No — Bra estaba molesta — No lo sé. Pero si piensas que puedes derrotarme ¡inténtalo! Vamos a luchar.
— Bra, yo… — intentó Goten, nervioso.
— ¿Te da miedo, Goten? — Había desafío en su mirada.
— ¡Demuéstrale a estas niñas cómo se hace, Goten! — Le animó Trunks, remarcando el "niñas" en tono de burla para Bra, y de disimulada advertencia para Goten, sentándose en el lugar donde antes estaba su hermana.
— Vamos — dijo decidida Bra, adoptando una posición defensiva, con la palabra "niñas" ardiéndole, amarga, en la boca.
—Si eso es lo quieres — dijo Goten recobrando la alegría.
Habían entrenado juntos muchas veces antes en su vida, esto no tenía nada de diferente. Tenía que poner freno a sus nervios. No había nada extraño en esto. La distancia que había estado manteniendo con Bra en el último tiempo quizás empezaba a pasarle la cuenta y por eso la joven parecía molesta con él ahora.
Además, tenía que admitir que la extrañaba. Antes de todo este embrollo de sus sentimientos y oscuros pensamientos hacia ella, Bra era su amiga.
Separó un poco sus piernas, poniendo un pie delante del otro, ladeando su cuerpo y se agachó unos centímetros.
— Cuando quieras.
No tuvo que esperar más de un segundo. Bra se lanzó en un ataque directo. Había sido veloz. Goten no se esperaba aquello y la esquivó con dificultad por apenas unos centímetros.
— ¡Oye! — le reclamó, elevándose unos metros.
— Debes estar atento, Goten. — le dijo Bra impulsándose hacia arriba. La pelea había empezado en serio.
Se habían alejado un poco más aún hacia arriba. Su combate era muy similar a una danza. Se movían hacia adelante y atrás, esquivando y adelantando un paso, luego dos atrás y a la carga de nuevo. Se detenían por breves instantes, ambos buscando el punto débil de la defensa del otro. Goten era veloz y fuerte, sin duda. Pero Bra era rápida y ágil, y como todo lo que hacía, luchaba con gracilidad. Se contoneaba y esquivaba los ataques con mirada burlona. Goten aceptó el desafío. Sin palabras, parecía que en esa batalla mantenían otro tipo de conversación, muy privada.
Sin darse cuenta, comenzaron a alejarse del claro entre patadas y puñetazos.
Goten alargó el brazo para atacar el costado derecho de Bra, quien ágilmente dio una vuelta hacia atrás para quedar suspendida en el aire a un metro sobre él. Velozmente se acercó y le dio una patada en las costillas para luego volver a su posición segura.
A Goten la patada en realidad no le dolió, pero sí se quedó mirándola fijamente hacia arriba. El viento revolvía el cabello de Bra y sus mejillas estaban rojas por el esfuerzo. Su frente perlada de sudor y los ojos encendidos, supuso, por esa misma sangre saiyajin que hacía vibrar sus propias venas y que parecía tirar de él, hacia ella, como si de un destino inevitable se tratase. La imagen de Bra como una guerrera era algo glorioso y sensual.
— Estás algo lento el día de hoy, Goten — le dijo Bra jadeando y limpiando el sudor de su frente con su antebrazo. Puso las manos sobre sus caderas. En su mirada se debatían la burla y la fiereza, y le habló en un tono ácido — ¿Tanto te distrajo esa tipa de anoche?
Bra había vivido por años conviviendo con sus celos por las novias y citas recurrentes de Goten, y hasta ahora lo había logrado. Sin embargo, por alguna razón, el comentario de Trunks en la mesa había encendido fuego en sus venas ¡Ya era suficiente! Ella no era cualquier persona ¡Era Bra Brief! Y era una mujer adulta ¿No era su abuela mucho menor que su abuelo? ¿Por qué el idiota de Goten no podía entonces fijarse en ella, que era bella e inteligente y tenía que andar de salidas con chicas que seguro no le llegaban a los talones?
Es cierto que Bra había disimulado muy bien lo que sentía antes, pero esta vez no pudo refrenar su lengua.
Goten tardó un par de segundos en reaccionar. Las palabras de Bra haciendo eco en su cabeza ¿Distraído por esa chica? ¡Dios! Si ni siquiera sabía su nombre. Si había algo que lo distraía era el constate subir y bajar del pecho de Bra, agitado por el ejercicio, sus labios entreabiertos y su mirada furiosa ¿Le preguntaba por otras chicas, cuando él sólo podía verla y sentirla a ella en el último tiempo? De pronto, cosa rara en él, se sintió furioso.
Con una velocidad pasmante, desapareció frente a ella para aparecer a sus espaldas y, con agilidad, tomarla por atrás y aferrarla con fuerza de los brazos en una llave que la inmovilizaba completamente, arqueando un poco su cuerpo. Si Bra seguía luchando por zafarse sin duda se haría daño, pero esta vez él no la soltaría.
Se acercó a su oído y sintió como el aroma natural de Bra inundaba sus sentidos, arrasando con todo vestigio de cordura a su paso. Era embriagante.
— Creo que gano yo, princesa — le susurró muy despacio, sensual y con una voz grave que le sonó desconocida. Estaba a milímetros de la piel de su cuello y seguía sujetando sus brazos. Su cuerpo estaba pegado al de ella. Cerró los ojos dejándose llevar por el calor que desprendía el cuerpo de Bra.
Se sintió animal, hombre y guerrero al mismo tiempo. Un temblor lo sacudió con fuerza. Soltó uno de sus brazos y posó esa mano en la cintura de Bra, aferrándola con fuerza.
Abrió los ojos de golpe, como despertando de un trance. La soltó de inmediato y retrocedió, asustado. Bra aprovechó ese descuido y lo golpeó con toda su fuerza hundiendo su codo en el estómago de Goten.
Bra comenzó a descender hacia el bosque que se veía a sus pies. Goten la siguió, sintiéndose avergonzado de su comportamiento y rogando porque ella no lo hubiera notado. Sacudió la cabeza con fuerza para alejar la idea de tener a Bra tan cerca. El calor de su cuerpo le había afectado.
Bra lo miraba de frente, con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido.
—Esta vez me venciste, Bra. — le dijo tratando de sonreír con la normalidad y dulzura de siempre, pese a su interna consternación e incipiente erección, mientras pasaba la mano por su estómago —. Te has vuelto muy fuerte… - trató de animarla y desviar sus pensamientos.
— No. — Interrumpió ella, en tono serio. — No, Goten. Yo no quiero victorias regaladas — dijo imitando su tono amistoso con burla, recordando cómo él la había soltado de pronto y de forma descuidada. Para ella era una muestra más de que él sólo la veía como una niña. "No es una mujer, no es fuerte, no es una guerrera, así que hay que dejar ganar a la pequeña Bra".
Se sentía burlada y ofendida.
No tenía idea de lo equivocada que estaba.
Ni en cien años hubiese imaginado que, si Goten la había soltado así, tan de golpe, era porque había estado a punto de perder la cabeza.
— No quiero conformarme. — le dijo con fuego en los ojos.
— No siempre puedes ganar ¿sabes? — le dijo Goten, de forma cariñosa.
— No quiero ganar siempre. Sólo quiero merecer lo que deseo, Goten. — le dijo de forma seria y definitivamente molesta. — Quiero ser digna de tener lo que deseo. No quiero conformarme con migajas
— ¿Y qué es lo que deseas, Bra? — Preguntó, temeroso del rumbo que tomaba la conversación.
Bra no le contestó.
Por toda respuesta lo miró descruzando los brazos y apoyando sus manos sobre sus caderas de forma petulante. Lo miró con frialdad y desdén. Había más de Vegeta en ella de lo que cualquiera podría pensar, pero su corazón estaba más entristecido de lo que se debió haber permitido.
— A veces… desearía que no fueras tan idiota, Goten. —Se volteó, le dirigió una última mirada por sobre su hombro y emprendió el vuelo.
Goten se quedó allí parado, quieto como una estatua, largos segundos.
Tras un momento de completo silencio, se sentó estirando las piernas en el suelo, como si fuese un niño otra vez, sintiéndose de pronto muy cansado. Cerró los ojos para concentrarse. El ki de Bra se alejaba en sentido contrario a lugar donde aún esperaban Trunks y Pan. Se alejaba hacia la Corporación, lejos de allí. Lejos de él.
Abrió los ojos mirando al cielo.
— A veces yo quisiera lo mismo, Bra. — Su voz torturada resonó en el pequeño claro.
¿Qué clase de idiotez fue esa? Se reprendía mentalmente Bra, rememorando lo que había pasado con Goten en Paoz temprano ese mismo día, mientras iba y venía dentro de su habitación. No había nada en su ya establecido camino entre la puerta y la cama, pues ya había pateado y mandado a volar las cosas que habían estado allí.
Ella no tenía nada que reclamarle a Goten, eran amigos, sí, pero más allá de eso, él no tenía por qué responder a sus celos. Había actuado como una niñita tonta y celosa.
¿La gran Bra estaba celosa? Sí — bufó molesta — y mucho, al parecer.
Ella sabía, y había asumido, que la decisión de seguir amando a Goten, era sin llorar. No quería perder de ninguna manera su amistad, menos ahora que parecía que al fin él volvía a ser el mismo de siempre con ella, pensó, recordando su amigable conversación en el techo de su casa algunas noches atrás.
¿Tendría que ir a verlo y disculparse por su arrebato?
Pero Bra odiaba disculparse, pues nunca se equivocaba.
Suspiró con fuerza descansando su cabeza sobre ambas manos. Miró hacia abajo, releyendo las últimas palabras que había escrito en aquel extraño cuaderno. En la intimidad de su cuarto se creaba esa atmosfera perfecta que le permitía reflexionar lejos de la vorágine de todos los días.
Definitivamente, no se disculparía.
Pero sí tenía que hablar con Goten. La tensión de todo aquello se estaba volviendo insostenible para ella.
Y si, un "tal vez" fuese menos imposible de lo que ella creía, entonces … La idea le parecía cada vez más alocada, pero ¿no era la vida misma un constante ir y venir de locuras?
Continuará.
¡Hola! a mis queridas lectoras que aún siguen esta historia y saben perdonar que no actualice tan pronto como digo que lo haré. La verdad, en los últimos días he estado un poco melancólica y sólo escribía cosas muy tristes, así que no lograba encontrar el ánimo para editar este capítulo, que es un poco más largo que el anterior.
Pero justo cuando se me van acabando las ganas, me llega algún mensajito de ustedes que me alegra el día, así que ¡muchísimas gracias!
Me llevé una sorpresa enorme al revisar las estadísticas de este fic, porque tiene muchas lecturas! Eso me emocionó mucho. Así que, para los lectores silenciosos, ¡un agradecimiento también!
Cualquier duda o comentario (o si quieren hablar del maravilloso Goten XD), estoy a un PM de distancia o en fb.
Un abrazo! Pau :)
