Fic
Comprando Mi Silencio
Por Mayra Exitosa
En Texas, después de varias reuniones, Albert se encerraba con llave en su oficina, revisaba con calma que nadie se diera cuenta y tomaba su teléfono,
- Si, comunícame con él. - Hola Tío, ¿Cómo sigues?
- Feliz de escucharte, hijo. ¿Salió todo como esperábamos?
- Por supuesto, toda va marchando como lo hemos planeado, te llamo para otra cosa.
- Me imagino que recuperarás también los bienes que teníamos, las inversiones de los productos llegarán solas, hijo, no te aceleres, vamos con tranquilidad.
- Tío, tengo que informarte que, la señorita Britter, no esperaba un hijo mío, fue mentira.
- Lo ves, George si te protegió bien, que tal y tu queriéndote casar de inmediato, más sabe el diablo por viejo, que por diablo, hijo.
- Tienes razón. Sabes esa noche estuve con alguien, no era Britter, era otra chica, ella se había robado mis pensamientos desde que llegue a Norteamérica, pero con los planes que tenemos, no podía hacer ningún plan con ella y…
- ¿Me estas tomando el pelo? ¿La dejaste ir? Hijo el amor no llega todos los días, a menos que… fuera solo placer.
- No Tío, es mucho más que eso, es la mujer más hermosa del mundo, tiene unos ojos divinos, además…
- ¿Me estás matando? Esa pausa que haces me agoniza, ¡ya suéltalo!
- Estamos esperando un niño, es un hombrecito, tenemos seis meses, ella me ama, soy el único, me ama, lo sentí todo el tiempo.
- ¡Dios! ¡Hijo! Tráemela aquí, la cuidare, no lo comentes con nadie, juro que velaré por ella, no dormiré, ni dejare que nadie la relacione a nosotros, pero tráemela, puede ser que alguien te haya visto con ella, y… se nos podrían caer todos los planes.
- Tranquilo, Tío, por favor, ella no sabe nada, nadie sabe nada, nadie sabe que es mía, ni sabe que tiene un hijo mío en sus entrañas, es la mujer más bonita, me recuerda a mamá.
- Hijo, escóndela, no la lleves con nadie, sigamos con el plan como hasta ahora, ya estoy viejo, quiero ver a ese niño, quiero tener al nieto de mi hermano en mis brazos, júrame que me lo traerás, será uno de los nuestros, ¡de los nuestros William!
- Por ahora es muy arriesgado, pero te prometo que en cuanto nazca, nos iremos a verte. Tengo que colgar, ya sabe… ni una palabra a nadie, esto es nuestro secreto Tío, solo nuestro.
- Si, mi muchacho, solo nuestro secreto, escóndela bien, ya no sigamos hablando, esta conversación se está pasando del tiempo permitido, hijo.
- Lo sé. No te preocupes por nada, verás que todo estará bien.
- Confío en ti, eres igual a tu padre, hijo, igual a él, esta vez, todo será mucho mejor.
- No hemos hablado Tío, recuerda, no hemos hablado nada.
- ¿De qué hablas? ¿Quién eres? Esta equivocado el número. Vaya a jugar bromas a otro teléfono. Ambos reían y cortaba la llamada.
Se giraba en su silla y observaba por los ventanales, cerraba sus ojos y recordaba la noche con ella, había sido espectacular, aun con su embarazo, podía quedarse con ella todo un fin de semana, sería bastante grato, abrazarla y despertar sin preocupaciones, no tener que ocultarse de nadie, hacerle el amor en el amanecer y continuar con el placer por varios días. ¡Dios! Era una mujer única, la mejor que había y era solo suya, de nadie más. Con un hijo, sería padre de un niño. Abría sus ojos y la recordaba más… me ve con aprecio, pero… solo somos buenos amigos, no hay nada más entre nosotros. Sé que… no te dije de mi embarazo, pero… no te daré problemas, yo no… no soy promiscua…Escuche cuando le decías a tu padre que… tu novia estaba esperando un bebe, de esa misma noche y… le juré a tu madre… no debo hablar más… no soy de tu clase… no soy para ti… fui un… error. ¡Perdóname! No debí estar contigo… perdóname, por favor, no vuelvas, no te pediré nunca nada… no te molestaré jamás… te lo juro, no haré nada… Fuiste muy lindo conmigo, todo está bien, no abusaste de mí, fue… también porque lo quise, yo… no te detuve... Lo siento, pensé que jamás recordarías esa noche, no deberías estar aquí, tu madre se molestará, por favor, no vuelvas a buscarme, estaré bien. Estamos bien, podemos hacerlo… yo… te desee tanto… te deseo ahora.
Encerrado en sus pensamientos no escuchaba que tocaban la puerta, seguía pensativo y su voz mencionaba, - ¡También te deseo, ahora!
- ¿Sucede algo, William? Preguntaba su padre, George.
- No, todo está bien. ¿Qué tal salieron las negociaciones?
- Mejor, imposible, es probable que ellos deseen venderte, ese atentado contra el mayor, no fue un aviso, deseaban eliminarlo, debemos tener cuidado, sospecho que fueron de parte de O´Brien.
- ¿O´Brien? Pero que ganaría, si ya no tiene acciones con ellos, ahora las compré, ¿por qué dañarlo?
- Tampoco sé, pero ese hombre es un desgraciado, ya no tiene nada, su hija murió y lo único que le queda es su suegra, y… tengo órdenes, de llevarla a casa, él la quiere allá.
- Si me lo dijo, aunque no sé que puede perder por su suegra.
- Pues, su hija realmente era la dueña de muchos de sus bienes y ahora que su nieta murió, temen que se deprima y se deje morir, ella no deja de ser familiar de… ¿ya sabes?
- Pues sí, dile a los hombres…
- No. Tengo que ir personalmente, la llevaré y la dejaré escondida con él.
- Si esas son las ordenes, está bien, me quedaré aquí, hasta que regreses.
- Nos vemos. Por favor cuídate y no te alejes de nuestros hombres.
- No lo haré.
- Ya lo hiciste anoche, nadie sabe a dónde fuiste y porque llegaste tan tarde.
- Fue un plan, ya estaba estimado, no te preocupes. Todo está bien.
- Nos vemos, hijo.
- Buen viaje, Papá.
La salida de George, significaba tardarse más tiempo en volver a verla, eso por más que lo deseará evitar no podría hacerlo, pero apenas una noche habían estado juntos y ahora todo era diferente, ella lo haría padre en tres meses, lo mejor era esperar para quedar libre, cuando más lo necesitaba, iría en un par de semanas para llevarle dinero, no deseaba que pasara ningún problema económico, la llevaría a una casa grande, su hijo estaría vigilado todo el tiempo, y ella, ella sería la reina de su hogar.
En Chicago, en el hotel donde se hospedaban los Cornwall, a ella le brindaban una habitación dentro del pent-house que tenían, deseando que estuviera a salvo.
- Candy, mañana iremos por con mi hijo temprano, deseas ir con nosotros.
- Por supuesto, ahí llamaré a un corredor de bienes raíces, el que me consiguió el departamento, para ponerlo en venta, deseo comprar otro, ¿Dónde viven ustedes? Así puedo comprar uno cerca, para visitar a Stear hasta que se recupere. Jane casi quería llorar, era una dama esa chiquilla, que honorable para no estar ocupando un espacio, tendría que buscar hablar con su esposo, tal vez Stear tenía planes con ella, y el padre de su hijo, ya no volvería.
- Si hija, buscaré un lugar cerca para que puedas comprarlo y que este cerca de nuestro hogar, en Inglaterra.
- ¿Inglaterra? No tengo pasaporte, visas ni documentos, además, no pensaba irme tan lejos.
- Es más seguro para ti y para mi hijo. También para tu bebe.
- No sé, lo pensaré.
- Si, piénsalo, estarás conmigo, veremos que no le falta nada a tu hijo, crecerá como un nieto para mí.
- ¿Su nieto? No puede ser…No soy de… su clase…
- Estamos en el siglo XXI, quien habla de clases, tu eres mucho mejor que eso, eres una mujer muy valiosa, y… la mejor amiga de mi hijo.
En el Hospital de especialidades, Anthony hablaba con los padres de Annie,
- Si, me gustaría un… matrimonio privado, después, podemos hacer un gran evento en Inglaterra, cuando ya se encuentre mejor su hija.
- Lo que ella decida, para mi estará bien. Solo quiero lo mejor, es nuestra única hija.
Stear en la habitación pensativo trataba de mover las piernas, la cirugía lo mantenía recto y todavía era muy reciente, tenía que esperar, sus padres le habían comunicado que saldrían del país, que si fuera necesario venderían sus acciones, pero se había negado, no podían dejar sus negocios por una amenaza, se iría un tiempo, solo le pediría a Candy que se fuera con su familia, no podía imaginarla pagando por las injusticias que debía haber pasado solo. Entraba su padre y al verlo pensativo y serio, quiso hablarle,
- Me imagino que si estuviera la chica de los ojos bonitos, tuvieras una sonrisa. En ese momento sonrió pensando, por supuesto, Candy era una mujer preciosa y buena. - Lo sé hijo, tu madre y yo la convenceremos que se vaya con nosotros a Inglaterra, veras que no se ira de nuestro lado, mande a investigarla, ella vive sola desde que llegó a ese departamento, nadie la visita jamás, no hay un padre de ese bebe que espera y… si tu nos dices que la quieres a tu lado, nosotros la aceptaremos. Solo deseamos tu felicidad, sabemos que apenas llega a la habitación, todo a tu alrededor cobra vida…
- ¿La investigaste? ¿A Candy? ¿Por qué?
- Hijo, perdona, no sabía que te molestaría, solo quería saber si…
- No estoy molesto, solo sorprendido, ella es… solo mi amiga y… aprecio mucho que la resguardaran, temía por su seguridad. ¿En serio? No hay un padre de su hijo, ella lo espera, salió de viaje.
- Hijo, a muchas mujeres les da pena esas cosas, mira a tu hermano, Annie no quería decirle nada porque lo vio con otras mujeres, crees que dejaremos que se lleve a nuestras nietas, es la mujer de mi hijo, tiene que pensar en sus actos y sus responsabilidades, que por cierto las ha aceptado por su cuenta, quiere a esa chica, realmente, se humilló ante el padre de ella, a sabiendas que su hija, les había mentido a todos, hasta a Johnson.
- ¿Johnson?
- Si hijo, él fue quien le aviso a Archie, se enteró que era el padre y… fue quien nos ayudo, por eso pensaba venderle las acciones.
- Padre, llevamos años trabajando en ese negocio, no se las vendas, es nuestro, desde que estaba tu socio ese hombre que tanto apreciabas, ¿Cómo se llamaba?
- Andrew, William Andrew. Era un gran hombre, nadie se le iguala, pasan los años y no olvidaremos su tragedia, por eso hay que prevenir, te iras con nosotros a Inglaterra, hasta que te recuperes.
- Esta bien, hablaré con Candy, nunca ha aceptado ningún regalo mío, no creo que sea fácil de que desee irse con nosotros, es muy educada y trabaja para salir adelante, además… siempre me ha hablado bien del padre de su hijo, se me hace muy extraño esto.
- No la presiones hijo, eso es muy intimo en una mujer, mira que, hay muchas mujeres que esconden su pena, han sido violadas y solo Dios, por lo que haya pasado esa chica, a tu madre y a mí, nos agrada.
- A mi también. Es muy linda, buena y… me agrada mucho.
Candy en la habitación se ponía un vestido, observaba su vientre, recordando a Albert, ya no la querría después de saber que había recibido dinero de su madre para no decirle nada, le dolía mucho imaginar su rostro desilusionado por su acción, eso hacía que le salieran las lagrimas. Continuaba acariciando con suavidad, recordaba lo que le había dicho a Stear, que los bebes se parecían a su familia, ella pensaba si su hijo se parecería a la madre e Albert, tenía que enseñarlo a ser feliz, porque sonriendo se vería muy guapo, lo haría sonreír todo el tiempo, para que jamás dejara de hacerlo, aun que se pareciera a la señora Elroy.
- Te amo, mi amor. Sabes que eres lo único que tengo.
Gracias por continuar comentando. Espero no atrasarme con los capítulos, mi trabajo me absorbe cada día, pero no mi imaginación, la cual deseo con todo cariño brindarles en estos detalles que pueden reflejar un poco de amistad y relajarse al ver como piensan las personas en ciertas circunstancias y que suelen ser siempre, muy distintas a lo que hacemos en la vida real.
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
