Cáp. 9: Quédate conmigo
Después de que el profesor les dio la salida a la clase 10, todos los alumnos fueron a diferentes lugares, unos decidieron comenzar a investigar, otros más prefirieron hacer sus cosas personales, cuando el salón ya estaba vacío a excepción de Sora que aún escribía algunas notas, el profesor le pidió que se retirara, Sora accedió a la petición, la pelirroja estaba un tanto feliz pues el rubio ya se había ido, al menos eso creía…
Salió por la puerta, camino unos pasos hasta que escucho una voz familiar…
Comenzamos ya, decía el rubio
No, contestó severamente la chica
Por que no…
Por que yo no quiero trabajar contigo
Y eso porque, yo no te he hecho nada malo…
Ah, acaso te parece bueno escribirme una carta en la cual decía que mi madre estaba muriendo
Yo nunca escribí eso…
Ay por favor, no te hagas el inocente, no te quedan esos papeles de mártir
Yo no lo hice
No mientas, tu eres el único que pudo haber sido, de seguro cuando se me cayeron los libros robaste el timbre de Japón
No lo hice, yo no fui
Tu eres el único lo suficientemente patán para hacerlo…
Yo no lo hice…
No vales nada Ishida, eres lo peor que he conocido
Después de las crueles palabras de Sora, Yamato se llenó de rabia y dolor y salió lo más rápido que pudo de aquel lugar, subió a su auto y se fue a su casa, Sora aún seguía en la Universidad…
que no se supone que deberías de haberte largado a Japón, exclamó Ashley
descubrí que todo era una broma, dijo a pelirroja
que, como rayos te enteraste, gritó Hilary muy molesta
un momento, ustedes escribieron esa carta, agregó confundida Sora
jajaja, entonces quien más mosquita, dijeron ambas amigas
oh no, son un asco, como pueden ser así…
Acto seguido, Sora salió corriendo de la Universidad, se sentía muy mal consigo misma por todas las horribles palabras que le dijo a Matt, en ese momento lo único que quería era disculparse con él, eran las 11:10 de la mañana, tenía poco tiempo para encontrarlo ya que ella tenía que estar a la 1:00 p.m en el café…
No tenía idea de donde podría estar Yamato, así que decidió pedirle a algún maestro la dirección de su departamento, corría hacia la sala de profesores hasta que sonó su teléfono celular…
Sora Takenouchi…
Sora, como estas…
Hola Joe, por que no me avisaste que te ibas
Te dejé una carta, que acaso no la leíste
No la encontré
Bueno, es que me hablaron de la facultad, tenía guardia en un hospital
A bueno…
Te extraño mucho amor…
Yo también Joe…, contestó la chica tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos
Ya veré si puedo librarme de las guardias para ir a visitarte otra vez
Este, no quiero que salgas mal por mi Joe
No te preocupes
Oye Joe, te dejo porque tengo clase, mintió Sora
Si, claro, luego te llamó
Adiós…
Chao…
Sora colgó el móvil y entro a la sala de maestros, después de unos minutos los pudo convencer de que le dieran la dirección de Ishida, velozmente fue a su casillero, sacó sus patines y buscó la dirección de Matt…
Ya llevaba varios minutos tratando de encontrar el edificio de Matt, pero no lo localizaba, el tiempo se acortaba, así que la pelirroja decidió tomar un taxi, le dio la dirección al chofer y después de algunos minutos ya estaba frente al edificio del rubio, el lugar era muy grande y lujoso, al entrar había un gran lobby, pregunto en la administración por el número de departamento de Yamato, la señorita accedió a la petición de Sora y enseguida se la proporciono, era el último, un penhause en el último piso, el más lujoso del edificio, Sora pasó saliva y finalmente tomó el ascensor, después de unos minutos estaba frente a la puerta de su departamento y después de pensarlo mil veces tocó el timbre…
que haces aquí…
lo siento, no quise molestar, solo vine a…
quien te dio my dirección, dijo el rubio molesto
se que estas muy molesto conmigo y sabes algo te entiendo, fui una completa estúpida, debía de haberte creído…
pasa, toma asiento…
Sora entro al lujoso hogar de Matt, era enorme y muy bello, todo estaba intacto, la pelirroja tomó asiento en un sillón mientras el rubio se sentó a su lado…
mira, no te preocupes me iré enseguida, solo vine a decirte que lo siento
lo sientes…
Hilary y Ashley fueron las que escribieron la carta, ellas mismas me lo dijeron, por eso es que he venido aquí,… ¿me perdonas?
Con una condición, dijo el rubio con una sonrisa pícara
Si, claro, la que tu quieras…
Que te quedes conmigo
Sora se quedó totalmente impresionada con la petición de Matt, lo que también le ocasiono que sus mejillas se tornaran rojizas…
y bien, que dices
pues, es que, pues, no puedo
bueno, entonces no te perdono
pero, es que no puedo por que tengo que trabajar
pues no vayas
pero no puedo faltar, ayer falte, el día del baile también, si falto me van a despedir
pero que no se supone que habías avisado que regresarías a Japón
es cierto…
entonces no hay problema
pero, para que quieres que me quede contigo…
pues no se, solo quiero que me hagas compañía
bueno… está bien
entonces te quedarás conmigo
pues sss, sí
genial, quieres comer algo
no, no tengo hambre
bueno, que quieres hacer
te parece que empecemos el trabajo…
no, eso es muy aburrido
pero entonces que vamos a hacer Ishida…
dime Matt
esta bien, Matt
oye Sora, platicame algo de ti…
no hay nada interesante sobre mí…
bueno, entonces dime que te gusta hacer
pues me gusta la gimnasia
sí, lo se
¿así, ¿como lo sabes?
No, este que me lo imagine mejor dicho… estuvo cerca, pensó Matt
Bueno, y a ti que te gusta hacer
Música…
Escribes música…
Si, es que antes formaba parte de una banda de rock, pero nos separamos
Que lastima…
Si, pero dime, no quieres algo de tomar
Bueno, si, ya me dio un poco de sed, ¿quieres que te ayude?
No, así esta bien, no te molestes
No es molestia, es lo mínimo que puedo hacer
No, no, yo lo traigo
Vamos, yo te ayudo
No, mejor quédate aquí sentada, yo te atiendo
Déjame te ayudo…
Sora hizo un movimiento para tratar de esquivar a Matt y así ayudarle, pero lo único que ocasiono es que ambos tropezaran con la mesa de Matt, y así cayeran al suelo, el rubio cayo sobre Sora…
Ambos estaban ruborizados, sus corazones latían muy aceleradamente y al compás, Sora trato de salir, pero el rubio la aprisionó contra el suelo, sus miradas estaban cruzadas, Matt se acercó a sus labios y los rozó, Sora cerro los ojos, el rubio al ver la reacción de Sora decidió acercarse más y besarla apasionadamente, Sora trató de escapar de Matt, estaba comprometida, pero al separase de él, solo logró hundirse en los profundos ojos azules de Matt, parecían dos mares que nunca acababan, de nuevo comenzaron a besarse, Matt rodeo la cintura de Sora y ella se aferró a las caderas del rubio, después del largo beso se quedaron sin aire y se separaron algunos centímetros para poder respirar, se miraron a los ojos y se giraron, ahora Sora se encontraba sobre Matt, la chica acarició el cabello del rubio mientras el la volvía a besar apasionadamente, después de largos besos se separaron, se pusieron de pie y se miraron fijamente…
no puedo Matt…
pero por que no, Sora…
es que, no puedo engañar a Joe
Matt tomó el rostro de Sora entre sus manos, lo acercó un poco más a su rostro, la miró a los ojos y le hizo una pregunta…
¿Qué sientes por mi Sora?
Yo…
Quieres al tal Joe…
Lo quiero como hermano, pero no lo amo, como a…
Como a quien Sora, como a quien…
Como a…
Como a mi, como a mi Sora, acaso tu me amas
Matt…
Dime que me amas…
Matt… yo…
Por que yo sí, Sora te amo…
Matt…
Te amo, te amo, desde que llegaste aquí me di cuenta que eras distinta a todas, y conforme pasó el tiempo me fui enamorando de ti, te amo Sora
Matt… yo… yo también te amo, pero no puedo hacerle esto a Joe, dijo Sora dejando escapar algunas gotas de sus ojos
Yo te voy a esperar hasta que estés libre, le dijo mientras se separaba de ella
Matt, yo… me tengo que ir
Pero…
Sora salió corriendo de aquél lugar, eran ya las 3:00 p.m, la chica decidió ir directamente a su casa, tenía que hacer algo muy importante, ya no podía engañar más a Joe…
Llegó a su departamento, levantó el teléfono y le llamó a Joe…
Joe, eres tú
Si, hola Sora, como estas
Bien, pero quiero decirte algo muy importante
Que es…
Bueno, tú sabes que te quiero demasiado, te conozco desde pequeña, pero lo que siento por ti no es más que una inmensa amistad…
Que quieres decir Sora…
Que no puedo seguir más con esta relación
Pero Sora, por que cambiaste de opinión acerca de nosotros…
Es que me di cuenta de que no te amaba, te quiero mucho pero no te amo
Me duele mucho lo que me dices, pero yo no puedo obligarte a amarme
Joe, no quiero perder tu amistad
No, no te preocupes, tu y yo siempre seremos amigos, cuenta conmigo para lo que quieras
Gracias Joe…
No, cuando alguien ama de verdad, quiere que la persona amada sea feliz, aunque no sea con él
Estoy segura de que encontraras a alguien que te ame Joe
Si, gracias Sora, espero encontrar a alguien como tú…
Joe…
Bueno, más vale que no te siga aburriendo con mis cursilerías… además tengo trabajo, dijo tratando de ocultar su tristeza
Bueno, te llamó después
Si, adiós
Bye…
Sora colgó el teléfono y se recostó en su cama, cerró los ojos y recordó todo lo que había ocurrido en el departamento de Matt, todo parecía un sueño, Yamato le había dicho que la amaba y ahora ambos estaban libres, después de que la pelirroja estuvo recordando todos esos momentos, cayó en un profundo sueño…
Un insistente sonido logró despertar a Sora, era la puerta, alguien la estaba tocando, la chica miró el reloj, marcaban las 10:30 p.m, se puso unas sandalias y abrió la puerta para ver de quien se trataba...
Matt… que haces aquí
Es que quería verte, se que ya es tarde, discúlpame si te desperté
No, no importa, pero ven pasa…
Gracias…
Se que mi casa no es muy grande, pero ponte cómodo como puedas
Si, no importa
Matt se sentó en la orilla de la cama de Sora y ella a un lado de él, se sentaron uno frente al otro y se miraron un rato
Sora…
Que pasa
Lamento haber interferido en tu relación con ese tipo…
Matt… tengo que decirte algo
Que es…
Hable con Joe y…
Que pasó…
Le dije lo que sentía por él
Que te dijo…
Me dijo que estaba algo desilusionado, pero dijo que si yo era feliz, él también lo sería… y pues terminamos
Y como te sientes…
Bien, por que… bueno… pues ya no estaría mintiéndole, dijo algo ruborizada
Sora…
Mande…
Te amo…
Yo también Matt…
Ambos chicos se miraron fijamente y se acercaron hasta quedar a unos escasos centímetros de distancia uno del otro…
