Estaban preparados. Bueno, al menos físicamente. Decidieron que Bella e Ian irían en cubierto, por lo tanto no debían sospechar que ellos eran policías. Emmet entraría por la puerta trasera mientras ellos distraían a Victoria.
Ian y Bella habían tenido que alterar un poco sus vestuarios, para poder esconder el chaleco antibalas. Iban con camisas anchas tipo leñador a cuadros que solo variaban en el color.
Ian, blanco y negro, dejando resaltar la musculatura de sus brazos a través de la gruesa tela. Con un Jean negro ajustado. Bella, azul con morado y pantalones de vestir color gris que se ajustaba perfectamente a sus piernas.
En ese instante estaban junto a los autos que usarían, todos tenían micrófonos escondidos en sus ropas para comunicarse con la docena de agentes que se esconderían a una cuadra de la casa de Victoria. Y auriculares escondidos en sus orejas.
Emmet abrazaba a una muy preocupada Rosalie mientras que Bella terminaba de ajustar su micrófono, parada detrás de su camioneta. Estaba tan concentrada que no noto la intensa mirada esmeralda que se clavaba en su nuca.
Edward estaba muy ansioso, no podía quedarse quieto, tratando de decidir entre acercarse a hablar con su Ángel, o no.
Tal vez no sea lo mejor, seguro está ocupada.- pensó. Dándose la vuelta.
Suspiró y pasó las manos por el cabello. Su cabeza estaba echa un lio. Después de aquel beso se sintió extasiado. Feliz. Completo. Y con la cabeza nublada. Se desconcentraba fácilmente hasta en el trabajo, pensando en la suavidad de sus labios, o el delicioso aroma que expedía.
Fresias.
Fue como si se iluminara su mundo. De repente todo brillaba a su alrededor. Como aquel día en el que a Emmet trajo unos Brownies de dudosa procedencia. Y resultaron tener marihuana. Fue una suerte que no los pillaran. Porque las locuras que hizo Emmet ese fin de semana quedaron grabadas en internet para la posteridad.
Trató por todos los medios volver a verla. Iba todos los días a la casa de sus padres con la esperanza de encontrarla. Pero nunca fue así. Se encontraba con Emmet, o el tal Ian ese.
Bufó.
Más vale que alejes las manos de mi mujer, Ken*. - pensó.
No se atrevía a preguntarle a Emmet por Bella. No se sentía cómodo debido al "gran" sentido del humor de Emmet. Y sus músculos. Era más seguro para su paciencia y probablemente también para su cara.
Maldición.
Emmet tenía razón. El amor te vuelve un cursi voluble que escupe corazoncitos y chocolates. Pero es que no podía evitarlo.
Para él, Bella era como una estrella. Brillante, hermosa. A la vista de todos. Pero inalcanzable. Y él quería que fuese suya.
Y esos efectos secundarios habían durado todo el día, pero se esfumaron después de sus intentos fallidos por encontrarla.
Frunció el ceño. Tal vez ella no sintiera lo mismo. Pero la mirada que le dio ese día, tan tímida pero tan llena de amor…
Se dio la vuelta decidido, girando sobre sus talones.
Por primera vez sintió que el mundo tenía sentido y no quería perderlo por cobarde. No quería volver a ser solitario, ni un gruñón reprimido sexual como decía Emmet. Se sonrojo ante esto último.
Tomó aire, dándose ánimos. Pero este salió rápidamente escapando de sus pulmones cuando noto que su preciosa castaña estaba frente a él mirándolo con curiosidad.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó ella.
-Ehh, yo… este… bueno…-tartamudeo torpemente- Si- dijo, sintiéndose avergonzado. Genial, ahora debe pensar que soy retrasado mental.
-Ohhh, me alegro- dijo ella sonriendo dulcemente mirándolo divertida.
-Bueno, yo quería hablarte de algo contigo.
-Adelante.
-Recuerdo el beso. Y espero que tú no lo hayas olvidado- dijo. Sonrió cuando las mejillas de Bella se tornaron dulcemente rosas.
Ella negó suavemente mirando al suelo. Y Edward acomodo un riso rebelde que rebotaba en su cara detrás de la oreja de Bella.
- Yo quiero saber que sucede- continuo.- Tú me has estado evitando y la verdad eso no me gusta. Lamento si te hice sentir incomoda. Ese día me sentí muy feliz, y creí que teníamos algo. Pero luego desapareciste y fue como si todo se derrumbara. Yo quiero algo contigo y entiendo si tú no quieres pero yo puedo… bueno en realidad yo quiero… este, si te parece bien. No quiero presionarte ni nada pero me agradaría…- Bella lo hizo callar con un dedo y se le acercó susurrándole con las mejillas sonrojadas.
-Me encantaría salir contigo.
-¿En serio? Eso es genial porque…
-Solo bésame, Edward.
No tuvo que repetirlo dos veces.
Ambos se miraron intensamente. Edward la acerco a su cuerpo tomándola por la cintura, y con la otra mano acaricio su pómulo. Mientras que Bella colocó ambas manos sobre el pecho de él. Los dos tenían respiraciones rápidas, y los alientos se mesclaban debido al poco espacio entre sus rostros.
Esta vez, Bella se acercó un poco más y poniéndose en puntillas acaricio la nariz de Edward con la suya mientras ambos cerraban los ojos. Incitándolo.
Edward deslizo la mano que tenía en la cara de Bella, acariciando el contorno de su rostro.
De un momento a otro, deslizo esa mano a través del cuello de su amada. Y mientras la colocaba firmemente en la parte posterior del cuello la atrajo hacia sí y por fin unieron sus labios.
El besó empezó suavemente, como una caricia. Cada uno expresando la dicha del primer amor. Sintiendo un fuego interior que rápidamente se extendía y los llenaba por dentro.
Bella subió las manos hasta los hombros, acariciando la nuca llego hasta la mata cobriza de Edward. Y enredo los dedos disfrutando de la suavidad.
Se olvidaron del mundo.
Edward no podía ser más feliz, había soñado muchas veces con ese momento. Hasta que un pensamiento se abrió pasó en medio de su mente nublada. Y cayó en cuenta de la realidad.
Bella estaba a punto de irse a una riesgosa misión para rescatar a su hermana y sobrina. Y aunque estaba feliz de volver a verlas le preocupaba que el amor de su vida estuviera en riesgo.
No quería que la lastimaran.
Con ese pensamiento la mano que estaba en la cadera de Bella afianzó su agarre, mientras que la otra se posiciono en la mitad se su espalda y a la pego a su cuerpo, abrazándola.
Mordió suavemente el labio inferior de Bella, pidiéndole acceso a su boca. Y ella gustosa lo permitió. Ya el beso no era tan suave. Edward transmitía posesividad y deseo. Sus lenguas entraron en contacto y ambos se estremecieron por la electricidad que fluyo entre sus cuerpos.
Bella succiono el labio superior de Edward que en respuesta gimió guturalmente. Sus bocas danzaban al compás de sus corazones mesclando sus alientos.
Menta y fresa. La combinación perfecta.
Pronto ambos necesitaron aire, por lo que separaron solo sus labios y juntaron sus frentes mientras respiraban entrecortadamente.
Bella se dedicó a dar pequeños besos en los contornos de la boca de él. Mientras que Edward sonreía como estúpido.
Decidió que era el momento de expresar sus temores.
-Estuviste magnifica ahí dentro.- murmuró.
- ¿Tú crees? Me parece que me pase un poco.
-¿Un poco? Cariño, casi haces que el tipo se hiciera en los pantalones.
El corazón de Bella aleteo ante este apodo, pero rápidamente frunció el ceño.
-Se lo merece- dijo, pero la voz no salió tan firme como hubiera querido.
Edward se tensó y volvió a besarla, aprisionándola contra la camioneta.
-Ese maldito-dijo después de unos minutos- Como me gustaría arrancarle la cabeza. Asesinarlo con mis propias manos. Eres una ángel, Bella, no puedo concebir que dañen a alguien como tú.
-¿Cómo yo?
-Dulce, especial y sumamente hermoso.
Bella le dirigió una mirada triste.- Yo no soy nada de eso. Soy solo una sombra de lo que una vez fui- susurró mientras una lagrima traicionera se escapaba por sus ojos.
Edward la secó dulcemente con los labios.
-¿Es que antes eras más maravillosa aun? Por Dios, debes tener un límite, mujer- bromeó.
Bella se carcajeo- Deja se hacerme cumplidos porque no pienso a acostarme contigo.
-Aun-él sonrió maliciosamente y Bella no pudo evitar volver a besarle mientras sonreía. Era una sensación nueva y agradable a la vez.
Le encantaba.
Edward suspiró. Y acuno la cara de Bella en sus manos- Prométeme que vas a cuidarte. No soportaría perderte, te he esperado por mucho tiempo.- susurró.
-Lo prometo.
-Te quiero Bella.
-No tanto como yo a ti.
Y volvieron a fundir sus labios en un nuevo beso más intenso que el anterior.
Se separaron a regañadientes, solo unidos por las manos, conscientes de que era hora de enfrentar la realidad.
-Hasta pronto, Edward.
-Voy a estarte esperando justo aquí. No tardes, amor mío.
Bella le dio un suave apretón de manos.
-Entonces vendré lo más rápido posible.
Edward la condujo rodeando el auto hasta la puerta del conductor. Y muy gentilmente le abrió la puerta.
Bella le dio un casto beso antes de subir, y le sonrió mientras cerró la puerta.
Edward suspiro y se encamino hacia su familia, al parecer nadie se había percatado de sus demostraciones de amor. A excepción de Esme, que lo miraba con los ojos brillantes aunque no hizo ningún comentario.
Se acercó a Emmet, que había terminado de comerle la cara a Rosalie.
-Bella ya está en el auto.
-Bien, yo iré en el mío. Ian ira con ella.- Edward apretó los dientes, pero respiro hondo tratando de no dejarse llevar por la ira.
-Cuídala Emmet.
Emmet lo miro extrañado-Lo hare.
Emmet soltó a Rosalie y se encamino hasta su auto. Ya dentro tomó su celular para comunicarse con Bella.
-¿Hola?
-Bella, ¿Estas con Ian?
-Sí.
-De acuerdo. Ponlo en altavoz.
Se escuchó un poco de ruido y movimiento.
-Listo.
-Bien, entonces las cosas quedan así. Ustedes serán una pareja que necesitan ayuda con su coche. Cuando estén dentro Bella se excusará al baño y buscara la puerta trasera para abrírmela. Luego regresaras como si nada. ¿De acuerdo?
-Afirmativo.
-Ian, tú te quedaras en la sala. Distráela, pero no la pierdas de vista. Si ves alguna señal de alarma no dudes en inmovilizarla.
-Sí.
-Yo le daré la señal a Bella para que la arreste cuando ambas estén a salvo. ¿Alguna duda?
-No señor- respondieron simultáneamente.
-En marcha.
Ambas partes colgaron. El coche de Bella encabezo la marcha, seguida por Emmet.
Condujeron en silencio hasta que llegaron a la calle, Bella condujo y se estaciono de manera descuidada con si el coche se hubiera detenido de repente.
Emmet oculto su auto en la esquina de la calle y bajo, escabulléndose hasta perderse detrás de la casa.
Ian y Bella bajaron. Caminaron a través de camino de piedrecillas y tocaron el timbre.
Esperaron a que abrieran y lo que vieron los sorprendió de sobremanera.
La mujer que abrió la puerta era más alta que Bella, pero sin duda más joven. Tal vez de unos 22 años. Estaba extremadamente delgada y con la piel de un amarillo enfermizo.
El cabello pelirrojo opaco caía desprolijamente en risos alrededor de su cara. Usaba una camisa de algodón verde botella decolorada por el uso, que caía por uno de sus hombros hasta la mitad de su brazo debido a lo grande que le quedaba. Y unos pantalones de chándal fuertemente atado a su cintura, pero claramente por lo menos dos tallas más grande.
Ellos vinieron preparados para luchar contra una criminal igual o peor que James. Pero Bella empezó a dudar de que ella estuviera allí por gusto. No solo por la corazonada que sintió apenas vio su aspecto, también porque pudo notar el ojo morado y el labio roto mal disimulado con maquillaje.
Intercambio una mirada con Ian y supo que él también pensaba lo mismo.
-¿En qué puedo ayudarles?- pregunto con voz ronca. Claramente nerviosa mirando detrás suyo.
-Hola, soy Veca Simonds y él es mi novio Jared Jackson. ¿Y usted es?
-Victoria.
-Mucho gusto- dijo estrechando su escuálida mano- Lo que sucede es que nuestro auto se averió. ¿Podría prestarnos su teléfono? Lo nuestros no tienen señal.
Victoria parecía indecisa, por lo que Ian intervino.
-Por favor, le estaríamos muy agradecidos- dijo dedicándole una sonrisa roba-alientos y afloja rodillas, mientras la perforaba con su mirada azul zafiro.
Victoria pestañeo desconcertada y bajo la guardia a lo que ellos entraron rápidamente mientras ella aún seguía despistada.
-Muchas gracias. ¿Podría decirnos donde está el teléfono?- pregunto Ian.
Victoria señalo torpemente la mesa donde se encontraba un destartalado teléfono color rojo.
-¿Amor, porque no llamas a mi padre para que venga a recogernos?- dijo Bella.
-Con gusto, cariño- respondió Ian guiñándole un ojo. Y Bella contuvo la necesidad de poner lo ojo en blanco.
-¿Podría prestarme su baño? Si no es mucha molestia- dijo Bella fingiendo estar avergonzada.
-Tomo ese pasillo, al fondo a la derecha- le indicó.
Bella se apresuró a tomar el camino señalado, rezando por que estuviera cerca de la puerta trasera.
Bingo- pensó. Mientras caminaba más rápido hacia la puerta que se encontraba al final del pasillo, escuchando como Ian trataba torpemente de entablar conversación
Pero como no todo puede ser tan fácil, antes de girar el pomo se dio cuenta que estaba cerrada. Pero no solo cerrada. Estaba llena de cerrojos, por lo menos cuatro. Que a su vez tenían candado.
Mierda.
Bueno. No acostumbraba a hacer aquello, pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
Así que sacó una horquilla* de su cabello, la abrió y tan rápido como pudo se dispuso a abrir cada candado con ella.
En realidad se sorprendió, porque tardo menos de lo que esperaba. Pero aun así se estaba demorando mucho en el "baño".
Por fin la puerta se vio libre de ataduras y salió dispuesta a dar la señal a Emmet.
Se acercó el micrófono a la boca, escondido en el cuello de su camisa, y susurró.
-Fase 1: completada.
Se asomó, y lo vio camuflado entra los arboles de jardín, y en cuanto la escucho salió disparado con pasos silenciosos hasta ella.
-¿Por qué tardaste tanto?- le pregunto en susurros fieros.
-¿Cómo que porque tarde tanto?- le respondió de igual manera- ¿Sabes cuantos candados tuve que forzar con esta puta horquilla?- dijo señalando el pedazo de metal claramente deformado- ¡Cuatro! Sin contar con la puerta. Así que no me vengas con eso.
Emmet la miro impasible- Terminemos con esto, vuelve a la sala.
Bella acató las órdenes y se dirigió a la sala donde Ian y Victoria se encontraba en un silencio incómodo. La tensión fluía en el aire.
-Gracias por prestarme el baño, querida. Sentémonos, mi padre estará por llegar, ¿Verdad Ian?
-Sí, amor.
Los tres tomaron asiento.
-Les traeré algo de tomar- dijo Victoria, y presurosa se internó en la cocina.
-¿Qué paso?- dijo Bella- Te dije que hablaras con ella, y créeme que eso no fue para nada lo que vi cuando regrese.
-¿Qué quieres que haga? Solo me contestaba con monosílabos y desviaba la mirada. Soy guapo, pero no hago milagros.
Bella no pudo responderle sarcásticamente porque en ese momento llego Victoria, con unos vasos llenos de un líquido café.
Ambos tomaron un vaso, pero no bebieron.
Estaban preguntándose qué seria esa espesa sustancia cuando una alarma sonó. Y el televisor se prendió de improviso.
En él se podía ver claramente dos figuras arrinconadas en una esquina y segundos después una sombra más grande entró en escena.
Era Emmet.
Diablos, y estaba en el sótano. Peor aún, lo estábamos viendo.
Todo pasó en cámara lenta.
Victoria se paró en un salto, dirigiéndose al pasillo. Pero Bella fue más rápida.
La tomo del brazo y la lanzo contra el sofá. Victoria se veía claramente confundida.
-Tenemos a James y no vamos a llevar a las chicas, Victoria.
Victoria se acuclillo sobre el sofá y miro a todas partes diciendo incoherencias. La chica estaba trastornada.
De repente escucho la voz de Emmet por el auricular escondido en su oreja.- Las tengo. ¿Es seguro evacuar?
-Despejado.
Y en un segundo Emmet estaba frente a ellos tomado de la mano de dos chicas.
Bella se fijó en la más pequeña. Estaba sucia y asustada. Con los risos rubios despeinados, y sus ojos azules reflejaban temor. Y a pesar de estar en un piyama de princesitas rosas y descalza, era un ángel en miniatura.
-No, no, ¡NO! ¡Él me matara! ¡No puedo permitir que se vayan! ¡NO PUEDO!- dijo Victoria, temblando bruscamente y limpiándose la lagrimas con el brazo.
Y si previo aviso se lanzó contra Sophie. Bella se puso en su camino, por lo que ambas cayeron y rodaron por el suelo. Victoria saco una semiautomática del cajón de la mesita y apunto a la niña con ella.
Bella golpeo su mano y la pistola salió disparada de su mano. Se lanzó contra Victoria y la inmovilizo contra el suelo, pero ella se resistía.
Volteo la cabeza hacia Emmet, y noto que Alice se había desmallado.
-Emmet, llévala lo más rápido que puedas con los demás, y manda refuerzos. Ian, lleva a Sophie.
-Pero…
-¡AHORA!- ordenó a gritos- yo puedo con ella.
Emmet salió con Alice en brazos y Sophie salió de la mano de Ian.
Pero de pronto Victoria mordió el brazo de Bella y mientras Bella maldecía logró liberarse.
-Ya me hartaste- dijo Bella.
La tomo del cabello y le dio una bofetada. Se levantó junto con Victoria y cuando trato de ponerle las esposas ella fue más rápida y estrello a Bella contra la pared tomándola del cuello.
A pesar de ser tan delgada es fuerte la condenada-pensó Bella.
Y tomó un florero que estaba a su lado estrellándolo contra la cabeza de Victoria. La cual se tambaleo un poco, cayendo al suelo.
Al lado de la pistola.
Mierda.
Bella trato de llagar antes para tomarla pero Victoria lo hizo primero, y le apunto con ella. Antes de que supiera como disparar, Bella se lanzó, y llegando deslizándose sobre sus rodillas, deslizo la parte superior de la semiautomática escuchando el ¡Click! Que anunciaba que el seguro estaba puesto.
Bella la tomo de la muñeca y la giro bruscamente. Rompiéndola. Lo que provocó que soltara nuevamente el ama. Escuchando a su contrincante gemir de dolor. Golpeando a Bella con el codo en la nariz, desequilibrándola. Y sacó una navaja de la cinturilla de los pantalones.
Maldición. De dónde saca tanta cosa esta mujer.
Bella no tuvo tiempo de reaccionar cuando Victoria lo clavo en su pierna y lo sacó en seguida.
Bella se alejó de un salto y se puso de pie gimiendo de dolor. Sujetando su pierna. Victoria también se levantó quedando la dos de frente.
-¿Por qué haces esto?
-Eso no te incumbe.
-Tienes razón, porque digas lo que digas hare lo mismo.
-¿Qué dices?
-Voy a acabar contigo.
Acto seguido, planto la pierna buena en el suelo y la mala la impulso pateando la mano de Victoria alejando la navaja de ella. Y con la pierna aun en el aire, la flexionó y después la impulsó con todas sus fuerzas golpeando la cara de Victoria con su pie.
Se escucharon crujidos, y Victoria cayó al suelo inconsciente.
Bella se la quedó mirando hasta que un montón de agentes irrumpió en la sala.
Pero ella no podía escuchar nada.
Estaba ausente. Sintió vagamente como alguien la tomaba en brazos, y el sonido molesto de una ambulancia.
Pero a pesar de estar desangrándose y físicamente exhausta se sintió feliz.
Porque había salvado a las chicas.
Porque la muerte de su padre no fue en vano.
Porque todo había terminado.
Por fin.
Y con esos pensamientos se dejó llevar a la inconciencia, con un hombre vagando en sus pensamientos.
Edward.
*(Ya se, ya se todos deben saberlo pero para evitar problemas) Ken es el novio de Barbie. Y aquí se refiere a que Edward piensa que Ian es muy plástico y atractivamente antinatural. (Pero Ian es muyyyyyyy guapo, ehhh ;) )
*Las horquillas son como ganchos largos pero delgados de metal, pueden ser de color negro o cobre. Y sujetan pequeños mechones de cabello.
Hola. Bueno este es la primera nota de autora. Así que ahí les va.
Lamento no haber actualizado antes pero es que este cap. me costó mucho. Este es el más importante, el que me impulsó a escribir la historia. Y quería que quedara perfecto.
Por si no se han dado cuenta, es el más largo que he escrito de todos. Sin contar esta nota son 3,274 palabras. ¡3,274! Por dios, casi me da un infarto cuando lo vi.
En fin, este iba a ser solamente de la pelea y todo eso, pero hubo una chica por ahí (que supongo que lo es) que me pidió que hiciera un pov Edward (sí, , hablo de ti) y bueno, hice lo mejor que pude.
Espero que les guste, ahhh y tengo una pregunta para ustedes.
¿Qué les gustaría más?
¿Termino la historia en unos caps. más? O ¿Me meto en el amorcito achocolatado de Bella y Edward?
Yo me inclino por la segunda opción.
¿Ustedes que dicen? ¡Comenten!.
Alexandra.
