Peeves volaba rápidamente por el castillo. Tenía ya todo lo que necesitaba, y de pronto sentía la urgencia de acabar con lo que había empezado. El encuentro con el director lo había dejado algo nervioso.
Así que se dirigió rápidamente hacia las cocinas…
"Hubiera traído mi capa invisible" se descubrió pensando una vez más Harry, al cambiar de posición lo más silenciosamente que pudo.
Se hallaba en cuclillas, detrás de una vieja armadura en algún lugar del tercer piso donde, según Fred y George, habría de pasar Peeves dentro de unos momentos.
De donde sacaban la información, no estaba muy claro, y ellos no decían nada al respecto. Pero no había tiempo de discutirlo, tenían que recuperar el termo.
Hermione estaba a unos metros de Harry, detrás de un lienzo que ocultaba un pasillo secreto, y Ron estaba en las escaleras que conducían al segundo piso, donde aguardaban los gemelos y Lee Jordan, también al acecho.
El plan era cubrir todos los posibles caminos que pudiera tomar Peeves a partir de ahí y seguirlo hasta su escondite, donde guardaba el termo; y robárselo cuando se fuera.
De pronto, una puerta se azotó a lo lejos, y luego otra más cerca.
Harry se tensó en su sitio mientras el sonido se acercaba. No podía estar seguro de que fuera Peeves, ya que no escuchaba sus risas estruendosas o las canciones groseras que solía cantar a todo pulmón. Así que sólo esperó, listo para salir de su escondite, con la mirada fija en la puerta.
De repente, la puerta se abrió y se cerró de golpe, pero no entró nadie. Harry se asomó desconcertado y pudo escuchar un extraño zumbido que pasó por encima de él. Al alzar la vista vio sorprendido… ¡el termo! Que cruzó con gran rapidez el pasillo hacia las escaleras en donde estaba Ron. Cuando se perdió de vista Harry corrió hacia el escondite de Hermione y cruzó el lienzo -¡Tiene el termo!- le dijo sin parar de correr; la tomó de la mano y bajó por el pasillo secreto, con ella dando traspiés tras él –… y está invisible- añadió
Ambos salieron pitando hacía el pasillo del segundo piso, Hermione todavía aferrada a la mano de Harry, cuando de repente un estruendo los hizo pararse en seco, y los gritos de Ron se escucharon amplificados por el eco de los amplios pasillos del castillo.
-¡Sueltame! ¡Sueltame, te digo! ¡Ahhhhhhhhhh!-
acompañados por las carcajadas de Peeves que se alejaban más y más
Harry y Hermione echaron a correr.
Llegaron junto a Ron, que estaba tirado en el suelo, al mismo tiempo que Fred, George y Lee.
-¿estás bien, Ron?- le preguntó Harry ayudándolo a levantarse
-No hay que perder a Peeves- dijo George mirando a Fred que le dío una palmada a Lee en el hombro, echándose los tres a correr en pos de Peeves
Hermione no pudo aguantarse más y soltó una carcajada -¿qué pasó, Ron?- le preguntó todavía riendose
Ron la volteó a ver ceñudo
-me vió cuando lo traté de seguir-
-... y?-
-y nada- respondió tajante, con las orejas coloradas
-Ya sabe que vamos tras él, ¿qué hacemos?- preguntó Lee todavía corriendo tras Peeves, que acababa de dar vuelta en la esquina del pasillo
-Podemos acorralarlo en el pasillo de transformaciones- respondió Fred tratando de acelerar el paso
-O podriamos dejarlo ir y ver que hace... - sugirió George deteniéndose de pronto
Los otros dos se detuvieron también
-¿Qué?-
Fred y Lee observaban fijamente a George
Éste sólo se encogió de hombros -oh, vamos, como si no se les hubiera ocurrido ya-
Fred y Lee intercambiaron una rápida mirada. La curiosidad los roía por dentro, pero sabían que Peeves no se medía en sus bromas
-Pero... ¿y si hace algo grave?- se aventuró a preguntar Lee
-El efecto se pasa en una hora- dijo George restándole importancia
-De acuerdo- aceptó Fred después de un momento -¿pero qué le diremos a Hermione? si dejamos de buscar va a ir con Dumbledore seguro-
-tendremos que mantenerlos ocupados entonces- replicó George sonriendo
Más tarde, invisible y silencioso, Peeves recorría las cuatro mesas de la cocina, donde ya se estaban sirviendo los deliciosos platillos para la cena, poniendo mucho cuidado en no hacer ni un ruido ni tirar la pila de platos que se balanceaban tentadoramente en un rincón... nunca se había llevado bien con los elfos domésticos de Hogwarts (sus ideas de diversión simplemete lo ponían enfermo) así que esperaba que su presencia pasara desapercibida entre ellos.
Vertir la poción multijugos en las jarras del jugo de calabaza, había sido mucho más facil de lo que había creido.
Ahora, sin embargo,tenía que recurrir a la poca paciencia que aún le quedaba para ir colocando uno a uno los cabellos que había recolectado en cada vaso puesto sobre la mesa, confiando en que a ninguno de los estudiantes se le ocurriera revisar el fondo de su vaso antes de servirse jugo, y esperando que al final valiera la pena tanto esfuerzo...
Sé que no es mucho chicos! pero tenía que escribir algo!... espero les guste ñ_ñ
