Adelantada ya la mañana, Cologne preparaba el almuerzo, a su lado, Akane estaba apoyada en el dintel de la puerta, con una cara que no expresaba nada.

Cologne lo noto... por ser bruja, Akane no era un ser humano normal, por haber conservado su alma, tampoco era una bruja negra común Para los nuevos ciencistas de la época, Akane estaba mas muerta que viva. Que se le podía decir a una persona cuyo cinco sentidos le había sido arrebatados? No probaba alimento alguno, ya que la misma magia negra la alimentaba, no bebía, porque sus poderes saciaban su sed.

No tenia necesidades fisiológicas.. su cuerpo envolvía órganos que no eran usados, su corazón casi no latía.. sus pulmones casi no respiraban.

De no ser por su misma y odiada magia, seria considerada un vegetal...

Durante su época de bruja malvada, su alma fue mas un amplificador de sus sentimientos que un apaciguador El odio, el miedo, la envidia, la avaricia, el deseo de hacer mal... todos ellos se magnificaban en ella hasta puntos que jamás se hubieran visto en las crónicas

A pesar de tener el aspecto de una mujer madura cuando fue sumada al grupo de los oscuros, para esa época era tan solo una niña de quince años apenas, ciega, sorda, muda, sin gusto. Solo el tacto, lo único que mágicamente pudo manejar, la acompañaba.

Encerrada en su mente, trataba de entender que había pasado, por que su padre la había traicionado? por que la había entregado a ese monstruo? Que paso luego de que el quisiera intervenir?

Las respuestas llegarían poco a poco... a medida que empezaba a controlar sus nuevo, inmensos, y torturantes poderes.

De repente algo le oprimía, era una sensación desconocida, desproporcionada, acuciante.

A medida que recupero el oído, la vista y el habla, los seis oscuros restantes le contaron lo que había sucedido.

Su padre y sus hermanas la habían entregado a ellos.

La habían traicionado para salvarse.

Traición

La habían traicionado.

Desde allí, desde ese punto de partida, el resto de los oscuros construyeron, delinearon, guiaron a Akane y sus sentimientos.

Eso querían que fuera?

Ella lo seria... ella seria entonces una bruja, ella seria la peor... ya lo verían, ya lo sabrían

En un principio, solo un sentido le quedaba... uno a los que las personas a veces no saben que tienen, pero que muchas veces se hace presente.

Uno de los sentimientos que aun nos une a nuestro pasado animal.

Uno que Akane tenia aun...

Uno que estaba sintiendo en estos momentos...

Cologne volteo a buscar algo en la pequeña alacena junta a la entrada... y ya nadie estaba junto a ella...

Suspiro...

De repente, tuvo un mal presentimiento.


-Cuanto falta?-

-este es el bosque, un poco mas...-

Dos jinetes, uno vestido completamente de negro en un caballo del mismo color, así como un sacerdote en el mas hermoso caballo blanco que se haya visto, galopaban en la angosta vereda de un bosque, a un costado de un poblado.


Akane caminaba tranquilamente por una vereda, al amparo de la sombra, daba la sensación de ser alguien totalmente ajena al mundo y simplemente disfrutar el paseo. Pero de repente se detuvo, atenta al parecer de cualquier señal, lentamente volteo... lo vio, y le sonrió

-Ryo... tanto tiempo-

El hombre devolvió la sonrisa. Era alto, de pelo negro con reflejos azules y vestía exactamente igual que Akane, el mismo tipo de túnica negra con interior encarnado. Ambos mantuvieron distancia... sin alejarse ni acercarse entre ellos.

-Akane Tendo, mi pequeña, acaso no te arrodillas ante tu maestro y líder?-

Las sonrisas se mantenían, así como los ojos fijos en los del otro, Akane estiro calmadamente su brazo derecho.

-ya no te considero ni mi maestro, ni mi líder, hace tiempo ya de ello-

Ryo Kumon, Señor de los Siete Oscuros, divinidad viva del maligno en esta tierra, sumo sacerdote del mal y el dolor, observaba a Akane Tendo de pies a cabeza. Un pesado silencio se hizo entre ellos.

-tiempo? Que es el tiempo para nosotros pequeña? Que son cincuenta, cien, ochenta años?-

Los brujos estaban como paralizados, al fin Akane puso un serio rostro.

-que buscas Kumon?-

-a ti, o lo que tienes, preferiría ambas cosas-

Akane retrocedió un paso, tan atenta a Ryo como a todo alrededor

-si me estas pidiendo que vuelva con ustedes, no quiero Ryo, ni puedo, mi alma se niega a volver a ser sirviente de mis deseos mas oscuros-

Kumon meneo la cabeza.

-Herb tenia razón entonces? Esa ridícula cosa, ese pequeño sello de nuestro enemigo, entonces es cierto... tienes conciencia? Tienes remordimientos? Tienes culpa? Te compadezco pequeña, disfrutabas lo que hacías, te encantaba matar y mutilar, torturar y oír los llantos de aquellos que quedaban vivos... los escuchas? Escuchas las suplicas que antes ignorabas? Los gritos que tanto deseabas oír? Te persiguen esos rostros llorosos que suplicaban piedad? La muerte como ultima liberación?.

Akane por primera vez alejo la mirada de los ojos de su viejo maestro, miro primero al piso y luego al costado.

-tu me dijiste que esa era mi misión, que algunos eran los buenos, otros los malos. Tu me engañaste diciéndome que mi padre quería que yo me convirtiera en esto que soy ahora... que mis hermanas murieron por que yo fuera una bruja. Hiciste que lo peor de mi aflorara, que la maldad de mi magia me dominara... no me dejaste dudar. Eres me decías, Serás me repetías, abusaste de mi mente y de mi cuerpo de manera innombrable..-

Kumon sonrió

-que bellos recuerdos, no? Tu y yo... jamás te quejaste, te encantaba que me fijara en ti... que ti hiciera todo lo que quisiera...-

Akane lo miro con furia contenida en sus ojos... pero luego recobro su compostura

-ya no soy aquella... odio esos recuerdos de mi, odio la magia-

Ryo volvió a negar con la cabeza.

-odias la magia, odias ser una de nosotros, odias los recuerdos que tienes, odias esta vida, tienes miedo de perder el control, miedo de ser como yo, miedo de que los Iluminados te encuentren, envidia de aquellos pusilánimes mortales... entonces, solo hay algo que puedo hacer por ti mi pequeña, liberarte de esta odiada y temida vida- Kumon estiro su brazo izquierdo, una neblina gris se extendió de ella y la afilada forma de una larga espada se hizo visible- Akane, ocupas un lugar que necesitamos, si no estas con nosotros, están en contra nuestra...-

En un parpadeo, recorrió la distancia que los separaba, atacando con su filo al cuello de ella, un sonido metálico se dejo escuchar... un sable en la mano derecha de la bruja detuvo el ataque.


-detente hermano, detente-

Ambos jinetes detuvieron su carrera... el monje descendió de su cabalgadura, su bastón en su mano. Ranma bajo de un salto, desenvainando su espada, cerca se escuchaba los sonidos de un duelo a espada. El sacerdote se llevo un dedo a los labios... y se acerco a el.

-nunca uno viene solo... al menos otro puede estar aquí cerca, rápido, hay que encontrarlo- Ranma asintió, ambos se separaron, rodeando el lugar del duelo.


Ryo Kumon sonrió, hacia mucho, mucho que no tenia un duelo en condiciones, Akane fue su alumna en magia, vicios y pelea... cada estocada, cada finita, cada lance fue bloqueado, ignorada o detenida, mas de una vez se vio obligado a retroceder para esquivar el mismo...

Tendo no era un rival para descuidar... era inhumana en sus combates... mas de un Iluminado escapo apenas para contarlo.

Era una bruja negra excepcional, y en algún tiempo fue una alumna aventajada, deseosa de conocer los secretos de la magia, lo oculto y el placer.

Fue su alumna, y también su juguete preferido.

Si, Akane tenia mucho porque matarlo aquí, lo haría rápidamente? O, como en los viejos tiempos, tomándose el tiempo para disfrutar su agonía?

El líder de los Oscuros empezó a retroceder hacia la espesura, ya no podía perder tiempo, ellos acabarían con la traidora, antes que aquellos se hicieran presente, como temia.


Ranma caminaba silenciosamente en la espesura, de repente se detuvo… algo en su interior gritaba peligro, trago saliva casi con esfuerzo, cerro sus ojos tratando de recordar lo que el monje le había enseñado.

-Aquel que es luz, Alfa, quien es primero, Omega quien es ultimo, aquel que es padre, que fue hijo y es espíritu, me protege, me cuida y me bendice ante tu soplo maligno e inútil- Giro lentamente, a seis pasos, un gran sujeto, con una túnica negra y encarnada lo miraba sonriendo.

Ranma puso su enorme espada a su frente, el brujo estiro su mano derecha, y una espada aun mas gigantesca se hizo sólida desde la niebla.


Ryo y Akane cruzaron sus espadas una vez mas y se separaron, Kumon con una sonrisa, pero manteniendo la guardia, al igual que la seria Akane.

Esta ultima se mantenía en el centro de la amplia vereda, evitando acercarse a la líneas de árboles, como temiendo algo... no en vano fue una de ellas, y sabia como había muerto su madre.

Kumon la miro oblicuamente, sin perder su ceño sonriente, como disfrutando, hacia tiempo que no tenia un duelo a muerte así, debía realmente felicitarse a si mismo, su alumna demostraba que había aprendido las lecciones que le había dado, aparte de prever lo de sus compañeros ocultos.

-a que le temes preciosa? Acaso crees que podría traicionarte? Igual que tu padre?-

-lo harías, se que lo harías-

-yo?, prefiero hacer las cosas a la antigua- volvió a lazarse violentamente, pero con intención de acercarla a los arbustos y troncos mas que herirla-


-Aquel que es luz, Alfa, quien es primero, Omega quien es ultimo, aquel que es padre, que fue hijo y es espíritu, me protege, me cuida y me bendice ante tu soplo maligno e inútil-

El muchacho con una túnica negra giro con fastidio y enojo a mirar a quien pronunciaba esas palabras, tenia un rostro bello e inmaculado, así como unos hermosos pendientes con forma de dragón, resoplo al ver a el rubio monje que había pronunciado el hechizo de protección

-Godofredo... estas lejos de tu cueva, iluso ratón de campo- estiro su mano derecha y una fina espada china se solidifico en su puño.

El cura nada dijo, esperaba apoyado en su larga vara, pero a diferencia de otras ocasiones, Ranma habría notado en sus ojos una decisión distinta a la humilde vista que siempre solía tener.

-Y tu estas lejos de Oriente-

También su voz había cambiado, denotando en su timbre de voz una autoridad que no se solía escucharle

Herb miro hacia los brujos que peleaban con fiereza en la vereda... si el monje estaba aquí, eso significaba que ellos iban a intervenir.

-no puedo matarte... ahora, pero sufrirás lacayo, te lo juro- El bello brujo salto hacia el cura, quien lo espero como si nada importante pasara.


Algo debía estar pasando, Ryo pudo un par de veces acorralar a Akane contra los bordes del camino, pero la espada que esperaba atravesara su cuerpo o cortara su cabeza no cumplían con su designio... preocupado porque estaba enfrentando a otra Oscura sin hechizo de protección de por medio, o de que Herb y Taro lo pudieran traicionar a el, ya dejando que Akane lo convirtiera en fetas o ellos mismos, seria torpe, pero ya había sucedido, el mismo lo había hecho alguna vez, termino por separarse de su oponente, y frustrado grito al bosque.

-QUE ESTAN ESPERANDO? AGAMOS LO QUE VINIMOS HACER Y LARGUEMONOS DE AQUI-

Akane abrió los ojos, esperando al menos un par de sus viejos colegas atacándola en segundos... sin embargo lo que la sorprendió a ella y a Kumon fue la repentina aparición de un guerrero enfundado en negro que detenía dificultosamente los embates de un gigante vestido igual a ella y Ryo... instantes después, otro brujo cayo en medio del sendero, mientras un religioso caminaba lentamente hacia ellos, el líder de los Oscuros miro con desagrado a su colega caído

-Herb, si tus habilidades de pelea fueran tan grandes como tu magia o tu boca, serias el mas grande de todos nosotros...-

El agraciado brujo se levanto como un rayo e intento atacar nuevamente al cura, pero este moviendo su vara rápidamente, lo hizo pasar de largo al tiempo que le castigaba dolorosamente la espalda y lo estrellaba contra un árbol

Ranma no la tenia tan fácil, Taro, el cuarto de los siete, era un gigante que empuñaba un inmenso mandoble, el hijo de Genma sabia que debía evitar ese espadón, lento, cierto, pero cuya herida era casi siempre mortal o al menos costaba brazos o piernas... tal vez con el hechizo de protección eso no pasara... pero dolería como tal. Ranma esquivaba, amagaba, dejando que el acero pasara de largo, nunca pensó que su espada pudiera detener esa desproporcionada arma, se partiría con seguridad... solo esperaba buscando su oportunidad.

Cosa que ocurrió cuando el que fuera cruzado tropezó con una raíz.. Taro lano un grito de victoria al ver que su rival perdía su punto de equilibrio y retrocedía con la guardia baja, descargo un terrible hachazo... que se hundió en un árbol

El otrora Jenízaro recupero un tanto su centro de gravedad y girando fue el quien descargo el golpe.

Nada parecía haber pasado... Ranma no sintió que hubiera herido al brujo, su espada no pareció atravesar carne y hueso, una sensación que el conocía muy bien... hasta que el brujo se arrodillo, apretando la mandíbula con fuerza, un gemido de dolor escapando... luego Taro cayo al piso, a unos pasos de donde Herb volvía a caer.

Ryo Kumon suspiro, Herb se puso a su lado... frente a ellos, el monje, Akane y Ranma formaban ahora una línea... tomándose la espalda, Taro se situó junto a sus compañeros, pero era evidente que no podía seguir combatiendo... Ranma observo que la espada clavada en el árbol, haciéndose vapor desapareció dejando solamente la herida en la madera.

-así que la solitaria bruja consiguió ayuda...-Kumon miro a Ranma, pero mucho mas a Godofredo- y muy importante... ahora... será para ayudarla... o matarla?-

Los brujos simplemente se desvanecieron, dejando a sus rivales solos.


Cologne miraba fijamente la puerta, sentada en la tosca mesa de la cocina de la cabaña que compartía con Akane y sus hermanas... algo le decía que cosas sucedían, no podía, como Akane, escuchar las palabras de las hojas en el viento, o entender el trinar de pájaros.. pero que gran cantidad de ellos estuviera volando sin ton ni son era mala señal... que se confirmo cuando dos aves entraron a la cabaña y se posaron sobre la mesa.

-Cologne, que pasa?- pregunto un hermoso faisán, un cuervo se unió a la conversación

-hay algo en el bosque...- la anciana miro a las aves.

-ustedes lo sintieron también?- Nabiki, el cuervo voló hasta un posadero junto a un hoyo sobre la puerta, mirando hacia el exterior.

-estábamos con Mateo y Robert, cuando volvimos a la normalidad, lo sentimos, una sensación de terror y peligro que no recordáramos desde antes que Akane nos encontrara-

La vieja mujer asintió, para Kasumi y Nabiki, lo normal era ser pajaros... no ya humanas, eso era algo que dejaban para ocasiones especiales, como conocer gente nueva o pasar un rato con sus amantes... pero vuelta a ser aves nuevamente, los instintos y sentidos de los animales acompañaban sus verdaderas personalidades... "terror y peligro", algo estaba pasando en el bosque... y todas sentían que tenia que ver con Akane.


-se han ido?- Ranma miraba donde estuvieron hasta hacia instantes los brujos, Akane asintió

-Taro es un gran luchador, pero Herb es mucho mejor mago que guerrero... Ryo sabia que estaba en desventaja, siempre supo cuando era mejor dejar la pelea para otro día-

Ranma asintió a su vez... un buen jefe sabe cuando atacar, cuando resistir y cuando retirarse, miro a la bruja.

-te habían tendido una emboscada-

-igual que con mi madre, como lo supieron?- El monje hablo con una voz nuevamente queda y su habitual vista modesta.

-mis señores y señoras me avisaron de que estabas en peligro... gracias al señor llegamos a tiempo- Ranma miro a Akane, y luego al monje, las ultimas palabras de Kumon le preocupaban.

-no me has dicho que desean los Iluminados con Akane? Sabes cuales son sus intenciones?-

El monje sonrió humildemente.

-Acaso el brujo a sembrado la semilla de la duda en ti hermano? Como te dije, soy un mensajero y sirviente de ellos, nada me dicen si no debo saberlo... pero, si su intención es acabar con tu amiga, por que no dejar que lo hicieran ellos? Por que avisarnos para que pudiéramos llegar justo a tiempo?-

Ranma tubo que aceptar que las palabras eran lógicas, aun así, en tantos años guerreando, sabia que algunos estados poderosos tomaban aliados débiles, para luego de los momentos de peligro, acabar con ellos también Hasta que no supiera bien que sucedía, mantendría un ojo mirando a los Oscuros, y otros a los Iluminados.

Akane pareció leer ese pensamiento en la mente de su amigo. Le agrado que el siguiera protegiéndola, sabiendo quien era en realidad, al fin se acerco a el y le dijo, como si nada de lo que había sucedido hubiera pasado.

-El almuerzo esta listo, les parece si comemos?-


A gran distancia de allí, en un castillo decrepito, Ryo Kumon pensaba solitario en su cuarto.

Los cazadores habían casi habían sido cazados, varias veces pudo haber vencido a Akane, tantas como las que ella estuvo cerca de hacerlo...

La presencia de Godofredo fue una verdadera sorpresa... eso solo significaba que el juego ancestral estaba nuevamente en marcha.

Si tan solo lo hubiera sabido antes.

Medito las variables, y las incógnitas de la ecuación.. aun tenia una gran ventaja, ellos sabían quien era su traidora, y ahora sabían donde estaba.

Solo era cuestión de pensar bien el movimiento de las piezas.

Que el monje estuviera allí indicaban entonces que...

-entonces piensan destruirnos?-

-así es... ellos piensan que este es el momento- la suave voz contesto desde un lugar en las sombras.

Kumon asintió... mirando a los ojos de la gran incógnita de la ecuación

-pues se van a llevar una sorpresa que ninguno espera entonces- empezó a reír... casi como un loco, mientras una figura grácil y ágil emergió de las sombras.

Un halo de luz parecía envolver su silueta, vestida con una túnica de un blanco inmaculado que casi lastimaban los ojos de Ryo, esta persona rió suavemente.

-y el mundo será nuestro...-