. : : \ Contemos las Estrellas ! / : : .

Escrito por Faerie-Aisha


Ya me han dejado sin palabras… Sus mensajes me conmueven tanto que no sé qué más decirles a parte darles las gracias, mandarles mucho cariño y aún más gracias! Cuando leo sus reviews no puedo parar de sonreír como una estúpida en el medio de la clase, con esperanzas que nadie me esté mirando.

He al fin aquí el capítulo 9. Buenas ideas me vinieron la otra noche mientras escuchaba una canción, y éstas me motivaron a seguir escribiendo. Tengo que aprovechar esta nueva ráfaga de inspiración! Sin más que agregar, buena lectura y gracias por haber estado ahí para esta historia durante tantos años. :)


Capítulo 9

. : : \ La Calma Entre Dos Tormentas / : : .

Tan pronto pronunció que confirmaría en persona si estaba enamorado de él, Zero empezó a moverse. Aterrorizado como estaba, no hice cuidado al ruido que podía traicionar mi presencia cuando empecé a correr y rogué porque no me hubiesen escuchado.

Adónde iría Zero primero ? Sin dudarlo, a mi habitación. Todavía creía que yo estaba encerrado dentro de ella. Eso me haría ganar unos minutos. Tenía la suerte de mi lado, pero no por mucho tiempo. Tan pronto descubriría que mi habitación estaba vacía ― nunca cerraba la puerta de mi dormitorio a seguro cuando no me encontraba ― partiría a mi búsqueda por doquier en el MHHQ.

Tendría que salir de la base. Sin perder ni un minuto más.

Gracias a unos dash pude salir del corredor antes que Zero pudiese verme y emprendí el camino para ir al lobby del MHHQ. Ahí podría tomar uno de los tantos ascensores para alcanzar el parqueo subterráneo. Tomaría una de las motos ― las que usaban los Hunters cuando aparecía una urgencia en la ciudad ― y me marcharía a la metrópolis subterránea donde la población de Abel City debió transferirse tras el accidente de la colonia Eurasia. Me retiraría durante unas horas esperando que de esta manera daría tiempo a Zero de retomar su calma, y abandonar la idea de preguntarme de manera tan directa. Tenía la esperanza que así seria… Al menos tuviera tiempo para acostumbrarme a la idea, para recuperarme un poco más y así tener el coraje de enfrentarlo.

Finalmente alcancé el parqueo subterráneo. Dejé que la puerta escaneara la gema rojo rubí de mi casco como modo de identificación y la compuerta se abrió de manera automática – el hecho de ser comandante de una unidad me permitía usar una de las motos cuando quería y no exclusivamente cuando surgía una emergencia.

Realicé un ultimo dash hacia una de las motocicletas, y aun sin montarme en ella noté que mis manos ya temblaban menos. Me sentía un poco más seguro ahora que tenía un plan. Sin embargo, dudé antes de montarme en la moto : reconocía que había tomado una medida muy drástica y me preguntaba si esa era la buena solución. Y es que a pesar de todo estaba simplemente escapando del problema, no lo estaría enfrentando. Odiaba ser cobarde ! Eso no estaba inscrito en mis circuitos… Dr. Light no lo habría querido así.

Mientras reflexionaba, la compuerta que daba acceso al parqueo subterráneo se abrió y alguien entró. Una voz se hizo súbitamente oír haciendo que todas las moléculas de mi cuerpo se crisparan.

"X !"

Paré de respirar. Por un momento tuve hasta miedo de moverme. Pero recordé lo que había justo acabado de pensar, que no estaba en mí de ser cobarde, y volteé hacia la voz.

"Zero…"

"Qué haces acá ?" Me preguntó, luciendo sospechoso.

La tensión en el ambiente no podía llegar a un nivel más alto. Simplemente no existía nivel superior.

"Qué… qué haces acá ?" Me atreví a preguntarle, no queriendo responder a su pregunta.

Lo había pronunciado prácticamente con insolencia pero dentro de mí estaba haciendo todo lo posible para no sucumbir al pánico.

Cómo logró encontrarme ? Me habrá oído cuando empecé a correr y me habrá seguido ?

"Te pregunté primero." Remarcó, ligeramente irritado.

Esto me recordaba la conversación que habíamos tenido antes de emprender esa horrible y mítica pelea poco tiempo después del accidente Eurasia... El uno sospechando al otro y viceversa, creyendo que el otro era Maverick, lo que no nos dejó más alternativa que combatir. Lo recordaba bien, y además con mucho disgusto, y la conversación del momento me estaba dando la misma sensación.

Zero entonces acortó la distancia que nos separaba de manera lenta, como si él también necesitara tiempo para prepararse. Se paró justo en frente de mí. Desde que había llegado al parqueo había fijado en mí su mirada y no la había desviado hacia otro lado ni tan sólo una vez. Yo sólo miraba hacia abajo, avergonzado que me hubiese atrapado escapando la escena del crimen, a pesar de no estar seguro si Zero estaba al tanto que yo había oído la conversación entre Axl, Nana y él.

Mientras se acercaba, mi respiración se había acelerado de más en más y el temblor que había poseído mis manos se había ahora propagado por todo mi cuerpo.

Antes de que Zero hablara hubo un largo silencio de tortura en el cual el pánico me había carcomido desde dentro, y juro que tuve que hacer un esfuerzo sobrenatural para no huir de ahí aunque el miedo también me clavaba en mi puesto. Creo que finalmente fue por esto que no moví ni un solo dedo.

"Necesito preguntarte algo."

Seguí fijando el piso en silencio.

"X, mírame."

Si lo miraba en los ojos en ese momento temía que no aguantaría más y empezaría a llorar. Verlo ahora sólo podía recordarme la horrible escena en la cual los había descubierto a él y a Iris besándose apasionadamente en la foresta…

"X. Dije que me miraras."

Pero no subí la mirada. Porque…

Por más que quiera simplemente no puedo hacerlo, Zero… No voy a llorar en frente a ti, nunca más… Jamás sabrás qué tanto me ha dolido lo que has hecho ; si es Iris a quien quieres entonces no tengo el derecho de oponerme. Quién soy yo para hacerlo ? Yo sólo deseo tu felicidad… Así que no voy a llorar frente a ti, no te voy a preocupar con mis penas, no necesitas más peso sobre tus hombros de lo que ya tienes.

Entonces juro que en ese preciso momento tuve algo como una epifanía. Fue una verdadera revelación. Era como si mis pensamientos se habían desenredado del caos que habían hasta ahora formado, y todo pareció volverse perfectamente claro. Había finalmente encontrado cómo seguir viviendo.

Realizando que no despegaría la mirada del piso, Zero sostuvo mi mentón entre sus dedos y me forzó a subir la cabeza. En tiempo normal mis mejillas se hubiesen incendiado instantáneamente, pero con la nueva resolución que había tomado, hice lo que pensaba debía hacer, lo que sería mejor para todos…

"Zero, qué sucede ? Me tienes preocupado." Le pregunté con mi más dulce sonrisa.

Zero se sorprendió y me miró atónito. Se quedó callado. Proseguí :

"Vine a tomar una moto para hacer un paseo por la ciudad. Después de tantos días incrustado en esa habitación quería salir y distraerme. Pero tú no te ves bien, pasa algo ? Qué querías preguntarme ?" Dije, luciendo lo mas inocente posible, sonriendo como si ninguna preocupación me alteraba, como si nada hubiese pasado.

Zero no lograba entender cómo toda la expresión de mi cuerpo había cambiado repentinamente y drásticamente. Lo tomé tan desprevenido que entonces cambió de plan.

"No… no era importante… Sólo quería preguntarte cómo te encontrabas. Te vi tomar el ascensor para bajar aquí y como no habías salido de tu cuarto durante más de cuatro días quería saber si estabas bien."

"Ah ! De eso se trataba ? No te preocupes por mi, Zero. Estoy bien, puedes confiar en mí." Volví a sonreírle. Cuánta hipocresía…

Él se quedó confundido.

"Ahora si me disculpas tengo que irme." Dije mientras me montaba en la moto. "Hasta luego, Zero !"

"X, espera !"

Me congelé en mi puesto, nuevamente aterrorizado.

"Me alegro que estés bien." Dijo, aliviándome.

Pero cuando lo había dicho había notado que no había sonado totalmente sincero. Hasta se veía… cómo describirlo ? Como si estuviese… decepcionado.

Prendí el motor y salí a la autopista subterránea sin mirar atrás, temiendo que si durara ni aunque fuese un segundo más a solas con él me arrepentiría de lo que había hecho.


A las seis de la tarde volví al MHHQ. Había hecho un paseo por la ciudad, la cual quedaba a sólo diez minutos de la base intentando distraerme ― en vano ― y durante todo el camino entre los rascacielos subterráneos la brisa había acariciado mis mejillas llenas de lagrimas silenciosas. Sólo fue cuando sentí que en mis reservas ya no quedaba más agua que consideré volver a la base.

Estacioné la moto en su lugar y cuando me tocó atravesar la puerta para salir del área de parqueo me dije a mí mismo :

Cuando atravesaré esta compuerta ya no lloraré más por este amor imposible. Nunca más… Lo prometo.

Esa noche fui a la cantina. No podía evitarlo, estaba bastante hambriento – también necesitaba beber agua para recargar mis baterías – pero me hice lo más discreto posible. Y como cené demasiado temprano, no crucé a nadie conocido. Luego volví a mi habitación y me acosté. Esa noche no logré dormir.

Cuando amaneció, recordé que era sábado y por lo tanto a medio día tocaba almorzar todos juntos como se los habíamos prometido a Cinnamon. Deseoso de hablar con ella, me dirigí sin perder tiempo hacia el Centro de Reparación donde ella era la encargada junto a Lifesaver. La encontré regando unos tulipanes naturales – algo raro en nuestra época apocalíptica – en un florero sobre su escritorio. Toqué antes de entrar aunque Cinnamon siempre dejaba la puerta electrónica de su oficina abierta.

"X !" Se asombró al verme.

"Cinnamon, cómo estás ?"

Ella se acercó a mí con rapidez y poniendo sus manos a cada lado de mi rostro dijo :

"Siento como si no te hubiese visto en años !"

Sonreí tristemente.

"Cómo te sientes ?"

"Muy extraño… No tengo recuerdos de los cuatro días que vinieron de pasar… Sólo recuerdo los pensamientos que hicieron que pudiese emerger de esa depresión…"

Me refería a esos pensamientos en los cuales me había considerado un egoísta de pensar sólo en mí y no en la felicidad de Zero, y cuando me había dicho que existían cosas mucho más graves que lo que me estaba sucediendo, que debía madurar y ser más fuerte.

"Qué fue lo que sucedió, X ? Por qué te deprimiste ? Todos estaban tan preocupados ! Tu desaparición no pasó desapercibida ! Alia hasta tuvo que mentirles a los de tu unidad, les dijo a tus soldados que habías sido herido en una misión de tipo S, que por eso nadie estaba al tanto, y que estabas siendo reparado. Pasé varias veces por tu habitación pero no respondías…"

"Fue por… Zero e Iris."

Bajó la mirada con tristeza y suspiró.

"Me lo imaginé... Fue cuando oíste que se habían juntado ?"

"Peor aún, los descubrí besándose y así lo supe."

Cinnamon se cubrió la boca con sus manos, anonadada.

"Pero por favor no te preocupes por mí, ya estoy mejor. Sólo debo acostumbrarme a la idea y estaré bien."

La enfermera me escuchaba atentamente pero ninguno de los dos creíamos en mis palabras.

"Mira, por lo de esta tarde, lo del almuerzo, cancelaré todo."

"No, Cinnamon, no hace falta. Es mejor que no lo anules así podré mostrarles a todos que ya estoy bien y que ya no necesitan preocuparse por mí."

"Pero qué les dirás a los que no saben por qué te aislaste de tal manera ?"

"La misma cosa que Alia les dijo a los de mi unidad."

"Pero Zero no te creerá, o sí ?"

"Él odia inmiscuirse en los asuntos de los demás. No pide explicaciones por tus acciones a menos que tú mismo se las quieras explicar. Si uno no desea hablar de algo él siempre respetará tu deseo. Además, ya he enfrentado a Zero."

"En serio ? Y cómo se pasó ?"

"No preguntó el porqué, sólo quería saber si estaba bien."

"Eso no me sorprende de él. Me imagino que le respondiste –"

"Le dije que estaba perfectamente bien. Lo tomé desprevenido y no quiso insistir más sobre el tema. Puedes creer que hasta se lo dije sonriendo ?" Dije, disgustado de mí mismo por haberle mentido.

"Tienes coraje, X."

"Al contrario…"

"Al menos déjame hacer algo por ti ! Si Zero se aparece con Iris a mediodía le diré que no está invitada y no la dejaré entrar." Dijo mientras cerraba los puños, los ojos brillosos, luciendo sumamente determinada.

Cinnamon había vuelto a su acostumbrada personalidad aniñada. Y aunque sabía que bromeaba, la imagen me hizo sonreír por la primera vez con sinceridad desde el terrible acontecimiento de hacía ya cinco días atrás.


Tan pronto salí del Centro de Reparación, supe que tenía que pasar a ver a Signas para excusarme y declarar que mi unidad estaba nuevamente activa. Por supuesto que la culpabilidad me estaba consumiendo mientras caminaba hacia su oficina en la torre mas alta de la base, pero era un paso inevitable.

Cuando finalmente llegué, me extrañó no encontrar a Alia supervisando la entrada de su oficina. Ella era la operadora más talentosa de entre todo el personal del MHHQ, y gracias a ello se había convertido prácticamente en la mano derecha del Comandante. A veces se decía por los corredores de la base que ella no era más que una simple secretaria, aunque yo sabía que ella tenía un papel mucho más importante.

Decidí entrar de todas maneras. Me preparaba en anunciar mi llegada cuando al acercarme a la compuerta ésta se abrió automáticamente, tomándome a mí y a Signas de sorpresa. Me saltó al ojo cómo el Comandante apagó súbitamente la pantalla holográmica de su computadora. Decidí ignorarlo. Signas seguramente tenía acceso a muchos documentos confidenciales...

"X, es un placer verte en pie." Declaró con calma sentado detrás de su extenso escritorio ovalado, y detrás de él podía observar a través los ventanales los techos del vasto MHHQ y una hermosa vista panorámica de la foresta artificial.

"Alia no estaba, y necesitaba hablar con usted. La compuerta se abrió automáticamente, no era mi intención irrumpir así."

"Lo sé. No hace falta pedir disculpas."

"Sin querer tomar mucho de su tiempo, sólo pasaba a anunciarle que mi unidad y yo estamos nuevamente a su disposición."

"Entendido."

Pasmado de que Signas no me regañara o intentara obtener al menos una explicación, me quedé callado, preguntándome qué podía ser lo que Alia le había dicho.

"De hecho, caes muy bien, X. Tengo una misión extremadamente importante a confiar a una de mis dos mejores unidades. Aprovechando de que estés aquí, llamaré a Zero."

A Signas le bastó con presionar un botón en una máquina sobre su escritorio para que Zero escuchara directamente la alerta a través su casco, un sonido particular que los Comandantes de unidades reconocían todos y que significaba que el líder del MHHQ los requería en su oficina.

De repente sentía mi corazón electrónico latir con intensidad en mi pecho ; cuando había venido a la oficina de Signas no había imaginado que vería a Zero de entre todos.

No pasaron más de cinco minutos que éste anunció su presencia a través la compuerta. Resultaba que él sí sabía que ésta se abría automáticamente al acercarse cuando Alia no se encontraba...

"Zero, puedes pasar."

Cuando entró a la extensa oficina y me vio, sus ojos se abrieron ligeramente con sorpresa, aunque el resto de su expresión permanecía igual de impenetrable como de costumbre.

"X... Buenos días." Dijo mientras se paraba a mi lado frente al escritorio.

"Buenos días Zero…"

Pero Signas no nos dejó intercambiar más palabras.

"Comandantes. Si los he convocado a mi oficina es porque tengo una misión de extrema importancia a confiarles. Conociendo la Repliforce, sabrán que no pasaron simplemente a saludarnos. Por más inverisímil que parezca, vinieron a pedirnos ayuda. Creo que ya saben que la organización tiene varias bases alrededor del mundo. Resulta que la base implantada en los Estados Unidos está en estado crítico : ha habido una severa insurrección de Mavericks estos últimos meses y están a borde de perderla. Una de vuestras unidades deberá ir a los Estados Unidos a asistir la base americana de la Repliforce."

"Qué ? Pero es una locura !" Exclamé sin controlar mis palabras. "Por más que quisiera poder ayudarlos, no podemos permitirnos perder una unidad completa ! Somos ya tan pocos…"

"Ah sí ? Pues a mí me parece que no estabas pensando lo mismo cuando decidiste tomar cuatro días de vacaciones sin anunciárselo a nadie."

"Comandante !" Un silencio en el cual me sentí terriblemente culpable y avergonzado. "Usted tiene razón. Fue extremadamente irresponsable de mi parte... Si una de nuestras unidades tiene que ir, será la mía."

De repente, Zero agarró mi brazo con fuerza. Volteé la cabeza hacia él, sorprendido. Lo había hecho de manera impulsiva dentro de su enojo.

"Esperen un momento ! Y cuánto tiempo se supone que esto durará ?" Exclamó.

"Cuanto tiempo sea necesario. Puede ser cuestión de semanas a algunos meses, como puede ser cuestión de varios años si la situación no se calma."

"Y qué pasa si a Sigma se le ocurre resurgir durante este periodo, eh ? Signas, sabes muy bien que sólo X y yo, juntos, podemos vencerlo."

"Entonces emitiré la orden a la unidad 17 de regresar enseguida. Aunque creo que eso no es lo que realmente te estorba, Zero."

Enseguida soltó mi brazo, sintiéndose ligeramente incómodo. Esto me hizo comprender a lo que se refería el Comandante y me sonrojé, cortándome la respiración por unos segundos.

"X. Zero. La Repliforce ya se ha marchado pero la negociación duró varios días. La decisión ya ha sido tomada y no podemos volver atrás. A cambio de nuestra ayuda, ellos también nos asistirán en el futuro. Es nuestra oportunidad de formar una alianza tan necesitada. Cómo podrán comprender, detrás de todas estas formalidades yace une acuerdo diplomático de sumo interés estratégico, que nos beneficiará a todos a largo plazo."

A ninguno de los dos nos gustaba la idea, pero qué podíamos responder a eso ? No podíamos desobedecer. Pero por encima de todo hubiese sido extremadamente egoísta de nuestra parte.

"Cuándo inicia la misión ?" Pregunté.

"En cinco días, a las siete de la mañana."

Al escuchar esto, Zero exhaló con severa irritación.

"Supongo que mi presencia ya no es requerida. Me marcho."

Cuando me quedé a solas con Signas a oír los detalles de la misión, lo hice con tremenda melancolía.


No perdí más tiempo. Esa misma mañana tuve una dura sesión de práctica con mi unidad. Pero cuando el reloj digital de la espaciosa sala de entrenamiento marcó las una de la tarde, supe que no podía postergarlo más. Este era el último paso a tomar. Si durante el almuerzo de Cinnamon lograría quedarme ecuánime frente a Zero y Iris y lo que ahora los dos formaban, si lograría engañar a todos haciéndoles pensar que yo estaba bien, no tendría que preocuparme más. Lo más difícil ya hubiese pasado – el primer encuentro cara a cara con la realidad – y luego sólo tendría que mantener la fachada hasta que me marchara del país.

No voy a mentir y decir que no estaba asustado, pero cuando llegué al punto de encuentro debo conceder que mis pasos eran determinados. Tan pronto puse pié dentro del comedor con media hora de atraso, encontré a todo el grupo ya instalado en la mesa, charlando en voz baja. Zero y Iris también estaban ahí, aunque lucían prácticamente aislados en un rincón de la mesa. Al verme, muchos se levantaron sorprendidos. Probablemente habían estado hablando de mí, y habían creído que no vendría.

"X, estás mejor ?" Me preguntó Massimo.

"Alia nos contó que esa tarde después del incendio te llamaron para una misión y que esos malditos Mavericks te habían gravemente herido." Dijo Marino con el ceño fruncido, preocupada – algo difícil de ver en ella.

"Sí… Tuve que pasar cuatro días enteros en una cápsula de reparación…" Mentí, mientras evitaba cruzar la mirada de Zero. "Pero ya estoy completamente recuperado. Discúlpenme por haberlos hecho preocupar."

"No te disculpes, lo importante es que ahora estés bien." Dijo Alia, y le hice una seña discreta, dándole las gracias por haberme creado una coartada.

Sin tardar, avergonzado por toda la atención que estaba atrayendo, me senté en la única silla que quedaba libre entre Alia y Marino. Frente a mí, Nana y Axl me sonreían con alivio.

Los mismos tulipanes naturales que había visto a Cinnamon regar esa mañana habían sido colocados en el centro de la mesa y la misma atención había sido puesto en los detalles, el delantal, la cubertería, los individuales… Conversación sobre hechos sin importancia empezó a llenar el silencio. Y sin perder más tiempo, pequeños robots empezaron a traer nuestros platos.

Mientras almorzábamos en paz no podía creer qué tanto había sucedido desde la última vez que me había sentado en esa misma mesa, la semana anterior. Pero si no fuera por la presencia de Iris en el otro rincón junto a Zero, hubiese podido declarar que me sentía afortunado de estar ahí nuevamente con mis amigos. Que no había otro lugar donde podía estar mejor en esos temibles momentos. Creo que esto fue lo que lo volvió todo más soportable ; el apoyo de esas personas tan importantes para mí.

Pero mi ligera alegría no perduró, porque empecé a realizar las consecuencias de mi decisión. Tendría que marcharme por una duración indefinida de Japón, donde no volvería a pasar tan valiosos momentos con ellos, y mucho menos con Zero. Aunque probablemente esta era la mejor solución a mi problema. Quizás así lograría olvidar los repetidos besos de Iris en su mejilla… O olvidar que los dos estaban agarrados de las manos bajo la mesa… Nunca conseguiría ver a Zero como un simple amigo – eso era un hecho seguro – pero al menos lograría alejar el dolor que constreñía mi corazón. La Repliforce ya se había marchado, pero Iris aún permanecía. Quién sabía por cuánto tiempo pensaba quedarse a los lados de Zero ?

Cada vez me forzaba a desviar la mirada de la nueva pareja, pero me era prácticamente imposible desviarla por mucho tiempo. La naturaleza humana que Dr. Light había implementado en mí y que los Reploids habían heredado era de un masoquismo inexplicable…

Por otro lado, al observar a Iris con más detenimiento, al verla interactuar con los demás, empecé a notar algo. Zero solía decirme que confiaba en las personas con demasiada facilidad. Por supuesto, la chica nunca había sido mi Reploid preferido, pero ahora había algo en su mirada que ni siquiera me inspiraba confianza. Era una sensación sin fundamento o explicación, pero que no podía ignorar. Si solía confiar en las personas rápidamente era porque tenía un don para identificar aquellos que de verdad lo merecían. Qué le había sucedido durante esos cuatro años en los cuales se había marchado del MHHQ ? Algo en ella había cambiado drásticamente.

Durante el almuerzo muchos intentaron establecer la conversación conmigo, como para asegurarse que realmente estaba mejor. Otros lo hacían seguramente para distraerme de Zero e Iris, aunque nunca lo admitirían. Pero en general la conversación fluyó bien entre el grupo, y aunque Zero y yo nunca intercambiamos palabras directamente – tampoco Iris y yo por cierto – no podía reprocharle : sabía que estaba enojado conmigo por haber aceptado tan fácilmente de marcharme del país.

Finalmente, cuando todos empezaron a levantarse de la mesa, suspiré con inconmensurable alivio. No había sido fácil, pero había logrado soportar la dura realidad que literalmente yacía frente a mí. Primeramente gracias al apoyo de Cinnamon, Axl, Nana y Alia, a la presencia de Marino, Massimo y Spider, pero también gracias al hecho que me marchaba pronto. El sábado siguiente estaría a once mil kilómetros de distancia y no tendría que revivir la experiencia.

Cuando salimos de la sala de reunión hecha comedor, Axl y Nana me detuvieron en el pasillo. Pero tan pronto vimos que no muy lejos de nosotros Iris y Zero estaban inmersos en una conversación, se quedaron callados. Sin quererlo nos encontramos prácticamente espiándolos. Y gracias al echo del corredor artificialmente iluminado, logramos reconocer algunas palabras. Comprendí rápidamente que ella tenía que ir a algún lado y que Zero no parecía muy contento de tener que dejarla ir.

"Chicos, me van a disculpar pero tengo que hacer algo ahora."

"Qué ? Pero si no hemos hablado desde hace cinco días !" Se quejó Axl.

"Qué necesitas hacer ?" Preguntó Nana, notando en mi mirada como algún brillo que delataba mi gravedad.

A lo lejos, Iris y Zero se separaron y empezaron a caminar en dirección opuesta. Supe que no había tiempo que perder.

"Les explicaré luego, ahora no hay tiempo."

Y mientras Zero desaparecía de mi campo de vista, abandoné los rostros decepcionados de Nana y Axl para seguir a Iris. Algo en mí me reclamaba hacerlo.


No comprendí cómo Iris había obtenido la autorización para acceder al parqueo y usar una de las motos del MHHQ, pero tan pronto la compuerta se abrió y ella salió a la autopista subterránea, tomé una moto y arranqué antes que la compuerta volviera a cerrarse. Me impresionó con qué velocidad ella emprendió su camino y fue un milagro que no la perdí de vista. Puesto que las motos eran de una tecnología silenciosa, podía seguirla sin que notara mi presencia. Sólo bastaba con mantenerme bien alejado detrás de ella.

Iris no tardó en cambiar de carril para tomar el camino que llevaba a la superficie. Si no se dirigía a la ciudad, adónde iba entonces ? Ya al aire libre, pocos minutos pasaron cuando de repente la Reploid cambió de dirección y dio una vuelta de noventa grados, saliendo así de la calle para adentrarse a la foresta artificial. Por un segundo temí que había notado mi presencia pero no vacilé. Ya no la veía pero gracias a los indicios que dejaba la moto sobre el pasto me fue fácil seguir su camino. La hierba artificial no era destruida sino aplastada, ya que las motos se deslizaban a pocos centímetros del suelo en vez de rodar. Pero de cualquier manera me era posible ver por donde había tomado.

Pasó media hora antes que empezara a comprender a donde se dirigía Iris. Escondido entre los árboles, como digerido por la foresta, yacía un reducido edificio abandonado. Bajé la velocidad y frené. Dejé mi moto escondida entre masivos arbustos, y me recosté detrás de un árbol a examinar el espacio vacío de la foresta que albergaba al edificio. Y ahí me quedé observando cómo Iris se desmontaba de su moto y entraba al lugar.

Espera un minuto…

La fachada del inmueble me resultaba extremadamente familiar. No había sido ahí donde, años atrás, había sucedido una verdadera tragedia ? A pesar del estado degradado de las paredes, y las innumerables lianas que parecían querer tragarse el edificio, recuerdos empezaron a fluir por mis circuitos. La edificación había sido una vez un laboratorio de investigación, donde numerosos experimentos habían sido llevados con el fin de erradicar el virus Maverick. Uno de estos experimentos había salido de control, soltando el virus y dejando a todos los científicos y empleados del laboratorio vulnerables. En pocos minutos decenas de Reploids inocentes habían sido contaminados, y el MHHQ había sido encargada de eliminar la amenaza.

Yo mismo hacía parte de la unidad quien recibió la misión ese día… Había sido al inicio de mi carrera como Maverick Hunter, por lo tanto mi experiencia en el campo era muy limitada, y con toda sinceridad estaba sumamente aprehensivo. Recuerdo la aterradora lucha que tomaba lugar en mi interior al saber que debía eliminar estos Reploids ; personas que pocas horas antes habían estado tranquilamente trabajando para exterminar el mismo virus que ahora los consumía…

En ese época estaba aún bajo el comando de Zero. Recuerdo que a penas nos conocíamos, pero que a pesar de ello él había percibido mi lucha interna, y me había dicho estas palabras antes de entrar al laboratorio – me había sorprendido con el sentimiento y gentileza que las había pronunciado ; antes de ello mi Comandante me había parecido insensible y frío :

"Comprendo tu aprehensión. Yo también pasé por ello al principio. Sólo recuerda que las almas de todos estos respetables Reploids no merecen ser deshonrados con tal virus, y que ellos mismos pedirían ser eliminados antes de convertirse en lo que tanto deseaban destruir. Además de proteger los demás de esta amenaza, estamos haciendo lo correcto para ellos mismos."

Qué estaba haciendo Iris aquí ? El lugar había sido clasificado de alto riesgo, las paredes, suelos y aparatos literalmente rebozaban con el virus. Estaba ella consciente del peligro ? Iris estaba lejos de ganar mi simpatía, pero por más que me desagradara no merecía convertirse en Maverick. Nadie lo merecía. No había peor deshonor para un Reploid que convertirse en Maverick. Tal como lo había dicho Zero años atrás.

Si estaba en mi poder evitarlo entonces debía hacer algo, aunque esto significara traicionar mi presencia y revelarle porqué la había seguido hasta allí. Sin perder ni un segundo más me preparé a salir de mi escondite cuando alguien me agarró por detrás, un brazo alrededor de mi pecho impidiendo que me moviera, y una mano sobre mi boca que terminó por ahogar mi grito de sorpresa.

"X, soy yo." La mano sobre mi boca fue desplazada.

"Ze… Zero ?"