N.A.: ¡Perdón, Perdón, Perdón a la máxima potencia! :´(
Hola de nuevo, créanme que nunca pensé que iba a demorar tanto en actualizar; estas 2 semanas no he hecho más que torturarme pensando en por qué no puedo simplemente pasar mis pensamientos directamente a la página y publicar, y lo digo muy en serio. La razón de todo es que cuando comencé este fic estaba de vacaciones y ahora tuve que volver a mis obligaciones que demandan mucho tiempo, entonces cuando llegué a tener periodos libres me ganó el agotamiento. Sinceramente espero que sea la última vez que tarde tanto, pero me comprometo a buscar la forma de actualizar en una semana o menos.
Una vez más agradezco a todos quienes leen esta historia, no tienen idea de lo feliz que me hace leer sus comentarios, y por supuesto el saber que existe gente que la lee. Me hacen motivar, reír y sonreír. Como siempre el capítulo va dedicado a todos ustedes, pero esta vez va especialmente para hina2310, espero sacarte al menos una sonrisa más. Realmente hubiese querido actualizar antes pero no quería subir cualquier borrador y siempre intento hacer lo mejor dentro de mis posibilidades.
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, yo solo utilizo sus nombres con fines de entretención.
Disfruten el capítulo. :)
"¿Y bien? No tengo todo el día". -dijo Sue.
"¿Usted escuchó lo que decíamos en la grabación?"
"Ignorando el hecho de que no me han contestado debo decir que no, mi sistema de sonido presentó fallas técnicas y francamente nunca estuve tan feliz por ello. Con toda probabilidad estaría en terapia si hubiese escuchado sus balbuceos. Ahora sin más distractores hablen".
"Amm… Berry quería… probarse en el equipo de animadoras".
"¿Ah sí?" -inquirió la entrenadora mirándolas a ambas con desconfianza.
"¿Ah sí?" –repitió Rachel, Quinn la fulminó con la mirada –"…Es decir, sí, se vería muy bien en mi expediente".
"¿Añadir las animadoras a tu expediente, Berry? No me hagas reír, si todo tu cuerpo es una gelatina, es más, con tanta grasa me sorprende que la cama elástica resistiera tu peso". –Rachel se abrazó la cintura y Quinn no pudo evitar mirarla mientras lo hacía. ¿Gelatina? ¿Grasa? ¿De dónde? Y era obvio que Sue nunca la había tenido en brazos porque ella podía dar fe de que no pesaba nada. Tuvo que apartar la mirada, empezaba a sonrojarse, ella tampoco tenía por qué saber eso. –"Pues la respuesta es no, no permitiré que una adepta de Will Schuester se infiltre en mi escuadra. Nunca se puede descartar que barbilla de trasero haya decidido emparejar las cosas y explotar su lado malvado". –dijo Sue entrecerrando los ojos.
"Tres de sus animadoras están en el club glee". –dijo Rachel.
"Ellas no son un peligro, son fieles a mí. Aunque se rebelen siempre regresan. Pero al grano, Miss Focker, si tenías intenciones de pertenecer a mi equipo olvídalo y céntrate en sueños más probables como reunir fondos para extirparte esa nariz antes de que cobre vida propia".
"Su nariz está bien". –siseó Quinn repentinamente molesta. Ni siquiera se había dado cuenta de que lo había dicho en voz alta.
"¿Qué dijiste, Fabray?" –la capitana la miró extrañada, según ella no había dicho nada. Pero quería irse de ahí, mientras menos se enredara mejor.
"Coach, no quiero interrumpirla, pero se nos hace tarde para ir a clases".
"Oh, claro, se me olvidaba que cuando no están peleando por algún triángulo amoroso extravagante o cantando sobre ello también asisten a clases en este lugar. Bien por ustedes, quizá sus futuros no estén tan arruinados como yo creía. Está bien, sal tú primero Berry, que por cada minuto que te veo siento que aumento 10 kilos".
Rachel quiso preguntar ¿En serio? Pero se abstuvo, no por lo del peso, por el hecho de que las dejara ir así como así. Era muy sospechoso que Sue Silvester se conformara con una explicación tan simple. Ella estaba convencida de que intentaría chantajearlas o algo por el estilo. Por ahora se limitaría a abandonar esa oficina.
"¿Me necesita para algo más?" –preguntó Quinn deseando levantarse.
"Fabray, Fabray, ¿Realmente crees que las cité aquí para una charla informal? Su intento por engañarme fue tan patético que por esta vez me hizo gracia, solo por eso pueden irse… por ahora". –con eso Quinn se levantó y empezó a dirigirse hacia la puerta, pero Sue pareció recordar algo –"Ah, y debo advertirte que aunque tu fetichismo sexual por el uniforme de porristas me tiene sin cuidado si vuelvo a ver a Berry usando uno será tu cabeza la que rodará, ¿Entendido?" –Quinn se congeló y tensó su mandíbula – "¿Qué esperas? Sal de mi vista". –la chica asintió y dejó la habitación.
Ese par podía serle de utilidad en el futuro, pensó Sue. Por ahora con la información entre líneas que había obtenido era suficiente.
Apegándose a la meticulosidad de Rachel, Quinn le había entregado su horario personal, igual que ella sin especificar ninguna actividad, y habían acordado encuentros en los periodos libres de ambas, se veían entre y después de clases, sorteando también los entrenamientos de Quinn y las múltiples actividades de Rachel. Eso funcionó más o menos una semana y media porque ¿Para qué se inventaron las reglas si no para romperlas?
Curiosamente fue Rachel quien rompió el pacto perfecto, pero si le preguntaran culparía a Quinn hasta el final porque según su opinión había sido ella quien la había provocado. Todo empezó porque Quinn la recogió temprano para ir a la escuela y así tener un tiempo para ellas antes de clases –ya que durante 3 días las dos habían estado muy atareadas y casi no se habían visto, reduciendo sus encuentros a fugaces besos furtivos en el baño durante la hora del almuerzo, lo cual las tenía honestamente frustradas. –Hasta ahí todo iba de acuerdo al plan, lo habían acordado el día anterior, pero una vez que estacionaron y Quinn desabrochó su cinturón de seguridad para acercarse a Rachel las cosas empezaron a salirse poco a poco de control; el primer roce tuvo un efecto eléctrico que las paralizó a ambas por un momento. Se quedaron mirando a los ojos mientras la anticipación hacía que sus respiraciones se hicieran superficiales, Rachel quiso decir te extrañé pero nunca lo haría, sabía que no era posible en su posición.
"Extrañé esto". –dijo Quinn por ella antes de acercarla por la cintura y besar lentamente aquel punto sensible bajo su oreja.
Quinn se tomó su tiempo y no partió por los labios porque eso era exactamente lo que habían estado haciendo los 3 días anteriores, se mensajeaban, se encontraban en el baño, se besaban ávidamente en los labios durante unos pocos minutos y luego se iban cada una por su lado. Y según había comprobado, eso no le estaba ayudando a su cuerpo a dejar de sentirse atraído por la morena; Ese día se había levantado más temprano de lo habitual y merecía el derecho de llevar el ritmo con calma. Rachel se estremeció e inclinó su cabeza para darle un mejor acceso, dirigió su mano hasta el cabello de Quinn, soltándole la coleta para luego enredarlo entre sus dedos. Quinn se apartó unos centímetros y enseguida Rachel reclamó sus labios. Queriendo estar aún más cerca cogió la pierna de la capitana dándole un leve tirón hacia ella, la rubia se movió con algo de dificultad entre el volante y la palanca de cambio del auto para cumplir con la insinuación de la chica y finalmente acabó sentada sobre ella. Rachel suspiró y besó la comisura de los labios de Quinn, decidiéndose a delinearlos con su lengua, y cuando la rubia por fin entreabrió sus labios, sonó una alarma indicando que ya tenían que encaminarse hacia la escuela. La cantante echó la cabeza hacia atrás sin tratar de ocultar su gruñido de frustración, pero Quinn, lejos de dar el momento por terminado, cogió su rostro y la besó de vuelta apasionadamente, y sin perder tiempo pidió permiso con su lengua; cuando le fue concedido se inició una batalla dentro de sus bocas en la que no importaba quien ganaría porque inmersas en el entrelazamiento, el desliz y el contacto ambas se habían vuelto adictas a la sensación de lo que solo eran capaces de conseguir juntas. Quinn empujó su lengua unas cuantas veces más contra la lengua de Rachel y suavemente se apartó, respirando profundo y volviendo a su asiento.
"Ahora sí. Vamos". –dijo en voz baja, dando una mirada al espejo retrovisor y notando el estado de su cabello se dispuso a acomodarlo.
Ese fue el comienzo porque ¿Cómo la dejaba así? ¿Cómo? ¿Qué acaso esa chica en verdad estaba hecha de hielo? No era posible que recuperara la compostura tan pronto cuando ella apenas se podía mover. Por eso fue que durante el entrenamiento de las porristas se escabulló detrás de las gradas y esperó mientras ellas realizaban sus ejercicios hasta que Sue mandó a Quinn a buscar unas cosas.
La chica trotó por el campo de juego y cuando pasó junto a las gradas sintió un fuerte tirón en su brazo que la lanzó hacia un punto ciego, haciéndola colisionar con unos labios muy insistentes. Por una fracción de segundo se asustó, pero la sensación que le produjo el beso que estaba recibiendo ya le era familiar, además como confirmación se permitió sentir el inconfundible perfume de Rachel mientras correspondía al beso.
"¿Estás loca? Casi me mataste de un susto". –reclamó Quinn cuando se separaron para respirar. - "¿Y cómo es que tienes tanta fuerza?" –Rachel se encogió de hombros.
"Fue mi venganza por haberme dejado con ganas esta mañana". – ¿La había dejado con ganas? La rubia sonrió con suficiencia… hasta que recordó algo.
"Un momento, si mal no recuerdo tú no tienes libre esta hora".
"Una pequeña excepción". –admitió Rachel, quitándole importancia. –"Ahora vuelve allá antes de que la entrenadora Silvester venga a buscarte". –comentó indiferente y se dio la media vuelta, sonriendo satisfecha por la cara de desconcierto que puso Quinn.
"¿Esto fue todo? ¿Te vas y ya?"
"Síp". –contestó la morena con la voz fresca. –"Suerte. Diría rómpete una pierna, pero no creo que esa frase sea conveniente en este contexto". –volteó hacia ella para decir lo último antes de irse definitivamente.
Para ella había estado bien, su causa tenía un significado válido, para Quinn en cambio significó una pequeña revelación: Podemos saltarnos las reglas.
Así fue que la rubia se vio en libertad de acción y aprovechaba cada oportunidad que tenía para sorprender a la cantante. La exasperaba un poco pero a Quinn no le molestaba eso, siempre le había parecido satisfactorio provocarla; y aunque después de las primeras veces Rachel debió esperarlo, se seguía sorprendiendo cada vez que "alguien" la abordaba en algún pasillo, la hacía desaparecer dentro de salones desocupados o le rozaba el brazo casualmente entre el tumulto de estudiantes. Aún así no dijo nada porque secretamente le gustaba esa espontaneidad, y tampoco dijo ni una palabra la vez que Jacob Ben Israel la estaba persiguiendo por el pasillo y de la nada terminó estampado contra los casilleros en tanto la capitana y un pequeño séquito de sus porristas pasaron caminando altivas sin voltear a ver a nadie, Rachel supo que había sido Quinn porque dentro de su expresión inmutable ese movimiento de ceja marca Fabray la delató, pero después no le dijo nada al respecto porque le pareció que la había defendido, pero sabía que la rubia no lo aceptaría. Paso a paso.
Como un día cualquiera en que Rachel estaba practicando sola en el auditorio y no percibió cuando Quinn llegó por detrás del escenario y se sentó en el banquillo del piano. Al terminar escuchó unas notas al azar y se volteó asustada.
"Muy mal, horrible. Aún tienes mucho qué practicar antes de mostrar eso en público". –mintió Quinn haciéndolo obvio con una sonrisa. Rachel lo supo y rodó los ojos acercándose al piano.
"Mejor dicho, tú tienes problemas en los oídos. Deberías ir a un médico". –Quinn puso una mano sobre su pecho y abrió los ojos como platos aún en plan de broma antes de levantarse a saludar a la cantante con un pequeño roce de labios. -"¿Cómo lo haces para estar en todos lados? Empiezas a asustarme".
"Mm… tengo mis trucos. Aunque ahora fue una coincidencia, se suspendió mi clase de biología".
"¿Y cómo supiste que estaría aquí?"
"¿Bromeas, cierto? No hay nada más obvio que el hecho de que pasas tu tiempo libre entre clases aquí. Si es un secreto debe ser el peor guardado de la historia". –Rachel se indignó.
"Creo que el peor secreto de la historia va a ser nuestro acuerdo si no tenemos más cuidado".
"No habría problema, de por sí piensan que somos novias aunque ni nos hablemos en los pasillos. Siempre puedo volver a decirte nena y todos tranquilos".
"No, por favor no vuelvas a decirme nena, cuando lo haces suenas como si hubieras leído un manual de seducción de Noah".
"¿Él tiene algo así?"
"No lo sé, ese no es el punto".
"Porque si lo tuviera y yo me lo hubiese estudiado supongo que también tendría que decirte sexy princesa judía…"
"Ni te atrevas".
"No lo haré. Ya sería mentir demasiado".
"¿En serio? ¿Y qué dice eso sobre tus gustos?" –dijo Rachel con sorna.
"Cállate". –respondió Quinn golpeándole el brazo suavemente mientras intentaba parecer ofendida. Rachel la miró para quejarse y vio un fugaz destello de luz en sus ojos. En ese momento no hubo más que silencio entre ellas, pero a la morena no se le pasó el detalle: No lo negó.
Otro día en el que Quinn se dirigía tranquilamente a la última clase de la jornada fue abordada al pasar junto a la puerta del baño, para luego ser ingresada en él. Rachel cerró la puerta con seguro y le sonrió de la forma más inocente que pudo.
"¿Tú crees que solo porque sonríes así no te diré nada?" –dijo Quinn. -"¿Esto va a hacerse costumbre entre nosotras? Porque siento que voy a necesitar usar protección contra moretones en los brazos".
"No exageres, no te tomé con tanta fuerza". –Quinn rodó los ojos.
"Ve al punto, Berry, que llegaremos tarde a clases".
"Eso es precisamente lo que quería discutir contigo. ¿Qué te parece si nos saltamos esta clase?"
"Repite eso".
"Sé que me oíste perfectamente".
"Perdona mi incredulidad pero ¿Rachel Barbra Berry quiere hacer novillos? Es como mínimo para sorprenderse".
"Lo sé, es que mis padres me llamaron durante la hora de almuerzo, hay una cena y quieren que asista con ellos así que no podremos reunirnos más tarde".
"Oh…"
"Por eso te propongo esto. Si no quieres lo entiendo".
"Tengo clase de química".
"Y yo de álgebra". –dijo Rachel. Quinn lo meditó por un momento.
"Okay, hagámoslo".
"¿En serio?"
"Solo es una clase. No es que fueran a reprobarnos por inasistencia". –Rachel sonrió y rodeó a Quinn con sus brazos para fundirse en el primer beso del día. –"Solo tengo una condición". –dijo Quinn al separarse; Rachel la miró con curiosidad –"No pasemos todo el periodo de clases metidas aquí. No es que me moleste pero preferiría que hiciéramos esto en un lugar más salubre".
"Seguro, no era mi intención quedarme aquí tampoco, únicamente te saludaba".
Entonces sin perder otro minuto salieron juntas del lugar y se dirigieron hacia sus autos para ir a casa de Quinn por un rato.
Todas esas situaciones acumulativas fueron cambiando su estructurada relación, pero el verdadero punto de quiebre se produjo una noche en que Quinn tuvo un sueño muy confuso en el que se mezclaban besos dedicados, miradas oscurecidas y respiraciones entrecortadas. Despertó sobresaltada y sudando, al principio no podía recordar nada pero conforme normalizaba su respiración sobre las sábanas la imagen de Rachel pasó por su mente una y otra vez y su corazón comenzó a latir más rápido, y así siguió mientras intentaba con todas sus fuerzas y sin éxito alguno volverse a dormir; se levantó al baño para lavarse la cara y mojarse los brazos a ver si se despejaba, luego fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua, pero nada funcionó, volvió a su habitación y la recurrente imagen de un abdomen plano le causaba una extraña sensación en las manos y después de dar innumerables vueltas en la cama se le ocurrió la idea de llamarla, quizá si la tenía físicamente cerca podría dejar de pensar en ella y conciliar el sueño de una vez. Son las 2 de la mañana, me va a mandar al diablo, pensó. Pero ya tenía el teléfono en la mano.
"¿Sí?" –Dijo una Rachel somnolienta y con la voz ronca al contestar el teléfono.
"Rachel, soy Quinn". –contestó Quinn con las mejillas ardiendo, cada vez estaba más convencida de que era una locura.
"Ah, hola Quinnie…" -saludó en un suspiro.
"¿Quinnie?"
"¿Eh? Quinn, perdón, Quinn. Es… muy tarde, ¿No? ¿Pasa algo malo?" –dijo en tono preocupado, despertando de verdad al darse cuenta de cómo la había llamado.
"Lo sé, no, nada malo, es solo que… ¿Tus padres no están, cierto?"
"No están, ¿Por qué?"
"Bien, amm… es que no puedo dormir y…"
"Espera, ¿Hablabas en serio cuando dijiste que me llamarías cuando tuvieras insomnio?"
"La verdad no recordaba eso. Yo solo quería saber si te apetecería venir a mi casa y pasar la noche…"
"…" -Rachel quedó en blanco. De todas las cosas que pudo haber imaginado nunca…
"¿Sigues ahí?" –preguntó Quinn impaciente después de un rato.
"¿Tú dices ahora?" –reaccionó.
"Ajá".
"Es de madrugada, Quinn".
"Sí, lo sé". –lo sabía, era una mala idea.
"Y mañana hay clases".
"Bueno, si no quieres da igual, solo fue una idea estúpida, olvídalo". –dijo aparentando indiferencia.
"Detente ahí". –Rachel se incorporó en su cama bostezando. –"Nunca he dicho que no quiera".
"¿Entonces?"
"¿Por qué no vienes tú para acá? Son mis padres los que están fuera, tu mamá podría despertarse si llego".
"Porque mañana es día de escuela, si no me ve en el desayuno notará que no estoy y se preocupará".
"Podrías volver antes de que se despertara".
"Vamos Rachel, salir es más fácil para ti que para mí".
"Está bien, nos vemos allá, mantente atenta a mi llegada, pero te advierto yo me levanto temprano ejercitar". –Quinn pensó que ejercitar sería un problema estando lejos de su máquina de ejercicios, pero no dijo nada. – "Por cierto, ¿A tu mamá no le parecerá extraño que en la mañana aparezca alguien que no estaba ahí por la noche?"
"Yo me encargo de eso. Maneja con cuidado, adiós".
"Adiós".
Iría. A Quinn le dio un subidón de energía, Rachel en verdad iría. Nunca había llamado a nadie en medio de la noche para que fuera a su casa, ni siquiera a Finn que fue su novio por tanto tiempo, y entonces llamó a Rachel solo porque sí, sin ninguna esperanza real y ella aceptó, ¡Si hasta hacía apenas unas semanas no podían pasar 10 minutos solas en una habitación sin discutir por algo! Le abrumó ese pensamiento, ahora definitivamente no podría volver a la cama; se levantó como resorte a tomar un baño solo para pasar el rato.
Le había dicho que iría. Rachel seguía tendida de espaldas en la cama con el teléfono en la mano. Ni siquiera se había detenido a pensarlo antes como tal pero era una locura, eran más de las 2 de la madrugada, además nunca había pasado la noche con nadie, no era que fuese con la intención de que pasara nada pero además de haber asistido a contadas pijamadas con Kurt, Mercedes y eventualmente Tina, ella nunca había dormido con nadie. Incluso en esas ocasiones había dormido sola sacando a relucir su diva interna, porque era hija única, estaba acostumbrada a tener su lugar en la cama y no limitarse a un pequeño espacio; pero entonces Quinn Fabray la llama de madrugada, se lo propone y ella olvida todos sus preceptos para decirle que sí, y lo peor, no iba a retractarse, no quería retractarse. Se levantó por fin y comenzó a preparar un pequeño bolso con su ropa deportiva para la mañana y una muda de ropa para ir a la escuela porque sospechaba que no tendría tiempo para volver a su casa. Solo esperaba que la señora Fabray se lo tomara bien, aún no la conocía y no tenía idea de cómo reaccionaría. Pero realmente esa era la menor de las causas de su ansiedad. Y era de lo más inusual pero se le había quitado por completo el sueño.
Llegó a casa de Quinn casi a las 3 e incluso antes de que llegara a la puerta la rubia ya le estaba abriendo.
"No puedo creer que en verdad hayas venido". –dijo Quinn en voz baja, mirándola con incredulidad.
"Ni yo". –respondió Rachel de la misma forma.
Esas palabras de asombro susurradas fue lo único que se dijeron antes de subir a la habitación de Quinn intentando hacer el menor ruido posible. Rachel únicamente quería llegar al punto en que la puerta de la habitación se cerrara detrás de ella porque sabía que estaba cometiendo una locura y cada paso que avanzaba por las escaleras se lo recordaba; sentía el corazón palpitando en sus oídos y temía que alguien más pudiese escucharlo.
Finalmente llegaron a la habitación y Rachel suspiró de alivio, dejando el pequeño bolso que contenía sus cosas en el piso, junto a la cama, Quinn solo la miró con expectación.
"Condujiste en pijama". -rompió el silencio mordiéndose el labio para contener una sonrisa al reparar en la vestimenta de la morena.
"Pues… sí. Vestirme solo me hubiese retrasado más. ¿Tiene algo de malo mi ropa?" –Quinn la miró de arriba abajo y negó con la cabeza. Estaba realmente emocionada por verla y saber que aunque cerrara los ojos ella no desaparecería.
"En realidad creo que si llevaras esto a la escuela sería una mejora". –bromeó y Rachel rodó los ojos.
"Lo tomaré como un cumplido".
No más palabras. Quinn miró hacia el suelo y luego volvió su mirada hacia Rachel y su pijama. Nunca le había ocurrido antes con nadie pero mientras más la miraba más desaparecía la conciencia de la existencia de cualquier otra cosa, después llegó al punto en que las imágenes post-sueño se hicieron presentes en su mente otra vez. Se removió, dando un paso hacia adelante y acortó la distancia que las separaba tomando a Rachel desde la cintura de su pijama para atraerla hacia ella. La morena comenzó a temblar, ¿Cuáles serían las expectativas de Quinn acerca de esa noche? Era un buen punto qué aclarar, el problema era saber cuándo sería el momento indicado para hacerlo, suponía que lo antes posible pero no quería romper la atmósfera que se había creado alrededor de ellas. Estaban lo suficientemente cerca para que Quinn jugara un poco con el momento previo rozando la punta de su nariz con la mejilla de Rachel antes de presionar sus labios suavemente con los de ella, pero en vez de profundizar se apartó un poco suspirando y juntó sus frentes, manteniendo la mirada en sus propias manos que se deslizaron por el manto de Rachel hacia sus hombros, lo pasaron por sus brazos y lo quitaron definitivamente para lanzarlo hacia su escritorio –o cerca de ahí –descubriendo su camiseta de tirantes. Posó una mano en su rostro y la volvió a besar, esta vez con más intensidad, y Rachel respondió, tomándola firmemente por la cadera; Quinn respiró profundo y enfocó su mirada en los labios de Rachel. Esta vez comenzó a recordar su sueño en sí, y sintió una presión en el pecho, es más, a su alrededor sentía que la habitación se estaba encogiendo. Después de un tiempo llevó su otra mano al borde de la camiseta de la cantante y la tiró levemente hacia arriba para rozar su piel con los dedos, pero al sentir eso la morena pegó un respingo y Quinn apartó su mano, llevándola también a su rostro para volver a besarla y dirigirla de espaldas hacia la cama con los ojos cerrados. Al toparse con el borde, Rachel se sentó y sin despegar la mirada de sus ojos Quinn se colocó sobre ella con cuidado. La cantante buscó sus labios y la delicadeza se transformó en desenfreno por parte de ambas, las manos de Rachel exploraban la espalda de Quinn y ella por su parte decidió besar su cuello, pero en su mente seguía apareciendo esa necesidad incomprensible por tocar el abdomen de la chica aunque fuera una vez, así que movió su mano y la coló por debajo de la camiseta de la morena, soltando el aliento sobre su cuello un par de segundos antes de oír un quejido contenido. Se detuvo por un momento, pero al no escuchar nada más volvió a su tarea, besando y pasando su mano por el abdomen de la chica como si pretendiera grabar su tacto en la memoria de su piel.
"Quinn…" -dijo Rachel en un suspiro, mientras tomaba la mano de la rubia y la deslizaba fuera de su camiseta. La rubia presionó detenidamente por última vez los labios sobre su mandíbula y se apartó, apoyándose en un brazo y mirándola a los ojos, aún en la oscuridad Rachel podía asegurar que nunca había visto una mirada tan intensa de parte de la chica; estiró su mano, corrió suavemente un mechón de cabello del rostro de Quinn y luego se mordió el labio inferior para transmitirle que se sentía igual. Aunque no tardó en ponerse seria, ya que había algo que tenía que aclarar, la razón por la que la había detenido. –"Quinn, sé lo que somos y que vine aquí en medio de la noche y que estamos en tu cama pero todavía no estoy lista para algo más". –Entonces Quinn tomó conciencia de lo que se podría interpretar de la situación en la que estaban y todo su cuerpo se tensó.
"Estoy de acuerdo, en serio". –dijo apresuradamente–"Yo tampoco me siento preparada y no soy como Puck así que puedes estar tranquila".
"Sé que no eres como él". –repuso Rachel con una sonrisa liviana para que la otra se relajara, pues había percibido su repentino nerviosismo.
"Y me alegra que tú tampoco lo seas". –dijo ella suavemente, pero luego la miró con preocupación –"Rachel, sé que no confías en mí pero necesito que sepas que yo nunca te haría daño, no así. ¿Está bien?" –Y ahí estaba, ¿Cómo se suponía que iba a desenamorarse de ella cuando le decía cosas como esa?
Esta vez Rachel tomó la iniciativa y de un impulso quedó sobre Quinn, fijando sus muñecas a la cama y robándole un beso que le quitó el aliento. Cuando pudo recuperarse del impacto, la rubia volteó las posiciones otra vez quedando ella arriba.
"Esta vez no". –le advirtió en tono suave con una sonrisa. –"Quiero… am… ¿Podrías quedarte quieta un momento?" –la morena la miró con confusión –"No es para nada malo, lo prometo. Solo por probar, aunque si no te sientes bien me dices y me detengo enseguida".
Rachel asintió lentamente, entonces Quinn se incorporó sentándose sobre sus rodillas y manteniendo siempre el contacto visual levantó la camiseta de la morena hasta llegar al esternón, dejando finalmente al descubierto su abdomen plano y terso. Rachel dejó de respirar cuando sintió los labios de Quinn hacer contacto con su piel y empezar a esparcir besos húmedos por todo lugar donde tenía alcance. Luego rozó su cintura con los dedos y la cantante no pudo contenerse más, a pesar de que sus manos agarraban las sábanas con todas sus fuerzas su respiración se volvió errática y sin querer dejaba escapar pequeños quejidos. Quinn supo que había sido suficiente, así que volvió a ascender para encontrarse con sus labios, pero Rachel no conseguía calmarse del todo, sentía que algo nuevo había despertado dentro de ella y que necesitaba distraerse o terminaría desapareciendo por una combustión espontánea. Una canción, sí, eso, una canción, pero ¿Cuál?
Quinn besó la línea de su mandíbula y justo cuando iba a atrapar el lóbulo de su oreja la escuchó tararear en su oído con la voz grave.
"Yeah baby, give me one more night…"
"¿Qué?" –se alzó sorprendida y la vio con los ojos fuertemente cerrados.
"¿Qué?" –repitió Rachel extrañada, cambiando su expresión.
"Acabas de decir…" -ahí cantante se dio cuenta y dio gracias a la oscuridad de que el sonrojo de sus mejillas no era visible.
"¿Lo dije en voz alta?" –interrumpió aún sabiendo qué había dicho en voz alta -"Solo estaba… es que siempre pienso en una canción para cada momento y yo…"
"¿Por qué no me sorprende?" –Rachel desvió la mirada –"Oye, que conste que me encantaría saber cómo sigue esa canción, solo que ahora es un poco arriesgado".
"Me siento muy avergonzada".
"No lo hagas, fue… emocionante en realidad… quizás incluso un poco más que emocionante…"
"¡Quinn!"
"¿Qué? Lo fue. Nunca había escuchado tu voz así".
"Quinn, basta".
"No lo digo para hacerte sentir mal. Me gustó".
"Quizá deberíamos dormir ya". –dijo Rachel aún algo turbada.
"Mm… supongo que no queremos que me des un concierto privado y mi madre venga a ver qué pasa". –consintió pensativa mientras se acomodaba a un lado de la morena. –"Tienes razón, debe ser tarde".
"Ni siquiera me atrevo a mirar la hora". –entonces sobre ellas cayó el silencio. Se quedaron mirando un momento la una a la otra, ¿Qué era lo que seguía? ¿Existía acaso una pauta para algo así?
"Entonces supongo que… buenas noches". –dijo Quinn recostándose de espaldas y mirando al techo como si hubiera algo muy interesante allí arriba.
"Sí, buenas noches". –dijo Rachel, volteándose de lado para estirarse a sacar su celular del bolso y dejarlo cerca para cuando sonara la alarma. Una vez que lo hizo se quedó en esa posición. Lo único que quedaba era dormir.
15 minutos después Quinn empezaba a quedarse dormida, pero sintió a Rachel moverse al otro lado de la cama y decidió ponerle atención. Al principio pensó que también estaba despierta, después de unos minutos descubrió que no lo estaba, pero aún así no dejaba de moverse; Quizás tiene frío, razonó luego, y pensó que… bueno, ya que ella la había hecho ir hasta allá lo mínimo que podía hacer sería brindarle un poco de calor en la medida que pudiera, así que se dio la vuelta y se acercó, rodeándola con su brazo por la cintura. Rachel movió una mano y pasó rozando la piel de Quinn, que descubrió que efectivamente estaba helada, entonces se acomodó un poco más cerca, afianzó un poco más su agarre y cerrando los ojos se dejó ir hacia la inconsciencia.
La alarma de Rachel sonó puntual a las 05:00 A.M. como todos los días, con la diferencia de que esta vez su dueña no despertó para darle los buenos días. Quien sí se despertó –o algo parecido- fue Quinn, que gruñó, enterrando su rostro en el cuello de Rachel y estiró el brazo, tentando la superficie de la cama hasta encontrar el artefacto que interrumpía su sueño y golpearlo imprecisamente hasta desactivarlo. Después de eso retomó su sueño como si nada.
A las 07:00 A.M. fue el turno de la alarma de Quinn, pero esta vez la chica –ya acostumbrada a él- despertó y lo apagó como era debido. Se estiró y miró a Rachel que ni siquiera se había inmutado, solo se quejó un poco cuando ella abandonó la cama. No la despertó porque estimó que aún tenía tiempo para descansar un poco más mientras ella se arreglaba, así que se metió al baño y llevó su ropa. Cuando salió ya estaba peinada y vestida y se sorprendió al ver que Rachel estaba exactamente en la misma posición que cuando la dejó. Lo lamentaba mucho pero ya era hora de despertar.
"Rachel..." –le dijo suavemente. Nada. –"Rachel, despierta". –probó removiéndola un poco con su mano, la diva emitió un quejido y se acurrucó aún más bajo las mantas. Quinn entrecerró los ojos. –"Vamos Berry, reacciona que a este ritmo llegaremos tarde". –Rachel abrió los ojos lentamente.
"¿Quinn?"
"Por fin."
"¿Qué haces en mi cuarto?" –preguntó suprimiendo un bostezo.
"¿Tu cuarto? Estás en el mío, ¿Recuerdas?"
"Ah, cierto". –se sentó en la cama. -"¿Cómo es que te levantaste antes que yo? No creí que fuera una práctica común".
"Pues yo supongo que muchas personas se levantan a esta hora si quieren llegar a clases. Falta poco para las 07:30".
"¡¿Qué?! Pe-pero mi alarma… mi alarma debía sonar a las 05:00".
"Ah… entonces ese era el ruido..." –dijo en voz baja, pero Rachel igualmente la escuchó.
"¡¿La desactivaste?! Te voy a matar".
"Epa. No tienes derecho a enojarte, ese ruido me estaba dando dolor de cabeza y tú ni siquiera te moviste. Más bien deberías agradecerme por tener la consideración de dejarte dormir un poco más. ¿Y qué pensabas hacer a esa hora de todos modos?"
"Mi rutina de ejercicios, mi meditación matutina, mi…"
"¿Ejercicios? ¿Cómo ibas a hacerlos sin tu elíptica?"
"Pensaba salir a trotar".
"¿En medio del frío?"
"Traje ropa térmica". –Quinn se sentó junto a ella en la cama pensando en esa respuesta.
"Rachel, sé que te dije que lidiar con mamá no sería problema, pero una cosa es decirle que una compañera vino a pasar la noche y otra muy distinta es que ella vea a una desconocida entrar por la puerta principal como si fuera su casa después de una rutina de ejercicios".
"No lo había pensado así". –admitió Rachel en voz baja.
"Venga, levántate. Yo iré abajo a hablar con mamá". –resolvió la cheerio, poniéndose de pie. Pero Rachel se quedó en la misma posición abrazando sus piernas. -"¿Qué pasa ahora?"
"No sé por dónde empezar. Mi día acaba de desorganizarse". –murmuró. Quinn resopló exasperada y elevó sus manos al cielo.
"Muy bien, lección número 1 para comportarse como una persona normal" –le dijo apartando las mantas y tirándola de las manos para que se levantara -: "Cuando te despiertas medianamente tarde te metes directamente al baño, te duchas, te vistes y vas a desayunar". –continuó, dándole el bolso que había traído y empujándola por la cintura para que entrara al baño –"Luego te doy más instrucciones". –culminó cerrando la puerta.
Unos minutos después Rachel bajó con el cabello mojado y algo nerviosa porque inevitablemente conocería a la madre de Quinn. Cuando apareció en la cocina Quinn estaba sentada en la mesa comiendo su desayuno y su mamá estaba sentada frente a ella bebiendo una taza de café. Se quedó en la puerta y la rubia menor alzó la mirada hacia ella.
"Hey, casi no tardaste nada. Mamá, ella es Rachel; Rachel, mi mamá, Judy." –dijo Quinn con soltura.
"Buenos días, señora Fabray, es un gusto conocerla". –saludó Rachel.
"Lo mismo digo, Rachel, pero llámame Judy, ya estoy divorciada". –añadió la mujer con una sonrisa simpática– "No seas tímida, siéntate, el desayuno está listo y tienen el tiempo justo para llegar a la escuela". –dijo señalando la comida que estaba servida en el puesto junto a Quinn. Era una caída de panqueques con crema, frutas, jalea y jugo de naranja, todo se veía delicioso, a Rachel le daba pesar tener que decir que no podría comer la mayor parte de eso. La capitana notó su lucha interna y decidió contarle las buenas noticias.
"No sufras, Berry. Es un desayuno vegano; sustituto de huevo, leche de soya y todo eso".
"¿Lo recordaste?" –preguntó la chica sorprendida.
"Claro que sí, tengo memoria". –respondió como si nada –"Además a mamá le ha dado por probar recetas vegetarianas y veganas y se entusiasmó cuando se lo comenté".
"Así es, cielo". –intervino la mamá de la rubia –"Y ya que Quinnie es un poco reacia a probar mis experimentos espero que sea de tu agrado".
"Ciertamente estoy conmovida, especialmente porque ni siquiera anuncié mi llegada". -sonrió y probó un trozo de panqueque –"Está exquisito, señora Fa… Judy, gracias".
"Me alegra que te guste. Y no te preocupes, Quinn ya me informó de tu situación".
"¿Mi situación?"
"Sí, no tienes que apenarte por eso. Muchas personas le temen a la oscuridad".
"Estoy segura de que así es, pero…"
"Vivir un apagón cuando tus padres no estaban debió angustiarte mucho. Pero me parece tierno que llamaras a Quinn, además desde hace tiempo que mi hija no traía a una amiga a casa. No dudes en venir la próxima vez".
"Gracias". –Judy sonrió con simpatía y luego se escuchó el sonido del teléfono en la sala.
"Iré a atender, disculpen". –se excusó antes de salir.
"¿Así que le temo a la oscuridad?" –Dijo Rachel. Quinn se encogió de hombros. –"Eres la reina de las excusas, ¿Verdad?"
"Te dije que lo arreglaría y eso funcionó". –repuso antes de tomar un trago de jugo. Pero luego se quedó mirando el desayuno de Rachel con curiosidad y la chica se dio cuenta.
"¿Quieres probar?"
"¿Puedo? Tengo curiosidad". –admitió y Rachel movió el plato hacia ella. Quinn la miró, luego probó un trozo e hizo una mueca– "Mm… Prefiero mi desayuno". –resolvió finalmente y luego volvió a concentrarse en su omelette.
"Y pensar que me besas luego de comer cadáveres de animalitos indefensos…" -reflexionó Rachel mirando la comida.
"Nadie me dijo que tenía que convertirme al veganismo para robarte un beso". –en ese momento la madre de Quinn venía de vuelta, pero al escuchar esa frase se quedó plantada en su sitio. ¿Había oído bien?
"Eso es porque ni siquiera preguntaste. En serio, ¿Cómo puedes comer eso?" –continuó Rachel con desagrado, y a Quinn se le ocurrió una idea para fastidiarla. – "¿Por qué me miras así?" –Quinn alzó las cejas y se acercó hacia ella con una mirada de depredador. Rachel se levantó y empezó a caminar hacia atrás -"No, no te atrevas, Quinn está tu mamá".
"No la veo por aquí, ¿Tú sí?" –dio una mirada alrededor y continuó su persecución hasta que la rodeó con sus brazos y le dio un ineludible beso en la mejilla.
"¡No!" –chilló ahogadamente mientras que Quinn sonreía pagada de sí misma; Rachel la fulminó con la mirada. –"Aún estoy molesta contigo por haber apagado mi despertador". –le recordó.
"¿Después de mi detalle con el desayuno? Tú sí que eres difícil". –ironizó la rubia.
"No seas cínica, Quinn, lo hizo tu mamá".
"Sí, pero tengo mérito porque yo le di la información clave. ¿Y quieres que te diga algo más?"
"¿Qué?"
"No estás molesta". –le dijo soltándola para volver a la mesa. Judy seguía observándolas y poco a poco fue esbozando una sonrisa. Finalmente suspiró, ¿Cuándo había sido la última vez que había visto a su hija menor sonreír así?
Llegaron a la escuela cada una en su auto y lo primero que tenían en el día era el club glee, así que se dirigieron allí por separado. Cuando Quinn llegó a la sala de coro con Brittany y Santana, Rachel estaba conversando animadamente con Artie, Sam y Mercedes. Detrás de las porristas entró Puck y solo faltaba Mr. Schue para completar el grupo. Curiosamente las chicas saludaron a todos menos entre ellas, lo cual no era realmente extraño, pero aunque estuvieran en sus peores momentos ellas siempre se hacían aunque fuera un reconocimiento con la cabeza y eso no pasó desapercibido para cierto mohicano que las miraba intermitentemente con una sonrisa extraña.
"Baby mamá, Judía sexy, ¿Ustedes ya no se saludan?" –preguntó Puck en tono burlón, Rachel lo miró desconcertada. ¿Por qué eso era especialmente importante?
"No es como si se hubiesen levantado juntas". –completó Finn captando a medias mientras le daba unos golpes distraídos a la batería con las baguetas. Puck se echó a reír por el acierto de su amigo y él lo miró como si estuviera loco. ¿Había dicho algo gracioso? Pero nadie más se rió porque notaron que Rachel bajó la mirada con las mejillas sonrojadas y Quinn se había quedado estática mirando a Puckerman. Pero finalmente reaccionó.
"Ni siquiera había notado que estaba aquí. ¿Cómo te va, Berry?" –inquirió con la voz fría.
Aún así, demasiado tarde para que todos creyeran que nada pasó.
Una vez que llegó Mr. Schue todos se ubicaron en sus asientos y comenzaron con la lección del día, pero para la latina tampoco habían pasado desapercibidas las reacciones fugaces de las dos chicas y después de un pequeño intercambio de palabras con Brittany le envió un mensaje a Quinn.
-Sábado en la noche en casa de Britt. Reunión de Unholy Trinity más una. Lleva a tu enana.
-¿Por qué tengo que llevarla yo? Eres tú quien quiere que vaya.
-Si quieres que lo haga yo no tengo inconveniente ;)
-Yo le digo.
-Ya que insistes…
"Rachel… espera, espera, ¡Para!" –dijo Quinn la tarde del día siguiente mientras se encontraba tendida sobre el sofá de la diva y bajo la diva.
"¿Qué pasó? ¿Hice algo mal? ¿Te hice daño?"
"No, nada de eso. Es solo que… fue demasiado".
"¿Demasiado?" –Rachel se alejó con preocupación. ¿Eso significaba que lo que tenían había llegado a su fin? No se sentía preparada para eso todavía.
"Hey, mírame. Es algo bueno". –le dijo suavizando la voz. Claro que era algo bueno, se sentía más que bien, solo que de un momento a otro cada toque de Rachel parecía más intenso y cuando la chica se acomodó entrelazando sus piernas sintió que era momento de parar. Para ella se sentía así al menos, aunque la morena parecía no haberse dado cuenta de lo que provocaba su simple roce.
"¿En serio?" –insistió Rachel insegura.
"Sí, pero fueron muchas emociones por hoy, ¿Me entiendes?" –dijo pasando sus dedos por la pretina del pantalón de Rachel. Sí, era uno de esos días extraños en que la morena decidía usar jeans, y sí, también entendió el mensaje.
"Oh… ¡Oh! Sí, sí, claro, entiendo…" -respondió azorada.
"Debería irme ya". –Rachel asintió con pesar pero no dijo nada, no podía hacerlo, así era exactamente como se suponía que su relación debía ser. Pero a pesar de haber dicho eso Quinn no hizo ademán de moverse –"Solo necesito un minuto, siento que si me levanto ahora no podré mantenerme en pie. ¿Está bien?"
"No tienes que preguntar, puedes quedarte el tiempo que quieras". –le contestó casi en un susurro.
Rachel se acomodó junto a Quinn en el sofá y la atrajo con su brazo para que no quedara tan a la orilla. En silencio Quinn acomodó la cabeza en su hombro y poco después sin darse cuenta se quedó dormida. Rachel se quedó quieta admirándola, su belleza y la paz que transmitía en ese momento, y se preguntaba cómo era que alguien como ella podía llegar a convertirse en una pesadilla para otra persona, porque viéndola así parecía imposible.
Al correr de los minutos llegaron los padres de Rachel y al pasar por la sala las encontraron a ambas en la misma posición en la que estaban cuando Quinn se durmió. Hiram sonrió con ternura al ver que se habían reconciliado y Leroy iba a decir algo pero Rachel puso un dedo sobre sus labios indicándole que se mantuviera en silencio para no despertar a Quinn. Aún así, cuando ella se distrajo para mirar a Quinn que se removió un poco Leroy les tomó una foto con el celular. Rachel los fulminó con la mirada a ambos y ellos dejaron la habitación.
"Hola tú". –saludó Rachel cuando Quinn despertó algo desorientada.
"Me-me quedé dormida. Oh, rayos, lo lamento".
"No lo hagas. Además apenas fueron unos minutos".
"¿Qué hora es?"
"No lo sé".
"Creo que es tarde, ya está oscuro". –dijo, mirando a su alrededor.
"Deben ser cerca de las 8".
"¿Y por qué sigues aquí? Los jueves por la noche haces una de tus cosas raras, ¿No?"
"Sí, pero eso puede esperar, y no son cosas raras, Quinn Fabray".
"Cuando dices eso intentas sonar enojada pero no funciona".
"Ya que estás aquí podrías acompañarme si quieres". –dijo Rachel cambiando el tema. Quinn lo pensó por un momento y luego sonrió.
"Mejor que no. Tengo que llegar a casa para cenar con mamá". –dijo mientras se levantaba del sofá.
"Ah, sí, claro". –repuso la morena resignada acompañándola hasta la puerta. Pero al llegar ahí Quinn se quedó mirándola mordiéndose el labio inferior sin decir nada. -"Sé que quieres decirme algo, Quinn". –dijo Rachel finalmente.
"…El sábado habrá una junta en casa de Brittany".
"¿Eso quiere decir que no nos veremos el sábado?" –preguntó la morena intentando ocultar su decepción.
"No, no nos afecta en nada porque es en la noche, solo Britt, Santana y yo, hace tiempo que no lo hacemos. Yo… me preguntaba si te gustaría ir."
"¿No transgrediríamos ninguna regla?" –preguntó con cuidado. Ignorando a su vez que habían roto sus propias reglas en más de una ocasión.
"No, la idea fue de ellas, quieren verte, yo solo soy la mensajera".
"Lo pensaré".
"¿En serio?" –Quinn sonrió incrédula – "¿Las Unholy Trinity te invitan a una de sus fiestas privadas y dices que lo pensarás?"
"Soy una persona ocupada…" -Quinn siguió mirándola con humor –"Bien, bien, iré".
"Lo sabía". –esbozó una sonrisa arrogante.
"Una no se puede hacer de rogar cuando la miran así". –admitió algo mosqueada – "¿Entonces partimos desde tu casa? Podemos vernos ahí después de tu entrenamiento y luego vamos a la casa de Britt en mi auto. Tienes que indicarme cómo llegar".
"Sí. Como quieras".
Tal y como acordaron, el sábado al atardecer llegaron juntas a la casa de Britt, pero Rachel llegó primero a la puerta porque a Quinn se le había quedado el celular conectado al sistema de sonido del auto y tuvo que devolverse a buscarlo. No pasaron ni 5 segundos desde que Rachel había tocado la puerta hasta que una alegre Brittany la asaltó con un abrazo apretado.
"¡Rachie!"
"Hola, Britt". –logró decir la diva con el poco aire que le quedaba. Finalmente Brittany la soltó y le sonrió.
"Sany no hallaba las horas de que llegaran".
"¿En serio?"
"Ajá, fue ella quien vio tu auto estacionarse desde la ventana de mi cuarto y corrió para acá, pero al llegar a la mitad de la escalera se arrepintió y me pidió a mí que bajara. Ya la conoces, tiene una reputación qué mantener".
"¡Britt-Britt, ¿Por qué?!" –reclamó Santana apareciendo detrás de ella.
"Hey, no lo negaste". –dijo Rachel divertida.
"Cierra la boca, Frodo". –soltó la latina incómoda.
"Yo también te he echado de menos". –admitió Rachel.
"¿Ah sí?" –preguntó Quinn sin amago de humor uniéndose al grupo.
"Ou… Scary Quinn entró en escena". –dijo Santana rodando los ojos.
"Sí, bueno, vivimos juntas dos semanas, fue casi como tener una hermana". -al oír eso Quinn miró a Santana de forma desafiante con una sonrisa burlona.
"¿Eso significa que tendré cuñada? ¡Yay!" –intervino Britt solo por distraer.
"¿Podemos entrar de una buena vez?" –preguntó Santana y dieron por terminada la conversación.
Rato después estaban todas en la sala mirando una película luego de una larga discusión en la que Quinn dijo no a Rent incluso antes de que Rachel lo pronunciara, y Santana propusiera ver Amigos con Derechos o Amigos con Beneficios solo para fastidiarlas, acabaron viendo Siempre a tu lado por persuasión de Britt, aunque Santana no estaba muy contenta con la elección. Casi al final se levantó en apariencia muy molesta y se perdió rápidamente por el pasillo. Britt salió detrás de ella y Rachel y Quinn se miraron entre ellas sin saber qué había ocurrido. Rachel miró hacia el pasillo y luego volvió la vista a la pantalla, pero al correr de los minutos ambas comenzaron a preocuparse. Cuando aparecieron los créditos Quinn decidió ir a investigar y se quedó paralizada al ver lo que había al final del pasillo, Rachel se asustó de la expresión de Quinn y se acercó también, quedando de una pieza al ver a Santana llorando abrazada a Brittany.
"¡Pobre Hachi, su dueño nunca iba a volver Britt-Britt! Te dije que esa película me daba un mal presentimiento". –sollozó la latina.
"Sany, ya pasó, además después se iban a reunir en el cielo".
"¡¿Además se iba a morir?! ¿Ves por qué no veo esas cosas?"
"Solo fue una película. ¿Qué tal si la próxima la eliges tú?"
"Tendrá que ser una muy insensibilizadora". –dijo con la voz un poco más clara.
"La que tú quieras. Iré a decirles a las chicas". –Santana asintió y Brittany se dio la media vuelta para dirigirse al salón.
La intención era volver rápidamente a sus asientos y simular que nunca habían visto a Santana López llorar pero Rachel se movió muy rápido y se tropezó con Quinn ocasionando que ambas cayeran al piso.
Cuando Brittany llegó vio a Quinn de espaldas en el piso y a Rachel sobre ella en una posición algo comprometedora y sonrió.
"¡Cambio de planes, San! ¡Alguien aquí empezó la fiesta sin nosotras!"
"¿Por qué lo dices Britt…? Oh…" -dijo Santana al ver la misma escena.
"No-no es lo que creen, nosotras solo estábamos…"
"¿Así que en el piso de la sala? Y yo que siempre pensé que eras más mojigata, Fabray".
"Te imaginas cosas Satán. Rachel, ¿Te importaría?"
"No, por supuesto que no, lo siento Quinn". –se levantó velozmente y le tendió la mano a Quinn para ayudarla a ponerse de pie.
"Solo fue un accidente". –aclaró Quinn una vez de pie.
"Seguro… accidente le llaman ahora…"
"¿Y ustedes por qué tardaron tanto?" –picó Quinn y Santana se tensó.
"Queríamos nuestra dosis de dulces besos de chica". –respondió Brittany con soltura y Santana le agradeció con la mirada.
"Y ya que ustedes dos se ponen a hacer cosas de grandes cuando se quedan solas podemos dejar de fingir que estamos en una pijamada infantil, así que a asaltar el bar de los padres de Britt se ha dicho". –dijo Santana moviendo las cejas. Quinn frunció el ceño y tomó a Santana del brazo apartándola del grupo.
"¿Estás loca? ¿Cuántas veces tienes que ver beber a Berry para caer en la cuenta de que es una mala idea?"
"¿No crees que ya está grandecita como para decidir por sí misma? No dije que quisiera embriagarla, ni siquiera tiene que hacer nada si no quiere, yo solo propongo algo que anime las cosas porque esa película fue una mierda". –y dicho eso se soltó de su agarre y fue hacia el mini bar.
Una hora después las cosas en verdad se habían animado pero en el caso de Rachel no precisamente por el alcohol porque no había bebido más que jugo, estaba ensayando unas coreografías con Brittany y viendo videos musicales de internet ya que habían conectado el portátil a la televisión. Eran Quinn y Santana las que sí habían bebido porque después de que la latina se salió con la suya Quinn se enfadó y se sentó de brazos cruzados en el sillón hasta que llegó Santana y comenzó a molestarla hasta que sin saber exactamente cómo ambas estaban inmersas en una competencia de shots de tequila… o al menos en eso estuvieron hasta que perdieron la cuenta y nunca supieron quién había ganado.
Después las dos estaban apoyadas en la pared viendo cómo Britt y Rachel cantaban Mr. Brightside a todo volumen y saltaban sin parar.
"¡Britt, esto es genial! ¿Por qué nunca hemos hecho un dueto juntas?"
"Podríamos hacerlo la próxima semana".
Santana sonrió y puso los ojos en blanco cuando escuchó eso. ¿Acaso era posible que Berry hiciera algo sin aprovechar para organizar una presentación en público?"
"Fabray, definitivamente tus venganzas sin ayuda de mi mente son una mierda".
"¿De qué hablas?" –dijo sin apartar la mirada de las cantantes.
"Tanto insistir para vengarte tú sola de quién carajo sabe qué y ahora veo a Berry y está de lo más de contenta. En mi opinión a menos que sus niveles de masoquismo se hayan fundido la expresión de miseria le rehuye."
"No le des tantas vueltas, López, te podría dar un derrame cerebral".
"Solo dime una cosa, ¿Te sigues vengando?"
"No, ya no. Solo te diré que encontramos algo en común... Oye ¿Qué está haciendo Britt ahora?" –Santana volteó a ver cómo Britt se acercaba a una mesa.
"Le habrá dado sed".
Brittany efectivamente había ido hasta la mesa para obtener un trago y Rachel la siguió.
"¿Te sirvo algo Rach?"
"No estoy segura. La última vez que bebí me sentí fatal".
"El secreto está en tantear tus límites y beber lento. Lo ideal es que al principio alguien te sirva si no sabes de medidas, pero siempre tienes que ver lo que te están dando. Mira, por ejemplo esto es suave si lo combinas con jugo o alguna bebida no alcohólica, y si le pones hielo queda aún más disuelto. Que hayas comido algo también ayuda".
"Bueno, supongo que uno no me hará daño". –dijo cogiendo el vaso.
"¡No, no, no!" –exclamó Quinn arrastrando un poco las palabras, y le arrebató el vaso a la morena, bebiendo un poco ella misma.
"¡Quinn!"
"Tienes que tener cuidado con esto, Berry. Si no nunca podremos salir a ningún lado".
"Yo estoy bien, Quinn". –le sonrió tranquilizadoramente.
"¿Segura?"
"Segura". –solo entonces Quinn le devolvió el vaso. -"Aunque quizás tú deberías parar un poco".
"No hay problema, soy muy, muy resistente".
"Si tú lo dices… ¿Lo es?" –le preguntó en voz baja a Brittany. La chica le guiñó el ojo en respuesta y luego Santana abrazó a su novia por la espalda.
"Hey, no me excluyan." –se quejó – "¿Quién quiere jugar a algo?"
"Mm…" -respondió Rachel mientras bebía un sorbo de su trago –"podría ser divertido, ¿Qué hacemos?"
"Empecemos con algo simple, ¿Qué tal si alguien da una indicación como decir una marca de auto o animales que empiecen con cierta letra? La que repita, no sepa o se equivoque bebe. ¿Algo que agregar?" –todas estuvieron de acuerdo hasta que Quinn intervino.
"Yo tengo algo que decir. No con musicales de Broadway a menos que pretendas que nosotras tres acabemos en coma etílico". –dijo mirando a Rachel.
Después de eso se sentaron formando un círculo en el suelo y comenzaron, aunque luego de unas cuantas rondas ya estaban pensando en otro juego.
"Los juegos de tragos ya están muy trillados y todos se reducen a lo mismo". –dijo Britt - "¿Por qué no nos evitamos los rodeos y simplemente hacemos preguntas indiscretas? Cuando la respuesta sea sí bebemos."
"Okay".
"Pero sin mentir". –todas asintieron.
"Bien, ¿Quién empieza?"
"Yo lo haré". –dijo Santana sonriendo –"Mm… ya lo tengo, ¿Alguna se ha enrollado con alguien de esta habitación?" –Sin dudarlo todas bebieron, por un momento la latina creyó que sería más difícil obtener esa clase de información–"Qué interesante".
"Rachel, ¿Solo conmigo, verdad?" –la aludida la miró de reojo y bebió un sorbo corto para responderle sin necesidad de hablar.
"Maldición, Fabgay, con eso acabas de resolver el misterio".
"¿Eso crees? Entonces entretente con este, ¿Alguna vez has pensado en casarte con Brittany?"
"Te odio". –dijo Santana con las mejillas sonrojadas antes de beber un sorbo.
"¿Alguien de aquí siente deseos de besar a Quinn?" –Solo Brittany bebió. Quinn sonrió con simpatía y luego reparó en que Rachel no había bebido, entonces frunció el ceño.
"Esperen, algo anda mal aquí, ¿Tú no?" –le preguntó directamente a Rachel. La aludida la miró con los ojos como platos.
"Yo-yo solo pensé que…"
"¿Quieres o no?" –insistió.
"…"
"No hay problema, yo te beso Q". –dijo Brittany pasando por el centro del círculo para acercarse a Quinn.
"¡Sí quiero!" –exclamó Rachel antes de que Brittany se acercara más.
"Así me gusta. Sin mentiras, Berry". –dijo Quinn en voz baja antes de darle un beso en la mejilla.
"¿Y mi beso?" –preguntó Britt haciendo un puchero.
"Para eso estoy yo, B." –dijo Santana y a Britt-Britt le brillaron los ojos. Entonces se acercó a ella para recibir su beso.
Apenas jugaron un rato más antes de terminar desviándose totalmente del objetivo, especialmente cuando a Santana dejó de importarle que Berry y Quinn admitieran tener algo porque a su vez a Quinn dejó de importarle ocultarlo, así que decidió dedicarle toda su atención a su novia. La capitana por su parte había acabado pasando una lista de videos musicales con Rachel en Youtube, sentadas en el suelo y apoyadas en el sofá.
"Pensaba que lo mantendríamos en secreto". –dijo Rachel mirando cómo Quinn jugaba con sus dedos.
"Our Dirty Little Secret…" -canturreó en respuesta para soltar una risita. Hacía rato que jugaba tarareando partes de canciones-"¿Te molesta que lo sepan? No cuestionan nada y no creo… no creo que se lo digan a nadie".
"No me molesta. Solo me gustaría saber que no te arrepentirás mañana".
"No me voy a arrepentir. Oye…"
"¿Mmm?"
"Tengo otra".
"A ver". -la incitó a continuar con una pequeña sonrisa.
"Well somebody told me…" -se interrumpió a sí misma riendo –"Somebody told me you had a boyfriend, who looked like a girlfriend that I had in February of last year…"
"Muy graciosa". –ironizó Rachel.
"Es solo una canción. No necesariamente está basada en hechos reales".
"Claro, claro, simularé que esa referencia no tuvo nada que ver con cierto ex novio que tenemos en común."
"Es tu turno".
"No sé qué podría cantar".
"Si cantas la de la otra noche no me opondría". –Rachel se sonrojó.
"Esa no. Mmm… ¿Qué tal esto? Pretty girl, you should be smiling. You're everything I see in my dreams; I wouldn't say that to you if it wasn't true". –Quinn pareció conforme porque apenas terminó de cantar le dio un beso en los labios.
"Tortolitas, hora de preparar la cama". –dijo Santana al aparecer en la sala con unas mantas y Brittany llegó detrás de ella con almohadas.
"Ahora que lo mencionas tengo un poco de sueño". –convino Quinn; se levantó rápidamente y luego de cubrirse los ojos con la mano para controlar el mareo se dirigió hacia la escalera.
"¿Y tú a dónde vas?" –preguntó Santana.
"A la cama".
"¿No te estás olvidando de algo, Q.?" –dijo Brittany con la intención de que recordara que habían pactado dormir todas en el sofá –que tenía una palanca que levantaba una extensión para los pies – para que así todas estuvieran iguales.
"Cierto". –contestó y se devolvió a buscar a Rachel tomándola de la mano. –"Vamos". –le dijo.
"Ni hablar Fabray, nadie va a dormir en la cama esta noche, acostúmbrate a la idea". -culminó Santana con severidad.
Pero no fue cierto, poco después de que Rachel y Quinn conciliaron el sueño Santana despertó a Brittany para convencerla de que se fueran a la cama. Así que cuando la diva despertó horas más tarde solo se encontró con el agarre posesivo del brazo de Quinn alrededor de su cintura. Se sentía tan cómoda que quiso volver a dormir, pero justo en ese instante Brittany pasó por ahí camino a la cocina y la saludó, lógicamente notando que estaba despierta, así que suspiró resignada y se levantó.
"Buenos días". –saludó a las chicas al llegar a la entrada de la cocina.
"¿Cómo estás Rae?"
"Sí, ¿Qué tal la resaca?" –preguntó Santana moviéndose entre los estantes.
"No tengo nada. Es maravilloso".
"Te lo dije". –repuso Britt.
"¿Y ustedes qué tal?"
"Yo estoy bien, a Sany le duele un poco la cabeza".
"Sí, pero nada que un par de analgésicos no puedan curar". –Rachel asintió con comprensión.
"¿Crees que haya algo para mí ahí?" –le preguntó a Santana refiriéndose al desayuno.
"Claro, ten". –dijo Santana tendiéndole un emparedado sin apenas mirarla porque estaba pendiente del café.
"Gracias". –Rachel le dio una mordida al emparedado y notó un sabor diferente a lo que estaba acostumbrada. –"Santana…" -dijo después de tragar. –"Esta es carne de soya, ¿Cierto?"
"No, es…" -y no alcanzó a decir nada más porque Rachel sintió nauseas instantáneamente, cubrió su boca con las manos y salió corriendo al baño.
Con el ruido producido en la carrera Quinn se despertó y escuchó una puerta cerrarse y luego vio a Brittany pasar apresuradamente en dirección del sonido. Se desperezó y notó un molesto sabor dulzón en toda la lengua.
"¿Qué pasó?" –preguntó cuando llegó a la cocina y vio a Santana con expresión de confusión.
"No tengo idea, solo fui amable con el gnomo, le di un emparedado y salió corriendo".
"¿Un emparedado con carne?"
"Sí."
"Era carne de soya, ¿Verdad?"
"No. Y ahora que lo dices ella también me preguntó eso".
"¿Serás idiota? ¡Es vegana! No come nada que provenga de un animal".
"Oh, cierto. Lo olvidé, ¿Okay?"
"¿Viviste en su casa dos semanas y lo olvidaste? Apenas ayer comió únicamente cosas de origen vegetal. ¿No notaste ese pequeño gran detalle?"
"A diferencia de ti yo no estoy pendiente de todo lo que hace, Tubbers".
Quinn puso los ojos en blanco y se dirigió hacia el baño, pero antes de llegar Brittany le hizo una señal para que se detuviera y ella misma se acercó a la capitana.
"No quiere que nadie se acerque a la puerta". –le dijo en voz baja.
"¿Hay algo en tu casa que ella pueda desayunar?"
"No estoy segura. No estoy muy familiarizada con su dieta, pero sé que a dos calles de aquí hay un café donde hacen preparaciones veganas. Voy ahora".
"No, quédate, tal vez te necesite para algo, yo voy Britt".
Cuando llegó a la casa vio a Rachel acurrucada en el sofá con el semblante pálido.
"Muffin de arándanos, infusión de menta y galletas de vainilla". –dijo Quinn en voz alta para hacerse notar. Rachel entreabrió los ojos y fijó su mirada en lo que traía la chica. –"Las galletas tienen forma de estrella". –Rachel sonrió y se sentó. –"Es todo vegano, te lo aseguro".
"Me tuviste desde las galletas de estrella". –La rubia sonrió y puso los ojos en blanco – "¿Desayunamos juntas?" –Quinn asintió.
"Tengo hambre".
"¿Chicas?" –dijo Rachel dirigiéndole una mirada a las Brittana.
"Ya vamos". –dijeron a coro.
Mientras Rachel y Quinn ingresaron a la cocina para servir bien el desayuno, Brittany y Santana se quedaron conversando afuera, aunque con una buena vista de ambas.
"¿Recuerdas la última vez que Q. salió a comprarnos algo?"
"Déjala San".
"Se ven tan asquerosamente adorables". –comentó al ver cómo Quinn miraba atentamente la comida de Rachel y ella al darse cuenta le dio un poco, provocando que al primer bocado Quinn hiciera una mueca y tomara un sorbo de café.
"¿No te recuerdan a alguien?" –le dijo, lanzándole una mirada sugestiva.
"Nosotras no éramos así".
"Claro que sí, tú y yo a los 14, incluso antes". –apoyó su cabeza en el hombro de Santana y suspiró –"Están en la mejor parte, ni siquiera se dan cuenta de que se tratan de forma especial". –Santana bajo la mirada al piso y esbozó una pequeña sonrisa.
"Entonces ¿Qué? ¿Brittana 2.0?"
"No, ellas ya tienen su propio nombre".
"¿Los de glee ya lo inventaron?" –Brittany asintió sonriendo- "¿Y cuál es?"
"Faberry".
