CAPÍTULO 8
EL GRAN MISTERIO MISTERIOSO DE AYIA-SAMA
Cuando mi nariz sintió el olor sulfuroso en el ambiente supe que estábamos cerca de nuestro destino. La Villa de las aguas termales era un conocido destino turístico en el cual los señores más pudientes de todas las naciones se reunían de vez en cuando a vacacionar y relajarse. No era de extrañarse que un cliente que pudiera costear a Itachi y Shisui estuviese esperándolos ahí.
Avanzamos en búsqueda del hostal en dónde nos esperaba. Saske miraba los spa con estrellitas en los ojos mientras que Hinata se enfocaba en observar sus propios pies (me pregunté si lo hacía para no tropezarse y caer, era un tanto torpe).
Llevábamos alrededor de una hora sin hablar y el silencio entre nosotros casi se había vuelto incómodo. La última persona en intentar comenzar una conversación había sido mi hermano quien intentó preguntarle a Hinata si tenía hambre o sed, pero apenas la chica lo miró, sonrojó y se quedó sin palabras. De seguro Hinata estaba incómoda pero toda esa ridícula situación a mí me divertía.
Finalmente dimos con el lugar destinado. Su nombre era "Bajo el Sauce" y adiviné que era llamado así por el gran sauce que se veía asomándose atrás de la construcción.
—Es aquí. — Dije avanzando y abriendo la puerta de vidrio hasta llegar a la recepcionista. — Buenas tardes, estamos buscando a un tal Ayia.
—¿A Ayia-sama? ¿Y para qué sería? — Preguntó la mujer nerviosa pero coqueta mientras miraba a Saske.
Éste se adelantó y estiró el pergamino de nuestra misión. — Tenemos asuntos que arreglar con él. Somos Ninjas de Konoha y nos ha contratado para una misión secreta. Si tienes cualquier problema o le da miedo caminar sola por ahí de noche, no dudes en pedirnos ayuda linda. A los shinobis nos gusta proteger a las damas en peligro.
Miré a Saske de reojo y me pregunté si se daba cuenta que estaba coqueteándole a otra chica con Hinata junto a él. De pronto pareció haberse dado cuenta de lo que acababa de hacer y se puso azul. Reí en voz baja mirándolo de reojo, seguro que ésta vez Saske estaba perdido.
—Oh, muy bien. Tendré en cuenta que dos lindos gemelos me van a proteger si tengo miedo hoy… - De pronto me estaba coqueteando y tuve que fruncir el ceño para que dejara de hacerlo. – Bueno, sigan por ese pasillo y doblen a la derecha, luego a la izquierda y a la derecha otra vez. Cuando vean un perro echado en el piso intenten no pisarle la cola pues es un poco mañoso pero tampoco se vayan a confundir por las plantas, ah… y luego nuevamente a la izquierda, derecha, derecha, izquierda hasta que den con un cuadro un poco torcido, asegúrense de enderezarlo para que se abra el compartimiento secreto que da con…
— ¿Esto es una broma? — Pregunté irritado.
—Sí. — Respondió la mujer riendo. — Iba a continuar hasta que alguno me parara. Debo asegurarme que realmente son ninjas. Este es un lugar muy concurrido estos días sobre todo desde que ella se está quedando aquí.
—¿E-ella? — Preguntó Hinata.
—Lo siento, no debí decir nada. — Respondió la recepcionista mirando de un lado a otro con nerviosismo. — Si debo ser sincera, algo oscuro rodea a Ayia-sama. Como si atrás de esa sonrisa hubiese una persona completamente distinta. Es muy misterioso.
—Descuida, los tres somos shinobis. — Agregó Saske. — No le tememos a los hombres misteriosos.
—Entonces, si son ninjas, ¿Por qué ninguno de los tres está usando una banda en la frente? — Indicó la chica. — Pensé que era obligatorio para los ninja usar esos protectores.
—¿Es que acaso tengo que arruinar mi cabello para que se me reconozca como ninja? — Preguntó Saske molesto. — Además, ¿Qué van a proteger esas plaquitas? Es ridículo todo ese tema.
—Lo siento, lo siento. — Se excusó la mujer con rapidez. — Pasen a la sala del fondo, el señor Ayia está ahí bebiendo sake.
— ¿No nos va a pedir nuestra identificación? — Pregunté extrañado.
En todas partes se pedía el ID para entrar a un lugar en donde se bebía alcohol. Me sorprendió que esa chica no nos hiciera drama.
— ¿Por qué se las pediría? — Nos cuestionó confundida.
—Porque los menores de edad no pueden entrar a bares. — Respondí.
—Oh, eso es en Konoha. Nuestra política es que todos beban. De hecho, es contra la ley estar sobrio. — Dijo la joven riendo, jugando con una de sus mechas mientras miraba a Saske.
—Eso explica mucho. — Agregó Saske sonriéndole coquetamente.
—Eso también es broma. — Le indicó la señorita riendo mientras le acariciaba el rostro a mi hermano.
Hinata y yo lo miramos. No esperé que Saske se demorara tan poco en mostrarse como realmente era. Lo más gracioso del asunto es que ni si quiera parecía darse cuenta que apenas una mujer le pestañaba un par de veces él caía como un tarado. Aclaré mi garganta pero cuando eso no funcionó le di un puntapié en las canillas.
—¿Lo de dejar beber a menores de edad es una broma? — Le pregunté con fastidio, intentando que nos prestara atención y dejara de seducir a ese tarado.
—No, esa parte es cierta. — Respondió mordiendo uno de sus labios para luego sentarse atrás del aparador. — Bueno ya váyanse. El gran Ayia-sama los espera.
Un tanto confundido comencé a caminar por el pasillo hasta la puerta que nos había indicado. Saske y Hinata me miraron y los tres asentimos al mismo tiempo antes de empujarla y entrar.
El olor a sake, sudor y perfume barato me golpeó como una bofetada. El lugar estaba lleno de mujeres (seguramente mujerzuelas por su aspecto) sirviéndoles sake a sujetos que se veían demasiado "cómodos" con ellas. Hinata enrojeció de inmediato y Saske no pudo disimular la felicidad que le provocaba estar en un lugar así.
Sin embargo el lugar estaba repleto, no había forma de que encontráramos al tal Ayia sin que tuviésemos que preguntarle a cada uno de esos hombres como se llamaba. Suspiré fastidiado, no pensé que intentar hundir a Saske en su propia trampa sería tan molesto.
De pronto, mientras inspeccionaba el lugar, mis ojos se detuvieron en alguien que lucía extrañamente familiar. Su cabello largo, blanco y terminado en puntas, el pergamino gigante que colgaba en su espalda, su risa estridente y pervertida, la forma en que estaba ebrio… Era Jiraiya sensei, el maestro de Naruto, es sabio de los Sapos, el legendario sannin.
Levanté una ceja y caminé hacia él. Saske y Hinata me siguieron despistadamente. Aún no entendía porque ese sujeto estaba usando un bigote negro y falso, ¿Estaría intentando proteger su identidad? Si ese era el caso lo estaba haciendo de forma horrible.
—¿Disculpe, conoce a Ayia-sama? — Le pregunté.
—Sí, sí… Ayia para servirles. — Nos dijo sin prestarnos mucha atención, estaba más preocupado de la chica sentada en sus piernas. Podría haber sido su nieta. — ¿Qué quieren niños?
—Somos shinobis de Konoha, fuimos contratados para una misión con usted. – Respondí suspirando pesadamente.
—¿Qué? — Preguntó parándose de golpe. — Yo no los contraté a ustedes. Pedí claramente a Itachi y a Shisui Uchiha, ellos son los mejores cuando se trata de espionaje de vida o muerte.
—No hay devoluciones. — Dijo Saske con una sonrisa, apuntando su dedo índice como si fuese una pistola y guiñándole un ojo. — Somos tan buenos como Itachi y Shisui, se lo garantizo señor.
Jiraiya levantó una ceja y uno de sus ojos comenzó a tener un leve tic mirando fijamente a mi hermano, como si esperara que lo reconociera.
—¿Acaso no lo vas a saludar? — Le pregunté a Saske. El silencio se estaba volviendo incómodo.
—¿Por qué? — Murmuró de vuelta disimulando su confusión con una sonrisa.
—¿No te das cuenta quién es?
Saske frunció el ceño y lo miró de cerca. —Ahora que lo dices… luce familiar…
—¡No puede haber una persona más estúpida que tu Saske! ¡Es Jiraiya con un bigote! — Jiraiya se puso azul. Lo miré asqueado, sinceramente esa mata de pelos sobre su labio parecía un montón de pelos púbicos. — Sáquese ese bigote, se ve ridículo. No engaña a nadie.
El legendario sannin saltó desde su asiento y me tapó la boca. Caimos ambos al suelo mientras luchaba para que me soltara. Todos nos miraban, lo cual de por sí era vergonzoso, pero luego cuando mi hermano se lanzó sobre nosotros y comenzó a abrazar al anciano fue derechamente humillante.
—Oh dios mío, ¡MAESTRO! ¡Pensé que estaba muerto! — Exclamó entre lágrimas. — Hacía tanto tiempo que no lo veía.
—¿Por qué estaría muerto? — Preguntó Jiraiya. — Sólo estoy de incognito, recolectando datos para una nueva publicación.
—¿Un nuevo libro? ¿Icha Icha tendrá una nueva entrega? — Preguntó Saske con estrellitas en los ojos, completamente emocionado.
—¿Icha Icha? — Cuestionó Hinata confundida.
Esa era mi oportunidad. — Sí Hyuga, Icha Icha Paradise, Icha Icha Violence e Icha Icha Tactics son tres libros que Jiraiya ha escrito y que Saske suele leer. Por qué no le preguntas sobre qué tratan.
—¡Hablaremos de esos detalles luego! — Dijo Jiraiya rápidamente. — Esta no es una misión para ustedes, vuelvan a Konoha y tráiganme a Shisui e Itachi.
—Sensei, le aseguro que podemos cumplir con la misión, sólo denos una oportunidad.
—No no… son muy jóvenes aún para enfrentarse a este tipo de peligros. Te quedan años por delante para que puedas estar a este nivel Saske. — Dijo Jiraiya caminando hacia la puerta. Los tres lo seguimos. — Hay muchas cosas en juego. Esta información es vital para un punto muerto en mi libro…
—¿Qué tipo de información? — Pregunté.
—Necesito… — De pronto Jiraiya sacó una fotografía y la puso sobre mis manos. Era una bella mujer de cabellera castaña y una hebra de cabello que cubría su ojo derecho. — La fotografía de esta persona… desnuda.
—¡¿Qué?! — Casi me atragante escuchándolo. — No nos puede pedir eso. — Le pasó una cámara fotográfica a Saske. — ¿Para eso nos hizo venir desde Konoha? ¿Usted está loco?
—Sasuke, él es el cliente en esta misión ya fue pagada. Un ninja no cuestiona su misión, sólo la cumple. — Sabía que Saske tenía razón al decir eso, pero era demasiado humillante. — Tenemos que hacerlo rápido y ya.
—En circunstancias normales te diría que tienes razón, pero no es una mujer cualquiera… ella es… ella es… ¡La mizukage! — De pronto me sentí emocionado. Sacarle una foto de ese tipo a la Kage del País del Agua sería todo un reto y había riesgos de morir si nos descubría. — Se hospedará tres días en este lugar. Por ello pedí a Itachi y Shisui, creí que serían los únicos que podrían llevar a cabo esa misión en completo sigilo y con oportunidades de sobrevivir. Gaste una fortuna contratándolos.
—Ella puede hacerlo. Que entre a los baños y saque las fotografías sin que nadie se dé cuenta. — Dije apuntado a Hinata.
—Pe…pero… yo… — Hinata estaba completamente roja. — Yo no… yo no podría…
—¡Vamos Hinata-san! ¡Es la oportunidad perfecta para terminar con nuestra misión! — Dijo Saske tomando su mano y sonriéndole. Hinata se puso aun más roja. — Luego podemos aprovechar nuestros días aquí y… y yo podré decirte algo… algo que he querido decirte desde…
—No la toques. — Lo empujé hacia atrás casi impulsivamente, interrumpiendo todo su espectáculo.
—N-no puedo hacer eso. Hay un código d-de honor entre kunoichis que me lo impide. — Dijo Hinata escondiendo su rostro atrás de sus manos. — Lo siento Jiraiya-sama.
—Tengo una idea. — Dijo Saske. — No se preocupe Jiraiya-sensei, utilizaré todos los conocimientos que me ha pasado para completar esta misión.
—Saske. Confío en ti. El futuro de la literatura erótica está en tus manos. — Le apretó los hombros y lo miró con los ojos llorosos.
—Sensei, es un gran honor. No lo decepcionaré. — Dijo mi hermano, abriendo la puerta de la salida e indicándonos que lo siguiéramos.
—¿Tienes un plan, genio? — Le pregunté irritado.
—Sí, pero primero vamos a pedir una habitación. — respondió Saske.
De esa forma comenzaron los tres peores días de mi vida.
·
·
·
NOTA
Muchas gracias por seguir leyendo esta aberración. A ver qué se me ocurre para el próximo capítulo. Agradezco desde ya a un usuario anónimo que sugirió que agregara a Jiraiya a esta ecuación xD No se me hubiese ocurrido! Si tienen más ideas me dicen, este fic lo estoy escribiendo para ustedes porque no tengo idea de que escribir, sólo escribo jajajaja. Fail. Besos.
