Aclaraciones:

Los personajes de Naruto no me pertenecen, son creación de Masashi Kishimoto.

Esta historia es una adaptación del drama coreano "To The Beautiful You" (Con unas cuantas ocurrencias mías)

Universo alterno y OoC en algunos personajes

"Pensamientos"

Flash Back o Sueños

– Dialogo –


Anko iba caminando por la gran empresa para la que ella trabajaba como representante de Sasuke Uchiha y Sakura Haruno, la muy renombrada y exitosa Sharingan Corp. Ese lugar lo conocía como la palma de su mano, tenía años de estar trabajando con el par de atletas adolescentes, siendo su representación en cuanto a relaciones públicas o contratos; su deber era cuidar de la limpia imagen de ellos y promocionarlos correctamente para los apoyos de más empresas cuando fueran las competencias. Por lo mismo de conocer tanto el ambiente que siempre hay en su zona de oficinas, sabía que algo raro pasaba al notar que una puerta que debería estar cerrada, se encontraba abierta.

–Odio que estén en mi oficina antes que yo… – dice la mujer entrando a su ya mencionada oficina, donde se encontraba una mujer joven de cabello morado acomodado en una cola de caballo, vestía de manera sencilla y elegante, de su cuello colgaba una cámara profesional, lo cual delataba su profesión, una experimentada reportera – ¿Qué haces aquí Guren?

– ¿Qué no puedo venir a visitarte? –Anko la mira de forma incrédula y acusadora, sabiendo que el que una mujer como Guren solo fuera de "visita" no era muy normal, algo tramaba y sabía que no le iba a gustar lo que era– Bien, vine aquí para hablar de Sasuke, ¿Qué le paso al momento de hacer ese salto?

– Ya te lo había dicho, todavía no se ha recuperado de su lesión… – la pelimorada miraba a la vez varios periódicos sobre su escritorio, los cuales tenían al mismo personaje principal "Sasuke Uchiha". Después de su fallido salto, periódicos y revistas solo hablaban de lo mismo: ¿Qué le sucedía a Sasuke Uchiha?

– Es algo raro que lo digas, ya que tú misma habías dicho que ya estaba completamente recuperado –la reportera esboza una sonrisa de diversión al notar el cambio de expresión en Anko, sabía exactamente que dio en el clavo con su pregunta y le divertía de sobremanera ver su expresión.

– Su horario fue muy extremo, cosas como esa pasan todos los días…

– "Yo no lo creo Anko, aquí hay algo escondido…"


Todos los alumnos pertenecientes al dormitorio 3, incluyendo a Hinata, Sasuke, Gaara y Neji, se encontraban reunidos en la sala principal del lugar, frente a ellos se encontraba Sasori, líder del dormitorio, con una expresión seria, al parecer daría un importante aviso que ameritaba la presencia de todos los que habitaban ese dormitorio.

– Como todos ya deben de saber… – el pelirrojo los miraba a todos de forma seria– Está muy cerca la competencia atlética entre los dormitorios. Este año, para esta competencia nuestro dormitorio debe tener éxito ¡¿Entendido?!

– ¡Si! – gritaron todos los presentes ante el aviso de su líder, muchos gritaban de emoción u otros solo lo hacían por hacer más escándalo.

– ¡Antes que nada! – Sasori grita, dejando a todos callados, después mira a cierto pelinegro – Sasuke, este año representaras en salto alto…

– Déjame fuera – esa petición dejo a todos congelados, Hinata lo miraba de forma curiosa y un tanto preocupada, ya que según lo que escucho de parte de los chicos tiempo atrás el Uchiha había tenido una lesión, después de eso el ya no participa en eventos deportivos, simplemente se negaba – No quiero usar mi energía en una competencia tan patética como esta… – el Uchiha se aleja de ellos con las manos en sus bolsillos –

– ¡Sasuke! – grita el líder, pero el chico lo pasó de largo – Bueno, dejando eso de lado, quiero que den su mejor esfuerzo en la competencia, espero buenos resultados este año.

El Uchiha simplemente al escuchar ser representante de salto alto, negó de forma rápida, no quería que lo comprometieran en algo que no quería hacer, así que simplemente se puso a caminar por los pasillos de las instalaciones del campus, hasta que paso por el gimnasio.

Dentro del lugar estaba Obito Uchiha sentado en una banca mirando como un chico, de cabello corto color negro y piel más pálida que la de Sasuke, trataba de pasar la barra sin éxito, tirándola en el proceso. El chico se llama Sai, otro integrante del dormitorio 3, sin embargo Sasuke no se llevaba muy bien con él, ya que Sai al dirigirse a él siempre lo hacía de forma altanera y eso lo fastidiaba.

– ¿Qué miras? – detrás del pelinegro Uchiha aparece la reportera Guren, una personalidad ya común en la vida cotidiana se Sasuke, ya que se la pasaba haciéndole muchas preguntas a cualquier hora, sin embargo el solo la ignoraba.

– Déjame en paz… – Sasuke empezó a caminar hacia otra dirección lejos de la mujer, lástima que no le serviría, ya que esta era muy persistente.

– Esto no es oficial, pero el mejor record de Sai es 2.28 m, dos centímetros abajo de diferencia con el tuyo, él podría convertirse en tu rival si sigue así…

– Nunca lo había pensado – el Uchiha uso un tono de sarcasmo, empezando a caminar un tanto más rápido – Ya deja de acosarme, no estoy de humor para esto.

– No es acoso, es trabajo… – Anko simplemente dejo de lado ese tema – Sai, el trabajador y Sasuke, el genio; suena muy bien armado. ¿En serio no son rivales?

–Piensa lo que quieras, no me importa


Después de un largo discurso de Sasori en la sala del dormitorio 3, en el que los animaba para las competencias y además terminaba de seleccionar a los que participarían en cada deporte dejando un espacio en salto alto para Sasuke, por fin dejo regresar a sus respectivas habitaciones a todos los alumnos.

Hinata iba un tanto pensativa por lo que había presenciado, la manera en que Sasuke se negaba rápidamente a la mayoría no le había parecido tan raro pero a la ojiperla aún le seguía pareciendo un tanto curiosa la situación, en su cabeza aun no acababa de comprender el por qué Sasuke se alejaba de lo que llevaba haciendo por años, pero su concentración en el tema se esfumo al notar algo demasiado peculiar en su habitación.

– ¿Qué es esto? – Hinata al entrar a la habitación se encuentra con enorme caja color rosa chillón con un moño rojo, le pareció extraño que un regalo de esa magnitud haya llegado a su habitación.

– ¡Sasuke-kun! – de la caja sale una chica de corto cabello rosado y lindos ojos jades, la cual se sorprende al ver que ese no era su tan amado Sasuke, sino un chico que ella en definitiva no conocía y a quien le había sacado un buen susto – ¿Este no es el nuevo dormitorio de Sasuke-kun? ¿Tú quién eres?

– Soy el compañero de habitación de Sasuke y… ¿tú eres…? – pregunta la ojiperla ya más tranquila por el susto anterior, por poco le da un paro en el corazón al ver que algo salía de esa gran caja.

– Yo soy… la novia de Sasuke-kun – la chica lo dijo melosamente con un pequeño sonrojo en sus mejillas, algo que le pareció un poco extraño a Hinata, pero a la vez, sintió una punzada desconocida en su pecho, la cual ignoro exitosamente– No puedes decirle a nadie que estuve aquí, sobre todo en internet…

– ¿Por qué haría eso si ni siquiera sé quién eres? – Hinata se sienta frente a su escritorio y enciende su laptop, dejando a la pelirrosa con la palabra en la boca, ignorándola olímpicamente.

– ¿Cómo que no sabes quién soy? – la chica echaba chispas de la ira y enojo, así que simplemente levanto una de sus piernas, hasta subirla hasta arriba como toda una gimnasta – Ni siquiera así sabes quién soy… – la Hyuga mira por unos segundos en su dirección, para después poner una cara de impresión.

– Entonces eres… – Hinata se acerca a ella y la mira con mucha atención y emoción.

– ¿Ya sabes quién soy? Soy alguien a quien todos recono…– la ojijade le pregunta con mucho orgullo y soberbia, ya que ese tipo de expresiones era a las que estaba acostumbrada.

– Ah, no te conozco – la cara de Hinata cambia drásticamente a una neutral, regresa a su asiento y se concentra en su computadora. La pelirrosa simplemente puso una cara de indignación ante tal broma del chico.

– ¡¿Qué?! Yo soy el hada de la nación, Sakura Haruno, la mejor gimnasta – la pelirrosa no podía creer que alguien no la conociera, ella era famosa y muy conocida en Japón, pero que de la nada venga un tipo a decirle que no tenía la más mínima idea de quien era, la fastidiaba mucho – La atleta que es más bonita que las celebridades…

– Lo siento, aun así no te conozco, hace poco vine de Londres – la ojiperla hablaba con ella al mismo tiempo que estaba frente a su computadora, tecleando unas cuantas cosas de una tarea que estaba a punto de terminar, sin embargo quita la atención de la computadora para voltear a ver la puerta al escuchar como esta era abierta, notando como Sasuke entraba y miraba incrédulo a la Haruno.

– Sakura, que… – Sasuke se acerca a Sakura y la toma del brazo, dispuesto a sacarla del lugar – Apúrate y vete.

– "¿Realmente será su novia?" – Hinata miraba la graciosa situación de reojo, unas cuantas risillas salieron de sus labios, aunque los otros dos ni cuenta se dieron, ya que Sasuke estaba tratando de sacar a Sakura, y ella evitar ser echada por él.


Durante toda la mañana Hinata se la paso escondiéndose del doctor Yashamaru mientras estaba fuera de los dormitorios, a quien terminaba viendo por todos lados a donde iba: primero en el campus, cuando iba caminado para la siguiente clase, lo vio dirigiéndose a su auto en el estacionamiento de maestros, ella instintivamente se esconde detrás de un árbol; después a la hora de la comida, la mayoría de los chicos tenia tareas pendientes, los únicos que fueron a comer fueron ella y Gaara, al estar en la cafetería vio entrar al rubio, así que se acercó más su cara al plato de la comida, tratando de taparse el rostro con su corto cabello, tan alarmada estaba que no se dio cuenta que con sus palillos había agarrado el dedo del Sabaku, casi llevándolo hacia algunos condimentos de la comida.

–Shiro creo que estas algo raro… –murmura el pelirrojo al notar el extraño comportamiento del ojiperla, para después observar como este negaba rápidamente – Tal vez te concentres más cuando vayas a los entrenamientos, aunque yo no estaré ahí…

…..

– Chicos, hoy practicaremos para la competencia – Sasori se hallaba en la pista de atletismo con todos los pertenecientes al dormitorio 3 que practicaban atletismo, ya que Gaara y otros se habían ido al campo de futbol, todos fueron formados en dos filas, ya que se haría una carrera en parejas de velocidad. La pareja que competería se pondría en posición y al silbatazo de Sasori, estos correrían hasta llegar al punto final.

– ¡Siguiente! – Hinata se acerca al punto de salida y se pone en posición, para su mala suerte, su pareja era Kabuto, quien la miraba con molestia y burla – Escuche de tu primo y de Obito-sensei que tienes un buen record en distancias cortas, es muy impresionante para un chico pequeño.

– Solo tuve suerte… – ella era demasiado modesta en cuanto a sus logros, no le gustaba presumirlos, pero su primo era del tipo de persona que se sentía orgulloso como un hermano mayor.

– Que vigoroso Usain Bolt tenemos – el peligris de lentes usaba un tono de burla y desprecio – Solo vas a ir persiguiendo mi trasero… – la Hyuga solamente lo ignoro para poder concentrarse en la carrera, apretando tenuemente los puños.

– ¿Listos? – esa era la primera llamada, pare después de unos segundos y con termómetro en mano, Sasori hace sonar el silbato, haciendo que los dos corredores salgan disparados por llegar primero a la meta.

La peliazul estaba dando un gran esfuerzo, ya que a un costado tenía a Kabuto intentando tomar la delantera, algo que Hinata impidió subiendo más la velocidad a la que iba segundos antes, dejándolo unos pasos atrás de ella, pero a unos cuantos pasos de llegar a la meta, el maldito de Kabuto le mete el pie, haciendo que cayeran los dos a suelo.

– ¿Están bien? – el pelirrojo senpai llega corriendo hacia ellos con mucha preocupación, al parecer a Kabuto no le paso nada grave, sin embargo Hinata al intentar pararse, se tambalea por una punzada de dolor en uno de sus tobillos – Shiro tienes que ir a la enfermería – para su mala suerte, ese era el último lugar al que ella quería ir, tendría que encontrarse con ese doctor al que estuvo evitando durante todo el día.


– "Por favor que no esté…" – pensaba Hinata al entrar a la oficina de enfermería, para su buena suerte, el lugar esta desierto de presencias médicas, así que era seguro entrar – Que suerte… – la Hyuga no podía caminar correctamente, ya que el dolor en el tobillo no ayudaba mucho, así que tendría que moverse con mucho cuidado. Empezó a buscar en el lugar algo con que hacerse una curación en el tobillo, pero se empiezan a oír voces acercándose, entre una de ellas, estaba la del doctor.

Hinata se alarma por la cercanía de las voces, así que tratando de no lastimarse más, se dirige al área de las camillas, en donde había una cortina, para después ponerse atrás de ella, pero no contaba con que sus pies todavía se veían.

– ¿Sabes cuánto tiempo te he estado buscando? – Al parecer el médico estaba un poco molesto, pero ¿con quién? se oye que la puerta es abierta, y por la cantidad de pasos, Hinata deduce que son dos personas – "¿Eso es esconderse bien?" – Yashamaru alcanza a ver el par de tenis deportivos detrás de la cortina, pero prefiere hablar con el desconocido después de terminar con el chico, el cual era Sasuke Uchiha – Sasuke, tienes que ser honesto conmigo para poder ayudarte, ¿sentiste dolor? – el rubio se sienta detrás del escritorio y en frente del ordenador, del otro lado se sienta Sasuke, el cual lo miraba de forma seria.

– Si "¿A dónde quieres llegar?" – Sasuke observaba las acciones del médico con cuidado, ya que quería saber qué es lo que tenía exactamente.

– Tengo una teoría… ¿Alguna vez has oído del síndrome Yips?

– "¿Síndrome Yips? Creo que alguna vez lo he escuchado…" – Hinata detrás de la cortina escuchaba de forma atenta lo que el rubio médico le decía a Sasuke.

– ¿De qué trata ese síndrome? – el Uchiha se encontraba un poco curioso de saber cuál era la teoría de Yashamaru y lo que probablemente el tenia.

– Sin razón aparente, un día de pronto te vuelves incapaz de hacer deportes… Aunque normalmente ocurren en beisbol o golf, debido a la concentración momentánea donde hay presión psicológica alta… – el rubio mira directamente a Sasuke – Pero tu caso podría ser un poco especial

– ¿Estás hablando de una depresión? – Sasuke no le creía ni una palabra o no lo quería creer, era algo demasiado alarmante como para que una persona como el lo tuviese.

– Es muy diferente a una depresión, esta circunstancia no tiene cura, es algo muy serio… - el médico empieza a teclear en su computadora, dejando a Sasuke muy pensativo – No debes de estar preocupado, después de todo, es solo una especulación…

– De todos modos, gracias por su preocupación – el ojinegro sale de la oficina de forma de forma silenciosa, perdido en sus pensamientos después de escuchar al médico hablar de lo que le podría estar pasando.

– ¿Hasta cuándo vas a estar ahí? – la voz del hombre se oye en todo el lugar, haciendo que Hinata tiemble un poco de la sorpresa de ser descubierta, de nuevo. Ella sale de su escondite a paso lento, siendo observada por el doctor, quien nota la forma en que camina – Siéntate en una de las camillas – por instinto, la Hyuga obedece, para después empezar a ser tratada por el rubio – Veo que siempre tienes accidentes…

– Soy un poco torpe… – apenas se escuchó la voz de la Hyuga, ya que fue un susurro de vergüenza y de un poco de alegría de que tan siquiera el tenía la iniciativa de ayudarla a pesar de la situación – ¿Qué es el síndrome Yips?

– ¿Piensas que nuestra escuela es un chiste? – mientras aplicaba el procedimiento correspondiente, trataba de sacarle las razones de hacer eso – No sé cómo falsificaste los documentos, ¿pero cuánto tiempo piensas que serás capaz de actuar como un chico?

– ¿No hay forma de que ayude a Sasuke…? ¡AUCH! – Hinata sintió como Yashamaru le dio un ligero zape un la cabeza, por lo que se soba la zona afectada mirándolo con una pequeña mueca.

– No es momento para preocuparte por Sasuke – el rubio se pone de pie y toma el teléfono de la oficina, para después marcar un número – No sé cómo llegaste aquí, pero definitivamente encontrare una forma de echarte.

– ¡Yo no entre por decisión propia, fue como un sacrificio por mi familia! – en el teléfono se oía el clásico sonido que te decía que el teléfono ya estaba siendo contactado – Además ahora que se lo que podría tener Sasuke, no puedo regresar a Londres…

– Este el teléfono de la directora Tsunade Senju, ¿con quién hablo? – del otro lado de la línea se oye la voz de Shizune.

– Soy Yashamaru… – el iba a empezar a hablar, pero Hinata lo interrumpe.

– Al principio, vine a aquí por obligación y el bien de mi familia, ya que sería un tipo de reto que alguien como yo debía superar, porque en una familia que quería un varón como primogénito, las mujeres trabajan el doble por el reconocimiento de sus superiores… – Hinata logra captar la atención de Yashamaru y de Shizune, quien lo podía oír claramente desde el teléfono – Después de entrar aquí y conocer a todos, llego a mi habitación Sasuke Uchiha, una persona demasiado admirable por sus logros, pero que está hundido en algo que ni siquiera su mejor amigo lo ha podido sacar. No he logrado convivir demasiado con él, pero se nota que es una persona que ha soportado muchas cosas, ya que a pesar de los rumores de él que el mismo escucha, se sigue poniendo de pie para seguir aquí día con día. Descubrí que él no es como muchos lo describen…

Durante toda la tarde, el pelinegro estuvo organizando sus cosas y explorando la habitación, hasta que un objeto en particular le llamo la atención – ¿Es tuyo?

¿Eh? – Hinata, quien se encontraba en sobre su cama, se asoma desde arriba, viendo que el Uchiha señalaba el teclado electrónico que se encontraba recargado en una de las paredes – Si es mío… Cuando lo use, tratare de no molestarte…

Te gusta la música… – no fue una pregunta, más bien una afirmación. El pelinegro por su curiosidad, se acerca al aparato, del cual selecciona una pista grabada al azar, para empezar a reproducirse una tonada dulce y tranquila, pero a la vez melancólica y triste.

Esa pista no está terminada y no es muy buena…– murmura la ojiperla muy sonrojada porque hayan descubierto su gran admiración por la música y el piano – Es el primero en escucharla…

No se oye nada mal… – el Uchiha sube la vista hacia la Hyuga, mostrando una tenue sonrisa, una que no reflejaba alegría, sino todo lo contrario – Es… relajante escucharla.

Hinata desde niña había sentido un gran gusto por la música, en especial por el piano; se la podía pasar todo el día tocando suaves y alegres melodías que aprendiera en ese momento. No lo veía como algo ha que dedicarse ya que su futuro ya estaba decidido por solo ser la primogénita de Hiashi Hyuga, pero si solo tal vez no tuviera esa posición… Le hubiera gustado dedicarse a algo que tuviera que ver con la música, ya que últimamente se le estaba dando mucho el componer melodías, no creía ser una experta y tampoco pensaba que eran muy buenas como para mostrarlas, pero las palabras del Uchiha sí que le dieron un poco de esperanza.

Después de eso, al parecer al Uchiha no le desagradaba su presencia o no tanto como al principio, parecía al menos un poco más relajado a su alrededor. De vez en cuando terminaba salvándola de algún tropiezo que ella sola se causaba en las escaleras o en el mismo suelo firme, siempre diciéndole lo torpe que era o nombrándola con su ya tan acostumbrado apodo. Hinata llego a la conclusión de que no era tan mala persona, solo era muy cerrado con los demás…

–No puedo irme hasta que mi lapso de tiempo termine, además quiero ayudar un poco a Sasuke, para regresarle lo que me ha ayudado… E-es muy triste comparar el Sasuke del pasado que me cuentan Naruto y los demás, con el de ahora…– los blanquecinos ojos de Hinata expresaban mucho coraje para enfrentarse a Yashamaru, aunque estaba hecha un manojo de nervios en su interior pero de verdad necesitaba quedarse en esa escuela– Le daría mis propias alas para que Sasuke volara de nuevo… –murmura lo último al recordar que alguna vez desde que llego a la escuela, por curiosidad investigo a Uchiha Sasuke en relación al salto alto, encontró numerosos videos de como el hacia sus saltos en las competencias, pensando instantáneamente que el de verdad parecía que volara cada vez que su cuerpo se elevaba para pasar sobre la barra que tuviera impuesta. Era como ser libre y Hinata de verdad empezó a admirar eso.

– Yashamaru, olvide mencionarte algo antes de dejarte en el puesto de médico de la escuela – Shizune hablaba como si hubiera recordado algo muy importante en ese mismo momento.

– ¿Qué es? – el rubio se sintió un poco expuesto a la mirada de la joven chica frente él, parecía que ella quería atravesarlo con sus enigmáticos perlados ojos.

– Deduzco que frente a ti esta Shiro Hyuga, es algo relacionado con el o como creo que ya sabes, con ella…

–No me digas que… – Yashamaru abre los ojos más de lo normal, mostrando su sorpresa.

– Ella en realidad se llama Hinata Hyuga, es la heredera del imperio Byakugan Corp e hija de Hiashi Hyuga – la pelinegra del otro lado de la línea le conto lo primordial sobre Hinata, sintiéndose un poco tonta por haber olvidado algo tan importante como lo era la verdadera identidad de Shiro – Entro a Konoha Gakuen por orden de su familia, ella hizo un gran sacrificio por complacerlos… – Yashamaru suelta el teléfono de la impresión por toda la información, Hinata recoge el objeto tirado y escucha la voz de Shizune del otro lado.

– Tu nombre es… Hinata ¿cierto? – hablaba con un poco de dificultad el médico, Hinata asiente – "Si esta niña es sacada de aquí como una chica, un gran escándalo se haría en toda Europa y Asia, ya que su familia tiene mucha fama por todo el mundo, eso sería peligroso tanto para la escuela como para ella, si lo sabe Shizune, Tsunade también lo debe de saber, y si ella la protege, es un problema para mí, ya que sus órdenes son absolutas" Hinata, puedes irte a clases, creo que Shizune nos acaba de salvar de un gran problema…

– ¿Por qué usted tendría un problema? – la ojiperla lo mira de forma muy curiosa.

– Si el esto llega a extender por la escuela, Tsunade se pondría furiosa y al que culparía seria a mí por estar a cargo en su ausencia… – el rubio no se quería ni imaginar lo que le haría la Senju, mejor dejaría la situación de Hinata en secreto como iba hasta ahora y tal vez cubrirla si era necesario para mantener la estabilidad de la escuela– Por cierto, tienes que cuidarte más, he notado que los accidentes son comunes en ti… Y espero que cumplas lo que me has dicho de Sasuke, no eres la única que quiere ayudarlo…


Atte: Reagan-chan