Happiness

Capítulo 9

Roy reflexionaba en su oficina de todo lo que había ocurrido en el día. Ya todos sus subordinados se habían marchado y lo más importante en ese momento, ya Riza se había marchado con Matt.

No sabía por qué ese tipejo tenía que haber aparecido justo en ese momento, en el que ellos no se encontraban en la mejor situación. Matt había sido el único hombre por el que él en verdad tendría peligro de perder a Riza. Había sido su mejor amigo y por ello sabía cómo era y sabía perfectamente que él no se dejaría vencer fácilmente. Él siempre había sido la persona que le daba a Riza todo lo que ella deseaba. Eso le hacía recordar también las sospechas que tenía de que Riza podría estar teniendo deseos de ser madre.

Roy suspiró cansado. Recordaba cómo Matt y Riza se habían hecho pareja. Y todo había sido por lo astuto que era Matt. Por ese entonces en el que Roy había vivido con Riza en su casa, ella siempre había pedido su atención y él siempre se la daba, aunque no todo lo que ella deseaba "¿Por qué besas a otras chicas y a mí no?" le había preguntado más de una vez, la respuesta estaba clara para él. Ella era la hija de su maestro y no podía acercarse a ella tanto como él lo deseaba, sino quería que su maestro y padre de Riza lo friera vivo.

Ellos habían comenzado con una amistad o simplemente como un amor de hermanos, haciendo que eso creciera al igual que lo hacían ellos y con ello las ansias de Riza por tener le a él solo para ella, como más de una vez le había dicho, pero él no podía y salía con otras chicas. Recordaba cómo había estado una temporada con una chica que era del club de animadoras. Riza celosa se metió también en el club de animadoras, consiguiendo escalar entre todas ellas, debido a su agilidad, todo como un mero intento de que él se fijará más en ella "yo soy mejor que todas ellas y yo te quiero más que cualquier chica que conozcas… nunca nadie te querrá como yo" le había dicho en esa época y sabía que era cierto.

Recordaba el día en que Matt hizo su mejor jugada y consiguió atrapar el corazón de su ahora teniente. Riza tenía una exhibición con el grupo de animadoras y ella le había pedido que fuera a verla, él tuvo que negarse, pero insistía "si no apareces me enfadare mucho contigo" le había dicho ese día. Pero él no apareció, Riza no era para él y por ello salió con su novia. Matt astuto y sabiendo cuales eran los lugares preferidos por él para ir con sus conquistas, llevo a Riza para que viera quien era de verdad Roy Mustang. Ella vio como él le daba todas las atenciones que ella deseaba a otra chica. Riza muerta de dolor por lo que acababa de ver fue consolada por Matt y se hicieron novios. Muy astuto si señor.

Roy recordó algo que Matt le había dicho esa misma tarde "tú me robaste mi primera vez con Riza" el solo pensar que Matt pusiera un solo dedo sobre ella le enfermaba. Y recordaba como Riza casi llega a perder la virginidad con ese imbécil por su culpa, solo quería hacer ver a Riza que él no podía estar con ella e intento alardear de que ya había mantenido relaciones sexuales con varias chicas, Riza dolida y por venganza intento acostarse con Matt. Pero Roy había sido más listo y se había dado cuenta de lo que ella pretendía. Aún no había podido quitarse de la cabeza la imagen de Riza a medio vestir y su amigo con los pantalones hasta las rodillas. Roy negó con la cabeza, no quería recordarlo, lo que le importaba es que ya había impedido eso una vez y lo volvería a hacer costara lo que costara.

Roy negó con la cabeza, para quitarse esa imagen de la cabeza. Ya era hora de hacer algo y tenía que actuar ya.

Riza fue deleitada esa noche con una deliciosa cena hecha por Matt. Este chico parecía que lo tenía todo, no solo era guapo, sino que también cocinaba y tenía la delicadeza de fregar los platos después, además de ser súper cariñoso.

Esa noche Riza iba a hacer una excepción e iba a acostarse más tarde, ya que parecía que Matt quisiera contarle todos y cada uno de los detalles de lo que le había ocurrido en esos años que no habían estado juntos, a parte de recordar viejas anécdotas. La rubia se lo estaba pasando bastante bien con Matt y si a eso le añadía que mientras Matt le contaba todo le iba haciendo un relajante masaje de espalda, la cosa mejoraba mucho más.

Riza estaba como en una nube. La rubia recordó perfectamente porque se había hecho novia de Matt. Él era cariñoso, amable, aunque su actitud era un tanto infantil pero eso le hacía ser más entrañable.

Matt adoraba a Riza en todos los sentidos, no por nada se había pasado años buscándola. Matt sentía como Riza se relajaba bajo sus manos, las cuales volaban por su espalda haciendo presión en sus doloridos músculos. Para Matt ese masaje era el comienzo de algo más íntimo. El rubio quería hacer esa misma noche suya a Riza para apartarla de Mustang. Siempre había odiado al coronel porque sabía lo que sufría Riza por su causa, ya que Mustang veía a Riza a como su hermanita. Y aunque sabía que para Riza el primer hombre y al que más amaría en toda su vida sería Roy, él la aceptaba tal y como era. Él solo quería que Riza fuera feliz.

Matt intentó bajar un poco la camisa del pijama de Riza, pero esta se tensó y se alejó de él. No quería que Matt pudiera ver su tatuaje.

-¿Riza estás bien? –preguntó a Matt al darse cuenta de la reacción de la rubia.

-Si… solo es que me he cansado de tanto masaje ¿Por qué mejor no vemos unas fotos? –Riza cogió un álbum de fotos de un estante. Todas ellas eran de la época en la que había estado con Matt. Riza abrió el álbum cuando llamaron a la puerta. Matt se levantó y fue a abrir la puerta.

-¿Qué cojones haces aquí? –preguntó Matt de muy malas formas al ver a Roy Mustang tras la puerta.

-Eso a ti no te interesa –Roy se fijo en que Matt iba sin camisa, lo que le dio muy mala espina, no quería haber llegado demasiado tarde. El coronel entró a la casa de Riza y fue hacia el salón donde respiró al ver a Riza completamente vestida.

-¿Qué hace aquí coronel? –pregunto extrañada Riza.

-Vengo a pedirte ayuda –Roy se sentó junto a su teniente, quitándole el sitio a Matt –el Führer me pidió hace una semana un trabajito, pero se me ha olvidado y hoy se ha puesto hecho una furia conmigo y necesito terminarlo para mañana ¿Me ayudas? –Roy puso su mejor cara de niño bueno, esa que sabía que ni Riza enfadada iba a ser capaz de rechazarlo.

-Está bien le ayudare - La rubia suspiró como odiaba que la mirara así -¿de que se trata?

-Tenemos que ordenar el censo de los ciudadanos de Ishval y clasificarlos según la zona, norte, sur, este y oeste.

-Esto nos va a llevar toda la noche -Riza se llevó las manos a la cabeza ¿pero cómo podía ser tan irresponsable su coronel? ¿Y ese iba a ser el futuro Führer? –Voy a preparar café –la rubia salió del salón camino a la cocina.

-Muy bien Roy, esta noche me la has vuelto a jugar –Matt miró con odio a Roy.

-No se de que me hablas, que Riza y yo trabajemos de noche es algo que pasa a menudo, así que acostúmbrate.

Matt se fue de allí, sabía que si seguía mirando a Roy iba a golpearle y no quería darle más trabajo a Riza.

Riza volvió de la cocina con el café listo y humeante, la rubia se fijó en la carpeta llena de papeles sobre la mesa, la noche parecía que iba a hacerse bastante aburrida, había una gran pila de hojas, cada una correspondiente un ciudadano de Ishval. Riza iba clasificando hoja tras hoja y sentía como se le iban cerrando los ojos poco a poco, no se dio cuenta de cuando se quedo dormida.

Los rayos del sol y un lametazo de Hayate en su mano hicieron que Riza despertará. La rubia intentó inútilmente levantarse del sofá donde se había quedado dormida, pero algo se lo impedía. Bajo su mirada para ver que ese algo era un brazo, entonces fue cuando alzo la vista para encontrarse con su coronel, el cual estaba bajo ella abrazándola y totalmente dormido ¿Cuándo había pasado eso? Se preguntó Riza sin encontrar respuesta alguna. La rubia se quedó absorta mirando a su coronel dormir plácidamente, parecía bastante tranquilo. A la rubia le encantaba despertarse con él a su lado, aunque eso solo había pasado en muy pocas ocasiones.

Riza estiró su mano para acariciar la mejilla de Roy. Este ante la caricia se revolvió un poco, el coronel estiró su mano para agarrar la mano de Riza y fue abriendo los ojos lentamente, para encontrarse con la mirada de la mujer. Las manos de Riza estaban siempre frías en contraste con las suyas mucho más cálidas. Ambos se quedaron mirándose el uno al otro.

Roy sonrió un poco al ver a Riza con el pelo revuelto y los ojos un poco cerrados debido a que todavía se sentía un poco adormilada.

-¿Qué ocurre? –pregunto curiosa al ver la sonrisa de Roy.

-Estas linda recién levantada –Roy pudo ver como su teniente se sonrojaba por su comentario. Roy se sintió feliz por esto, ya que el día anterior Riza había estado demasiado fría con él. El coronel cogió a Riza por la nuca obligándola a que esta se acercara más a él, hasta que sus labios se juntaron en un beso.

Los besos de su coronel aunque dulces eran firmes y muy pasionales. La rubia se dejo vencer por los labios de su coronel, él era la única persona con la que se dejaba llevar de esa manera. Las manos de Roy comenzaron a volar por el cuerpo de su teniente, al igual que las de Riza, aunque ella con más timidez. Ambos se separaron un poco, la respiración de ambos era agitada. Llevaban tiempo sin intimar y la urgencia de sentirse unidos se había notado en ese beso ansioso de más.

-Riza… lo del viernes –Roy intentó disculparse por su actuación esa noche, sabía que había ido demasiado lejos y debía disculparse, pero Riza le paró.

-No tienes que decir nada, a fin de cuentas solo soy tu teniente, nada más –la rubia dijo esto último más bajo, aunque fue escuchado por Roy perfectamente debido a que estaban juntos.

Ese comentario le dolió a Roy. No quería que ella pensara que para él solo era una mera subordinada. Ella era mucho más que eso. Pero no podía explicárselo, porque aún no sabía bien que era lo que quería de ella ¿una relación? ¿Amistad? ¿Casarse?... no el no quería casarse y tampoco le gustaban las relaciones, porque si acababan mal podía llegar a perderla y eso era lo único que él sabía. No quería perder a Riza.

-Cof, cof –Matt tosió en señal de que estaba allí y bastante molesto.

-Tengo que ducharme –Riza salió de allí bastante rápido, esperaba que Roy negara lo que ella le había dicho, pero este no lo había hecho ¿Eso quería decir que para Roy solo era una mera trabajadora bajo sus órdenes?

En el salón Matt miraba con odio al coronel, el cual se había llevado ambas manos a la cara, maldiciéndose a si mismo por no haber negado lo que Riza había dicho.

En el trabajo Riza volvía a estar distante y fría con él. Solo se comportaba como una mera trabajadora eficiente. Al llegar allí Roy le había regalado a Riza una pinza para el pelo, ya que sabía que de seguro no le había dado tiempo de comprarse una nueva y ella odiaba trabajar con el pelo suelto, porque se le venía a la cara cuando tenía que redactar informes. Con ello Roy volvió a intentar disculparse, pero volvieron a interrumpirle nuevamente.

Su nueva pinza de pelo era azul como su uniforme militar. Le sorprendió que Roy recordara que le irritaba hacer informes con el pelo suelto. Cuando le dio la pinza parecía como si su coronel quisiera decirle algo, pero la llegada de los demás subordinados de Mustang le habían interrumpido.

El teléfono sonó en la oficina haciendo que todos levantaran las cabezas de sus aburridos informes, esperando por hacer algo más interesante. Roy miró hastiado el aparato, lo que hizo que Riza fuera la que respondiera al teléfono. La rubia se alertó al escuchar lo que le estaban diciendo por el aparato.

-¡Iremos ahora mismo! –concluyó Riza colgando el teléfono.

-¿Ocurre algo? –preguntó Roy.

-Los rebeldes han atacado a Gracia Hughes.

-Havoc, Hawkeye vamos. Vosotros tres seguid buscando información de este grupo.

-Pero si no encontramos nada, mi coronel –se quejó Breda.

-¡Pues buscad donde se os ocurra! ¡Quiero coger a esos desgraciados cuanto antes! –sentenció antes de salir de la oficina junto con sus dos subordinados.

Los tres salieron rápidamente en dirección al domicilio de Gracia Hughes. Al llegar se encontraron la casa de esta toda revuelta. La mujer se encontraba bastante nerviosa. Riza se encargó de tranquilizarla, mientras Roy y Havoc junto con los demás oficiales que había en la casa, registraban en busca de pistas.

Cuando Riza logro que Gracia se relajara, llamó a su coronel. Debían escuchar que era lo que había ocurrido en la casa.

-Gracia cuéntanos ¿qué ha ocurrido? –preguntó Riza cogiendo de las manos a Gracia, para infundirle valor.

-Llegaron tres hombres diciendo que querían hablar conmigo de algo importante –Gracia agarraba las manos de Riza con fuerza. La rubia sentía como Gracia temblaba ligeramente –ellos me hablaron de asociarme a una organización anti militar. Vinieron a mí porque sabían que mi marido era un militar caído. Yo me negué, pero ellos seguían insistiendo, al ver que no conseguían lo que querían se pusieron agresivos. Uno de ellos me agarró y los otros dos destrozaron mi casa –Riza sentía como Gracia apretaba sus manos con más fuerza –se han llevado las condecoraciones de mi marido y fotos de él y de mi hija –la voz de la mujer se iba quebrando poco a poco con cada palabra –Me han amenazado a mi y a mi hija y me han dicho que se iban a llevar a mi niña y no la iba a volver a ver más –Gracia rompió a llorar apoyándose en el hombro de Riza.

-¿Dónde está tu hija? –preguntó Mustang.

-En el colegio, he llamado allí y me han dicho que estaban en el descanso, que la buscarían y la vigilarían. Yo iba a ir, pero no me han dejado marcharme, hasta que no llegarais vosotros. Los militares que llegaron primero, fueron a por ella para ponerla a salvo, pero todavía no han llegado.

Los tres se miraron, sabían que si no había noticias de ellos, era porque no habían encontrado a la niña.

-Havoc vamos por Eliccia. Hawkeye, quédate con ella.

-¡No por favor, no puedo seguir aquí! –Gracia agarró a Roy con los ojos llorosos – ¡necesito ver a mi niña Mustang! Mi hija es todo lo que tengo en esta vida. Si le pasara algo ¡yo no podría soportarlo!

-Tranquila, si intentan hacerle algo a Eliccia, desearan no haber nacido –Roy tranquilizó un poco a la mujer con sus palabras.

Gracia sabía lo mucho que Roy había sufrido por la muerte de su marido. Y tras la muerte de este Roy se ofreció como ayuda para ella y su hija cuando lo necesitara. Y por ello no podía negarle que fuera con ellos en busca de su hija, aunque sentía que algo no iba bien.

Cuando llegaron al colegio, este había sido clausurado por los militares, ya que la niña había desaparecido, una cuadrilla de militares buscaba dentro del colegio y otra por los alrededores del mismo intentando buscar alguna pista del paradero de la pequeña.

Cuando llegaron dentro del colegio, los profesores decían que ningún niño había podido salir del colegio, "era totalmente imposible" (palabras textuales del director). El colegio tenía todas las entradas vigiladas por los conserjes. Eso tranquilizó un poco a Mustang, podría ser que hubieran escondido a la niña para asustarlos. Gracia había tenido que ser llevada a la enfermería, ya que al escuchar la noticia había entrado en pánico.

Inmediatamente se pusieron a buscar por todo el colegio en busca de la niña.

Havoc preguntaba a los niños por el paradero de la pequeña Huges, pero siempre encontraba negativas. El rubio entro en una habitación. Esta parecía una sala de estudios, había cuatro mesas grandes y las paredes estaban cubiertas por estanterías llenas de libros, a excepción de por 2 armarios empotrados. Havoc había entrado en esa sala al darse cuenta de una mancha de sangre en la entrada de la misma. Havoc fue ojeando el lugar en busca de alguna pista. El teniente se decidió por mirar dentro de los armarios.

En el primero solo había materiales de dibujo y escritura. El rubio se alertó al ver otra mancha de sangre en la entrada del segundo armario. El hombre abrió el armario rápidamente, este daba a una sala pequeña y muy oscura, entró y encendió una bombilla que era toda la luz que había en esa sala. Vio que había varios estantes y muchas cajas apiladas en una esquina del suelo. Havoc buscaba con urgencia, dos manchas de sangre no eran nada bueno. Una vez revisados los estantes comenzó a mover las cajas, al moverlas se dio cuenta que tras estas se encontraba una manta enrollada. Havoc tiró las cajas que quedaban y cogió la manta, al cogerla sintió que ese peso no era el normal para una manta, era más normal para una niña. Havoc comenzó a desenrollar el cuerpo de la manta con cuidado, el segundo teniente respiró aliviado al ver a la niña dormida y que la sangre procedía de que sus rodillas estaban rasguñadas. Havoc revisó el pulso y respiración de la pequeña. Al acercarse a la niña pudo oler el cloroformo que habían utilizado para dormirla.

-Eliccia-chan –llamó Havoc a la pequeña, una y otra vez hasta que esta se fue despertando- ¿te encuentras bien?

-¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? –la niña miró a su alrededor -¿quién eres tú?

-Estas en el colegio y yo soy el segundo teniente Havoc. Te estábamos buscando ¿Qué te ha ocurrido Eliccia?

-¿Yo?... me caí y me rasguñé las rodillas –la niña señaló a sus heridas –e iba a la enfermería y ya no se que me ha pasado, ni porque estoy aquí.

-¿No has visto a la persona que te ha escondido aquí?

-No… ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué ha pasado? ¡No entiendo nada! –la niña comenzó a sollozar.

-tranquila todo esta bien. Te voy a llevar con tu madre –la niña asintió en respuesta. Havoc cogió a la niña en brazos y esta se abrazó al teniente buscando un poco de consuelo, ya que no entendía que era lo que ocurría y estaba comenzando a sentirse asustada.

Cuando Havoc apareció en las oficinas con Eliccia, Gracia saltó de su silla para abrazar a su hija. La mujer rompió a llorar y con la voz entre cortada no paraba de dar las gracias.

Tanto Gracia como Eliccia fueron llevadas al cuartel de central. Necesitaban a Gracia para que le explicara a Armstrong como eran los hombres que le habían atacado en su casa. Tras realizar los retratos, Mustang concluyó que sería necesario poner protección militar para Gracia y su hija.

-Yo me ofrezco voluntario coronel-Mustang se sorprendió al ver que el voluntario no era otro que Havoc -y ahora que la teniente tiene un "acompañante" en casa, no tendré que ir a buscarla porque Balzár la aceche en su casa.

-Me parece bien. Esta noche estarás con ellas y por la mañana vigilaras a Eliccia en el colegio y conseguirás información, tendrás que preguntar a los niños si ayer vieron a alguien sospechoso en el colegio. Mientras estas allí enviaré a otro militar para que vigile a Gracia. A la hora de comer te quiero en el cuartel para que me cuentes todo lo que hayas encontrado.

-¡Si mi coronel!

-Teniente Havoc -llamó Eliccia acercándose a él. Este se agachó para estar a la altura de la pequeña -¡muchas gracias! - Eliccia abrazó a Havoc como muestra de agradecimiento. El teniente se sorprendió por la muestra de afecto de la niña, pero le hizo sentir bien, era un sentimiento extraño, como de cariño hacia la niña que lo abrazaba.

-Havoc has ligado -se burlo Mustang -bueno yo tengo que encontrar a Hawkeye para redactar los informes -el coronel salió de la sala.

-Voy a recoger mi escritorio y os llevare a casa -Havoc se levantó.

-Ya lo hemos recogido nosotros – le informó Fuery.

-Pero no habréis guardado la caricatura que hice del coronel ¿verdad? -Havoc se alarmó -era un papel que estaba doblado.

Fuery y Breda se miraron el uno al otro y después miraron al teniente con cara de susto.

Havoc cogió a Fuery y a Breda y se los llevó camino al despacho.

-¡Como lo encuentre el coronel estoy muerto! -Havoc entró en la oficina y suspiró al ver que no había nadie -¿Donde lo habéis guardado?

-En el armario -contestó Fuery.

Havoc fue hasta un armario que había en una esquina de la oficina justo detrás de la mesa de Mustang. Este lo abrió y entró. El armario por dentro tenía un pequeño pasillo lleno de baldas, cada balda estaba llena de ficheros.

-Esta en la balda 20A -le informó Breda.

-¿En esta? -preguntó Havoc.

-No en esa no, en la de allí -le señaló Breda una balda más a la izquierda.

-No yo lo cambié a la 12B -entró Fuery, haciendo que tuvieran que ir dándose de empujones los unos a los otros para poder moverse.

-¡Ya lo he encontrado! -exclamó triunfal Havoc -vámonos de aquí antes de que llegue el coronel. Los tres comenzaron a darse más empujones para salir de allí. El primero en conseguirlo fue Havoc. El teniente iba feliz por haber encontrado la razón por la que Mustang lo hubiera incinerado vivo, cuando escuchó que se abría la puerta del despacho. El teniente inmediatamente volvió entrar en el armario empujando a Breda y Fuery que intentaban aún salir de allí.

-¿Qué pasa? -preguntó Fuery.

-Ha entrado alguien.

-¡Idiota estamos en nuestra oficina! Es normal que estemos aquí -Breda le dio un golpecito en la cabeza a Havoc.

Por lo que Havoc volvió a salir, pero al ver quienes habían entrado y lo "ocupados" que estaban este volvió a entrar en el armario cerrando la puerta tras él, volviendo a empujar a sus compañeros y pidiendo silencio.

-El coronel y Hawkeye han entrado.

-¿Y?- Preguntaron al unísono Fuery y Breda.

-Havoc abrió un poco la puerta corredera del armario para que sus compañeros pudieran mirar un poco.

-Ahora no podemos salir de aquí -sentenció Havoc.

Mustang tras salir de la sala donde habían estado haciendo el interrogatorio a Gracia Hughes, fue en busca de su teniente por el cuartel, ya que esta no estaba en la oficina como el creía.

-Teniente le estaba buscando -el coronel se acercó hasta su teniente.

-Estaba buscando a los agresores entre las fichas de los criminales fichados.

-¿Ha encontrado algo?

-Nada. Sera mejor que vayamos a redactar los informes de todo lo ocurrido -Riza caminaba al lado de su coronel. Su cabeza le daba vueltas en torno a lo ocurrido, por lo que no se percató de las miradas furtivas que le enviaba su coronel.

El moreno pensaba en lo ocurrido aquella misma mañana en casa de Riza y en como no pudo haberle dicho a su teniente que para él no solo era una simple subordinada, era algo más importante, pero era demasiado débil para hacer algo como eso, hacer eso sería como sentenciarse a solo una mujer y eso no lo deseaba él. Pero debía hacer algo, aunque solo fuera disculparse.

-Teniente -el coronel llamó la atención de la rubia, esta solo le miro en respuesta a su llamada -me gustaría decirle una cosa -Riza miró a Roy fijamente haciendo que este se pusiera nervioso al no saber que decir -yo... eeeh.

-¿Coronel porque no aclara sus ideas antes de hablar?

-Eso es lo que a mí me gustaría, aclararme -dijo más para si mismo que para Riza.

-No le entiendo.

-Yo, el viernes por la noche se que no me porte muy bien contigo. Y solo quería decirte que no hice nada con aquella chica -Riza lo miró sorprendida, no era normal que su coronel le diera una explicación. Roy al sentir la mirada de Riza miró al frente y puso su ya habitual mirada seria y amenazante -solo me fui con ella porque estaba molesto.

-¿Conmigo?

-Si... no... No se. ¡Daisuke es idiota!

-¿Pero a que viene todo esto? - Riza rió no se podía creer lo que estaba escuchando de su coronel. Seguro que todo eso tenía que ver con que Matt había aparecido.

-Viene a que desde ese día estas fría y distante conmigo y no me gusta eso -Roy aunque al final no había hablado de lo ocurrido esa mañana en casa de Riza, por lo menos se había quitado ese peso de encima y se había disculpado con ella. Esto hizo que se sintiera bien, sobre todo al verla sonreír.

-No soy fría y distante coronel, solo hago bien mi trabajo como su teniente. Ya que eso es lo que soy. Su teniente.

-No -a Mustang esto le vino como un jarro frío de agua creía que con haberse disculpado por lo del viernes Riza volvería a ser la misma de antes -¡Para mí no solo eres una simple teniente!

-¿Entonces que es lo que soy?

Los ojos de Mustang se tornaron furiosos, no quería tener que dar más explicaciones, ya estaba arto de tanta explicación, solo quería que todo fuera como antes de ese fatídico viernes por la noche. Roy agarró a Riza y la arrastró por todo el pasillo hasta llegar a su despacho. Una vez dentro Roy cerró la puerta con llave.

-¿Por qu... -a Riza no le dio tiempo de pedir explicaciones, cuando Roy se había abalanzado hacía ella, besándola apasionada mente. Tras ese beso Roy fue con urgencia hacía los ventanales de la oficina para cerrarlos con la pesada cortina roja que tenían.

El coronel volvió hacía donde seguía Riza, (bastante aturdida para reaccionar) volviéndola a besar con la misma intensidad, el coronel fue empujando poco a poco a la rubia sin apartar sus labios de los de ella hasta chocar contra su escritorio. Roy comenzó a meter sus manos bajo la chaqueta de la rubia desabrochándola a su paso para poder tener un mejor acceso a esa parte.

Riza se dejó llevar totalmente por la pasión de Roy. Sus besos eran adictivos y sus caricias hacían que su piel ardiera. La necesidad de contacto era bastante apreciable en ambos. Riza también comenzó a desvestir a Roy con urgencia. Pronto la habitación se lleno de jadeos y susurros con palabras cargadas de pasión.

-¡Oh dios mío! ¡Ahora si que estamos muertos! -Havoc se llevó las manos a la cabeza.

-No si nos mantenemos calladitos y en silencio -apuntó Fuery -esperemos a que se marchen y saldremos de aquí.

Breda y Havoc, se decidieron que la idea de Fuery era la mejor opción, ya que la otra era morir abrasado.

Los tres se callaron y agudizaron el oído a la espera de escuchar para cuando pudieran salir de allí. Pero por lo que estaban escuchando la cosa parecía que iba para rato. De repente comenzaron a escucharse el sonido del choque entre dos personas, jadeos y gemidos. Los tres se tensaron completamente y se miraron los unos a los otros.

-Son Hawkeye y el coronel, por favor que nadie se ponga cachondo con ellos -habló Havoc con susurros a sus compañeros -vale olvidaros de Hawkeye completamente, solo acordaros del coronel y con eso valdrá.

Cuanto más pasaba el tiempo el sonido se intensificaba haciendo que los tres se pusieran cada vez más "nerviosos" Havoc se dio un leve golpe en la cabeza intentando hacer que su mente dejara de pensar en cosas obscenas.

Roy incrementó sus movimientos, al escuchar como Riza tímidamente le pedía por más. Eso le volvía loco y sabía que estaba llegando a su límite. Roy escuchó un golpe proveniente del armario donde guardaban los archivos, pero estaba demasiado ocupado como para preocuparse por eso, ambos amantes chillaron de placer al sentir la llegada del orgasmo.

Riza se abrazó a Roy. La rubia estaba sentada sobre la mesa de escritorio de Roy. Este hizo lo mismo y esperaron a que sus respiraciones volvieran a su ritmo normal, para separarse y Roy para salir de ella. Era tan bueno estar así.

Riza enlazó sus piernas para dejar atrapado a Roy y que este siguiera abrazándola un poco más. La rubia recostó la cabeza en el hombro del moreno.

-No puedes dormirte aquí Riza le susurró al odio.

-¿Quien tendrá la culpa de que yo no haya dormido en toda la noche? y se que lo del trabajo te lo inventaste para poder estar en mi casa.

Roy calló como respuesta. Sabía que acabaría cogiendo esa mentira, no por nada Riza sabía todo lo que él tenía que hacer.

-Que Matt sea mi ex no quiere decir que vaya a ocurrir nada -Riza habló leyéndole la mente a Roy, sabía que este había inventado todo eso, porque se sentía inseguro al estar Matt bajo el mismo techo que Riza -esta noche quiero descansar -concluyó Riza -Riza apartó a Roy y se bajó de la mesa, en busca de su ropa, la cual estaba toda tirada por el suelo -aunque si quieres puedes venir a cenar -la rubia dejó a Roy para entrar al baño que tenían en la oficina.

Roy también se vistió. El moreno volvió a escuchar un ruido desde el armario donde guardaban los ficheros. Por lo que fue a echar un ojo. Casi grita indignado al ver a tres de sus subordinaos allí. Este cogió a los tres y los sacó de la oficina a base de empujones.

-¿Que hacíais allí? -Mustang habló bajo aunque quería gritarles a esos tres a toda voz, pero no quería que Riza se enterara de que habían tenido a tres mirones.

Ninguno de sus subordinados eran capaces de decir nada, estaban bastantes asustados.

-¡Quiero una explicación! -Mustang susurró haciendo que a los tres se le pusieran la carne de gallina.

-Estaba buscando unos papeles que necesitaba –habló Havoc mirando al suelo –y cuando íbamos a salir pues nos encontramos con vosotros y…

-¿Y? –urgió el coronel para que hablara.

-Y no queríamos interrumpir, tampoco pensábamos que… que iba a pasar eso –hablo un poco sonrojado Havoc.

-Muy bien. Ahora quiero saber que habéis visto, con todo lujo de detalles –el aura asesina de Mustang comenzó a atemorizar a sus subordinados.

Los tres comenzaron rápidamente a negar con la cabeza y a repetir una y otra vez la palabra "nada". Roy los miraba, no los creía del todo y tenía una prueba infalible para saber si ellos habían visto algo o no.

-¿Verdad que es impresionante el tatuaje de la teniente Hawkeye? –Roy miró la cara de sorpresa que ponían sus subordinados ante la pregunta de Roy. Eso quería decir que ninguno había visto nada. El tatuaje de Riza era demasiado impresionante, si lo hubieran visto se les habría notado en las caras. Mustang aprovechó esto ya que por la postura que habían tenido y el lugar del armario si hubieran fisgoneado lo primero que hubieran visto perfectamente hubiera sido el tatuaje de Riza –Era broma –sus subordinados se miraron extrañados. Ese tatuaje era de su propiedad mataría a cualquiera que lo viera. Muy bien, como habéis sido sinceros os perdonare por hoy. Hoy estoy de buen humor.

-Yo también me pondría de buen humor después de… -Havoc calló ante la expresión del Mustang por su comentario descarado.

-Como iba diciendo. Hoy estoy de buen humor. Pero si alguien más se entera de esto, tanto yo como la teniente Hawkeye tendríamos problemas, por lo que vais a ser buenos y a no chismorrear nada. Aquí también incluye que Hawkeye no se entere de esto. Es muy tímida y no podría volveros a mirar a la cara. Y por último –Mustang comenzó a acercarse lentamente hasta sus subordinados haciendo que estos se pusieran en alerta –el que ose tocarse pensando en la teniente morirá lenta y dolorosamente. Y no me subestiméis, si hacéis algo como eso lo sabré. Solo tengo que miraros a la cara para saberlo ¿Está claro? –susurró amenazadoramente.

-¡Si mi coronel! –hablaron los tres al unísono, para luego marcharse de allí corriendo. No querían que Mustang cambiara de idea y los castigara severamente, como habían creído que sucedería en un principio.

Roy suspiró, no había sido buena idea hacerlo en la oficina, pero gracias a ello su humor y su estrés habían mejorado. Ya solo le quedaba solucionar lo de Matt. Y eso si que le iba a crear estrés y mucho.

Continuará

^^

Siento no haber actualizado el domingo, pero como ya os dije tenía que trabajar en el salón del manga de mi ciudad y llegue muerta.

Bueno os compenso con un capi bastante larguito y con un poquito de todo, celos, los malos atacan de nuevo, mucho Royai, lemon, de todo ^0^ y espero que os haya gustado.

Y como no agradecer vuestros review que adoro! ^0^

Andyhaikufma: si Roy no se fue con ninguna pelandrusca, si en el fondo ya sabemos que quiere a Riza XD Y por supuesto no hay nadie más sexy que Roy Mustang *¬*(babas).

Neko-alchemist: Pues si Roy y Riza amantes, los puse así, porque no sé porque siempre su relación en el manga se veía tan clara la atracción de ambos que quise ponerlos así ^^ y lo de Fury igualmente siempre me ha parecido que él admira a la teniente por su trabajo y solo lo aumente un pelín, tengo que ponerle las cosas complicadas a Roy ne? XD

Lulufma: Gomen soy una adicta a los capis largos, intento acortarlo, pero es peor porque al final le pongo más cosas XD y que mala pobre Roy no se merecía más estrés, pero bueno no todo iba a ser fácil para él y si los puse como amantes porque siempre me ha dado esa impresión, de que aunque son teniente y coronel, detrás de eso ellos están juntos. Y gomen es muy largo el capi

Y bueno agradecer también a tods los que leen mi humilde historia y sin más me despido hasta el siguiente capi ^^

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