Capítulo 9
Kira estaba con la boca abierta por lo que su... que aquel niño le había dicho. Era algo imposible de creer. Sobre todo recordando lo que le había contado. Y si tenían la misma madre, no podía dar crédito que pudiera abandonar a su propio hijo.
-¡no! ¡No! ¡Mientes! ¡Mi madre no es así! –empezando a llorar y poniéndose histérica- ¡es mentira! ¡Cállate! ¡Déjame en paz!
-Kira, por favor, cálmate... –sujetándola por los hombros.
-no... –con voz quebradiza- mi madre no...
-lo sé y te entiendo... –con una sonrisa tierna- cuando mi padre... bueno... cuando papá me contó toda la verdad no podía creerme que hiciera todas las cosas que me había dicho. Aunque... –mirándola con desconfianza- hay muchas cosas que no me cuadran...
-eso a mí no me importa... –levantándose con una mirada llena de determinación pero con lágrimas- mi madre me tendrá que explicar la verdad y porque me hizo creer que mi padre estaba muerto y porque me ocultó que tengo un hermano...
-espera no te precipites... –reteniéndola aunque con dificultad- si fueras mi hermana como estamos suponiéndonos tenemos que estar seguros...
-¿qué seguros, ni que narices? –le miró con una mirada que Mark estuvo convencido de que era la de su padre cuando le regañaba.
-a ver cálmate, por favor... –pidió un poco atemorizado por su mirada- para empezar, aclaremos lo de tu pelo...
-¿qué pasa con mi pelo? –le preguntó aún con ese deje de enfado.
-pues tú misma has dicho que es como el de tu padre... y él lo tiene rubio, no negro... así que...
-¿qué lo tengo negro? –se preguntó casi a sí misma. Confusa, cogió un mechón verificando que lo que Mark había dicho era verdad- vaya... –olvidándose su enfado y sonriendo nerviosamente sintiéndose avergonzada- había olvidado que hace poco que me lo teñí... –riéndose- pero originalmente lo tengo rubio –agregando de inmediato a medida que sacaba algo de su bolsillo - aquí está la foto de mi identificación...
Mark le echó un vistazo, observando perplejo el gran parecido que había entre ella y su padre. Parecían como dos gotas de agua. No solo era el físico, sino también en la expresión de la cara, a la hora de posar ante una cámara.
-vaya... sin duda eres su vivo retrato... eres clavadita... –dijo el niño asombrado.
-por eso me lo tiño constantemente... –Mark la mira donde ahora su mirada había vuelto a cambiar a la tristeza- cuando lo tenía con mi color natural, mamá muchas veces se me quedaba mirando muy fijamente... incluso lloraba... y cuando me enteré que era su vivo retrato, empecé a teñírmelo para que no sufriera tanto...
-te entiendo... pero... todavía queda otra cosa más para verificar que de verdad somos hermanos...
-¿qué quieres decir? –mirándole sorprendida.
Mark estaba asombrado por lo rápido que cambiaba de carácter. No había duda de que no solo se parecía a su padre en el físico, sino también en la forma de ser.
Pero todavía quedaba ese otro detalle, la edad. Ella no podía ser su hermana mayor. De lo contrario, su padre se lo habría contado. Además en aquella carta no había nada que mencionara sobre que se llevaba a Kira o algo parecido.
-a ver, ¿quieres contestarme de una vez? –preguntó impaciente.
-ah, perdona... oye Kira...
-dime...
-¿de verdad que tienes diez años?
-por supuesto... ¿por qué lo preguntas?
-es que tu edad... es el problema...
-no lo entiendo...
-es que no puedes ser mi hermana mayor... si así fuera, ¿cómo es que no me lo contaron? Y no tengo duda, que viéndote, eres mi hermana tanto de padre como de madre...
-eh, espera, espera... ¿cómo que tu hermana mayor?
-pues eso. Si tú tienes diez, y yo siete a punto de cumplir ocho, está claro que eres más mayor que yo.
-dirás más pequeña... –le corrigió Kira muy seria.
-¿cómo qué pequeña? Si tienes diez, es lógico que seas más mayor... –le dijo como si estuvieran discutiendo un gran debate.
-estás equivocado... sería la más pequeña...
-pero, ¿cómo va a ser eso posible?
-porque es así... tú eres mi hermano mayor, y yo soy la pequeña...
-"esto me está poniendo de los nervios" –llevándose las manos a la cabeza desesperado sin saber como hacerle ver la realidad, pero algo vagó por su mente y la miró con seriedad- Kira...
-¿qué?
-¿has nacido aquí? Es decir, ¿te criaste en este lugar?
-así es, ¿por qué?
-generalmente en Australia no hablan japonés... pero tú, aunque tengas rasgos japoneses y te criaste aquí, debiste aprender el idioma con alguien, ¿no?
-sí... pero... aunque a veces me pierdo y no entiendo muy bien tus palabras, pero, ¿a dónde quieres llegar con eso?
-veamos... ¿podrías decirme los números del uno al nueve?
-¿qué pregunta es esa? ¿A qué nos ayuda?
-si lo que me imagino es cierto... a muchas cosas... –dijo convencido de sus palabras.
-yo pienso que es una tontería, pero... uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, sie...
-lo sabía... –cortándola- era lo me suponía.
-¿eh? –completamente perdida.
-Kira al nacer en un lugar fuera de tu país natal donde el japonés no se utiliza, o mamá te enseñó o practicabas con un profesor particular... al decir verdad, tu japonés no es muy bueno cuando lo pronuncias, pero después de todo, eres una niña pequeña y no estás acostumbrada a usarlo tan a menudo...
-hasta que por fin reconoces que soy más pequeña que tú...
-es porque me confundiste... –repuso Mark- verás... después del cinco, no viene el diez, viene el seis...
-¿seguro? –le preguntó la niña con desconfianza- pero el seis, ¿no viene después del nueve?
-rotundamente, no... –le respondió con total seguridad.
-vaya... pues yo siempre he pensado que el diez iba después del cinco... (NA: Kira conoce los números perfectamente en inglés ya que es el idioma predominante en Australia, es solo que por ejemplo, nosotros podemos confundirnos uno de los números por otro en el idioma japonés y en el caso de la pequeña Kira no van hablar en su casa de números continuamente) ahora entiendo porque mamá me dice que mi japonés está aún muy verde...
-pues, entonces, si tienes seis años y el pelo rubio, ya no me queda duda alguna de que eres mi hermana... seguramente te concibieron la última noche que estuvieron juntos... o antes...
-no quiero entrar en detalles... –dijo Kira con una cara nada agradable- oye Mark...
-¿qué?
-tú has dicho que... bueno, nuestro padre al enterarse que mamá estaba embarazada de ti, en un principio la repudió y no quiso saber nada... ¿cómo crees que reaccionará cuando sepa de mi existencia?
-ah... bueno... tengo que reconocer que él no espera otro hijo... pero si hemos venido era para que regresara con nosotros... y seguramente no le tomará importancia de que le haya ocultado que tiene otro hijo... además, lo mío había sido porque se pensó que mi madre se había acostado con otro...
-¿tú crees qué no le importará? –preguntó no muy convencida y algo temerosa.
-claro, confía en mí... como dice tío Tk hay que tener esperanza de ello...
-tío Tk... –murmuró por lo bajo- ¿sabes? Mamá hablaba también bastante de él que siempre me han dado ganas de conocerle. Saber que persona es.
-lo conocerás, tranquila... –guiñándole el ojo.
-sí... –entonces se puso triste que su hermano notó de inmediato y observó como la miraba- Mark... quisiera pedirte un favor...
-¿de qué se trata?
-yo... mamá, siempre dice que soy el vivo retrato de papá y eso hacía que tuviera ganas de saber que clase de persona era. Pero solo podía contentarme con una foto y mi reflejo... –tras un rato en un pequeño silencio- Quiero conocerle.
-¿qué?
-solo quiero verlo en la distancia. Solo eso. Nada más. Por favor Mark... si quieres, yo te llevaré donde está mamá para que la veas también... seguramente siempre has tenido ganas de verla aunque sea solo un momento.
Mark ante eso no podía negarlo. Era verdad. Muchas veces siempre había deseado aunque fuera estar un minuto con ella, o verla por unos segundos. Pero la realidad era diferente de la ficción, y sus fantasías acababan siendo eso, simples fantasías. Ilusiones que como el viento, vienen y se van, perdiéndose en la lejanía.
-tú ganas... después de todo, estás en tu derecho.
Eso hizo que Kira se pusiera muy feliz y su corazón comenzara a palpitar. Aquel sueño imposible que guardaba en secreto, incluso a su madre, el conocer a su padre pronto se haría realidad. Y no solo eso, sino que quizás, muy pronto podría sentir ese cariño paternal tan desconocido para ella, pero necesitado como todas las niñas de su edad.
Muy pronto, tendría una familia. Padres, un hermano, tíos... era tanto lo que le esperaría, pero, ¿y ellos? ¿La esperarían también? ¿Cómo se lo tomarían si la conocieran? Pensando en ello, no pudo evitar que el pánico viniera a su cuerpo. Generalmente ella no era una miedosa y había aprendido a afrontar las cosas.
-parece que tenemos suerte... –dijo su hermano de pronto- papá está en el restaurante del hotel justo al lado de la ventana...
Su corazón comenzó a latir a gran velocidad y sentía las manos sudorosas. No quería pensar como sería cuando lo viera cara a cara y supiera que ella era su hija.
-¿lo ves? –continuó Mark sin percatarse de su actitud- es ese de ahí, el de camisa negra...
Kira se atrevió a mirar y entonces su corazón dejó de latir al verse reflejada en sí misma. Como su madre y su hermano habían dicho, era la copia a carbón de su padre. Su viva imagen. Aunque, había algo en él que la diferenciaba. Aún en la distancia podía notar su tristeza, su dolor y su desesperación. Viéndole no podía imaginar que aquel hombre le había hecho cosas horribles a su madre. A su dulce y tierna madre que con esfuerzo y trabajo la mantenía conservando una sonrisa en su rostro. Pero, cuando estaba sola veía que aquello solo era una máscara para no preocuparla.
-¿por qué los adultos son tan complicados? –preguntó Kira de repente.
-¿eh?
-¿por qué tuvo que pasar todo esto?
-solo puedo decirte que es por culpa de alguien que quiere destrozar a nuestros padres... ellos tan solo fueron sus víctimas por culpa de los celos.
-pero eso es comprensible en los niños, porque somos así por naturaleza. Pero los mayores, saben más, son más maduros y conscientes.
-es que no hay un final feliz para todos... y el causante de lo que nos pasa es uno de ellos... si para él es un final triste, deberá hacerlo también para los demás... aunque eso haga que sea el malo... y desgraciadamente, él no es el único en el mundo...
-entiendo... ¿entonces, vamos? –le dijo Kira con una sonrisa.
-¿Adónde?
-¿Adónde va a ser? ¿No querías ver a mamá? –viendo su cara de temor- No te preocupes a esta hora está en el trabajo.
Caminaron unas cuantas calles, atravesando el centro de la ciudad donde la aglomeración de la gente se hacía presente. Mark veía asombrado la soltura con la que su... hermana se desenvolvía.
Los grandes edificios iban dejándolos atrás, metiéndose en una calle donde las casas no alcanzaban más de los cinco pisos, pero a pesar del pequeño tamaño, aquel lugar era mucho más tranquilo de cualquier otro en el que había estado.
Se pararon en una esquina observando enfrente a una tienda en particular muy bonita con la puerta abierta con un gran ventanal donde en el interior la gente laboraba sin parar. Mark llevó una mano a su pecho para tener un poco de valor y ser capaz de verla aunque fuera de lejos.
-señora Hanasaki, este patrón... –escuchó de pronto el niño a pesar de la lejanía, la voz de una chica joven por lo que levantó la vista encontrando a lo lejos a una morena de ojos castaños frente a una mujer pelirroja que sin duda alguna, aquella era su madre por lo que se quedó sin aliento y con las piernas temblándole como si fueran de gelatina. Sus ojos brillaban al conocer por fin a su madre y con la tentación de querer ir a su lado y abrazarla.
-no ha cambiado mucho... –dijo Mark tras minutos de silencio y con una sonrisa.
-siempre le ha gustado ir así... le gusta la sencillez... es muy raro verla con vestidos o joyas... incluso para trabajar va de cualquier manera...
-¿y de qué trabaja? ¿Es sastre? –preguntó interesado en la profesión de su madre.
-no, es una diseñadora de modas... dirige esa tienda que ves ahí... sus principales diseños se basan en los tradicionales kimonos japoneses y aquí en Australia tiene mucho éxito...
-¿en serio? –preguntó su hermano asombrado- entonces es una triunfadora...
Kira sonrió y de pronto vio como un coche negro y reluciente aparcaba delante de aquella tienda saliendo de él dos hombres trajeados. Uno muy apuesto, mientras que el otro era gordo y de estatura media.
-vaya... –viéndolos- ¿quieres saber más de mamá? –le preguntó Kira.
-pues claro...
-¿viste esos dos hombres que entraron en la tienda? –señalándoles.
-sí, ¿qué pasa con ellos?
-pues el gordo es el señor Malcolm un famoso diseñador europeo y con mucha influencia en algunos medios.
-y eso, ¿qué significa?
-verás, ese tipo puede llevar los trabajos de mamá por Europa y así que sus diseños se conozcan por todo el continente. Según lo que mamá me ha contado, el Malcolm ese le había pedido para hoy unos cuantos diseños de estilo occidental a modo de prueba de si era capaz de diseñar otro tipo de trajes que no fueran los japoneses.
-sorprendente... aunque... –observando con detenimiento el interior de la tienda, donde el gordo revisaba una carpeta con bocetos y el otro miraba a Sora muy descaradamente- ¿quién es el otro tipo?
-ahrg! No me hables de él... –contestó con asco- su nombre es Murai Tanimoto, la mano derecha de Malcolm... como Tanimoto dice, es el descubridor de nuestra madre... –dijo Kira con ironía.
-¿y está por ella, verdad? –no era una pregunta, sino una afirmación, pues se notaba la poca discreción que aquel hombre llamado Murai tenía frente a Sora, la cual se encontraba no solo incómoda sino también ligeramente molesta.
-sí... de hecho antes no paraba de pedirle citas constantemente, y mi madre finalmente accedió para darle el gusto... pero cuando llegaron a casa, él se aprovechó y la besó... por lo menos es lo que vi desde mi habitación...
-¿qué me dices? –preguntó incrédulo y enfadado.
-después ella le pegó, entró en casa indignada y se fue a su habitación echándose en su cama llamando a papá continuamente... y a la mañana siguiente no desayunó y Chiaki se preocupó mucho pero me había aconsejado que la dejáramos sola.
-¿cómo se ha atrevido a besarla? Espera a que lo tenga delante... –apretando el puño.
-oye Mark, siento desilusionarte pero no podrás desquitarte con él, porque primero voy yo y no lo pienso dejar entero... –dijo Kira con una sonrisa.
-menuda hermanita que tengo... –sonriendo como ella y olvidándose de su enfado. De pronto, la campana de la iglesia más cercana comenzó a sonar en su hora punta por lo que Mark miró su reloj de pulsera- ¡ai va! Que tarde es ya... papá me va a matar...
-tranquilo, le saltas con la excusa de que te has perdido y listo... en realidad se te da muy bien... –riéndose sin poder evitarlo.
-ja, ja, ja... –dijo ofendido- muy graciosa...
-vamos no te enfades... ¿nos vemos mañana en la playa en el mismo sitio para seguir hablando?
-claro, a la misma hora...
-procura no perderte... –le advirtió Kira burlonamente por lo que Mark puso cara de fastidio- ¿vale hermano?
Esa última palabra dejó a Mark sin habla y veía a Kira como se alejaba en dirección calle abajo, perdiéndose en la lejanía.
-es verdad... ahora tengo una hermana... –sonriendo.
El pequeño fija su vista en aquella tienda donde Sora tenía una cara amargada por culpa de Murai por lo que giró la vista hacia la calle, a lo que Mark se escondió rápidamente nervioso de que le descubriera. Temiendo que saliera del local, se fue al hotel.
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-su trabajo es excepcional señora Hanasaki... –decía Malcolm cerrando aquella carpeta- espero que para la semana pueda tener los diseños de chaqueta – falda para jóvenes adolescentes... ... ...¿señora Hanasaki me ha escuchado? –viéndola ausente.
-¿eh? –giró Sora nuevamente la cabeza al frente- oh sí, no se preocupe...
-confío en su trabajo...
-gracias...
-pues hasta el miércoles de la semana que viene... –se despidió Malcolm saliendo de la tienda.
-¡adiós Sora! –se despidió Murai con demasiada confianza que irritó a la pelirroja.
Sin embargo, aquello no le era tan importante. Pues había jurado que hace tan solo unos minutos había jurado ver a Matt. A su antiguo esposo.
No. Ya no era su esposo, sino su ex marido.
-"no, no puede ser... deben ser alucinaciones mías... es imposible que Matt me encuentre... me he cambiado el apellido... además no creo que le importe mucho tras haberle abandonado de aquella forma..." –una pequeña lágrima ronda sobre sus ojos- "Mark, ¿cómo estarás? Muy pronto cumplirás ocho años... ¿qué pensaría Kira si supiera la auténtica verdad? no Sora... no pienses en eso... por algo le ocultaste a Kira que Matt había muerto... para protegerla, para que no sufriera de sentirse rechazada..."
o.o.o.o.o
Por la noche donde un adulto y un niño cenaban en el restaurante del hotel donde el mayor reía sin parar.
-¿con cuántas van esta que te pierdes? –le preguntó Yamato divertido a su hijo que estaba ofendido y que en su mente cruzaba el pensamiento que entre su padre y su hermana se podría aplicar el "de tal palo, tal astilla"- es que perderte con mapa... ¿cómo se lo tomará tu amiguita Arimi cuando sepa lo muy despistado que eres? –dijo pícaramente.
-¡papá! –rojo ya harto de sus burlas, aunque la verdad, no irían a durar mucho cuando supiera lo que ese día había descubierto. Seguramente se enfadaría con su madre por ocultarle la existencia de Kira. Quizás debería ir preparando el terreno disimuladamente sin llegar a decir la auténtica verdad- papá... –titubeando buscando las palabras adecuadas- esto... supongamos que encontramos a mamá... ¿qué pasaría si estuviera casada? –tendría que empezar soltando preguntas similares, ya que conocía a su padre y era muy perspicaz e intuitivo.
Yamato dejó de reír y su rostro se volvió triste. Agachó la cabeza mirando su ensalada y comenzó a remover el tenedor.
-en ese caso... no podría hacer ya nada... no quiero destrozar su vida...
-entonces, ¿para qué la estamos buscando después de casi siete años si sabías que había una gran posibilidad de que ella estuviera con otro? –Mark se dio cuenta de lo que había dicho y se sintió culpable, no había querido decir eso y deprimirlo más de lo que ya estaba.
-pero tú quieres conocerla, ¿no es así? –le preguntó mirándole.
-claro... pero... me daría vergüenza si estuviera con otro... y ya no digamos si tuviera hijos... porque han sido muchos años... –tocando por fin aquel terreno aunque había sido sin querer- es verdad, papá, ¿y si tuviera hijos? O quizás... ¿no habías dicho que tuvisteis una última aventura juntos? ¿Qué pasaría si tuviese un hijo?
-es imposible que tengas un hermanito... –decretó su padre con determinación.
-¿por qué? –preguntó sorprendido.
-verás... cuando te conté lo de tu madre y yo, algo se me pasó por alto... ... ...pensándolo bien no tiene mucha importancia...
-pero, ¿de qué se trata? Dímelo, por favor...
-¿recuerdas cuándo te conté que en numerosas ocasiones abusaba de tu madre en contra de su voluntad?
-claro... –asintió Mark atento y con un mal presentimiento que le impedía tragar el filete que tenía delante.
-bueno... en una ocasión, -mirando el plato- ella "casi" se queda embarazada... por lo que...
-¿sí? –preguntó su hijo con temor.
-le dije que no quería tener otro hijo con ella... –Mark entonces palideció pensando en la pobre Kira- y ya sabes que a través de la medicina se puede detener el proceso de fecundación tanto en el hombre como en la mujer...
-¿qué intentas decirme papá? –cada vez más asustado.
-solo que yo no quería tener más hijos... y ahora me arrepiento...
-entonces... eso significa que tú... tú... tú... tú no puedes... –balbuceaba sin poder hacerle aquella pregunta coherentemente.
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En otra parte, al mismo tiempo, en una casa donde en una habitación de tipo matrimonio, una mujer pelirroja había contado a su hija un relato que dejaba a la pequeña sin palabras.
-pero... yo... yo... yo no puedo ser...
-lo siento... por eso no quería que te enteraras de que Yamato estaba vivo... si lo supiera no solo él sino que muchos sufrirían... –con una cara cargada de culpabilidad- de verdad que lo siento... pero insististe en saber la verdad...
Kira tenía los ojos impregnados en lágrimas. La ilusión de aquel día al descubrir que tenía un hermano y aquel hombre que era su padre había quedado hecha añicos.
Sora por su parte no quería ver a su hija. No quería verla por vergüenza, pero su mirada se posó en una vieja foto donde estaba ella cuando era joven y novia de Matt, y al lado de ellos, todos sus amigos. Sin embargo, Sora miraba a alguien especial, alguien que no era Matt con una mirada llena de dolor.
-lo siento mucho... tú no te mereces esto... perdóname... –susurraba la pelirroja.
o.o.o.o.o
Al día siguiente, en la playa, Mark iba caminando despacio, sin prisa viendo que Kira había sido puntual y que se encontraba en el mismo sitio y con las piernas encorvadas, como el día anterior cuando la había visto llorar por su supuesto fallecido padre.
Todo aquello que les pasaba parecía una broma y una pesadilla al mismo tiempo. ¿Cómo decirle ahora aquello? Pero no lo entendía, era parecida a él, el vivo retrato de su padre.
Se paró justo a su lado y sin apenas saludarla o decirle algo se sentó en la arena.
Kira observaba el mar inmenso con la mirada perdida. Sabía que Mark había llegado, pero no se atrevía a mirarlo tras lo que se había enterado. Era algo tan vergonzoso.
¿Y cómo reaccionaría él?
-oye Kira... –habló de pronto Mark con una voz que no era la suya, aunque no quiso contestarle- yo... verás... ayer... ayer... papá me contó algo... algo... que hace que no seamos hermanos...
-lo sé... –contestó la pequeña escondiendo el rostro- mamá me contó la verdad y porque me ocultó que mi supuesto padre estaba muerto...
Mark la miró con completo dolor y con lágrimas sin saber que decir.
-pero, no entiendo... –empezó Kira llorando y levantando la vista- mamá siempre hablaba bien de él...
-¿de quién hablas?
-de... de... –bajando la vista- de mi verdadero padre...
-¿lo sabes?
-sí... pero no creo que te guste saberlo... –cerrando los ojos con más lágrimas.
-¿por qué? vamos Kira dímelo...
-yo... mi verdadero padre es tu tío... y tu padre es mi tío... soy hija de Takeru...
CONTINUARÁ...
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Notas de la autora:
Feliz navidad! Y próspero año nuevo... uy, veo que tras esto la gente me va a matar y no voy a llegar al siguiente año... pero no lo he escrito yo eh? Fue mi mala mano que hizo que Kira fuese sobrina de Matt, pues como dicen muchas sobrinas se parecen a sus tíos. (mi sobrina se parece a mí)
Esto, creo que mejor me voy una temporadita antes de que me acribilléis... jejeje...
Reacción de Mark tras enterarse de que Kira es su prima en el próximo capítulo.
En cuanto a Murai, va a tener mucho que ver aquí. Si en este fic odiáis a Joe por lo que hizo, Murai no se ha de quedar corto.
Otra cosilla que quiero comentar y es que este fic tardé porque dudaba en publicar en este capítulo que Mark y Kira conociesen a Matt y Sora de lejos. Me pareció apropiado hacer una escena tierna tras malos momentos.
En cuanto a lo de Kira, lo de la edad me basé en un capítulo de Dragon Ball cuando Gokuh no sabía los números, y aquí Kira hay que tener en cuenta que es una niña de seis años, ha nacido en Australia, donde el idioma dominante es el inglés y el japonés es nulo por lo que hay que comprender que se equivocara.
Y por último decir que en realidad me he saltado muchas cosas que no tenía escrito en el borrador para no hacerlo tan pesado.
Como ya sabéis, no se pueden contestar a los reviews, así que es por eso que os he mandado un mensaje a cada uno. Solo puedo dar un agradecimiento especial por los reviews a: Chikage-SP, fogachan, Sora Takenouchi Ishida, karen gen, lady-mercurio, Lord Pata, Alexeigirl, Angie-ayanami, HikariLunamaria-Chan, Quietshade, Izumi, Matt-Danny04, shunline, Priss Yoshisuky, aska ishida, LoveYukiAndThoru, CieloCriss, cindymon herrera, selene, Silvita y Zarika Black.
A los que me dejéis un review en el siguiente, si queréis que os lo conteste a los que no estáis registrados ponedme vuestro email abajo, gracias.
Besos y feliz año a todos (y espero llegar ilesa al año que viene) y me voy que me veo que me matareis. Pues Sayonara... hago el equipaje y me voy para poder pasar el año tranquila.
'Atori'
