(Capítulo Editado)

Sailor Moon no me pertenece, ni ninguno de sus personajes. Todos son propiedad de Naoko Takeuchi, a la cual estoy muy agradecida por haber compartido con todos nosotros su fantástica historia y creaciones.

Esta historia es para fines de entretenimiento y no busco lucrar con ella.

Para más claridad en la lectura, sólo una observación. Esto aparecerá para remarcar recuerdos de conversaciones, al igual que algunas meditaciones de personajes:

'Lágrimas por Sams Brok…' (Con cursiva)

"Lágrimas"

Por

Sams Brok

Capítulo VII

"PAN"

Darien fijó su vista con atención en el chico frente a él, sin poder evitar lanzar una triste mirada llena de nostalgia y de perplejidad. Susurrando ahogadamente, afirmó:

-"Pan…"-

-"Endimión…"-

Den Daichi bajó la mirada de golpe y cerró los puños. Conforme pasaron los segundos su mirada se llenó de odio e infinito rencor, varios difusos recuerdos comenzaban a llegar, atormentándolo y masacrando cualquier otro buen pensamiento. Alzando ligeramente las manos, aún incrédulo, las observó frente a sí; girándolas levemente, intentaba comprender.

De pronto, y cerrando nuevamente los puños con fuerza, levantó la vista y la posó sobre un conmocionado Darien.

Darien Chiba observó fijamente a Den durante ese tiempo. Imprevistamente un punzante dolor invadió su cabeza, taladrando en su mente. Entonces varios recuerdos comenzaron a llegar, recuerdos de años atrás, cuando tan sólo era un niño…

Comenzó a recordar su infancia, a sus padres, a él mismo y a un pequeño niño de poco más de tres años… el accidente de auto, del que todos le hablaban pero que no había podido recordar correctamente, y la cruel forma en que se había quedado solo. Ahora, y hasta este momento, se dio cuenta de que en realidad no se había quedado completamente solo, en realidad, por su amnesia no había recordado… Entonces, reparó en que ese joven también lo había llamado por su verdadera identidad. Con suavidad cuestionó:

-"¿M-me recuerdas?"-

Den, con evidente desprecio, sonrió con sarcasmo y contestó:

-"Ahora sí. Eres mi verdugo… Mi propio hermano..."-

El rostro de Darien palideció y afectado negó con el rostro.

-"N-no… te equivocas… j-jamás lo hubiese hecho"-

El rostro del joven se contorsionó por la rabia y sus verdes ojos fulminaron a Darien. Con éxtasis pudo sentir como una fuente de energía nacía dentro de él y recorría cada uno de sus sentidos. Una ráfaga de energía azotó el lugar y una arrogante sonrisa se dibujó en sus labios: su poder permanecía intacto.

De un instante a otro, Darien fue testigo de la transformación del chico. Las ropas de éste fueron sustituidas por una negra armadura parecida a la suya.

En ese momento, cuatro Generales se acercaron con lentitud a la vista de ambos jóvenes. Cuando el más joven reparó en su presencia, se dirigió con desafío hacía ellos, y despidiendo otra fuerte ráfaga de energía, proclamó con autoridad:

-"¡Soy el Príncipe Pan!... Heredero de la Tierra"- diciendo esto último con cierta burla hacía el pelinegro frente a él.

Los cuatro Generales, a pesar de que todavía se notaban incrédulos, se inclinaron con respeto.

Darien lo observó con cierta tristeza, para después invocar su transformación. Pan lo observó con infinito desprecio.

Endimión le mantuvo la mirada, a pesar de que la expresión en ambas era muy diferente. Esperadamente y muy a su pesar, Endimión concentró su poder y produjo una fuerte ráfaga de aire, que hizo ondear las capas de todos los presentes, quienes de un momento a otro se encontraron en un sitio distinto.

Estaban en la azotea de un enorme rascacielos. El atardecer comenzaba, dando un esplendido escenario de fondo; el viento era fuerte, provocando que las capas de ambos pelinegros, estando frente a frente, ondearan con imponencia.

Mientras tanto, en diferentes sitios.

Haruka Tenou y Michiru Kaioh se encontraban en la elegante sala, comentando algunos detalles sobre lo ocurrido con Hotaru.

De pronto, ambas alcanzaron a sentir un fuerte despliegue de energía, quizá conocida, pero que jamás pensaron volver a sentir…

….

Lejos de ahí, en el Templo Hikagua.

Rei salía, ligeramente aturdida, del altar donde solía meditar. Esa mañana había sentido algo confuso, como un presentimiento. No estaba segura, pero muy posiblemente algo estaba más cerca de lo que creían…

Venia caminando por uno de los pasillos cuando, unos metros adelante se encontró con Nicolas. Instintivamente una sonrisa delineó sus labios, siendo correspondida de la misma forma por el chico. Estaba por hablarle cuando, repentinamente, pudo sentir, clara y fuertemente, un desconocido poder.

…..

Mina Aino, radiante de felicidad, salía de la disquera nada más que del brazo de Yaten Kou, quien hacía nota mental de no dejar siquiera que ese tal Yamamoto se acercara a quien, para este momento, ya era su novia.

Mina hablaba y platicaba sobre mil y un cosas, Yaten sólo sonreía, dichoso de poder ser él quien compartía estos momentos con ella.

En eso se encontraban, cuando ambos chicos sintieron un fuerte despliegue de poder, cerca, muy cerca…

Mina, negando instintivamente con el rostro, susurró quedamente: -"Imposible…"-

…..

Amy Mizuno acababa de salir de uno de los seminarios escolares a los que asistía en fin de semana y se dirigía en ese momento hacía una conocida cafetería, donde había quedado de ver a Taiki.

Caminaba con lentitud y sin prisa, puesto que llevaba tiempo de sobra, ya que jamás se perdonaría hacer esperar al chico.

Sonreía abiertamente cuando de pronto y de manera súbita una fuerte pero familiar energía se dejó sentir.

Giró el rostro hacia la dirección donde se podía sentir, e inconscientemente se llevó una mano al bolsillo donde normalmente guardaba una curiosa pluma.

Lita y Serena se dirigían al Center Crown, ambas relataban con emoción lo fantástica que había sido la recepción de la noche pasada.

De un momento a otro, Lita se encontró en una incómoda situación cuando una curiosa Serena intentaba descubrir su paradero de anoche. La castaña, en extremo colorada, evitaba la mirada de una curiosa rubia.

No deseaba mantener en secreto algo tan importante como el amor y la felicidad que la embargaba, pero tampoco podía soltarles de golpe la forma en que se habían dado las cosas.

Ni en el pasado como Sailor Jupiter, ni ahora como Lita Kino, les había comentado a sus amigas la relación que la unía a uno de los Generales.

No deseaba nada más en el mundo que poder compartir la dicha que estaba sintiendo, el amor que la embargaba y la maravillosa forma en que era correspondida. La noche pasada, para ella, había sido la mejor de todas. Se sentía tan plena, tan completa… Tan sólo recordar las nuevas sensaciones que la habían llenado y la exquisita forma en que se había sentido… Volvió a sonrojarse a sobremanera al recordar ciertas imágenes que provocaban que su piel se erizara de emoción y sintiera una dulce y ansiosa calidez en su bajo vientre, provocando que la rubia a su lado se confundiera aún más.

Serena estaba por hacer otra pregunta cuando ambas chicas se vieron sorprendidas por la repentina energía que se dio a sentir. El rostro de ambas no pudo expresar más perplejidad, y cierta preocupación…

En el rascacielos.

Endimión declaró con ímpetu –"Pan, jamás quise que las cosas terminaran así…"-

Pan rió con sorna, diciendo -"Sin embargo, lo lograste… Me quitaste de en medio…"-

Endimión negó con el rostro, pero bajó la mirada sin poder evitar reflejar confusión –"N-no… No es lo que piensas"-

Pan enfureció y escupió palabras llenas de rencor –"Dime 'hermano'… ¿Valió la pena? ¿Era tanto tu deseo de poder? ¿No te importó traicionar a tu propia familia?..."- Endimión cerró los puños con estremecimiento.

Pan continuo, aunque parecía que sus propias palabras también lo lastimaban –"Confié en ti, Endimión, en mi hermano… Y tú me arrebataste la vida a sangre fría"- Pan lo observó con una mezcla de odio y confusión –"¿Cómo pudiste?..."-

Endimión no se atrevió a verlo a los ojos. Se sentía tan miserable y… avergonzado. No estaba seguro de lo que Pan afirmaba, no recordaba por completo su vida pasada… ¿Era posible que él hubiese hecho un acto tan atroz? ¿Era acaso un monstruo?

Pan estalló de coraje ante la falta de respuesta. Endimión ni siquiera se atrevía a verlo. Su corazón se llenó de un tormentoso odio que lo quemaba por dentro. Quería venganza, quería hacerle pagar su traición. Levantó el brazo y extendió su mano, dispuesto a atacar a ese que ni siquiera levantaba la mirada. Estaba por hacerlo cuando Neflyte se puso frente a Endimión, dándole a Pan una desafiante mirada.

Una irónica sonrisa desfiguró el rostro de Pan, burlándose de ese que se atrevía a serle frente. Entonces, otra figura intervino: Jedite se acercó y tomó su lugar a un lado de Pan, quien sonrío con arrogancia.

Tanto Neflyte como Malachite y Zoycite se extrañaron ante este acto. Jedite se limitó a decir:

-"Soy el Guardián del Príncipe Pan, y estoy dispuesto a seguir con las ordenes que los antiguos reyes me dieron"-

Malachite soltó con autoridad: -"No estamos en guerra. Menos entre nosotros."-

Jedite respondió –"Mi deber, hasta no haber un legitimo gobernante, es continuar con mis órdenes"- entonces, dirigiéndose a Pan, añadió –"Si existe la posibilidad de que se pretenda repetir el pasado, yo estaré para protegerlo. No volveré a cometer los mismo errores, Alteza."-

El joven Príncipe le dijo con temple –"Tu lealtad será compensada, Jedite"- y dirigiéndose a los tres restantes completó –"Deberían meditar sobre su lealtad, Generales."-

Los tres se dirigieron furtivas miradas, entonces Zoycite contestó: -"Tal y como Malachite ha dicho; no estamos en guerra. Nuestro deber es hacia ambos…"-

Malachite añadió: -"Nunca haríamos nada contra ninguno de los dos. Pero nuestra lealtad es ahora hacía Endimión, quien es, lo quieran o no, el principal heredero de la Tierra y portador del Cristal Dorado."-

Pan cerró los puños por la impotencia. Su rostro estaba desfigurado por el rencor contenido. El Cristal Dorado debía pertenecerle ¡él se lo había ganado!

Entonces, una nueva imagen llegó a su memoria. Inexplicablemente su mirada se suavizó y entrecerrando los ojos intentó acomodar sus pensamientos…

Endimión observó con atención la mirada de sus tres Generales, quienes le devolvieron un ligero asentimiento de cabeza. Dirigiéndose a su recién descubierto hermano, comentó:

-"Pan, hermano…"- el aludido pareció asqueado ante la última palabra –"Debes entender, jamás desee que las cosas terminaran de esa forma…"-

-"Pero así fue Endimión. No has contestado: ¿Valió la pena?"- cuestionó con dolor impregnado en su voz.

Los cuatro guardianes bajaron la mirada, resentidos con el hecho de saber que nada había terminado bien. Ellos, y el propio Endimión sabían que lo único que resultó de la muerte del Príncipe Pan, fue el aumento de poder de Metallia, la caída de Beryl y por lo tanto, la destrucción de ambos reinos.

Endimión negó con el rostro pero contestó –"Pan, las cosas son diferentes ahora: La paz reina en la Tierra. Tu y yo no debemos ser enemigos"-

-"No pareces el mismo, Endimión…"- interrumpió Pan, observándolo con desconfianza. –"¿Qué te hizo cambiar?"-

Endimión lo miró desconcertado. Entonces, de alguna forma, Pan pareció leer las facciones de éste y, comprendiendo, suavizó su mirada cuestionando con cierta esperanza:

-"¿Ella está aquí?"-

Endimión se tensó ante la pregunta, lo cual no pasó desapercibido para el otro, quien, perplejo pero quedamente emocionado, se contestó a sí mismo: -"Serena… Tsukino…"-

'Tiempo atrás, en uno de los hermosos jardines del Palacio Lunar.

Jedite se acercaba hasta donde dos jóvenes conversaban divertidamente. El Príncipe Pan mantenía una interesante conversación con la Princesa de la Luna.

Pan la observaba embelesado, intentando poner toda su atención a las palabras que salían de los labios de ella. Ambos parecían disfrutar la compañía del otro.

-"Princesa ¿te he mencionado lo bella que te vez cuando sonríes?"-

Serenity no pudo evitar un delicado sonrojo, a lo que él correspondió con una atractiva sonrisa. Estaba por continuar, cuando notó la llegada de su Guardián, quien inmediatamente se dirigió a él.

-"Príncipe Pan… Princesa"- añadió inclinándose levemente –"Debemos irnos, Príncipe, su hermano está por llegar y usted conoce el protocolo…"-

Pan sólo atinó a hacer una mueca de fastidio. Se despidió amablemente de una triste rubia y emprendió el camino hacia el palacio junto con Jedite. Habiéndose alejado considerablemente, éste último comentó con presunción:

-"Tengo noticias, Alteza…"- Pan lo observó con interés –"Sus padres han tomado la decisión. Se lo han comunicado a la Reina Serenity y ésta ha accedido."-

Pan no pudo ocultar su satisfacción, una astuta sonrisa adornó su rostro. –"¡Lo he logrado! Lo he conseguido finalmente…"-

-"Así es, Príncipe ¿ O debo decir, Futuro Rey?"- cuestionó el General compartiendo el mismo gozo.

-"Así es Jedite. Futuro Rey, de la Tierra y del Imperio Lunar…"- sus palabras no pudieron reflejar más regodeo y arrogancia.

-"Veo que la noticia lo ha entusiasmado…"- añadió Jedite con jactancia –"¿Qué hay de la Princesa?"-

-"Ella es un bono extra, que por supuesto agradezco. Seré el gobernante del Sistema Solar, y Serenity es un trofeo que viene adjunto. Debo admitir que ella es preciosa… y yo, simplemente no puedo dejar de verla…"-

El General sólo levantó una ceja, irónico. Pan continúo, con cierta burla:

-"Siento lastima por Endimión, y me sigue sorprendiendo su actitud, pero me ha convenido y es algo que he esperado desde siempre…"-´

…...

'En otro sitio, en un lugar desolado en la Tierra.

Dos jóvenes herederos se hacían frente. Con espadas desenvainadas se fulminaban con la mirada. Ambos muy parecidos, aunque uno era más joven que el otro y de verdes ojos.

Pan reclamó: -"¡Basta Endimión, detente!"-

-"No hasta que entiendas la magnitud de todo esto, Pan"- contestó el aludido con cierta suplica.

-"Has perdido y debes resignarte"- añadió Pan.

-"No puedo. No entiendes. ¡Me pertenece!"-

-"¡El Reino ahora es mío, Endimión…!"-´

Endimión se estremeció ante la afirmación de su hermano. ¿Cómo era posible que él supiese?

Pan se repitió mentalmente ese nombre una y otra vez. Él, como Den Daichi, había estado a lado de esa rubia y hasta se habían hecho amigos. Ahora resultaba que no era otra que su Princesa…

Pan trató de ordenar sus ideas pero la variedad de emociones que estaba sintiendo comenzaban a aturdirlo. Sentía tanto odio y desprecio hacía ese sujeto que aún siendo su hermano le había quitado la oportunidad de vivir, pero ahora también estaba sintiendo esa vieja esperanza que se había acuñado en su interior.

-"Perdiste, Endimión…"- comentó con la voz apagada, sin dejar de mostrar resentimiento -"En el pasado, lo que debió ser tuyo pasó a mis manos, pero todo fue de manera justa, puesto que tu no supiste aprovecharlo. En cambio tu… ¡Tú actuaste de una manera vil y cobarde!"-

-"Pan…"- susurró Endimión. Sus palabras lo herían, puesto que estaban llenas de resentimiento y dolor… un infinito dolor…-"Tú no entiendes…"-

Pan estaba llegando a su límite. La falta de reacción de Endimión lo estaba enfureciendo. ¿Por qué no admitía lo que había hecho? ¿Por qué le había hecho eso cuando él confiaba en su querido hermano…? A pesar de todo, él había confiado. Endimión lo había asesinado a traición, quitándole toda oportunidad de poder defenderse. El interior del joven pelinegro parecía arder de furia y de sufrimiento, de impotencia, de dolor… Él era su hermano, quien una vez prometió ayudarlo y protegerlo. La sangre comenzó a hervirle, sus puños se cerraron y su entrecejo se frunció de cólera.

-"Pagaras Endimión… Voy a demostrarte que esta vez no será igual"-

Acto seguido y ante un ensombrecido Endimión, Pan se lanzó al ataque desenvainando una imponente espada. Con rapidez, llegó hasta donde Neflyte, quien aún continuaba interceptándolo, sin embargo blandiendo su arma y con increíble agilidad lo sacó de en medio, lanzándolo lejos con una inusual descarga de energía.

Endimión, quizá no queriendo reaccionar o tal vez no teniendo la oportunidad, no hizo ningún movimiento esperando el inminente ataque. Entonces…

-"TIERRA… ¡TIEMBLAAA!"-

Esa voz y un poderoso haz de luz provocaron que todos los presentes se dispersaran.

Endimión giró el rostro hacía las conocidas intervinientes.

-"Mi planeta protector es Urano, el planeta del viento, soy la Sailor del Aire, soy Sailor Uranos"-

-"Mi planeta protector es Neptuno, el planeta de las profundidades marinas, soy la Sailor del agua, Sailor Neptune"-

Endimión negó inconscientemente con el rostro, ellas no deberían estar aquí… Entonces de otra zona del sitio, otras siluetas llegaron.

-"En el nombre de la Luna, nosotras también protegeremos este planeta. Soy Sailor Mercury…"-

-"Sailor Venus"-

-"Sailor Mars"-

De pronto, los Generales se vieron rodeados por las Sailor Scouts, recibiéndolas con evidente reproche en sus miradas.

Pan se encontró aturdido y extrañado por la repentina intervención de las Sailors, pero fue Endimión quien habló:

-"Uranos, Neptune, Venus, Mercury y Mars… Ustedes no tienen intromisión en este asunto. ¡Deben irse, ahora!"-

Mercury y Mars lo observaron con confusión. Venus se limitó a observar con atención a Pan, incrédula ante el hecho de que él estuviese ahí. Uranos, con el ceño fruncido, y Neptune miraron a Endimión con desafío, la primera contestó con desdén:

-"Es nuestro asunto cualquier cosa que ponga en riesgo el futuro de nuestra Princesa. Y créeme, Endimión, tu muerte no está en esos planes"-

Neptune, al igual que Venus, apreció al sujeto frente a ellas. Ese era el Príncipe Pan, pero… ¿cómo era posible?

Pan observó a las recién llegadas con cierta repulsión.

Malachite, al igual que los otros Generales, no estaba de acuerdo con la intrusión de las Sailors; pero, si lo pensaba bien, su intervención era favorable ya que ellos no podían tomar partido ni favorecer a uno sólo de los herederos… tan sólo debían permanecer neutros.

Pan, haciendo caso omiso de las Sailors, cuestionó a su hermano: -"¿Donde está ella, Endimión?"-

El pelinegro se tensó ante la pregunta y bajó la mirada. Entonces Pan continuó –"Voy a recuperar todo lo que me arrebataste, Endimión. Lo que ya era mío lo tendré de vuelta…"-

Las Sailors entendieron a lo que Pan se refería, no pudieron evitar sentir cierto temor ante la posibilidad que él esperaba cumplir. La noche comenzaba y la luna llena se hacía presente como marco de tan inusitado escenario.

Sin previo aviso, Pan retomó el ataque y se lanzó sobre su hermano, aunque a mitad de camino se vio bloqueado por la mismísima Uranos, quien rápidamente blandió su propia espada…

Ante el repentino choque de espadas, ambos contrincantes se separaron unos pasos. Pan observó a la rubia con arrogancia y burla, entonces giró sobre sí mismo y lanzó un segundo ataque más veloz y ágil, despidiendo una fuerte ráfaga de aire, lanzando lejos a su contrincante.

Neptune reaccionó instintivamente atacando a Pan –"Maremotooo… ¡de Neptuno!"-

Esta vez fue Jedite quien bloqueó el ataque y respondió con uno nuevo: de un momento a otro, varias varas que conformaban la reja de protección del techo en el enorme rascacielos fueron lanzadas con fiereza e inanimadamente hacia las Scouts.

-"¡Saeta llameante de Marte!"-

-"¡Rapsodia acuática de Mercurio!"-

-"¡Beso de amor y belleza de Venus!"-

Fue Venus la única que dirigió su ataque hacia Jedite, quien lo bloqueó con facilidad y arremetió contra ella… Desenvainó su espada y estaba por blandirla cuando un poderoso haz de luz intervino, provocando el retroceso del General.

Las Sailors giraron el rostro en busca del responsable.

De las sombras surgieron tres conocidas siluetas:

Yaten, Taiki y Seiya Kou se dejaron ver. Para sorpresa de las chicas, y tal y como ellos habían afirmado, no estaban envestidos del poder de Sailor Scouts. Los tres chicos se estaban presentando tal cual, vestidos de negro, pero con una muy marcada diferencia: los tres portaban ligeras armaduras, parecidas a la de los Generales de la Tierra. Armaduras pectorales y hombreras que parecían delinear la forma de sus anchos hombros. Acero plateado que imponía su presencia.

Tanto Pan como los Generales observaron con atención a los desconocidos. Pan empezaba a hastiarse con las interferencias, sentía su sangre hervir de furia…

Yaten observó con diversión a una perpleja Venus, entonces comentó: -"Se los dijimos, ya no somos Sailors, pero somos Guerreros y las ayudaremos"-

La rubia no pudo evitar una sonrisa.

Endimión comenzaba a molestarse por la intervención de todos ellos. –"¡Esto no les incumbe!"-

Los tres chicos lo miraron con arrogancia, entonces Taiki contestó:

-"No es por ti que estamos aquí, es por ellas"-

Pan, harto y haciendo caso omiso a los nuevos guerreros, se dispuso a atacar nuevamente a Endimión, su rostro no podía reflejar más resentimiento y rabia que en ese momento.

Una vez más se vio interceptado por Neflyte, quien esta vez le mantuvo el ataque de espadas con agilidad. Dos, cuatro, seis, ocho fulminantes movimientos de ambos, seguidos por un fuerte despliegue de energía y una veloz arremetida de Pan, que terminó con una desgarradora herida en el brazo de Neflyte. Arrojándolo lejos, se lanzó finalmente contra Endimión quien, para incomprensión de todos, no se defendió, sólo se limitó a esquivarlo con mucha dificultad.

-"¡Pan!..."- intentó el pelinegro –"¡detente! no hagas esto…"-

Pan parecía enfurecer tras cada segundo, para sorpresa de las Sailors, sus ojos reflejaban un tremendo odio y sufrimiento. Diciendo con trabajo, reclamó:

-"¡Defiéndete Endimión!... ¡Pelea! ¡PELEA!"- Endimión sólo atinaba a verlo con evidente tristeza y arrepentimiento. El ojiverde gritó desgarrándose la voz –"¡ENDIMIÓN! Compórtate como el guerrero que siempre conocí y ¡atácame!..."-

-"No, Pan. No voy a atacarte… "- confesó agitadamente esquivando una y otra vez –"Si una vez lo hice, lo siento. No volveré a hacerlo ¡eres mi hermano!"-

-"¡Yo no me detendré! Atacare una y otra vez hasta verte caer, 'hermano'. Pagaras por tu crimen y tu traición… ¡Atácame!"-

Las Sailor Scouts observaron con tristeza la escena. Mercury y Mars no daban crédito a lo que veían. El Príncipe Pan, ese al que pocas veces habían visto en el pasado, estaba mostrando un infinito rencor en su mirada, sus palabras iban impregnadas de dolor y amargura; su sufrimiento lo cegaba, sus ojos se cristalizaban y su voz empezaba a apagarse…

Entonces, tomando a todos por sorpresa, ocurrió: De un momento a otro Pan alcanzó a golpear a Endimión, pero por su armadura éste sólo perdió el equilibrio quedando a merced de su contrincante; Pan ensombreció su rostro y blandió su espada… El último golpe seria dado… Tomó fuertemente la empuñadura… la filosa hoja de acero brilló en lo alto y bajó con pesadez a su destino…

Los Generales, sin tiempo de impedirlo contuvieron la respiración; Neflyte, herido, intentó un tardío ataque. Las Scouts reprimieron un fallido y tardado intento de intervenir.

Pero de pronto, tan sólo un grito se dejó escuchar: un desgarrador grito que por su naturaleza impidió la consumación del ataque…

-"¡NOOOO!"- Pan escuchó la exclamación, la voz. Instintivamente detuvo su ataque casi al final. Esa voz… esa voz la conocía, antes y ahora esa voz resonaba en su mente. Un sollozo se repitió:

-"¡Noooo!... Por favor, no…"-

Pan dirigió su mirada hacía la portadora, todos lo hicieron.

En la entrada, junto a la puerta de la azotea, una suplicante rubia se dejo ver…

Serena Tsukino fijó su angustiante mirada en Endimión, las lágrimas amenazaban con salir ya que por un momento creyó inevitable el ataque… pero se había detenido… lo había hecho. Inconsciente, reprimió un sollozo y sin pensarlo, sin siquiera notar la presencia de los demás, se dirigió hacía su amado. Su corazón latía desmesuradamente… había tenido tanto miedo…

Sailor Mars mantuvo la vista en la puerta, Sailor Júpiter estaba ahí. No se suponía que debían haber llegado, la obligación de todas ellas era mantener a Serena a salvo, ya no podía transformarse y eso la exponía demasiado. Al ver a los ojos a Júpiter, pudo comprender lo que ya se esperaba; Serena podía llegar a ser muy terca y a veces imposible. No podía culparla, después de todo había impedido el ataque…

A diferencia de Mars, Uranos reprendió con la mirada a Júpiter, quien sólo bajó la vista, avergonzada. Instintivamente buscó con la mirada a Neflyte, encontrándolo cerca de ahí, herido, pero con toda su atención en Pan. Júpiter no pudo evitar preocuparse, pero ahora tenía su respectiva responsabilidad y esa era Serena.

Serena se acercó a Endimión y se arrodilló junto a él quien la miró con preocupación y dulzura mezclada. Serena, constatando que él estaba bien, dirigió entonces su mirada hacía su atacante. La rubia palideció y, confundida, sólo atinó a cuestionar:

-"¿D-Den?..."-

El aludido sonrió con nostalgia. ¿Cómo era posible que no hubiese recordado antes quien era ella? Con arrogancia y firmeza en la voz aclaró:

-"Serena, más bien, Serenity… Soy Pan, Príncipe Pan. Tu prometido…"-

Serena abrió sorpresivamente los ojos –"¿Pan?"- Bajó la vista, se llevó una mano a la cabeza y soltó un sollozo… Varias palabras y frases nacieron de su memoria…

'Soy Pan, y sólo quiero su amistad, Princesa…'

'Que el parecido físico no la confunda, Princesa… no soy igual a él'

'Sólo digo que debería tener más cuidado, Princesa, una delicada flor como tú, tiene derecho a conocer lo que es el amor…y no lo contrario'

'Lo que yo estoy sintiendo es muy diferente, Princesa'

'Endimión suele ser amable con todos, me sorprende que no lo sea contigo…'

'¿Te he mencionado lo bella que te vez cuando sonríes?'

'Nuestro Padres lo han acordado, y ya que somos amigos les parece lo más conveniente…'

'Serás mi esposa, Serenity, y juntos traeremos paz al Sistema Solar…'

Serena, confundida, observó con atención al sujeto frente a ella. No sabía si reír o llorar… Su amigo, su querido amigo, ese al que había perdido de forma tan prematura en el pasado, estaba ahí, ante ella… Con lentitud se puso de pie.

Endimión también se levantó y se colocó a un lado de la rubia, tomó su mano y la entrelazó a la suya, ella correspondió con el mismo ímpetu. Endimión aclaró:

-"Las cosas son diferentes, Pan. Serena… la Princesa Serenity y yo estamos juntos, nos amamos"- Serena lo observó con dulzura y apretó un poco más la mano de él. Pan ensombreció el rostro, Endimión continuó –"Amo a Serena ahora y la ame en el pasado"-

Serena con la vista fija en Pan, asintió con el rostro. –"Pan, yo lo amo, amo a Endimión, ha sido así desde siempre"-

Con el rostro todavía ensombrecido, Pan ladeó una triste sonrisa y dirigiéndose hacia la rubia dijo abatidamente:

-"Siempre fuiste muy inocente, Serenity… Serena. Sé lo que Endimión te ha hecho creer, y te equivocas"-

La rubia lo observó confundida y sintió como Endimión se tensó ante las palabras. Pan continuó:

-"Ambos fueron comprometidos, sí, pero su compromiso fue disuelto a consecuencia de la negación de ambos"- Serena observó de reojo a Endimión, ella recordaba eso –"El compromiso fue entonces pactado con el segundo heredero al trono… Conmigo…"-

La rubia entristeció y desvió la mirada. El pelinegro siguió -"Serena. Siempre fui sincero contigo."- fijó la vista en Endimión y añadió –"Endimión te ha envuelto en una mentira."-

Serena abrió los ojos de par en par, negando inconsciente con el rostro. Endimión bajó la vista. Las Sailors intercambiaron miradas de preocupación. Los Generales vigilaban los movimientos de ambos herederos. Yaten y Taiki Kou observaron de reojo cualquier reacción de Seiya, pero éste tenía la vista congelada en la rubia.

Tanto los Generales como las Sailors, mentalmente, daban fe de las palabras del ojiverde. Todos sabían que el compromiso se había pactado finalmente entre Serenity y Pan, que jamás hubo algo entre ella y Endimión, por el contrario, parecían odiarse. Las Scouts sabían que algo había de mal en los recuerdos de Serena y Darien; no parecía haber explicación para que ambos recordaran un romance que jamás existió.

Por el contario de ellas, Júpiter y Neflyte conocían un poco más, puesto que fueron testigos de un supuesto 'arreglo' entre ambos jóvenes. Júpiter recordaba haber acompañado un par de ocasiones a Serenity a encuentros secretos con Endimión, porque que ella le había prometido cumplir con el compromiso pactado con el primer heredero y de esa forma el reino de la Tierra seria adherido legítimamente. Pero, al igual que las demás, Júpiter jamás tuvo conciencia de un romance.

Un par de segundos después, Serena susurró -"¿D-de… de que hablas, Pan?"-

El aludido fijó su mirada en Endimión, quien no hizo ningún movimiento. Pan lo vio con odio contenido y un lastimero resentimiento, entonces contestó con firmeza:

-"¿No te das cuenta, Serena?... ¿En verdad crees en ese supuesto amor?"- la rubia apretó con cierto miedo la mano de su amado –"Endimión te utilizó. Él no te amo, jamás lo hizo…"- Serena lo vio con nostalgia, incrédula a sus palabras. Ella estaba segura de que él se equivocaba.

Pan continuó –"¿No se te hizo extraño que, justo después de haberse roto su compromiso, él comenzara a buscarte, cambiara su actitud contigo y de pronto te hablara de amor? Él te utilizó, Serena, te utilizó para poder recuperar su trono y su reino…"-

La rubia estaba por contestar cuando se detuvo de golpe. Su mente acababa de procesar las palabras escuchadas… De pronto, la descabellada pregunta tuvo sentido… Sintió como algo se apretaba en su pecho, como el tormento que había creído desaparecido regresaba; la duda… esa duda… Sin notarlo, aflojó ligeramente el agarre de la mano del pelinegro, quien al sentir este acto, fue él quien apretó con posesión el agarre.

Serena empezó a confundirse. Endimión, precisamente, se mostró interesado justo después de la disolución. Aturdida, giró el rostro hacía las chicas y hacía Júpiter, en busca de una desesperada ayuda o de algo que le dijera que no era lo que estaba pensando... Tan sólo encontró miradas de llenas de tristeza y de melancolía; sin poder retenerlo, un sollozo escapó de sus labios. Volvió el rostro hacía su amor, que aún retenía su mano, y con suplica fijó sus ojos en los de él…

Endimión recibió la mirada de Serena. Su corazón se le encogió de dolor al notar la duda y la tristeza reflejada en los ojos de ella. Él deseaba de todo corazón poder expresarle su amor y aclararle que Pan mentía, pero no pudo… Su mente le estaba jugando una mala pasada: diversos pensamientos y sentimientos comenzaron a mezclarse en su interior, recuerdos que empezaban a atormentarlo invadieron su memoria y su juicio… 'Hare lo que sea Neflyte, con tal de recuperar mi trono…' '¿Serenity? Ella no se negara, lo tengo resuelto…' Los pensamientos de Endimión viajaron a mil por hora; ¿era posible que él hubiese hecho todo de lo que su hermano lo acusaba? Se sintió furioso consigo mismo y triste, muy triste… avergonzado y arrepentido… El pelinegro bajó la vista.

Serena encontró una tormentosa duda en los ojos de Endimión, un doloroso vacio se adueño de su interior y sintió un nudo en la garganta… ¿Era cierto?... ¿Él le había mentido?...

Al notar la reacción de ambos chicos, Pan sonrió con melancolía. Entonces prosiguió: -"¿Lo ves, Serena? Ni siquiera es capaz de negarlo. Él se aprovechó de tu ingenuidad y de mi confianza, para así poder recuperar su derecho al trono de la Tierra"-

Inconscientemente Serena aflojó el agarre y soltó la mano de Endimión, quien esta vez no pudo retenerla. Ella lo observó con infinita tristeza e incomprensión…

El rostro de Pan reflejaba diversos sentimientos: odio, resentimiento, dolor, nostalgia, tristeza y mucho sufrimiento -"Él te enamoró, lo logró… y después me quitó de en medio…"-

La rubia cerró los ojos y se tapó la boca intentando no llorar…

-"Él me quitó la vida, Serena. Confié en él, quien con frialdad, me arrebató la oportunidad de vivir…"-

Serena dejó escapar un gemido de evidente dolor y un par de lágrimas resbalaron por su rostro -"M-mientes, Pan… mientes…"- susurró casi en suplica. Entonces, volvió el rostro hacia Endimión e imploró con la mirada que lo negara…

Endimión negó con el rostro, pero la seguridad fue reemplazada por un evidente arrepentimiento…

Serena ahogó un sollozo, se llevó las manos al corazón sintiendo un terrible y desconocido dolor que parecía apretarlo con fuerza, cayó de rodillas y reprimió el llanto.

Júpiter se acercó con rapidez y la envolvió en un cálido abrazo. El sufrimiento que la rubia estaba sintiendo encogió de pena el corazón de la castaña.

Pan observó el evidente tormento de Endimión -"Recuperare todo Endimión; el Cristal Dorado será mío, y para recuperar mi honor… tomare tu vida en pago por haberme quitado la mía"- dicho esto atacó de nuevo.

Neflyte, quien no se había dado por vencido, volvió a interferir. Aún herido, retomó la batalla.

Júpiter, preocupada, intentó ayudarlo, pero fue bloqueada por Jedite quien la atacó sin consideración, blandiendo su espada y regresándole sus ataques…

Uranos intervino y le hizo frente, espada contra espada, combatió contra Jedite.

Júpiter estaba por retomar su cometido cuando su ataque fue repelido por un par de filosos y poderosos boomerang de acero, lanzados por el mismísimo Malachite.

Mars, con extrañeza cuestionó -"Creímos que estarían del lado de Endimión…"-

Malachite, jactándose de su superioridad, se limitó a contestar con firmeza: -"Es correcto, aún así, no permitiremos que dañen al Príncipe Pan."-

Mars, Mercury y Venus hicieron frente a Malachite y a Zoycite. Junto a ellas Taiki y Yaten se dispusieron a ayudarlas.

Michiru y Seiya se mantuvieron cerca de Serena, quien observaba la escena con pavor reflejado en su angustiado rostro. Negando con el rostro, intentaba comprender…

Júpiter observó aterrorizada como Neflyte recibía otra herida en el hombro; corrió hacia él pero fue atacada de nueva cuenta, estaba tan distraída que no notó cuando los boomerangs se acercaron a ella y arremetieron contra su traje y contra su piel; varios cortes y un grito de dolor fue el resultado… Sin preverlo y para sorpresa de Pan, Neflyte giró la mirada hacía la castaña y su distracción provocó su derrota, con fuerza fue lanzado lejos y ahogó un gemido de dolor por las múltiples heridas recibidas. Con dificultosa manera, el joven General levantó la mirada y la dirigió a la castaña, quien lo veía con impotencia e intentaba ponerse de pie en ese momento; el castaño pudo sentir la gravedad de sus propias heridas y un conocido sabor metálico resbalar por sus labios…

Serena fue testigo de la aún incomprendida escena. Al ver caer a una de sus Guardianas no pudo reprimir exclamar con suplica -"¡Basta! Por favor ¡Pan! ¡BASTA!"-

El aludido fijó sus ojos en los celestes de la rubia, la angustiosa mirada le azotó el corazón. Sus desgarradoras suplicas taladraron en su mente. Observando con atención a su alrededor, pudo ver como los Generales habían comenzado una batalla contra las Sailors, Endimión permanecía con la vista agachada. Decidido, Pan esgrimió su espada y la enfundó con lentitud.

Con autoridad demandó -"¡Generales! ¡Deténganse! La batalla no es contra las Sailor Scouts… ¡Basta!"- Una vez que los tres Generales restantes detuvieron sus ataques, Pan se dirigió a Serena y comentó con suavidad:

-"Esto no es contra ti, Serenity. Endimión debe pagar, pero no deseo hacerte daño, ni a ti ni a tus Guardianas"-

-"Si no pretendes lastimarme, entonces no lastimes a Darien, a Endimión…"-

-"Me temo, Princesa, que eso es algo imposible de cumplir… Me retiro, Serena, pero nos volveremos a ver"-

Pan fijo su vista en Jedite, y una vez que constataron un mutuo entendimiento, ambos desaparecieron.

Malachite observó con jactancia y con burla a las Sailor Scouts, para después acercarse a un todavía afectado Endimión y, tocando su hombro, ambos se esfumaron en el aire.

Júpiter, quien con mucho esfuerzo había llegado hasta un herido Neflyte, fue pasada por alto por Zoycite quien una vez estando junto al castaño se lo llevó, desvaneciéndose ante la preocupada mirada de la chica.

Los hermanos Kou se retiraron, creyendo inadecuada su presencia. Los tres parecían impactados ante lo que recién habían descubierto.

Todas las Sailors se acercaron hasta Serena, que hasta ese momento dejó escapar el llanto que había intentado comprimir.

Serena sollozó por tantos sentimientos encontrados: Pan había reaparecido, la tormentosa duda del amor entre ella y Endimión había vuelto con más fuerza que antes, Pan acusaba a Endimión de su asesinato y ahora buscaba venganza…

Las chicas no sabían cómo ayudarla. ¿Cómo poder animarla, cuando ella acababa de descubrir tan cruel realidad?

Los pensamientos de Serena se dejaron llevar… ¿Habría sido capaz Endimión de asesinar a su propio hermano? ¿Fue capaz de hacerle creer un amor que jamás sintió? ¿Él estaba con ella por el mero compromiso de un futuro reino…?

Su alma comenzó a atormentarse, sus lágrimas cegaron sus pensamientos y entonces, grotescamente pudo escuchar una fría e indignada voz resonar en su mente:

-'¿Él… te mintió...?'-

Continuara...


¿Qué tal? Creo que varias dudas han sido resueltas, espero no haber confundido a nadie ;)

Me gustaría conocer sus opiniones sobre este capítulo en particular, ya que como antes he mencionado, soy novata y no sé si he sido clara en cuanto a las escenas de 'acción'. No estoy segura, pero quizá las escenas pudieron haber estado un tanto confusas, lo cual no es mi intención.

Me gustaría conocer sus impresiones o criticas ya que mi principal objetivo es poder reflejar lo más real posible las emociones de los personajes y por supuesto, que ustedes como lectores queden conformes con la forma de redacción.

Sé que pareceré disco rayado, pero x favor no olviden los review, ya sea para comentar o para expresar todas las dudas posibles y de esa forma yo no olvidare ningún detalle de la historia y me ayudaran a mejorar.

Así que, plisss, a dar click aki abajito en las letritas azules que dicen: Review this chapter. Sus comentarios son y serán siempre mi mayor tesoro ^^

X favor, tengan un poco de paciencia y no dejen de seguir la historia ya que se pone interesante, y, debo advertir, triste y trágica…

La nota al principio sobre capítulo editado se debe a que en estos días estaré editando y con ello tratando de corregir mi ortografía deficiente de todos los chaps de este fic^^. Por su comprensión, arigato gozaimasu~.~

Gracias x leerme ~.~