La chica aplaudió ante el excelente truco de magia del hermanito de su amiga.

El cual amablemente estaba dando una función para los alumnos de prescolar.

Que se miraban fascinados al ver como desaparecía a ese pequeño conejo de peluche dentro se una caja, para después levitar una moneda en el aire y finalizar sacaba flores de un pañuelo mágico.

Quizás tuviera dieciséis años, pero en los cinco que ambos se conocían, había llegado a conocer y apreciar en verdad al chico.

- - Ahora para mi siguiente truco – dijo el chico apareciendo una chistera en su cabeza – necesitare la ayuda de una chica bonita - todo el publico infantil se giro al verla a ella, mientras sentía sus mejillas algo sonrojadas – pedí una chica bonita, pero me mandaron a una princesa – repuso el chico ante las pequeñas bullas y bromillas de los niños.

Becky miro nerviosa el vaso deseando no arruinar el truco en si mismo.

- - Tranquilízate – murmuro Lincoln con una sonrisa – solo sopla y comprobaras que la magia existe – dijo el chico sonriendo.

Una horas después.

Lincoln terminaba de recoger sus materiales con ayuda de su amiga, la cual seguía con la duda sobre el vaso mágico.

Ella lo había sentido entre sus dedos, y el vaso de cristal había desaparecido ante sus ojos con una palmada en su mano.

- -¿Cómo lo hicisteis? – pregunto finalmente dejando salir por fin sus dudas al aire.

- - Magia – respondió el chico sonriendo.

Logrando una risa bastante linda de la chica.

- - No te muevas – dijo el chico segundos después, mientras acariciaba el pelo de la chica -¿Qué tenemos detrás de tu oreja – comento sacando dos boletos para la función de las seis y media.

Ambos sonrieron mientras la chica tomaba las entradas, agradeciendo ese pequeño gesto por parte del chico, quizás mas noche ella también podría enseñarle uno que otro truco de magia.