CAPITULO 9
(Vladimir Pov)
Estaba casando. Subí las escaleras hacia la habitación.
Camine despacio y entre en ella.
Algo no había algo bien…no estaba bien.
Todo estaba perfectamente ordenado. Mis libros perfectamente alineados en las repisas, mi cama perfectamente arreglada.
Todo estaba jodidamente perfecto.
-¡HAVERS! -. Grite.
Salí de la habitación gritando.
-¡HAVERS APARECE AQUÍ AHORA! -.
El viejo mayordomo apareció rápidamente, sorprendido, seguramente porque nunca me había escuchado gritar.
-¿Quién coño a tocado mi habitación? ¡HABLA! -.
Y todos aparecieron mis padres, mis tíos, mi primo. En fin estaban todos.
-¿Por qué gritas mi bebe hermoso? dijo mi madre.
-señor…-.
-¿si…..?-.
Estaba bastante tenso, demasiado.
Odiaba en lo más profundo que tocaran mis cosas. Y mucho más que las ordenaran. Yo mismo entendía mi desorden.
-fui yo -.
Todos nos giramos y allí estaba esa mocosa que miro sus manos.
-pensé que le gustaría mi…-.
Me acerque hacia ella sintiendo como mi padre ponía una de sus manos en mi hombres.
-nunca en tu vida vuelvas a tocar algo sin permiso entre dientes -. Y mucho menos ¡MIS LIBROS! -.
Le grite lo último.
-Vladimir cálmate dijo mi padre.
-¿HAS ENTENDIDO? -.
Ella no dije nada. Solo comenzó a llorar.
Esta situación me tenía harto. Me había hartado.
Camine hacia mi habitación entrando en ella. Sentí como mi padre m siguió.
-hi…-.
-¡NO ME HABLES! -.
Cogí un bolso metiendo algunos de los libros en el.
-me iré de esta casa, esa mocosa me ha hartado -.
-tienes que calmarte -.
-estoy calmado, muy calmado entre dientes -.
-Avísame cuando nazca el niño -.
No espere a que me dijese algo mas y Salí de la habitación.
-ella es tuya puede hacer con ella lo que quieras..-.
-entonces que se case con Blasco grite bajando las escaleras.
¿Por qué coño no dejaban de molestarme? -.
Solo quería estar tranquilo con mi puto pasado en paz.
(Rosa maría)
Abrace la almohada llorando.
Se había ido.
No me quería.
¿y ahora que haría? -.
No podía irme. Si volvía seria una deshonra para mi padre. Y solo dios sabía lo que me haría. No podía volver.
Pero el no me quería.
Y no sabía qué hacer.
La verdad no lo sabía.
Solo enterré mi rostro en la almohada mientras lloraba.
