Después de que Jeff terminó de molestar a Lizbeth, se dirigió hacia la feria para encontrar a su próxima víctima, escondió su cuchillo en su chamarra y con su largo cabello negro escondió su rostro, había mucha luz, y él no quería que supieran quién era. Caminó aparentemente sin rumbo durante un largo rato, entonces vio a un grupo de personas en un zona casi sin iluminación, sonrió y se acercó a ellos.
-¿Eh? ¿Qué quieres niñato? -preguntó un chico de cabello rojo en una forma muy ruda.
-Vamos, déjalo en paz -dijo una chica rubia abrazando al que aparentemente era su novio.
-¿Pero qué dices mujer? ¡Nadie se mete conmigo! -miró a Jeff y dirigió su puño hacia él.
-Si no te ha hecho nada, además, como si un simple niño pudiera hacerte daño.
-No dejaré que huya, vamos chicos, enseñémosle una lección a este idiota -dijo el chico llamando a sus amigos, quienes sonrieron maliciosamente y se tronaron los dedos tratando de parecer rudos.
-Si, esto puede ser divertido -dijo Jeff.
-Con que el niñato tiene agallas, tsk -dió un golpe hacia donde estaba Jeff, pero este solo lo esquivo y rió.
-Vamos, he lidiado con cosas peores -Jeff metió las manos en sus bolsillos.
-¿Crees que podrás escapar de nosotros? -le preguntó un chico de apariencia tosca con cabello café muy desaliñado.
-No...creo que podré matarlos -Jeff rió maniáticamente.
La banda de "chicos malos" se le acercó a Jeff con los puños cerrados, listos para atacarlo, pensando que de un solo golpe quedaría tirado en el suelo.
Lanzaron varios golpes en vano, pues ninguno era lo suficientemente rápido para acertar en el blanco. Jeff solo reía ante su persistencia, lo cual hacía que se enojaran más. Después de un rato, uno de ellos logró tomarlo de la chamarra y lo hizo que quedaran cara a cara, Jeff gruñó al sentir el olor del alcohol en su aliento, tomó su cuchillo y se lo enterró en la garganta diciendo "Go to sleep"; una vez que el cuerpo inerte calló al suelo, Jeff se quitó la capucha y dejó que todos vieran su "hermoso" rostro.
-¡¿PERO QUÉ MIERDA TE HA PASADO?! -gritó uno de ellos.
-¿De qué hablas? Soy hermoso -dijo Jeff entre risas.
-¿Hermoso? Ja, este ha salido de un hospital de salud mental o algo así -dijo la única chica del grupo.
-Una vez intentaron meterme a uno pero...digamos que ahora están descansando en paz.
-Mira, será mejor que te largues, no quiero seguir viendo ese...rostro.
-Es una pena que no piensen que soy hermoso... -Jeff rió y aferró su cuchillo.
-Ni tu madre pensaría eso.
-Eso es cierto, a mamá no le gustó mi nuevo rostro -se tocó la sonrisa cortada- creo que tendré que hacerles lo mismo que a ella -tomó su cuchillo y se dirigió a la rubia- Go to sleep -se lo enterró en el vientre, mucha sangre salió y él se regocijó con los gritos de dolor.
-¡Pagarás por esto hijo de perra! -gritó el novio de la chica.
-Go...to...sleep -dijo Jeff antes de dirigirse hacia él riendo psicópatamente.
Estaba a punto de matarlos cuando se escucharon las sirenas de los carros de policía, claro, sólo era cuestión de tiempo para que alguien denunciara todo el escándalo que estaban haciendo. Los que quedaron vivos salieron corriendo, no sin antes amenazar a Jeff, como si pudieran hacerle daño al mejor asesino de la historia. Jeff se quedó parado ahí, sobre la sangre de sus víctimas, no le importaba en lo más mínimo si la policía lo veía o no, nunca lo atrapaban. Se sentó sobre uno de los cuerpos y admiró lo que había hecho, se sentía tan bien el escuchar los gritos de dolor de la gente, el cortar su piel, a veces sus órganos, y ver ese líquido carmesí deslizándose por su cuchillo para finalmente manchar sus manos, eso era lo que más le gustaba de todo.
Sonrió para si mismo y luego vio a una joven albina pasando cerca de ahí, con un violín en la mano. Jeff sintió la necesidad incontrolable de seguirla, pero no para matarla precisamente. El joven asesino guardó su cuchillo y caminó detrás de la albina, quien pronto sintió que la seguían y se volvió a ver quién era; su cara de sorpresa no tenía precio, fue épica ya que ella no solía mostrar sentimientos, pero no retrocedió en ningún momento, más bien se acercó a él.
-¿Por qué no corres? -preguntó Jeff asombrado.
-No tengo por qué hacerlo -respondió la albina en un tono sin sentimientos.
-Pero estoy lleno de sangre.
-Algo me dice que tu intención no es matarme, ¿No es así hermanito? -dijo mirando su violín.
-Perdona pero...¿Estás loca? -preguntó Jeff en un tono burlón.
-No más que tú.
-Y entonces...¿Qué ha sido eso del hermano?
-No me gusta hablar de eso.
-Vamos, estás en confianza.
-¿Por qué debería confiar en un asesino?
-Oye, esto podría haber sido que alguien me atacó o que tuve un accidente, es malo juzgar sin saber -dijo Jeff señalando su ropa.
-No me equivoco, después de todo eres Jeff the killer.
-Así que me conoces -dijo Jeff con cierta alegría en su voz- Entonces, vamos a charlar.
-Bien...
Se fueron a un lugar un poco más "privado" y se sentaron el uno junto al otro. Julchen se quedó un momento mirando las estrellas, mientras que Jeff esperaba impaciente a que la policía se fuera para poder matar a alguien más. El aire era fresco, creando un ambiente muy lindo al mover el largo cabello de la albina, lo que hipnotizó por un momento al asesino, haciendo que se quedara perdido en sus ojos por un momento.
-Entonces...lo del violín -dijo Jeff rompiendo el hielo.
-Si, es una larga historia -dijo Julchen.
-Tengo tiempo.
-Bien.
-Por cierto, ¿Cómo te llamas?
-Julchen.
-Lindo nombre.
-Gracias, y bien, si no me vas a interrumpir, empiezo con mi historia.
-AH, claro -Jeff se pasó los dedos por la boca, queriendo decir que guardaría absoluto silencio.
-Pues...Todo empezó hace mucho tiempo, cuando aún tenía a mi familia conmigo, eramos felices mi madre, mi hermano, mi padre y yo, jamás pensé que las cosas pudieran cambiar, parecía una vida perfecta. Siempre que podíamos ibamos juntos de paseo, como extraño esos días -suspiró- Pero un día mi padre volvió ebrio de una fiesta con sus amigos y mi madre obviamente se lo reclamó, pero al parecer alguien lo había hecho enojar, puesto que le gritó muy feo, la azotó contra la pared un par de veces y luego tomó una botella vacía de whisky y la rompió contra la cabeza de mamá, y como si eso no la hubiese matado, él la pateó en el estómago con una sonrisa cínica en su rostro.
-Vaya, eso si que debe ser horrible.
-Y no es todo, no conforme con eso padre fue a la habitación de mi hermanito y comenzó a golpearlo, para ese momento no soporté más y entré para enfrentar a mi padre, podía permitirle cualquier cosa, menos maltratar a mi querido hermanito, él lo era todo para mi -suspiró de nuevo- Por desgracia no actué a tiempo, pues aunque terminé matando a mi padre, cuando me acerqué a mi hermano para cuidarlo, solamente pude sostener su inerte cuerpo, padre lo había matado después de todo...
-Ya veo, pero sabes, yo también maté a mi padre, en realidad a toda mi familia pero...Ya no importa, verás que todo estará bien -Jeff acarició el cabello de Julchen.
-Pero, ¿Sabes? En realidad de hermano nunca me dejó -sonrió ligeramente- Yo lo sé, a él le gustaba mucho escucharme tocar el violín, lo hacía cada vez que se sentía triste o que no podía dormir, siempre dijo que lo tranquilizaba mucho, y yo prometí que siempre estaríamos juntos. Una promesa es una promesa, es por eso que mi hermanito reside ahora en mi violín, suena lógico ¿No crees?
-Te diría que estás loca, pero si lo pones de esa manera, debo admitir que hasta yo siento que Liu sigue conmigo a veces, aunque tal vez sea el remordimiento, él me protegió después de todo, me pregunto si estará enfadado conmigo.
-Yo creo que él ya te perdonó -Julchen tomó su violín y tocó una breve melodía triste pero a la vez tranquilizadora- Tú lo has dicho, él te protegió porque te ama, esté donde esté estoy segura de que si te está viendo es porque sólo sigue cuidando de ti, aún cuando lo mataste, en sus últimos momentos comprendió el por qué lo hacías y por lo tanto, te puedo asegurar que te perdonó.
-Gracias -la abrazó- Nunca antes me había sentido tan bien cerca de alguien.
-¿Qué hay de Slender Man y los otros?
-Pues a decir verdad, cada que molesto a BEN, Sally o Hoodie, Slender me regaña, son sólo unos bebés llorones -rió- Masky es simplemente genial, a veces me ayuda a gastarle bromas a los demás. Y Smile es un buen perro, mi mejor amigo -sonrió- y ahora tengo otra -la abrazó de nuevo.
-¿De qué hablas?
-De que seremos muy buenos amigos, vamos tengo que enseñarte algo -tomó su mano y se la llevó a dar un paseo.
Pues tardé más de lo que pensé, pero ahora si, ya estoy de vagaciones y si es que la inspiración divina me llega, pues aquí tendrán capítulos más seguidos. Espero que les haya gustado, y si no, siéntanse libres de lanzarme tomatazos.
Y Mary, en el siguiente capítulo serás tú con Jeff, simplemente se me dio la inspiración con Julchen ewe...Pero sí que te haré a ti con Jeff también, no te preocupes, hay mucho Jeff para todas.
Por cierto, creo que estoy escribiendo mucho "Jeff", no lo creen? Aunque es un nombre genial...Jeff...de hecho ya hasta suena raro, muy bien dejaré de escribir Jeff.
JTK: Muy bien, ya deja esa computadora y Go To Sleep.
Yo: O miren aquí está Jeff.
JTK: En serio, ya deja eso.
Yo: hai hai, ja ne~!
