Woah, continuación, ¿tan pronto? Jaja, sí.

Estaba inspirada, espero que este sea más largo. ¡Muchas gracias por sus reviews!

Ya saben las advertencias y que KNB no me pertenece.

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Kagami podía perder la cabeza en cualquier momento.

Eran las siete de la tarde, ya había anochecido puesto que era pleno invierno, y tanto como su esposo, su hermano y los demás no había regresado.

Se estaba preocupando. Bueno, ¿quién podría hacerles daño a un grupo de cinco, conformado por un sádico, una diva, un fantasma, un embarazado y un... Un... Lo que sea que fuese Takao?

Pero tener en su cabeza la preocupación que sentía por Kuroko tanto por como los demás, más los niños que cuidaba; estaban por volverlo loco.

Recordó la película que se llama "Quieren volverme loco", el hombre de la película era un poroto al lado de Kagami en estos momentos.

El mayor tan rápido como fue a la cocina, volvió de esta con una silla en las manos. Se subió a ella, y a la fuerza tuvo que despegar a Jun del librero al que había trepado, lo cubrió con una manta y lo metió a la mochila para bebé que llevaba en el pecho. Podría ponerle el pañal luego.

Cargó a Miki y la llevó a la cocina, la sentó en la mesa frente a la TV encendida para que se distraiga y se puso a preparar una merienda que fuese liviana y comestible para niños de menos de diez años: chocolate caliente y pastelitos.

En cuanto comenzó a sentirse el olor al chocolate por toda la casa, los niños se asomaron por la puerta de la cocina para ver lo que hacía el Tío Kagami. Noa se acercó y se puso al lado del mayor, que ahora tranquilamente preparaba masa para los pastelitos.

-¿Qués estás haciendo?- Preguntó mientras se ponía de puntitas de pie y se asomaba por la mesada en la cual cocinaba el mayor. A pesar de ser uno de los niños más altos junto con Fuuma, no lo era lo suficiente como para ver con claridad el resto de la mesa.

-Estoy preparando la merienda.- Respondió el mayor, concentrando en su trabajo mientras apagaba el fuego de la cocina y sacaba del horno una bandeja con galletas.

-¿Para quién?-

-Para ustedes.- Sonrió Kagami mientras dejaba la bandeja en la mesa. Miki enseguida quiso acercarse.- Cuidado.- Le llamó la atención.- Aún están calientes, espera a que esté el chocolate mejor, ¿sí?-

La rubiecita hizo un puchero pero asintió cruzándose de brazos. El pelirrojo rió y al darse vuelta notó a los demás niños en la puerta, le pareció raro ver a Yuka y Hannah de la mano, puesto que a su parecer ellas se odiaba, pero no dijo nada.

Entre menos problemas, mejor.

-Pasen, no se queden ahí.- Kagami pensó que el cambio de temperatura que había entre la sala y la cocina podría hacerle mal a los niños, más aún cuando estos estaban enfermos. Pero era sólo cuestión de subir la calefacción del living y ya.

El pelirrojo corrió algunas cajas que había por el lugar y llevó un par de sillas más para los niños. Las puso al rededor de la mesa y les dijo que se sienten. Toda la atención de los pequeños, apenas se sentaron, fue captada por la TV.

Y con ella, los problemas.

-Pásame el mando.- Dijo Fuuma a su hermano que estaba al lado suyo.

-¿Por qué no lo buscas tú mismo?- Le respondió el menor.

-Porque tú estás más cerca.-

-No peleen.- Dijo Miki haciendo un puchero. Las discusiones la ponían nerviosa, y ella la única razón por la que Aomine y Kise no discutían; porque, seamos sinceros, ellos podrían pasarse horas discutiendo.

-No te metas, rubiecita.- Dijo Fuuma, mientras se paraba en la silla y apoyaba sus manos en la mesa.

-¿Qué le dijiste a mi hermana, peli morado?- Ahora la que se levantó fue Yuka. Nadie se metía con su hermanita.

- Baah.- Balbuceó Jun, que estaba al lado de Miki, sentado sobre la mesa. La rubia mantenía el ceño fruncido debido a la respuesta del mayor Murasakibara.

-Yuka, siéntate.- Dijo Hannah, que mantenía ambas manos, las cuales estaban cubiertas por su suéter, sobre su pecho.

-Oigan.- Llamó Kagami, no le podía estar pasando eso.

-¡Stop it!- Gritó Yue. Tenía una cara de total fastidio. Odiaba las discusiones, al igual que Miki, la hacían sentir incómoda. Todos se quedaron viendo a la pelinegra.

-¿Qué dijo?- Susurró Fuuma a Noa, obviamente no le había entendido.

Kagami apagó el horno y el fuego de la cocina, sacó los pastelitos para que se enfríen y fue a sentarse al lado de su sobrina. Ya había descubierto el porqué la pequeña no hablaba.

-¿Así que no hablabas porque te daba vergüenza no poder hablar japonés?-

Yue asintió, avergonzada. Entendía el idioma perfectamente, puesto que tanto sus padres y hermanos tanto como la gente que constantemente la rodeaba, hablaba japonés. Pero a ella nunca le dieron el lujo de aprenderlo.

Probablemente era algún fetiche de Himuro. De seguro extrañaba volver a América, y la única persona con la que podía hablar el inglés fluidamente era con Kagami. Asi que por eso se tomó la libertad de enseñarle a su hija el inglés.

El pelirrojo luego se quejaría con su hermano; no podían tener a una pequeña sin saber japonés en Japón. No era tan difícil enseñarle ambos idiomas. Como los que hablan español e inglés; o cualquier otro.

-¿Why do you feel ashamed only for not speak japanese?- Era una pregunta algo complicada tal vez para una niña de tres años, pero esperaba obtener una respuesta.

-Uh...- Balbuceó.- I can't speak with another kids. They don't understand me.-

-"You can't speak with others kids"- La corrigió el mayor. Yue sonrió. - Well... I'm gonna teach you japanese then.-

-¿Really?- Preguntó la pequeña entusiasmada. Kagami asintió dedicándole una sonrisa.

-No entiendo nada.- Murmuró Yuka a la pelinegra mientras volvía a tomarla de la mano.

-Dijo algo de que le enseñará japonés.- Respondió Hannah.

-¿Y cómo sabes?- La miró con curiosidad el peli morado menor.

-Me enseñan inglés en la escuela, ¿a ustedes no?-

-Sí.- Respondió la peli azul.- Pero no tan avanzado...-

-No es avanzado.- Se quejó Hannah, haciendo un puchero.-

-¡Yay! ¡Eres muy linda!- Yuka la abrazó con fuerza y besó su cabeza.

-Déjala. No puede respirar.- Le dijo Fuuma, ahora estirándose para tomar una galleta.

Con todo el tiempo transcurrido ya deberían haberse enfriado ¿no? Kagami se levantó y dejó una taza en frente de cada uno, excepto para Jun que le dio un biberón con leche tibia; el peliverde enseguedi comenzó a tomar de ella. Volvió de nuevo sólo para armar una bandeja con los pastelitos y dejarla sobre la mesa, a un lado de Miki y Yue. Enseguida todos comenzaron a comer.

-¡Mmh!- Exclamó Noa, sorprendido. No sabía que su tío cocinace tan bien.

-¡Qué rico, gracias!- Dijo Yuka, alegre mientras comía.

"Por lo menos están todos tranquilos." Pensó y se dedicó a tomar de su propia taza mientras llevaba su vista a la TV junto con los demás.

-Entonces... ¿Qué quieren ver?-

–-

-Kouki.- Llamó Akashi como por quinta vez, y estaba comenzando a hartarse.- ¿Quieres escucharme?-

-Ahora no, Seijuurou.- Respondió el castaño que iba un par de metros más adelante que su pareja.

Desde que habían salido del bar, Akashi no dejó de seguir a Furihata, preguntándole que le pasaba y por qué había armado todo ese escándalo. Lo que más le había sorprendido era que se haya dejado ver tan débil enfrente de sus amigos.

Bueno, como si nunca se hubieran visto llorar entre ellos.

Akashi se sentía incomodado por las personas que se detenían a ver la escenita. Sí, porque eso era. Harto, tomó el brazo de Furihata y lo llevó detrás del súper mercado que estaba a un par de metros. Lo acorraló contra la pared y se sorprendió al ver que el menor estaba llorando.

El pelirrojo pensó que tal vez su pareja estaba molesto por algo, pero no se imaginó que podría haberle pasado como para llorar.

-Hey.- Lo llamó, acercándose y tratando de acariciar su mejilla. Akashi omitió el gesto.- ¿Qué ocurrió?-

Hubo unos minutos de silencio. Sólo ellos dos. Furihata sollozaba con la cabeza gacha, no quería que Seijuurou lo viera tan débil sólo por una tontería. Él mismo le había enseñado a no rebajarse por cosas absurdas, pero muy en el fondo le dolía.

-¿Todavía lo quieres?- Murmuró entre el silencio el más bajo. Akashi abrió los ojos sorprendido.

-¿Cómo dices?-

-Es que...- Kouki inhaló y suspiró.- … Tenías y sigues teniendo una relación hermosa con Mibuchi-san, y a veces... No sé... Solamente siento que interfiero en eso. Siento que soy una molestia en la hermosa familia que deberían ser junto con Ai...-

Akashi nunca había estado tan sorprendido en su vida. Abrazó al castaño ahora contagiándole la sorpresa, y al separarse le dio un suave beso en la frente.

-Reo es mi ex esposo, Kouki. Obviamente lo quiero. Y no eres una molestia entre nosotros.- Sei tomó el rostro de Furi entre sus manos.- Todos juntos somos una familia. Sabes que tanto Reo como Ai te quiere mucho.-

-Pero... ¿Y sí Ai me toma como otra imagen paterna y deja de lado a Mibuchi-san?- El pelirrojo rió levemente.

-Ai nunca haría eso. Reo es su padre y la persona con la cual pasa casi todo el día. Ella te quiere como un hermano mayor, siempre te lo ha dicho.-

-Me da miedo que pase a ser otra cosa.-

-No lo será. Despegarse del afecto de un padre no es tan fácil como decirlo. Si eso era lo que te asustaba, no te preocupes. Reo y yo nos queremos a nuestro modo, pero ya no podemos estar juntos.-

Furihata miró los ojos hererocromáticos por unos segundos y luego esbozó una leve sonrisa mientras se aferraba a la espalda del mayor. Akashi correspondió ese abrazo, pero maldijo internamente cuando se separaron al oír su móvil sonar.

-¿Sí?- Inició la llamada.

-Sei-chan- Dijo Reo al otro lado, se notaba apurado.- Me llamaron de urgencia y necesito irme enseguida, ¿puedes cuidar a Ai? La niñera dijo que hoy no podria.-

-Ah, sí.- Murmuró al aire, como si acabase de recordar algo.- Nanami había dicho que se tomaría una semana de vacaciones, por las fiestas, para estar con su familia.-

-¿Con quien dejaremos a Ai esta semana entonces? Volveré el próximo viernes, y tú no te olvides de tu trabajo.-

-No te preocupes, buscaré a alguien. Y no lo haré. ¿Quién crees que soy?- Soltó una risilla.- Suerte, nos vemos en un par de días.-

-Muchas gracias, Sei-chan, ¿te llevo a Ai o la vienes a buscar?-

-Mmh. Intentaré ir lo más rápido posible.-

-Está bien. ¡Cuídense y mándale saludos a Furi!- Finalizó la llamada. Akashi se puso a pensar. Furihata lo miró, expectante.

-¿Qué ocurre, Sei?-

-Necesito una niñera para Ai, esta semana Reo no va a estar y no puedo dejarla sola. Por cierto, te manda saludos.- El menor sonrió ante lo último y se quedó pensativo un par de segundos.

-¡Ah! Tengo una idea. ¿Recuerdas a Kagami, el esposo de Kuroko?- Akashi asintió, como olvidarlo.- Kuroko dijo que el tenía una guardería o algo así. ¿Por qué no le preguntas?-

-Muchas gracias, cariño.- Dijo Sei, marcando el número de Kuroko. Para su suerte, respondió enseguida.- Tetusya, necesito que tu esposo me haga un favor.-

-¿Qué ocurre, Akashi-kun?-

-¿Kagami cuida niños, verdad?- Kuroko afirmó al otro lado.- ¿Puede ir a buscar a Ai a mi casa? Reo debe salir en un rato y se haría más fácil que el la vaya a buscar. Será por unas horas.-

-Claro, no te preocupes. Ahora lo llamaré.-

-Gracias, Tetsuya.- Cortó la llamada. Akashi ahora llevó su mirada a Furihata.- ¿Volvemos?-

-Claro.- Sonrió, tomando la mano de su pareja para volver al bar.

–-

-Kagami-kun.- Habló el peli celeste una vez que su esposo había respondido al teléfono.- Necesito un favor.-

-Espero que sea urgente, Kuroko. Me costó mucho tiempo hacer dormir a Miki.- Kuroko sonrió. Sonaba como todo un padre.

-¿Te gustaría rescatar a una princesa?-

-¿Princesa? ¿Otra niña? Por Dios, no más niños.-

-Es la hija de Akashi-kun.-

-¿Cómo es la dirección? En diez minutos estoy.-

-Sabía que aceptarías, Kagami-kun.-

–-

-La persona de la que Akashi y yo estábamos enamorados era...-

Takao aprovechó que Kuroko se puso a hablar por teléfono, captando la atención del rubio. Los demás morenos lo esperaban impacientes.

-Sí, era Kise.- Dijo finalmente. Makoto casi escupe el café que estaba tomando, por suerte no había despertado a Mika. Himuro se limitó a esbozar una leve sonrisa.

-¿Y por qué Kise? ¿Por qué no... Yo que sé... Murasakibara?- Dijo Hanamiya, estaba sorprendido de que Kise tuviera tanto levante. O por lo menos, lo tenía.

-Con Kise y Akashi éramos muy amigos. Siempre está el chico bonito, el serio y el divertido.- Ante lo último, Takao le guiñó un ojo a Himuro que respondió con una risilla.- Supongo que era muy obvio que ambos o por lo menos alguno de los dos iba a terminar enamorado de él.-

-¿Y cómo es que te lo robó?-

-Akashi sabía perfectamente que me gustaba Kise. Podría decirse que era el primer chico del que me había enamorado, antes de Shin-chan.- Takao bajó la mirada.- Nunca puedes esconderle algo a Akashi, jaja. Incluso él mismo unas semanas después me dijo que también le gustaba Kise. Pero habíamos acordado no "competir", puesto que Akashi salía con Mukkun en ese tiempo.-

-¿Entonces?-

-El día en que yo iba a confesarle mis sentimientos a Kise, me enteré de Akashi había dejado a Mukkun.-

-Uh...- Makoto ya se imaginaba el resto de la historia.- Entonces, viste con tus propios ojos como Akashi se le confesaba a Kise e incluso este aceptaba y terminaban saliendo, ¿no?- Para sorpresa del pelinegro, Takao asintió.

-Que forma de leerme la mente, ¿seguro que no estabas ahí?-

-¿Y que hiciste?-

-Nada. Simplemente me alejé de ellos. No iba a separar a la persona que amaba de la persona a la que amaba. Viví y dejé vivir.- Takao suspiró.

-¿Así que por eso te alejaste?- Dijo Kise con deje de tristeza. Los tres morenos giraron a verlo. O habían prestado atención al momento en el que el rubio se había unido al tema.

-Kise, perdón.- Dijo Takao, entre sorpresa y arrepentimiento.-

-¡No te preocupes!- Ahora el rubio sonrió.- Tú también me gustabas. Pero sabes el miedo que le tenía a Akashichi en esa época. Decirle que no era como amanecer sin brazos.-

-Espera, ¿qué?- El moreno más bajo estaba sorprendido.- ¿Por qué no me lo dijiste?-

-Pensé que te gustaba Midorimachi.- Respondió con un puchero. Hubo un silencio y luego todos rieron.

-Que enriedos, ¿no?- Dijo Himuro, luego de haber estado en silencio un buen rato. Todos le prestaron a atención a Kuroko que había dejado el móvil sobre la mesa, luego de cortar la llamada.

En ese mismo instante, entraron Akashi y Furihata, que volvieron a sentarse en sus lugares. Esta vez, las personas no se les quedaron viendo.

-Veo que ya se arreglaron. Felicidades, supongo.- Dijo Himuro, los envidiaba de cierta forma. Cada vez que discutía con Atsushi pasaban semanas sin hablarse, como si fuesen desconocidos.

-¿Con quien hablabas Kurokochi?-

-Con Kagami-kun, digamos que le di otro trabajo.- El menor le sonrió al pelirrojo a su lado.- Y hablando de hablar, creo que ustedes tres tienen que hablar.- Señaló a Akashi, Kise y Takao.- Pero primero me cuentan el chisme.-

-Bien...- Dijo Kise, resignado.- ¿Ya podemos ir a comprar los peluches?- Todos asintieron. Dejaron el dinero de la cuenta y se fueron para el shopping de nuevo.

Sólo esperaban no volver demasiado tarde a casa.

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¡Ah! Me quedó súper largo, espero que les guste.

¡Saludos!

Traducciones:

-¿Why do you feel ashamed only for not speak japanese?- ¿Por qué te sientes avergonzada sólo por no saber hablar japonés?

- I can't speak with another kids. They don't understand me.- No puedo hablar con algunos niños. Ellos no me entienden.

-"You can't speak with others kids"- No puedes hablar con otros niños.

- Well... I'm gonna teach you japanese then.- Bien... Te enseñaré japonés entonces.

-¿Really?- ¿Enserio?

Perdón si algo está mal, mi inglés no es muy bueno xD