Hola!!! Siento que paso mucho tiempo... pero terminar este capítulo se me dificulto en exceso, en especial por los problemas personales que sólo me animaban a escribir cosas tristes (;o;)... Este es el último capítulo de relleno que, para ser de relleno, tiene más palabras de las que suelo escribir... (._.)

Chicos gracias por leerme, I'm-the-Best, katina-12 y Geella-Green por sus reviews :D !!!


CAPÍTULO 12:

MENTIRAS

Por mi cabeza rondaban tantas cosas, estaba la oportunidad en mis manos, siquiera pensaba en las consecuencias, pero es mío ¿no? ¿Qué importan los eventos que le sigan? Es lo que quiero, mejor dicho, lo que deseamos y haré lo que sea por conservarlo.


FLASHBACK

-Tú lo dijiste, no lo haces por mí, solo aprovecho la oportunidad. No hay marcha atrás, te quedarás en la clase diurna.

-Kaname, por favor… no conviene que vengas…

-¿Quién te entiende? Primero querías quedarte, te doy la oportunidad y resulta que tampoco quieres.

-¡Pero!

-Yo haré todo lo imposible porque ella esté feliz. Ella quiere regresar, por lo menos, estar segura de que las cosas marchan bien ahí. No la voy a privar de su felicidad.

-¿Cuándo vendrás? –Hablo con desgano-

-El día de la apertura.

- Dame más tiempo.

-Nada de eso.

- te lo explique… pensé que habías entendido…

-¿Entender qué? ¿Acaso no puedes seguir con tus asuntos?

-¡No y lo sabes! Ninguno de los dos puede, si tu avanzas yo tendré que retroceder. ¿Yuki ya sabe de la presencia de Zero?

-No y aún no lo hará.

-¿Lo ves? Siquiera estás seguro de tu plan.

-No es eso, pero quiero que esté así por los días que faltan. ¿Tengo que preocuparla con ello?

-¿Hasta dónde estás dispuesto, Kaname? ¿No importa que ella se entristezca al verlo?

-¿Dónde se fue toda tu obediencia, ha? La última vez hiciste lo mismo. Estar con él te está afectando.

-¡He hecho todo lo que me has pedido! ¡Nunca te he fallado! ¡No puedes hacerme esto! –gritó antes de que las lágrimas que escaparan- ¡Por favor!

-No todo…

-¿Y por ese error, lo harás? Yo no quería involucrarme pero sabes que también tengo mis principios, sabías de la promesa que me había hecho. ¡Maldición Kaname, sabes todo de mí! ¿Qué harás, vengarte?

-¿Y la culpa de quién sería, si ese fuera el caso? ¿Mía? ¿Me voy a vengar porque eres una persona incapaz de realizar un simple trabajo?

-¡¿Si crees que soy incapaz de hacerlo, por qué me buscaste?!

-Ese no es el punto, si quieres saberlo, de verdad creí que eras apta para esto. Era un simple trabajo, quien lo complico fuiste tú y nadie más.

-¿Yo? ¿Entonces me auto pedí enamorarme de Zero, atarlo a mí? ¡Diciendo eso lo único que parece es que quieres joderme! –Gritó poniéndole final a la llamada-

FIN DEL FLASHBACK

Se apretó las sienes con ambas manos, un pequeño mareo la había hecho tambalearse sin llegar a caer, lo que le había parecido inusual. Caminó hasta llegar a su cuarto, donde se recostó sin más en el piso, estirando brazos y piernas. No tendría más que aceptar quedarse en la clase diurna, lo que la afectaba y beneficiaba al mismo tiempo. Estaría con Zero, pero el precio era ver su reacción ante la presencia de los sangrepura.

Todas las personas son usadas por lo menos una vez en su vida. Pero una cosa muy diferente es que lo permitas gustosamente, a cambio de algún beneficio por ejemplo; y otra, sentirse usado porque entonces no eres más que un triste objeto para conseguir el beneficio y satisfacer la ambición de otro. Nunca le había importado ser el objeto de Kaname, pero ahora sus sentimientos estaban tan enredados al fin del sangrepura que aunque no tuviera que escoger, se sentía entre la espada y la pared.

¿Y si le digo a Zero? Si supiera esto… ¿Me odiaría?...

Esos días había asistido a las clases normalmente (aún si dormitaba en algunas), estaba, aparentemente, relajada, incluso feliz, se podría decir. ¿Y por qué? ¿Acaso estaba así por la avalancha que venía y donde probablemente acabaría enterrada?

Ciertamente quería pensar en otra cosa, sentirse ajena a todo. Cerró los ojos. Estaba en extremo fatigada y no había motivo para hacerlo. Poco tuvo para pensar en eso.


-¿Está bien?

-Sí, solo tiene un poco de fiebre –colocaba una toalla empapada de agua fría en su frente-

-¡Hey, hey! –Alzó la mano para deterlo- ¿Qué hacen?

-Quitamos tu fiebre.

-¿Fiebre? ¡Si estoy perfecta! ¡Déjense de bromas! –Se levanto de la cama con dificultad-

-Me temo que no podrás asistir a tu cita con el Consejo –le dijo Cross-

-Me encuentro bien, ahora con permiso, tengo que salir –pronunció- ¿El piso se mueve o yo lo estoy?

-No vas a hacerlo –la detuvo Zero-

-¡Estoy bien! Creo…

-¡NO VAS A SALIR! –le dijo seriamente-

-TENGO qué –hablo igual- No es que quiera, sino que DEBO.

-Ya telefonee desde hace un buen rato, pedí disculpas en tu nombre, no te preocupes –Kaien estaba sonriendo intentando aligerar el ambiente-¡Mañana te acompañaré, así que vuelve a meterte a la cama! –ordenó-

-Sí, sí. –Hizo caso al hombre entendiendo que quizá tenían razón-

-Kiryuu-kun, serás su vigilante, que no se mueva de aquí ¿entendido? –Salió de la habitación-

Se sentó a un lado suyo, acariciando su cabeza.

-¿Por qué no dijiste que te sentías mal?

-¿Por qué suponen que lo estoy? Digo, aparte de la fiebre, creo que no hay algún síntoma que lo indique.

-Estabas en el suelo, no sé si te desmayaste o te quedaste dormida. Lo que es tonto, considerando que estabas en tu recámara, a un lado de la cama.

-…

-¿Cómo te sientes ahora?

-Te digo que bien.

-¿Y la verdad?

Bufo antes de responder.

-Bien, un poco mareada y cansada pero bien…

-Pero…

-¿Qué?

-¿Qué lo causo?

-mmm… creo que… el no…–negó con la cabeza- El estrés, si debe ser eso.

-Ajá… - tenía la cara de no te creo nada-

-No me hagas caso. Necesito descansar ¿te importaría?

-¿Quieres que me vaya?

-No, no, al contrario, pero es muy temprano y tal vez quieres hacer algo más.

-Mañana… ¿Quieres que te acompañe?

Eso la dejo de piedra ¿qué le diría? Obviamente no podía decirle "no, porque voy con Yuki", tenía que inventar una excusa a la velocidad de ya, puesto que no había previsto que le dijera eso.

-ehh… no…lo siento mucho Zero, pero ya sabes como son, somos los vampiros, en especial los del consejo, sería mejor que Cross me acompañe, de cierta manera sabría cómo manejar lo que se pudiera presentar. ¡No digo que no puedas tú, es sólo que…!

-Te estás haciendo líos con las palabras, hay otra cosa ¿verdad?

Trago saliva

-No, para nada –giró la cabeza, acompañándose de torpes movimientos con las manos-

-¿Tiene que ver con lo del sábado?

Bajo las manos hasta su regazo y miro a Zero con culpabilidad, ya lo sabía, pero ese hecho no iba a cambiar que la dificultad de hablarlo con él. Busco prendarse a él, aunque sentía que no tenía derecho a hacerlo.

-Me gustaría tener la libertad de decirte todo, pero son cosas que te van a lastimar.

No estaba tan segura de que lo que había dicho fuera lo correcto, pero no había marcha atrás para decir "Olvídalo", igual no continuo hablando. Se pegó tanto a él como fue capaz, sintiéndose cómoda en su cuerpo, escuchando su respiración y sus latidos. Acarició su pecho y arrugo la camisa de Zero con los dedos mientras tanto.

El peliplata volvió a acariciar su cabeza, pasando las manos a su espalda, haciéndole cosquillas y obligándola a enderezarse.

-Mañana estarás bien.

-Eso espero…


-¿Y Ayumi-Sama? –Preguntó Yuki con un poco de extrañeza-

-Se enfermó, pero vendrá mañana. Eso fue lo que Kaname-Sama nos dijo.

-¡¿En serio?!

-Yuki-Sama, no se preocupe, estará bien. –le dijo Ruka con un tono que esperaba la tranquilizara- No es nada grave.

Suspiró aliviada al parecer.

-¿El Director?

-Viene mañana, con ella. Kaname-Sama se lo pidió. Decidieron que sería mejor para todos.

-¡Pero…ah! Bueno, igual no le puedo hacer que vengan.

-Yuki... ¿Cuál es la prisa? Mañana podrás verlos –intervino el mayor-

-Con su permiso –dijo antes de salir-

-¿Ruka está todo listo?

-Sí, Kaname-Sama

-Te tengo una sorpresa.

-¿Por mi cumpleaños?–Preguntó curiosa- ¿Una sorpresa? ¿Y qué es, eh?

-Si te dijera, se arruinaría. Además, no seré yo quién te la de, al menos técnicamente.

-¿Um? No entiendo…

-Sé paciente, Yuki. Lo único que te puedo adelantar, es que te gustará.


-… ¡Ze-Zero!

La tenía sujeta hacia él por la cintura, estaba Ayumi dándole la espalda, lo que aprovechaba para lamer su cuello y nuca desnudos. Con una de sus manos la vampiro lo atraía más hacia sí, permitiéndose perder un poco la conciencia de los problemas que la estaban volviendo loca. Sabía que no lo lograría del todo pero intentarlo le parecía bastante grato. Los colmillos de Zero se estaban enterrando con una brusquedad que en vez de asustarla, la hacía sentir satisfecha y feliz, por ser ella, quien podía causar lo mismo en él, aún si era momentáneo.

El vital líquido se escurría por aquel lecho totalmente blanco que era ahora su piel. Se sintió débil, pero no iba a decírselo, no pretendía arruinar lo que estaba sucediendo. Se recargo en él, haciendo la cabeza hacia atrás, en un sensual movimiento. También lo necesitaba. Y tenía que ser rápido. ¿Qué clase de vampiro era? Uno muy tonto sin duda alguna. Desde el intento del mordisco se había negado, incluso, a beber las tabletas, era su "pequeño auto-castigo", que junto con el estrés, se estaba dedicando a perjudicarla físicamente.

La mano de Zero se fue al pequeño espacio existente entre su pecho, rozando su esternón para finalmente posarse en su vientre. Cubrió su mano con la propia y sujeto con la otra el cuello de su "verdugo". Una ola de calor la invadió y entonces…

Entonces… todo se apago.


-¿Estás bien? ¿Te sientes mejor?

Escuchó apretando los ojos antes de abrirlos.

-Síp –se tallo los ojos con el dorso de las manos-

-Estás muy roja –le dijo tocándole la cara- no tienes fiebre de nuevo.

-¿Zero?

-¿sí?

-¿Qué pasó?

-¿Cuándo? –pregunto sorprendido-

-Anoche… -pronunció incorporándose-

-Nada…

-¿Cómo que nada? –y se detuvo a pensar antes de murmurar- Fue un sueño…

-¿Qué sueño?

-Ninguno, divagaciones mías –negó con la cabeza, apenada-

-Está bien. Cross quiere que te vistas para desayunar.

-Sip… ¿Me ayudas a levantar? –extendió los brazos –

Zero la levanto con la delicadeza en que uno carga a un bebé. Lenta y suavemente la coloco en el suelo, donde se tambaleo antes de recuperar completamente el equilibrio. Se paró en las puntas de los pies tratando de alcanzarlo para besarlo, lo cual le costó y tuvo que ser auxiliada por él, quien la sujeto por la cintura. Justo cuando lo iba a lograr, escucho el picaporte de la puerta intentando ser abierto y no podía ser otro más que el Director. Instintivamente giró la cabeza hacia otro lado y bajo, pero no sintió que Zero hiciera lo mismo. Lo volteo a ver con cierta inseguridad. La puerta no se abrió como esperaba, el seguro estaba puesto, algo que ella pocas veces acostumbraba a hacer. ¿Qué pasaba?

Se soltó y camino hasta el armario, se había puesto tan nerviosa que sintió las piernas como de gelatina, luego escucho como Zero se tumbaba en la cama, dando un largo suspiro. Se dio un sermón mental por lo de su sueño que le había parecido tan real, pero que no terminaba de ser un sueño loco.

-No vayas…

-…Te lo dije… tengo qué…-Se acerco a abrazarlo- No será tanto…

-No es el tiempo –murmuró-

-¿Lo sabes? –dijo al comprender a lo que se refería-

-¿No debería?

-No es eso, pero pensé que no te agradaría…

-Y tienes razón…

-Zero… es la última vez, lo prometo

-Es tu decisión ir, lo que diga no debe de influir en ella.

- …yo…eh...

-¿Um?

-No sé que decir, realmente…no esperaba esto.

-Se te hace tarde, hablamos luego ¿Si? –le dijo antes de salir-

-¿Por qué cerraste la puerta?

-Porque esperaba tratar convencerte de que te quedaras.

-OK… idiota… -se insultó- "Duele…porque empiezo a quererte…" ¿no puedes responder tal fácil a eso?

Se puso un vestido de color verde olivo con rayas lila. Se ajusto el listón que estaba en la cintura de la prenda y suspiró. Pronto se sintió débil, teniendo que sujetarse del borde del tocador. Estaba segura de saber cuál era la causa, pero no quería aceptarla del todo.

-Estoy bien ¿no? Ya paso lo de ayer…

Se dijo mentalmente antes de agacharse para calzarse unas zapatillas de diminuto tacón. Algo le faltaba. Peinó su largo cabello y puso una banda con un moño en la cabeza. Y aún así algo faltaba, no tenía que ver con su aspecto. Siempre que tocaba un tema relacionado con los Kuran tenía esa misma sensación, siempre que los hablaba con Zero. ¿Era así cómo se sentía él?

Saco por último un abrigo de color ciruela y tomó una caja adornada con un listón enorme que descansaba apoyada en la silla de su escritorio. Luego, tomó del suelo su camisón y lo olfateo levemente, percibió un suave olor metálico en él. Al mirarlo con atención, descubrió manchas en la parte de arriba, que evidentemente, eran manchas de sangre.

-¿Entonces…?

Eso basto para confundirla, había pasado algo indudablemente. No pudo averiguarlo, cuando salió de su habitación, Zero ya se había ido.


Apenas habían subido al auto que había ido por ellos, Ayumi se puso cómoda y se quedo dormida. Exactamente lo que había hecho últimamente, dormir en cualquier ocasión que se le presentara.

-¿Ayu-chan, cómo te sientes? –preguntó el Director paternalmente-

-Bien, gracias por tu preocupación.

-Pero no fui el único que se preocupo, Kiryuu-kun también lo hizo.

-Lo sé –dijo apenada- Ya no tardaremos en llegar…

-Dormiste casi todo el trayecto… Te ha pasado antes, en especial en las clases, por lo que me han dicho los profesores, Yagari no deja de decir "Esa mocosa, se la pasa durmiendo"-comentó imitándolo-

-¡No puede ser! Otra vez…No lo hago a propósito, pasa y yap, a veces me doy o no cuenta, como ayer.

-Pero ayer fue diferente, incluso tenías fiebre, no creo que haya sido una siesta

-Me he estresado mucho, quizá fue eso.

-¿Has bebido las tabletas? Porque no te he visto en estos días.

-Sip, las normales, ni más ni menos –mintió-

-¿Alimentaste a Kiryuu-kun, verdad?

-N-no –miró hacia otro lado y enrojeció-

-No está mal que lo hagas, pero si la frecuencia. Si él está bien con las tabletas, deberías dejarlo continuar así.

-¡Pero! –replicó aunque era verdad-

-¡Eh,eh! Sé de lo que hablo.

-Está bien, señor.


-Bienvenido, Director –hablo Kaname con su cortesía característica-

-¡Kaname-kun! ¡Cuánto tiempo sin vernos!

-Ayumi…

-Buenos días, Kaname-Sama –ahí estaba ese toque de frialdad que solía tener cuando se enfadaba-

-¿Y Yuki-Chan? –preguntó impaciente Cross-

-Termina de arreglarse, la verá en unos minutos más. –volvió la vista a Ayumi- Mientras tanto, nosotros tenemos asuntos que arreglar. Lamento tener que dejarlo aquí, pero es algo que tenemos que resolver pronto.

-No hay problema –dijo asombrado-

-Vamos. –salió de la casa a un paso más o menos apresurado-

La chica vampiro siguió con un paso igual, quedando en poco tiempo a la misma distancia. Este era el momento en que tendría que pedir disculpas pero, para eso, no tenían que ir tan lejos. Poco a poco se adentraban más al bosque que rodeaba la gran mansión de los Kuran. Por lo visto no sólo trataba de arreglar aquel asunto inconcluso. Presentía que algo no le gustaría de todo eso ¿qué podía hacer? Nada, más que hacer caso a las órdenes de Kaname.

No era un día especialmente frío, pero si se sentía intensamente fresco por donde caminaban, que dicho sea de paso, lo estaban haciendo en círculos, sin llegar a ningún punto en especifico. Los grandes árboles proporcionaban un aspecto un tanto sombrío a aquel lugar.

Después de andar un rato, el sangrepura se detuvo, dándole la cara, un rostro que mostraba una pizca de enojo. Se quedo quieta esperando cualquier cosa que le indicara que podía empezar a disculparse.

-Yo…eh…

-¿Vas a disculparte?

Asintió con la cabeza.

-Hazlo entonces.

-¡Perdónporlodelallamadanodebídehaberreaccionadoasí! –sonó todo corrido como si de una sola palabra se hubiera tratado por la rapidez con la que dijo la frase. No pudo decirlo calmada-

-¿Piensas hacer algo para compensarlo?

- … sólo decirte que…acepto quedarme en la clase diurna, tal como acordaste –dijo con resignación-

Kaname sonrió ampliamente de satisfacción, puesto que había logrado tener el control de esa situación. Ladeo la cabeza avergonzada por haber dicho aquello. Se acerco tanto a Ayumi que de un momento a otro ya estaba respirando el mismo aire que ella.

-Estás envuelta en su olor –le susurró- ¿Lo has convencido, verdad?

Abrió los ojos por la impresión que le dejo ¿A qué se refería con eso? Entendía las palabras pero no el significado. ¿Y de qué lo había convencido? Se volteo confusa.

-¿Kaname…? –dijo en un murmuro-

-Kiryuu al parecer quiso compensarte por tus "atenciones" hacia con él.

No contestó a eso, en su opinión, era mayor la probabilidad de que justo en ese momento Kaname se arrepintiera de querer ir a la Academia.

-Ayer, cuando el Director hizo el favor de llamar, me dijo que estabas enferma, conociéndote, diría que fue por un error tuyo. Sacando conclusiones, creo que él te alimentó, así como que te "ayudó" a llegar al punto donde estás. –enfatizó en lo último- Lo menos que pudo hacer fue eso.

-¿Te consta? ¿Cómo puedes decir saber eso si ni siquiera yo estoy segura de que haya pasado?

-Tan sencillo, te lo dije, traes impregnado el olor a su sangre. Conozco la tuya y definitivamente no era.

Se tambaleo por lo que interpretó como una reacción por oír aquello. Kaname la sujeto por el brazo antes de continuar.

-Al menos debe dársele el mérito por intentarlo, porque su sangre no te va a servir lo suficiente, menos aún si no te has alimentado.

-¿Y de quién se supone lo haga?

-Consíguete un amante entonces.

-Encontraré uno a la vuelta de la esquina –comento sarcástica- A menos…–empezó a sentirse adormilada y se recargo en un árbol- …que me cobre el favor que me debes. No puedo pedirte que reconsideres el tomar tu lugar, pero si puedo pedirte eso. –Dijo con un tono que sonó ciertamente retador-

-Aprendiste a negociar.

-Aprendí del mejor ¿no lo crees? –Sonrió de manera cínica- ¿Y bien?

-Si eso quieres ¿qué otro remedio?


Estaba en la biblioteca, se había propuesto estudiar para variar el hecho de que estaba fuera de clase de historia. Según él, aprovecharía sabiamente el tiempo pero no se concentraba, existía algo que lo afectaba. ¿Hasta donde eran mentiras piadosas?

-¿Qué haces aquí? Deberías estar en clase. –le dijo Yagari con un tono de reprimenda-

Zero lo ignoro. Enfocándose en el libro hizo como que si no hubiera escuchado nada. Disimuladamente volteo y lo vio sentarse enfrente suyo, al mismo tiempo que daba vuelta a la página del libro. Pensaba cerrarlo e irse pero eso sería semejante a huir, así que empezó a hojear simulando que buscaba algo en el libro.

-¿Y tu noviecita?

Alzo la mirada del texto.

-¿Con que conseguí tu atención? Como sea… ¿Sabes por qué el cambio de planes?

-¿Respecto a qué?

-A que ya no se irá de "abeja reina" a la clase nocturna…Cross me lo dijo.

-¿En serio? –Preguntó sorprendido-

-No me importa pero creo que hay algo más… y si tú no lo sabes parece que se confirma.


-Una suerte que decidieras traerme a caminar…

-Fue para quitarte su aroma, no iba a dejar que Yuki te viera y lo recordara…un último favor…

-¿El pago por la sangre? –sonrió limpiándose la boca- Lo haré siempre y cuando me digas que es lo último que hago para ti.

-No estoy seguro de que sea lo último…

-Entonces suéltalo.


Tenía que averiguar que tan cierto era lo que Yagari le había contado y que mejor manera que preguntarle directamente a la involucrada. Si ahora lo pensaba, no le había comentado ella nada, el plan era que sería la jefa de los dormitorios de la Luna y no había empezado a movilizarse, a preocuparse, nada. Probablemente había otra cosa, tal como sospechaba su maestro y otra vez había salido con ellos.


Cuando ingresaron a la casa, Ayumi corrió a esconderse. No le dio tiempo de ver quien estaba ahí, aunque tampoco quería. Se había metido a hurtadillas en la habitación donde se había alojado la última vez. Se acostaría un rato si se podía, aunque lo dudaba. Con la sangre de Kaname se sentía nuevamente bien y eso, irónicamente, la hacía sentir lo peor del mundo. Estaba radiante, sus ojos mostraban viveza, tenía un leve color rosado en las mejillas, todo un cambio y lo único que había hecho era beber la sangre de quien no debía.

¿Por qué lo hizo?

Quería, deseaba con todas sus fuerzas que lo que le había dicho el sangrepura fuera falso. Que Zero no la había alimentado, eso quería creer. Aunque le doliera quizá pensar que nunca lo haría, era mejor eso a que la alimentara, porque no tenía que ser así. Ella era quien tenía que hacerlo.

El acuerdo llegó muy lejos, era una completa estupidez lo que le había propuesto Kaname pero no había lugar para arrepentimientos. Terminaría lastimada y tendría que comportarse al realizar aquella tarea, pero encontraría alguna manera de cobrársela de igual al mayor de los Kuran.

Su celular sonó una vez y luego otra, no tenía ánimos como para fingir una actitud de felicidad, con la tercera vez se dio cuenta de que no iba a parar. Lo abrió y reconoció el número.

-¿Hola?

-¡Zero! -dijo sorprendida- ¿Qué quieres?

-Obviamente hablar contigo…

-¿Sobre qué…? Además yo también quiero hablar contigo.

-¿Podemos?

-Sí, ya lo creo y aunque no pudiera ¿qué importa? –comentó coquetamente- ¿Y qué es?

-Yagari me dijo que los planes cambiaron… tus planes con lo de la Clase Nocturna…

-¿Qué cambiaron? –murmuró- seguramente se refiere a que cambiaron mis planes de mudanza.

-¿Tus qué…?

-¡Ah! Hable con el Director y me dejará quedarme en la habitación que tengo en la residencia… No soportaría estar rodeada todo el día de aquellos vampiros. -Claramente, sabía que no se refería a eso pero no estaba mal por el momento, mentir un poquito-

El peliplata guardo silencio antes de hablar

-¿Y no se supone que eso es lo que TIENES que hacer? Ya sabes, estar rodeada de vampiros para mantenerlos a raya…

-Detalles…

-Pero…

-¿mmm?

-Nada importante, olvídalo. ¿Y tú, de qué quieres hablar?

-Sobre anoche, estoy completa y totalmente segura de que algo paso. No sé que, me lo puedo imaginar pero necesito confirmarlo. Responde con la verdad: ¿me mordiste o me alimentaste?

Zero no respondió a esto.

-Mi ropa estaba manchada ¿Qué me dices de eso?-en ese justo momento escuchó pasos de alguien que se acercaba a la habitación. Tras concentrarse un segundo, se percató de que no era otra más que la pequeña Kuran y en su mente empezó a formularse un plan ¿Por qué no hacerlo? Después de todo, Kaname ya se había encargado de cobrárselo por adelantado- ¿Qué ocurrió mientras dormíamos, Zero? –apresuro a decir, procurando que las palabras claves en esa frase se notaran- Porque estoy segura de que esta vez no fui yo la que hizo algo.

Yuki, que estaba detrás de la puerta al escuchar eso sintió un golpe en el estomago combinado con celos, melancolía y un extraño morbo. Una no muy bonita mezcla.

-Ella está con él… -musitó-

Pensó en retirarse pero sus pies no le respondían, obligándola a quedarse a escuchar el resto de la conversación con la cabeza baja.

-Tal vez deberíamos hablar más tarde…

-OK. Por cierto ¿te gustaría ir a bailar? –dijo con voz extremadamente melosa-

-¡¿Bailar?!

-Sip, será divertido ¿por qué no? ¿O, prefieres hacer otra cosa? –comentó con un "sutil" tono-

-Está bien… iremos a bailar, a eso y ya.

-¿De verdad? Entonces prepárate –rió encantada- Nos vemos.

-Te espero –colgó-

-Yo también –pronunció dulcemente como si aún hablara con él y una terrible sonrisa se marco en sus labios.-Ahora a continuar con el plan.

Salió de la habitación con la misma cara, fingiendo sorpresa al encontrarse de frente con Yuki.

-Yuki ¿llevas mucho tiempo ahí? Perdón… no te escuché tocar la puerta…

-No te preocupes…

-¡Qué tonta soy! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! –le gritó alegremente al mismo tiempo que la estrechaba con los brazos-

-Gracias… -comentó silenciosamente-

-¿Pasa algo?

-¡En absoluto! –Negó- Mí hermano quiere que bajes con nosotros.

- Está bien.

Mientras bajaban a la amplia sala donde estaban todos, Yuki no dejaba de pensar en la última frase "Yo también" ¿Venía después de un "Te quiero"? ¿Zero le había dicho eso? Si ya dormían juntos era evidente que había más que un romance pasajero. Odiaba las ideas que estaban formándose en su cabeza. Imaginar que él, quien la había besado, mordido y confesado a manera de despedida pudiera tener una novia, a la que ella veía como "muy cercana a la perfección", una con la que podía "disfrutar" y que podía darle lo que ella alguna vez le dio.

Por su lado, Ayumi trataba de armarse de valor para lo que venía, el karma de su "travesura" era alto y aunque en un principio hubiera sido la bruja y lo mereciera, estaba consciente de que, por lo menos, una o dos lágrimas se derramarían en el momento del pago. Distrayéndose ligeramente vio el lindo vestido color crema que portaba Yuki con singular elegancia, montada en unos tacones.

-Yuki, tu hermano me pidió decirte algo… darte tu regalo… -hablo al llegar a la sala-

-¿Umm?

-¡Te doy la más sincera bienvenida como jefa de los Dormitorios de la Luna! –embozó una falsa sonrisa que Cross, atento a cada movimiento de ambas, notó-

-¿Kaname? ¿Eso significa…?

-Que volvemos Yuki, siempre y cuando tú lo desees y me lo digas.

La pequeña de cabello largo y castaño se quedo muda e inmóvil, la había impresionado eso. Kaname estaba haciendo algo que sabía no quería, llevarla de vuelta a su mundo, al mundo donde ella había crecido y era verdaderamente feliz. Podría volver, estar donde quería, ver a quien quería… sólo restaba la promesa…

-¿Yuki, qué me dices?

-Yo…quiero volver Kaname, muchas gracias –dijo con una sonrisa y una diminuta gota resbalando por una de sus mejillas, que el sangrepura se encargó de limpiar- Estoy muy feliz –le dio un timido beso a su hermano-

Atentos como estaban a aquella cursi escena, pensó que no notarían para nada su ausencia y subió casi sin hacer ruido, buscando refugio nuevamente. Kaien la siguió de igual forma.


Se sentía miserable, ya estaba, cumplió. Tirada en el suelo como estaba no podía parecer más patética. Siquiera se había sentido tan bien con lo que había hecho minutos antes, el sentimiento de bienestar que había tenido no llenaba el hueco que sentía. Si algo podía servirle de consuelo, era saber que tenía una libertad provisional, no total como hubiera querido.

Las lágrimas esta vez no estaban tan de acuerdo en detenerse y una se escapó. Ayumi no se lo iba a permitir, se seco los ojos con el dorso de la mano. Tenía que aceptar que ella lo había escogido, aceptar las consecuencias y pensar en que podía solucionarlo. No se iba a poner a llorar.

-Ayu-Chan –Le hablo Cross del otro lado de la puerta- ¿Puedo entrar?

-Sí, adelante.

-¿Estás bien?

-Eh… lo siento, olvide el regalo, vine por él…

-Espero que eso sea cierto… ¿Vuelves?

-¿Allá abajo? No tengo muchos ánimos de hacerlo.

-Diré que no te sientes bien de nuevo ¿te parece?

-Pero que nadie venga ¿sip?

-Estás así por lo que le dijiste a Yuki ¿Si sabias que te ibas a poner como estás, por qué se lo dijiste?

-Porque… Kaname me lo pidió a cambio de que… ¡Nada! Boca floja… Bueno, sabes cómo fue eso…

-Un rato más y nos vamos, si tanto te incomoda nos iremos en el tiempo prudencial.

-¡No, no quiero molestarlos! Tú quieres estar con Yuki, yo esperaré.

-Pues esperaras a que pase ese tiempo.

-…Gracias… Tengo una pregunta

-¿Si?

-¿Por qué Yagari sabe de mis planes con Kaname?

-Es tu profesor tenía que saberlo, de hecho, es el único al que se lo comunique. Que él lo supiera resulta de importancia…

-Se lo dijo a Zero, me preguntó…

-¿Cuándo?

-Hace unos minutos hable con él por teléfono.

-¿Le dijiste? –Preguntó con interés-

-No, no podría. Aunque de serte sincera, lo pensé.

-¡Ayumi! ¡¿Qué va a pasar mañana cuando se vean?!

-¡No lo sé! Si lo supiera no creo que me sentiría tan estúpida e idiota…

-Pensé que les enseñaban a hablar propiamente…

-¡Ahh perdón! No puedo evitarlo, cuando estoy tensa las palabras salen por si solas…ese no es el punto...Cómo sea –se pasó la mano por el cabello- saldremos en la noche.

-¿Me avisas o me pides permiso?

-Ambas –dijo sonriendo-


Después de unas cuantas horas, se decidió que tenían que irse. Ayumi pidió disculpas que eran más o menos sinceras y se sintió aliviada apenas puso un pie fuera de la mansión, no podía evitar sentirse de otra manera. Esperaba ya ver a Zero aunque no era tanto lo que había pasado, eran cerca de las 5 de la tarde y no sentía la misma pesadez interna de la mañana.


No tenía mucho que habían partido y Yuki se encerró en su habitación, Kaname tenía que salir y aprovechó la situación. Estaba confundida por lo que había pasado ese día, en especial, por lo relacionado a Zero.

Yo fui quien lo dejo…entonces… ¿ me debería sentir así? Es muy egoísta pensar que, siempre, estaría para mí… él también puede…no, él debe ser feliz, así me cueste aceptarlo. Finalmente escogí a Kaname y tengo que hacer todo porque esté feliz y hacerle recuperar lo que tanto sacrifico por mí. Yuki, eres una niña caprichosa, no puedes tenerlos a los dos y tú ya elegiste desde hace mucho.

Si no hubiera pensado eso… todo comenzó con eso…

Cerró los ojos fuertemente y se tapó la boca con ambas manos, esperando que ni un solo ruido escapara de ella. Tirada ahí en la cama, las lágrimas fluyeron una tras otra, como si llevara años sin haber llorado. Lo extrañaba muchísimo y decirlo así era poco… pensaba en él todos los días sin falta desde su partida. Algunas veces no podía pensar en él, sin soltar por lo menos un suspiro. No sabía que era de él y cuando se entera de su regreso, no pudo más que sonreír y sentir una emoción agridulce.

Y ahora… está con ella…más que eso… ella está con él… no soy yo y nunca más podré ser yo.

Apretó la quijada y los puños y con sus uñas se hirió provocando la salida de un poco de sangre en la palma de sus manos. Sentía coraje, celos e ira. ¿Cómo soportaría eso cuando los viera juntos? ¿Bastaría con pensar que era en pro de la felicidad de Zero? ¿Era suficiente con pensar que ella tenía a Kaname?

Esta sangre… desearía que llegara otra vez a sus labios… pero no puedo hacer tal cosa…Ninguno lo merece… ninguno de los dos merece que yo los lastime, así como yo no merezco que ellos me amen…

Extendió las manos en frente de su cara y las lamió, limpiando todo a consciencia.

Sólo quiero… beber de nuevo un poco de "esa" sangre…

Sus colmillos empezaron a crecer junto con la sensación de picazón en las encías y la garganta… y el pulso se acelero bruscamente soltando un gemido, se sentó en su cama y respiró varias veces intentando controlarse.

¿Me darías de tu sangre si te lo pidiera?

Se dio cuenta de la inutilidad de esa pregunta, no la respondería nunca porque nunca la preguntaría. Lo que ella quería ya le pertenecía a alguien y volvió a sollozar ante la idea. Comprendió que lo había perdido, como dicen "Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde" y ahí estaba la prueba.

¿Por qué ahora…por qué parece que te quiero más cuando aparece ella? No puedo luchar por ti… porque me heriría a mi misma… y no solo a mí, sino a la persona que escogí amar y a la que me he jurado hacer feliz aún sobre mi propia felicidad, y eso haré contigo…

-Así me dañe profundamente…


-…Zero, yo prometo hacerte feliz… -Lo beso- Me gusta cómo te vestiste –le dijo viéndolo de pies a cabeza, deteniéndose en los puntos que le gustaban, casi devorándolo con la mirada-… Es muy…"llamativa" … -en realidad, su vestimenta era oscura, pantalones negros y una camisa azul marino en la que resaltaba la maravillosa piel del cazador así como sus ojos, pero se refería a que llamaría la atención de cierto género- aunque siento que te verías mejor sin toda la ropa… -acerco sus manos al pecho de Zero-

-Ayumi…ba-basta –balbuceo- así no saldremos nunca… -hablo cuando ésta, le empezaba a abrir la camisa-

-¡Pero si acabo de llegar! –Zero se cerró el único botón que había conseguido abrir- Bueno… iré a vestirme…

-¿No estás bien así?

-No y te garantizo que quizá ya no salgamos cuando me veas –le guiño el ojo-

-No me molestaría…

-Lo que quieres es escapar o no ir… Podría apostarlo.

-Ve a vestirte…

-OK… amm… bueno… me voy a mi cuarto entonces.

No se sentía especialmente emocionado, puesto que no le gustaba el bullicio de la gente, tampoco esperaba que cambiara una vez estando ahí. Calculaba que saldrían cerca de las 10, considerando que eran las 9:30. Recargado en la pared del pasillo, afuera de la habitación de Ayumi, planeaba como tocar el tema. Aún si Yagari solo le hubiera dado información equivocada, sentía que no perdía nada al preguntarle. Sin percatarse tocaba la puerta con los dedos, golpeándola y produciendo un ruido prácticamente audible para la vampiro, que debió considerar que la presionaba a salir, lo que fuera, ella salió haciendo que Zero perdiera el equilibrio al verla.

La recorrió de la cabeza a los pies. Usaba un vestido corto sin tirantes que se sostenía gracias a una cinta que llevaba arriba de sus senos. Sobre la tela purpura se distinguían diseños de rosas bordados en colores lila y negro y en las cuales caía un cinturón de aros plateados, que hacía juego con unos brazaletes que llevaba en la mano derecha. Se colocó los pendientes de plata y acomodó un discreto collar. Las botas llegaban a sus rodillas, mostrando así la blanca piel de sus piernas. En los brazos llevaba su abrigo negro. Sencillamente le gustaba como se veía… y más que eso...

-¿Qué tanto ves? –sonrió apenada-

-Atinaste con tu premonición… -alcanzó a decir Zero después de un rato-

-¿De verdad? ¡Pues no me importa! Saldremos aún así –lo tomó de la mano enlazando sus dedos Vámonos –le sonrió-

-¿Eso quieres?

-¡Por supuesto! –gritó eufóricamente- Te lo pedí ¿no?


El lugar donde llegaron estaba abarrotado con cientos de adolescentes que bailaban demasiado apretujados. La increíble sala muy poco iluminada despedía una ola de calor producto de todo aquel movimiento. La música sonaba a todo y gritar era la única manera de hacerse oír un poco. Los que estaban cerca suyo comenzaban a hacer comentarios sobre la pareja, algunos halagadores, otros envidiosos.

Según lo que entendió estaban oyendo eurobeat… fuera lo que fuera… y después remixes de varias canciones que no conocía pero que Ayumi canto la mayoría. Para cambiarse no había absoluto espacio y a cada rato había empujones. A la chica no parecía importarle pero para Zero era diferente, era la primera vez que entraba en un lugar como esos y era como descubrir alguna civilización perdida. No entendía que veían los jóvenes en esos sitios… y aún así les siguió la corriente uniéndose a la fiesta. Ayumi se movía al ritmo de la música y Zero después de un rato se acostumbro al ajetreo… hasta que ella se pegó tanto a él desconcertándolo…

-"Now would you like to kiss my phenomenal lips (Ahora tu aspiras a besar mis fenomenales labios)
Tongue twists, red prints, which of you's on my list?
(Una mezcla de lenguas, impresiones rojas, ¿Qué de ti está en mi lista?)
Geared up steady to haunt, your dreams with wild desires (Te pones estable para perseguir tus sueños con deseos salvajes)
So I'm da frenzy bitch, I'm so livin' it up!!"
(Y soy la p… exitada, estoy viviendo)

Cantaba cerca de su oído, intentando ¿convencerlo? Llevó sus brazos a su cuello, jalándolo hacia ella y siguió con ese tono de seducción… Zero al sentir el contacto percibió una capa de humedad en su piel producto de todo el ajetreo.

-"Ah Ah, sorry, no! you can't be me (Ah Ah, lo siento, no! Tú no eres mío)
Devilicious, beauty figure, trouble loving, bangalicious (Malicioso, una hermosa figura, un amoroso problema, …)
Ah, I know, ya'll get kick out of me (Ah, lo sé, me patearás fuera de mi)
Pink delicious, juicy danger, repeticious, Ah" (Rosa delicioso, peligro jugoso, repetitivo,ah)

El coro de la canción sólo repetía cientos de veces el mismo "Ah, ah I don't care" que Ayumi intentaba hacer más provocativo cada vez. En su cuello vio deslizarse algunas gotas de sudor y terminar en su pecho. Trago saliva con dificultad.

-¿Hasta dónde quieres llegar? / ¿No sé, Hasta las últimas consecuencias?

Siguió con su intento de seducción pegándose a él, no sabía que quería obtener exactamente pero continuaría hasta que lo descubriera. Besaba su cuello con un leve dejo de lujuria y a cada oportunidad bajaba sus manos, rozando con rozando con los dedos sus piernas.

-Si mañana te pierdo, mejor aprovecho esto…

Le mordió el labio y Zero se hizo hacia atrás como queriendo evitar que siguiera haciendo eso, no sabía cuando perdería el control y se le iría encima. Ayumi lo vio con una mirada que no pudo descifrar el cazador, se dio por vencida y camino hasta donde se alcanzaba a ver una barra. Dudo un momento antes de ir tras ella.

-Un gimlet, por favor –dijo al sentarse. El barman comenzó a elaborar la bebida y ella miró atenta la caída del vodka desde una botella transparente- Gracias –dijo al recibirla. Miró la copa y la alzó, bebiéndose todo de un trago-¡Ahh! ¡Bien deme otra! –El hombre del otro lado se quedo viéndola sorprendido por la manera en que había terminado con su bebida-

-¿Qué haces?

-Bebo, necesito divertirme… -contesto secamente-

-Su copa, señorita. ¿Le ofrezco algo? –se dirigió a Zero-

-No… gracias…

-Traiga un ruso negro ¿sí?

-¿Disculpa, cuanto piensas beber?

-Una copa más… pero lo que acabo de pedir no es para mí…beberás conmigo…

-¡No beberé y de hecho tú tampoco deberías! –le quitó la copa de la mano- ¡No pienso llevarte ebria!

-No te preocupes, resisto mucho bebiendo… Gracias, es todo –le dijo al barman- ¡Salud! –le dijo a Zero, acto seguido le dio un sorbo a la copa- Está rico ¿No quieres? –no contestó y mostró un rostro de enojo- Bueno, ya… -pagó y echo a andar no sin antes beber el contenido dulzón de la copa-

-¿A dónde vas?

-Acompáñame, si quieres saber –le sonrió coqueta e inocentemente- ¿No vienes? –le extendió la mano y Zero la enlazo con la suya, sintiendo que iba a arrepentirse-

Cayo en cuenta de que lo llevaba afuera, hacía un frío terrible señal de la pronta llegada del invierno. Estaban rodeados de tiendas y más y más bares…

-¿Nos vamos? La verdad tenía otros planes contigo.

-Cómo si no lo hubiera notado –comentó sarcástico-

- Quería tenerte…tan cerca de mí… -se rió- ¿Pero, sabes de que manera, no? – se sonrojó al confesar y aún así se reía-

-Debería darte pena confesarlo… -se volteo tratando de hacer menos evidente su sonrojo-

-¡Pues claro que me avergüenzo! Pero el alcohol ayudo bastante…

-Eres una ebria…

-No bebí mucho… sabía que te ibas a enojar.

-¿Si sabías por qué demonios lo hiciste?

-¿Por qué crees tú? Quería que me vieras.

-Qué infantil eres… -bromeo y la jaló hacia si por la cintura- No vuelvas a hacerlo… -le sonrió y suspiro- Ayumi ayer, de verdad, me preocupaste…

-… estos días sabes que han pasado cosas… extrañas… suelo estresarme demasiado porque me tomó las cosas muy en serio, eso fue lo que me enfermó.-acarició su rostro con la mano-

- Parecías tan exhausta que no me anime a despertarte así que… busqué la manera de darte mi sangre…Mientras dormías pensé en lo mucho que te hago cuando bebo de ti…

-Pero…

-Déjame terminar, tú sabes que es cierto, no lo has hecho muchas veces, pero no me controlo y siento que tomo de más. Por eso te dije que ya no te quería como amante, mi sed se iba a salir de límites, además de que te pones como adicta a las tabletas.

-Eso fue solo una vez porque últimamente no las he tomado –dijo llevándose las manos a la boca-

-Repite eso…

-Desde que te mordí, no quise volver a hacerlo y en ningún momento sentí sed, por eso no bebí… fue estúpido, lo sé, pero instintivamente pasó, el hambre se fue… y no me sentía mal… hasta ayer –se excusó y bajo la cabeza, que le fue acariciada por unas blancas manos- …Gracias… pero no lo vuelvas a hacer… sabes que eso también fue estúpido…

-Me gustó hacerlo…

La abrazo fuertemente, se dieron besos cortos que pronto fueron haciéndose intensos. Ayumi agarro la nuca de Zero para profundizar el contacto, introdujo la lengua en su boca y se dejo llevar. Apretó la chaqueta de Zero por las solapas y las manos de él descendieron hasta dar con sus piernas y las rozó con las yemas de sus delgados dedos, soltó un pequeño grito al sentir el contacto frío con su piel caliente y sonrió. Tomó las manos del cazador y le dedicó una mirada cómplice.

-Llévame a casa…aquí no podemos hacer mucho…

Suspiró y obedeció…


Eran las 12:30 de la noche y la residencia estaba a oscuras y completamente silenciosa. Zero y Ayumi entraron como ladrones, en puntillas tratando de hacer el menor ruido posible, algo imposible, considerando que iban unidos por los labios. Abrió la puerta de su habitación la chica con dificultad y se metieron tirando abrigos y casi resbalándose, cayendo torpemente en la cama pero sin soltarse.

-¿Qué vas a hacer?

-Prefiero llevarlo a cabo que decirlo…

La pelinegra quedó arriba y se movía provocativamente sobre Zero, que respondía con algunos apretones en sus piernas o su cadera. Ni tarda ni perezosa, empezó a abrir los botones de la camisa, mientras él quitaba su joyería, mirándose impacientes se provocaron un rato. Zero deslizaba sus dedos debajo del vestido, tocándole los muslos, su otra mano, fue a parar en su cintura. Se sentaron cara a cara, quedando la cadera de Ayumi sobre la entrepierna de Zero, rozándola de vez en cuando, se sujetaba de su espalda, decidió atreverse más. Sus lenguas chocaban continuamente, sus manos acariciaban cada centímetro de piel. Bajó las manos a la altura del ombligo de Zero y comenzó a mover sus largos dedos que amenazaban con descender aún más. Contuvieron la respiración varias veces, reprimiendo algunos gemidos y ella movía con un ritmo más o menos constante la cadera, Zero la tomó de ahí y la pegó a sus piernas donde pudo sentir un gran bulto. Pegó su cara a la de él y le lamió el lóbulo.

-Puedo ayudarte… -le mordió suavemente la oreja- si quieres…

Se quedo sorprendido por aquella indecorosa pero tentadora propuesta y respondió lo más claro que pudo.

-No… gracias…

Ayumi restregó una vez más su cuerpo antes de quitarse de encima y lo besó apasionadamente.

-Dejémoslo aquí… -le dijo con una sonrisa de satisfacción que apeno sobremanera a Zero.


Se ducharon por separado y planeaban dormir en la habitación de la chica, aunque Zero aun dudaba de hacerlo, "temía" que se repitiera lo de hacía unos momentos, sin embargo, se metió a su cama. Estaba de espaldas sujetando con fuerza las mantas y con una respiración tranquila. La abrazó, metiendo uno de los brazos debajo de los suyos, rozándole el cuello, aspiro el olor de su cabello y el de la piel, sintió su cuerpo tensarse pero no le importo.

-Me dijiste que me querías… ¿es cierto? –preguntó tímida y sinceramente-

-Creo que sí… no, no lo creo, es cierto…

-¿Te gusto?

-Claro que si, eres muy bonita, me gustas muchísimo.

-Di mi nombre, por favor.

-Eres muy bonita Ayumi…

-No me dejes… hoy, quédate conmigo y abrázame –tomó la mano de Zero y la besó- y aunque no sea cierto, dime que estarás siempre…

-Aquí estaré…

-Zero… ¿Me dejarías amarte?

No respondió a eso con palabras, la sujeto y le dio la vuelta, la acomodo en su pecho contra sí y tiernamente besó su cabeza.

-…Gracias…

Su última noche la pasaron hablando de cualquier cosa que se les cruzara por la cabeza, hasta que se quedaron dormidos. Ninguno pensó en lo que les pasaría al día siguiente.


NOTAS:

Ummm que puedo decir??? No sé que tanto hice sufrir a los personajes... Pero me gustó el resultado xD... Bangalicious de ravex y Anna Tsuchiya fue la canción elegida para hacer ''zorrear'' un rato a Ayumi... (aunque no sé que tan correcta esté considerando que hay mucha jerga en esa canción) xDD Estoy cansada, trabaje desde el termino del anterior capitulo en este y si algo no me gustaba empezaba de nuevo... No puedo prometer no tardarme tanto el próximo capítulo, pero me esforzaré...

Gracias, nos leemos :D