Melancolía

Capítulo 9: Ya no más

Era temprano, de madrugada; Tristeza nolograba dormir bien, se paseaba en círculos por su habitación, las demás emociones incluyendo Alegría sí dormían.

Tr: ¿Debería hacerle caso a Desagrado y decirle por fin a Alegría lo que siento por ella? No, si lo hago pondría en riesgo nuestra amistad y no quisiera perderla.

Cansada de tanto pensar, se acostó en su cama y abrazó su oso de peluche.

Tr: Dime ¿qué debo hacer osito?

Poco a poco volvió a dormirse, horas después escuchó que tocaban a su puerta.

Te: Tristeza, ya es hora de levantarse.

Sin mucho ánimo se levantó y salió de su cuarto, al mirar hacia donde estaban los demás, cuando cruzó la mirada con Alegría sintió mucha pena y se volvió a meter a su cuarto.

Tr: Ni siquiera me atrevo a bajar y hablar con ella; concéntrate Tristeza, puedes lograrlo

Volvió a salir de su habitación y de nuevo miró a Alegría.

Tr: No, no puedo hacerlo

Alegría al verla la saludó; con cada paso que daba Tristeza al bajar las escaleras sentía que sus mejillas se calentaban; cuando por fin bajó, Alegría la abrazó.

A: Buenos días Tristeza.

Ella no dijo nada, su nerviosismo era tanto que no lograba articular palabra.

A: ¿Qué te pasa Tristeza? ¿Te sientes mal? ¿Estás enferma?

Tristeza no quería que la viera totalmente sonrojada, así que se cubrió la cara con su suéter.

Tr: No… no te preocupes, estoy bien; es sólo que estaba pensando en muchas cosas, pero… ¿podemos hablar?

A: Claro, te escucho Tristeza.

Tr: De hecho… quisiera que habláramos después… a solas; es que es algo muy personal.

A: Está bien, entonces hablaremos cuando llegue la noche ¿de acuerdo?

Tr: Sí, claro.

Desagrado vio que Tristeza volvía a ponerse junto a Alegría, en un momento de descanso aprovechó para hablar con ella.

D: Oye Tristeza, ¿en verdad vas a decírselo esta noche?

Tr: Sí pero… oye espera ¿cómo sabes eso? ¿Otra vez nos espiaste?

Desagrado se sonrojó por haber sido descubierta.

D: Bueno… es que alcancé a escuchar su conversación

Tr: Está bien, pero me siento muy asustada.

D: No tienes por qué estarlo, sólo hazlo

F: Tristeza, Desagrado; es hora de volver a trabajar.

Las últimas palabras de Desagrado se quedaron grabadas en la mente de Tristeza

Tr: Sólo hazlo.

Llegó la noche; mientras todos excepto Temor se iban a descansar, Tristeza estaba en su habitación caminando en círculos y reflexionando sobre si en verdad iba a confesarle al fin a Alegría sus sentimientos.

Tr: Ya no hay vuelta atrás, debo decirle todo a Alegría para que ya todo esto termine; no tengo elección, debo hacerlo; sin arrepentimientos Tristeza.

Entonces escuchó que tocaban a su puerta.

Tr: De acuerdo, lo más seguro es que me arrepentiré por esto.

Abrió la puerta y Alegría la saludó sonriente.

Tr: Hola Alegría, pasa

Alegría entró con confianza y se sentó en la cama de Tristeza.

A: Bueno Tristeza, ¿de qué querías hablarme?

Tristeza tomó un profundo respiro para armarse de valor.

Tr: Puedo hacerlo… puedo hacerlo… puedo hacerlo…

Tr: Está bien, verás… hace ya algunos meses me di cuenta de que me gusta alguien… muchísimo; pero no sé si esa persona también sienta lo mismo por mí, y eso es lo que quisiera saber. ¿Cómo puedo saber si mis sentimientos puedan ser correspondidos por esa persona?

Alegría no contestó de inmediato, meditaba su respuesta.

A: Bueno… si yo fuera tú le diría mis sentimientos a esa persona, así podría saber si también siente lo mismo hacia mí; si es así ¡Genial!, pero si no…

Entonces Alegría tomó las manos de Tristeza y las cubrió con las suyas.

A: …sabes que siempre estaré aquí para ayudarte.

Tristeza al sentir sus manos rodeadas por las de Alegría volvió a hacer respiraciones profundas para no acobardarse de nuevo.

Tr: Alegría yo… de hecho… tengo un secreto que he querido decirte desde hace mucho tiempo.

Alegría puso una mano sobre su hombro y la miraba de frente.

A: Te escucho, sabes que puedes decirme lo que sea ¿qué es?

Tristeza sentía que su corazón de un momento a otra iba a detenerse.

Tr: Puedo hacerlo… quiero hacerlo… DEBO HACERLO…

A: ¿Tristeza, qué pasa? ¿No quieres decirme?

Tristeza dio un último respiro profundo y cerró fuertemente los ojos.

Tr: Alegría yo… yo… yo… la persona quien me gusta es… eres… tú.

La mente de Alegría empezó a asimilar la respuesta de Tristeza, una expresión notable de total sorpresa se empezó a mostrar en su rostro a la vez que se ruborizaba.

Tr: En verdad me gustas mucho Alegría.

Alegría no dijo nada, pasado un par de minutos por fin Alegría empezó a decir algo.

A: Tri… Tristeza… yo…

Continuará…