[Raven – 12:50p.m.]: ¿Ontari? ¿Es enserio? Bien hecho, tigresa. – Octavia, claro que la chica no podía aguantar el chisme.

[Clarke – 12:52p.m.]: Solo fue un baile y un par de besos, odiosa.

[Raven – 12:52p.m.]: Lo que te hace falta a ti es un buen polvo, como los mios con Finn, no un baile y un par de besos.

[Clarke -12:53p.m]: No sé qué te hace pensar a ti que me interesa algo sobre tus polvos con Finn, cerda. Además la chica no me gusta, tampoco estaba tan borracha.

[Raven – 12:54p.m.]: Qué amargada, al menos dime que te la pasaste bien. –Clarke no pudo evitar pensar en Lexa y sus labios. Pero tampoco podía olvidar su reacción cuando le nombró a Costia.

[Clarke – 12:55p.m.]: De maravilla, Reyes ;) ¿a qué hora llegas?

[Raven – 12:56p.m.]: Tipo 11 a la ciudad, paso la noche en el departamento de Finn así que nos veremos mañana en el campus, extráñame.

[Clarke – 12:56p.m.]: ¿Otra noche sola y sin cervezas? Me matas, mujer.

[Raven – 12:57p.m.]: Se que me amas, cariño, pero aprende a compartir.

Clarke se despidió de su amiga y a pesar de la resaca encendió un cigarrillo, se sentó al borde de la ventana y disfrutó cada calada. Había muchísimas cosas que pasaban por su mente, pero no sabía en cual de todas detenerse para analizar. Los proyectos, Ontari, Lexa, Raven, lo mucho que extrañaba a sus padres y el mal hábito que había agarrado de fumar tanto.

Pasó la tarde de aquí para allá, ordenando las carpetas de esa semana, organizando sus horarios, sacando cuentas de su dinero, revisando las cuentas del piso. Paró simplemente a darse una ducha fría, reponer el cuerpo y comer algo liviano.

Lexa. Volvió a pensar en los labios de esa morena pero también, en que se había vuelto una segunda opción, si Costia no estaba, Lexa iba a por ella. Quería escuchar a la morena decir que Costia era parte del pasado, que, si no la amaba, no tenía sentido seguir a su lado. Pero no, simplemente le regaló un crudo silencio.

Sí, habían pasado un par de cosas antes pero no era justo, tenía muy claro que, de entrar en el peligroso vórtice del cuerpo desnudo de Lexa alguien saldría lastimada, ni siquiera podría hablarlo con Raven, su mejor amiga, porque sabía que estaba mal, todo muy mal. Clarke no buscaba más que unos polvos de fines de semana por la noche y sacarse las eternas ganas de follar a esa mujer. Esa mujer que tenía novia y esa novia, era Costia.

Deseó con todas sus fuerzas sacarse la vívida imagen de la morena desnuda, esos pechos, su trasero, Dios, toda parecía sacada del mismísimo Olimpo. Y Clarke la quería toda para ella. Pero no era ese tipo de chica, no quería serlo. No lo merecía.

[Lexa – 09:05p.m.]: Qué tal rubia.

Qué tal. Lexa tenía que estar de broma. Qué tal. ¿Qué tal, qué? ¿Qué esperaba Lexa que le contestara? La rubia no podía articular respuesta alguna. Qué tal. Y es que no había respuesta. Después de esa tarde de viernes, después de la fiesta… y antes de que volviera Costia. No, no había respuesta.

[Lexa – 10:01p.m.]: ¿Clarke?

[Lexa – 10:23.m.]: Estás en línea…

Eso es, Clarke. No prestes atención. Por favor.

[Lexa – 10:31p.m.]: ¿Estás sola en tu piso?

[Lexa – 10:33p.m.]: Vamos, Clarke. Contesta.

[Clarke – 10:35.m.]: ¿Eso debería importante por alguna razón?

[Lexa – 10:35p.m.]: Claro que sí. Supongo que estás sola entonces, voy en camino.

[Clarke – 10:38.m.]: ¿Acostumbras asumir cosas?

[Lexa – 10:38p.m.]: Okey, si está Raven es problema tuyo. Ya verás que le dices.

Clarke estaba totalmente segura de que Lexa no sería capaz de llegar hasta ahí. De estar Raven no sería preocupación solo para ella, si no que para la morena también. A pesar de lo que quería aparentar Lexa, no era tan ruda, Clarke lo sabía.

Tocaron la puerta y la rubia pensó por un segundo que podía ser la de ojos verdes. Pero borró el pensamiento de su mente. Ha de ser Raven que vino a dejar su bolso. Caminó perezosa a la puerta y la abrió.

Era Lexa.

De haber sido Raven, abría con sus llaves. Que idiota, Griffin.

No pudo soltar ni una sola palabra, ni siquiera un respiro cuando la morena había dejado entrar toda esa perfecta anatomía al piso de Clarke. Se veía distinta, seria, inexpresiva quizá. ¿Molesta? La típica Lexa que Clarke había conocido hace meses atrás sus primeras semanas en el campus, había olvidado lo dura que podía ser cuando se lo proponía.

-¿Qué quieres de mi, Clarke?

-¿Perdón? –Como la mayoría del tiempo cuando se trataba de Lexa, no lograba conectar qué estaba pasando.

-En la fiesta. Por dios, pudimos ir a mi casa. ¿Me dejas así y luego apenas contestas mis mensajes?-Clarke rió irónica, no podía creer lo que estaba escuchando.

-Hey, para. –Fue lo más borde que pudo.- Está bien, tuvimos una muy buena tarde el viernes que pasó, todo fue…-bajó la vista y se mordió el labio. No Griffin, vuelve.-increíble. Eres ridículamente sexy, Lexa, eso lo puedo aceptar porque es lo obvio pero, cielos, apenas te hablo de Costia no puedes soltar ni una palabra, no seré la chica a la que te tiras cuando tu novia se va de la ciudad ¿tan poco crees que valgo? No, Lexa. Eso fue todo, no confundas las cosas. Puedo entender que yo te valga mierda, pero no puedo descubrir con qué derecho vienes hasta acá para pedirme ese tipo de explicaciones, tan… tan idiotas.

-¿Que me vales mierda? Yo jamás he dicho eso Clarke. La que no tiene derecho aquí eres tú, no lo tienes para afirmar que es lo que pasa y que no por mi mente. Además ya te he dicho que lo de Costia es asunto mio ¿Acaso no crees que entre tú y yo puede haber algo muy… divertido? – Dio un paso hacia Clarke.

Divertido. Y ahí estaba, la chica que lo quería todo, la novia, la amante, la diversión de fin de semana y la imagen de pareja perfecta de Lunes a Viernes. Por la mente de Clarke pasaron tantas cosas en un solo segundo que apenas podía juntar letras para decir algo relativamente coherente. Se sentía capaz de leer en esa mirada verde cómo le molestaba no obtener todo lo que quería. Bastó que la ignorara en lo más mínimo para que perdiera un poco el control.

Era una simple chica más en el registro de Lexa y sus amantes, no podía encontrar otra explicación coherente, por más hiriente que esa fuera. Diversión. Se había convertido en la simple diversión de una chica acostumbrada a los mimos.

-No quiero ser la segunda opción de nadie, Woods. Ahora vete de aquí, que suficiente culpa llevo ya sin necesidad de verte la cara. –Y lo que salió de su boca tuvo más sentido que nunca. No era justo para ella decir que acostarse con Lexa había sido un error, lo deseaba demasiado, pero solo 2 días y un "Costia" tuvieron que pasar para que se le aclarara toda la escena. No más Lexa, pero esta vez iba en serio.

-De verdad que no tienes idea de lo que hablas, si tan solo… –Y de lo que Clarke no tenía idea era a qué se refería Lexa con esas palabras, pero no quería escuchar más.

-Vete Lexa.

-Clarke.-Acarició la mejilla de la rubia, seguía sin mostrar expresión alguna pero Dios, sus dedos, eran tan suaves.

-No, Woods. –Abrió la puerta de su piso y se cruzó de brazos, no fue necesario nada más.

-De verdad espero que no te arrepientas de esto Clarke.- La rubia soltó una pequeña y molesta risa mientras negaba con la cabeza, cosa que hizo a Lexa fruncir el ceño.

-Fuera.

Apenas Lexa salió golpeando la puerta detrás de sí, Clarke recordó la última vez que había visto a la morena salir por esa puerta, hace dos días. No podía creer como cambiaban las cosas tan rápidamente, pero en el fondo estaba realmente agradecida de haber podido escapar de ese tormentoso lugar lleno de peligros que significaba una aventura con Lexa. Chicas habían muchas y aunque no siempre lo hacía, podía aprovechar perfectamente esos atributos que tenía como lo había hecho la noche anterior con Ontari.

Se preparó un café, latte con dos de azúcar, solo como ella sabía hacerlo. Se sentía extraña, un poco libre pero un poco decepcionada. Aunque le costara asumirlo, le hubiera encantado que Lexa la eligiera a ella por sobre la insípida relación con Costia.

Tal vez tenía razón, algo divertido podía haber entre ellas pero no así, no ocultas, hasta podría soportar esos extraños cambios de humor, esas barreras que levantaba, aunque cada vez con menos ahínco, pero Lexa lo había decidido así.

Recordó aquel día semanas atrás que la vio con los ojos llenos de lágrimas, deseó por un segundo poder preguntarle que era aquello que la hacía tan vulnerable. Pero a quién engañaba, acercarse lo más mínimo a la morena era algo sumamente peligroso, por lo menos por un tiempo. Era su debilidad, y ella era la de Lexa, le encantaba. Siempre sería así ¿Cómo no disfrutar provocar temblores en una chica guapa?

La puerta sonaba otra vez. Suspiró profundo, ya no le quedaban ánimos de volver a echar a la morena de su piso, decidió no abrir.

Escuchó como la llave entraba en la cerradura y una alegre chica de gran sonrisa y cabello recogido entró.

-¿En qué momento dejaron de abrirle la puerta a la diversión de este lugar? –Clarke se abalanzó sobre ella y con un fuerte abrazo notó lo mucho que había necesitado a esa chica. Distraerse con esas eternas conversaciones sobre Finn, cervezas, Netflix.

-Nada te impedía usar tus llaves, Reyes.

-Estoy agotada rubia, no te imaginas toda la actividad que tuve en un par de días – Ni tú la que yo tuve en una tarde. Ayudó a Raven con su bolso y se tumbaron una al lado de la otra sobre el sofá.

-Ya te he dicho que no me interesa saber las toneladas de sexo que tuviste con Finn. –Hizo una divertida mueca de asco. Raven rió fuerte.

-Venga, no me hagas odiarte mira que te extrañé montones.

-¿No que te quedabas en lo de Finn?

-Se suponía, pero ya no tenía más ropa para ponerme –rió- además juro que me muero de ganas de dormir a pierna suelta. Finn no tuvo problema en traerme acá pero me hizo prometerle que al menos una de las semanas de vacaciones de fin de semestre la pasaría con él.

-Vaya, si que van en serio –Clarke fue a la cocina para preparar un café a su amiga.-¿Qué tal sus padres?

-Son maravillosos, Griffin, no te imaginas. Pero oye, ¿qué hacía Lexa en el edificio? –Clarke aprovechó que Raven no podía verle la cara para abrir los ojos como platos. Busca una excusa Clarke, que sea rápido, ahora. Se giró y vio su carpeta, bendita y sensual carpeta.

-¿Qué? –revolvía el café más de lo necesario.

-La vi salir cuando yo venía llegando, iba casi corriendo a su monstruo.

-Ah sí ¿Recuerdas que tuve un problema con mi proyecto el viernes? Bueno, da la coincidencia que la chica esta encontró la carpeta en el estacionamiento. –Le entregó el café a Raven intentando parecer natural- vino a dejármela, dijo que parecía importante. –Bien pensando Clarke.

-¿Lexa Woods siendo una chica amable? Pero, ¿por qué no te la entregó mañana? ¿O por qué no el mismo viernes? –Mierda.- Espera ¿cómo sabe donde vivimos?

-Qué se yo, Raven. Estamos a menos de un kilómetro del campus, puede que nos haya visto antes venir hasta acá. Y … -Di algo coherente, por favor- tal vez conducía cerca y decidió venir a dejarla.

-Oye, que bueno está esto –apuntó al café – bah, la gente no deja de sorprenderme.

-Bueno, entonces ¿piensas hablarme algo de tu fin de semana? No quiero pensar que solo follaron como leones.

Odiaba tener que mentirle a Raven, odiaba más que le saliera tan natural. Pero ¿qué hacer? Ya había comenzado con la mentira desde que se negó hablarle de las primeras situaciones con Lexa, los dramas de esas chicas con su amiga tampoco ayudaban mucho. La morena de mirada verde no se había mostrado exactamente como un pan de azúcar. Qué más da, era capitulo terminado.