Fracaso

Las últimas prácticas antes del partido final fueron como si todo el ejercicio que he hecho durante mis cortos 17 años los hiciera de un solo viaje aquellas dos semanas que tuvimos para prepararnos.

A veces cuando estaba en mi casa sentía dolores de espalda pero asumía que se debían a mi cansancio y las prácticas porque otra razón no le podía dar.

Habían días en los cuales me quedaba después de las prácticas en la pista porque me sentía inseguro sin saber bien el por qué. No tropezaba, estaba en forma, iba bien ¿pero por qué ese presentimiento de que podía fallar venía siempre a mí? Estaba realmente nervioso y creo que jamás lo había estado tanto. Se lo había comentado un día a Jean cuando íbamos por los pasillos de la escuela.

—¿De qué hablas? — me había preguntado — ¡Es obvio que estarás bien! todos lo estaremos, es solo emoción, bro — me dio unas palmadas en la espalda.

—No lo sé — dudé mirándolo desconfiado.

—Beka, son solo nervios — pasó un brazo alrededor de mis hombros de forma cariñosa — además, eres nuestra arma secreta. Habrán reclutadores universitarios, no podemos fallar y no lo haremos. Incluso, ¿sabes? estoy seguro de que te reclutarán para la mejor universidad.

Sonreí por el comentario con el que intentaba darme ánimo.

Quería creer en las palabras de Jean. Quería creer que todo saldría bien, que ganaríamos la semifinal y pasaríamos a la final, que no importaban mis dudas y solo estaba dándole muchas vueltas al asunto por meros nervios, que entraría a una buena universidad y aseguraría de esa forma mi futuro y mi sueño completo, le demostraría a mi hermana que no me quedé en Rusia por un tonto capricho de adolescente sin fundamento.

Por eso y más, con toda la razón del mundo, comencé a quedarme más horas de las acostumbradas a practicar en la pista. Algunos días Leo y Guang Hong se quedaban conmigo, otras veces los novatos de primer año que esperaban entrar al equipo el próximo año me pedían consejos o partidos amistosos a los que usualmente siempre aceptaba. Todo servía, incluso cuando Mila con su amiga Sala se quedaban a ensayar coreografías de patinaje artístico en el cual se estaban perfeccionando.

Cuando llegó el día del partido confirmé que todas las tontas búsquedas en Google que hice buscando consejos para calmar los nervios y dormir bien habían sido una real estafa. No tenía ojeras pero había dormido realmente mal y por alguna maldita razón el colchón se sintió más duro que nunca, mis nervios no habían bajado ni un poco y ni hablar de la extraña mezcla que tenía entre emoción y ansiedad.

Por un momento pensé en llamar a mi hermana, que me dijera que todo iba a estar bien y que solo me estaba haciendo ideas locas porque al fin y al cabo seguía siendo un enano, pendejo y crío que ve demasiadas películas. Sonreí sabiendo bien lo que me diría; esa forma ruda pero cariñosa de hablarme, como si me estuviera gritando su amor mientras me golpea a palos. Pero desistí de hacerlo.

El partido comenzó a nuestro favor. En las bancas claramente se podían ver a hombres y mujeres vestidos de traje y carpetas en las manos... reclutadores. Al otro lado estaba Mila, Isabella y Sala gritando entre el público.

El primer tiempo transcurrió demasiado bien para ser normal, íbamos bien coordinados, nos habían anotado puntos pero llevábamos la ventaja y todas las facultades para ganar.

Eso creí hasta que el pinchazo en mi espalda hizo que me paralizara cuando Chris me lanzó el puck y perdí el pase. Alcancé a ver una pequeña mueca en su rostro a través del casco con protecciones y me sentí un poco culpable.

Volteé mientras que en mi mente pensaba en la jugada para arrebatarle el disco negro al chico delante de mí. El dolor en mi espalda se comenzaba a pronunciar cada vez más y a pesar de que Leo bloqueó el tiro, otro tipo aprovechó el rebote y lanzó nuevamente a la esquina que había dejado libre anotando en el acto. Con eso habíamos quedado empatados.

Todo en adelante se vuelve demasiado peleado, anotaciones de aquí a allá, entretiempos para planear mejores jugadas, miradas molestas cuando perdía un pase y el dolor de mi columna que no entendía por qué había empezado a doler justo ahora.

La presión que tenía encima por múltiples cosas me estaba carcomiendo de a poco. Cuando quedaron tan dolo 2 minutos íbamos perdiendo por tan sólo un punto y cuando me dieron el pase confiándome el último tiro... no lo conseguí atrapar a tiempo, me demoré y el tiro se desvió.

La bocina anunciando el final del partido sonó.

Perdimos.

Camino a los vestidores pude sentir el peso de todo cayendo sobre mí: la derrota, la decepción, la lástima, el deber que tenía y no pude cumplir, la confianza que me habían puesto y no cuidé, la mirada afilada de Chris y lo más terrible, el dolor físico que sentía sobretodo en mi espalda baja.

Me senté derrotado, hundido en mis pensamientos. Todo estaba demasiado silencioso y solo me percaté de ello cuando la penumbra fue cortada con alguien hablando.

—Pudimos haberlo hecho... estuvimos tan cerca... — fue Chris.

—Está bien, para la próxima temporada podemos intentarlo — respondió JJ tratando de ser lo más positivo posible.

No pude levantar la mirada, la culpa comenzaba a ahogarme.

—... me graduaré este año, no hay próxima temporada para mí, Jean.

Seung retiraba sus patines en silencio. Guang Hong miraba con una mueca preocupada la discusión que se estaba formando y Leo estaba apoyado en la pared, cansado y con cara de que -en efecto- para Chris y él se acababa el sueño. Debían enfocarse en su graduación.

—P-Pero podemo intentarlo, puedes venir a las prácticas estos últimos meses, el próximo año podemos logr-...

—¡Ya es todo! Se terminó ¡Ya perdimos, joder, para, y todo es tu culpa!

Ahí estaba, aquello que sabía pero que no quería oír. Me vi obligado a verlo a la cara cuando me gritó eso último, mas no pude refutarle nada, las palabras saltaban por mi mente pero nada salía de mi boca.

—¡Ya, ya, ya! Es suficiente Chris.

—¡¿Por qué tuviste que fallar al último momento?!

—¡Chris! ¡Ya hablamos esto antes!

Un silencio incómodo se cirnió junto a la respiración furiosa de Chris mirándome. Jean al parecer notó que con esa última frase la había cagado, incluso Leo agachó la cabeza y los demás evitaron mirarme. Me di cuenta de lo que aquello significaba.

—Ustedes también piensan que es mi culpa... — aseguré en un murmullo bajo, pero que todos pudieron escuchar.

No sabía cómo sentirme, sabía que había sido mi culpa perder el último tiro... pero nunca creí que fueran a culparme completamente de todo el partido solo a mí y mucho menos que lo admitieran como ahora las miradas incómodas lo estaban haciendo.

—Nosotros, es que, B-Beka — comenzó Leo — depositamos nuestra confianza en ti y tú...

No lo aguanté. Tomé mis cosas sin poder aguantar más el ambiente y salí dispuesto a irme con la cabeza y el cuerpo literalmente hecho mierda. Escuché a JJ seguirme y gritar mi nombre hasta las puertas del colegio pero monté mi motocicleta y lo dejé plantado mientras me iba.


Hola

no tenía pensado subir este capítulo pero estoy notando que no tendré mucho tiempo hasta el lunes/martes así que aquí les tengo su regalito uvu

Ustedes qué piensan, ¿fue culpa de Beka? ¿Estuvo bien lo que hicieron los chicos? ¿lo harían ustedes? :c

Gracias por leer!