¡Heeeey! ¡Bueno yo pasaba por aquí para deciros que me alegro mucho de estar ayudando a Carmen con el fanfic en algunas cosis, tiene unas ideas geniales y me encanta como está desarrollando la historia, y espero que a vosotros también! (¡un saludo a las Squidkru, all the love, Aicha!)'
CAPÍTULO 9
Un día antes de irse, Lincoln se empeñó en que todos deberían ir durante el viaje con un sombrero de paja, parecido al que él tenía; por ello, cuando vio que en los puestos del paseo marítimo había un hombre vendiéndolos no dudó en acercarse y preguntar los precios.
- ¿Cuánto cuestan? – preguntó Lincoln mientras señalaba los sombreros – Ten en cuenta que somos 9 personas – siguió hablando Lincoln señalando a todos sus amigos – Nos harás alguna rebaja… ¿a qué sí?
- Cada uno cuesta 7 euros – contestó el hombre – Da igual el número de personas.
- Bueno… déjanoslo a 5 euros – suplicó Lincoln – Ten en cuenta que, en total, te vamos a pagar 45€.
- Es el precio que hay, 7 euros o nada – respondió el hombre – creo que ya es lo suficientemente barato.
- No pasa nada… Lincoln, vámonos – le susurró Octavia a Lincoln – Tampoco es tan necesario.
- Espera un momento que le voy a hacer cambiar de opinión – le susurró Lincoln a Octavia guiñándole el ojo después y volviendo a dirigirse al hombre - ¿Qué te cuesta abaratarlo un poco más? No pierdes nada…
El grupo estaba cansado del rifirrafe que estaban entablando Lincoln y el hombre, duró un buen rato. Al final, Lincoln se salió con la suya, e iba tan contento con los gorros al precio que había exigido; se dedicó a ponérselos uno a uno. Siempre que Lincoln se proponía algo terminaba consiguiéndolo.
Habían decidido que como el viaje a Madrid era más largo que de Almería a Málaga, no sólo se turnarían a la hora de conducir en las caravanas, también cambiarían de acompañantes. Además, saldrían temprano, para no llegar muy tarde a su destino y poder aprovechar al máximo el día.
Para comenzar el trayecto, en una caravana conduciría Bellamy y en la otra Lincoln. Junto a Bellamy, se encontraba Raven de copiloto, y detrás iban Clarke, Nylah y Murphy. Raven no dudó en poner uno de los discos que habían grabado Raven, Murphy y Clarke con todo tipo de música. La primera canción que salió fue 'Young Volcanoes', de Fall Out Boy; añadida por Murphy ya que era uno de sus grupos favoritos, y siempre que podía les ponía mil y una veces música de ellos a sus amigos, sobre todo de sus dos últimos discos; así había conseguido que a Clarke le gustara también mucho, y si a Clarke le gustaba, la Unholy Trinity iba detrás.
Por ello, Murphy como buen fan era, le costó muy poco reconocer la canción de la que se trataba, solo le bastaron los primeros acordes; no dudó en coger su bajo imaginario y señalar a Clarke para comenzar a cantarla, en el estribillo, se sumó a cantar muy emocionada Raven. En cambio, ni Nylah ni Bellamy se unieron a cantarla junto a ellos, eso sí, este último acompañaba el ritmo con pequeños golpes en el volante.
We are wild, we are like Young volcanoes
We are wild, americana, exotica
Do you wanna feel a little beautiful baby?
Yeah.
Durante la canción Murphy se sentía incómodo porque veía cómo flirteaban Nylah y Clarke, y tenía miedo ya que conocía a su hermana mejor que a nadie; era la típica chica que solía pillarse mucho incluso sabiendo que los sentimientos no eran recíprocos. Debido a eso, después le tocaba sufrir por dar todo por una relación que estaba sentenciada incluso antes de comenzar, y a pesar de ser el menor de los dos, luego le tocaba recoger sus pedazos. También intuía que Clarke no era la persona adecuada para su hermana puesto que no era una persona de entablar relaciones serias por sus problemas de confianza, así que solía preferir los rollos. En resumen, una de las dos iba a salir dañada de esa relación y él sería un efecto colateral. No se dio cuenta que termino la canción y Bellamy comenzó a hablar.
- Me encanta cuando me hacéis conciertos particulares – dijo Bellamy nada más terminar la canción – sea donde sea. Es magnífico.
- Grábanos un día, y haz un disco para escucharnos cuando no estemos – comento Raven – O cuando nos cansemos de darte conciertos, mi voz tiene que cuidarse, ya sabes – siguió diciendo Raven mientras carraspeaba – no puede escucharla siempre la misma gente, y menos tú.
- Bueno bueno, que no se te suba tanto Raven – intervino Clarke – que los demás también tenemos mérito.
- Sí, además mientras nosotros cantábamos, tú estabas callada porque solo te sabes el estribillo – rebatió Murphy – Así que, no me vengas con cuentos chinos.
- Para una canción que no me sé, ya os estáis quejando – bufó Raven – pero bien que cuando me sé más letras que vosotros no decís nada, sois unos pillines – en ese momento dirigió su atención a Bellamy que estaba concentrado en la carretera – Bell, ¿cuándo me vas a dejar conducir?
- ¿Nunca? – contesto Bellamy alzando la ceja – ¿te tengo que recordar que no tienes carnet?
- Veeeeeeeeeeeeenga, que más da – suplicó Raven – si no nos van a pillar… y se conducir mejor que tú.
- He dicho que no – dijo Bellamy poniéndose serio – Nunca se sabe que puede pasar, así que no seas pesada.
- ¿Desde cuándo eres tan miedica? – preguntó Raven – Antes no eras así… Venga, por favor te lo pido.
- Reyes, déjalo estar – intervino Murphy en la conversación – Si no tienes el carnet es tu problema, acepta las consecuencias.
- Si me presento nada más volver… - suspiro Raven – si me iba a presentar el mismo día que los Blake, pero me puse mala…
- Excusas, excusas – contesto Murphy – si nunca te pones mala… Si no te lo sabías… dilo nadie te va a culpar.
- Paso de tu cara, Juan.
- ¿Cuántas veces te tengo que decir que no me llamo Juan? – replicó Murphy indignado – Siempre estás con lo mismo y ya cansa, guapa.
- Bah, no te lo tomes tan a pecho – contesto Clarke – ya sabes es Raven, cuánto más se lo digas es peor. Lo mejor es la ignorancia.
- Lo dice la que sabe no ignorar cuando te digo Clarkey, que te pones como una fiera – se burló Raven de Clarke – Aquí cada uno tiene su talón de Aquiles.
Ante esto Clarke la ignoro y siguió hablando con Nylah por su parte, como hablaban en susurros, Murphy no pudo escuchar la conversación. Además, como Bellamy y Raven empezaron otra vez a hacer tonterías delante, Murphy solo sabía suspirar.
- Si lo llego a saber me quedo con el resto en la otra caravana y le digo a Wells que me hubiera cambiado el sitio – dijo Murphy entrecerrando los dientes – Estoy cansado de las parejitas.
- Creo que Wells se siente más incómodo – comento Bellamy – porque ahí, si hay parejitas de verdad. Aquí solo somos amigos pasando el rato.
- Porque no os habéis visto, pero parecéis más que eso – renegó Murphy – Me siento marginado.
- Hermanito, ¿echas de menos a Emori? – pregunto Nylah – Porque noto un poco de celos ante tanta soledad.
- No tengo nada con Emori… - contesto Murphy – por mucho que estés empeñada en ello.
- Sí tú lo dices… - respondió Nylah – pero os he visto, y sois prácticamente una pareja.
- Sólo lo pasamos bien, poco más.
- No me vengas con las mismas que se gasta Raven con Finn y llevan dos años de relación – intervino Bellamy en la conversación – que poco os gusta ataros, aprended de Octavia.
- En todo caso, llevaba – dijo Raven – Os informo que Finn y yo, ya no estamos juntos oficialmente, ni nada.
- Vaya novedad – comento Clarke poniendo los ojos en blanco – siempre estáis igual, y luego volvéis.
- Hazme caso, rubia. Esta vez es definitiva – confirmó Raven muy seria – Johny, vas a tener novia en menos que canta un gallo.
- No lo creo – dudó Murphy – Igualmente, deja de llamarme cómo te dé la gana.
Para el siguiente tramo del trayecto, a Murphy le tocó con Costia, Lexa, Wells y Clarke; esta vez el conductor era Wells y la copiloto, Costia, a lo que Lexa se apartó a regañadientes. Murphy se sentó entremedias de Lexa y Clarke en la parte de atrás, mientras Lexa se situaba justo detrás del asiento de Costia, parece que no se despegaban ni con cola. Lo que menos le gusto a Murphy, fue el juego que se llevaba Clarke con Nylah, lo hacía también con Lexa sin darse cuenta. No la culpaba, era una chica bastante guapa lo que lo echaba para atrás era que estaba con Costia, y un poco su carácter que era incompatible con él. No dudó qué si Lexa y Clarke se hubieran conocido en otro momento, quizás ambas se derrumbarán entre sí las barreras que se habían interpuesto entre ellas para alcanzar la felicidad.
Murphy sabía que con los únicos que Clarke podía confiar era en su familia y sus amigos, la había intentado ayudar varias veces, pero siempre se ocultaba en su caparazón, quizás algún día saldría de él, quién sabe. Por lo que pudo observar, Lexa era muy parecida a Clarke, quitando que era más reservada y había que tener muy cuidado con ella, ya que no le gustaban que tomaran confianzas dónde no las hay. Supuso que poco a poco se iría abriendo al grupo, sobre todo con la marcha de Costia, que no tendría a nadie más que apoyarse a excepción de Lincoln, que se dejaría ayudar por todos nosotros y la acogeríamos bastante bien. No podía esperar por ver cómo se adaptaba al grupo y bromeaba con ellos.
Cuando estuvieron cerca de Madrid, no dudaron en cambiar de conductor ya que Costia se tenía que ir a su casa a preparar sus cosas y más tarde se reuniría con ellos. En el momento en el que Costia se quedó en su casa, Wells siguió las indicaciones de Lexa hacia la casa de Lexa, dónde ya le estaban esperando.
Adicionalmente, Lincoln creo un grupo de WhatsApp en el cual no estaban Costia ni Lexa, en el cual explico que se habían adelantado para poder hablar con las hermanas de Lexa para organizar una fiesta sorpresa para ella ya que era su cumpleaños, y la despedida de Costia, y pidió que se mantuviera en secretos entre ellos, advirtiendo sobre todo a Raven, que era la más peligrosa del grupo. Siempre que hacían fiestas sorpresas, si se arruinaban eran culpa de Raven que no podía mantenerse callada.
Nada más llegar, se acomodaron un poco en la casa de Lexa, puesto que el día anterior Gustus había insistido por teléfono que se tenían que quedar en su casa, y así no tuvieran que quedarse en un hotel, a pesar de ser de la familia Blarke y no les costara nada. Aun así, Lincoln no dudo en preguntar a su tío si se podía quedar en la casa de su amigo Nyko, ya que hacía tiempo que no lo veía y quería aprovechar para ponerse al día con él y presentarle a Octavia, a lo que contestó que sí.
En cuanto Murphy bajó las escaleras de la casa, pudo observar que no era tan grandiosa como la que tenían los Griffin o los Blake, pero era bastante acogedora. Era perfecta para estar en puro centro de Madrid, incluso los envidiaba bastante, ya que la suya era una más del momento.
Murphy observo que una niña castaña estaba sentada en el sillón tranquilamente jugando a la PlayStation, se sorprendió al ver que el juego era uno de guerra, y se acercó a ella.
- ¿Tienes otro mando para jugar? – pregunto Murphy sonriéndole – se me da bastante bien jugar al Call of duty, seguro que le pegamos una paliza al resto.
- Sí, un momento – contesto Luna educandamente mientras se levantaba, cogía el mando y se lo daba en la mano – Espero que lo que digas sea verdad, no tengo buen perder.
- No eres la única – respondió Murphy guiñándole el ojo – Cuando juego con tu primo, siempre que le gano o perdemos una partida juntos, lía una que en esos momentos piensas 'Pies para que os quiero'.
- Supongo, que será cosa de familia – comento Luna mientras se llevaba la mano a la barbilla y se la acariciaba pensativa – A Lexa le pasa a algo parecido, aunque es más tranquila que nosotras, pero en confianza es una fiera – en ese momento bajó Lexa por las escaleras y se unió a ellos – Creo que la más tranquila es Anya.
- ¿De qué habláis? – preguntó Lexa haciéndose la interesada, pero frunciendo el ceño mientras se fijaba en la pantalla – ¿todavía sigues con esa partida? Eres una lenta, anda dame el mando – le arrebato el mando a Luna – Uno contra uno, ¿qué te parece, Murphy?
- Prepárate para morder el polvo – contestó Murphy – Nunca pierdo.
- Yo tampoco – dijo Lexa con una gran sonrisa – Soy la comandante, recuérdalo cuando estemos jugando.
Qué razón tenía con esas últimas palabras, había ganada al mejor de tres partidas, mira que lo intento, pero era imposible; nunca había visto a nadie tan bueno como ella. Murphy se sorprendió al ver esa faceta de Lexa, y le había gustado bastante, en esos momentos le gustaría que fuera así con el resto y se dejara de tonterías. Lexa ya aburrida, empezó a charlar con su hermana.
- ¿Dónde está Anya? – pregunto Lexa - ¿Y Papá? Tanto insistir en que viniera y no están…
- Anya está con Echo, ya sabes como siempre… No creo que tarden en venir – respondió Luna – Papá en el bufete, yo creo que, si le quedará rato, según me ha comentado esta mañana tenía bastante trabajo.
- Pues como siempre, ¿no?
- Esta vez es diferente – siguió hablando Luna – igualmente dijo que intentaría no llegar tarde para poder felicitarte – en ese momento Luna hizo un gesto extraño con la cabeza y cómo si hubiera llega a un momento eureka se acercó a Lexa y le dio un gran abrazo - ¡FEEEEEELIIIIIICIIIIDADEEEEEEES!
- Creía que se te había olvidado, pequeña – contesto Lexa devolviéndole el abrazo – Bueno, ya que me vas a ahogar – como Luna no la soltaba la aparto – a veces pareces una lapa, ¿qué te tengo dicho?
- Que cuánto más breve mejor – dijo Luna poniéndose de morros mientras veía como el resto de los amigos de Lincoln estaban en el salón viendo la escena y se puso roja como un tomate – Bueno, ¿me puedo ir con Tris y Derrick a jugar al pokemon a la calle?
- Tú también estás con eso – respondió Lexa alzando una ceja – no me lo puedo creer, parece un vicio del que no se puede salir.
- ¿Y qué? – replicó Raven – Es el mejor invento del siglo, yo me voy contigo a cazar pokemons, me encanta – se acercó a Luna – Dime, ¿cuáles son los mejores sitios para conseguir los mejores?
- Pues podemos ir al retiro – comento Luna – Por cierto, ¿es verdad eso de que en la costa se pillan unos pokemon bastante buenos?
- Ni te imaginas – dijo Raven guiñándole el ojo – cuando quieras vas a lo de tu primo y nos vamos de paseo.
- Pareces una niña pequeña – interrumpió Octavia en la conversación – Tenemos que ir a hacer lo de las solicitudes y demás – agarro a Raven – Rae, venga vamos…
- Pero, déjame hacer mi vida… - lloriqueo Raven – Id por mí, ¿qué os cuesta? – se alejó de Octavia y señalo al móvil - ¡OPORTUNIDADES COMO ESTAS NO SE TIENEN TODOS LOS DÍAS!
- ¡RAVEN! ¡COMPORTATE! – dijeron Clarke y Octavia a la vez – Las responsabilidades son lo primero, a ver cuándo aprendes – continuó hablando Clarke – Puedes hacerlo otro día…
- Podéis ir vosotras junto al resto y yo me quedo cuidando a Raven y a Luna – dijo Bellamy que se acercaba a Raven y le acariciaba la cabecita – Ay, mi niña pequeña, que quiere ser Ash Ketchum de Pueblo Paleta.
- ¿Veis? – pregunto Raven alzando los brazos – Bell, me apoya.
- Porque también quiere jugar al dichoso juego – contesto Octavia – será que no lo conozco… Pero no es tan claro como tú.
- Oye si es así, yo me uno a ellos – intervino Murphy – No hay ningún problema, ¿verdad?
- Lo mismo os matáis vivos, que os apoyáis como tontos – dijo Lincoln negando con la cabeza – Tenéis que saber priorizar, siempre hacéis lo mismo por jugar a este juego.
- No es cualquier juego, es ¡EL MEJOR JUEGO! – exclamó Raven que obtuvo el asentimiento de Murphy y Bellamy – Nosotros acompañamos a Luna, y vosotras vais con Lexa… ¿dejadnos ser felices? – continuó diciendo Raven poniendo pucheros y juntando las manos para suplicar– Por favor, os prometo que os compensaré con lo que sea.
- Ya se nos ocurrirá algo – comento Wells – pero será cruel.
- Cruel es buena – dijo Raven bastante efusiva mientras se acercaba a todos y le daba un beso en la mejilla que sonó en cada uno bastante, y Lexa se apartó antes de que pudiera dárselo - ¡GRACIAS! ¡GRACIAS!
Cuando salieron todos de la casa, Wells, Nylah, Clarke, Lexa, Lincoln y Octavia pusieron rumbo a las universidades en las cuales tenían que terminar de entregar de ver los papeles, y no dudaron en acercarse a las residencias para ver si todos los trámites estaban bien y para su sorpresa todos habían entrado, exceptuando Lincoln que desde un principio dijo que se buscaría un piso; tuvo suerte ya que hablando con Nyko, acordaron en ser compañeros de piso, y estaría bastante cómodo porque lo conocía mejor que nadie, y así se evitaría problemas con otro tipo de compañeros que no conociera; igualmente en el peor de los casos, se hubiera quedado a vivir junto su tío y a sus primas.
Por otra parte, Murphy, Bellamy, Raven y Luna se dirigieron al retiro, dónde se encontrarían con los amigos de esta última. Cuando iban de camino, Murphy vio cómo su móvil había vibrado y se había iluminado debido a un nuevo mensaje del grupo que había creado Lincoln hoy.
[Lincoln]: Espero que aprovechéis y compréis los últimos detalles para la fiesta que vamos a preparar. Ya que os habéis librado de lo demás, y Lexa está con nosotros por vuestra culpa… Si no, nos hubiéramos encargado nosotros mismos.
[Raven]: Siempre he sido el alma de la fiesta, sé que tengo que hacer para preparar las mejores de todas. No os preocupéis, tita Raven se ocupa. Eso sí después de conseguir unos cuantos pokemon, ¿no sabíais que hay pokemons que solo se pueden conseguir en determinadas zonas de España? ¡Tengo que conseguirlos antes de irme de aquí!
[Wells]: Eres de lo que no hay…
[Clarke]: Como sigas así, me chivo a mi padre y vas de cabeza a Almería, toma vendetta.
[Raven]: No serías capaz :S. Igualmente no creo que tito Jake, me hiciera nada me comprende perfectamente ;).
[Octavia]: No juegues con fuego que te quemas, ya sabes que Clarke es la niñita consentida de papá.
[Raven]: Si me quiera más a mí, igual que tu hermano Aden…
[Bellamy]: Dejadlo ya que cuando empezáis así con los piques no paráis, venga como si fuera esto un walkie talkie, skaikru out.
Murphy no paraba de observar a Raven mientras hablaba por el teléfono y le resultó muy gracioso todo, porque era como un mimo reflejaba todo en su expresión, pero no tardo en volver a jugar a pokemon. A veces se sorprendía de lo impenetrable y de lo poco que le duraban los enfados a Raven, era de lo que no había.
Estuvieron una media hora jugando, y decidieron irse cuando Clarke les dio un toque para recordarles que debía ir a por los preparativos, entre Murphy y Bellamy tuvieron que agarrar a Raven para que dejara de jugar porque a pesar de que estaba agotando la batería seguía jugando incluso tenía una de reposo por si acaso, y así no terminarían nunca.
No tuvieron que comprar mucho porque Anya ya se había encargado de casi todo, solo quedaban los últimos retoques, y como no Raven no dudo en quejarse de que podrían haber seguido jugando un rato más argumentando la misma razón que les había dicho al grupo.
Según habían hablado por el grupo, ellos tenían que ir a la casa y ayudar a Anya y Echo a preparar la casa, ya que habían decidido hacer una fiesta de pijamas con juegos de mesa y demás, y cómo no mucho alcohol. Entretanto, el resto iría a por Costia e irían por el camino más largo y luego dejarían a la parejita sola con Lincoln como chivo expiatorio. Todos esperaban que no se terminaran delatando, y todo fuera de maravilla.
No se demoraron mucho en terminar los preparativos, Murphy se sorprendió de lo rápidas que eran tanto Anya como Echo, se notaba que estaban acostumbradas a ese tipo de eventos.
Por tanto, avisaron por el grupo y cuando estuvieron casi todos menos Lincoln, Costia y Lexa, se escondieron y apagaron todas las luces. Tan pronto como Lincoln dio la señal vía WhatsApp salieron de sus escondites y sorprendieron a las invitadas de honor. Costia de la emoción se abrazó a todos e incluso derramó unas lágrimas, en unos días se habían portado como nadie con ella, e incluso los iba a echar de menos, por parte de Lexa se mantuvo un poco apartada pero no dudo en abrazar a Lincoln y sus hermanas y les sonrió a los demás. Cómo decía Murphy, era cuestión de tiempo que se adaptara, ya lo estaba haciendo.
Bueno ha sido un capítulo diferente con respecto al resto, con otro punto de vista, nada más que nuestro querido Murphy, era su hora ya. Poco a poco vamos conociendo a los personajes y amándolos, porque son muy espacial, o al menos para mí lo son.
Quiero dar un gran aplauso a Raven, siempre con sus tonterías que nos alegran la vida. Sé que en este capítulo no ha habido casi nada de Clexa, pero tened paciencia, que está por llegar.
Espero que no me matéis por dejar el final así, pero he decidido dividir el capítulo dos para mantener la emoción.
Hasta el próximo capítulo.
