Los personajes de esta historia no son míos pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, que nos dejó con trauma emocional por no terminar la historia. Yo solo tomé prestado sus personajes sin fines de lucro, solo para entretención.

-Los personajes hablan-

- "los personales piensan"-

Solos tú y yo

Cuando el sol comenzaba a salir se veía a dos jóvenes con su equipaje al hombro rumbo a las montañas…

-Nos perseguirán, eso es seguro. ¿En verdad crees que ir a las montañas sea una buena idea?-La peliazul necesitaba conocer más antecedentes del improvisado plan de su prometido.

-Lo sé, la banda de locos son muy obstinados. Y estoy completamente convencido que cuando se percaten de nuestra ausencia nos buscarán. Además estoy seguro que tu hermana les venderá la información de nuestro paradero, no me extrañaría que incluso subastara las cartas que dejamos a la familia-

-Sí, ella es capaz de todo…¿Pero ir a las montañas, es un lugar muy obvio no crees?

-Es el primer lugar donde comenzarán la búsqueda. Así que dejaremos un rastro inicial que los conduzca directamente hacia las montañas. Pero nosotros iremos a otro lugar- El ojiazul le guiñó como gesto de complicidad, cosa que a la muchacha la puso muy nerviosa.

-¿Entonces… dónde iremos?-preguntó la peliazul con sus mejillas sonrojadas. Acto que no paso desapercibido por su prometido.

-¿Qué cosas pervertidas están pasando por tu cabecita? ¿A dónde quieres que te lleve Akane?- Detuvo su caminar para enfrentar su mirada.

-No estoy pensando nada pervertido, solo tengo curiosidad…Si estoy contigo aquí es porque confío en ti bobo- le dijo mientras seguía caminando.

-Me encanta que confíes en mí- La tomó del brazo para detener su marcha- Y para satisfacer tu curiosidad te llevaré a un lugar que descubrí en mi último entrenamiento, es un sector de bosques y ríos que está en dirección contraria a las montañas. Incluso queda bastante alejado de la civilización, es como un lugar secreto que tiene aguas termales…Sé que te gustará el sitio-

- Me fascinan las aguas termales son tan relajantes- le sonrió su prometida

-Así es. Andando nos queda un largo camino y debemos ganar tiempo-


-Las dos cartas son muy parecidas, ambos se fueron a entrenar y no saben cuando regresan- comentaba la señora Saotome a las mujeres Tendo.

-Pero al parecer cada uno se fue por su lado ¿o no?- dijo preocupada Kasumi.

-Claro que no. Están juntos, apostaría todo mi dinero en ello. Decidieron marcharse para no afrontar las consecuencias del video…Si lo vemos por el lado romántico podríamos decir que el par de tortolitos se fugaron- Nabiki no se extrañó cuando antes del desayuno se percataron de la ausencia de los menores de la familia. Internamente se alegraba que decidieran marcharse por unos días, sabía que ambos necesitaban tiempo parea pensar y aclararse. Aunque ella estaba convencida que el par de testarudos se amaba con locura, ellos tendrían que aceptar lo que sentían por el otro. Y sabía que en el ambiente actual eso no era posible.

-"Así dicen que no pienso en la familia, si yo no hubiese amenazado con revelar el video, esos dos no tendrían la valentía de aclarar sus sentimientos…Aunque sospecho que mi cuñadito fue el gestor de la fuga, su comportamiento no ha sido normal en el último tiempo…No ves hermanita mis planes nunca fallan…Espero que logren expresar lo que sienten… …Yo por mi parte les cuidaré las espaldas e intentaré obtener un poco de ganancias al mismo tiempo".

-Nabiki ya llegaron los amigos de Ranma y Akane- Avisó Genma que se reunió con las féminas.

-Yo me encargaré de ellos. Tío Genma preocúpate que mi padre no aparezca en la sala llorando por la huída de mi hermanita. Intentaré que esos locos de siempre no destruyan la casa cuando les dé la noticia de la ausencia de los muchachos.

-Sí no te preocupes, iré con él- dijo el señor Saotome.

-Yo te acompaño querida, les exigiré un buen comportamiento-dijo con seguridad y con katana en mano la matriarca Saotome.

-Les prepararé té a nuestros invitados- aportó la mayor de los Tendo

-"Espero cuñadito que hayas sido lo suficientemente inteligente para alejarte de las montañas, será el primer lugar donde buscarán…Ahora hacer negocios ¿Cuánto cobraré por vender las cartas que dejaron? Creo que podría empezar con 10.000 yens.".


-No es posible que hayan desaparecido. Es pasado el mediodía y no hay rastro de ellos- se quejó Ukyo.

-En verdad no creo que debamos seguir con la búsqueda, llevamos cerca de 2 horas en las montañas y quizás el destino no quiere que los encontremos- dijo Mousse.

-Cállate pato tonto, Shampoo no darse por vencida. Yo encontrar a airen y chica violenta-

- A mi no me interesa la plebeya Tendo. No creo que estén juntos, mi amor no se iría con esa mujer ¡Ranma mi amor ¿dónde estás?¡- gritaba Kodashi.

-De seguro el rufián de Saotome la secuestró ¡Akane Tendo mi amor, Kuno está aquí para liberarte!-

-Solo espero que la información que nos dió Nabiki sea cierta y estén en las montañas. Gastamos mucho dinero para que nos ayudara- comentó el chico de la pañoleta.

-No te preocupes Ryoga, están en las montañas los rastros nos han conducido hasta acá. Es solo tiempo para que los encontremos-

El grupo de amigos/prometidos continuaron con su infructuosa búsqueda.


-Estoy cansada, ¿Nos falta mucho Ranma?- dijo la peliazul apoyando ambas manos en sus rodillas para recuperar el aliento.

-Solo un poco más Akane, ¿Ves esos árboles a 100 metros? Detrás de ellos estableceremos nuestro campamento- Respondió sin voltearse el muchacho.

-Solo he visto árboles en todo el camino, estamos internados en el bosque- Volvió a retomar la caminata la menor de los Tendo.

-Detrás de esos árboles hay una especie de claro y muy cerca una zona donde hay aguas termales-

-¿Cómo recuerdas tan bien el camino si solo estuviste en una ocasión por aquí?

-Bueno…hice mi mayor esfuerzo por recordarlo…yo quería…quería traerte a ese lugar…hace tiempo- El muchacho continuó con su andar para que su marimacho no viera su intenso sonrojo.

-Ahhhh…¿Parece que alguien lleva tiempo pensando en cosas pervertidas para traerme a ese lugar?- le dijo Akane para molestarlo.

-Cállate marimacho…-Bufó el artista marcial. La risa alegre de su prometida no se hizo esperar, inundando el ambiente.

-No te enojes o quizás ¿Te puse nervioso Ranma?- Al no tener respuesta del ojiazul continuó incomodándolo- Quien lo diría esta pequeña Tendo logra que el gran Saotome no sepa que contestar ante una simple e inocente pregunta…Una joven indefensa como yo sola en el bosque a merced de las ideas pervertidas de su prometido- Vió como su compañero tensaba los hombros, definitivamente disfrutaba tanto haciéndolo enojar que siguió con su monólogo no consciente de cómo alteraba al muchacho.

-Oye no camines tan rápido…pareciera que estás escapando de mí…Solo era una sencilla pregunta o me vas a confesar que pasa por tu cabecita pervertida- Ese último comentario hizo perder la paciencia al joven, quien detuvo su andar y camino sobre sus pasos enfrentando a su prometida.

-Primero que nada tú no eres una joven tan indefensa. Segundo jamás tu integridad física correría riesgo si estás conmigo…y por último deja el tema Akane, has sido testigo que he perdido mi autocontrol en varias ocasiones, quieres que te recuerde lo que pasó en el baño…tu habitación…en la cocina…Así que no me tientes más… que soy muy capaz de hacer realidad lo que pasa por mi cabeza…-Se volteó luego de dejar sin palabras a su compañera- Andando nos faltan unos metros, y tenemos que armar la tienda.

Akane decidió seguir el consejo y no continuar con el tema. Algo en su interior sabía que había jugado con fuego, y que estuvo a segundos de quemarse. Pero esa idea no la preocupaba sabía que ambos eran como una bomba de tiempo, que explotaría en cualquier momento…E internamente deseaba que explotaran.


-¡Todo listo la tienda está armada!- Para un muchacho acostumbrado a los constantes viajes de entrenamiento, el instalar su sencilla "casa" que los refugiaría por unos días no significaba ningún problema- ¿Cómo va la comida?-

-Es broma verdad…solo me dejaste junto al fuego vigilando la olla con el agua que tú mismo pusiste a hervir…Yo no he hecho nada más que mirarla-

-Te dejé vigilando el agua Akane-

-¡Eso no es cocinar!- se quejó la joven

-Pero necesitamos el agua para los fideos instantáneos, así que no te quejes-

Disfrutaron de su sencilla cena sin mantener una conversación. Los jóvenes prometidos estaban ensimismados en sus pensamientos, calibrando el peso de su inesperado viaje y asimilando que realmente estaban solos en aquel lugar bastante lejos de la civilización. Nadie los interrumpiría, podrían conversar abiertamente tal como debió ocurrir hace tiempo atrás.

-Si quieres puedes darte un baño en las aguas termales, ya sabes donde están. Cuando termines yo tomaré un baño- dijo el ojiazul.

-Sí necesito sacarme el polvo de encima- La muchacha tomó sus útiles de aseo y se dirigió a tomar su ansiado baño, pero antes de dejar el claro Ranma le comentó.

-Akane no te alejes más allá de las termas. Si ves o sientes algo extraño llámame, estás bastante cerca para ir en tu ayuda…No hay rastro de animales en la zona, pero de igual forma se cuidadosa.

-No te pongas sobreprotector, estaré a unos metros de la tienda. No exageres-

-¡No estoy exagerando! Es por tu seguridad marimacho…

-Está bien, está bien…Si veo algo gritaré ¿conforme?- Sin esperar respuesta dejó solo a su prometido junto a la fogata.

-"Esa mujer me volverá loco…definitivamente me exaspera, me saca de quicio. Yo solo me preocupo por ella…está a mi cuidado, debo protegerla es mi deber…es lo que quiero. Siempre hay que estar atento en el bosque, sobre todo cuando comienza a oscurecer como ahora, por suerte esta noche tendremos luna llena…habrá más claridad"- La preocupación no lo abandonó, por lo cual decidió acercarse a las aguas termales solo para comprobar que su prometida se encontrara bien.

Cuando estaba a unos metros del lugar sintió la armoniosa voz de su tormento personal, estaba tarareando una canción que él desconocía. Sigilosamente se ubicó tras un frondoso árbol y la contempló. Estaba de espaldas a él, el agua caliente le cubría hasta la cintura, su corto cabello estaba mojado goteando el agua que absorbía. Para él era una imagen de ensueño. Tenía unas incontenibles ganas de unirse en su baño, acompañarla y ser él quien acariciara esa nívea piel.

La primera vez que encontró este lugar lo único que se imaginó era compartirlo con su prometida. Ofrecerle la tranquilidad y belleza del lugar, era lo único que podía regalarle. Internamente solo deseaba poder darle lo que ella quisiera, sabía que Akane no era materialista, pero su orgullo de hombre le hacía prometer que cuando terminará el instituto buscaría un trabajo para ofrecerle un buen futuro a la mujer que amaba.

Tan perdido estaba en sus pensamientos en que no se percató que la peliazul cambió de posición recostando parte de su cuerpo sobre una roca, dejándola totalmente expuesta desde su cabeza hasta su estómago. Por acto reflejo dejó de contemplarla y se escondió totalmente detrás del árbol, pero la tentación para un adolescente hormonal y que deseaba estar sexualmente activo venció a lo moralmente correcto. Poco a poco se fue asomando para apreciarla.

Su rostro mostraba una relajación absoluta, su piel brillaba. Los labios los tenía entreabiertos, quizás por el calor del agua. La espalda levemente arqueada resaltando sus senos coronados por dos hermosos pezones del color de una rosa. Para el muchacho era como si lo invitara a lamerlos. Más abajo vió su estómago plano, no quiso imaginarse lo que lograba ocultar el agua.

-"Maldición Akane…como puedes ser tan condenadamente hermosa, eres una tentación tan grande…Pones a prueba mi autocontrol. Tenías tanta razón cuando me decías que en mi cabeza solo hay cosas pervertidas…No tengo remedio, en mi mente solo concibo la imagen de ti en el suelo disfrutando de mis caricias…Ayyyy mi amor"-Suspiró el ojiazul, siguiendo sus impulsos bajo su mano a su entrepierna y comenzó a buscar su liberación. En otras ocasiones se masturbaba pensando en su marimacho, pero tenerla a metros de distancia y estando tan expuesta era mucho mejor que recurrir a su imaginación. A veces se sentía culpable por masturbarse, pero esa sensación solo la sentía luego de concluido el acto. Por ahora solo se concentraba en el disfrute de acariciar su miembro, anhelaba que fueran las manos de Akane quien lo llevara al paraíso.

Apoyando parte de su cuerpo en el árbol el joven Saotome comenzó a sentir el tumulto de sensaciones que avisaban de la proximidad de alcanzar la liberación, ya de la punta de su miembro se apreciaban gotas de semen que hacían más fácil el movimiento de su mano. Aumentó la intensidad y sintió como eyaculaba, emitiendo un sonoro gemido.

Akane sintió un extraño ruido, concentró todos sus sentidos en ubicar su origen. Pero el sonido no se repitió.

-Debo estar imaginando cosas- murmuró la joven- Aunque el agua está exquisita, debo terminar mi baño, Ranma debe querer lavarse también- Salió del agua rumbo a un extremo del lugar donde tenía apiladas sus ropas y comenzó a vestirse.

Por otro lado el artista marcial maldecía internamente, casi fue sorprendido por su prometida en una situación muy comprometedora. Además que parte del semen manchó sus pantalones, hace tiempo que no le ocurría aquello, siempre tenía cuidado de no dejar indicios de lo que hacía. Acomodándose la ropa se retiró del lugar en dirección a la tienda.

Pasados unos minutos la peliazul se acercaba a la fogata para avisarle a su prometido que podía ir a bañarse.

-El baño fue muy placentero- comentó despreocupada antes de tomar asiento cerca del fuego.

-Sí para mí también- murmuró Ranma.

-¿Qué dijiste?-

-Nada, que voy a bañarme. No tardo mucho- Con todos sus utensilios de baño Ranma abandonó el campamento.


De vuelta en Nerima se ve un grupo de jóvenes con sus ropas llenas de polvo y con caras de cansancio. A medida que se internaban en la ciudad, se fueron desperdigando por distintos sectores, finalmente se ve a dos jóvenes entrar a un restaurante.

-No puedo creer que no los hayamos encontrado- se quejó Ukyo.

-He estado pensando, creo que ambos lo hicieron apropósito. Nos guiaron hacia las montañas para despistarnos- dijo el chico de la pañoleta mientras tomaba asiento en el local.

-¿Pero por qué harían eso?- La castaña comenzó a preparar sus famosos panes para su invitado.

-Solo se me ocurre una razón, ellos no quieren que los encontremos…Es evidente que se fueron juntos, por propia voluntad-

-No, eso no…Yo sé que mi Ran-chan no se iría sin avisarme- aseguró la castaña.

-Ukyo…llevamos tiempo en esta situación. Tú tras Ranma y yo intentando conquistar a Akane. Pero no hemos conseguido nada, incluso tengo la impresión que su relación es cada vez más cercana. A veces pienso que en cualquier momento nos darán la noticia que están juntos- suspiró triste el muchacho.

-No digas tonterías Ryoga…Es evidente que Akane quiere a mi Ran-chan, pero él no siente lo mismo por ella- Intensificó sus palabras apuntándolo con sus espátulas.

-Te engañas Ukyo, Ranma siente algo por Akane. No ves como la protege, sus ataques de celos cuando otro hombre está cerca. Estoy convencido que si nosotros no hubiésemos intervenido ellos se habrían casado-

-No seas bobo…Sé que amas a Akane, ella es una buena persona pero no tiene ninguna virtud como esposa, no sabe cocinar, no sabe organizar una casa. Su temperamento es de temer. Además, yo incluso Shampoo es más bonita y femenina que ella. Ranma tiene mejores opciones como futura esposa-

-Para mi Akane es preciosa…Sé que como ama de casa sería un desastre, pero a mí no me importa, y creo que a Ranma tampoco- dijo con seguridad el chico perdido.

-Tonterías…no pienses así. Y mucho menos intentes rendirte. Yo por mi parte seguiré peleando por el amor de mi Ran-chan. Ahora sírvete lo que te preparé, voy a dormir estoy cansada y mañana debemos seguir con la búsqueda. Duerme en la habitación de invitados. Buenas noches- La joven se retiró a su habitación.

-Te estás engañando Ukyo, ello se aman aunque te duela admitirlo- murmuró para sí el artista marcial.


-Sé que la tienda no es muy amplia, pero entran sin problemas dos sacos de dormir- Cuando volvió de su rápido baño Ranma encontró a Akane esperándolo para acomodar las cosas en la tienda. Sabía que tenían que dormir juntos en un espacio reducido, y rogaba que su prometida no pusiera objeciones.

-No te preocupes, estoy bien. Cada uno se mantiene en su lugar así que podremos dormir bien-

Ambos se introdujeron en sus respectivos sacos para dormir. Se instauró un silencio incómodo, sabían que era el momento para conversar y aclarar las cosas. Al fin de cuentas, ese fue el motivo de su improvisada huída de Nerima.

-Ranma…yo…-Intentó comenzar el dialogo la menor de los Tendo, pero en su mente las ideas no se ordenaban.

-Te traje a este lugar porque necesitamos aclarar lo que ocurre entre nosotros- Con todo el valor que pudo reunir el ojiazul decidió ser él quien iniciara la conversación- Para mí los besos, y y…caricias…que hemos compartido son muy importantes. Tú eres muy importante para mí…Sabes que no se me dan bien las palabras…me es difícil expresarme…Akane tú para mi eres…me gustaría que fueras…mí…-Definitivamente el muchacho no sabía como plasmar en palabras lo que su corazón sentía, así que optó por la forma más fácil y primitiva, el contacto físico. Sin previo aviso estampó sus labios sobre los de su prometida.

La muchacha sabía que su prometido nunca fue criado en un ambiente donde se priorizara la conversación, por eso intentaba tener paciencia mientras el aclaraba su mente, para que sus palabras fueran más coherentes. No se percató del ágil movimiento del muchacho, hasta que sintió una fuerte presión en los labios, él la estaba besando en lugar de hablar. Luchó por lograr que se detuviera, para ella era importante conversar, y cada vez que él la tocaba perdía el rumbo de sus actos.

Ranma no quería detenerse, buscó la colaboración de su marimacho. Le costó pero consiguió que ella correspondiera el beso. Tenía que entenderlo, esa era su forma de expresar cuanto la quería. Con una Akane abandonada a las sensaciones el beso se volvió más demandante, pronto las lenguas cobraron el protagonismo y se acariciaban.

Ranma retiraba su lengua de la boca de la peliazul, instándola a salir en su encuentro. Para ambos jóvenes los besos que compartían era adictivos, ambos adoraban la humedad y sentir el sabor del otro. Cuando se separaron levemente vieron en las condiciones que se encontraban, Ranma había abandonado su saco de dormir y estaba sobre Akane. Sus respiraciones estaban agitadas, sus ojos ardían de pasión y ambos lo sabían.

-Akane…déjame expresar lo que siento por ti…déjame….déjame hacerte el amor- El artista marcial no apartaba la mirada de esos ojos color chocolate, necesita su aprobación. Quería su permiso para convertirla en su mujer.

-Rannnma…yo- La muchacha estaba un poco aturdida, cada vez que Ranma la tocaba su mente se nublaba.

-No sabes cuanto deseo hacerte mía…quiero hacerte el amor Akane- El tono de voz usado por el joven fue extremadamente gutural, seductor y demandante. La muchacha sintió un escalofrío en su espalda, sabía que no podía negarse, ella lo deseaba tanto como él. Quería conocer a Ranma así de íntimamente.

No pudo formular su respuesta en palabras, así que actuó. Capturó los labios de su prometido con ansias y un vigor inesperado.

Por su parte el muchacho consideró ese acto como el permiso que necesitaba. Sin ser muy cuidadoso sacó a su compañera del saco de dormir y la recostó sobre las mantas, e inmediatamente después se colocó sobre ella. Sus manos grandes y ásperas vagaron por el contorno de su diosa, necesitaba tanto sentir su sedosa piel en contacto directo. Comenzó a subir la sudadera que la cubría, Akane se incorporó levemente dando el espacio a Ranma para que la retirara. El muchacho jadeo ante lo que vió, su marimacho pecho plano estaba con un sujetador negro con encaje blanco, la dichosa prenda hacía que sus senos se vieran tan tentadores.

-Akane…me vas a matar…-Comenzó a dar besos húmedos en el cuello de la chica, bajando al comienzo de sus pechos, generando intensos gemidos de placer.

-Ranma…tócame- Akane estaba nerviosa por lo que estaba pasando. Esa noche se convertiría en la mujer de Ranma, no legalmente pero sí de forma física. Y solo quería que su prometido sintiera cuanto lo amaba.

-Mi… mi amor…quiero tocarte- Posó sus manos en sus muslos los sentía tan suaves. De forma posesiva sujetó las caderas de su prometida acercándolas a él. El contacto de sus intimidades sobre las ropas los hizo jadear sonoramente.

Mientras el muchacho atendía mediante besos y lamidas la clavícula y cuello de Akane, la muchacha le retiró la camisa y sus pantalones, dejándolo solo en bóxer. Sus pequeñas manos comenzaron a acariciar sus hombros, sentía la piel caliente. La espalda de su prometido era tan fibrosa y ancha, en su recorrido sus uñas arañaron su piel, las manos continuaron descendiendo hasta alcanzar sus glúteos, no pudo contener la tentación de apretarlos.

Sentir como las manos de su prometida lo acariciaban aumentó su excitación, cuantas noches no soñó con una escena como aquella. Le fascinaba que ella participara en esa entrega mutua, quería que lo tocara donde se concentraba su deseo, pero temía asustarla ante su atrevimiento.

Akane perdida en el placer repartía besos por la mandíbula de Ranma, a la vez que le propinaba leves mordidas. Con un movimiento repentino desequilibró al joven dejándolo recostado en el suelo, tomando ella la posición dominante. Sus manos se ubicaron en su fornido pecho, tranzando el camino hacia su estómago con leves caricias.

El muchacho se tensó, sentía una contracción en su estómago. Ella estaba tan cerca de su miembro, si continuaba bajando no respondía de sus actos. Enfocó la mirada en su futura esposa advirtiéndole que no continuara por ese camino, pero su mujer no se intimidaba ante nada. El gemido que profirió al sentir como ella a horcajadas sobre él se restregaba contra su erección se escuchó con claridad en el bosque. Sin saber como sus manos tomaron las caderas de la peliazul guiando su movimiento.

-Así…Akane…más-

La muchacha nunca pensó que esa posición fuese tan excitante, sentía la erección de su prometido directamente bajo su intimidad. La expresión de satisfacción y tensión de Ranma le encantaba, de improviso en su mente se formó una frase que lo cambiaría todo.

-Te estoy…cabalgando…Ranma- Quizás porque el artista marcial se crió en un ambiente machista, que intensificó su actitud de posesividad y ego masculino, es que concibió esas palabras como un desafío evidente. Y como respuesta con su agilidad y fuerza característica volvió a la posición inicial, él sobre ella.

-Yo soy el caballo salvaje Akane…yo te cabalgaré esta noche- Los últimos resquicios de timidez abandonaron su cuerpo, en su lugar apareció un intenso deseo de posesividad. Aunque esta sería su primera vez, y no teniendo muy claro como proceder, dejó que sus instintos tomaran el control.

Las manos del muchacho se posaron sobre los senos de la menor de los Tendo, retiró su sostén y ante sus ojos estaban los dos capullos rosados claramente excitados. Sin pensarlo tomó el derecho con su boca, mientras que su mano atendía el izquierdo.

Akane por su parte se arqueaba por el intenso placer que la embargaba, era presa de un continuo cosquilleo en su abdomen, además de percibir humedad en su entrepierna. Al sentirse indefensa ante esas nuevas sensaciones no pudo más que posicionar sus manos entre los cabellos azabaches de su amado, y sin ninguna consideración los jalaba para soportar la situación.

Ranma sabía que no resistiría mucho, sentía como su miembro apretaba su ropa interior solicitándole la liberación. La mezcla entre dolor y placer en esa zona era agobiante. Se posicionó sobre su prometida para estar frente a frente y la miró a la vez que colocaba sus manos en los bordes de su corto pantalón, pidiendo permiso mudo para seguir con su entrega.

La joven al enfocar su vista en las dos perlas azuladas de su compañero, que más bien tenían un color negro como la noche porque desbordaban descontrol y placer, solo logró confirmar con su cabeza para que continuara. Sintió que le eran retiradas las dos últimas barreras, su pequeño pantalón junto con sus pantaletas, quedando totalmente expuesta al escrutinio del muchacho.

-Eres…condenadamente perfecta- La besó intensamente en los labios para confirmarle sus palabras. Ambos debían estar en las mismas condiciones, así que rápidamente se sacó sus bóxers, quedando un poco inclinado sobre la muchacha.

Akane por su parte no pudo contener sus deseos de admirarlo completamente desnudo. Sus ojos se desviaron a la única zona que no conocía del joven, ya que para ella verlo desnudo la primera vez que llegó al dojo cuando pensaba que era una mujer no contaba realmente. Lo que vió la excitó pero a la vez la alarmó, ¿algo tan grueso y largo entraría en ella?.

Viendo el desconcierto y quizás temor en los ojos de su amaba Ranma intentó reconfortarla- Seré cuidadoso…iré despacio-

-Yo nunca…-

-Lo sé tontita…jamás hubiera permitido que otro hombre te tocara. Será la primera vez para ambos…mi amor-

El artista marcial volvió a besarla intensamente y de forma cuidadosa guió su miembro a la entrada de su prometida. Sin embargo la inexperiencia se notó por la torpeza en su invasión, que provocó un malestar evidente en la muchacha.

-Ahhhh…duele Ranma- Se quejó la joven intentando retener las lágrimas que se comenzaron a formar.

-Lo lo sientooo…yo yo- Intentó acomodarse mejor pero no pudo evitar lastimar un poco más a su prometida. Se sintió fatal al ver la cara de sufrimiento de ella, él no quería causarle dolor si no placer

-Akkkane…no sé que estoy haciendo mal- La angustia en la voz de su prometido la preocupó, sabía que la primera vez dolía un poco y que era necesario que la mujer estuviera preparada. Ella se sentía muy húmeda y por eso no entendía porque esa nueva invasión le causaba tanto dolor. Pero estaba dispuesta a soportar el sufrimiento inicial que significaba convertirse en su mujer.

-Ranma…quiero que empujes fuerte… de una sola vez-

-¡No! ¡Estás loca, te dolerá más!- Para intentar remediar la situación Ranma intentó penetrarla un poco más, pero se detuvo al sentir un obstáculo.

-¡No seas terco! ¡Hazlo como te digo! Por favor…- Vió como pequeñas lágrimas se acumulaban en los ojos de la peliazul, y no pudo más que acceder a su petición.

-Lo siento tanto…Akane perdóname- De una sola estocada la penetró, sintió como el cuerpo de su marimacho se tensaba y soportaba el dolor. Aunque intentaba concentrase en el bienestar de ella no pudo evitar proferir un intenso gemido de satisfacción al sentir como su miembro era recibido en un espacio tan cálido y apretado.

Pasado unos segundos después de la invasión, y luego de intentar acompasar su respiración la muchacha tomó el rostro de su prometido y lo besó en los labios con toda la ternura y amor que pudo reunir.

-Continua Ranma…ya estoy mejor- El joven correspondió el beso y se dejó llevar por su deseo, inicialmente embustió despacio y contenido, pero a medida que percibió como su mujer lo acariciaba y lo acomodaba mejor entre sus piernas, sus movimientos subieron de intensidad.

Luego de superado el dolor y trauma inicial, Akane decidió disfrutar el momento. Sentir el peso de Ranma sobre ella, como él respiraba agitadamente junto a su oído, de cómo sus manos asían sus caderas como temiendo una huída. Una desconocida sensación se instaló en su bajo vientre, al mismo tiempo que sentía como Ranma entraba y salía de ella, sus embistes eran rudos, algo torpes pero eróticamente salvajes.

-Akkaaane…Akane…noooo resistooo… más- La peliazul lo abrazó por la espalda e inconscientemente cruzó sus piernas en su trasero, generando una posición de mayor contacto. El orgasmo la invadió al sentir como su prometido eyaculaba dentro de ella, conjuntamente al emitir un grito de satisfacción.

Se mantuvieron unidos en la misma posición por varios minutos. Ninguno de los dos quería romper el abrazo, y mientras sus corazones recuperaban sus palpitaciones normales fueron plenamente conscientes de lo ocurrido en la tienda. Habían hecho el amor con la persona que amaban, y había sido arrebatador.

Ranma comenzó a retirarse del interior de su prometida, ahora su mujer no solo de palabra. Se colocó de espaldas sobre las mantas y atrajo a Akane a sus brazos.

-¿Te hice mucho daño?-

-Estoy bien…-dijo la joven acurrucándose más en su pecho. Lo vivido hace instantes la dejó tremendamente cansada emocional y físicamente.

-Lo lo siento tanto…no quería lastimarte ni verte llorar-Aunque el momento había sido sublime se sentía culpable por infringirle dolor.

-Tranquilo…la primera vez duele un poco es normal-

-Pero te dolió más que solo un poco…Fui muy brusco ¿Verdad?.-

-Shhhh…no te preocupes más…estoy feliz por ser tuya… y tú mío- Los párpados le pesaban, sentir el calor que emanaba de su inusual almohada la envolvía en un placentero letargo.

-Eres mía…solo mía Akane- Le besó los cabellos inhalando su aroma, que ahora estaba mezclado con su propia fragancia. Ahora eran uno solo en cuerpo y alma. El cariño lo embargó y esa necesidad de cuidarla se incrementó.

-¿Necesitas que te traiga algo? ¿Estás cómoda en esta posición?- Al no obtener respuesta bajó su mirada a su hermosa mujer y la vió dormida entre sus brazos.

-"Creo que te agoté demasiado…gastamos muchas energías esta noche mi amor…Eres mi vida Akane…no puedes imaginar cuanto te quiero…gracias por darme este maravilloso regalo…Al fin logramos estar solos tú y yo"-

Se acomodó mejor en su sencilla "cama" y los cubrió con una manta. Esta noche dormirían abrazados y desnudos. El muchacho se quedó despierto recordando lo acontecido minutos antes, de cómo vencieron sus inhibiciones y pasaron al siguiente nivel. De lo que implicaba pertenecerse de esa manera, y que tenía que ser responsable por ella.

De improviso la palabra responsabilidad lo invadió y se percató que habían hecho el amor sin ningún tipo de protección.

-"Maldición…como pude ser tan descuidado, tengo los condones en mi mochila de viaje y no los usé…los traje por si ocurría algo así y no los utilizamos…"-

Instintivamente colocó su mano sobre el vientre de Akane-"¿Te habré embarazado mi amor?-

Bueno queridos lectores, había prometido que la temperatura del ambiente subiría y así fue. A los protagonistas les queda un tiempo en el bosque para seguir descubriéndose…Pero no todo es de color de rosa, como siempre ocurrirán cosas que complicarán sus vidas.

Agradezco los reviews…¿Les he dicho como adoro a todas las personas que comentan mi historia? Si no lo vuelvo a repetir ¡Los quiero un montón!. También adoro a quienes leen mi historia y no comentan, pero los querría muchísimo más si comentaran jajaja…

Saludos a todos. Nos leemos pronto.

Alisson