Capítulo 44

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Se giró sobre su estomago no pudiendo conciliar el sueño de la desesperación que tenía. La discusión con Selene aunque un par de días atrás continuaba demasiado presente. No la entendía. Y como los últimos días hizo esos pensamientos a un lado, de nuevo tratando de dormir.

Sus ojos se abrieron de un momento a otro, asustado, se había quedado dormido y ahora se encontraba desubicado. Había tenido un sueño, recordaba el rostro de Samantha pero por más que trataba no podía recordar porque estaba asustado. Tal vez era por el grito de pavor que lo acababa de sacar de su descanso. En cuanto cayó en cuenta se levantó de la cama rápidamente para ver que estaba sucediendo, el grito no provenía de ningún adulto y hasta donde él sabía en las instalaciones no había niños lycans.

Lo que se encontró en cuanto llegó al pasillo principal le tiró el alma a los pies. Había una niña de no más de cinco años tirada en el piso, gritando desesperada y escondiendo su cara entre sus brazos. A Michael le llegó el olor de su sangre. Inmediatamente se dirigió a su lado ya que nadie más lo había hecho, "Estará bien, todo estará bien." Le dijo tocándole la espalda mientras se calmaba, ausentemente viendo por el rabillo de su ojo varios lycans luchando con el que era uno de las manos derechas del alfa –con el que había golpeado la niña–, evitando que le fuera a hacer más. Ella levantó la cara e inmediatamente supo de quien era hija por sus rasgos, pero eso no era algo que le llamara la atención, lo que le llamó la atención fue ver su mejilla hinchada. El alma se le partió en dos. Evitó rugir en ese momento por no irla a asustar y se preparó a levantarla pero de inmediato escuchó pasos tras de él, el sonido era el tan conocido que hacían las botas de los traficantes de muerte contra el piso de mármol. De repente la niña gritó '¡mami!' asustada, contemplada y llorando mientras se le escapaba de las manos. Michael se giró para ver a un grupo de no más de veinte vampiros apareciendo, todos en posición estratégica de ataque y sosteniendo armas, las conocía de su entrenamiento, H&K MP5 y algo mas, recordaba a Selene diciéndole. Si a los traficantes les daba por disparar en esos momentos sería una verdadera masacre, cada cartucho tenía cien balas. Vio a Elise con cara de espanto levantando a la niña del piso mientras esta corría hacia ella y de repente escuchó un rugido tras de él, inmediatamente se giró hacia el lycan, viendo como este trataba de pelear a cuatro lycans más que trataban de detenerlo. "¿Qué mierda creíste que estabas haciendo?" le preguntó con toda la rabia del mundo que sentía en ese momento pero siendo obvio que el lycan totalmente transformado no le podría contestar. Este de repente se les zafó a los cuatro hombres y se vino directo hacia él rugiendo en menos de un segundo. Michael sintió como el aire dejó sus pulmones en cuanto el lycan se estrelló contra él, y nuevamente cuando golpearon el piso, él lycan sosteniéndolo contra el piso y levantando una mano para golpearlo, probablemente como lo había hecho con la niña, solo que a la niña le pegó en su forma humana, sino la habría matado. Michael empezó a experimentar el cambio en cuestión de milisegundos, para cuando la mano se acercaba a su cara lo atajó de la muñeca al mismo tiempo que veía la mano del lycan volar en pedazos. El lycan rugió en dolor pero no se detuvo, llevó su otra mano a golpearlo de nuevo y Michael la atajó antes de que lo intentara, cogió impulso con sus piernas y su espalda mientras cogía al lycan más fuertemente y mientras brincaba escuchó que la fuerza de sus manos fue tan poderosa para romperle los huesos de la muñeca, con el momentum del impulso que había tomado giró los cuerpos de ambos haciendo que quedara el suyo arriba, el lycan aun tratando de defenderse, de pegarle con los pies pero todo fue fútil. Sin vérselo venir el lycan levantó la cabeza del piso y lo golpeó directo en la nariz lo que hizo que perdiera el agarre que tenía en él, a continuación sintió otro golpe que por un segundo hizo que su mundo girara, el lycan los iba a volver a girar pero no lo permitió, en vez de eso y sintiendo un arranque de rabia más fuerte se abalanzó sobre este, colocando su brazo contra su garganta y haciendo presión mientras lo apretaba contra el piso. Empezó a luchar para zafarse pero no se lo permitió, poco a poco empezó a ver como sus ojos se iban nublando, viendo como la vida lo dejaba, pero en cuanto sintió el estimulo que estaba experimentando por quitarle la vida se detuvo y retiró, mas asustado de lo que le hubiera gustado admitir.

Selene se encontraba en la sala de entrenamientos con seis de sus ex compañeros, entrenando con Fane y Česlav cuando vieron señas de alarma viniendo de un par de vampiros. Inmediatamente los siguieron hasta la sala de vigilancia para ver que estaba sucediendo. A esas horas del día, tres de la tarde, eran muy pocos los vampiros levantados. Por uno de los monitores vieron a Emily, la hija de Elise jugando con una muñeca, arrastrándola y haciéndola saltar por las paredes mientras se dirigía sin destino a ningún lugar. Sólo que no era ningún lugar. Todos, incluso los Cleaners, sabiendo lo que sucedería fueron en su búsqueda, primero tomando las armas que había en un estante fuera de la sala de vigilancia. Dejaron a los Cleaners atrás porque su alistamiento era mucho más prolongado que tan solo tomar un arma.

Para cuando se acercaron al lugar escucharon rugidos enervados y aumentaron la velocidad, por primera vez un grupo de vampiros se internó en las instalaciones de los lycans, en cuanto llegaron a la entrada, a la sala común se detuvieron en cuanto a lo que encontraron, un lycan había atacado a uno de los suyos. Un niño. Seguramente buscando retaliación por los infantes que los traficantes habían desaparecido. Vio a Michael que estaba con ella, examinándola mientras otros lycans peleaban por detener al que la había lastimado. Selene escuchó pasos detrás de ella y no hubo necesidad de voltearse para en menos de un segundo sentir una ráfaga de viento pasando a su lado y después ver a Emily corriendo a los brazos de Elise. Lo que sucedió a continuación sucedió demasiado rápido como para notarlo. Mientras Elise retrocedía con su hija en brazos hasta donde los vampiros, prefiriendo primero ponerla a salvo para después enfrentar a los lycans, Michael hacía eso, enfrentarse con el lycan que se le había tirado encima, directo a su sección media y seguramente dejándolo sin aire ganándole un par de segundos. Selene atenta a lo que sucedía levantó su arma y apuntó para ayudarlo por si las cosas se colocaban más peligrosas pero de repente escuchó un disparo justo a su lado e inmediatamente vio la mano del lycan volando en pedazos. Selene miró hacia donde había salido el sonido para ver a Elise atenta a lo que sucedía en frente y pasándole a su hija que aún se aferraba a ella fuertemente, tan concentrada estaba Elise con la pelea que ni siquiera se daba cuenta a quien le estaba pasando a su hija. Ausentemente Selene sin pensarlo demasiado la tomó de sus brazos mientras sentía que la niña se aferraba a su madre con más fuerza a medida que los rugidos continuaban. Escuchó un 'mami' de protesta pero Elise tan solo dijo 'Emily' en un tono frío y la niña dejó de querer volver donde ella, cuando Selene la acomodó mejor en sus brazos sintió algo caliente que fue apoyado en su espalda. Viendo como Michael era golpeado en la cara con la cabeza del lycan se dio cuenta quien había disparado antes, no había sido Elise como lo había creído, se fijó en las pistoleras de sus piernas mientras esta caminaba hasta donde estaba la pelea, una de sus pistoleras estaba vacía, Emily había tomado el arma de su madre y había disparado. Al igual que Elise había hecho Selene le llamó la atención al traficante de al lado pasándole a la niña al presentir que Michael estaba aún en más peligro, esta vez por parte de Elise, pero el traficante no la recibió inmediatamente y en esos dos o tres segundos que prosiguieron vio a Michael dudando en matar al lycan.

Michael se sentó en el piso tomando aire, ¿Qué le había pasado en esos últimos segundos? ¿Había perdido el control? Sus pensamientos fueron interrumpidos por pasos de botas de nuevo y en el instante que alzó la mirada para ver de donde provenían escuchó a varios lycans rugiendo –los lycans que le habían jurado lealtad a él hacía unas semanas–, al mismo tiempo que el sonido de la ráfaga del para ahora familiar látigo rompiendo el aire, sólo que esta vez primero dándole al piso y no al lycan inconsciente…o a él.

"Híbrido, quítate del camino que esto no es contigo." Le dijo fríamente al este estar directo en su dirección.

Michael sabía que los rugidos de los lycans al principio habían sido porque creían que Elise lo iba atacar a él, pero ahora al ver que no sería así rugían porque no veían con buenos ojos que fuera un vampiro el que fuera a matar a uno de ellos, sin importar los actos que había cometido. Al haber visto el látigo había dudado entre dejarla terminar lo que él no había podido o colocarse en su camino, pero aparentemente por sus palabras se encontraba en su camino. Al no moverse vio el látigo esta vez dándole al piso a escasos diez centímetros de sus pies. La hiperventilación en Elise le dejaba ver que en verdad estaba histérica por lo que había sucedido. Él también lo estaría si a su hijo lo golpeara un desconocido, para Elise esta vez no era tan solo la emoción de matar al lycan. Se concentró por un par de segundos en su cambio, esta vez el látigo a cinco centímetros, haciéndole arder la piel sin siquiera tocarlo. En cuanto sintió que volvió a su forma humana se levantó, y a diferencia de lo que le gritaba su razón de lo que era justo o no se hizo en frente del lycan que él mismo había intentado matar hacía cinco segundos, "Él tendrá lo que se merece." Le dijo y miró hacia la niña que ahora estaba en brazos de Selene, como cosa rara. Selene tan solo lo miraba a los ojos, ausente de la niña que la abrazaba como si se le fuera la vida en ello. Ella soportaba el peso de la pequeña en un brazo, en su hombro un rifle colgando y en esa misma mano otra arma aún humeante. Cayó en cuanta que lo que le había volado la mano al lycan había sido una bala proveniente de Selene. "Mejor ve y cuida a tu hija. Ella no tiene por qué presenciar algo así." Volvió a mirar hacia la niña y para su desconcierto vio a Selene girándose y marchándose con ella. Para que no tuviera que presenciar algo así. Eso no era lo que quiso dar a entender. Con ese movimiento Selene le dejaba saber sin palabras que debió de haber matado al lycan, pero que ahora Elise se encargaría. A Michael le molestó un tanto, de nuevo una vampira se encargaría de lo que él no podía. Recordaba a Selene encargándose de los lycans aquella noche mientras huían de las alcantarillas. Incluso de Abigail.

Elise miró tras de ella para ver a Selene dejando el lugar, volvió y se giró hacia el híbrido. "Ahora no lo tendrá que hacer." De reojo vio a un lycan a varios metros de ellos dando un paso hacia adelante. El mismo que la había golpeado a ella semanas atrás y al que le había respondido con el látigo.

"¿No deberíamos nosotros 'quedar en paz' por cada uno de los lycans infantes que ustedes han matado en estos siglos?" Gavin le dijo haciendo uso de las mismas palabras que ella le había dado. Había sido ojo por ojo.

"En verdad creen que voy a entregar a mi hija–"

"Ustedes han matado más de un infante lycan en todo este tiempo." La interrumpió.

Estaban locos si creían que ellos iban a darles a los tres niños vampiros que habían en el lugar solo para que pudieran empatar en su libro. Lo de ella había sido un golpe, no una vida para que se lo pidieran como si en verdad le estuviera pidiendo que se dejase azotar.

Michael gruñó frustrado con este mundo, una cosa más que agregarle a la lista, infanticidio. "¡No más vidas inocentes van a ser tomadas de aquí en adelante!"

"¡¿Por qué mierda te pones de acuerdo con ellos siempre?" Herbert dio otro paso hacia adelante, "¡Eres uno de nosotros, ellos no hacen más que despreciarte!"

Michael ni se giró hacia la voz, ya para ahora familiar con esa clase de reclamos. Rugió con toda la fuerza que tuvo y vio que espantó a la mayoría de personas en la habitación, el eco retumbando por varios segundos, "¡Porque esta vez tienen razón!" Le contestó varios segundos después y mirando a Elise, "Vete." Le dijo viendo como esta apretaba las mandíbulas, "Esto no se va a quedar sin saldar, lo prometo." Le dijo apurándola, la verdad lo único que podía hacer ahora era dejar esto en manos de ellos o de Corvinus. Michael sabía que la mayoría de los lycans no habían estado de acuerdo con lo del ataque a la niña, si lo hubieran estado todos se hubieran sumado al asalto. Ni él hubiera podido llegar a tiempo para detenerlos.

Elise miró a Michael a los ojos, estudiándolo y dándole a entender que confiaba en que cumpliría esa promesa, "Eso espero." Después de todo a diferencia de los lycans el híbrido sí parecía ser mejor que ellos.

Michael le asintió y un segundo después la vio marchándose, esta vez no haciendo segundos intentos de vengarse del lycan, los otros vampiros la siguieron. Michael se giró hacia los lycans allí presentes. "Sé que la mayoría de nosotros sabemos que lo que él hizo no estuvo bien, y ella estaba en todo su derecho de vengarse." Dijo, empleando una voz de autoridad que hasta hacía semanas había desconocido, la verdad ahora mismo sentía que estaba fingiendo al tratar de ser quien no era, un líder.

"¡¿Cómo puedes decir eso?" Arthur le preguntó, airado.

"¿No lo harías tu? ¿Si a tu hijo lo golpea un extraño no quisieras hacerlo pagar por eso?"

"¡Claro que sí!" le contestó, "¿Pero qué hay de todos esos niños que ellos han matado impunemente?" le preguntó con ánimos de venganza, no era justo que un lycan tuviera que pagar posiblemente con su vida por haber golpeado una mocosa vampira a que los vampiros no respondieran por los siglos que habían pasado desapareciendo a los infantes lycans, "¿Vamos a dejar las cosas así sólo porque estas pegado del culo de esa vampira? ¡Olvídate!"

Michael inmediatamente le rugió amenazadoramente, yendo hasta donde él y retándolo a que volviera a decir aquello. "No hables lo que no sabes." le dijo entre dientes y tras un par de segundos de sostenerle la mirada Arthur le bajó la cabeza. Y pensar que Arthur era al que ahora llamaban su mano derecha, no había duda que tendría que revelarlo de su posición, así fuera tan solo por dar una lección. "Lárgate de aquí." Le dijo despectivamente mientras le daba la espalda. Miró a los lycans enfrente suyo, "No es justo que las cosas se queden así, pero me temo que así se tendrán que quedar." Inmediatamente las voces de protestas se hicieron oír. "No es sólo lo que yo piense, sino también las razones por las que estamos aquí. Cualquier intento que se haga contra una persona de la raza opuesta será castigado con la muerte," les recordó, "de aquí en adelante no se pueden tener problemas con los vampiros. ¿Ellos quieren buscarles problemas a ustedes? Que lo hagan pero no actúen como ellos esperan. Cállenlos donde más les duele, en el orgullo, déjenlos parados con la palabra en la boca, no les pongan atención, no se dejen retar, porque eso es lo que–"

"¡No somos cobardes!" escuchó una voz gritando y varias proclamaciones de ¡si! con rugidos de por medio.

"No es cobardía lo que les pido implementen, es inteligencia." Pasó saliva de repente teniendo una memoria que lo dejó balanceándose de lo fuerte que lo golpeó, "¡No podemos actuar como los perros rabiosos que creen que somos!" Lucian había dicho esas palabras o algunas similares alguna vez. Se aclaró la garganta antes de continuar, "Pensemos en esto claramente, cuando hayamos derrotado a Marcus, ¿qué creen sucederá?"

"¡Los vampiros van a hacer a un lado el pacto!" Edward dijo saliendo desde la multitud.

"¡Exacto!" le contestó, "¿Y quienes llevamos las de perder? ¡Nosotros!" les dijo, sí, les podrían ganar en esa batalla pero en una guerra a largo plazo los lycans serían relegados de nuevo a la miseria y estos lo sabían, "¡Por eso debemos pensar antes de actuar! Demostrarle a Corvinus que somos de confiar desde ahora. Quien quita y después de la guerra de repente deja ir a sus Cleaners, a los que obviamente está poniendo en peligro y los reemplaza con nosotros. Lycans de confianza. ¿No estaríamos así más seguros? ¿No tendríamos más libertad? ¿No sería obvio que los vampiros no nos podrían ni tocar? No sé ustedes pero yo pienso mucho en mi futuro. ¿Quiero vivir escondiéndome como un perro? ¿O quiero estar tranquilo conmigo mismo?" Era obvio lo que la persona con tres dedos de frente elegiría y era a estos lycans más racionales a los que estaba apelando en el momento, pero también estaban esos demasiado acostumbrados a la guerra, guerreros como los traficantes de muerte a los que no le interesaría ir contra las reglas. "Se ha firmado un pacto de paz." Les recordó con un tono diferente y volviendo al tema en cuestión, "Tenemos que empezar a cambiar las cosas desde ahora. Sé que la mayoría de ustedes lo han hecho. No lastimaron a esa niña cuando pudieron hacerlo, y en el fondo es porque saben que está mal, y que en ellos, los niños estará el futuro de ese pacto." Por un lado sabía que sus palabras eran prácticamente plagiadas del mundo humano, por el otro no le importaba, "Mucho tiempo después de que nosotros sigamos con nuestros rencores ellos ni recordaran como solía ser este mundo." Todos los lycans callaron, por supuesto, unos lo miraban con odio, principalmente las manos derechas del que había derrotado. No vio que mas decir y decidió dar por terminada la que se había convertido en una reunión, "Jhon, Zacarías," les llamó, tan solo dos de las personas en las que había depositado su confianza, "Lleven al lycan a los calabozos. Corvinus probablemente querrá una reunión antes de dictaminar lo que le va a suceder."

"Lo van a matar."

Michael escuchó una voz, y se giró hacia esta, "Desde mi punto de vista, se lo merece." Le contestó. Instantes después volviendo a su habitación yendo por algo más presentable que vestir que tan solo el pantalón de su sudadera.

En la reunión cuando Alexander preguntó si había alguien que se opusiera a la decisión tomada nadie lo hizo. Michael ni siquiera discutió la decisión, mucho menos cuando en camino a esta sala le habían contado que el lycan no tan solo había golpeado a la niña, si no que también se había lanzado a ahorcarla y que ahí era cuando los demás lycans habían reaccionado. Más sin embargo sí levantó la mano para hacer una pregunta. "¿Cómo lo van a matar?" preguntó.

Elise vio a Corvinus estudiando a Michael con un brillo de interés en sus ojos. Ella habría pedido que le dejaran la muerte en sus manos pero sabía que no se lo permitirían, pero no se podía quejar, el animal iba a pagar. "Será ejecutado."

Michael la volteó a mirar, "Sí, de eso me he dado cuenta, pero quiero saber cómo." Le contestó, "Ustedes no me parecen la clase que le darían una inyección letal." Mas que todo se refería a la forma en que las cosas eran tratadas en su país, la pena de muerte.

"¿Inyección letal?" preguntó Elise, por primera vez maravillándose del ingenio del híbrido, "¿Podemos hacer eso? ¿Inyectarlo con nitrato de plata?"

"¿Qué?" Michael preguntó indignado en cuanto escuchó la emoción en su voz.

"¡NO!" Herbert se negó, Anna en esos días se encontraba en una misión de búsqueda de más lycans y él estaba a cargo. "¡Nadie se merece eso!" le dijo desde el otro lado de la mesa a la tal Elise, ¿o acaso a ella le gustaría que le inyectaran algo mezclado con un líquido UV?

"¡Yo no me refería eso!" Michael dijo defendiéndose e interrumpiendo, "Me refería a una combinación de barbitúricos que lo llevarían a la muerte de forma indolora."

Inmediatamente en la sala, por parte de los vampiros se formó un alboroto. Alexander estudió la situación por unos segundos. Los lycans no podían opinar mucho en el asunto, los vampiros querían hacerlo sufrir y Michael era la voz de la razón, de lo que era conveniente, humanamente. Alexander respetaba eso último, lo respetaba más de lo que dejaba ver. Michael le recordaba a su hijo, el que no se convirtió en inmortal, el que se negó a la ayuda que Marcus le quiso prestar. Hasta el último momento continuó siendo humano aunque el resto de su familia fuera todo lo contrario. Fue el único de sus hijos que apelaba a su razón cuando dudaba que hacer. Si lo hubiera escuchado las cosas tal vez no hubieran llegado tan lejos, pero había dejado que su corazón ganara la batalla, lo cual había sido un gran error. Y esta vez, tal como con su hijo, tenía que negarse a la petición de Michael, su descendiente aunque no tan directo. "Aquí queremos dar un ejemplo. Una muerte que no sorprenda a nadie, que no infunda temor sería inútil."

"¡Una muerte es una muerte!" Michael le contestó.

"Necesitas adaptarte a este mundo, muchacho. En este las cosas no funcionan como en el tuyo." Alexander le respondió no prestándole demasiada atención. "Las cosas aquí siempre se han hecho de una manera y–"

"Pues sí, mire que tan bien les ha funcionado." Michael le interrumpió con un tono de rabia. El discurso que le había dado a los lycans para el momento olvidado. Quería que el lycan pagara, pero había formas de hacerlo. La violencia era lo que tenía a este mundo como estaba.

Alexander vio a varias personas moviéndose incomodas en sus asientos, a los lycans, obviamente incómodos de que Michael estuviera utilizando esa actitud para con él, nada de respeto, temían que su actitud se fuera a ver reflejada con ellos, lo cual obviamente no era así. "Alístenlo, ya mismo. Yo mismo me encargaré de él. Será a puertas abiertas."

Michael escuchó eso y apretó sus mandíbulas de la rabia, "Así que usted no es solo el líder, sino también el verdugo." Le dijo, aun contra la decisión que se estaba tomando. ¿Estaban de vuelta en la época medieval? ¿Ahora iba a ver utilizar una guillotina o un apiedramiento en público, un fusilamiento o tal vez Corvinus con un hacha? El lycan de rodil…. En ese momento supo lo que iba a suceder. Recordaba a Selene de rodillas, dándole la espalda a la vampira y esta con una pistola contra su nuca.

"Muchacho, retírate." Alexander le ordenó sin siquiera darle importancia a sus palabras, para qué si tan sólo lo haría hablar más.

Michael un tanto sorprendido de que lo echara por exponer su punto de vista –aunque groseramente–, se levantó de su asiento, "La violencia no lleva a nada y usted mejor que nadie debería de saberlo." Le dijo antes de marcharse.

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Capítulo 45

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De nuevo en otra reunión, Alexander estaba hablando pero él no le estaba prestando atención. Selene había venido y eso era prácticamente lo único que podía pensar. Hacía una semana desde la última vez que hablaron, que discutieron. Pasaban un mes sin dirigirse la palabra y lo primero que hacían en el momento en que pudieron haber hecho cualquier otra cosa fue discutir.

Cuando estaba en la Universidad un buen amigo le había dado el que él creía era el mejor consejo, no importa cuán fea la pelea, siempre échate la culpa y discúlpate, si la mujer valía la pena que uno mismo se clavara el puñal en la espalda. Selene definitivamente lo valía, pero no se iba a disculpar, él tenía la razón. Aunque ambos hubieran hecho prácticamente lo mismo, él pidiéndole a los lycans por ella, ella enterándose y saliéndose de las casillas. Luego ella haciendo lo mismo por obtener un indulto para él, la única diferencia era que él no la había excluido de su vida desde el momento que llegaron sólo porque ahora era recibida en su bando, en su familia. Se dio cuenta de lo que hacía y se detuvo en cuanto vio que dos pares de ojos se dirigieron a la libreta en la cual ausentemente había estado haciendo garabatos, rayando con un lapicero sus páginas. Puros círculos y líneas encima, nada que tuviera sentido. Habiendo llamado la atención decidió que eso no podía suceder y trató de hacer eso, colocar atención. Sin poder evitarlo miró hacia ella, una mesa alargada, a un lado los lycans, al otro los vampiros. Selene a cuatro asientos por delante de él pareció sentir su mirada sobre ella porque vio que fue a girar su cabeza hacia atrás pero se detuvo y en vez de eso se acomodó de nuevo en su asiento.

Este día estaba resultando ser peor de lo que se había esperado. Era uno de esos días pesados mentalmente, en el que uno no podía pensar claramente. Por los días anteriores había evadido prácticamente cada pensamiento sobre ella. Pero no podía evitarlo inconscientemente, la había soñado…o no realmente. Estaba dormido y de repente su rostro había aparecido en sus sueños lo que lo había hecho despertar inmediatamente. La soñaba, la pensaba. Un rato después vio que una pregunta fue dirigida a ella y ahí sí inmediatamente prestó atención.

"He tratado pero no recuerdo nada." Le contestó a Alexander Corvinus. En verdad lo había tratado. Cada vez que se encontraba desocupada no hacía nada más que concentrarse en sus recuerdos pero nada, y la mayoría de las veces terminaba con un agudo dolor de cabeza.

Alexander le asintió a la traficante, "No importa de todas maneras, los recuerdos están en tu sangre."

Selene le asintió presintiendo que no sería nada bueno cuando Fane o quien fuera de los vampiros que iba a beber de ella lo hiciera. Sospechaba que iba a encontrar al menos un recuerdo de ella y Michael haciendo algo privado. El concentrarse en sus recuerdos y obtenerlos tan solo le daría una ventaja sobre los recuerdos que pasaría. Si no había recuerdos tan solo terminaría pasando prácticamente una historia abierta de su vida. Hasta hacía unos meses no había nada de lo que se hubiera avergonzado. "Estoy lista." Le respondió.

Alexander le asintió, "Bien, en tres días obtendremos tus memorias. Ya hemos esperado demasiado." Y la única razón por la espera era que había habido rumores que Marcus había estado en Europa de nuevo. Hacía unas horas le habían comunicado que había vuelto a partir, esta vez para América del Sur donde supuestamente había sido avistada Selene, tenían que esperar unos días para corroborar esa información. Lo que pedía de Selene era tan solo la prueba de su sangre, sus memorias. Y cuando obtuviera la locación de William aun no irían a buscarlo para moverlo, pero era imprescindible que esta información de su paradero se difundiera tan solo entre él y sus dos delegados. "Prepárate."

Selene le asintió. El prepárate en otras palabras tan solo quería decir que se sacara de la cabeza todo lo no relacionado al tema. Lo cual sería difícil, imposible. Hasta hacía unos meses no había nada de lo que se hubiera avergonzado. Era lo que había pensado hacía unos segundos y se tenía que rectificar, no se avergonzaba, no se avergonzaba de nada de lo que había hecho en su cabaña con Michael. Tan solo sería mejor que a él no lo percibieran como lo peor del mundo y que por eso quisieran matarlo. Ahora mismo como estaban las cosas era prácticamente asumir que el que se hubiera acostado con una vampira –que la hubiera manchado– sería otro peso más en su contra. Tras unos segundos de ver que Corvinus no proseguía vio que le estaba dando permiso para marcharse. Dejó la sala.

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"Perdone, señor, ¿podemos hablar un momento?" Michael le preguntó a Corvinus una hora y media después cuando la reunión se terminó. Mientras había estado caminando hacia él había visto que llamó el interés de varios inmortales, de ambas razas.

Alexander se giró hacia él, "Sí, definitivamente tenemos que hablar." Le contestó mirando hacia atrás, esperando a que todas las personas abandonaran la sala. Michael vio a Corvinus dirigiéndose hacia su sala privada y lo siguió, en cuanto estuvieron ahí lo vio hundiendo un botón sobre la mesa y este apagándose. Después de varias veces tener que atender a la sala de vigilancia para hacer turno sabía que acababa de apagar los sistemas de vigilancia de esa sala. Mejor, lo que tenía que decirle tenía que quedar en privado. Iba a empezar a hablar pero fue interrumpido.

"Ese comportamiento tan altanero que tuviste ayer no será aceptado de nuevo." Alexander era el más viejo de los inmortales, ahora prácticamente a cargo de todos. En toda su vida le habían mostrado respeto, este muchacho podía ser su descendiente lejano pero no tenía ninguna autoridad para cuestionarlo.

"Tan solo dije lo que pensaba." Michael le contestó defendiéndose, aunque sí podía ver porque lo tildaban de altanero. "En mi mundo todos tenemos derecho a una opinión."

"Ya no estamos en tu mundo. Que igual que este tiene sus imperfectos."

Michael se quedó mirándolo. Sí, ya se había aprendido la cancioncita de Selene de 'ellos los humanos, nosotros los inmortales.' La postura de Corvinus le daba a entender que esperaba total obediencia, "Señor, si no va a aceptar diferentes puntos de vista no veo como es que va a hacer para liderarnos a todos."

"¿Quisieras hacerlo tu entonces?" le preguntó con un toque de coraje, ¿detrás de eso había estado?

Michael se negó, "Créame que lo único que me interesa es que se haga la paz para así poder volver a mi vida."

"Un consejo muchacho," le dijo mientras iba a su silla y se acomodaba en ella, colocando los brazos sobre la mesa, "ya no perteneces a ese mundo y es mejor que te lo metas en la cabeza."

Michael le asintió, eso ya lo había pensado pero no lo iba a aceptar solo porque ellos se lo decían, tenía que experimentarlo él mismo. "Un consejo, señor," le dijo, imitando la misma familiaridad que Corvinus había tomado para con él, "este mundo se ha ido a la mierda por personas de mente cerrada." Vio que Corvinus tomó eso como un insulto hacia él mismo y Michael inmediatamente se negó con la cabeza, "No me refería a usted. Me refería a gente como Viktor. Mi punto era que hasta que no haga algo para juntar a las razas, unirlas de alguna forma no va a haber mucho cambio. Hasta ahora convivimos bajo el mismo techo y mire cuantas discusiones se presentan. Yo si estaba de acuerdo con la muerte del lycan….pero no como se llevó a cabo. Creo que tal vez un pequeño giro en cómo funcionan las cosas en este mundo podría hacer un gran cambio."

Escuchó atento las palabras de Michael, queriendo encontrar ambiciones escondidas pero no encontró, le hablaban con sinceridad. Recordó el discurso que le había dado a los lycans el día anterior, decidió centrarse en ese aspecto del joven que no creyó fuera a tener. "¿Y cómo propones que eso suceda?" le preguntó, muy al tanto que esta era la primera vez que venía a hablar en privado con él.

Michael se encontró sorprendido por la pregunta, "En verdad no sé." Le respondió pensando y luego algo se le vino a la mente, "Cuando todo esto se haya acabado tal vez implementando menos crueldad cuando alguien vaya a ser lastimado, darles otras formas de entretener su mente que no sea la guerra, tal vez cada uno de los lycans debería de escoger poder hacer algo que los beneficie económicamente así como lo hacen los vampiros con los humanos, pueden participar directamente en ello para así tener sus mentes ocupadas. El mundo humano con sus guerras y peligros como está es mucho más despreocupado y libre que este, y eso se debe a la variedad de cosas que hay por hacer y por la gente con quien compartir. Primero que todo se tendría que adaptar a la sociedad. No más guerra."

Corvinus le asintió, en eso estaba de acuerdo. "¿Qué me dices para unos planes más inmediatos? Digamos mañana."

.No hablaba en serio, ¿verdad? Michael se preguntó. "¿Tiene un psicólogo por aquí?" le dijo en tono de broma, Corvinus permaneció serio, Michael recordó que el hombre estaba liderando un batallón contra sus dos hijos. Sentido del humor sería lo último que tendría. "Lo mismo que dije cuando pedí la reunión de fin de año entre los inmortales recién convertidos." Vio que no transmitió la idea y se apuró a desenvolverla, "El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe, ¿verdad?" le preguntó creyendo que tal vez conocería la cita, pareció que no, aparentemente siempre había estado enfocado en este mundo, "Entonces debemos empezar con la gente que aun no ha sido corrompida, los recién convertidos, los niños, los que no tengan pruebas suficientes para aun odiar a la otra raza. Ahí es donde hay que enfocarse."

Según el reporte de año nuevo que los Cleaners le habían dado no habían sentido tensiones mayores provenientes de los inmortales reunidos con ellos, la situación había estado lejos de ser cómoda pero ninguno de los Cleaners había sentido la inminente pelea que amenazaba a explotar cada vez que habían miembros más antiguos de ambas razas alrededor. "Con los niños la situación se torna muy difícil. Hay que contar con que así hayan perdido a sus padres habrá gente a cargo que no dejarán que las dos razas se inmiscuyan. La diferencia de edades también podría ser un problema, ¿y además quien se haría cargo de una sala de niños de ambas razas? No, es muy difícil. Pero si apoyo la opción con los adultos."

"Las cosas podrían funcionar como un colegio, una guardería, sé que hay gente que se haría voluntaria a ayudar. Hay una muchacha Abby, es recién convertida, cuando hubo el problema con la hija de Elise ayer, estaba a punto de llorar por lo que le hicieron a la niña. Era una lycan, preocupándose por una vampira. Psicólogos también serían importantes. Imparciales, preferiblemente humanos. Los inmortales podrían ser criados como los niños de mi mundo, sin preocupaciones y–"

"Hablaremos sobre eso después." Le mintió, no queriendo decirle que ya estaba soñando demasiado. Una situación como esa sería imposible de manejar. "Ahora dime, ¿tienes algún plan para los inmortales que ya están aquí?"

Michael se sorprendió al ver el cambio de tema y comprendió que su anterior propuesta había sido denegada, "De hecho sí." Le dijo de nuevo viendo como llamaba el interés de Corvinus, "Puede ser peligroso pero señor, hay algo que creo podría ayudar de una forma y al mismo tiempo dejar ver cuáles son los inmortales cuya mentalidad es irremediable." En cuanto se detuvo Corvinus le hizo un gesto para que continuara, "Los traficantes de muerte entrenando a los lycans." Le dijo esperando la pregunta de que como se le ocurría. Y se le ocurría por una razón, los traficantes de muerte estaban entrenando a todos los vampiros, Selene le había contado que usualmente solo un puñado de vampiros se presentaba para empezar su entrenamiento como traficantes, los otros preferían la vida atenida. Ahora esa opción no existía y habían empezado un entrenamiento básico con toda su raza preparándolos para lo que se vendría, que podría ser solo Marcus, o después girarse hacia los lycans. "Hay una cosa que Selene me enseñó y en la que le doy la razón." Por supuesto que eso no se lo iba a decir a ella, "De nada me sirve toda mi fuerza y poder si no sé pelear, defenderme. Los lycans no saben defenderse, ellos tan solo hacen uso de la rabia y fuerza."

En ese momento Corvinus trajo algo que había notado a relucir, "Fuiste capaz de mantener una pelea contra Viktor, ¿cómo fue que tres vampiros te vencieron en aquel entrenamiento?" Había creído que el híbrido sería más fuerte, como Marcus era, pero también tenía que tener en cuenta que Marcus había tenido siglos de entrenamiento.

"Estaba en forma humana." Le reveló lo que solo él y Selene sabían, "Mi poder es mayor cuando me encuentro en la forma híbrida."

Corvinus le asintió y después miró a su reloj, al ver que Michael no continuó hablando, exponiendo sus ideas dio por terminada esa reunión. "La próxima vez si me vas a desautorizar en público hazlo educadamente."

A Michael le sorprendió el tan repentino cambio de tema y entendió que lo estaba echando, aún más cuando Corvinus se levantó y dio la espalda buscando unos papeles en una biblioteca, "De hecho señor, no he tomado el tema del que vine a hablar."

Corvinus levantó la cabeza, ¿no había venido a exponer sus puntos de vista? Se preguntó entonces a qué había venido. Dejó la carpeta que había tomado y se volvió a girar hacia Michael.

Viendo que tenía de nuevo su atención se apuró a hablar, "Es acerca de Selene. De su sangre."

Corvinus vio que su postura cambió a una de incomodidad controlada, "Continua."

No era fácil hablar de lo que se vendría. Había pensado en el tira y afloja que él y Selene tenían en cuanto a ayudar al otro, y aunque la había prácticamente mandado a volar porque quería ayudarlo con los vampiros, aquí estaba él, haciendo prácticamente lo mismo con Corvinus. "Hay recuerdos en la sangre de Selene que son privados y puede que lleven a que una vez más los vampiros le den la espalda."

Corvinus no preguntó qué clase de recuerdos, de sus recuerdos sólo había uno que le interesaba, la locación de su hijo William, "Los vampiros no la han aceptado aún, muchacho."

"Sí, pero…" se detuvo, no había necesidad de dar explicaciones, seguramente Alexander Corvinus sabía a lo que se refería y no le hacía preguntas. Iba a hacer su pedido pero fue interrumpido.

"Selene tiene que afrontar las repercusiones de sus actos, de un modo u otro. Créeme, en este mundo nada se queda sin saldar."

Michael se quedó mirando a Corvinus, aplicando aquel dicho de 'a palabras necias oídos sordos.' Así que decidió ir al punto una vez por todas. Sabía que en el fondo a Alexander no le caía bien Selene por todo lo que había hecho en su pasado y después prácticamente echarle toda la culpa a él, no solo de sus actos sino de los de todos los inmortales. "Puede ser." Le contestó, y luego continuó con algo que sería todo lo contrario a ese 'puede ser' "¿Sería mucho pedir que proteja a Selene de los vampiros?"

"Ya lo estoy haciendo, la mandé a convivir con los Cleaners. Y creo que tu y yo sabemos que eso fue demasiado. Nadie sabe lo que podría llegar a hacer."

"Selene puede que mate lycans sin remordimientos pero ella nunca le haría eso a un humano." Le dijo inmediatamente, si algo sabía era eso. Ella prácticamente se lo había metido en la cabeza con su plática de cómo podría llegar él a perder el control y como controlarlo.

"¿La estás respaldando?" le preguntó un tanto sorprendido al ver su actitud.

"¿Con las cosas que llegó a hacer? Nunca. ¿Con que quiero que usted la proteja más de las retaliaciones de los vampiros que se vendrán? Sí." Vio una mirada de interés en Corvinus y se molestó un tanto, "Con todo respeto señor, ella está aquí para dar sus memorias y ayudarlo con sus dos hijos. Sería en parte hipócrita que después de que usted consiga sus recuerdos la haga a un lado y le descarte como si nada. No sería nada más que otro ejemplo de que en este mundo ninguna vida es importante, todas son reemplazables. ¿Quiere continuar por ese camino?" No estaba controlando sus emociones, le estaba pidiendo un favor al mismo tiempo que lo acusaba. Empezó a respirar profundo, tratar de controlarse.

Selene no quería ayudar, quería matar a sus hijos, como todos los inmortales. No podía estar agradecido con ellos pero una vez mas no podía dejar de ver que Michael tenía un punto. Y que con todos los guerreros que ahora tenía en su bando por ahora él era el más importante y no podía ponerlo en su contra. Y todo esto por una mujer. ¿Acaso las cosas no cambiaban ni con los siglos? Al menos podría haber elegido una que valiera la pena. Por más que Selene estuviera de su lado aun tenía un muy bajo concepto de ella, además, sus actos no eran tan desinteresados como ella lo dejaba ver. Pero en los últimos minutos Michael lo había proveído con ideas interesantes y no del todo descabelladas, y pensaba sacarle ventaja a su mentalidad, "Espero que ella lo valga, aunque no lo creo." Le dijo, dejándole saber que la protegería de los vampiros si algo se presentaba.

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Capítulo46

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Estaba esperando en una de las salas de los Cleaners. Corvinus aparentemente sabía cómo tratar a su gente. El viejo jefe militar sabía que tenía que proveerles a sus humanos más leales cosas que para los inmortales eran innecesarias, en ese momento se encontraba sentado en el más cómodo de los sillones, en frente del televisor más impresionante que hubiera visto últimamente. Una monstruosidad que no parecía un televisor sino una pantalla de cine, a baja escala. Sillas reclinables masajeadoras, paredes en un azul desestresante poderoso, a los lados refrigeradores, una cocinilla, todos lleno. Los Cleaners seguramente pasaban bastante de su tiempo libre aquí. Corvinus los había incluido en sus planes desde el principio, este lugar, las instalaciones para ellos, el quirófano, el gimnasio… Por primera vez se preguntó cuánto les pagaría por hacer el trabajo tan difícil que hacían, debía de ser una pequeña fortuna. Miró el reloj, las siete y media de la noche, a las siete Selene solía estar lista cuando estaban en su cabaña, ahora tan solo esperaba a verla pasar para interceptarla antes de que fuera a su mundo. Quería contarle lo que había hablado con Corvinus el día anterior para que alguien más no se le fuera a adelantar y tomara por sorpresa.

El Cleaner que estaba sentado junta a él, el que justamente había operado hacía unas semanas y al cual había venido a ver como disculpa para ver a Selene se levantó y le dijo que era hora de su turno y se tenía que marchar. Michael le asintió y estrechó la mano. Irónico, era uno de los seres más poderosos, los inmortales le temían por igual, y los Cleaners lo trataban como si fuera uno más de ellos…aunque uno que otro con más respeto que el debido. Ni cinco minutos habían pasado desde que fue dejado solo cuando sintió pasos que se aproximaban al lugar, pero era algo extraño, estos eran demasiado livianos como para incluso ser una mujer y tras un par de segundos supo porqué. Era la niña vampiro. Esto no estaba bien, pensó al verla, incomodo, "¡Hola!" le dijo con el mismo tono de entusiasmo fingido que había utilizado con los niños que visitaban el hospital. No quería intimidarla, por si lo recordaba de lo sucedido con el lycan. La vio como si nada caminando hasta donde estaba él y deteniéndose justo en frente.

La niña vio al hombre bueno que la había ayudado cuando el lycan malo le había golpeado, "Me llamo Emily, ¿y usted?"

Michael vio la mano extendida y la tomó con recelo, mirando hacia atrás, si su mamá se enteraba de esto se formaría la de Troya, aun así le respondió, "Michael." ¿Que hacía por estos lados de las instalaciones? ¿Acaso no había aprendido la lección de no andar por ahí sin cuidado hacia donde iba? Es una niña, Michael se recordó, "¿Dónde está tu mami? Debe estar preocupada." Inmediatamente la niña se puso a reír, recordándole que no era más que eso, que aun no la habían echado a perder. Era pequeña, ojos verdes brillantes, cabello rojo encendido, piel sumamente blanca, a diferencia de su madre ella aún conservaba esa redondez en sus mejillas. Así de cerca era sorprendente el parecido que tenía con su madre. "¿Que es tan chistoso, Emily?"

Miró al hombre, "Nadie llama a mi mamá mami, solo yo."

Michael entendió porqué sería eso divertido. La niña conocía la seriedad de su madre, de los vampiros, que él le llamara mami debía de ser sumamente entretenido. "¿Oye, que estás haciendo aquí?"

"¡Alice! ¡Alice juega conmigo!"

Michael alzó las cejas, no entendiendo. Estaba jugando en ese momento y escondiéndose aquí, esperando que una tal Alice la encontrara, o había alguna humana llamada Alice que jugaba con ella en esta sala, "No veo a ninguna Alice." Le dijo haciendo como si mirara a su alrededor.

En ese momento la niña se sentó en el mueble, a su lado, "¿Juegas conmigo?"

Esto se estaba tornando extraño, "No creo que a tu mamá le guste."

"¡¿Por qué? ¡Tú eres bueno conmigo!" le dijo mientras miraba dentro de su maletín y empezaba a sacar sus juguetes.

Michael la vio colocando sobre el sofá una muñeca de trapo, un carro, una muñequita bailando ballet, un trapo viejo, un muñeco que no reconoció, una muñeca de cabello corto y rosado, otro que representaba a un adulto, ropas azules, estos dos últimos los había visto en posters en las salas de pediatría del hospital pero no recordaba los nombres. Aparentemente a los niños vampiros se les dejaba estar al día con el entretenimiento infantil del mundo humano, "Sí, pero es mejor que vuelvas a donde los vampiros." La niña continuó sacando juguetes que él no sabía cómo cabían en ese maletín. De un momento a otro esperando ver un cuchillo o una pistola de juguete pero no. "Allí deben haber otros niños que quieran jugar contigo."

Sacudió la cabeza, "Jhon y Kim, pero no les gustan las niñas, dicen que soy tonta."

Michael trató de esconder la sonrisa, "No les hagas caso, lo que pasa es que seguro están en una edad en que no les gustan las niñas."

"Yo sé que no les gustan las niñas."

"¿Y no hay nadie más que juegue contigo?" Le preguntó queriendo saber cómo era la relación padre/hijo en el mundo inmortal. Elise obviamente quería a la niña, pero eso era una cosa y la otra prestarse a juegos y cariños. "Tu mamá, tu papá, ¿un traficante?"

"Mi mamá esta cupada, mi papá murió, a los traficantes no les gusta cuando mi mamá me deja con ellos."

Michael le asintió, ¿porque no le sorprendía que el papá hubiera fallecido y que lo dijera así como si nada? Selene le había hablado de que a los traficantes de mas bajo rango o los que solo estaban empezando les ponían a hacer tareas mundanas y tediosas. Imaginaba que hacer de niñeras sería una de esas tareas. Iba a hablar pero inmediatamente sintió la presencia de Selene cerca y ella pareció sentir la de él porque pronto estaba entrando en la sala.

Selene vio a Michael en compañía de Emily, la niña inmediatamente escondiéndose detrás de este, asustada. "¿Qué estás haciendo aquí?" le preguntó sorprendida a Emily. La que se vendría si se daban cuenta que ahora la culicagada se había venido a meter a los cuarteles de los Cleaners.

A Michael le molestó un tanto el tono sumamente frío y distante de Selene para con la niña, con razón le tenía miedo. Aunque la recordase abrazándola buscando protección obviamente en ese momento la niña habría buscado protección en cualquiera. "¿Por qué te asustas? No es más que Selene." Le dijo, girándose hacia la niña. Emily no alcanzó a responder.

"Esto es en parte irresponsable, Michael. Los vampiros se enfurecerán cuando se den cuenta que Emily ha estado aquí contigo." Le dijo cansada, ¿acaso no podía tratar de ayudar con la situación un poco? "Vámonos, te voy a llevar donde Elise."

Michael se levantó del sofá pero no por las razones que Selene creería, en ese momento había sentido a Elise, y varios segundos después esta entró por la puerta, una mano en su pistola aún dentro de su pistolera.

"¡Mami!" la niña le dijo, "¡Estaba jugando con Michael pero tonta Selene no quiere dejarme!"

"¿Que te he dicho de respeto?" Elise le preguntó pero por la mayor parte ignorando sus palabras, fijándose más en los juguetes en el mueble mientras caminaba hacia su hija, "¿Cuántas veces te he dicho que no dejes nuestras instalaciones?" continuó, tono enojado, cansado, "Ya no estamos en Alemania." Iba a decir Ordoghaz, pero su hija nunca había vivido en aquella casa.

"¡Pues quiero volver a mi casa!" le dijo cambiando idiomas y en perfecto Alemán.

Michael no entendió lo que la niña dijo pero junto con Selene observó la interacción, ver a una mujer, una de las traficantes elite, siendo dirigida con tal ímpetu al menos era algo nuevo para él. Elise miró a la niña fijamente y le entre cerró los ojos, esta bajó la cabeza inmediatamente. Luego la vio dirigiéndose al mueble y volviendo a meter los juguetes en el maletín. En cuanto acabó cogió a la niña del hombro y la dirigió a la puerta, deteniéndose ante él por un momento, "Gracias….por lo del otro día."

Michael vio que le costó bastante trabajo decirle esas palabras y le asintió, sintiéndose fuera de lugar. "No hay problema." Le contestó, "Es un poco impresionante cuanto se parece a ti." Le dijo en tono amistoso, dándole a entender que en ningún momento quería problemas. Emily era la mini–mi de Elise. Elise le asintió aparentemente poco interesada y empezó a caminar, su hijita no.

"¿Podemos jugar otro día, con Alice?" le preguntó a Michael.

"Emily." Elise la llamó.

"¡Que ya voy!" le contestó, y continuó mirando a Michael, esperando una respuesta, "Te dejaré usar mi carrito."

Michael no pudo evitar la sonrisa que lo dejó aunque sabía que las otras dos mujeres presentes reprocharían su gesto. "Uno de estos días." Le contestó para que no creyera que la estaba rechazando, por supuesto que sabía que eso no sucedería. Cuando vio que ellas dos dejaron la sala y que Selene las siguió llamó su nombre, "Selene, ¿Podemos hablar un momento?"

Elise escuchó al híbrido y se detuvo en ese momento mirando a Selene sobre su hombro, "Česlav te necesita." Le dijo pues este le había preguntado hacía unos minutos si la había visto. Nadie deseaba estar junto a Selene, y todo este mes y medio ella se había estado entrenando o sola o con Fane, pero nada más fue que llegara Česlav para que Fane fuera rápidamente reemplazado….como siempre. Por primera vez se preguntó qué habrían hablado Česlav y Selene en cuanto se vieron por primera vez aquí. Para nadie fue un secreto que estuvieron más de dos horas encerrados, seguramente hablando. Pero todo el mundo conocía la historia interminable de Česlav y Selene y los que los conocían a ambos y ahora los veían entrenando diariamente y hablándose como si nada hubiera cambiado colocaba en duda el rumor de Selene teniendo algo con el híbrido.

Selene se detuvo en ese momento, sabía porque Michael se encontraba en la sala de los Cleaners, quería hablar con ella. Y ella necesitaba hablar con él. Le habría otorgado el tiempo si Elise no le hubiera salido con estas. Miró a Michael, "Después, ahora no tengo tiempo." Le dijo, al tanto de que Elise escuchaba que no se estaba negando sino posponiendo esa conversación. Vio una emoción cruzar por los ojos de Michael. Él muy bien recordaba quién era Česlav. Ella no le había comentado nada sobre la presencia de Česlav para no crear mayores problemas, pero asumía que ya sabía que él estaba aquí. Aunque tenía que admitirse que solo porque un círculo muy cerrado lo trataba con su nombre de pila y la mayoría de vampiros lo trataban con su apellido Adrik, podía no haberle dicho nada a Michael de su identidad.

Tan solo se había querido ahorrar los celos que de repente se vendrían con la presencia de Česlav aquí. Y también le estaba mintiendo a Česlav, o no mintiendo pero si reteniéndole información.

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Capítulo 47

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Michael se salió del dojo en el que tres lycans transformados lo estaban ayudando a entrenar, con estos podía utilizar lo que Selene le había enseñado y a su vez aprender más, sin tener que preocuparse si los iba a lastimar con cada golpe. Entró en el cuarto adyacente dentro de la sala de entrenamiento y sacó una bolsa de sangre del pequeño refrigerador y se dirigió con ella a una banca incomoda, todos sus músculos doliéndole en cuanto se agachaba. Desapareció la bolsa en un dos por tres y apoyó la cabeza contra la pared detrás de él, cerrando los ojos, esperando que los diez minutos de descanso pasaran, el lugar llenándose un segundo después con sus compañeros contrincantes. Pasados cinco minutos salió de la sala y se iba a dirigir al dojo que había estado utilizando cuando mas allá vio a Selene practicando violentamente con quien ahora reconocía como Česlav. Por semanas la había visto entrenando con el mismo traficante y nunca pensó nada de ello. Principalmente porque el hijo de puta la golpeaba tan duro que a veces creía que era uno de esos traficantes que querían matarla pero no lo hacían y preferían la escusa del entrenamiento para caerle a golpes.

Cuando Elise le dijo tres días atrás a Selene que Česlav la necesitaba fue la primera vez que se dio cuenta que el tipo vivía bajo su mismo techo lo cual lo llenó de dudas, Selene no lo había llegado a mencionar. Michael conocía así fuera de vista a todos los lycans, Cleaners y traficantes de muerte en las instalaciones, pero no a todos los vampiros. El día anterior había estado en la sala de vigilancia cumpliendo con su deber del día cuando Fane había entrado y desde la puerta había llamado el nombre de Česlav y dicho que lo necesitaba. En ese momento Michael se dio cuenta que llevaba por lo menos dos horas en la misma habitación con susodicho tipo. Michael trató de no reaccionar y un segundo después de reojo lo vio pasando, dejando la sala. Reconocía al tipo. Era el mismo que había ayudado a Khan y a Elise a atacarlo en aquel entrenamiento, el que le había dicho a Selene 'Puedes matarlo ya, Selene.' El que cada vez que lo veía o le hacía malacara o le sonreía despectivamente. Mmmmm. Nunca se había hecho una imagen mental de cómo el amante de la mayor parte de la vida de Selene lucía. Se lo imaginaba atlético, joven y guapo. Era atlético, Corvinus a él lo había llamado hacía unos días 'muchacho' a Česlav no se le podría llamar así, tal vez era la mirada dura o el mentón cuadrado, o ese aire de autosuficiencia que lo hacían parecer más como un hombre que un 'muchacho' tampoco quitaba que su rostro hacía contraste con unas cuantas canas en su largo y ensortijado cabello negro, lo cual asumía venía de su legado genético a que a un vampiro le saldrían canas solo porque sí. Los rasgos de sus ojos siempre verdes vampiro le daba a entender que era descendiente de Amelia, su rostro y acento le dejaban saber que era proveniente de Rusia o Eslavo. Tenía cejas oscuras enormes. La unión de todos sus rasgos le dejaba ver que el hombre era demasiado guapo para su gusto. Era un traficante de muerte, y tan altanero y orgulloso como Selene, podía ver porque habían pasado cinco siglos juntos.

Volviendo al momento Michael observó como Selene le dio una patada al hombre para acercársele, este respondiéndole al blandir un cuchillo al aire y sangre volar hacia el piso, Selene al parecer ni siquiera notándolo y cogiendo al hombre del cuello fuertemente. Este tomándola del brazo y pegándole en un pie para hacerla perder el equilibrio, inmediatamente girándola para que su espalda quedara contra su pecho y colocándole el cuchillo contra la garganta. Česlav sonriendo, Selene un tanto molesta mientras hacía contacto visual con él, había sido vencida. Česlav la soltó y Selene dejó de prestarle atención a Michael para continuar el entrenamiento. La vio conectando de inmediato su codo contra el mentón de él, este yéndose hacia atrás y sonriéndole a ella cuando esta se giró a mirarlo. Ese par estaban hechos el uno para el otro, les gustaba tanto el dolor como a él le disgustaba. Vio al hombre diciéndole algo y Selene asintió, luego recibió una toalla que le pasaba y la vio levantándose la camisa para limpiarse el estomago sangrante, la herida que él le había hecho con el cuchillo, aunque no era una profunda había sido lo suficientemente cerca como para hacerla sangrar pero nada más. Michael se fijó en el estomago de Selene, como se secaba el sudor y la sangre, como la herida ya se le había cerrado dejando ver sus músculos un tanto definidos, el estomago plano que él había besado y tocado, en el que había enterrado su cara por horas, la forma como se erizaba cuando le rozaba suavemente el costado con la yema de los dedos, la cintura en la que había tenido sus brazos alrededor. De repente vio a Česlav volteando la cabeza hacia él lo que le indicó que lo habían descubierto mirando fijamente e hizo contacto visual con él. Más de diez metros los separaban.

"Ojos al frente, híbrido." Le dijo en cuanto vio que parecía muy interesado en lo que Selene tenía por mostrar. Para ahora la legendaria atracción del híbrido hacia Selene ya era conocida. Y sus palabras no venían de un sentido de posesividad, nunca había sido posesivo para con Selene como para empezar ahora, sólo le molestaba que el híbrido se atreviera a siquiera entretener pensamientos con ella.

Selene estaba fuera de su alcance, eso era lo que el puto vampiro quería decirle y por supuesto que esas palabras lo enojaron, aún así su primera reacción –antes de cometer una indiscreción, echarle en cara que Selene ya había sido suya– fue mirar a Selene, quien le devolvió la mirada tanto como el frunciendo de ceño. En su vida había escuchado palabras así pero estas le sonaban familiares, probablemente alguien se las había dado a Lucian refiriéndose a Sonja. Vio a Selene dejando de mirarlo y colocándole atención a Česlav de nuevo y diciéndole algo, agudizó sus sentidos para ver si escuchaba qué pero en vez de eso escuchó a Česlav contestándole lo que ella le había dicho.

No, el híbrido no era uno de ellos, "Tiene que aprender su lugar." Le respondió a Selene, ¡Era un maldito lycan! ¿Cómo se ponía de acuerdo con él? Para ahora era obvio que en esos cuatro meses que estuvieron juntos ella se dejó contagiar por la naturaleza del cochino híbrido. Entendía que estuviera pidiendo por su vida por pura lealtad, ¿pero tenerle consideración? Eso era demasiado, no era más que un asqueroso lycan.

"El lugar de Michael es mucho más importante que el tuyo y el mío." Le contestó, para nada agradándole que lo quisiera humillar. Selene se giró y vio a Michael mirándola, este le alzó una ceja, lo que le dio a entender que la había escuchado y que lo había sorprendido con sus palabras. Por un momento no supo qué hacer, el entrenamiento se había dado por acabado en cuanto Česlav le pasó la toalla así que no tenía nada más que hacer ahí, por el otro lado, estaba Michael, y aunque sabía que no debía dejó el dojo para dirigirse a él, cruzando la línea invisible que dividía la parte de los vampiros de la de los lycans, y sabiendo que esto molestaría a mas de a uno pero no dándole importancia.

Michael estaba un tanto sorprendido de que ella sacara la cara por él, que no se apegara a la línea del plan de dejarlo que lo trataran mal tan solo para que no duraran de que ellos dos habían compartido algo juntos. ¿Era ese tipo de cosas las que le diría al concilio cuando pedía por su vida? De alguna manera se sintió contento por el gesto. Aún más porque lo estaba defendiendo ante Česlav.

Selene llegó hasta donde Michael pero no supo que decirle, acercarse era más para darle a entender que no estaba de acuerdo con Česlav, "¿Cómo va tu entrenamiento?"

"Mejor que el tuyo, supongo." Le dijo señalándole su estomago, la camisa manchada de sangre.

"No es nada."

"Yo nunca te hubiera golpeado así." Le dijo referente al entrenamiento.

Selene hizo contacto visual con él, "Lo sé."

Un momento de entendimiento silencioso, Michael le sonrió, vio las esquinas de la boca de ella subiendo un tanto. "Sabes, los lycans dicen que no me quejo mucho, a diferencia de lo que tu decías."

"No lo creo." Le dijo dándose la vuelta para dejarlo.

"Es verdad." Le contestó, de reojo viendo a Česlav ahora entrenando con otra persona y a Selene dejando la sala.

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Capítulo 48

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Selene había quedado de hablar con él, pero sabía que esta vez a ambos se les había hecho imposible. La última semana había sido larga y extenuante, con él teniendo que ir con otros lycans y vampiros a negociar unas armas de las cuales poco sabía. Explosivos escondidos en estrellas ninjas, gas encerrado en un disco el cual después de ser abierto hacia corto circuito quemando el gas acabado de esparcir, granadas, bombas, C4, dinamita, luces químicas. Rifles de largo y corto alcance. Diez lanzacohetes, ropa de pies a cabeza hecha de Kevlar para los Cleaners. Un ejército se le quedó pendejo a lo que ellos habían comprado esos días. Y pensar que más de la mitad de la munición sería utilizada en ejercicios. Ahora se encontraba en la sala de vigilancia, haciendo turno junto a seis Cleaners, enfrente de ellos sobre una pared monitores y más monitores de techo a techo y de extremo a extremo. Era sorprendente ver algunas de las cosas que había visto en ese mes, al menos las habitaciones privadas tan solo tenían micrófonos los cuales se activaban con palabras claves. No estaba listo para de repente empezar a ver una película casera triple equis con gente que conocía….o con lycans convertidos. Le faltaba poco más de media hora para acabar su turno cuando Selene entró, seguida por Česlav. Lo que le molestó. Una vez él le había preguntado sobre su vida intima detrás de las espaldas de Kraven, el nombre de un Česlav había sido mencionado mientras le daba a entender que habían sido amantes intermitentes por siglos. Una relación vacía, por lo que había entendido de sus palabras, más que su amante ella lo consideraba su compañero traficante. No entendía cómo podían pasar siglos juntos y no sentir nada por la otra persona. Y ahí era donde las dudas estaban empezando a surgir. Por la forma en que a Selene se le borró la diminuta sonrisa burlona de la cara y se tensionó en cuanto lo vio en la sala podía ver que sí debían de haber dudas, más.

Los mortales obviamente nunca le darían la espalda a unos vampiros, así que los cuatro asientos de la primera fila se encontraban desocupados, él se encontraba en la segunda, habían Cleaners a su alrededor y detrás, pero no enfrente. Selene hizo contacto visual con él, obviamente no ignorándolo, él la saludó y ella inclinó un tanto la cabeza para responderle. Por un lado quería ignorarla, pero por el otro, sería un idiota si lo hiciera. Así que hizo lo que probablemente ni ella ni Česlav se esperarían. Se levantó del asiento y caminó hasta donde ellos. Sentándose al otro lado de Selene, inmediatamente vio la mirada que el vampiro le mandó, una que le decía que era un impertinente y que tenía que guardar sus distancias, que no pertenecía allí pero lo ignoró, "¿Cuántos niños vampiros hay en este lugar? Emily me dio a entender que al menos tres."

"¿Estás haciendo una investigación, híbrido? ¿Planeas mermarnos los números?" Česlav inmediatamente le preguntó no pudiendo creer que se atreviera a acercársele.

Selene inmediatamente le giró los ojos, "Si quisiera hacer algo así no habría ayudado a Emily." Le contestó con poca paciencia, sintiéndose incomoda y a su vez sintiendo la molestia entre los dos inmortales para con el otro, "Ya se los he dicho, Michael no tiene interés alguno en mermar nuestra raza." Selene tras mirar por un segundo a Michael volvió su atención a los monitores en frente suyo. Michael hizo lo mismo y después de dos o tres segundos de reojo vio a Česlav sacando una memoria USB y después pasando uno de los archivos a esta. Hizo nota mental del nombre del archivo, para ver qué era lo que necesitaba estudiar. Luego apagó el monitor y sin despedirse siquiera de Selene dejó la sala. "Hay tres niños." Le contestó esta, odiando sentirse presionada por los vampiros incluso cuando estaba haciendo algo tan simple como teniendo una conversación.

Selene no despegó sus ojos de la pantalla para hablarle, así que él hizo lo mismo y volvió a mirar a la pantalla y no a su rostro. Lo cual era difícil. "Los lycans apartan a los niños al nacer, ¿Por qué los vampiros no hacen eso?"

Selene exhaló, pasando de un monitor a otro, "Las interacciones entre ambas razas son distintas. Mientras los lycans están ahí afuera esperando ser encontrados, nosotros estábamos en lugares con mucha seguridad. Los lycans no habrían podido entrar a Ordoghaz, al menos no el primer grupo enviado. Lo que habría dado tiempo de sobra para que no solo los niños si no todos nos marcháramos, si es que hubiera habido necesidad de hacerlo. Los lycans alejan sus niños creyendo que los están protegiendo, lo que no es más que un error. Usualmente los mandan con las lycans a los bosques….donde siempre alguien va a hacer algo que llamará la atención y las autoridades serán alertadas, y por consiguiente nosotros."

"Estuve investigando, no ha habido reportes de infanticidios en siglos…"

"En los últimos siglos la mayoría de los lycans son humanos convertidos. Traer a un niño a este mundo significa demasiado peligro, no solo para el niño sino también para la comunidad." Tuvo ganas de mirarlo pero se detuvo. "Según las historias antes se encontraban en manadas, ahora es sorprendente siquiera escuchar un reporte en el que se haga mención de un niño lycan. Si no estoy mal el ultimo asesinado fue hace más de medio siglo." Era irónico tener este tipo de conversaciones cuando debían de estar teniendo otras más serias. Recordaba cómo había terminado la última conversación que habían tenido, en una pelea. Y sabía que no era solo por la pelea que se sentía sumamente distanciada. Exhaló tratando de poner atención, no sabía como hacían los Cleaners y lycans cuando se encontraban en esta sala para hablar y al mismo tiempo colocar atención. Estaba descubriendo que ella no era capaz.

Cuando habían estado juntos se había abstenido de hacer una pregunta, decenas la verdad y sabía que ese no era el lugar pero preguntó. "¿Alguna vez mataste niños lycans?" inmediatamente sintió ojos siendo posados en su nuca, el no era el único que estaba esperando una respuesta, los Cleaners estaban colocando atención.

"No soy más que una asesina." Le respondió, no por primera vez sintiendo una punzada de rencor en sus propias palabras. No le importaba lo que los Cleaners fueran a pensar, no le importaba lo que nadie pensara, excepto por Michael. Llevaba meses preguntándose cuando le iba a hacer esa pregunta, siempre creyó que se la haría estando a solas y no con público. Sintió los ojos de Michael posados en ella y no pudo evitar mirarlo. Y tras ver la mirada que tenía, decepción, horror, tuvo que sacudirle la cabeza y sin palabras le murmuró un no. No, ella nunca le había colocado la mano encima a ningún niño. La única vez que tuvo la oportunidad no pudo. Viktor habría estado decepcionado de su asesina no tan perfecta. Exhaló, suponía que sí había un rastro de humanidad en ella al ahora pensar que tras haber conocido a Michael no podría hacerlo.

Michael le asintió, creyendo sus últimas palabras, viendo como sus ojos se oscurecían un tanto, como la vena en su garganta se tensionaba. No le mentía. Selene nunca le mentiría en algo así. Podía mentirle en cuanto a sus sentimientos, ocultarle información, pero no esto. Decidió cambiar un poco el tema, aprovechando que había tiempo, "Si es tan difícil para los vampiros procrear," Selene le había contado que no tan solo era difícil para una vampira quedar embarazada, sino también que eran propensas a los abortos, "¿como hizo una traficante de muerte para tener un bebé? Y más que todo, ¿porque decidió dejar ser traficante por un tiempo para dedicarse a un niño?" De hecho le había sorprendido sumamente cuando había visto el rostro de la niña, no entendía como una mujer tan fría y arisca podía ser la madre de algo tan inocente. También quería cerciorarse de que Elise estuviera haciendo un buen trabajo como madre, pero de seguro ese no era el tema para tratar con Selene.

Ella no podía hablar por las decisiones personales de Elise, y sabía que no debía de estar compartiendo cosas de este tipo pero no podía evitarlo, era tan solo para pasar cierto tiempo con él, además, cualquier cosa que le dijera de seguro estaría en el historial de Elise, accesible a todos ahora. "Sólo sé que cuando Amelia se dio cuenta del embarazo personalmente se comunicó con Elise para que se cuidara. Elise es una vampira fuerte, de nacimiento puro así como lo era su pareja. Su descendiente heredaría la fuerza de ambos, haciendo posible el fortalecimiento de la raza en un futuro." En otras palabras, y él eso ya lo sabía, era que cuando un vampiro mordía a un humano y lo transformaba parte de su fuerza se pasaba, no completa pero si algo. Con el tiempo, la raza se estaba degenerando con vampiros débiles transformando humanos y estos débiles a su vez transformando más. Por supuesto, eso tenía solución, un entrenamiento bien llevado, y siglos de práctica, pero los humanos de estos últimos tiempos no les importaban nada más que los placeres de la vida. Muy poco eran los vampiros puros que quedaban.

"¿No es demasiado pedirle a un traficante que tenga un bebé?" Michael leía entre líneas, cuando Selene había dicho que Amelia le había pedido a Elise que se cuidara lo que en verdad quería decir era que le había pedido que tuviera el bebé.

"…Ella no la hubiera tenido si no lo hubiera querido."

Michael supuso que sus palabras eran verdad, "¿Cómo lo hizo? ¿Dejó de ser traficante por esos nueve meses? ¿Qué hubiera sido traficante y que tuviera más resistencia que el vampiro normal la ayudó?"

"Estás lleno de preguntas." Le dijo ante la preguntadera que tenía, aunque a ella no le importaba, le recordaba los meses en su cabaña, donde solamente habían sido ellos dos.

Michael pudo ver que su comentario no era uno de molestia y le sonrió, "Aún eres mi maestra en este mundo." Le respondió y pronto añadió algo que iba para ambos, "No te voy a cambiar por nadie." Selene lo miró a los ojos por dos segundos, en su mirada pudiendo ver que no todo estaría perdido. Pero no estaban solos, si lo hubieran estado la estaría besando, así que dio una mirada rápida a las pantallas, "Entonces, ¿me vas a responder o no?"

Selene continuó mirándolo y le asintió mientras trataba de recordar de que estaban hablando, cuando lo hizo le respondió sus preguntas. "Sólo sé que Elise aceptó ir a América y someterse a una nueva prueba que Amelia creyó garantizaría que el embarazo llegara a su totalidad sin amenazar la vida del bebé ni de Elise."

"¿Qué tipo de prueba?" Preguntó al tanto de los avances que los inmortales tenían sobre los humanos al menos respecto a su compañía Ziodex.

"No estoy segura, la colocaron en un coma químico o algo así."

"¿Por nueve meses?" preguntó aturdido. Selene se encogió de hombros, probablemente pensando que quien debía de saber de esas cosas médicas era él y no ella, "Sabes, dicen que el mayor nexo entre una madre y su hijo se forma mientras está en el vientre…" Elise prácticamente se había saltado su embarazo, cosa que creía que a muchas mujeres humanas les gustaría hacer.

"¿Y que con los que adoptan?" Selene le dijo, sabiendo que Michael no tendría argumentos para ganarle esa discusión.

Michael se quedó mirándola, tenía razón, de nuevo vio algo en sus ojos que le hizo ver que su comentario no era enteramente para salirse con la suya sino para traer a la mesa las peleas amistosas que ellos solían tener. Le volvió a sonreír y la vio bajando la cabeza, a su vez viendo como las esquinas de sus labios subían un tanto. Esto definitivamente era una mejora de los últimos días. Recordaba los días despreocupados que habían tenido en su cabaña, cuando a veces al menos a él se le olvidaba que estaban siendo cazados. Se despertaría en la cama de ella, –tan lejos había llegado su relación como para que ella le permitiera acompañarla–, ya fuera desde la mañana anterior o él metiéndosele a la cama en medio de la tarde, usualmente harían el amor, luego entrenarían. Sólo una par de veces ella había permitido que el entrenamiento no fuera tan rigoroso, mezclado con besos y caricias robadas y bien intencionados manoseos. Se alimentarían de nuevo, estudiarían los libros de Tanis lo que recordaba durante una semana seguida había llevado a varias situaciones interesantes y luego volverían a hacer prácticamente lo mismo el siguiente día. Por esos dos meses que compartieron íntimamente Selene lo dejó acercar demasiado a ella, no solo físicamente sino también emocionalmente, lo había sentido. Y como se lo había dicho una vez, se atraían, estaban solos en una casa, viviendo los últimos días de sus vidas, por supuesto que si habían encuentros amorosos entre ellos estos serían explosivos. Y lo habían sido. Por eso es que no entendía como ella ahora lo hacía de lado, fingidamente, pero lo hacía tan bien como para ser capaz de ni siquiera dirigirle la palabra por un mes, ni siquiera tocándolo por un mes y medio. Él se estaba volviendo loco. Miró el reloj, faltaban cinco minutos para el final de su turno, "Gracias por haberme cubierto la espalda con el lycan." Por supuesto, se refería a que lo hubiera apoyado al dispararle a este, no quería ser malagradecido pero la verdad no había habido necesidad del disparo. Aún así le tenía que agradecer, había sido ella de todas las personas. Aún se preocupaba.

Selene sabía que lo que él estaba a punto de descubrir no le gustaría nada. "No fui yo quien disparó." No se podía tomar el crédito así quien lo hubiera hecho no la desmintiera.

La recordaba con el arma humeante en la mano…. "¿Entonces quien lo hizo?" preguntó confundido.

Selene no quería revelárselo, probablemente haría un drama de eso. Pero sabía que si no se lo decía la curiosidad le ganaría y buscaría en los archivos de video, "Emily lo hizo."

Michael tan solo se quedó mirándola atónito pero no obtuvo mayor respuesta, ¿La niña? ¡¿La niña de cuatro años le había volado la mano a un lycan? "¡¿Los entrenan desde tan pequeños?" preguntó sorprendido, en parte recordando la conversación con Corvinus de días anteriores, probablemente se había estado burlando internamente de que él fuera tan iluso.

"Usualmente se espera a que el vampiro tenga diez años, luego cuando alcanza la madurez es cuestión de ellos tomar una decisión en convertirse o no en traficantes." Claro, al Emily ser hija de Elise no podía asegurar nada, probablemente ella misma la había entrenado desde tan temprana edad, lo que incluso Selene encontraba un tanto mórbido….al menos lo de entrenarla con armas desde tan pequeña, con el entrenamiento físico no tenía ningún problema. "Lo único que puedo decir es que ella nunca había disparado un arma real, se quemó y cortó la mano cuando lo hizo."

"Bien, eso lo hace mucho más fácil de entender." Le respondió con ironía. Dios, este mundo en verdad estaba jodido. Vio como su comentario hizo que la postura de Selene cambiara, sin pensarlo llevó su mano hasta el brazo de ella, no la había ni rozado por una fracción de segundo para cuando ella lo evadió al retirar su brazo. Por los próximos dos minutos hubo silencio, "Sé que regresaste después de que te llevaras a Emily." Le susurró en un tono intimo, Selene había regresado para continuar cubriéndole la espalda.

Michael miró el reloj, tres a cuatro minutos para que su reemplazo llegara. Ellos dos eran los únicos inmortales en la sala, a nadie más le interesaba lo que se dijeran, pero aun así no podía decirle nada. No habían cámaras. Podía decirle todo lo que quisiera. Hoy habían avanzado dos pasos, mañana retrocederían tres. Se levantó del asiento y volvió al que había estado utilizando antes, el cual tenía su chaqueta encima, la cogió y se dirigió a ella de nuevo. Era su única oportunidad, oportunidad que no podía desperdiciar así a ella no le gustara, así estuvieran en público, sus sentidos aumentaron con cada paso que daba hacia Selene, mientras estaba pasando justo detrás se detuvo y posó su mano en su cuello suavemente mientras se agachaba, "Te extraño." Le susurró sin aire contra su oreja contraria, sus labios rozándole la piel, sus pulmones llenándose con el aroma de su cercanía, ella inmediatamente tensándose, él sintiéndose vulnerable al decir lo que iba a decir, "Extraño la cabaña, extraño nuestras conversaciones, que me dejaras tocarte, besarte, hacer el amor," tenía que decírselo, hacerle recordar por si voluntariamente lo había olvidado ya, "incluso nuestras tontas peleas y los entrenamientos, si fuera por mí todavía estaríamos allá." Michael la sentía estremeciéndose y su corazón latiendo rápidamente, apoyó sus labios justo debajo de su oreja y después volvió a hablar, "No sabes cuan celoso estoy de ese idiota." Le dijo refiriéndose a Česlav y se quedó en esa posición por tres segundos, rozándola con su nariz y respirando contra ella, si hubiera podido se hubiera quedado más tiempo. Tomando aire profundamente se enderezó de nuevo, con su mano por una última vez apretándole el hombro y después rozándole la espalda a medida que se marchaba. Ellos dos nunca habían compartido palabras de cariño, sospechaba que Selene se espantaría, y a él le espantaba la sola noción de acercársele y decirle algo bonito. Era Selene a la que le hablaba, fuerte, independiente, fría, Selene. Con sus palabras le daba a entender, que para él lo de ellos había significado mucho más que una alianza, una compañía, o solo sexo.

En cuanto se había acercado a Selene le había tomado todo lo que tenía no girar la cara para buscar los labios de Michael, pero se había contenido y luego le había empezado a hablar, su aliento tibio rozándole el cuello, sus labios la piel, el tono de su voz hacía algo en ella que no podía explicar. Lo único que podía hacer era quedarse ahí sentada, cerrar los ojos y fingir indiferencia, indiferencia que él sabría no existía. Tras un par de segundos de un nudo en el estomago Michael se marchó dejándola con los sentidos alborotados y nerviosa mientras continuaba mirando a los monitores, al tanto de que los Cleaners habían notado lo sucedido.

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Horas después Selene se encontraba con Česlav, habían estado entrenando y ahora estaban tomando sangre en una pequeña cafetería a un lado de la sala de entrenamiento. Ambos habían perdido un tanto de esta en el entrenamiento. Había algo que a Selene le gustaba de los entrenamientos con sus ex compañeros y eran que ellos no temían hacerlo lo más real posible, cuando con Michael el menor golpe que la tirara al piso él ya estaba haciendo un drama. Se miró la camisa que llevaba, manchada de sangre, así como también la tenía Česlav. "¿Recuerdas esa misión que tuvimos hace cinco siglos con Fane, cuando encontramos a esos niños lycans?"

Sentados en unas bancas, uno en frente del otro, Česlav miró alrededor a ver si alguien los miraba pero estaban solos, podía ver vampiros y lycans por igual afuera, pero no había nadie interesado en lo que se hablaba. "Sí, ¿porque?" le preguntó cerrando la puerta, lo que iban a hablar era del tipo de cosas que traía consecuencias si los traficantes de muerte se enteraban.

Selene sabía porque el nerviosismo de Česlav, pero no interesaba, no era como si ellos fueran a hablar de más. "¿Es eso lo único bueno que hemos hecho en todos estos siglos?"

Česlav había sido un novato para ese entonces, su primera misión real junto Fane y Selene, dos de los mejores nuevos aprendices de traficantes de muerte, entre ambos no tenían ni medio siglo de experiencia. Por supuesto que había estado emocionado. Esa emoción le duró por varios días mientras interrogaban y mataban lycans a lo largo del camino, pero rápidamente se acabó cuando dieron con una cabaña escondida a las afueras de un pequeño pueblo. Los tres se habían bajado de sus caballos a una distancia prudente, entusiasmados por el olor a lycan, habían sacado sus espadas y ballestas, y esperado. Acababa de anochecer así que les tocaría que esperar hasta más o menos a la media noche. Luego una muchacha había salido del lugar, dirigiéndose directamente hacia ellos, con el viento en el favor de los tres ni siquiera sabía lo que le esperaba. En cuestión de segundos la habían alejado lo suficiente del lugar para que sus gritos no fueran escuchados y había empezado la interrogación, sobre cuántos lycans habían, cuantas salidas, cuantas armas. La lycan les había dicho algo que les había helado la piel, trece niños. La lycan no era una niña pero tampoco era una adulta, estaba en el medio. Cualquiera de ellos la hubiera matado sin consideración alguna, pero a los demás….. Česlav había sido el primero en hablar ausentemente diciendo que no creía poder hacerlo. Fane y Selene lo habían mirado, midiendo su debilidad, en ese momento creyó que lo iban a obligar a matarlos a todos sólo para que dejara sus tonterías, pero luego Selene habló. Había dado tan solo un 'no' débil que años después se enteraría que provenía de haber estado pensando en el daño que le había causado ver a sus sobrinas muertas. Y que aún no se había hecho a la idea de matar niños. Fane los había mirado y les había dicho que él tampoco lo había llegado a hacer. Si hubiera habido un traficante de mayor rango entre ellos sabían que ni siquiera hubiera habido tiempo de dudarlo. La pregunta de Česlav –un tanto sorprendido de ver a unos asesinos acobardados–, fue preguntar entonces que iban a hacer. Fane siendo el más experimentado había soltado a la lycan amenazándola, diciéndole que en dos días volverían a pasar por ahí y si los encontraban los acabarían. Al final la habían dejado ir y marchado del lugar. El pensamiento de los tres había sido dejarlos ir en ese entonces para después matarlos ya crecidos, esa había sido la disculpa que cada uno se había dado. Y habían hecho un pacto de secretismo en cuanto al asunto. Ese incidente había sido pasado por alto en sus informes, "¿Cuántos de esos lycans ya habremos matado?" fue la respuesta a la pregunta de ella.

Probablemente no los habían matado con sus propias manos, pero si lo habían hecho otros traficantes. Lo miró no respondiendo.

"Si eso hubiera ocurrido recientemente, ¿los hubieras matado?" preguntó, con veinte años de tan solo entrenamiento había sido una traficante recientemente nueva. Para ahora había hecho tantas cosas que dudaba algo le causara pena. La única gratificación que había recibido de matar lycans era la venganza, Selene no era la clase de vampiro que se había enlistado solo porque era una sociópata, pero el tiempo cambiaba a la gente.

Una cosa era lo que haría ahora tras saber que toda su vida era una mentira, pero otra era lo que habría hecho hacía seis meses. "Sí." No iba a mentir. Hasta hacía cinco meses ya había estado demasiado acostumbrada a matar, era algo normal. Tal vez hubiera dudado por unos momentos pero eso no la habría detenido. Sintió la mano de Česlav en su rodilla y lo miró a los ojos solo para verlo acercarse y besarla, su corazón disparándose, el estado en que Michael la había dejado y la sangre en sus labios fue lo que le hizo responderle al masajear sus labios contra los de él por varios segundos, la intensidad aumentando hasta que cayó en cuenta de lo que sucedía y donde estaban, principalmente con quien. Selene se separó pero no mucho, "¿Por qué?" le preguntó al tanto de que no estaban totalmente solos y luego movió su pierna para que él dejara de subir su mano por su muslo interno. Česlav dejó su pierna y ella llevó su mano contra su hombro para alejarlo pero él la tomó de la muñeca y la haló hacia él volviéndola a besar. Esta vez no se resistió, Česlav era Česlav y ella no le era totalmente indiferente. Sin pensarlo esta vez le respondió, el contacto suave de sus labios, su lengua, su respiración contra su cara, ambos levantándose para poder rodearse, cercanía. Lo extrañaba, pero más que extrañarlo como amante lo extrañaba como la persona que siempre había estado ahí para ella y que una vez que se enterara de la verdad de lo sucedido con Michael la odiaría. Pronto sus sentimientos se intensificaron en cuanto empezó a pensar en Michael, lo besó aún sin menos reservas, imaginándose que era él, su contacto, su aliento, su necesidad. En un par de segundos se encontró sin aire y por eso de un momento para el otro volvió a la realidad, el besó se terminó y labios le empezaron a recorrer el cuello, ¿pensaría Michael también en ella cuando se encontraba en situaciones como estas con la lycan? ¿Con otras lycans? Se quejó cuando sintió colmillos introduciéndose dolorosa y placenteramente en su piel y en ese momento sí lo hizo alejar empujándolo de los hombros hacia atrás. Esa era una de las sensaciones que en su cabaña había anhelado Michael pudiera provocar. Y no era justo para con Česlav. Aunque en el último siglo y ahora lo de ellos solo fuera sexo. Pero lo respetaba, lo respetaba como para no poder siquiera querer continuar ocultándole la naturaleza de su relación con Michael. No quería ser desleal ni con él ni con Michael…..

Česlav sabía que no debió de morderla, no en un lugar con tan poca privacidad, la vio pasándose las manos por la herida tratando de limpiarse mientras la sangre le seguía corriendo abundantemente, su camisa oscura tornándose aún más oscura alrededor de su cuello, y clavícula, oscura y brillante, la sangre continuó su camino, la vio bajando por su pecho, el estomago, manchándole los pantalones. La miró y los ojos de ambos se tornaron azules en el momento, se remojó los labios buscando los últimos vestigios de su sangre y la vio mirándole la boca. No pudo dejar de sonreírle y sabía que nada mas entre ellos sucedería, no hasta que estuvieran en un lugar más privado. Recordó la pregunta que le había hecho antes de besarla y haciendo un esfuerzo por no lanzársele encima se volvió a sentar en el lugar que había estado ocupando con anterioridad, "Porque sí." Le contestó, "¿Desde cuándo debe de haber una razón entre nosotros para esto? ¿Para acostarnos?" preguntó apretándole el muslo. Habían estado en una relación duradera por cuatro siglos, luego las cosas no habían funcionado pero seguían siendo más que compañeros traficantes o compañeros de cama de vez en cuando. Hacía casi cuatro siglos desde que había sido trasladado al coven de América pero sus visitas a Ordoghaz solía juntarlos tras décadas de no verse. Al principio nada sucedía, luego una vez decidieron que querían volver y lo hicieron, por otros cincuenta años, y así empezó su tira y afloja, hasta que dos siglos decidieron no regresar y tan solo disfrutar de la compañía del otro cuando les pareciera. Desde ese momento nada mas era saber que ella estaba cerca para a los diez minutos estarla buscando con necesidad, unos minutos después la tendría contra una pared, o en su cama, muy pocas veces negándose y siempre entregándose tan intensamente como él. Le encantaba el sexo con ella. "Además, ahora no tenemos a Kraven para tener que estarnos escondiendo y cuidando. Podemos echarnos un buen polvo en su nombre."

Selene no le respondió por varios segundos, queriendo aclarar su cabeza, la sed de sangre. Se arrepentía de lo sucedido, o no lo hacía. Estaba confundida, le sacudió la cabeza ante su respuesta, lo había dejado hablar de más, "No," le dijo refiriéndose a las razones que le estaba dando, "¿Por qué conmigo? Estando las cosas como están….los rumores." Selene no podía negarlo, se encontraba tentada. Por los dos últimos siglos había tenido un arreglo mudo con Česlav, no había derechos, demandas, responsabilidades, posesividad ni nada de romance, y sentimientos. Selene sabía que en esos últimos tiempos él a veces tomaba una que otra amante al mismo tiempo que a ella y no le interesaba. Había visto a Michael dándole un beso a una simple lycan y se había sentido celosa...herida. Por eso ahora mismo le sonaba bien dejar de ser esta mata de sentimientos en la que se había convertido en los últimos cinco meses. Volver a tener deslices con Česlav, Michael y ella ya no existían….a pesar de las palabras que le había dado hacía unas horas. ¿Qué tan reales podían ser sus sentimientos si mientras supuestamente la extrañaba andaba con otras? ¿O acaso quería esto con Česlav para así retribuirle a Michael?

¿Eso era lo que le preocupaba? Česlav tomó otro sorbo de su bolsa de sangre y después le hizo un gesto con su mano para que no pensara en ese tipo de cosas, "Sé que nunca fuiste amante del híbrido." Era Selene, la que detestaba a los lycans, ¿Cómo se iba a meter con uno? La repulsaría, lo odiaría.

Selene lo estudió por un momento buscando dobles intenciones y no sacándolo de su error. Su atractivo era muy diferente al de Michael, donde los rasgos de Michael eran toscos los de Česlav eran más delicados. Donde el rostro de Michael conservaba parte de su inocencia el de Česlav, con su mirada segura, tan solo mostraba cuan presumido era. Y tenía todas las razones para ser presumido. Era de nacimiento puro, integrante del concilio y uno de los mejores traficantes de sus tiempos. El compartía su pasión por la destrucción de los lycans. Su primera vez había sido tras matar a un lycan, con la atracción que sentía para con él y las ganas de experimentar. Entre otras cosas de paso arruinándole a Kraven las ansias que tenía de ser su primero y único. Viktor no le había reprochado su elección de pareja, de hecho le había complacido, nacimiento puro de una de las primeras familias vampiras, miembro del concilio, traficante de muerte, "Maté a Viktor." Le dio otra razón por la cual no debía de estarle prestando la atención que le estaba prestando. Y esto tampoco era justo para él, en el momento que se diera cuenta que había dejado a Michael tocarla en ese momento Česlav no le volvería siquiera a dirigir la palabra, en el mejor de los casos.

Podía ver la validez de las razones que la llevaron a ello, él mejor que nadie la conocía y como se sentía por su familia. Sabía que muchos lo habrían matado por menos, como poder, "Selene," volvió a deslizar su mano desde su muslo hasta su rodilla, apretándola, "sabes el lazo que compartimos y también sabes que me quiero acostar contigo." A él no le importaba que hubiera matado a Viktor. La verdad ya estaba harto de la guerra, y si perder a los Mayores era lo que debía de pasar para tener una vida tranquila no era mucho precio a pagar….pero primero se debería de acabar hasta con el ultimo lycan. Odiaba la idea de la paz con estos pero esa idea no había provenido de Selene así que no la culpaba de nada. La miró a los ojos y pudo ver el toque de deseo familiar en ellos aunque no la cantidad que sabía podía llegar a estar ahí, "Vamos a mi habitación…" le pidió.

Sintió que el estomago se le encogió, y se preguntó si las cosas estuvieran bien con Michael aún se sentiría tentada por Česlav. Sabía que no, lo quisiera o no quisiera aceptar lo que ella y Česlav tuvieron en el pasado ya se había quedado atrás mientras aun continuaba encaprichada y hasta ilusionada con Michael. Selene apoyó la cabeza contra la pared justo detrás de ella, no sabiendo si sonreír o no, las ironías de la vida, Michael probablemente se estaba tirando a la lycan esa, y ella aquí estaba pensando en traicionarlo ante una proposición a la que no se habría negado en otras circunstancias. 'Te extraño, extraño la cabaña, extraño nuestras conversaciones, tocarte, besarte, hacer el amor.' Su corazón se aceleró, escuchó sus palabras como si se las estuviera volviendo a decir. ¿En verdad habría tocado a la lycan? Se preguntó no por primera vez, no lo creía tan cínico como para jugar ese juego.

Česlav la vio pensándolo, "Las únicas veces en que me has rechazado es porque has estado con otro cuando aparezco." Le dijo, aunque esas circunstancias las podía contar con los dedos de una mano. Era hasta interesante ver cuán integra era Selene, lo rechazaba cuando estaba con otros ni siquiera pensando que a esos otros no les interesaría en lo más mínimo que ella anduviera con otro al mismo tiempo. Él por respeto hacia sus compañeros no le pedía a ella que 'los traicionara.' Tan solo la dejaba tranquila. Ahora dudaba que alguien más que él quisiera estar con ella, "¿Acaso los rumores son ciertos y andas revolcándote con el asqueroso híbrido?" se escuchó preguntando, después de seiscientos años fue la primera vez que le hizo un reclamo en cuanto a su vida sexual.

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Capítulo 49

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Česlav era el encargado de la vigilancia en las instalaciones de los vampiros y por eso muy bien sabía que en su habitación no habían dispositivos así que cuando ella le dijo que tenían que hablar le asintió.

Česlav era de los vampiros más leales, no dudarían de él. Lo siguió a las instalaciones, notando como todos los traficantes de muerte la miraban como si no debiera de estar ahí. Así como la habían mirado antes de que la pasaran a donde los Cleaners.

Khan y Hood se les pararon enfrente en cuanto vieron lo que estaba a punto de suceder, las agallas de Česlav, "¿Te la vas a coger después de todo lo que ha hecho?" Khan le reclamó preguntándole a Česlav e ignorándola a ella.

Česlav conocía a Selene muy bien, sabía que ahora iban a hacer de todo menos coger, Selene quería hablar de algo, "Eso no es asunto tuyo." Le dijo molesto, iba a volver a proseguir pero Khan se volvió a interponer.

"¿Acaso ya no eres leal a nosotros?"

Le quitó a Khan de encima la mano que había colocado en su hombro. "Esto no se trata de lealtad, Selene y yo necesitamos tratar unos asuntos."

"¿En la cama?" Khan le preguntó sintiendo cada vez mas disgusto.

En ese momento Fane se aproximó y vio lo que estaba a punto de suceder, "Vamos Khan, deja los celos de lado que ya para ahora todos los que se llegaron a acostar con Selene se deben sentir relajados de nunca haber sido su favorito." Inmediatamente Selene lo fulminó con su mirada y fue a decir algo pero la interrumpió, que ella abriera la boca tan solo causaría que esto empeorara. "Conoces a Česlav," le dijo colocándole una mano en el hombro y apretándoselo, quería llamarle la atención a que a ellos probablemente les convenía dejar suceder lo que fuera que fuera a suceder. Khan tan solo estaba hablando por el simple rencor.

Česlav cogió a Selene de la muñeca y pasó de lado a los tres traficantes, un segundo después colocándose detrás de ella, quien sabía y decidían darle el puñal por la espalda. Antes de entrar en la habitación se fijó y vio a los vampiros al final del pasillo asintiéndole, la mirada de Fane se lo dijo todo.

La puerta se cerró y Fane le dio una palmada a Khan en el brazo, lo acababa de convencer que dada la relación entre ellos Česlav era el mejor para sacarle algo a Selene.

"Ella estaba sangrando y él olía a su sangre, Fane." Le recordó, "Dudo que los planes de Česlav ahora consistan en sacarle algo a Selene, mas en metérselo."

"Lo que sea. Selene está sola en todo esto y si hay una persona a la que ella ha querido y en quien puede confiar ese es Česlav. Puede que no le diga nada hoy o mañana, que solo necesite compañía, pero ten por seguro que Česlav le sacará información, y cuando lo haga si algo le disgusta nos lo dirá."

"Ella es todo menos estúpida." Le quiso abrir los ojos.

Eso era verdad, "Si Česlav bebió de ella –y sabemos que lo hizo–, en unas horas estará teniendo sus memorias, las cuales podremos utilizar. Si ella nos ha traicionado con el híbrido Česlav se dará cuenta y eso le dolerá en el ego y acudirá a nosotros." De eso no le cabía duda. Estaba seguro que la lealtad que Česlav le había manifestado a Selene en los últimos seiscientos años iba a ser probada en ese momento. Le había advertido a Selene hacía mucho, se merecía a alguien mejor que Česlav. Česlav podía aún quererla pero en este asunto no metería sus manos al fuego por ella. Era un extremista de su raza, que Selene se hubiera dejado tocar por el híbrido sería rebajarse de la peor manera, y Česlav nunca la volvería a ver igual.

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"Has convertido a todos tus amigos en enemigos, ¿siquiera lo vale?" le preguntó girándose hacia ella y viéndola sentándose en el mueble así que caminó hasta un asiento y lo trajo hasta ella, sentándosele en frente.

"Viktor mató a mi familia." Le dijo exhalando, "Juré no cruzarme de brazos."

Česlav conocía bien la historia, de memoria, "Sí, ¿pero Viktor?" ellos no habían tratado el tema desde que se encontraron en las instalaciones. Lo único que hacían era entrenar, ni siquiera hablar. Todo lo que habían podido hablar lo habían hablado en cuanto se encontraron aquí. Ella no le había dicho si se había acostado con el híbrido y él no le había preguntado porque no lo podía ver sucediendo.

"Ser Viktor no lo hacía menos inocente. Yo no lo maté porque me estuviera acostando con Michael."

"Lo sé."

Selene hizo una pausa y lo miró fijamente a los ojos, "Yo….." ¿Por qué iba a decirle esto? Se inclinó y con su mano le limpió la mejilla de los rastros de sangre que había en esta. Česlav era lo único que había valido la pena y que había llegado a ser verdad, podía no ser la persona más emocional del planeta pero le dolía la idea de despedirse definitivamente de la amistad que había entre ellos. "Tú has sido la única cosa tangible que he tenido en estos seiscientos años. Creí que Viktor lo era pero no es así, yo–"

La interrumpió, "Por eso es por lo que no te hubiera podido matar si nos hubiéramos encontrado allá afuera, Selene. Tú también has sido lo único que se podría considerar normal que he tenido." ¿Era extraño querer a alguien pero no quererla lo suficiente como para querer pasar el resto de su vida con ella, siendo fiel?

Le asintió, "Yo tampoco te hubiera podido matar." Le contestó, el pecho cerrándose. "Estoy cansada de toda esta mierda." Česlav vio sus ojos humedeciéndose y se le sentó al lado. No sería la primera vez que la vería llorando. Sintió el brazo de Česlav pasando por su espalda y se cambió de asiento.

A Česlav le extrañó su gesto, "Supongo como te debes de estar sintiendo por todo lo que sucedió con Viktor, y conociéndote también me imagino que has estado aguantando tus emociones por todos estos meses, lo que también sé no es nada bueno."

"Yo, yo, te aprecio, Česlav," le iba a decir que lo quería por estar aquí con ella pero ya ni siquiera podía decirlo. No hacía ni seis años le había dicho que lo amaba, ¿por que venía a dificultársele un término más suave ahora? "Por lo que fuimos, por lo que aun hay entre nosotros."

Le tocó la rodilla, solo que esta vez lo hizo respetuosamente, no como hacía un rato, "Yo también te aprecio, Selene. Lo sabes."

"Me vas a odiar por esto." Le dijo exhalando, un nudo formándose en la garganta. Estaba a punto de echar a perder la única relación verdadera que había tenido en seiscientos años. Ella no había pensado en él ni una vez mientras se acostaba con Michael, y ahora que se lo iba a admitir la perdida de esa relación le dolía.

Hasta hacía poco no hubiera habido nada que ella pudiera hacer para que le diera esas palabras, ahora solo había una razón, le frunció el ceño no queriendo aceptarlo, pero la verdad sólo una razón para esas palabras permanecía, "¿Te acostaste con el híbrido?" le preguntó de frente. Tras dos largos segundos Selene le asintió, sin bajar la cabeza. Sin sentirse apenada por el hecho. "¿Qué?" le preguntó inmediatamente levantándose del asiento y limpiándose de la cara la sangre de ella que podía tener encima, sangre, "¿Bebiste de él?" Otro asentimiento.

Selene vio a Česlav desapareciendo hacia el baño inmediatamente y cuando volvió a aparecer lo hizo sin camisa y con la cara mojada, sus manos también. ¿Que se había estado esperando?

La decepción y el enojo que estaba sintiendo era tanto como para poder controlarse. No entendía, no entendía como la mujer que odiaba a los lycans, que había matado y torturado a cientos, a la que le daba asco esos animales se había dejado tocar por uno, "¿Qué putas estabas pensando?" le reclamó al verla aun sentada, qué esperaba para largarse él no lo sabía.

Al escucharlo Selene inmediatamente sintió que el peso de todas sus acciones se le vinieron encima. Ya no quería pelear mas contra todo esto, sacar excusas nada, tan solo había pasado, todo tan solo había pasado. Ya solo quería que todo terminara, la situación con los vampiros, con los lycans, con Marcus y William, con Michael. Quería desaparecer. Dejar que todo la pasara de lado sin siquiera enterarse o importarle. Que no le respondiera debía de ser peor. Le mantuvo la mirada, sin palabras diciéndole que no se apenaba ni arrepentía.

"Si tan solo necesitabas una revolcada debiste de haber buscado a si fuera a cualquier humano." ¿Cómo se había atrevido a besarlo a dejarlo beber de ella cuando se había dejado tocar de ese animal? Del asco escupió al piso. Como Selene le había podido hacer eso? "¡Lárgate! ¡Me das asco!" ¿Cómo se había atrevido? Ella mejor que nadie debería de darle asco el prospecto de dejarse manchar por un cochino animal. "¡Que te largues!" le dijo en cuanto vio que ni se movía.

Selene lo vio caminando hacia la puerta y abriéndosela. "Česlav yo–"

"Cállate, no eres más que una traidora, una cochina." La interrumpió, "O te largas o te juro que te saco."

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Capítulo 50

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"No." Le contestó a Corvinus que en ese momento le preguntaba si tenía algún problema con darle sus memorias.

"¿Estás segura que no hay nada que quieras compartir antes de que tome tu sangre?" volvió a preguntarle.

Selene le sacudió la cabeza, "Nada que comprometa esta operación, el resto tan solo son asuntos personales."

Corvinus se sentó y le extendió la mano mostrándole el asiento para que hiciera lo mismo, "Estás al tanto de que toda tu vida quedará expuesta ante mí…." Una cosa era que le fuera a dar de su sangre a Fane, Anna y Michael, y otra cosa era él, él si tenía la habilidad de poder manejar los recuerdos, no sería tan solo una sucesión de imágenes confusas de su vida como para los demás.

"No le estoy escondiendo nada." Le dijo con terquedad.

"A mí no, pero a los vampiros sí." Le respondió, "Puede que a ambas razas les haya dado libertad para que lleven sus asuntos, pero no soy tonto. Sé lo que los vampiros te han propuesto para lograr su perdón, y no sólo consiste en que me ayudes a capturar a Marcus." Ella no dijo nada, "¿Qué piensas hacer cuando llegue la hora de matar a Michael?"

Entonces el viejo si estaba al tanto de todo, o de casi todo, en estos lugares había mucho secretismo como para ella también estar al tanto de ellos. "No estoy conspirando contra él, al contrario, estoy implorando para que también se le perdone la vida." Le explicó, aunque no con profundidad, él ya debía de saberlo.

"Hay algo que nunca pensé de traficantes como tú y es que fueran ilusos." Ella lo estaba siendo, a Selene nunca la dejarían formar parte de la comunidad como lo había sido antes, y tampoco dejarían que el híbrido se saliera con la suya, en este caso, su vida.

"Yo no–"

"Michael vino con una propuesta hace un par de días," le dijo interrumpiendo la respuesta llena de agresividad que de seguro se vendría. Con sus palabras inmediatamente capturando su atención y haciéndola olvidar de lo que le iba a decir, "Quiere que te brinde protección contra los vampiros después de que ellos obtengan tu sangre." Ella no interrumpió, así que continuó, "Sé que tan despreciable es tu raza así que no dudo que si él cree que algo va a sucederte es porque así será."

Selene no le respondió a Corvinus, no sacó la cara por su raza ni mucho menos discutió por lo que Michael le había pedido, ni preguntó si iba a obtener dicha protección o nada. "No hay necesidad de protección, yo sé defenderme sola, gracias."

"El orgullo vampiro." Le dijo, no pudiendo evitarlo. "Suceda lo que suceda, sólo espero que llegada la hora no vayas a traicionar la lealtad que Michael tiene para contigo." La verdad no sería nada sorprendente si trataba de matarlo. Conocía su raza, la conocía a ella. Una persona no cambiaba tan rápido.

"Soy tan leal con Michael así como él lo es para conmigo. Y que haya venido a hablar con usted tras de mis espaldas no grita lealtad." Le contestó ardida. Si la existencia de la raza inmortal y humana no estuviera en peligro no estaría ayudando a este señor. Era lo más pedante que conocía. Selene se levantó, "Esto es algo que probablemente verá en mis memorias pero me adelanto y se lo digo en la cara porque ya lo debe saber. Si dependiera sólo de mí mataría a sus hijos. Encarcelarlos no es suficiente." Inmediatamente vio como la cara se le colocó roja de la rabia. "Y usted sabe que tengo razón. Va a cometer el mismo error de siglos atrás por un sentimentalismo." Respiró llena de enojo, "Mas que nadie con los siglos debió de haber aprendido que en este mundo no se hace lo que se quiere sino lo que se debe. Si hubiera actuado de esa forma se hubiera ahorrado muchos problemas. Nos hubiera ahorrado muchos problemas." Y sin esperar por respuestas se largó de la sala. Al azotar la puerta no midiendo su enojo y quebrando el vidrio que había detrás de esta gracias a la vibración del marco.

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Capítulo 51

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Selene desde el otro lado de la sala vio a Michael entrenando con un grupo de cuatro lycans, dicho grupo de lycans lo estaban haciendo papilla. Como ella ellos tampoco le demostraban piedad, la mejor manera de aprender era hacerlo todo lo más parecido a la realidad posible. Vio a uno de los lycans, Herbert, si no estaba mal, dándole una patada en la cara que Michael fácilmente hubiera podido evadir. Podía ver que le habían roto la nariz y los lycans le dieron tiempo para que se la enderezara antes de volver a continuar, la sangre bajando por su cara hecha a un lado inmediatamente, "No parece que lo hubieras entrenado." Escuchó que Elise le dijo arrimándose, al mismo tiempo que estudiaba las habilidades de Michael.

"Es difícil entrenar a alguien que no quiere ser entrenado." Le respondió ausentemente. Uno de los lycans estaba gritándole y este enojado se le lanzó encima.

Al ver la manera pesada en que ambos cayeron al piso comentó, "No tiene la ligereza o sutileza de nuestros movimientos…..Me preguntó que heredó de nuestra raza." Vio a los tres lycans quitándoselo de encima al otro y este dándole un golpe en el estomago haciéndolo doblar en dos. Los otros tres lo soltaron y el lycan enfrente de él aparentemente le empezó a gritar, leyó sus labios que dijeron vampiros y luego con una mano señaló hacia ellas, Michael mirando con enojo hacia ambas y después al lycan nuevamente para inmediatamente recibir un golpe en la cara que lo tiró al piso, incluso ella se encogió un tanto con la fuerza del golpe. Los cuatro lycans se marcharon y lo dejaron ahí. "¿Cómo pudo alguien como él mantener una pelea con Viktor?" le preguntó a Selene.

"Viktor no estaba completamente recuperado." Le dijo, no queriendo preocuparse por Michael, o ir hasta allá para decirle que se tenía que concentrar en la pelea. "Sólo fue suerte."

"Y que lo tomaste por sorpresa al tener su espalda hacía ti." Le comentó, dejándole saber que habían estudiado el cuerpo de Viktor y que sabían precisamente como había muerto, asesinado por la espalda. Habría tildado a Selene de cobarde pero si algo no era, era eso, ella tan solo había aprovechado. 'Cuando se pelea con un oponente más poderoso hay que tomar cada una de las oportunidades que se presenten, dar una muerte por la espalda no carece de honor pues es tu vida la que está en peligro.' Recordaba esas palabras que la misma Selene le había dado hacía tres siglos cuando había iniciado su entrenamiento como traficante, esas palabras las había recibido cuando tenía siete años….siete años, ahora que tenía una hija cercana a esa edad se daba cuenta cuan joven había sido para escuchar esas palabras, para haber sido entrenada como traficante. Ella estaba entrenando a su hija, pero no era para convertirse en traficante, esto sería ya obsoleto en medio siglo, sino para que supiera defenderse.

Selene la miró, "Sí." Lo admitía, era obvio que no lo hubiera podido asesinar si él hubiera tenido su atención puesta en ella, había sido pura suerte. "Era él o yo." Le dijo mientras empezó a caminar hacia donde Michael.

"¿Que quieres?" Le preguntó de mala gana en cuanto escuchó los pasos de sus botas acercándose, inmediatamente ella se detuvo, pero dos segundos después se continuó acercando, Michael se limpió la sangre de la cara y se levantó volteándose y enfrentándola.

Era obvio que estaba enojado, pero la rabia que escuchó en su voz sabía que estaba especialmente dirigida hacia ella, tal vez acercarse no había sido una brillante idea. "Tienes que concentrarte en la pelea. Sacar de tu cabeza lo que te está mole–"

"Créeme Selene, eres la última persona con la que quiero hablar así que mejor déjame." Le contestó sintiendo su ira aumentando de una forma que no lo había experimentado antes, aún así no le alzó la voz, utilizó el mismo tono de pasiva agresividad que parecía haber aprendido de ella. Al ver que ella no se movió le mantuvo la mirada, "Ni siquiera puedo mirarte." Dijo mientras la pasaba de lado, era verdad, nada más era mirarla para sentir un sentimiento de violencia hacia ella, sentimiento que no quería dejar explotar.

La dejó atrás y se sorprendió un tanto por la aflicción que sus palabras rudas significaban para ella. No estaba sólo enojado porque apenas si le dirigía la palabra y tan solo se acercaba para regañarlo, el rencor en su voz provenía de algo más y ya sabía de qué. Parecía que los rumores viajaban rápido. El tono bajó de su voz, lleno de rencor y enojo no hacía más que aumentar sus propios sentimientos de disgusto con la situación, disgusto, decepción y enojo…. Selene volvió casi inmediatamente hasta el lado de los vampiros de la sala de entrenamiento y estaba recogiendo sus cosas cuando escuchó una voz, "¿Quieres entrenar?" cuando se volteó a aceptar la propuesta, pues necesitaba desquitarse de su frustración, vio a Česlav junto a Elise, quien le había hecho la pregunta.

"Entrenen ustedes dos." Česlav le dijo a Elise quien lo había auto incluido. Lo menso que quería era dejarse llevar por las emociones del momento, por su rencor mataría a Selene.

Selene vio a Fane en ese momento aproximándose, tomando el lugar de Česlav. Serían ellos dos contra ella. No habría medidas en los daños, habría violencia y podría desquitarse todo lo que quisiera.

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