Matrimonio Prematuro
…
La mañana había llegado tan rápido que simplemente me fastidiaba pero al moverme y ni hacerlo como quería me daba cuenta de lo que pasaba; había hecho el amor con Shizuru y con ese simple pensamiento la veía ahí recargándose en mí, como se lo permitía nuestro hijo tomando mi brazo como almohada y no pudiendo evitarlo la acercaba más a mí, tocar su cuerpo desnudo era como estar en el paraíso, tan suave y tentador, tanto como la fragancia que expedía que me daba hambre. Lo cual llegue a odiar pero era un aroma tan dulce que rozaba a lo excitante, desgraciadamente no pude más y mi estómago pedía comida real ya que de por si no habíamos cenado el día anterior.
Y con todo el esfuerzo sobre humano que pude me levanté sin despertarla como evitar caer en tentación de su cuerpo de nuevo, suspiré antes de ponerme unos boxers y una camiseta de tirantes para salir y traerle a Shizuru comida. Estaba tan feliz de lo que acaba de pasar la noche anterior me llenaba de alegría saber que esto en vez de ser aun gris ahora le veía pequeñas tonalidades de colores por doquier esperando a que agarre el siguiente color mas fuerte. Tan inmersa estaba en mis pensamientos que no me había dado cuenta de los invitados o invitada que había en mi casa hasta que escuchaba la voz de mi madre.
-por lo menos un buenos días no?-
-oh lo siento-había llegado ya a la cocina y empezaba a sacar los platos necesarios cuando le contestaba como un viejo habito- no te vi buenos días oye no sabes que le dejó Mai preparado a shizuru?, Ma-...- algo dentro de mi se detuvo pensando en los viejos hábitos cuando vivía con mi madre y eso ya hacia casi diez años, haciendo que me volteara a verla-Mama!?-mi reacción fue un completo casi caos ya que había soltado el plato pero reaccionaba y lo volvía a sostener para sólo ganarme un golpe por detener el plato antes de hacerse añicos-pero que haces aquí!?-
-asi no te eduque y vine a saber cómo está shizu-chan antes de que sus padres vengan esta tarde, no quiero que haya más problemas-
-que?, Espera un segundo-
-espero que la estés tratando como se debe y que no le falte nada porque he escuchado que has dejado el hospital de donde estabas-
-claro que la trato bien sino no fácilmente no me haría responsable, pero dejando eso de lado que haces aquí?, No que ya no era tu hija?-
-nunca dije eso Natsuki solo...-
-nada de sólo..., no puedes estar cambiando estas cosas, esta bien puedes venir y visitarnos pero no te metas en nuestras vidas, se que debo hacer con mi esposa y mi hijo así que no quiero escuchar que dices que vienes a ver cómo la trato, como si fuese de lo peor, si, puedo decir que fue un error el tal vez fijarme en una niña y el haberme aprovechado de ella, pero sabes, viéndolo de esta forma no fue y no ha sido ningún error el tener un hijo ahora, shizuru esta feliz, esta saludable, esta sacando su preparatoria en línea, no le falta nada y nos queremos y queremos a nuestro hijo a pesar del riesgo así que te pido de favor que no vuelvas a tratarme como basura, por que no soy como el sujeto que te dejo por cobarde...-
Ambas nos veíamos a la cara desafiándonos con la mirada enojadas queriéndola decir más de lo que deberíamos pero así éramos. Mi madre siempre fue amable, sobre protectora y de más puedo decir que era el padre que va a ver los festivales escolares de sus hijos sin importar que o por lo menos unos cuantas horas pero a veces chocábamos por nuestra misma actitud pero diferente forma de pensar, la vida es diferente para cada una y eso lo sabía mi madre. Sin embargo todo se detenía en un instante, el miedo sumergía como la adrenalina por un grito desgarrador proveniente del piso de arriba que me hizo sentir en un instante el latir de mi corazón más profundo y pesado mientras corría con miedo hacia donde se encontraba Shizuru.
-que sucede, Shizuru estas bien!?-
Entraba a la habitación desesperada sólo para encontrarme con shizuru llorando, temblando de miedo
-agh! Me, me duele!-me decía con lágrimas Shizuru
Me le acercaba para revisarla y era cuando lo notaba; una ligera mancha roja asomándose en aquella ligera cobija en su zona pélvica.
-ire a preparar el auto -decía mi madre quien desaparecía
-todo va a estar bien-le dije rápidamente
-Natsuki-dándose cuenta de la mancha
-tranquila shizuru-le decía de nuevo antes de acercármela a mi para cargarla -vamos al hospital-
-yo...-
-shh tranquila, a veces es así no te preocupes vamos al hospital-
-Natsuki tengo miedo-
-trata de relajarte Shizuru por favor en seguida sabremos que sucede-
La bajaba lo más rápido que podía teniendo cuidado, encontrándome con mi madre quien tenía ya la puerta trasera de su auto abierta listo para arrancar una vez la cierre y así fue, ella arranco una vez cerré la puerta.
-agh!-
-aguanta un poco más Shizuru ya casi estamos en el hospital-
-Natsuki-
-aquí estoy, estoy aquí tranquila-
El dolor de Shizuru no se detenía, mi corazón se estaba rompiendo por cada grito de Shizuru el cual era cada vez peor sintiendo el tiempo transcurrir lentamente sin haber llegado aún al hospital y de la nada mi madre se detenía yo tomaba a Shizuru mientras veía a Nao y a Mai con algunas enfermeras sosteniendo una camilla dispuestas a intervenir en ese preciso momento yo las seguía hasta que la puerta se atravesaba en mi camino no dejándome pasar.
-no te preocupes Shizuru ahora estoy contigo-
Me dirigía a otra puerta cerca de ahí donde sabía que había uniformes quirúrgicos y me ponía uno rápidamente así como antes de entrar me lavaba.
-bien anestésienla-
-Natsuki-
-aquí estoy Shizuru-le contestaba-que esta pasando?-preguntaba a los doctores que iban a atender a mi esposa
-natsuki deberías de esperar afuera-me decía un ex compañero
-no-dije simplemente manteniendo la distancia para no estorbar-que sucede-pregunte de nuevo
-tendremos que sacar al bebé-me dijo simplemente
Yo no volví a hablar me mantenía al margen de lo que sucedía sudando por el nerviosismo y pánico hasta que por fin veía a mi hijo salir cubierto de sangre no lloraba y los signos vitales de mi esposa eran cada vez menos frecuentes no sabía que hacer por primera vez en mi vida tenía miedo de perder a alguien. Habíamos pasado tan poco aún ni siquiera sabía que le gustaba hacer no sabía prácticamente nada de mi esposa como para perderla se supone que estábamos bien y ahora... Ahora esto se me estaba yendo de las manos frente a mis ojos o eso creía por que el sonido de un pequeño grito me hizo voltear a ver a mi hijo...
-es niño cachorro, ya, ya pasó tranquilo-
Escuchaba decir por parte de Nao y el pitido de los signos vitales de mi esposa un poco más frecuente me hacía ahora verla a ella acercándomele.
-gracias a los dioses -decía mientras le tomaba la mano, se veía tan pálida Shizuru que parecía un fantasma-menudo susto me acaban de dar-dije susurrándole antes de darle un beso en la frente.
Después de ello Shizuru se recuperaba mientras que mi hijo, nuestro hijo estaba en la incubadora. Pasaron dos días para que Shizuru se recuperará un poco antes de poder ver al pequeño y aún no le poníamos nombre y nunca nos sentamos a discutirlo, en una parte se sentía extraño era tan pequeño, frágil y lindo que hacía llorar a Shizuru por el hecho de no poder cargarlo. Y como hacerlo si había nacido con la edad de cinco meses y con bajo peso.
-yo, lo lamento Natsuki si me hubiera cuidado mas...-
-pero que dices Shizuru no es tu culpa, verás que en poco tiempo saldrá de esa caja y lo podrás tener entre tus brazos sólo espera un poco más de acuerdo?-
Shizuru se sentía mal; por una parte se decía que era débil por eso sucedió, en cambio yo me sentía doblemente culpable, por que sabíamos que teníamos que tener cuidado, por mis descuidos casi perdía a mi mujer y a mi hijo, era por eso que cada vez rezaba más por el hecho de que siguiera respirando nuestro pequeño.
-has pensado un nombre?-le preguntaba delicadamente mientras veíamos al pequeño dormido
-que tal Daiki?, El está luchando valientemente verdad?- me decía observándolo cariñosamente como una madre, es tan dulce su mirada de amor
-suena muy bien verás que no sólo por eso será valiente-le decía abrazándola.
Algunos días después podía salir del hospital Shizuru pero ella ni yo queríamos dejar a Daiki sólo, a pesar de saber que las chicas y mi madre estaban constantemente vigilando su progreso, incluso los padres de Shizuru estaban al pendiente de su nieto como el de su hija olvidando el tal vez rencor hacia mi persona o por lo menos teniendo una tregua. El pronóstico decía que aún estaba en peligro porque puede de que se le olvidará respirar porque es difícil para el hacerlo ya que aún piensa que está en el líquido amniótico.
-Shizuru necesitas descansar un poco por que no vas a la casa -le decía a Shizuru quien está durmiendo en la silla a lado de mi
-no, estoy bien, lo siento-
Había pasado ya casi dos semanas desde que nuestro hijo estaba en la incubadora
-sabes que no tienes que disculparte y lo digo porque creo que necesitas más aire puro que yo, que estoy acostumbrada al olor del desinfectante-
-pero Daiki-
-shizuru, hija Natsuki tiene razón- le decía su madre-mírate nada más en ves de estar mejor parece que te tendrán que hospitalizado de nuevo-
-confía en mi shizuru, no dejaré que le pase nada a Daiki-le sonreía tiernamente
-esta bien, quieres que te traiga algo?, Una muda de ropa?-
-si, eso suena bien...-
Por precaución le habíamos puesto a Daiki una sonda para el pulso por si había algún cambio y lo hacia, haciendo que sin pensarlo dos veces me metiera por una puerta y me ponía un traje nuevo para entrar y revisarlo.
-vamos Daiki-
El simplemente en un instante dejaba de respirar mientras que yo trataba de reanimarlo.
-que sucedió?-me hablaba Ryuske el doctor a cargo de Daiki
-se le ha olvidado respirar-le conteste y el rápidamente me ayudaba a reanimarlo
No se cuanto tiempo pasó para que de nuevo escuchara el pitido de su corazón en el monitor...
-natsuki...-me llamaba el doctor-esto es malo-
-malo?-pregunte
-si, nos tardamos en reanimarlo por lo menos tres minutos y ha sido la primera vez que sucede, sabes lo que significa no es cierto?-
Su seriedad me hizo mirarlo sólo a él importándome poco que mi esposa estuviese atrás de mi pero sin la probabilidad de escuchar algo gracias al vidrio
-pero...-
-lo sé, no estoy diciendo que va a morir estoy diciendo que es malo, peligroso puede que sean mis suposiciones por que sabes que cuando uno es doctor puede que haya milagros, y te lo digo como doctor después de haber mirado las pruebas, nació bajo de peso y sabes que es difícil para ellos cuando se nace asi-
-si lo se-
-lo único que podemos hacer es seguir observándolo pero en dado caso quiero que entiendas o más bien que estén preparadas para lo peor, no lo deseo pero es Daiki y los dioses quienes lo decidirán-era lo último que me decía antes de salir la habitación
Me le quede mirando unos minutos más antes de salir de ahí
-que te dijo el doctor Natsuki, nos dijo que está bien es verdad?-me preguntaba Shizuru preocupada
-esta bien, sabes que es valiente sólo le sorprendió el que hasta ahora se le haya olvidado respirar, pero como vez, aún está aquí con nosotros-
-hay más no es cierto?, Por favor no me mientas-
Sinceramente no podía creer que se me notará tanto el hecho de que le estaba ocultando las cosas, pero le sonreí no por el hecho de aparentar si no que Shizuru a pesar de ser más joven que yo ha visto a través de mi, la abracé fuertemente antes de contestarle
-debemos de confiar en Daiki y en los dioses, Shizuru-le susurre sintiendo su agarre fuerte como sus lágrimas humedecer la ligera tela.
Era un nerviosismo casi letal el que sentía a cada momento, rezando una y otra vez el bienestar de Daiki, como el bienestar de Shizuru, que se había deprimido desde que se lo dije, provocando que no fuese a descansar a casa. Hasta que lo inevitable pasó...
-vamos Daiki!-
-Natsuki... Ya han pasado los seis minutos-
-cállate que mi hijo es fuerte!-
-Natsuki...-
-Daiki no le hagas estas bromas a tu madre, ella se pondrá triste yo también-
Aún seguía tratando de reanimarlo pero mi vista comenzaba a nublarse, sintiendo como mi respiración estaba agitada así como sintiendo la gotas recorrer y caer en la incubadora, deteniéndome para limpiarme y sentir mis piernas fallar, sentándose en el suelo mientras seguía llorando, por la pérdida de nuestro hijo, de nuestro primer hijo.
