cursiva = Endo
Normal = Goenji

Capítulo 8, de seguridad

Soy un idiota, baka, tarado, imbécil… ¡No sirvo para nada! Diablos… ay Kazemaru, cuando te encuentre… te juro que te descuartizo por todo lo que me estas provocando, una carta falsa, besarme frente a Goenji… ¿Qué? ¿La noche que viene me violas?
Volví al campamento con el alma que me llevaba el diablo. Que nadie se pusiera enfrente de mí porque no lo contaba…
– Mi amor… – hablando del rey de roma, el burro se asoma.
– Que nos soy tu amor Kazemaru, no me jodás más ¿Sí? Suficientes problemas tengo ya por tu culpa, no te quiero ver, borrate antes de que te descuartice.
Yo no soy así, pero estaba sacado de mis casillas, Kazemaru era la persona con quien menos me quería cruzar.
– ¿Por qué la violencia? – me preguntó haciéndose el inocente.
– ¡POR QUE POR TU MALDITA CULPA GOENJI NO ME QUIERE VER NI EN FIGURITA! – Le grité quitándolo del camino – no me molestes más Kazemaru, ¿es que no entendés que no te amo? ¿Qué entre vos y yo no pasa ni va a pasar nada?
Ya estaba reventado de ver a Kazemaru en todos lados.
Yo acababa de hablar con Nanami, quién me había explicado de lo de la carta. Me sentí un millón de veces más tarado.
¿Por qué me besé con Kazemaru? Yo no me besé con él, él se me abalanzó apenas vio a Goenji. Cuando reaccioné, tiré a Kazemaru al piso de un empujón. Y ahora me encuentro en esta situación en que Goenji no me quiere ver ni hablar, se fue de mi lado corriendo… me odia…
¿Y ahora qué hago? Es mi culpa… todo esto es mi culpa…
Primero que no fui capaz de darme cuenta de que Goenji estaba enamorado de mí.
Segundo, que tampoco fui muy valiente como para darle la cara luego de habérmele declarado entre sueños.
Tercero, que caí en una tonta trampa de una tonta cartita.
Y cuarto… que no me quiere ver ni en figurita y no fui capaz de insistir…
Goenji me odia… yo mismo me odio por ser tan idiota… ¡Pero odio más al estúpido de Kazemaru! ¡Eso es seguro!
Me odia, me odia, me odia, me odia… ¡Me odio!
Goenji… perdóname…
¿Y ahora? ¿Cómo se supone que pueda hablar con Goenji? Si me ve, me tira por la cabeza con lo primero que vea… lo puedo apostar.

¿Y ahora qué? ¿Tendría que perdonarlo o qué? No quiero estar peleado con él… pero estoy enojado, de seguro que si lo veo le tiro con lo primero que encuentro y empiezo a gritarle millones de groserías… no sé si soy capaz de odiarlo… simplemente no lo sé… si él me ama y yo lo amo ¿Por qué no podemos estar juntos? Idiota de Kazemaru, apenas lo encuentre lo descuartizo. Pero por ahora prefiero volver a mi casa, no tengo ganas de ni asomarme por el campamento.
No tengo ganas de hablar con nadie, ni siquiera parezco yo… ¡Maldito amor capaz de cambiar a las personas! Me siento mal por Endo… no debí gritarle todo lo que le grité… soy una bestia. Pero en parte se lo merece. ¡Es un completo baka!
Me lastimó demasiado…


Estoy preocupado… ¿Por qué no volvió al campamento? No vino a almorzar ni a cenar, tampoco durmió aquí… ¿Y si llamo a la casa? No, voy a quedar como un completo acosador…
Pero estoy preocupado, no lo vi que haya venido a desayunar hoy tampoco... Lo veré mañana en el colegio… Así es, el entrenador acaba de decir que ya nos podemos volver a nuestras casas, ya terminó todo el campamento. Hasta la vista y volvemos a nuestras vidas normales… supongo que me tendré que conformar con verlo mañana en el colegio sin más.

Me acaba de llamar Kidou diciendo que ya se disolvió el campamento, cada uno de vuelta a nuestros hogares. Mejor para mí, no tendré que dar la cara frente a Endo, hasta el lunes por lo menos… aunque sea mañana…
Ya no sé que más hacer… necesitaría hablar con Endo, pero tampoco quiero hacerlo porque sé que lo voy a perdonar fácilmente y no quiero eso. No quiero dejársela fácil.
Pero… ¡Basta! No debo hablar con él para nada… aunque nada me prohíbe ir a ver el atardecer a la torre de metal. ¡Soy patético y lo acepto! Necesito algo que me recuerde a él… perfectamente patético.

Es tonto, pero quiero ir a la torre de metal… después de todo tengo buenos recuerdos de ese lugar con Goenji… aparte, hace mucho que no voy a ese lugar… no voy a ir a entrenar, lo prometo.
Está por atardecer, es la mejor vista de toda la ciudad.
– ¿Goenji? – no puede ser… está acá… – gomen… mejor me voy…

¿Es que ese tipo me sigue o qué? ¡Quiero ver un atardecer tranquilo! ¿No se puede?
– Pará Endo… quedate…
Y ahora asumo que mi ridiculez es extrema. No quiero verlo, pero le pido que se quede… miento… quiero que se quede, acá, conmigo.
¿Por qué? ¿Por qué siento esa tonta necesidad de abrazarlo? Porque sé que todos estos problemas son causados por el idiota de Kazemaru…

– Gomen Goenji… pero no puedo… – asumo que es lo mejor para él… me odia, no debe verme porque si no me va a perdonar fácilmente. Él no quiere eso, y yo no quiero que se rebaje por mí en ningún sentido, ni en su orgullo.
Él está lastimado y yo no debo estar acá porque lo lastimo mucho más.
– Ya me voy, no te preocupes…

– Endo hablo en serio…
¡No me miren así! Yo no tengo la culpa de estar enamorado y de decir idioteces… aparte él se quiere ir… pero primero me tiene que explicar un par de cositas.
– Endo ¿Ya sabés lo de la carta? – Veo que asiente con la cabeza – ¿Qué pasó con Kazemaru ayer en el desayuno? – preguntó bajando la cabeza, tengo ganas de llorar como marrana nuevamente.

– Supongo que no me vas a creer, pero él se me tiró encima. Ya dije, no espero que me creas, pero es la verdad… – admito – aparte, sé que soy un tonto y que no me querés ver, mejor me voy… soy un tarado por lastimarte, Gomenasai…
Admito mis errores, pero sé que con tan solo eso no me va a perdonar. Y si lo hace quiere decir que las heridas todavía no están sanadas… Si acepta mis disculpas, va a ser falso… lo conozco muy bien.
– Mejor me voy Goenji… sayo…

– ¿No te podés quedar conmigo un ratito… hasta que oscurezca? Sabés que es hermoso el atardecer acá…
Simplemente no lo puedo evitar. Él sabe que lo mejor es que se vaya, pero yo sin querer lo estoy deteniendo, soy un fiasco.
Él quiere hacer algo bueno por mí y yo no se lo permito.
– Esto no es culpa ni tuya ni mía. Es de Kazemaru-san y no hay ninguna otra opción… – admito teniendo un poco de razón.
Lo tomo de la mano y lo incito a sentarse conmigo, a mi lado en el banco.
Me apoyo en su hombro sin soltarle la mano ¡Parecemos una postal del día de los enamorados!

– Goenji…
Siento su carita apoyada en mi hombro. ¡Por favor basta! ¡Me siento mal! Soy un tarado… no quiero volver a lastimar a Goenji… simplemente no lo quiero hacer…
– ¿Por qué hacés esto? Sabés que todavía no me perdonaste y que con esto te estás lastimando muchísimo más…
Es la pura y única verdad que existe entre nosotros dos ahora mismo…

– Porque quiero poder estar tranquilamente a tu lado… aunque sea solo un rato, si querés mañana vuelvo a mi enojo y listo… pero dejame un ratito de tranquilidad, onegai… – pido apenas en un susurró – concédeme ese deseo solo por esta tarde… ya mañana vemos ¿hai?
La verdad es esa, si ambos estamos enamorados uno del otro, quiero disfrutar eso durante un rato aunque sea, ya luego volvemos a nuestras peleas.
Es lo que quiero…

– Está bien…
Supongo que no me queda más que aceptar quedarme con él.
Como si no quisiese hacerlo…
– Goenji… vos sabés que yo te amo ¿verdad?

– Si Endo… lo sé… yo también te amo…
No tengo más que sonreír… ya luego vendrán los problemas… déjenme ser feliz por un ratito…
Su mano acaricia mi mejilla, se siente tan lindo por fin poder estar a solas con él y haberme sincerado.

– Yo no quiero que dejes tu orgullo de lado por mí… – opté por decir mientras le acariciaba la mejilla – porque si me perdonás ahora vas a hacer eso… mirame…
Sus ojitos negros, mejor me largo de acá antes de mandarme una de las mías…
No, mejor me quedo. Se lo debo.
– Jurame que cuando me perdones por ser un idiota, va a ser porque realmente sientas que me perdonás y ya no haya herida alguna, onegai…
No tengo más petición que esa… no puedo hacer una petición distinta. No estoy ni en posición de hacerla.

– Te lo juro Endo… entonces supongo que, ahora, te tendrás que ir ¿verdad? – pregunté.
Él sabe que todavía me duele y que no lo voy a perdonar completamente en este preciso momento.

– Si querés me voy… pero te voy a prometer algo: voy a hacer que me perdones. Voy a actuar bien y voy a lograr que las heridas sanen, te lo debo.
¿Qué más podría decir acaso? Nada, quiero que se sienta seguro de que esto me lo voy a tomar en serio. Que no voy a seguir siendo un completo inútil como lo fui hasta ahora.
Una corta distancia separa nuestro labios ¿debería hacerlo? ¿Acortar esa distancia? Siento la necesidad de hacerlo, pero mejor me detengo acá.

– Arigatou…
No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar… okey, voy a llorar si sigue diciendo cosas tan lindas. No me culpen por ser como soy. Ja, o creían que yo era alguien completamente serio ¿nee?
– Si lo vas a hacer, hacelo… porque me voy a volver loco para cuando llegues – siempre yo con mi comentario elocuente. Me refiero a que me bese. Estamos tan cerca que si no me besa en dos segundo me le tiro encima para besarlo yo.

– Vos y tus comentarios inoportunos…
Si quiere que lo bese…
¿Cómo podría describirlo? Por fin el momento que hace tanto espero… sentir sus labios junto a los míos. No se puede describir con palabras…

Y ese soy yo saltando internamente por fin poder besar a mi tan ansiado porterito. Rodeo su cuello con mis manos, siento como sus manos abrazan mi cintura… es tan cálido estar a su lado.
Me dan ganas de quedarme así para siempre. O mejor aún, que aparezca Kazemaru para demostrarle que YO soy a quién ama Endo, no a él.
Pero mejor disfruto este momento…

Te amo…
¿Y qué pasó con el atardecer que íbamos a ver? Se nos pasó rápidamente mientras estábamos abrazados.
– Te acompaño a tu casa, ya está oscuro…
Lo tomo de la mano y vamos a su casa, no quiero que ande solo, ya es de noche.

– ¿Me prometes que de ahora en más no vas a volver a ser un tonto? – le pregunto con una sonrisa.
– Con respecto a vos, lo prometo.
Eso me da algo más de seguridad…