Motivación Navideña
Las luces adornaban aquella noche oscura, con sus variados colores y arreglos como cada vez que era esa temporada del año. Hacía frío, por lo que la chica que caminaba por aquellas alegres calles se abrazó a sí misma, estaba muy cercanos los días de navidad y se sentía en el ambiente, había muchas personas aun siendo tarde.
A pesar de toda la luz y calidez del lugar, ella no se sentía con el mismo ánimo. Era la bailarina principal de una presentación que era muy reconocida en la ciudad y hasta en el propio país, "El cascanueces", cada año miles de personas asistían al teatro principal de la ciudad para lograr ver esa preciosa pieza de baile.
Mientras más se acercaba la fecha de estreno, más nerviosa se ponía y cometía errores que ni una principiante debería cometer, se sentía realmente frustrada y enojada consigo misma. Se abrazó más para protegerse, sus compañeros trataron de animarla, la habían llevado a un sitio a divertirse y distraer su mente pero ella no lograba sacar su estrés de su sistema, había decidido irse temprano al notar que aquello no iba a funcionar.
Suspiró, ahora se encontraba caminando por esas calles, buscando algo que la hiciera tranquilizarse, sentirse bien pero seguía sin saber qué. Caminaba frustrada cuando escuchó algo que le llamó la atención, un sonido que ella reconoció inmediatamente, era un violín y la melodía también la reconoció, aquella melodía había significado mucho en un momento para ella. "Carol of the bells".
Decidió ir a dónde provenía el sonido, la persona que tocaba lo hacía con maestría y la estaba llamando, llegó a una plaza, donde notó a varias parejas sentadas, niños aun jugando, un grupo de jóvenes estaban reunidos en el centro, ellas los reconoció, varios eran los músicos para la presentación, al parecer estaban relajándose y tocando. Se acercó entre las personas que observaban aquel improvisado recital, al lograr ver quien tocaba se sorprendió.
Lo conocía, poco había hablado con él pero siempre había llamado su atención lo distinto que se veía a los demás músicos, él parecía tan melancólico, tan silencioso y neutro, sabía su nombre. Ulquiorra Cifer, por su mejor amigo supo que era un reconocido violinista joven, un prodigio, solo pocas veces llegó a intercambiar más que una mirada o palabra con él.
El pelinegro tenía sus ojos cerrados sintiendo la música, algo en aquel gesto también la hizo cerrar los ojos y dejarse llevar por aquel precioso sonido, alguien empezó a acompañarlo como con unas especies de campanillas que le daban aquel toque navideño a la melodía.
Abrió los ojos sonriendo, esa canción la hacía sentir una especie de calidez, se sorprendió al encontrarse con aquella mirada esmeralda, la veía fijamente mientras tocaba, la estaba invitando. Ella negó pero él insistió con su mirada, suspiró, al parecer era de conocimiento general lo frustrada que estaba pero tal vez aquello la ayudaría a encontrar lo que le estaba faltando a su baile.
Pidió permiso para llegar al espacio donde él tocaba, varios músicos al verla sonrieron y empezaron a silbar animándola, se colocó en posición y empezó a bailar dejándose llevar por aquella bella melodía, esto poco a poco hizo que su alma se llenara de gozo, por primera vez luego de demasiado tiempo sintió lo que sintió la primera navidad donde decidió que quería ser bailarina y formar parte del elenco del cascanueces, logró visualizar en su mente aquella niña de nueve años emocionada que salía del teatro haciendo piruetas mientras imaginaba ser la bailarina principal.
Se encontró de nuevo con la mirada esmeralda, el chico tocaba para que ella bailara y sacara todo de su ser, y en ese momento descubrió que era lo que había perdido en algún momento del viaje a convertirse en bailarina, era la pasión, el amor por la música y el baile, sonrió como hacía meses no hacía, con mucha sinceridad.
Ese músico le estaba dando una lección de vida, todo había que hacerlo con pasión y lo más curioso es que él parece una persona que no la tuviera. La música se terminó, los aplausos no se hicieron esperar y los músicos aprovecharon la oportunidad para promocionar la presentación de "El cascanueces", y por primera vez luego de haber aceptado el papel principal no sintió los típicos nervios que la asaltaban al escuchar el nombre de la obra.
Giró aun sonriendo hacia el violinista, el chico recogía sus cosas mientras que su amigo le daba una palmada en el hombro, cuando el otro chico se dio cuenta que se acercaba a ellos, le dijo algo sonriendo como con burla y se alejó, dándole espacio.
—Hola, gracias por lo que hiciste —susurró con timidez, se puso nerviosa cuando el pelinegro la vio fijamente, realmente sus ojos podía parecían demasiado fríos pero ella no sabía si era por el gesto que acaba de tener que ahora no lo veía de esa manera, veía algo distinto y aquello le parecía intrigante.
—No sé a qué te refieres —Sus ojos no dejaban de observarla, ella asintió sin creerle.
—Entiendo…—Ulquiorra terminó de recoger sus cosas, ella se sentía algo torpe pero quería saber más de él, por lo que decidió empezar ella—. Mi nombre es Orihime Inoue.
—Lo sé —Orihime se sintió tonta, obvio que lo sabía, su nombre estaba en todos los carteles promocionales de la obra. El chico tomó sus cosas y empezó a caminar en dirección a sus compañeros, suspiró, el chico no era social y eso lo sabía, aun así se decepcionó un poco—. Ulquiorra Cifer —dijo antes de alejarse más sorprendiéndola, ella no pudo evitar sonreír.
—¡Lo sé!
Lo vio unirse a los otros, su amigo le colocó un brazo en el hombro y empezaron a caminar, ella los vio irse, realmente le estaba agradando ese grupo, se veían unidos, el suyo también lo era pero algo llamaba su atención, sabía que muy en el fondo era por cómo se llevaban a pesar de la personalidad misteriosa del pelinegro, estaba muy curiosa con respecto a él.
—¿Princesita, no quieres ir con nosotros? —preguntó el amigo, sorprendiéndola. Ambos se habían detenido para verla. Orihime sopesó la invitación pero al final llegó a una conclusión.
—¡Si!
No se quedaría con la duda, conocería más a ese chico y su amigo le estaba dando la oportunidad para hacerlo. Además el pelinegro le había salvado de seguir hundiéndose en su frustración, dejaría de ser tan perfeccionista en sus pasos, empezaría a dejarse llevar por la música y el sentimiento que deseaba transmitir. Su nueva meta era hacer sentir a los espectadores como ella se sintió a sus nueve años. Encontró su motivación navideña.
"¡¿Hay alguien con vida aqui?!"
Si es asi, gracias por leer y si pueden dejen un (así sea corto) comentario.
¡Hasta la próxima!
