.


.

¡Hola! Como les dije, quiero terminar Serendipia este mes así que acá tienen un nuevo cap lleno… lleno de… ¡No puedo decir! 7x7)r Espero lo disfruten y gracias mil por sus comentarios y teorías, amo leer sus teorías. xD

¡Que lo disfruten y gracias por leer y comentar! NwN/

.


.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

.


.

Nueve

Investiga Bien Tus Libros De Referencias.

.


.

Le miraba llena de preocupación.

No podía estar pasando de nuevo.

Erza… ―Irene se sentó junto a su hija cuando apareció, no había podido llegar antes puesto que estaba en una reunión con el Consejo Mágico―. Lamento llegar hasta ahora, hija. ¿Qué sucedió?

Sé que si no llegaste antes fue porque no era posible ―Erza no retiró sus ojos de Jellyberry―. No sé qué le pasó. Estaba en esta forma cuando llegué, respira bien, y se despierta de vez en cuando…

Creí que darle de tu magia nos daría más tiempo, no entiendo que sucede, no sé cómo ayudarlo… ―respondió Irene en un susurro, como si decirle eso en voz más alta le fuese a romper el corazón a su hija.

Lo sé ―la lagrima que resbaló por la mejilla de Erza hizo a Irene sentirse inútil, ni siquiera cuando pasó por el castigo para quitarle la magia o cuando la exiliaron la vio llorando.

Erza… ―Irene llevó su mano a la cabeza de su hija y comenzó a peinar su cabello―, recuerda que eres tú la que nunca se rinde en cuanto a la esperanza, no te rindas ahora.

No lo haré ―la joven se limpió la lágrima―, soy tu hija después de todo ―le sonrió a pesar de su obvia tristeza.

Así es ―Irene le devolvió la sonrisa y cuando el timbre de la puerta de Erza sonó, aceptó de buena gana que su hija le diese al gato para cuidarlo.

Después de todo de ese gato-hombre dependía la felicidad de su hija.

Y la esperanza acababa de crecer.

Cuando Erza abrió la puerta se sorprendió de ver a su amiga Bisca allí.

¡Hey, hey! ―la chica le sonrió y al verla decaída se preocupó, cuando la llamaron lo único que les dijo antes de irse era que alguien estaba enfermo y la necesitaba―. ¿La persona que estaba enferma está mejor?

No del todo ―le contestó lo más sinceramente posible que pudo.

Entiendo ―Bisca dejó las bolsas que traía en el suelo y le colocó una mano en el hombro―. Cuando mi hija se enfermó y nos dijeron que nos preparáramos para lo peor nunca nos permitimos perder la esperanza, y tú nos apoyaste mucho. Así que, si nos necesitas, estaremos para ti, ¿entendido? Ese té mágico que nos diste formó gran parte de ese milagro.

Erza no pudo evitar sonreír.

Bisca le llamaba té mágico sin saber que en realidad algo de eso tenía.

A pesar de que no tenía magia aún podía mezclar hierbas, el té que le dio para la pequeña Asuka no fue lo que la sanó, pero si le ayudó a mantener la fuerza para soportar hasta que encontraron el tratamiento correcto.

De verdad te lo agradezco ―le sonrió con sinceridad―. Gracias por venir aquí a decírmelo.

¡Oh, no es nada! ―la joven de verde cabellera negó con la mano―. Aunque para serte sincera, la verdadera razón por la que vine es para traerte esos libros que tu amigo ocupaba.

¿¡Encontraste los libros!? ―no pudo contener la emoción.

Max y yo los encontramos en donde te dije que podían estar, estaban en los carritos. Aunque no todos, solo pudimos encontrar trece. Como parecía que los necesitabas de manera tan urgente, pensamos que lo mejor era traértelos, aunque bueno, como yo salía antes decidí venir de una vez, pero quería que supieses que él también ayudó, ya sabes ―le cerró un ojo―, por si quieres darle un bono en navidad.

Erza no pudo evitar reír y abrazar a Bisca.

¡DE VERDAD TE LO AGRADEZCO! ―sorprendida la joven le devolvió el abrazo y luego se despidió más tranquila al verla más animada.

Erza corrió con las bolsas en las manos al cerrar la puerta.

¡MAMÁ! ―gritó entrando al cuarto tirando todos los libros al piso, su madre apenas y sujetó al gato que casi se le cae del regazo por el susto― ¡Los libros!

Los libros… ―Irene dejó al gato-hombre en la cama y se acercó al lugar en donde Erza revisaba página tras página de uno de los tomos―. Así nos tomará mucho tiempo ―la mujer extendió su mano a los libros y musitó un hechizo, de inmediato siete libros levitaron y brillaron―. Esos son los que tienen algún rastro de magia.

¿Qué fue lo qué…?

Ya deberías saber que en cuanto vincular y desvincular magia de cosas tu madre es una especialista, encontrar rastros de magia en cosas es fácil para mí. Aún así, hay siete libros, necesitaremos ayuda. Volveré en un momento.

Claro ―para cuando acabo de pronunciar esa palabra su madre ya había desaparecido―. Resiste Jellal… ―Erza se levantó y acarició de nuevo al minino― Resiste un poco más… por favor…

Como si pudiese escucharla, Jellyberry maulló.

Y eso la llenó de fuerza…

.

] J & E [

.

El tercer libro fue descartado con rapidez.

Los lentes de lectura veloz fueron de gran ayuda.

Es peor de lo que pensé ―Irene retiró los lentes de sus ojos y Erza dejó de dar la pócima revitalizadora a Jellyberry gota a gota con el dedo.

¿A qué te refieres?

Ese símbolo en su rostro se me hacía vagamente conocido ―Irene dejó salir magia de su mano, un sello apareció sobre el libro pero luego de un par de hechizos romperse en el aire como si fuese cristal, gracias a ello Erza fue capaz de ver el grabado mágico―. Este sello es un hechizo prohibido de alto nivel, fue usado por los antiguos reinos de Isghar para torturar rebeldes, traidores y a cuanto mago se les antojara ―Erza le miró con terror―. La magia parece desaparecer pero en realidad se acumula en una pequeña lácrima dentro del sellado, la idea es drenar por completo la magia del mago hasta matarlo, dejando una lácrima de etherano puro en su lugar, muchos magos Ishgaritas usaron este hechizo para crear objetos mágicos de alto poder o tener magia almacenada para las guerras.

Entonces Jellal… está…

Está muriendo ―la sombra que pasó por el rostro de su hija fue dolorosa de ver―. Es casi imposible romper ese sello ―Irene se levantó―. Ahora todo queda claro, el hechizo que lo transformó en gato mantenía la perdida de magia más baja, como lo transformé en un humano perdió magia a un ritmo más acelerado, si no hubiese consumida tu píldora de magia ayer habría sido mortal para él.

¿Su forma de gato lo salvaba?

Así es.

Entonces… ¿Es posible que él mismo se hechizase?

No lo creo… ―Irene se cruzó de brazos―. Alguien más lo hizo, pero lo hizo para salvarlo.

¿Alguien más? No había nadie más en la biblioteca… ―Erza vagó su mirada por la habitación hasta que alguien llamó su atención―. ¡La ropa!

¿La ropa?

Nunca encontré la ropa de Jellal en la biblioteca ―señaló la silla en donde había puesto la ropa que Fro y Lector habían recolectado para ella, de hecho, ambos gatos habían evitado que Sting sacase a Jellyberry del apartamento, de haberlo hecho de seguro Jellal habría perdido su magia por completo al estar fuera de la magia protectora de Irene.

Ambos mininos habían comprendido las palabras de su lider antes de caer inconciente.

¿Y eso significa? ―Irene alzó una ceja.

Que alguien estuvo allí, tal vez yo intervine en la ayuda que le brindaban…

Pero si alguien quería ayudarlo y te vio llegar debió averiguar en donde estuvo. Los Qlyneer debieron venir a por él.

Tal vez no lo han detectado por tu campo de protección.

O tal vez no sabían cómo ayudarlo ―Irene se quedó pensativa―, si fue un Qlyneer de los que ese chico-gato mencionó tal vez alguno te conoce y sabía de tu conexión conmigo, o quizá fue uno de los compañeros del dichoso Crime Sorcière o un seguidor de Brain, cabe la remota posibilidad de que alguien se esté haciendo pasar por él y por eso su ropa y cosas desaparecieron y por eso no lo están buscando.

¿Pero por qué no lo ayudarían más? Dejarlo ahí a pesar de convertirlo en gato pudo significar… ―negó Erza con la cabeza, no era momento para pensamientos lúgubres―. Sea como fuese, en este momento solo me importa saber si es posible quitar ese sello.

Es casi imposible―la joven tragó grueso ante las palabras de su madre, si ella decía eso era porque cualquier otro mago lo daría por imposible―, yo… ―Irene se levantó y colocó su mano en el hombro de su hija―. Debo investigar más sobre esto, sé que la biblioteca secreta de tu abuelo tiene más información sobre ese método.

¿Podrás acceder a ellos? Solo el abuelo Belserion tiene la autoridad para acceder a esa parte de la biblioteca.

Vamos, hija ―Irene sonrió con suficiencia―. ¿Acaso no somos su nieta y bisnieta favoritas? Además, soy la futura reina, no hay manera de que se me niegue algo.

Erza le devolvió la sonrisa.

Mamá, gracias…

No tienes por qué agradecer ―la futura reina se inclinó a besar la frente de su hija―. Sigue dándole la pócima revitalizadora, lo que le queda de magia es lo único que lo separa de la muerte. Trataré de encontrar una solución cuanto antes. ¡Y cuídate tú también! Nada de pasar hambre y sueño por cuidar a ese chico-gato. ¿Entendido?

Entendido ―casi rió por el regaño y continuó sonriendo aún cuando su madre se había retirado.

Tenía algo muy claro.

No estaba sola en medio de todo eso…

.

[ J &E ]

.

Cuatro días completos pasaron.

Erza se reportó enferma en su trabajo en la biblioteca para poder atender a Jellyberry, debía darle la amarga pócima sin falta y cuidar que no dejase de respirar.

Cada día parecía más débil.

Sus amigos la habían llegado a visitar pero Erza los despedía con rapidez, les agradecía a todos ellos sus visitas y su preocupación, pero en ese momento no podían ayudarle, o al menos no en cuanto a su mayor problema, ya que varios de ellos si le ayudaron a mantenerse bien alimentada porque llegaban siempre a visitarla con comida en mano, al parecer todos se habían empeñado en que estaba enferma por no comer adecuadamente.

Eran muy buenos amigos.

Inclusive Sting y Rogue le preguntaban por la salud de Jellyberry, especialmente cuando hablaban de terraza a terraza al llamar a Fro y a Lector que llegaban a visitar a su antiguo lider de travesuras, ambos gatitos parecían animar a Jellyberry con sus maullidos, muchas veces incluso le traían una croqueta Fishy Fishy Nyan para él, Erza se aseguraba de guardarlas en un frasco de vidrio y alimentar a Jellyberry con ellas cuando estaba consiente, aunque fuese miga a miga lo hacía comer de esas croquetas llenas de buenos deseos.

¿Sigue vivo? ―la manera de aparecer de la nada de su madre competía con la manera en que soltaba esa clase de preguntas en la escala de cosas que a veces desesperaban a Erza de su madre.

Por supuesto que lo está…

Entonces todo lo que investigué puede que sirva para algo ―su hija la miró ansiosa―. Encontré muchos postulados mágicos e historia Ishgarita interesante, y también un tratado sobre el sello, aunque no había nada sobre algún contra hechizo, al menos hablaba un poco de su estructura, y eso es una parte importante para crear un contra hechizo o romperlo con un ritual.

¿Entonces podrás hacerlo? ―la emoción en su voz hizo soltar un suspiro a su madre.

Es la mejor opción que tenemos, no te miento, no es algo seguro y será sumamente doloroso para él, y tal vez desee hasta morir cuando inicie el ritual, pero no hay otra manera por el momento, ni mucho menos contamos con tiempo…

Erza miró preocupada a Jellyberry.

No solo estaba en juego su vida sino también era posible que el ritual no sirviese, tal vez lo haría pasar por un inmenso dolor que no sabía si terminaría por ayudarlo.

¿Y sí lo hacía sufrir dolor y agonía en vano?

Miau… ―Jellyberry se levantó con dificultad de su regazo y alzó su patita hacía ella, sus exóticos ojos dorados con vetas verdes parecieron brillar, mostrándole la convicción que sentía y la confianza que depositaba en ambas.

Lo haremos ―dijo Erza con aplomo y se inclinó a besar la cabecita del minino―. Te salvaremos…

Irene soltó otro largo suspiro.

Pues bien, ese gato te complementa en terquedad, no me queda de otra ―la hechicera extendió un dedo a su hija―, y yo no soy quien soy por dejarme amedrentar por cosas difíciles de lograr ―su hija le sonrió con confianza―. Iré a Dragnof por las cosas y la ayuda que necesito, pero debes saber que te tocará una de las partes más difíciles del ritual.

¿Yo? ―Erza le miró confusa―. Pero yo no tengo magia.

Tienes la mínima que te permite mantenerte y más que suficiente para que no pases por tanto dolor ―su mirada preocupada no pasó desapercibida por Erza―, y además, él en este momento comparte tu esencia al haber ingerido tu magia, si alguien puede ser efectivo en esa parte del ritual, eres tú. ¿Estás dispuesta a sufrir aún más por este chico-gato, Erzaëlí?

Erza ni siquiera lo pensó, solo sonrió con la misma aura confiada de su madre.

¿Cuándo me he quejado del dolor?

Así eran ellas.

Dispuestas a tolerar lo que sea por proteger a quienes amaban…

.

[ J & E ]

.

Ni siquiera quería pensar en cuantas reglas había roto.

Irene siempre fue madre antes que reina.

La joven paseó su mirada por todos los preparativos, los objetos mágicos que incrementarían la barrera de protección de Irene y lo que estaba por suceder allí no fuese percibido por los guardianes de magia, un contenedor de energía mágica, las tres jóvenes ayudantes que trajo para asistirla, el báculo de poder que se suponía nunca debía dejar el reino, y por último, la espada mágica que ahora tenía en su mano.

Lo único que podría romper la lácrima dentro de Jellal.

¿Se encuentra bien, princesa? ―una joven de cabello azul se acercó a ella preocupada.

No tienes que llamarme princesa, Wendy ―Erza le sonrió, esa joven había sido parte de su escuadrón, la más joven dragon slayer de sus reclutas y con un enorme potencial, por eso no le sorprendió saber que su madre la había tomado bajo su instrucción luego de que su escuadrón fuese desmantelado―. Recuerdo muy bien que te dije que éramos camaradas y amigas ¿verdad?

Sí, lo recuerdo ―sonrió apenada.

Pues lo seguimos siendo ―la pelirroja acomodó mejor la sabana sobre Jellyberry, ya tantas transformaciones de gato a hombre le habían enseñado a taparlo antes de volverlo humano―, y respondiendo a tu pregunta, me siento preocupada… y asustada… ―la joven maga tomó su mano con cariño.

Sé que si su alteza Irene y usted se proponen algo de seguro funcionará, daré lo mejor para ayudarles. Se lo prometo, usted siempre me ayudó, me alentó y me protegió cuando fui parte de su escuadrón, es mi turno para serte a usted de utilidad.

Muchas gracias, Wendy… ―Erza le devolvió el apretón en su mano.

Bien ―Irene se colocó en el centro de la habitación luego de escribir con magia las runas necesarias alrededor de ellos, todos los muebles de Erza habían sido retirados a excepción de la cama en donde ellos dos estaban que ahora estaba en el centro del cuarto―, repasemos lo que les dije, ¿Juliet?

¡Ahoy! ―la animada jovencita de dos coletas naranjas brincó en su sitio―. ¡Mi deber, mi señora, es brindarle la magia al protector de barrera cuando usted deba usar la mayor parte de la suya en ayudar a romper el sello!

¿Heine?―miró a una chica de cabello negro.

Yo me encargaré de ayudar a controlar el flujo de energía mágica que salga al romper el sello ―mucho más sosegada que la otra joven, la azabache se colocó en su posición.

¿Wendy?

Y-Yo… ―tartamudeó, aún no se acostumbraba a la mirada de la futura reina―, usaré mi hechizo de Deus Mageia sobre el señor Jellal cuando usted lo devuelva a su forma normal, de esta manera incrementaré su poder mágico para evitar que se le agote antes de que rompamos la lacrima y liberemos su propia magia ―recitó de memoria, ese era una de las partes más delicadas del ritual, si ella fallaba con el hechizo, el mago que estaban por ayudar se quedaría sin una onza de magia y moriría―, y además es mi deber tratar la herida de la espada para evitar cualquier posibilidad… letal…

La chica miró preocupada a Erza.

Wendy ―Irene se acercó a ella―, no dudes ¿entiendes? ―ella asintió―. Si las escogí a ustedes fue primeramente porque sé que pueden con la tarea, y segundo, porque confío en las tres, son mis mejores pupilas, no me decepcionen.

¡Sí, señora! ―las tres jóvenes respondieron alto y claro y Erza no pudo evitar sonreír, por más que su madre ocultase ese lado de ella de los demás, para ella siempre estaría claro que Irene Belserion tenía un inmenso lado maternal.

Ella era quien más recibía de ese amor de madre.

Y por último… ―Irene miró a su hija.

Yo clavaré la espada que encantarás, no me detendré hasta romper la lacrima que retiene la magia y se encuentra en su corazón, no dudaré sin importar el dolor que le cause, no pararé sin importar el dolor que sienta, no la retiraré hasta terminar con el ritual… ―su mirada determinada era la misma que muchas veces tuvo en el campo de batalla.

Nada la haría retroceder.

Entonces iniciemos ―Irene tomó su báculo mágico hecho a partir de huesos de dragón y piedras mágicas de Etherano, lo primero que hizo fue invocar un sello mágico para acrecentar el campo de protección del que Juliet se encargaría de mantener, luego se acercó a su hija, tomó la espada y la encantó para que fuese atraída hacía la magia de Erza que la lácrima en el corazón del mago había tragado días atrás―. No dudes al clavarla ―su hija afirmó con la cabeza con solemnidad, Irene decidió ayudarle a relajarse―. Recuerda que tú mejor que nadie conoce el camino al corazón del chico gato ¿o me equivoco? ―casi ríe al ver la cara abochornada de su hija.

Su alteza ―Juliet le mostró que ya había tomado control del hechizo de protección.

Y entonces un enorme círculo mágico apareció bajo ellos.

Irene Belserion inició un cántico de palabras tan antiguas que no se parecía a nada que las jóvenes hubiesen escuchado alguna vez, los sonidos provenientes de sus labios se asemejaban más al ulular del viento, al correr del agua, al crepitar del fuego y al agrietamiento de la tierra que a palabras, cuando pareció que la habitación se había convertido en el centro de un tormentoso desastre natural, una luz roja brilló en el tatuaje del gato, en ese momento la gran hechicera movió su báculo hacia él y volvió a ser el hombre que Erza había conocido bajo la sábana que cubría su cuerpo desnudo.

Iniciaba la parte más difícil.

El hechizo Deus Mageia de Wendy hizo brillar el cuerpo del mago indicando su éxito, Irene aplicó su Deus Zero sobre el tatuaje para revelar el sello que quiso darle pelea pero falló, un circulo ascendió desde el ojo del joven e Irene lo atacó con una ráfaga roja de su báculo que lo destruyó en mil pedazos y lo hizo aullar de dolor, algo que hizo al corazón de Erza acelerarse en pánico pero no le impidió actuar cuando su madre le indicó que era el momento para que cumpliese su parte.

Erza besó la frente de Jellal y subió su brazo lo más alto que pudo.

Y entonces, clavó la espada…

.


.

¿Comentarios?

Sus comentarios animan la escritura.

NwN

.


.

Rincón De La Escritora En Proceso:

¿Me pregunto qué pasará? ¿¡Resultará el ritual!? Tendrán que buscar otra manera… Dx

¿Quién o quienes encantaron a Jellal? DD: ¿Alguien lo está suplantando? DDDDx

Por cierto, los hechizos de Irene y Wendy son del canon, aunque el Deus que usa Wendy no es del todo canon, los Deus de Wendy aumentan defensa y ataque, en este caso el Deus de ella aumenta la magia. NwN

Gracias mil por leer. Espero les haya gustado. O3O/


Agradecimientos:

Vosotras/os amables reviewistas con cuenta os contesto por PM:

Stormy Night Of Rain92

Ponyminiu

CristianDavid

Artemisa Neko Chan

KisaYunna

Bluewater14

Vosotras/os amables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:

Melany: Me hace feliz que no tengan problemas con el fluff, yo soy feliz escribiéndolo. *w* Oh, sí… Sting y Rogue son pareja… 7w7)r Yo amo ese ship, y la verdad también fue mi primer ship BL. xDD Pero son tan lindos juntos que no puedo evitarlo. *w*)r Irene sin duda los shipea, pero para ella es difícil despegarse de su hija. xD Espero te guste el neuvo cap, gracias mil por leer. NwN/

Guest: Este Jellal sale del sartén para caer al fuego. QwQ Pero esperemos que no pase algo peor… esperemos… D: Gracias mil por leer. Besos. NwN/

.


.

Gracias de corazón por leer.

Gracias mil por comentar.

¡Adieu!

NwN/

.


.

.