Capítulo 8: Segundo acontecimiento
Ayame salió corriendo sin dejarme decir nada antes, me sentí fatal.
-Síguela- me dijo Yakotsu- ella muere por ti, ve y explícale todo- me aconsejó yo asentí y fui tras ella pero antes lo miré- no te preocupes, no le diré a nadie- me tranquilizó.
-Gracias, amigo.
Me fui corriendo tras Ayame, ella era muy veloz casi tanto como yo por lo que costó trabajo alcanzarla.
-¡Ayame! ¡espera!- grité cuando ya estaba a solo unos pasos de llegar hasta ella- tenemos que hablar.
-¡No, Koga! no quiero escucharte- dijo dolida al parar de repente pero aun dándome la espalda, sabía que las lágrimas corrían libres por su rostro- no quiero- repitió.
Me acerqué a ella con cuidado para que no saliera corriendo otra vez, de a poco me puse frente a ella y se me rompió el corazón al verla con los ojos enrojecidos.
-¡Oh por dios, Ayame!- sin medir mi acto, simplemente la abracé, ella solo permaneció quieta en su lugar- lo siento tanto, Ayame, yo no quise...
-Por favor, Koga...no digas nada- dijo separándose de mi y viéndome a los ojos- no quiero saberlo.
-Pero...- suspiré- Ayame, no quiero que pienses que yo...
-¡BASTA!- gritó y nuevas lágrimas brotaban por sus ojos- No me importa que la ames.
-¡¿Qué?!- pregunté sorprendido.
-Eso, no me importa que la ames a ella, Koga- hizo una pausa para secarse algunas lágrimas y tomar aire- creo que siempre lo he sabido- negué con la cabeza e hice ademán de hablar pero ella no me dejo- Koga, escúchame tu a mi, yo...yo estoy dispuesta a...hacer que la olvides.
-Ayame...
-Por favor, Koga, dame la oportunidad y haré que te enamores de mi y la olvides a ella- tanto como su postura y su mirada eran seguras yo me quedé congelado- déjame permanecer a tu lado y te juro que vas a amarme, yo me encargaré de eso.
-Ayame, no...no se me hace justo contigo- dije sincero, me dolía tanto darme cuenta lo valiosa que era ella.
-No me importa, soy yo la que te lo esta pidiendo...
-No quiero jugar contigo así, Ayame, no te lo mereces.
-Es mi decisión, no estas jugando conmigo porque yo soy la que esta dispuesta a correr este riesgo- dio un profundo respiro- déjame intentarlo, no termines conmigo sin haber peleado por tu amor, Koga.
-Ayame, yo no sé- me sentía fatal al llevarla a estos extremos.
-Koga, dame la oportunidad y te haré olvidarla- volvió a decir más determinada que antes- sé que será difícil porque no sientes por mi...
-No, Ayame, no te confundas- la interrumpí- yo te quiero mucho- ella me miró sin creerlo- y me gustas mucho tambien, no creas que me eres indiferente- y era cierto, no me habría atrevido jamas a hacerla mi novia sin haber sentido al menos algo por ella.
-Entonces sí tengo oportunidad- dijo ahora con una mirada de esperanza- haré todo lo que hay en mis manos para que te olvides de ella.
-Te prometo que pondré todo de mi parte para que eso pase, Ayame- y en ese momento era sincero y de verdad quería enamorarme de ella- Kagome y yo estamos alejados y así seguirá siendo.
-No te pido que no la hables más, Koga, ustedes han sido amigos desde siempre- sonrió, definitivamente Ayame era una mujer increíble- solo te pido que me veas a mí, antes que, a ella, que me ames a mi.
-Así será- me acerqué a ella, le limpié algunas lágrimas y la besé, ella me abrazó fuerte.
Haré todo lo posible por corresponderte, Ayame, pensé de regreso a casa, después de haberla llevado a la suya, de cierta forma me sentía algo liberado y un poco más contento, Sonreí sinceramente después de varios días y me divirtió regresar a casa con las manos vacías, mala suerte por mis hermanos, pero tendrían que hacer la cena, y solté una fuerte carcajada.
(...)
Ya era viernes, habíamos ganado todas las competencias, transformando a la escuela en la número uno a nivel regional y ganándose un cupo en las competencias nacionales, lo que me daba a mi un pase directo a la universidad con beca deportiva completa, y también para Ayame, ella era la mejor atleta del equipo femenino; con ella las cosas habían estado de maravilla, ya no me sentía tan abrumado por la lejanía de Kagome, no era para decir que no pensaba en ella pero si para decir que ya no me dolía tanto, Ayame me estuvo ayudando a entrenar, También comíamos juntos y pasábamos el rato, ella se mostraba mucho mas cariñosa y yo también, me sentía tranquilo.
Hoy la escuela daría una fiesta en honor al triunfo, y estaban todos los alumnos de último año invitados, además de los integrantes del equipo y sus invitados, sin importar si eran de otros años pero no podían ser de otra escuela.
Ayame iría solo un rato conmigo porque al día siguiente se iría a las montañas con su familia y partiría muy temprano, me causaba mucha tristeza no estar con ella el fin de semana pero me ayudaría a ponerme al corriente con mis materias.
Estaba en mi casa a punto de salir a la fiesta, me sentía algo cansado pero decidí ir de todos modos, mis hermanos ya se habían ido para mi fortuna.
Estacioné el auto en la entrada de la casa de Ayame, ella ya me esperaba afuera y vestía un atuendo que me dejó con la boca abierta, en ese momento pensé que sería fácil olvidarme de Kagome con ella.
-Estas...estas hermosa- me bajé para abrirle la puerta, ella se sonrojó- luces increíble.
-Gra-gracias- dijo avergonzada, vestía unos jeans ajustados negros, una blusa burdeo y una chaqueta de cuero negra a juego, lucía espectacular, lo recuerdo perfecto- tu...tu también luces bien- subió al auto y le di un rápido beso.
-Eres muy linda- repetí y ella sonrió- será una buena noche.
-Sabes que me puedo quedar solo un rato, Koga.
-Lo se, y eso me basta para que la pasemos bien, después de todo esta fiesta es por nosotros- dije alegre- recuerda que somos los campeones.
-Es cierto- dijo con una gran sonrisa, lucía algo de maquillaje pero la nada misma- yo estaré un par de horas pero tu puedes quedarte, tal vez tus amigos estén ahí.
-Bankotsu no se lo perdería- comenté divertido- ya veré si me quedo más rato.
Llegamos a la fiesta, la escuela había arrendado un club cerca del centro de la ciudad y los únicos adultos que estarian serían los entrenadores, Naraku del equipo masculino y Kikyo del femenino, eran un matrimonio.
-Hay mucha gente- comentó Ayame- no veo a mi equipo.
-No te preocupes- la calme porque se notaba nerviosa.
-¡Allá están!- exclamó emocionada- están todas las chicas, Akane y Ranko- se notaba que estaba feliz, esas dos chicas eran sus mejores amigas, Ranko era de mi salón y había tenido amoríos con Bankotsu. Por eso Kagome lo había dejado.
-Vamos con ellas- la animé y ella asintió con entusiasmo.
Nos situamos en una mesa con las amigas de Ayame y algunos de mis propios compañeros de equipo todos del salón de Ayame, así que se notaba cómoda.
-Mira, Koga- me dijo Ranko- ahí están tus amigos entrando- señaló hacia la puerta.
Ahí estaban ellos, todos hasta Kagome, miré a Ayame y ella no tenía ninguna expresión especial en su rostro.
-Deberías ir a saludar- me dijo ella- me iré pronto así que es una alegría que hayan llegado- sonrió y la sentí sincera.
-S-sí iré, permiso- y me levanté en busca de ellos.
Habían encontrado una mesa en medio de toda la multitud, me acerqué algo nervioso.
-¡Koga!- saludó con entusiasmo Bankotsu- esta fiesta es en tu honor, Eh, campeón- se burló.
-Cállate, payaso- le dije golpeándole el brazo-¿Cómo están chicos?
-De maravilla, esta fiesta esta que arde- comentó divertida Sango, hablando fuerte por sobre la música- vamos a bailar, Yakotsu- él solo asintió entusiasmado y se dirigieron a la pista.
-Iré a pedir para beber ¿Vamos?- le preguntó Kagura a Bankotsu.
-Claro ¿Kagome, qué quieres?
-Lo que sea estará bien para mi Bank- contestó y mis amigos fueron en busca del alcohol clandestino digno de toda fiesta de la escuela.
-T-te felicito- dijo tímida Kagome- eres...
-Koga- oí una voz tras de mi- hola, Kagome- ella solo sonrió.
-¿Qué ocurre, Ayame?
-Me voy con Akane- dijo.
-No, yo te iré a dejar- me preocupé, ella era mi novia y a pesar de querer estar con Kagome, no permitiría que se fuera sola.
-No, por favor, Koga...me iré con ella, su madre ya la vino a buscar y tenemos que estudiar. Tu quedate y disfruta con tus amigos.
Ayame, tan comprensiva, sus ojos me decían tanto que no supe comprender en ese momento.
La besé, sin importar que estuviera Kagome, en ese instante de verdad sentí que estábamos solo los dos, sin importar la fiesta y el ruido, al separarnos ella me acarició mi rostro y me miró con dulzura.
-Koga, yo...yo entenderé...nos vemos- y se fue sin mirar atrás, no entendí sus palabras.
-Deberías irte con ella- dijo seca Kagome.
-¿Quieres que me valla?
-No es eso...pareces tan feliz ahora, ya no...ya no te importa...olvidalo- estaba claramente molesta, me quedé desconcertado por unos segundos.
-Ah no, Kagome, no me harás esto, esta vez me dirás qué demonios te pasa- yo estaba molestó.
-Pues, no me pasa nada- dijo entre dientes.
-Ven- la tomé de la muñeca y la llevé afuera del club, ya me tenía harto la actitud de ella, primero se pasaba pegada a mi, luego me besa y para terminar, decide romper la amistad y ahora me reprochaba estar bien con mi novia.
Llegamos fuera del lugar, donde habían varios arbustos y nada de gente.
-Bien, dime ¿cuál es tu juego?- pregunté, ella me veía furiosa alzando una ceja, solo le alumbraba el rostro la luna.
-No se de qué rayos hablas, Koga- me miró desafiante, yo apreté el puente de mi nariz, ya estaba perdiendo la paciencia.
-Kagome, es por el beso- dije seguro, descolocandola, demostrándome que sí que se acordaba de eso.
-N-no s-se de...- miró a ambos lados.
-Kagome, no lo niegues más- dije en un tono que se me antojó autoritario- Kagome, tú me besaste y ya no quiero que sigas haciéndote la tonta, yo sé perfe...
Fui interrumpido por los labios de Kagome en mi boca, quedé perplejo, esta vez no había alcohol en su sangre.
-¡Maldición, Koga!- gritó al separarse.
-Ka-Kagome- no lo podía creer.
-No sé qué me pasa- dijo después de varios minutos en silencio- pero...pero me muero de ganas de hacer esto...
Y nuevamente sus labios se posaron en los míos, y esta vez no me contuve y respondí el beso, ella entre abrió su boca dejándome entrar y hacer más posesivo el beso, mi lengua con la suya eran una sola, yo disfrutaba tanto el contacto porque esta vez ella estaba plenamente consciente y la sentía desearlo, me sentía en las nubes, como si nada más importara en el mundo, jamás creí que podría probar sus labios.
La tomé fuerte de la cintura para acortar la distancia de nuestros cuerpos, ella se abrazó a mi cuello excitándome de una manera impensable, pero de repente sentí como la realidad pesaba en mí, poco a poco el aire necesitaba entrar y nos separamos.
-Lo siento tanto...-dijo ella- Koga, yo...yo...
-Esto está mal- pegué mi frente a la de ella, no podía hacerle esto a Ayame.
-Lo sé, Koga, por eso no debemos ser amigos nunca más, yo estoy enamorada de InuYasha- soltó y me separé de ella, ese golpe no me lo esperaba- lo siento- y se fue corriendo.
Y ahí me quedé yo como idiota, destrozado nuevamente.
