Capitulo 9: Debe ser una broma…
La quiero matar, de verdad la quiero matar. ¿No le bastaba con estar con Sasuke? ¿No le bastaba con ser reconocida por los medios? ¿Ahora tenías que quedarse con MI vida de ensueño en el hospital?
Normalmente, uno cree que las personas que parecen modelos son personas con la cabeza hueca, que no triunfan en nada más que en la pasarela. Sin embargo, al poco rato de estar aquí, pude notar que Karin no era una hueca, era inteligente, sensata e increíblemente talentosa, llevaba menos de dieciséis muertos en todo su historial de la medicina y sólo contaba con veintinueve años.
Entonces, Sasuke sale con una mujer mayor que él.
¿Con qué mierda se supone que tengo que competir yo?
No hay nada que yo tenga que ella no tenga, aparte de lo que parece grandes cantidades de dinero –porque si algo reconocí en cuanto la vi, fueron los costosos zapatos que traía para trabajar, trabajar-.
¿Qué zapatos traería para una fiesta, si usaba unos costosos para trabajar en un piso con vómito?
Callé mis pensamientos cuando vi que el paciente preguntó algo.
-¿Entonces… dolerá? –preguntó un hombre de treintisiete años de edad.
-Solo el típico dolor post-operatorio, además de eso, no debería sufrir dolencia alguna –sonreí comprensiva.
-Oh, pero… -el hombre era dubitativo e inseguro, no estaba muy de acuerdo con someterse a una apendicectomía.
-No te preocupes, Yuto, estarás bien y de todas formas yo estaré en el quirófano por si ocurre algún percance, así que deja de complicarte la vida y relájate –sonrió Karin de una forma que al paciente le apareció una sonrisa tranquilizadora.
-De acuerdo –se resignó Yuto.
-La doctora Haruno se encargará de tu caso, te acompañará en la preparación de la cirugía y luego te dará las instrucciones post-operatorias –explicó, yo me sobresalté al salir nuevamente de mis pensamientos- Pronto debería de venir otra interna a apoyar tu cirugía, disfrutarás de su compañía si es que te gustan rubias y delgadas –rió con su chiste.
Yuto rió un poco y luego nos despedimos de él.
-Haruno quédate vigilando a Yuto, es demasiado susceptible a Taquicardias cuando está tenso, mantenlo tranquilo y evita que se agite –asentí con la cabeza- el resto sígame –vi al resto del grupo salir junto a Karin del pasillo.
Hinata se había ido al ala de los Nutricionistas y según un mensaje de texto, todo es verde, mezclado con blanco, pero todo bastante tranquilo, excepto por algunos niños con sobrepeso que lloraban ante las nuevas dietas.
No me quedaba de otra, más que esperar a la otra interna, sería fácil reconocerla. Es Rubia. Y delgada.
-¿No te parece que la operación es una mala idea? –preguntó Yuto. Salí de mis pensamientos para tranquilizarlo.
-Relájese, por favor. La cirugía es un procedimiento menor –expliqué- en el peor de los casos terminará con una linda cicatriz de esté ancho –hice un espacio muy pequeños entre mis dedos. Yuto rió poco y despacio- Manténgase tranquilo, nada malo puede pasar –me detuve un poco al ver como una cabellera rubia se acercaba- además, si ocurre algo malo, tendrás a una linda interna rubia a tu lado –susurré cerca de él.
-¿Algo como una enfermera? –sonrió con gracia.
-Una enfermera con licencia para usar el bisturí –sonreí- así que con cuidado –reí un poco.
Yuto rió conmigo justo para cuando la interna rubia entró a la habitación.
-¿Satoo Yuto? –preguntó. Yuto asintió con la cabeza- Mucho gusto, mi nombre es Ino Yamanaka y estaré encargada de prepararlo para la cirugía y de asistir en su apendicetomía –sonrió. Yuto soltó una risita, quizá por ver que efectivamente tendría a una "enfermera" rubia.
Yo me quedé al margen, pero la chica no pasó inadvertida para mí, había algo en ella que me parecía extraño o fastidioso. Pero no recordaba que era.
-¿Tú eres la otra encargada verdad? –me preguntó. Yo salí de mi ensoñación, viendo su cara. Me sorprendí al ver su ceño fruncido y su mirada entrecerrada- ¿Cómo te llamas? –
-Sakura –respondí. Ella frunció más el ceño- Sakura Haruno –añadí.
Ella mostró un atisbo de sorpresa, luego agitó la cabeza, abrió un poco la boca, luego la cerró, finalmente decidió sonreír a Yuto y marcharse de la habitación.
-Es rara –comentó Yuto.
-Y parece un mimo –secundé el comentario- Hizo mil gestos y ni una palabra.
-Creo que le has parecido conocida –reveló.
-Pues a mí también me parece conocida, pero de ver tantas rubias de ojos azules con cuerpo de modelo, ya ni me acuerdo –manifesté.
-¡Oh! Pues entonces permíteme investigar –declaró. Alcé una ceja ante el comentario- Tómalo como un agradecimiento por estar conmigo durante todo el proceso –sonrió con cariño.
-Es mi trabajo, no tiene que agradecerme –expuse.
-Sí, pero también era trabajo de la enfermera rubia ver que estuviera bien para la apendi-eso y lo único que hizo fue irse –debatió.
-Punto a tu favor – murmuré. Yuto sonrió- Gracias, me será de agrado saber quién es –consideré.
-Todo un placer –respondió.
-Bueno, ahora sí, prepárate, vengo en una hora a prepararte, así que más vale que este listo para un largo procedimiento médico –sonreí y la sonrisa de Yuto desapareció.
Debo admitir, que me gustó ese gesto.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Después de salir de la habitación de Yuto, empecé a buscar a Hinata por el ala de Nutrición o "Tortura Alimenticia", para mi gran problema, no sabía donde quedaba y los letreritos de "Piso 3: Odontología y Traumatología, Piso 4: Kinesiología y…, bla bla bla" no ayudaban mucho, en especial porque si leías el que decía Nutrición, te llevaba al piso ocho, el cual no existía y que por lo tanto, no era más que la azotea.
Entonces tendría que ir por mi cuenta.
-Claro, tú y tu sentido de la orientación –susurré en voz alta para mí misma- Lo más seguro es que termine atrapada en la azotea o fuera del hospital.
Sí, era lo más seguro. Pero gracias a Kami, ante de tener la oportunidad de perderme, Hinata me encontró a mí, más rápido de lo que yo iba a levantar el pie para empezar a buscarla a ella.
-¡Aleluya! Si no me encuentras tú primero, no nos vemos hasta el año próximo, Hinata –exclamé exageradamente. Hinata rió y sonrió tímidamente. Quizá porque mis gestos le recordaban perfectamente a Naruto.
-Sí, algo así me pareció que sucedía –dijo- ¿No tienes rondas, ni pacientes que ver?
-Pues, me asignaron uno, pero ya lo preparé para la operación, y otra interna debe terminar su parte antes de la cirugía, y como no creo que me asignen a alguien más, pues… sí –concluí de la larga explicación. Hinata rió otro poco. Se le notaba alegre, quizá porque trabajar en lo que quería sin personas indeseables y con una vida perfecta hacía que la gente fuera alegre, cariñosa y positiva. Mi amiga se estaba expresando más de lo usual, sin tartamudear.- ¿Y cómo te fue? ¿También estás libre?
Al preguntarle, se sonrojó- S-Sí, bueno, el área es muy tranquila y realmente no hay mucho trabajo excepto por controlar a ciertos niños y adultos. Hoy me tocó ayudar a una niñita –sonrió un poco rememorando la situación- estaba haciendo ejercicios y de repente… b-bueno… mm –se sonrojó hasta la raíz del pelo- N-Naruto-kun entró gritando mi nombre.
No pude evitar reírme ante la historia. Una interrupción tan abrupta sólo podría ser hecha por Naruto.- ¿Y dónde está él?
-Lo llamó Tsunade-sama por teléfono, le dijo que si no regresaba cuánto antes a su lugar de práctica, le iba a castigar haciéndole repetir de curso –dijo un poco preocupada.
-Ah, ya relájate, Naruto debe haber llegado a tiempo.
-Eso espero, ¿vamos a la cafetería? –preguntó Hinata.
-Sí, me muero de hambre, además tengo bastante que contarte –y pensando en que debía mencionarle todo el acontecimiento con Karin y con la extraña interna, nos fuimos a la cafetería.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
-¿Y dices que te pareció conocida? –
-Lo suficiente como para que mi primer paciente me haya dicho que le iba a investigar, Yuto es una excelente persona –sonreí mientras mascaba mi muffin. Es cierto, cuando dicen que con hambre todo es bueno, el muffin estaba arenoso y añejo, y aun así me era completa y totalmente delicioso.
-Al menos te pasó algo bueno –repuso Hinata- pero es verdad, S-Sakura, no puedes tener tan mala suerte que K-Karin-sama te haya tocado como residente encargada. ¡De tantos doctores!
-Lo peor, es que es buena persona, me trata bien, es una excelente médico y para el colmo es una maldita genio, no comprendo cómo es que hay gente tan perfecta en este mundo mientras Kami hizo a otros seres completamente penosos, tu servidora es un ejemplo –sonreí pero mi voz estaba cargada de pesar.
-Sakura…-le escuché murmurar con compasión. Mi buscador empezó a sonar en ese mismo instante, el número de la habitación de mi madre estaba escrito. Salí corriendo.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Esto sí era penoso. No, ni siquiera era tan penoso, es que esto era el colmo, era la situación más desastrosa en la que había estado nunca. Ese momento en que prefería haberme quedado con Hinata en la cafetería con mi muffin añejo que estar en esta habitación.
Mi madre no había llamado. Había sido Karin. En la habitación de mi madre.
Y ambas reían alegremente mientras compartían ciertas teorías sobre las neuronas y sus receptores para los neurotransmisores, la habilidad para potenciar su producción y que de esa manera el hombre sea un ser más eficaz. Las contemplé desde la puerta, justo en el momento en que Karin y mi madre voltearon a verme.
-Ah, eres tú –musitó mi creadora con indiferencia- ¿Sabes? Estaba hablando con esta simpática señorita, sin duda es talentosa, posee una gran inteligencia y ha sabido llevarme la conversación y debatir mis teorías como ninguna otra persona. Deberías ser más como ella, niña.
Y con eso exploté.
