N/A: Ya regrese, me tome unos días para pensar y ponerme al día con todos los mangas que voy siguiendo entre otras cosas que hice. Esta misma semana actualizaré "Regresaré" que ya está por terminar.

Disfruten de este capítulo, ya la historia va cuajando. :)


"Si me das un beso"

Cap. 9: Beso indirecto

.

Al día siguiente Naruto se acercó a Sakura apenas ella llegó al instituto, la había estado esperando en la entrada principal. La pelirosa lo vio y pretendía pasar sin hablarle, pero Naruto la saludó caminando a su lado.

—¡Buenos días Sakura-chan!

—Buenos días Uzumaki.

—¿Que nombre le has puesto al cachorro? —le preguntó mientras la seguía.

—Pucchi.

La cara que puso Naruto la ofendió, ella había pensado mucho para elegir ese nombre, nunca le había tenido que poner un nombre a un animal.

—Es mi perro y le puedo poner el nombre que quiera. —le recordó con voz seria.

—Jeje, Pucchi es un buen nombre, ¿Sakura-chan que harás este fin de semana?

Ella rodó los ojos, imaginando que iba a pedirle una cita.

—Voy a estudiar para los exámenes, tú también deberías hacerlo. —le respondió mientras entraban a las instalaciones del instituto.

Naruto no perdió la oportunidad de jugar con las palabras de la chica.

—¿Me estas invitando a que estudiemos juntos? —le preguntó sonriendo, caminado a su lado.

—Ja, claro que no, estoy diciendo que deberías estudiar en vez de andar paseando.

Más adelante estaba Tenten fuera del salón hablando con varias compañeras de clases, al verlos juntos les sonrió brevemente antes de devolver su atención a las chicas que le hablaban.

Sakura quería alejarse de Naruto, pero él seguía hablándole.

—Yo estudiare el domingo, el sábado sacare a pasear a Kurama al parque, como ahora tienes un perro tienes que hacer lo mismo, ¿vamos juntos?

Ese fue el momento en que Sakura comprendió que desde el principio ese había sido el plan de Naruto cuando le regalo al cachorro.

—Yo tengo que estudiar. —insistió negando con la cabeza.

Naruto pensó que eso le tiraba por tierra sus planes de tener una cita con ella. Pero él no se rendía tan fácil.

Naruto se frenó en el pasillo y Sakura lo imitó esperando lo que pudiera decirle.

—Entonces lo llevaré por ti, pasaré buscándolo mañana temprano.

Dicho eso el rubio se adelantó dejándola confundida, "Los chicos son extraños" pensó antes de entrar en el aula.

Tenten se sentó al lado de la pelirosa y no perdió la oportunidad de preguntarle sobre el rubio —ya no lo puedes negar Sakura, tú y Naruto andan en algo.

Mientras sacaba los útiles de su portafolio ella le respondió con simpleza —Te puedo asegurar que sus sentimientos son completamente unilaterales, no siento nada por Uzumaki.

.
.

Era sábado, un día que Sakura usaba para dormir hasta las nueve de la mañana, estaba durmiendo cuando Naruto se presentó en su casa, Mebuki fue quien le abrió la puerta.

—¡Buenos días Mebuki-san, vine por el cachorro, Sakura-chan me dijo que podía sacarlo a pasear! —la saludó alegremente.

Mebuki giró su cabeza hacia la puerta del dormitorio de su hija, estaba cerrada —¿Esa floja te dijo eso?, aun está durmiendo.

Sakura estaba soñando cuando su madre la hizo levantarse, la pelirosa se quejó y Mebuki salió de la habitación.

—Diablos, en verdad vino. —murmuró Sakura retorciéndose en la cama.

En compañía de Mebuki, Naruto esperaba a que Sakura se alistara, sabía que se llevaría un regaño por parte de la pelirosa, pero no le importaba, igual siempre lo regañaba.

Sakura pensaba que Naruto esperaba afuera de la casa, por eso salió en pijama con el cepillo de dientes en su mano y el pelo medio revuelto, se dirigía al baño, palideció cuando lo vio sentado con su madre en la sala principal.

Un pasillo los separaba, pero ambos la vieron.

—Al fin que te levantaste. —le dijo su madre.

Naruto se ruborizó levemente al verla con una blusa de tirantes, se notaba que no llevaba sostén, Sakura se cruzó de brazos intentando cubrirse.

—¡Mamá no me dijiste que él estaba dentro de la casa! —protestó regresándose a su habitación.

Ahora que estaba de nuevo solo con Mebuki, Naruto no sabía que decir, había visto a su amada pelirosa de una manera que no esperaba verla, no todavía.

—¿Eres el novio de mi hija?

—¿Ah?, no, jeje, ella no quiere nada conmigo. —respondió rascándose la nuca algo nervioso.

—Sigue insistiendo, eres el primer chico al que deja venir aquí, eso debe significar algo.

Naruto iba a decir que en realidad él se invito solo, pero Sakura salió con cara de enfado, ahora estaba vestida con unos jeans azules y un suéter rosado —¡llegaste muy temprano Uzumaki!

—Jeje, es que a Kurama le gusta salir temprano cuando el sol es más suave.

Sakura entró al baño y Mebuki siguió hablando con Naruto, —es una peleona, pero es buena persona.

—Lo sé, —respondió sonriendo, —ella en ocasiones es amable conmigo.

Sakura salió del baño y fue por el cachorro a la parte trasera de la vivienda, Naruto pensó que se lo entregaría, pero ella lo puso en el suelo con una correa, —¿dónde está tu perro Uzumaki?

Salieron de la casa donde Naruto lo tenía amarrado, era un hermoso perro con pelaje rojizo, (un Setter Irlandés rojo).

—¿No crees que se peleen entre ellos? —le preguntó preocupada por el hecho de que Naruto tuviera que llevarlos juntos.

—Kurama está entrenado, no se mete con cachorros. —dijo Naruto con mucha seguridad mientras los dos perros se olfateaban entre ellos.

—¿Por qué no vas con él? —le preguntó Mebuki.

—No he desayunado y tengo que estudiar.

Mebuki se reviso los bolsillos —toma, —le dio dinero, —come algo en la calle, estudias cuando regreses.

—Pero me atrasare. —insistió la pelirosa, no quería pasar la mañana en compañía de Naruto.

—Sakura-chan los exámenes son para dentro de dos semanas, aun hay tiempo.

De alguna manera estaba siendo orillada a una cita matutina, Sakura estaba enojada, había caído en una trampa que seguro ya habían planeado esos dos.

Se despidieron de Mebuki y comenzaron a caminar, Naruto no podía evitar mostrarse muy animado, Sakura torció los ojos, sabía que él tomaría esa salida como una cita.

—Lo primero será que comas algo Sakura-chan.

A ella le fuese gustado decirle que no, sólo para llevarle la contraria, pero tenía hambre.

—Sí, vayamos a una panadería. —dijo sosteniendo la correa del cachorro, al menos su mascota disfrutaba de la caminata.

En la panadería Naruto la dejó pedir lo que consumiría, pero cuando llegó el momento de pagar el sándwich y el gatorade que había pedido Naruto se apresuró a sacar su billetera.

—Aquí tiene.

Sakura abrió la boca sorprendida por la intromisión del muchacho, segundos después la cerró y apretó los puños.

—¿Quien te dijo que pagaras Uzumaki?, tengo dinero para pagar, —se volvió nuevamente al cajero y habló con el señor que había recibido el dinero, antes leyó el nombre en la camisa —por favor señor Teuchi, devuélvale su dinero, no lo conozco y no quiero tener a un acosador tras de mí.

Sakura dejó dinero en el mostrador y antes de que el viejo lo tomara Naruto habló, el hombre se veía divertido ante la escena que presenciaba.

—No le haga caso, sólo está enojada conmigo, vamos Sakura-chan.

Se atrevió a tomarla del brazo sacándola de allí en compañía de Kurama y Pucchi, la pelirosa sólo se dejó llevar porque no quería hacer un escándalo, pero cuando salieron de la panadería gruñó liberando su brazo.

—¡Esto no es una cita Uzumaki, toma tu dinero!

—Guárdalo, te lo pediré cuando lo necesite.

Sakura sabía que eso no iba a pasar, pero si él pensaba que lo dejaría hacerse el galán con ella estaba muy equivocado. Caminaron hasta llegar a una plaza, Sakura se sentó para comer y le dijo a Naruto que esperaría allí. El rubio la dejó sola y durante varios minutos no lo vio.

.

Sakura olvido su enfado mientras consumía el desayuno, después de comer se entretuvo con su celular, cuando los minutos comenzaron a pasar y Naruto no regresaba comenzó a preocuparse.

—¿Donde se habrán metido? —murmuró mirando hacia el frente.

Varias nubes grises se estaban concentrando en todo el centro de la ciudad. No había traído un paraguas así que se levantó para ir a buscarlos.

Caminó mientras le enviaba un mensaje al celular de Naruto, él le respondió enseguida, la pelirosa los encontró cerca de la orilla del bosque que rodeaba parte de la ciudad.

—¡Sakura-chan estoy por aquí!

Haruno lo vio, Naruto estaba de pie bajó un árbol con el celular en la mano, estaba solo, no vio a ninguno de los perros.

—¿Donde están? —le preguntó extrañada acercándose a él.

Naruto sonrió rascándose la nuca, la brisa movió varias ramas del árbol permitiendo que un rayo de sol se colara e hiciera que el cabello dorado del joven brillara más, Sakura tramitó saliva apartando de su mente la idea de que él era muy guapo.

—No me digas que los perdiste.

—Nahjaja, los traje aquí para que hagan sus negocios, no quería recoger cacas de perro.

Sakura miró hacia el bosque y los vio olfateando el lugar, al parecer todavía no ocurría nada, dirigió su atención nuevamente a Naruto —Toma, es para ti.

Naruto abrió los ojos con expresión de sorpresa, el gatorade que ella había estado sosteniendo ahora se lo estaba entregando a él, Naruto no lo podía creer.

—Ya está algo caliente.

—¿Lo compartes conmigo? —preguntó sorprendido.

Era la bebida que él había pagado, Sakura había dejado la mitad para Naruto, —sé que no ibas a aceptar el dinero. —respondió con indiferencia.

Naruto sonrió destapando el envase y se lo llegó a la boca, no sabía tan bien porque ya estaba caliente.

—He recibido tu beso indirecto.

Sakura enmudeció al comprender lo que decía, hace unos días había escuchado hablar sobre eso a las chicas de su colegio, Naruto también las había escuchado.

—No vale cuando no lo hice con esa intención. —replicó ruborizada.

—Jeje, te has ruborizado.

—¡Claro que no, Pucchi, nos vamos ya, ven aquí perro! —chilló nerviosa.

Pucchi la ignoró, ahora si estaba ocupado, Naruto tuvo la precaución de no hacerla enojar más, regresaron juntos.

—No tenias que acompañarme Uzumaki. —replicó mirándolo de reojo.

—Es que tu madre me invitó a almorzar.

—Puedo darle tus disculpas. —respondió con sencillez.

Naruto detuvo el paso y fue muy serio cuando le preguntó, —¿qué es lo que tanto te desagrada de mi?, si me lo dices quizás puedo evitarlo.

¿Evitarlo?, Sakura ya no sabía lo que quería, se estaba volviendo masoquista, porque le estaba gustando la presencia de Uzumaki y la idea de rechazarlo formalmente otra vez le daba algo de miedo, miedo de que no volvieran a hablarse.

—Podrías comenzar con votar esa botella. —respondió manteniendo su orgullo.

Esa respuesta lo hizo carcajearse, llevaba el bolsillo de su pantalón abultado a causa de la botella que pensaba conservar como una muestra de cariño de parte de Sakura.

—Aun tiene, cuando esté fría podre beberla y entonces pensare en ti.

Sakura adelantó el paso para que Naruto no pudiera ver que se había sonrojado.

—¿Eh?, ¿te enojaste?, ¡espéranos Sakura-chan!