Para no perder la costumbre ;) los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia esEdward's Eternal, yo solo traduzco.
Gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por acompañarme en otra aventura.
Cuando llegamos al coche, rodeé a Bella con mi mano, abriendo la puerta. "Puedo cargarla," le ofrecí al mismo tiempo que levantaba mis brazos para quitarle a Emma. Bella se rio bajito.
"Soy una profesional en esto, Edward. Juro que puedo hacerlo con los ojos cerrados."
Vi con asombro cómo se agachó, metió a Emma en su silla para el coche sin despertarla, y le puso el cinturón de seguridad más rápido de lo que yo podría hacerlo en mi mejor día. Mi corazón también notó cómo acarició suavemente el cabello de Emma y se agachó a besar su frente antes de erguirse y cerrar la puerta. Sonrió. "Te lo dije," me dijo ampliando su sonrisa. Me dejó sin aliento.
Sin pensar, le sonreí en respuesta y di un paso hacia adelante, levantando mis brazos, atrapándola eficazmente contra un costado del vehículo. Me le quedé mirando. "¿Se cree muy lista, señorita Swan?"
Asintió, mirándome. Se estaba mordiendo su labio inferior y levanté mi mano, usando mi pulgar para liberar la suave carne. "No hagas eso," le susurré, sintiendo el aire que nos rodeaba cambiar de nuevo, volviéndose más caliente y cargado. En un instante, olvidé por qué estar tan cerca de ella era una mala idea.
"No lo hago adrede," dijo entre su aliento. "Solo lo hago cuando estoy nerviosa."
"¿Por qué estás nerviosa, Bella?" Le pregunté en voz baja, mis ojos de pronto fijos en sus labios.
Vi su garganta flexionarse al pasar saliva. "Porque creo que vas a besarme."
Mis ojos volaron hacia los suyos brevemente antes de que asintiera. "Tienes razón." Lentamente, bajé mi cabeza y capturé su dispuesta boca con la mía, ignorando su jadeo sin aliento.
Calidez. Una calidez que jamás había experimentado antes me atravesó cuando la besaba. Un pequeño gemido escapó de mi boca al mismo tiempo que mi mano encontró la parte de atrás de su cabeza, inclinando su rostro de manera que pudiera profundizar el beso. Despacio, sentí sus labios abrirse y mi lengua se deslizó en su boca, saboreándola enteramente por primera vez. Mi otra mano dejó el coche y envolví mi brazo alrededor de su cintura, acercándola a mí. Sus brazos envolvieron mi cuello, una mano se hundió en mi cabello manteniéndome cerca, mientras sus dedos acariciaban las hebras salvajemente. Los dos gemimos cuando nuestras lenguas se deslizaron juntas, explorando y saboreándose la una a la otra. El tiempo pareció detenerse mientras estábamos allí, perdidos en el otro, mi necesidad por ella solo se hacía más profunda entre más tiempo pasábamos entrelazados, hasta que un grito detrás de nosotros nos hizo separarnos del susto.
"¡Hey, consíganse un cuarto!"
Me erguí abruptamente, jadeando y mirando a Bella, cuyos ojos repentinamente miraban a todas partes menos a mí. Su mano descansaba contra mi pecho y levanté la mía para cubrirla. Quería besarla de nuevo, abrazarla con fuerza, pero sentí la rigidez de su postura. Frunciendo el ceño, apreté su mano, implorándome en silencio que me mirara. Necesitaba ver sus ojos; necesitaba que me mirara.
Pero de pronto su mano empujó mi pecho. "Tengo que irme, Edward. Lo siento." Su voz sonaba atemorizada y me aparté de ella, confundido, pero sin querer asustarla. Rápidamente se alejó de mí y caminó hacia su camioneta, subiendo y cerrando la puerta de inmediato. Me giré, viendo como se echaba en reversa, y procedía a alejarse sin siquiera ponerse el cinturón de seguridad. O, mirar otra vez en mi dirección.
Me quedé allí, mirando fijamente, excitado, confundido y repentinamente consciente de lo que acababa de hacer.
Joder. Acababa de cruzar los límites.
Bajé la vista hacia el asiento trasero donde dormía Emma. Negué. ¿Acababa de costarle a mi pequeña su refugio seguro?
Caminé hacia el lado del conductor y me deslicé dentro del coche. Mi cabeza cayó sobre mi pecho.
¿Qué había hecho?
*()*
Toda la semana me esforcé. Me esforcé y fallé en no pensar cómo se sentía besar a Bella. Lo bien que se sentía tenerla en mis brazos. Lo bien que se amoldaba contra mí. Lo dulce que sabía. Luché por no llamarla. Perdí la cuenta de cuántas veces cogí mi teléfono para llamar al número de contacto que da a todos los padres en caso de emergencia. Sabía que contestaría y podría escuchar su voz. Tal vez la convencería de que me dejara ir a verla y hablar con ella sobre lo que pasó. Quería saber por qué se había ido. Cómo se sentía. Qué estaba pensando. Pero cada vez que lo intentaba, fallaba. Tenía mucho miedo de escuchar las palabras que estaba seguro que diría.
Error.
Una falla de juicio momentánea.
Nunca más.
Sacudí mi cabeza. ¿Cómo podía una noche, un beso, cambiarlo todo? ¿Cómo podía de pronto sentir tanto por una mujer que apenas conocía? Ciertamente, nunca pensé que sentiría algo por alguien después del desastre de Tanya, en especial no tan pronto. Aun así, sin importar lo que hiciera, ella estaba en todos mis pensamientos. Pensé en su dulce sonrisa, en como sus ojos se iluminaban cuando hablaba de algo que le apasionaba. De lo cariñosa que fue con Emma. Cómo cuidó de mí con sus pequeños gestos silenciosos. Y mi mente siempre volvía a cómo se sentía el besarla, abrazarla. La calidez que se había esparcido en mi cuerpo como diminutas flamas, lamiendo mis venas y quemándome la primera vez que toqué sus labios con los míos. Entonces, la realidad se hacía presente y recordaba cómo había huido de mí en el estacionamiento.
Así que, había pasado el fin de semana tratando de no pensar en ella y me concentré en Emma. Mostrándole unas cuantas palabras más en señas, fuimos al parque, vimos caricaturas, y le hice panqueques para el desayuno. Mis padres habían venido y mi papá y yo le armamos un columpio, mientras ella y mi mamá desempacaban su habitación. Comí demasiadas hamburguesas de la nueva parrilla, tratando de no preguntarme si a Bella le gustarían también, o, si siquiera tenía oportunidad de hacer algo a la parrilla ya que vivía en un departamento. Me reí demasiado de las cosas más tontas, sobre todo de algunas de las pequeñas excentricidades de Emma, y pensaba constantemente en lo mucho que Bella se hubiese reído también y deseé que estuviera allí para que las disfrutara conmigo. Más de una vez vi a mis padres intercambiar miradas, pero me sentí agradecido de que ninguno de los dos habló sobre mi comportamiento. Todo lo que hacía o pensaba parecía llevarme de vuelta a Bella.
El lunes por la mañana estaba afuera de la guardería, sujetando la mano de Emma, mis nervios alterados por la tensión. ¿Cómo actuaría Bella hoy? ¿Todavía sería amigable? ¿Querría hablar? Contuve el aliento mientras atravesaba las puertas y mis ojos recorrieron el lugar buscándola. No la vi y miré hacia su oficina. La puerta estaba cerrada. Fruncí el ceño.
"Hola, doctor Cullen," sonrió Jessica mientras se acercaba. "¡Buenos días, Emma! ¿Estás lista para otro buen día?" Inquirió animadamente y tendió su mano.
Tanto Emma como yo parecíamos estar congelados en nuestro lugar. Emma solo se quedó mirando la mano de Jessica antes de mirarme, su frente arrugada en confusión. "¿Dónde está Bella?" Le pregunté en voz baja.
"Oh, tiene un poco de gripa y no quiso traerla al centro," sonrió. "Volverá en un par de días."
"¿Ha visto un médico?"
Jessica me miró. "No lo sé. Beth me acaba de dar la información. Estoy segura que estará bien."
Me agaché y le sonreí a Emma de forma tranquilizadora. "La señorita Bella volverá pronto, cariño. Ve con la señorita Jessica y que tengas un buen día, ¿está bien? Papi te recogerá esta tarde."
Asintió y titubeante le dio la mano a Jessica que la llevó dentro de la guardería. Vi a Beth y me acerqué a ella. "Supe que Bella no se siente bien. Um, ¿hay algo que pueda hacer para ayudarla?"
Me sonrió alegremente. "No, ella cree que es un virus. Espera volver mañana o el miércoles."
Fruncí el ceño. "¿Podrías decirle que estaría feliz de verla en la clínica si lo necesita? O, podría ir a su casa."
"Eso es muy amable de su parte, doctor Cullen. Se lo diré. Debe sentirse muy mal."
"¿Oh?"
Asintió. "He estado aquí tres años. Nunca se había tomado un día por enfermedad antes." Y luego se dio la vuelta para recibir a otros padres cuando entraban.
Me encaminé hacia el hospital lentamente, sintiéndome ahora tenso y ansioso.
¿Estaba enferma? ¿O yo había causado esta repentina ausencia con mi cuestionable comportamiento del viernes por la noche?
Y, más importante aún, ¿cómo iba a averiguarlo?
Así que, ¿qué creen ustedes? ¿Se estará escondiendo Bella de Edward? Y, ¿por qué reaccionó así con el beso? Pobre Edward, al fin se atreve a hacer algo con esa atracción que siente por Bella y le sale contraproducente. Y ahora le preocupe que eso afecte la relación de Bella con Emma. ¿Será? Ya lo veremos. Muchas gracias por sus reviews: toolorent, Aime Cullen, yessifer cullen hale, angelabarmtz, Katherine T Morgenstern Pierce, Diana diaz, Anuca, Chiarat, liduvina, Tata XOXO, Jenny CR, Sully YM, Nadiia16, EmDreams Hunter, May Cullen M, Ericastelo, jacke94, Jade HSos, Tisha S.U, Manligrez, veritob, marieisahale. Siempre los leo y ponen una sonrisa en mi rostro. Gracias también por alertas y favoritos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
PD. Estén pendientes porque voy a iniciar una nueva traducción de la autora Hopesparkles "From This Day Forward" o "De hoy en adelante" en español. Espero que les gusté.
