VIII CAPITULO
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SACRAMENTADO
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Nota: Narrado por la autora.
Disclaimer: Los personajes y la historia de "Naruto" son completamente propiedad de Masashi Kishimoto.
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"De nadie seré, sólo de ti. Hasta que mis huesos se vuelvan cenizas y mi corazón deje de latir…".
Pablo Neruda.
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Me estremece la sensación de estar junto a ti, de sentir ese deseo desenfrenado en tu piel, siento que me desespero, el fuego que hay dentro de mi arde, arde, arde… mi dulce princesa, eh topado la cúspide de la pasión contigo…¿qué más puedo pedirte?, sólo eh de esperar que te quedaras, que te quedaras conmigo
Naruto deslizo su brazo por su edredón, sus dedos pasearon lentamente, hasta que sintió el vacío y la frialdad
— ¡¿Hinata?! —
Sus brillantes ojos azules se abrieron raudamente, se levantó sosegado mientras miraba cada rincón de la oscura habitación, por un segundo su respiración se agitó, lentamente se sentó al borde de su cama, sus pies tocaron el frio piso, el viento mañanero pegó en su abdomen descubierto, él seguía totalmente desnudo — Ahh… Hinata…— deploró mientras se llevaba las manos a su cara, todas las imágenes de la noche anterior se le vinieron a la cabeza, el cruel sentimiento de culpa lo abrumó, el hecho de pensar que había hecho algo sumamente malo, que tal vez Hinata se había arrepentido y no supo cómo confrontarse, porque no habría excusa para que se marchara así, los pensamientos venían a él como aflicciones de desasosiego, recordar todo, como fue, le calaba los huesos, había sido un tonto con ella nuevamente…
Tal vez eh terminado por lastimarla, aún no puedo creer lo que hicimos…
Se mordió el labio levemente, con la mirada perdida y su pensamiento en aquella mujer que hasta ese momento resultaba ser todo para él, singularmente dejó salir un suspiro
— ¿Dónde estás?... — dirigió su vista hacia su velador, en su reloj despertador marcaba las 8:00 de la mañana, había dormido más de lo que lo había hecho en mucho tiempo, era como si ella lo hubiese aletargado, el rubio sonrió, de inmediato sus ojos se desviaron hacia un pequeño papel que yacía debajo del despertador
"Me tuve que ir, lo siento mucho, te veías profundamente dormido que no quise despertarte, nos vemos. Te amo."
Atte. Hinata.
Naruto pegó la nota a sus labios, cerró los ojos y sintió restablecer su corazón, sus pensamientos de "que todo había salido mal" se esfumaron, estaba feliz, Hinata tenía que cumplir con su misión, se lo había dicho la noche anterior y él no reparó en eso, que tonto fue, ella lo esperaba y lo amaba, en ese momento veneraba esa nota más que otra cosa, se sentía regocijado, un sonrojo invadió sus mejillas mientras sentía una fuerte sensación en el pecho, no podía sentirse más feliz, él dejó la nota nuevamente en el velador y se levantó para darse un ducha, ahora sólo le quedaba esperar, esperar a su regreso…
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— La lluvia de ayer hizo pequeños charcos por todas partes — Shino y su equipo caminaban por el denso bosque de los alrededores de Konoha, hace dos horas que habían partido, pero el paso aligerado que daban aún no era suficiente para llegar a la frontera
— Sí, es un fastidio — Kiba daba pequeñas zancadas para pasar algunos charcos — opino que deberíamos ir por los arboles —
— es cierto, no es por el fastidio de los charcos, si no por emprender el hecho de ganar más tiempo, estamos atrasados — Shino volteó hacia Kiba quien asintió a la vez que akamaru daba sus característicos ladridos
— ¿qué opinas Hinata? — los dos muchachos voltearon hacia ella que caminaba varios metros más atrás, iba demasiado lento a comparación de sus dos compañeros
Aún puedo recordarlo… Hinata estaba flotando, sus pasos se hacían tan leves que parecía y se sentía volar, su cabeza estaba hundida en un sin fin de pensamientos, su corazón se aceleraba a mil, todo eso aún le parecía un sueño, estaba cautivada por aquel hombre que amaba tanto, en su mirada, su sonrisa, su cuerpo… no podía apartarlo de su mente, se consideraba una mujer dichosa, el niño a quien admiró por tanto tiempo, el adolescente sagaz y ahora el hombre de su vida, la había convertido en mujer, en su mujer, así era como se sentía, totalmente suya, y no podía creerlo, lo amaba tanto que; nada ni nadie podría cambiarlo, nunca, porque había confirmado que ella había nacido sólo para estar con él, sea el destino que les tocara, por eso llegó hasta ese punto, no lo hubiese hecho con nadie más que con él, ahora lo que fueran a pensar los demás si es que se llegaran a enterar, poco tendría valor, en su corazón tenía la fuerza necesaria para afrontar lo que vendría, si fueran dichas, en buena hora, pero si fueran penurias, estaría lista, saldría adelante como lo había hecho todo ese tiempo, esperando por él, lo haría sin escapar, tratando de ahuyentar sus temores, de olvidar su inseguridad, ahora lo que le importaba era seguir a adelante junto a él, y albergar en su corazón todo lo vivido y los buenos recuerdos, imágenes que nunca olvidará…
— ¿Hinata? — Sus compañeros la llamaban pero el silencio era inminente, ella estaba perdida, la respuesta esperada divagaba — ella está… ausente…— Shino suspiró
— Oi ¡Hi-na-ta!… ¡aterriza quieres!— Kiba hizo un gesto de fastidio apoyando los brazos en su cabeza, su grito traspasó las fronteras de la imaginación de la ojiperla, desconcertándola casi de inmediato
— O-oh, lo siento mucho…— se disculpó la muchacha dándose cuenta de las miradas de sus compañeros y de que había sido imprudente y demasiado obvia dejando que sus pensamientos la desprendieran de la realidad, y mucho menos el hecho de que ¡no debía estar pensando en esas cosas!, sus mejillas se tiñeron de un rubí exagerado, esto causó aún más el desconcierto de sus compañeros de equipo
— Estás distraída últimamente, pudiera jurar que te pasó algo antes de salir de Konoha, ¿Qué hiciste anoche? — la indiscreción de kiba había logrado ponerla aún más nerviosa, ella quería guardar un silencio rotundo, pero su mandíbula temblorosa y el extraño chirrido de sus dientes la dejaban en evidencia, nunca había sido buena ocultando las cosas, y mucho menos tratando de disfrazar sus sentimientos y emociones; sus ojos se desviaron hacia arriba deshaciéndose de esa sensación inquisidora mientras que poco a poco trataba de retener el temblor de su corazón, ese hermoso y vergonzoso secreto sólo sería para ellos dos.
— Ahora estamos en una misión, no deberías andar distraída, no es bueno para el equipo— reprochó Shino
— S-sí… lo entiendo — atinó delicadamente sin dejar de temblar
— ¡Hump! Hinata, tu nerviosismo me altera, pero no tienes que decirlo, lo sabemos muy bien — Hinata alzó la mirada con una expresión perpleja, esperando que Kiba no diga ningún improperio — Estás perdiendo el sentido común, y claro que es gracias al baka de Naruto, es horrible admitir que son demasiados obvios, si fuera por ti estarías pegada a él todo el día, hasta puedo olerlo por todas partes, ¿estás segura que no lo llevas en tu mochila o algo así? — Kiba se llevó un dedo a la nariz como tapándose — puedo jurar jurar que se encuentra entre nosotros — el inozuka miró sospechosamente por los alrededores, esto provocó un choque de emociones en la Hyugga, tratando de aflorar una sonrisa nerviosa, para no ser descubierta, ella sabía muy bien que estaba impregnada del aroma de Naruto.
— N-no Kiba-kun… es imposible que Naruto-kun se encuentre aquí — La muchacha aceleró sus pasos, ella sonreía tratando de no darle cabida al comentario de su compañero
— ¡Agh!, Hinata, cuando te acercas huelo más a Naruto — Kiba volteo hacia ella, haciéndola retroceder, eso era lo peor, que su compañero del Olfato poderoso la comenzara a hostigar el del "¿por qué huele tanto a Naruto?", se sentía morir — Podría jurar que ustedes… posiblemente… ya se fusionaron — dijo y el corazón de Hinata aceleraba con cada segundo, pero al escucharlo, se le vino unas repentinas ganas de reír, soltando un tímido carcajeo
— Basta ustedes… se supone que deberíamos apurarnos, el cliente nos espera, dejen de discutir y sigamos cumpliendo con la misión — Shino saltó en dirección a los árboles, Hinata y Kiba se miraron y ambos junto a akamaru lo siguieron sin más.
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Naruto sin embargo se encontraba de servicio nuevamente, en espera de que lo llamaran para una nueva misión, aún podría recordar las palabras de Shikamaru No pienses que por ser el héroe de la Cuarta Guerra, te elegirán Hokague, esto incluye más esfuerzo él soltó un suspiro mientras soltaba al viento unas cuantas hojas que había cogido de algunos arbustos, su cuerpo estaba apoyado en el gran barandal del mirador y su mente enfocada en el destellante sol, de repente se le vino a la mente el recuerdo suyo de la promesa que se hizo aquella vez de la lucha con Toneri, el de rescatar a Hinata mientras alzaba su mano, había pasado tantas cosas a partir de ese momento, cosas que nunca se imaginó, se sentía tan dichoso. Él exhaló un enorme suspiró mientras cerraba los ojos.
— ¿a qué viene tanto suspiro? —
Naruto volteó casi al instante constatando la presencia del Hokague junto a él — Oh, Kakashi-sensei — éste se volteó completamente hacia él — no, nada, no ha pasado nada —
El Hokague se quedó en silencio un momento mientras examinaba a su ex alumno, reparando en su apariencia, en lo adulto que se veía a sus 20 años que estaba por cumplir, había crecido irreparablemente en todo ese tiempo, aun podía recordad la imagen de él a sus 12 años, todo raro e hiperactivo con un semblante de bobo pero con un gran corazón, y ahora era el gran héroe de la cuarta guerra ninja y un sobresaliente ninja, había crecido no sólo en su aspecto como shinobi sino también lo había hecho en su aspecto personal, no podía estar más orgulloso de él — no ha pasado nada, pero suspiras todo el tiempo, a un paso de quedarte sin respiración, ¿tiene algo que ver con el llamado amor?, Naruto — el rubio lo miró con un leve sonrojo en sus mejillas mientras sobaba su cabeza con una mano y sonreía tímidamente
— Está de servicio — reparó el Uzumaki algo apocado
— Hmn… la vida de un shinobi es así, casi no hay espacio para el amor — las palabras de kakashi hacían sonrojar cada vez más al rubio, se sentía tan extrañó hablando con él sobre eso, nunca pensó que tuvieran ese tipo de charla, siempre compartiendo ideas sobre misiones o Jutsus, pero de amor, nunca — pero los dos deben de saber comprender, y como vas con ella, ¿ya conversaste con su padre? —
— kakashi- sensei, sabe muy bien que nunca eh sido bueno para esto del amor, no sabía ni lo que era…— se sinceró el rubio — a veces no sé ni cómo debo actuar 'ttebayo…—
El viento sopló fuertemente haciendo ondear el cabello de kakashi — yo no soy un buen consejero, me dejo llevar por mis presentimientos, así que no puedes fiarte de mí — dijo mientras Naruto hablaba internamente siempre lo supuse, y después de haber compartido tanto, se sincera… — Menos en los consejos del amor, pero no es difícil, sólo tienes que hacer de frente a Hiashi —
— para ser sincero, nunca sentí tanto miedo enfrentándome con kaguya como cuando estoy en frente de Hiashi Hyuuga — la sinceridad del rubio causo una gracia al Hokague quien dejó salir una risita
— Supongo que necesitas de un buen consejo, tal vez Iruka pueda ayudarte o un amigo más — Naruto levantó la cabeza haciendo un gesto de sorpresa, mientras sonreía y chasqueaba los dedos — supongo que ya lo sabes, entonces haz lo que tengas que hacer y recuerda no ausentarte mucho, que pronto te designaré una misión, estate atento — Kakashi se dio media vuelta y comenzó con su caminar
Naruto lo despidió levantando una mano, mientras saltaba al techo consiguiente, necesitaba hacer una última consulta, y luego, estaría preparado para lo que viniera, tenía que hacer las cosas bien, lo que pasó con Hinata la noche anterior fue prueba de ue debía de hacer las cosas extremadamente bien, habían llegado a un punto impensable y que no quería meterla en problemas, la amaba demasiado como para hacerla pasar un mal rato por las tonterías que él podría ocasionar, ahora mismo le entraba la preocupación de que alguien la hubiese visto salir de su apartamento a esa hora de la madrugada, si los cuchicheos llegaran a los oídos de su padre, de seguro que él estaría perdido, y no lo permitiría jamás, nadie interferiría con la relación que tiene con ella, sobre su cadáver.
Las calles de Konoha estaban nuevamente pobladas, todo se veía maravilloso desde la perspectiva del Uzumaki, no sabía porque no podía quitar esa sonrisa de su rostro, se sentía extraño como si hubiese amanecido siendo otra persona, era una sensación tan extraña y placentera a la vez, la imagen de Hinata se le vino a la mente, eh instantáneamente sintió nuevamente a las revoltosas mariposas en su estómago, y la cálida sensación que se formaba en su pecho como un golpe indoloro…
— Disculpe señor…—
Naruto salió de su enmismamiento mientras buscaba el origen de la voz y se cercioraba que se dirigían a él, bajó la vista pero no había nada, miró a sus costados y nada, pensó que tal vez lo hubiese imagino, después de todo, la gente pasaba y repasaba a su costado, y la bulla era significante, pero cuando estaba a punto de seguir, lo escuchó nuevamente.
— Disculpe, señor, señor…. — Naruto volteó y mientras agachaba la mirada y se vio con una pequeña niña que llevaba una canastilla repletas de flores casi tapándole medio rostro
El rubio sonrió y se inclinó hacia la infante — ¿Me estabas hablando a mí? — repuso con dulzura, la niña asintió y se tapaba aún más la cara con las flores, por su apariencia no debía tener más de 4 años.
— Es que estoy perdida — contestó mientras ponía un gesto de tristeza, esto asustó un poco al Uzumaki quien se agachó hasta su altura y levantaba una mano para quitar las flores que la tapaban
— ¿En serio?, ¿y cómo es que llegaste hasta aquí?, ¿perdiste a tu mamá? — la niña asintió nuevamente mientras que no podía contener las lágrimas que se derramaban por sus mejillas, y comenzaba a llorar fuertemente. Las personas que pasaban dirigía sus miradas hacía ellos, y cuchicheaban, tal vez pensando algo malo, Naruto no podía sentirse más incómodo mientras hacía unos gestos con la mano tratando de que cese el llanto — Tranquila, no llores, no llores dattebayo…— él acarició su cabeza dulcemente — voy a encontrar a tu mamá, pero no llores más — la niña sollozaba mientras Naruto le quitaba la canastilla de flores y le limpiaba el rostro — ¿me dices como es ella para encontrarla? — repuso y la niña calmó su llanto, ella agarró inmediatamente su mano la presionó con fuerza mientras Naruto decía "Creo que eso significa que sí" y se levantaba mientras caminaba con ella
— ¿sabes dónde vives? O tal vez me podrías decir el nombre de tu mamá y como la perdiste —
— n-no lo sé, pero mi hermana Akane y yo estábamos entregando estas flores — sollozo la pequeña, el rubio alzó la canastilla para observarlo, el ramo era una mezcla de Magnolias, Lirios y girasoles, a él le encantaba las plantas, sentía una extraña aflicción al verlas o cultivarlas, aunque sinceramente no se había dado el tiempo de tener una, pero realmente le gustaban.
— Entonces estabas con tu Hermana Akane… — él caviló un momento — ¡Ah!, ya lo sé, dijiste que estabas entregando estas flores, ¿verdad?, ¿te acuerdas donde era, tal vez una florería? — la niña asintió con un gesto dubitativo, el rubio sonrió mientras daban media vuelta y le decía "ya sé dónde estabas, ojalá que tu hermana se encuentre allí — ella sonrió y agarró fuertemente la mano de Naruto, tal vez buscando protección, esto provocó en él una sensación extraña, de pronto la imagen de sus padres apareció en su cabeza, la nostalgia lo invadió por un momento, mientras pensaba, en aquella niñita a la que llevaba, tan frágil y sola, como se sentiría él a esa edad, claramente no era una dicha recordarlo, lo sabía tan bien que se sintió triste por ello, "Definitivamente mis hijos no pasarán por eso…" al pensar en eso la imagen de Hinata se hizo presente, ruborizándose casi de inmediato, ¿Qué estaba pensando?, ese sentimiento de extrañes volvió, repentinamente dejó salir un suspiro, el hecho de que quería estar con ella para siempre era infalible, la amaba demasiado y haría todo lo posible para unir sus vidas, como amaba tanto a esa mujer… — Oye… ¿y cuál es tu nombre? — preguntó mirándola
La niña le dirigió la mirada con un gesto de pesadumbre y le salieron algunos sollozos mientras conjugaba su nombre — Haruka —
Naruto sonrió — Ese es un bonito nombre, Haruka… oye, y dime; ¿dónde conseguiste estas flores? — interrogó alzando la canastilla
— Mi hermana y yo lo recogemos de la colina que está saliendo, hay muchas de ellas — respondió y casi de inmediato la plática fue cortada por un llamado retumbante
— ¡Haruka! — Una muchacha de cabello negro se dirigía hacia ellos con prisa, en su rostro se reflejaba su aflicción y desasosiego, ella se agachó para abrazar a la pequeña niña que fue corriendo en su encuentro repitiendo una y otra vez "Nee-san", "Nee-san" — ¿éstas bien?, ¿dónde te habías metido?, ¡te dije que no te separas de mí! —
— yo quería helado, y después ya no estabas — contestó sollozando
La muchacha abrazó nuevamente a su hermana y la consolaba, Naruto sin embargo admiraba la escena con un gesto de felicidad — oh… esto es tuyo Haruka — dijo mientras se acercaba y ponía la canastilla a su costado, la muchacha se levantó rápidamente e hizo una reverencia a lo que el rubio contestó con una sonrisa nerviosa y se llevaba una mano a la cabeza
La muchacha y la niña se despidieron de él con una segunda reverencia y diciendo "Gracias por ayudar a mi hermanita, Naruto-sempai", esto le resultó singular, mientras pensaba que tal vez todas las niñas de su aldea aparentaban conocerlo, él rió con ese último pensamiento mientras decidía ir al encuentro de algo que quería corroborar, antes que lo llamaran para su siguiente misión.
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Sai encontró a Naruto casi a la entrada de Konoha, se había preguntado que tanto hacia merodeando por allí pero no recibió respuesta alguna, ellos habían sido llamados para cumplir con su servicio, después de asistir para las últimas recomendaciones partieron hacia la aldea de la lluvia.
Sai molestaba a Naruto acerca de sus sueños húmedos porque en más de una ocasión gritó el nombre de Hinata en plena noche
Después de 5 días, el equipo Kurenai, estaba listo para su retorno, habían cumplido a satisfacción su misión, en todo el trayecto, había ratos en que Kiba se burlaba de las veces que su compañera salía de la realidad, pareciendo despistada y perpleja con sus pensamientos, más sin embargo, ella era totalmente feliz, de tan solo saber que estaba regresando a konoha, y que si la suerte la acompañase, se encontraría con su Naruto, aun con los sentimientos de vergüenza que la acaparaban
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Ya habían pasado tres días desde que el equipo Kurenai había regresado. Tres largos días en que Hinata no sabía nada de Naruto, ella estaba sentada en la mesita frente a su gran ventana mientras veía el viento raudo mover los arboles del jardín, apoyada sobre su codo pensaba y se alejaba nuevamente de la realidad, recordando que ante tanta desazón ni bien estuvo en Konoha había ido en busca de su amado rubio, sin embargo no lo encontró, no había momento en que su imagen desapareciera de su cabeza, era aún peor que antes, cuando se sentía desasosegada por él, ahora eso se había convertido en anhelo y ansiedad, cerró los ojos y recordó su hermosa sonrisa, sentía su corazón palpitar fuertemente, "¿Cómo era posible amar tanto?", pensó, y reparó en definitiva esa acertada sensación de no volver a enamorarse así, teniendo la plenitud de no volver a querer de la misma forma como lo quería a él, estaba completamente enamorada, ella se sonrojó mientras apoyaba su cabeza en la mesita.
Aún no podía olvidar las imágenes de aquella noche, aunque ya no sentía el cuerpo acalambrado todavía podía sentir esa sensación del cuerpo de Naruto aferrado al suyo, por ciertos momentos no terminaba de convencerse que lo hicieron. Eso le abochornaba de sobremanera, no quería repara en los detalles porque terminaría acalorada y más nerviosa de lo que estaba, pensar que fue a buscarlo sin resolver que cara pondría al verlo nuevamente, "era tan imprudente", todo eso se había convertido en algo tortuoso, pero de todas las cosas que le pudieron pasar, la más increíble fue encontrar sin llave aquel apartamento, y atreverse a entrar por demás, al principio pensó que él estaba en casa, recuerda que su corazón retumbo fuertemente, ese era el lugar del delito, todo estaba oscuro, lo llamó y no recibió respuesta, él no estaba allí, entonces caminó hasta la sala de estar, las sabanas que Naruto había tendido en el sillón aún seguían allí, giró la cabeza y observó su cuarto, lentamente asomó la cabeza y como era de esperarse, el silencio predominó, había un pequeño reflejo de su ventana cerrada que iluminaba tenuemente, entonces lo vio, se paró frente a la cama desarreglada y alborotada, allí, algo oculta, se encontraba unas pequeñas pero significante gotas de sangre, los colores se le vinieron al rostro y sintió un bajón, allí estaba la prueba del gran acto de amor que se habían profesado aquella noche, se sintió avergonzada de reparar en ello y pensar que Naruto lo haya visto y en lo que pudo pensar, aunque al parecer salió de misión rápidamente, ya que no tuvo tiempo ni siquiera de ordenar su cama, tal vez ni se enteró, eso la apaciguaba un poco, ella agarró la sabana con la huella del delito y se lo llevó, con la intención de desaparecerlo…
— ¡Nee-sama!—
La voz de Hanabi la desconcertó, mientras volteaba para verla, ella había entrado a la salita de estar sigilosamente — Dime…— reparó mientras despertaba totalmente de sus pensamientos
— Últimamente andas en las nubes, Nee-sama — Hanabi se había acercado a ella sentándose en una silla frente a su hermana quien dirigía su mirada hacia la ventana nuevamente queriendo ocultar su sonrojo — eh pedido permiso a nuestro padre para ir a la florería, ¿me acompañas? —
Hinata le dedicó un gesto de asombro, puesto que Hanabi no era de salir de la casa fácilmente y mucho menos el de ir a dar paseos por el centro de Konoha — sí, claro, pero ¿Qué harás con flores? — preguntó mientras que su hermana le sonreía como respuesta
— Quiero ir al cementerio — reparó la menor mientras se levantaba y caminaba. Hinata bajó la mirada por un segundo, el recuerdo de Neji la invadió, nuevamente levantó el rostro pero esta vez teniendo una dulce sonrisa en los labios mientras decía "Me encantaría acompañarte, espérame". Ambas salieron del cuarto con dirección al centro de Konoha.
Pronto se detuvieron frente a la "florería Yamanaka", pero inusitada fue la sorpresa al encontrarla cerrada
— oh… pero que raro…— hinata se llevó un dedo al mentón — nunca cierran la florería—
— ah, está bien, ¡tenían que cerrar justo hoy! — Hanabi apresuró el paso raudamente mientras hinata la seguía tratando de aligerar sus pasos mientras repetía "Espera hanabi"
El viento había cesado, en todo el camino Hanabi no paraba de refunfuñar, hinata la escuchaba y trataba de apaciguar su enojo diciéndole que conseguiría las flores, sólo porque ella estaba realmente esmerada en conseguirlas, más Hanabi sin embargo hacía caso omiso, había puesto mucho empeño en pedirle permiso a su padre para no concretar lo que realmente estaba en sus planes.
— ¡Hanabi espera!, no camines tan rápido — Hinata se sobresaltó mientras la agarraba del brazo para que se detenga, estaban cruzando el parque, el cielo no estaba nublado pero el ambiente estaba frio por el viento agitado que movía los árboles del parque en un leve vaivén, éste elevaba el cabello de ambas y el vestido que llevaba hinata parecía volar, tanto que ella tenía que sujetárselo.
— Hanabi, creo que el clima está propicio, ¿te gustaría quedarte un momento conmigo aquí en el parque? —
La niña vaciló un momento mientras dirigía su mirada hacia el cielo, divisando las nubes negras que comenzaban a despejarse — no, pronto lloverá, tenemos que regresar a casa— afirmó, tratando de no parecerle demasiado descabellada aquella petición
— Hnm… quería sentarme contigo a conversar un momento aquí y tal vez comer un helado o algo así — Hinata comenzó a caminar sin dar mucho interés a la negación de su hermana
— ¡Espera! —
Hinata se detuvo rápidamente, algo asombrada por el cambio repentino de la adolescente— ¿Qué pasa? —
— ¿Es cierto? —
— ¿Qué?
— lo del helado — hinata soltó una carcajada por tal reacción. Después de todo ella era su hermanita menor, con su tierno carácter de niña, muy a pesar de esa careta de madures que denotaba. Por fin el viento cesaba y las nubes dejaban pasar los rayos solares. Finalmente ella y Hanabi caminaron hasta la tienda de helados; para luego dirigirse al gran mirador de Konoha.
Las gotas del helado parecían desplazarse por el cachete de la castaña mientras lamía desesperadamente su paleta, como si alguien fuese a quitárselo. Hinata sin embargo la observaba divertida, ella no podía recordar cuando fue la última vez que tenía esa privacidad con su hermana menor, así como el momento que compartieron algo juntas soslayando los juegos en la infancia, claro — Hanabi, tienes helado en toda la cara — anunció mientras le pasaba un pañuelo.
— Nee-sama…— balbuceo recibiendo el pañuelo — hay una gran vista de Konoha desde aquí, ¿verdad? —
Hinata asintió mientras engullía su helado, su vista se direccionó hacia la entrada de konoha, divisando levemente el gran portón, por un segundo la imagen de Naruto apareció en su mente; se preguntó cuándo volvería, ¿y si la llamaban para otra misión mientras él no regresaba?, pasaría más el tiempo y no se verían, ella anhelaba tanto estar a su lado, a esas alturas no le importaría esperar los días que quedasen, sin embargo eso se estaba volviendo tedioso, sin él sentía un gran vació que no podía explicar, al pensar en él sentía como volvía esa extraña sensación en su pecho, se preguntó como la estaría pasando, y si estaría pensando en ella tanto como ella lo hacía, aun recordaba las palabras maravillosas que le profeso aquella noche, "¿aún las recordará?", se preguntó, había calado tanto en su cuerpo que las huellas de su amor aún seguían con ella; marcadas en su piel, así como el sentir de sus piernas acalambradas y aquel peso de su hermoso cuerpo masculino que se oprimía junto al suyo. El helado goteó en la baranda donde estaba apoyada, más ella no cambió su expresión perdida, y su concentración inminente al sentir ese calor recordando lo que habían pasado aquella vez, muy a aparte de que eso la abrumaba, sintió una profunda vergüenza, pero estaba segura que aquellas cosas eran sólo de ellos, nadie más lo sabría, ella exhalo un denotado suspiro, sin reparar que Hanabi la estaba observando, la castaña le dirigió una mirada intrigante adjunto con una sonrisa superficial.
— Nee-sama, anda perdida últimamente — rió — ¿Qué será lo que estará pensando? —
Hinata salió de su ensimismamiento mientras el rubor revestía su rostro y se apresuraba a degustar su helado, sabía muy bien que su hermanita se estaba burlando de ella, más no dijo palabra alguna.
— es sobre Naruto, seguro — siguió, esta vez con un tono burlesco. La peli azulado se atragantó con su helado haciéndola toser inmediatamente.
— ¡Hanabi!, ya te dije que no hablaras como adulta, esos temas no son para niños — exclamó con la cara roja como un tomate.
— pero yo no soy una niña, yo sé que es sobre Naruto, porque eres muy obvia Nee-sama — respondió totalmente seria dándole un último mordisco a su helado, el silencio predominó a la vez que ella jugaba con su palito vació — yo pienso que él es una gran persona — afirmó.
El viento resopló mientras predominaba el silencio
— sí… es la mejor persona que eh conocido — respondió al fin mientras que hanabi hacía un "¡Hmnp!"
— yo te veo muy feliz Nee-sama, por eso lo dije — proclamó — estoy segura que a nuestro padre también le agrada, deberías llevarlo a casa, y no sólo cuando necesiten refugio para la lluvia —
Hinata sonrió levemente aun sin perder el rubor de sus mejillas ni esa expresión de timidez — lo sé… Otou-san me dijo algo parecido hace mucho tiempo ya…pero no hubo oportunidad, aunque Naruto-kun me dijo que lo esperara para hacer eso juntos — se sinceró
— ¿eh?, ¿ósea que ustedes van a entrar en planes de boda? —
— ¡No exageres tanto Hanabi! — la muchacha tenía las mejillas más coloradas que antes, era tan incómodo compartir aquellas intimidades con su hermana menor, a la cual no parecía inmutarle, pues muy a pesar de ella, tenía una amplia sonrisa.
— lo digo porque no estaría mal eso, yo te apoyaría sin dudarlo Nee-sama — hinata enfocó su mirada en la castaña, algo asombrada — aunque sé que el problema lo tendrías con Otou-san y el clan, pero conmigo no — la castaña desvió su mirada mientras dejaba caer su palito y se limpiaba con el pañuelo.
Hanabi había dado en el clavo, la peli azul se acostaba todas las noches con esa encrucijada en la cabeza, dando varias vueltas con sus pensamientos, su padre Hiashi Hyuuga y su clan tenían muchos principios y reglas también, a los cuales ella siempre se sintió huraña, pero había aprendido muy bien a tomar sus propias decisiones, aunque eso aunara las obligaciones a los que ella siempre estuvo atada, eh incluso en esos momentos, aunque ya no era la heredera de la rama principal de los Hyuugas, pero eso nunca la amilanó, había seguido con su propio camino, y había conseguido ser feliz ante todo — Hanabi…— balbuseó, captando la atención de la castaña — sé a lo que te refieres… pero yo elijo a Naruto-kun, aun así, si eso requeriría dejar al clan Hyuuga —
Las palabras de Hinata denotaban seguridad, en sus ojos se podía ver una sincera pura, su expresión no tenía ni pisca de duda, y todo ese conjunto de sentimientos hacían a Hanabi feliz, feliz por ella, feliz por ver en lo que su hermana se había convertido, y hasta donde había llegado por seguir a su corazón, dejando atrás toda sombra que su clan pudo dejar en ella. Hanabi había formado en su mente la imagen de mujer valiente, y eso es lo que su hermana representaba, hasta ese momento se había convertido en su mayor confidente, sin más ella le mostró una sonrisa regocijante mientras el viento balanceaba sus cabellos.
El pequeño ventarrón hizo que las personas disiparan las calles, tal vez en referencia de que se vendría una lluvia torrencial, más sin embargo el cielo estaba despejado totalmente, eran un poco más de las cuatro de la tarde y se podía ver aun el sol brillante. Ambas se pararon frente a la puerta, Hinata abrazó a su hermanita antes de entrar a su casa, "Gracias por pasear conmigo, verás que mañana tendrás tus flores, así podemos visitar a Neji-nissanjuntas", apuntó mientras la castaña le dedicaba una sonrisa. El recorrido había terminado.
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Al día siguiente
Eran un poco más de las 4:30 de la tarde, faltaban pocas horas para llegar a Konoha. Sai estaba sentado en un tronco mientras dibujaba en su pergamino, observado las hojas multicolores y el brillo solar que traslucía la densa arboleda. Naruto le había pedido que espere por él debido a que había decidido hacer una parada antes de llegar, así mismo el peli negro acató, él pensó que no había prisa por llegar, y reparó también en que se podían visualizar las paredes del límite de la aldea, desde donde ellos estaban.
— ¡Sai!, bien ahora sí, podemos irnos — el grito de Naruto se escuchó fuertemente haciendo volar algunos pajarillos — Disculpa si me demoré dattebayo —
— No hay problema, a veces no es bueno aguantarse la deposición — Sai se levantó tranquilamente mientras que Naruto hacía su típico gesto de exaltación y lo miraba con el ceño fruncido y algo sonrojado
— ¿E-eh?, ¡yo no fui al baño! — contestó mientras seguía a su compañero que tenía una expresión de "Lo dije enserio".
El rubio guardó silencio por un momento para luego fijarse nuevamente en su compañero — Fui a visitar a mi maestro Jiraiya — declaró con la vista en el suelo — Entre esos árboles se encuentra un pequeño altar que hice para él, quería contarle algunas cosas, ahora me siento mejor — concluyó con una sonrisa
— Supongo que ello era lo que te tenía distraído y diciendo cosas embarazosas en nuestra misión — el tono serio de Sai hizo que al rubio se le colorearan las mejillas, su compañero era demasiado directo para decir las cosas, y realmente entendía poco sobre los sentimientos ajenos, aunque con el transcurso del tiempo había logrado aprender mucho, pensó que en todo el trayecto que estuvieran juntos debía haber cuidado más lo que decía, aun inconscientemente.
— Si te pediría que lo olvidases, ¿no lo harías verdad? —
— No —
Naruto dio un suspiro de resignación mientras ambos caminaban a la par, esperando llegar pronto a Konoha y presentar el informe.
Los faroles de las calles aún no se prendían, esto hizo pensar a Naruto que faltaba para el ocaso, aunque el sol parecía estarse ocultando de prisa, él llegó a su apartamento, necesitaba ducharse y cambiarse lo más rápido posible, como era ya una costumbre, necesitaba buscar a Hinata antes que acabara el día, después de haber pasado casi 10 días separados, no quería seguir esperando, dentro de él rogaba que no haya salido en misión nuevamente. Se apresuró hasta prender la luz, botó su mochila en su sillón y cuando se disponía a entrar en su cuarto, se detuvo, volteó para constatar lo que había parecido extraño, en aquel sillón no estaba la sábana que había tendido aquella noche, y no recordaba haberla arreglado, el rubio se llevó un dedo al cachete, mientras se decía a si mismo "sí, realmente no arreglé nada, salí demasiado aprisa", decidió no darle tanta importancia y se comenzó a sacar la chaqueta y el polo blanco, deseaba darse prisa, pero nuevamente algo lo confundió, su cama estaba totalmente arreglada, eso sí que era raro, tal vez alguien entró eh hizo limpieza, aunque era improbable, la única persona que realmente lo hubiese hecho, era Hinata, Naruto se quedó plasmado un momento, al no encontrarse respuesta alguna continuó con su despoje de ropa mientras iba camino a la ducha.
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Hinata había decidido caminar un rato, con la excusa de ir a buscar las flores de Hanabi, y aprovechando que ella estaba en sus entrenamientos con su padre en ese momento, así estaría sola y tal vez, si tuviera suerte; podría encontrarse con su amado rubio. Al pasear por el centro de Konoha se cruzó con Shikamaru y Temari, los saludó al pasar, por algunos instantes los observó mientras caminaban animadamente, ella se quedó pensando en lo bien que se veían juntos, y en lo rápido que había pasado el tiempo, en su mente se formuló aquellos recuerdos de cuando eran los 9 novatos, cada uno buscando su propio camino Shinobi, pasando penurias y aprendiendo de los tropiezos que se solían darse a menudo, enfrentándose a lo cruel que podría ser la vida, perdiendo a personas irreemplazables, personas que jamás podrían olvidar, grabando sus recuerdos para siempre en cada uno de sus corazones, y encontrado a la vez las respuestas a cada encrucijada que los desasosegaba, cada uno de ellos; de alguna u otra manera había formado su propio camino, llegando hasta donde están hoy, pero "¡Cómo había pasado el tiempo!", tan repentinamente, ahora podía observarlos tan felices, como Shikamaru y Temari, quienes a pesar de la distancia, están juntos, o simplemente como Chouji y Karui, la ninja del país del Rayo, cuya relación fue una gran sorpresa, pero se ven muy bien juntos. Ella se detuvo frente al parque, la nostalgia la había invadido de tal forma que este se adjuntaba con los recuerdos de Naruto que la inquietaban aún más, quería verlo aun sabiendo que él seguía fuera de la aldea.
— Oh, ¡Hinata! —
La Hyuuga volteó inmediatamente, conocía muy bien esa voz, era Tenten quien la llamaba, ella le hizo una reverencia mientras decía "Buenas tardes".
La castaña rió momentáneamente — Parece que todos han decidido salir a pasear hoy, acabo de encontrármelos por todas partes — apuntó
— S-si… parece ser que todos concordamos hoy — contestó la ojiperla sonriendo a lo que la castaña asintió sonriendo igual — O-oh, pero llevas tu mochila, ¿acaso saldrás en una misión? — interrogó percatándose del morral.
Tenten rió — Sí, iba a encontrarme con mis compañeros, debemos apurarnos porque todos casi están saliendo de vacaciones y no queremos quedarnos — declaró — Ah, por cierto, cuando fui a la oficina del Hokague, me encontré con Naruto allí, parecía que acababan de llegar de su misión con Sai — Al escuchar ese nombre Hinata se sobresaltó, su alma se llenó de algarabía, de la nada ese sentimiento extraño apareció en su pecho nuevamente, su Naruto había llegado por fin.
— A-ah, ¿viste a Naruto-kun? — respondio instantáneamente sin poder ocultar su expresión de júbilo
— Sí, ¡ah!, mira, allí viene — Tenten levantó la mano apuntando a Naruto quien caminaba como a 20 metros de ellas, casi para voltear la esquina, tenía la mirada gacha y las manos en los bolsillos, al parecer no se percataba aún de la presencia de las féminas, La Hyugga giró rápidamente, embelesándose con aquella imagen, y sintiendo que esa presión en su pecho se extendía significativamente, en su rostro había una mezcla de felicidad con nerviosismo y vergüenza, pronto le invadió una sensación de incertidumbre que no supo comprender, llevándose un dedo a la boca mientras Tenten la miraba divertida.
— Oi, ¡Naruto! —
Tenten la sobresaltó de un grito, con el corazón acelerado, ella sólo atinó a bajar la mirada ni bien Naruto se fijó en ellas — Hinata, tu siempre eres tan tímida cuando ves a Naruto — le dijo haciendo que la Hyuuga la mirase con la cara ruborizada, ella no podía decirle el por qué se abochornaba tanto, era un secreto que nadie debía saber, y que sólo le concernía a Naruto y a ella.
— Tenten,… Hinata…— Naruto se había acercado a ellas aún con las manos en los bolsillos y con un leve sonrojo en el rostro, la castaña levantó la mano mientras le saludaba y Hinata redirigía su mirada hacia el costado diciéndole frágilmente "Buenas tardes, Naruto-kun".
Por un segundo y sin pensar, Naruto le agarró del hombro y le plantó un dulce beso en la mejilla, ante la mirada de sorpresa de la Hyuuga y la risa exorbitante de Tenten. Esto provocó aún más un subidón de presión y un estallido de emociones en la ojiperla, quien agachó aún más la cabeza, después de sentir como le invadía un escalofrió por todo el cuerpo.
— ustedes están tan sincronizados que justo ahora yo le decía a Hinata que te vi en la torre Hokague y tu vienes a aparecerte así — Bufó la castaña haciendo que el rubio le dirigiese la mirada
— Acabo de darme cuenta, 'ttebayo… creo que vine a interrumpir su paseo — respondió el rubio con media sonrisa y las cejas en forma de pena.
— ¡No!, sólo nos encontramos un momento nada más, yo ya me iba para mi misión — apuntó Tenten mientras daba unos pasos — Espero que pasen una buena tarde, nos vemos —
— Sí, Adios Tenten — se despidió el Uzumaki, mientras que Hinata levantaba una mano y balbuceaba "Adios"
Por un segundo Naruto sintió cosquillas en el estómago mientras observaba esa facción extraña en su novia, no podía quitar su vista de ella, sintiendo a la vez esas enormes ganas de abrazarla y besarla, aunque ella parecía querer todo lo contrario — Hinata…— titubeo esperando cortar ese momento de incomodidad, sin embargo cuando ella levantó la cabeza, la mirada de Naruto se cruzó perfectamente con la suya, entonces lo supo, había comprendido perfectamente, esa intimidación y vergüenza que se había formado entre los dos, ellos hicieron el amor y tal vez era por eso.
Sin pensarlo Hinata se acercó a Naruto apoyándose en su pecho, hundiendo su rostro en la sudadera de él, sintiendo ese aroma que tanto anhelaba percibir, Naruto la envolvió con sus brazos casi de inmediato, rompiendo el hielo y esa inseguridad que habían formado.
— Te extrañé — titubeo la Hyuuga mientras se aferraba más a él, se sentía bien aquellos brazos fuertes en su cuerpo nuevamente
— y yo… eh pensado en ti todo el tiempo — le susurro casi al oído
El viento impetuoso, pasaba bamboleando sus cabellos, ellos seguían abrazados sin importar que estuvieran en plena calle y que ésta se encontrara repleta de personas. Naruto pasó sus dedos por aquella sedosa cabellera, y ella levantó levemente la cabeza, recibiendo otro dulce beso de Naruto, pero esta vez en la frente, ella amaba tanto esas muestras de afecto, especialmente cuando la besaba en la frente, era como si le dijera que él ya estaba allí y no tenía nada que temer, la hacía sentir tan protegida…
— Hinata… eh leído tu nota… espero que no hayas tenido problemas desde que saliste de mi cuarto…—
Hinata se sobresaltó a la vez que le tapaba la boca con ambas manos, instintivamente ladeo la cabeza para cerciorarse que nadie había escuchado aquellas palabras, haciendo que Naruto comprendiera su error y se llevara una mano a la cabeza.
— Lo siento… a veces soy muy tonto dattebayo… — le dijo riendo tímidamente
Ella movió la cabeza en signo de negación, mientras le mostraba una sonrisa — no, Naruto-kun, no eres un tonto, a veces pasa — sonrió — y no te preocupes por eso, no tuve problema alguno —
— Hnm… me alegro…— él ladeo la cabeza observando que había muchas personas que se les quedaban viendo, algunos sonreían y otros cuchicheaban entre ellas — E-eh… ¿estabas ocupada?, espero que no haya interrumpido algo —
— N-no… no estaba haciendo nada importante — Hinata agarro la mano de Naruto mientras ambos se disponían a caminar por el parque — E-en verdad, quería ver si podía encontrarte… Naruto-kun — ella se sonrojó mientras se llevaba un dedo a los labios
Naruto rio levemente a la vez que entrelazaba aún más sus dedos con los de ella — Sí… yo también pensaba lo mismo, quería dar un paseo contigo — él bajó la mirada, sintió un escalofrió repentino, y el bombardear de su corazón muy agitado, la imagen de su estuche rojo se le vino a la mente. Por un segundo soltó la mano de la Hyuuga para llevárselo a su bolsillo.
— No piensas que es una hermosa tarde — le dijo la ojiperla con una sonrisa y mirándolo de reojo, pues se había adelantado unos pasos, Naruto alzó la cabeza mientras le respondía con un "Si", él se fijó en su hermoso perfil y en la mágica decoración de ese escenario con los rayos solares traspasando el follaje e iluminando el lugar.
A unos metro más atrás, se podían escuchar a dos chicas parlotear sin disimulo, pero ni Naruto ni Hinata voltearon ellos estaban más que acostumbrados a los cuchicheos y miradas indiscretas, así como a lo gracioso que eso les resultaba, se sentía raro tener toda esa atención para ellos dos.
Al llegar al final del parque se podía divisar los grandes edificios, Naruto fijó su vista en el cielo, pronto anochecería, ese sería el momento en la que concluiría los pesares que rodeaban su cabeza, tenía que ser un hombre de una vez por todas — Hinata… — balbuceo logrando captar la mirada de la Hyuuga — Demos un paseo… quiero mostrarte algo…—
Ella asintió con una expresión dubitativa, aún tenía las mejillas rosas por el cruce de miradas — V-vamos — le dijo extendiendo su mano para que él le agarrase, pero en un instante sintió su cercanía, el rubio la alzó en sus brazos, en un acto sorpresivo, esto provocó un estallido de emociones en ella, sin contar lo estática que se había puesto — Q-que h-haces, Naruto-kun? — titubeo aferrándose a él
— ya te dije, vamos a dar un paseo — respondio guiñándole y mostrándoles una hermosa sonrisa — no te vayas a soltar —
Hinata acomodó sus brazos, aferrándose a su cuello, esa escena le parecía tan familiar, era como un dejavú. Naruto sonreía aun con las mejillas rosas mientras se impulsaba por encima de los grandes edificios. Los rayos solares chocaban en el rostro de ambos, para ese entonces el cielo tenía una mezcla de colores rojizos, pero para Hinata eso no era lo más hermoso que podía ver, si no aquella quijada varonil adjunto con esa sonrisa que tanto amaba, y aquellos flequillos rubios que parecían ondearse con el viento, le regalaban ese sentimiento regocijante que por tantos días anheló — P-parece que nos alejamos de la aldea — comento haciendo que Naruto se fijara en ella
— Si, está algo lejos de konoha — él sonrió y volvió a fijarse en el camino, Hinata lo observó por varios segundos, ¡que importa a donde se fueran!, con tal de que estén juntos, ella estaba feliz, los pensamientos de la Hyuuga la nublaron del tiempo, incluso cuando pasaban entre los árboles y ella fingía no darse cuenta de nada.
Hasta que el rubio se detuvo, entonces ella abrió los ojos, sintiendo como él la bajaba lentamente — por fin llegamos — ellos estaban parados en una colina, rodeados por infinidades de flores, entre ellas las que más se podían apreciar y las que se extendían hasta un largo sendero eran los girasoles, llenando el campo de un color amarillo que combinaba bien con el ocaso rojizo del cielo, realmente era digno de admiración, un paisaje que recordaría por el resto de su vida.
— Oh… es hermoso, Naruto-kun — declaró poniendo una expresión de total admiración, esto hizo sonreír magnánimamente al rubio, quien se llevó las manos al bolsillo para ocultar su amedrentamiento — P-pero, ¿cómo supiste sobre este campo?, no sabía que existía algo tan bonito cerca de konoha —
— A-ah… una pequeña niña me lo dijo…— Naruto bajó la voz y se mordió levemente el labio inferior — H-hi-na…—
La Hyuuga se adelantó unos pasos con una expresión de júbilo mientras se agachaba y recolectaba algunas flores todo eso haciendo caso omiso al rubio — Estas flores tienen un agradable olor… ¿puedo llevarme unas para Hanabi? — Ella volteó mostrándole una sonrisa.
Naruto bufó, mientras ponía una expresión de desconcierto, "no era necesario que se lo preguntase, ella siempre tan rara" pensó. — Supongo que sí, dattebayo — le respondió arqueando las cejas. Ella nunca cambiaba, la imagen de aquella niña tímida de su infancia se le cruzó por la mente, casi nunca trataron pero la recordaba perfectamente, aún tenía aquel concepto que se le había formulado a primera impresión, y que contrarrestaba con aquel carácter fuerte que poseía y que no solía mostrar a nadie, eso siempre lo sorprendió, como aquella vez que lo animó antes de competir con Neji, en los exámenes Chunin. Naruto se quedó en silencio por un momento, bajó la mirada aún con las manos en los bolsillos.
Una brisa suave bamboleó la falda y el cabello de Hinata, algunos pétalos se elevaron y el ambiente se llenó de un aroma floral. Naruto se quedó pasmado ante el perfil de la Hyuuga que era irradiado por el color del atardecer, era tan hermosa aquella mujer, sintió su corazón alborotar su pecho, ella había sido un sueño en el que jamás reparó, hasta ese momento era su mayor anhelo y todo lo que amaba en su vida, representaba su futuro y su felicidad, no había más dudas, había esperado tanto ese momento que la ansiedad le estaba carcomiendo, pero tan sólo mirarla, se regocijaba, era su princesa de porcelana…
— Hinata… — la llamó eh inmediatamente esa mirada aperlada se fijó en él — siempre pensé que eras… tonta tímida y súper miedosa…— él sonrió mientras ella se quedaba pasmada, patidifusa, sosteniendo levemente las flores que llevaba en la mano.
— N-naruto-kun…— titubeo
Naruto sonrió magnánimamente — pero… te digo que realmente me gusta la gente como tú — concluyó y ella soltó las flores mientras se llevaba un dedo a los labios, sonrojándose mientras recordaba la primera vez que le dijo esas palabras, aquella vez no vio sus ojos ni su expresión, recordaba que se sintió desconcertada, pero ahora era distinto, lo tenía en frente, estaba sonriéndole y con un leve sonrojo en las mejillas, una extraña sensación la invadió, intuitivamente comenzó a caminar hacia él, mientras se acercaba lentamente pudo observar aquella sonrisa de costado y aquel brillo en esos ojos azules.
— Recordaste eso…— dijo poniéndose frente a frente con él, aún anonadada
— Sí… se me vino a la mente… viéndote — balbuceo tratando de que sus nervios no se apoderaran de él. La Hyuuga lo miró, reparando en aquellas mejillas rosas del rubio, y esa expresión nerviosa muy atípica de él. Un silencio se produjo entre los dos.
— H-hinata…— El corazón de Naruto pareció volcarse, encima de él tenía la mirada fija de la Hyuuga, sintió como sus falanges temblaban mientras apretaban el pequeño estuche dentro de su bolsillo. Lentamente sacó una mano y le acarició dulcemente el rostro — había estado pensando en todo lo que tenía que decirte pero nunca creí que fuera tan difícil, hace un momento recordé cuando éramos niños, y no me convenzo todavía de que hayas estado queriéndome todo este tiempo, es más no puedo creer que nunca me di cuenta, eh sido muy tonto como para dejarlo pasar así… lo siento…
— Ella bajó la mirada mientras titubeaba — Naruto-kun —
— sé cuánto esperaste por mi… incluso ahora, sé que si volteo donde sea que esté, tú estarás allí, no sabes lo que me haces sentir… cuando estás junto a mí, siento que, puedo lograrlo todo, no sé ni siquiera como explicarte…lo único que sé, Hinata… es que… cada vez me convenzo más que no quiero seguir viviendo sin ti… te amo demasiado…— él le agarró la mano y ella levantó la mirada con una expresión de pena, reparando en el leve temblor de esa mano masculina — Hinata… quiero quedarme contigo, ahora y para siempre hasta el día que muera… y por eso… — él se agachó haciendo estremecer a la Hyuuga quien instintivamente se llevó una mano a la boca. Sacó sigilosamente el estuche rojo de su bolsillo, su mano aún temblaba mientras lo abría lentamente, a la vez ella ya había aferrado sus dos manos a su rostro, no podía creer lo que estaba pasando.
El hermoso tono anaranjado iluminaba aquel perfil masculino mientras la luz enardecía en una brillante sortija que brillaba frente a ella. Entonces lo escuchó…
—
…¿te casarías conmigo?... —
Aquella sensación extraña rompió su pecho, sus pupilas estaban totalmente dilatadas, tragó saliva impidiendo que su boca quedara totalmente abierta, sus falanges temblorosos denotaban el nerviosismo que la invadían, el viento susurró muy cerca de su oído, su cabello se elevó levemente y ella no podía dejar de mirar aquellos ojos azules, iguales al cielo, el más hermosos color, causantes de sus desvelos por tanto tiempo, y él; ese hombre buenmozo, su Naruto Uzumaki, por el que daba su vida, seguía allí frente a ella con las mejillas más rosas que nunca, esperando la respuesta, inmóvil como un maniquí, por alguna razón su voz no procedía, había formulado un minuto eterno tratando de mover los labios y calmar esa tembladera de sus manos, una lagrima se le escapó mientras titubeaba un nervioso "N-no… n-no sé … que decir" su voz se hizo un hilo.
Él sintió un vuelco en su corazón, no había alcanzado a escuchar toda la frase de la Hyuuga, sus mejillas ardieron, sus ojos pestañearon y se levantó en un impulso, afloró una expresión de incertidumbre mientras terminaba de convencerse de aquella respuesta — ¿No?, Entonces…¿dijiste que No? — preguntó haciendo que ella se estremeciera y quitara esa expresión de ensimismamiento
— ¡NO!, No es lo que..., No, es decir S-sí…Sí…Sí acepto, ¡Mil veces acepto!... claro que acepto… — Ella presionó la mano de Naruto con la misma intensidad que su corazón aprisionaba su pecho, sus labios temblaron y su expresión de miedo se denotaba por demás, no quiso malinterpretarse, por un segundo sintió morir al ver que Naruto no quitaba esa expresión dura de su rostro — N-naruto-Kun…— titubeo y sus ojos lagrimearon llevándose una mano al rostro, pero su aflicción desapareció al escuchar la intermitente risa del rubio rompiendo la incomodidad.
Él se llevó una mano a la cabeza y la miró con dulzura — Hinata… ¿puedo pedírtelo otra vez? — dijo con la voz calmada y sin dejar de mirarla a los ojos
— Sí…— respondio calmando el temblor de sus labios y fomando una sonrisa plena
El viento resopló fuertemente pero ambos no desviaron la mirada del otro.
— Hinata Hyuuga, ¿quisieras casarte conmigo? — precisó mientras su corazón palpitaba fuertemente
L
a tembladera cesó, jamás se sintió más segura en su vida — Sí, sí quiero casarme contigo,… Naruto-kun — respondio esbozando una sonrisa llena de paz conjugando con el rosa de sus mejillas — Eres lo que más amo en esta vida —
Naruto sonrió y sin esperar se abalanzó hacia ella abrazándola fuertemente, levantándola y girando mientras reían. Él la bajó, sacando rápidamente la sortija del estuche y colocándolo delicadamente en aquel fino dedo anular.
Sus sonrisas se explayaban en magnitud, no podían ocultar tanta exaltación, ambos enfocaron su vista en la sortija que brillaba con los rayos del ocaso, aún con esa expresión de pena Naruto acarició el rostro de la Hyuuga plasmándole un enorme beso, mientras que ella dejaba escapar unas lágrimas de felicidad, ¡Que dicha más grande regocijaba su alma!.
— Te amo tanto, Hinata — susurró el rubio pegando su frente con la de ella, su dedo pulgar acarició suavemente su piel de porcelana limpiando aquella última lagrima que se secaba con el viento, aún con sus respiraciones mezcladas, ella lo volvió a besar, pausando para dedicarle una sonrisa y responder con un "Yo también te amo, siempre te amé y toda mi vida te amaré". Ambos labios se volvieron a unir, él la elevó mientras se aferraba más a su boca, aprisionando su cuerpo. Ella sin embargo acarició su rostro, paso sus dedos por sus rubios cabellos y el viento impetuoso levantaba los pétalos desprendidos con suavidad. Para aquellos enamorados, aquel ocaso parecía desaparecer en el sin fin, más sin embargo dentro de sus corazones el pacto de amor consolidado daba inicio a una eternidad, a una nueva vida, cuyo comienzo era el de aprender a vivir; y sobrellevar los tropiezos que pudieran darse, pero lo más importante tal vez, era el hecho de desvalorizar la espera, pues por fin había llegado el tan esperado tiempo; de ser felices.
Estoy seguro que ella quería besarme tanto como yo, hace unos meses habíamos descubierto que nos amábamos, bueno en realidad yo lo había hecho ella lo hizo desde siempre, ahora no puedo estar más que agradecido, tengo a mi dulce princesa y pronto será mi esposa, nuestra vida vuelve a comenzar.
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No importa que día sea
no importa la hora que sea
nunca me daré por vencido ante lo que estoy buscando.
Si tú ríes, sólo con eso
Siempre me darás la fuerza
Como las flores coloreando las copas de los árboles
En dos colores
Empecemos respondiendo a nuestros sentimientos
Incluso en los días que yo miro hacia atrás
…
No importa que día sea
No importa que hora sea
La luz del sol siempre brillará aunque llueva
Sonriéndonos y acompañándonos
Estos días que quiero proteger
(De aquí en adelante)
El lugar donde están los caminos por conocer
Vamos a caminarlos juntos
Comenzando desde hoy
.
~0~
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Muchas gracias a todos los que siguieron esta historia hasta su final, gracias por esperar tanto tiempo y mil disculpas también, gracias también por los que me mandaron su reviews, realmente fue por eso que insistí tanto en terminarla, ¡les mando muchas vibras buenas, abrazos y besos!.
Fue un placer *
Me despido por entonces.
