Buenas noches mi hermosa gentesita al otro lado de sus laptops, PCs, celulares o lo que usen para leer fics xD
Mil disculpas por la demora, no diré más que 'mi tiempo escacea', estoy a más de la mitad de mi carrera y como comprenderán, los últimos semestres tienden a ser más ajetreados por los proyectos y demás, pero no importa, les he traido este nuevo cap, deseando que no quieran abandonar la historia solo por culpa de mi propia tardanza :$
Quiero agradecerles por sus reviews, de verdad que no saben cómo me animan, no solo aseguir escribiendo, sino que me alegran los días enteros ;D
FMD: Lo sé, lo sé, muchos quieren un DraLuna, y realmente estoy considerándolo, pero no para este fic, sino para algún otro a futuro! Así que si en algún momento me decido y saco alguna idea que me parezca merecedora de una pareja así, será todo un placer hacerlo y dedicárselo a cada persona que me lo ha pedido :D
sasuhina: Jeje bueno, no es que quiera excusarme, pero apenas estoy algo así como familiarizándome con esto de escribir peleas, porque la verdad no estoy muy acostubrada xD Sin embargo, es bueno saber que lo ha valido, por ahora los enfrentamientos trataré de hacerlos más bien cortos pero intensos, al menos mientras aprendo a desenvolverme un poco más en esa área, eso me asegurará poder ofrecerles algo bien escrito y no basofia :P
En cuanto a las otras dos hermosas personitas que me dejaron review, pues como ya se los contesté, solo les reiteraré mis más profundos agradecimientos, a ustedes, quienes comentan, y a quienes pasan de incógnito :)
Oh, y aclaro, el evento importante, se llevará a cabo con la presencia de la luna nueva en esta historia, la luna llena la ocuparé en unos caps más, para otra cosilla que no involucra a cierta criaturilla que será quien juzgue el alma de Draco :P
Disclaimer: Todo lo referente al mundo Potteriano es autoría de J.K. Rowling, solo son míos la trama, los OoC necesarios para la historia, y los nuevos lugares que deban agregarse ;)
Ahora sin más ¡A leer! :D
Chapter 9: La voz de Elatha.
Golpeaba el saco como si la vida se le fuera en ello, con toda su rabia, con toda su frustración, de vez en cuando arrojaba patadas que hacían que sus pies descalzos enrojecieran, dolieran y adquirieran la impresión de la textura de la tela del gran montículo flotante que ahora era su saco de boxeo, pensaba una y otra vez, con desesperación ¿Qué haría? ¿Cuál debía ser su siguiente paso? Había una sensación bastante peculiar que no lograba quitarse del pecho, el sabor a bilis se escurría por su paladar amargándole más el humor, se preguntaba ¿Qué le pasaba? Ella era una sangre-sucia, venía del mundo muggle, no había sabido nada de la magia que fluía por su cuerpo hasta el día en que recibió su carta de Hogwarts, era de una raza de gente que se las ingeniaba para sobrevivir porque no poseían el poder que él como mago sí portaba corriendo por sus venas, lo cual le era de alguna manera retorcida, admirable, estas personas parecían tratar de ser felices así mismo, se preguntaba ¿Cómo podían vivir tan tranquilos siendo tan débiles? 'En su ingenio han conseguido la fuerza que nosotros poseemos por la magia, sus ansias de vivir son las que les hacen formidables a pesar de todo', le había dicho Sirius en una de sus salidas al mundo muggle, recordaba con alegría y con cierto desagrado a la vez, las ropas que había comprado, especialmente para sus entrenamientos y algunas otras más, no había podido resistirse a comprar camisetas de colores oscuros como era su costumbre, pero con estampados de bandas que para su sorpresa, le habían hecho adicto a su música, la sudadera que usaba era una de sus favoritas, junto con otra tan verde como una esmeralda en que se mostraban diseños intrincados dibujados en plateado, una negra con la frase 'La realidad tiene límites, la estupidez no' citando a un tal Bonaparte y escrita en una caligrafía extraña que el marido de su madre había calificado de grafiti, en un tono hueso espectacular, también había adquirido varios pares de tenis a juego son sus sudaderas, pantalones y bermudas, ropas más formales, otras más casuales, armándose de dos guardarropas diferentes, uno para el mundo mágico y otro para el de los sin magia.
Lanzó fuertemente una patada que fue acompañada por un gruñido gutural, haciendo caer con un golpe sordo el saco de boxeo, su respiración agitaba, el cabello revuelto, Crabbe y Goyle le miraban con miedo, sus manos cubiertas con vendas ligeras le protegían de hacerse añicos los nudillos de nuevo, como le había pasado cuando se los había destrozado golpeando una de las paredes de su habitación en la mansión Black, alcanzó su varita con un accio no verbal y luego de colocar otra vez el pesado saco en su posición, la lanzó directo a su cama, haciendo que cayera en el colchón, continuó atizando puñetazos sin contemplación, con su ceño fruncido y mirada amenazante, los ignoraba a todos concienzudamente, sabía que estaban mirándole, pero poco y nada le interesaban ellos, porque le rondaban los pensamientos cosas más importantes.
¿Por qué verla herida por sus palabras le había recordado a sí mismo de niño? ¿Por qué le había incomodado que Vratar' la llamara sangre-sucia frente a sus narices? ¿Por qué cuando el muy maldito había mencionado la posibilidad de que la sabelotodo fuera la madre de sus futuros herederos, solo se había sentido incómodo, pero no asqueado? ¿Por qué había dejado que ella le acompañara en el tren? ¿Por qué había intervenido en el enfrentamiento de Granger con Pansy? ¿Por qué le llamaba Granger mentalmente si era solo la sangre-sucia? ¿Por qué repentinamente llamarla así se sentía tan incorrecto? ¿Por qué se había sentido orgulloso y eufórico cuando le vio sonreírle en el Gran Comedor? ¿Por qué Krum repentinamente había comenzado a caerle tan mal? Soltó un grito gutural al tiempo que pateaba una y otra vez con fuerza, hasta que se decidió a cambiar de pie, pateando con la izquierda repetidamente, tratando de conseguir respuestas, cada segundo que pasaba, era otro granito más para su reloj de frustraciones.
Jodido fuera todo, cincuenta puntos menos para su casa y ni siquiera había comenzado en forma el año escolar, maldito nuevo, maldita sangre-sucia, pero ya verían todos, se los haría pagar, les haría lamentar el día en que osaron desafiar a un Vratar', miraba cada tanto a la chica Greengrass, ella le sostenía la mirada cada cierto tiempo con el ceño fruncido, tenía tantas ganas de estrellarla contra la pared y golpearla hasta la inconsciencia para descargar su frustración, su odio, su impotencia ante lo ocurrido, pero no podía, o podría acarrearle más problemas, continuó su camino por los pasillos sin mencionar palabra, la rubia tampoco decía nada, él solo se consolaba en la idea de imaginar a esos dos sacos de basura humanos sufrir dolorosamente y llenarse de temor a causa de su presencia, recreó en su psique diferentes formas de tortura medieval que con gusto ejecutaría para divertirse con el sufrimiento de ellos, y la reacción aterrada de los cobardes de su casa que se someterían fácilmente a él, porque lo sabía, en ese nido de serpientes, se había hecho de un título que solo reposaba sobre su cabeza por ser quien era, no porque se lo hubiera ganado a pulso, y ahora que ese patético niñito, intento de caballero de armadura de oro de duende, le había vencido de aquella forma tan estúpida e inverosímil, su reputación debía haberse debilitado, no había nada que pudiera hacer hasta verlo mancillado y humillado a sus pies, debía aceptar su derrota mientras ideaba el plan perfecto para acabarlo, sonrió con malicia para sí mismo ante ese pensamiento y la rubia que le acompañaba tragó grueso mirándolo de soslayo momentáneamente, no era idiota, sabía que ese chico no era de fiar, trataría de vengarse de lo que consideraba un sacrilegio en su contra, debía advertírselo a Draco, pero sin permitir que la ira de Czar se volcara en su contra, estaba segura que su hermana le ayudaría con eso, Daphne jamás le fallaba.
Estaba bastante mejor, ya había podido despejar un poco la mente, continuaba entrenando, hacía lagartijas, como Sirius había dicho que se llamaban, pensaba en varias cosas a la vez, trataba de abrir su mente, dejarla en blanco para analizar de una en una cada interrogante que le atosigaba insistentemente taladrando en el fondo de su conciencia, la sangre-sucia, o Granger, o como fuera que ahora en su mente se sintiera bien llamarla, debía estar ofendida, pero no le importaba, no es que tuviera muchos escrúpulos, y mientras más sentía que se acercaba la luna nueva eso solo empeoraba, porque sentía más ansias de ser cruel y derramar sangre, suponía que eso se debía a que Elatha estaba a punto de despertar y esos eran los primeros indicios, no podía estar equivocado, no por nada había disfrazado aquel libro sobre "Los inicios de los Fomoré, la magia negra, y los guardianes de los herederos", descendientes de los que al parecer eran los 'Dioses de la muerte' o algo así, con una vieja portada de un libro de estudios magia-tiempo, lo que sí le importaba de esa chica, lo que no lograba sacarse de la cabeza, era aquella mirada herida y defraudada después de que la tratara tan mal, le pesaba, le oprimía los sesos, le irritaba saber que comenzaba a sentir remordimientos, pero debía oponerse al nacimiento de una consciencia tan blanda, no podía permitirse ni por un segundo pensar en disculparse, debía mantenerse alerta, olvidarse de todo y de todos, mantenerlos alejados, y ya después, si sobrevivía a la prueba a la que esa criatura que dormía en el collar le sometiera, quizá si se comportaría otra vez como el Draco que ella había conocido y le diría que sabía que había actuado mal y reconocería su error, sin embargo no pediría disculpas, sino que la mantendría distanciada de sí mismo, tal y como debía ser, con esa nueva resolución, pasó a su siguiente predicamento:
¿Por qué le importaba? Bueno, eso era más complejo, pero no porque la respuesta fuera difícil, sino porque su orgullo no le permitía afrontarla sin sentir que se quemaba por dentro, debía reconocer, que había aprendido a respetar el esfuerzo de los muggles, mestizos e hijos de muggles, porque por mucho que le pesara a su gran e impotente sangre-limpia interior, no deseaba ya tener que tratarlos como basura, aunque si siguiera pensando que ser mago de casta era un honor que ellos no tenían el privilegio de poseer y que por tanto, su sangre era mejor, lo que era contradictorio, y es que simplemente no podía dejar sus ideales de toda la vida en un parpadeo; entonces, la verdadera respuesta cruzó su mente y se anidó en su espíritu haciendo que su estómago diera un vuelco y se sintiera mareado, tanto que tuvo que detener el ejercicio y sentarse a descansar con los ojos cerrados, eso era la respuesta… Aquellas no eran sus creencias, de hecho no tenía creencias propias, fuera de lo que había aprendido a imitar de Lucius, no tenía nada, no era nada, y no podía enfrentar el juicio de Elatha siendo así, por lo que primero debía sobreponerse y forjarse sus propios ideales, fuera de todo lo que conocía, porque ese era otro mundo, allí no era Malfoy, ni Fomoré por mucho que fingiera, allí era Draco y nada más, sonrió involuntariamente mientras abría los ojos y se disponía a hacer abdominales hasta que ya no resistiera, se sentía repentinamente liberado y ligero, con nuevas energías.
No podía concentrarse en nada por más que lo deseara, aquellas palabras de Draco se repetían una y otra vez dentro de su cabeza, le trataba de aquella manera, le apartaba, se mostraba serio, amenazante, aterrador, mortífero, pero la defendía de Vratar', y de una forma extraña le daba su lugar como ser humano, y como mujer, se sentía perturbada por ello, es que Harry siempre tenía buenos detalles con ella, muy a su manera, pero no era igual, y Ron era mucho más despistado, así que prácticamente no contaba, ellos dos eran lo más cercano a hermanos varones para sí misma, aunque con el pelirrojo se sintiera algo diferente porque este le atrajera, pero sin embargo, nunca había podido ser tan unida a ese par, porque ellos tendían a reconocerla más cuando estaban en ambientes de estudio y les estaba ayudando, o cuando estaban distendidos charlando a cerca de temas vanales, mas aun así, siempre terminaba rezagada, como aburrida de hablar de cosas triviales, porque todo el tiempo leía, aprendía y quería continuar haciéndolo para compartir con alguien alguna conversación que le permitiera desbocar su ingenio, pero ese alguien nunca llegaba, jamás aparecía; por un momento había llegado a pensar que sería Draco, pero para como estaban las cosas, no sería posible, aunque sí había alcanzado a ver un rastro de algo parecido al remordimiento cuando el chico ya se iba a las mazmorras, como diciéndole una y mil veces, 'esto es necesario', el problema es que no entendía qué era eso y no podía comprenderlo si él no decía nada, y lo que empeoraba todo, era que no tenía derecho a entrometerse, por muy que su curiosidad natural le clamara a gritos hacerlo, solo podía aguardar a que algún día el chico se dignara a contarle algún detalle, si es que existía la posibilidad de volver a hablarse, lo cual le irritaba ¿Por qué le interesaba hablarle a un casi desconocido que le había despreciado de tamaña manera? La respuesta en su mente no se hizo esperar 'porque él te trató de forma diferente y eso te gustó', y sí, él le había hecho sentir que de cierta manera era merecedora de algún reconocimiento, le había despertado esa venita egoísta que siempre trataba de mantener acallada, y ahora descubría que se sentía fuera de lugar con sus amigos, porque ella era la que usualmente hacía todo por encajar, y casi nunca obtenía algo gratificante a cambio, continuó pensando en ello mientras terminaba su ronda, Ron a su lado iba distraído sin prestarle atención, incauto y sin saber lo que rondaba por su mente.
Cuando llegó a su habitación después de su ronda, lo primero que llamó su atención fue notar que el espacio en que estaba la cama del imbécil de Fomoré, ahora también poseía un biombo que se extendía de lado a lado de lo que el rubio había llamado 'su trozo de la habitación', cerrando el espacio de forma que no se podía ver hacia adentro, bufó con el ceño fruncido, pensando en derribar aquella cosa ¿Pero qué se creía el muy malnacido? Se acercó velozmente ante la mirada atenta de unos Crabbe y Goyle que se atiborraban de dulces que habían llevado a la habitación de contrabando en los bolsillos de sus túnicas, luego de cenar en el Gran Comedor, Zabini y Nott solo se miraron momentáneamente y luego sonrieron de lado, viendo confiados a Vratar'.
– ¿Qué ven?- les espetó iracundo.
–Solo esperamos a ver qué sucede si haces lo que estás por hacer, es todo- le devolvió Zabini con tono desentendido, Theodore sonreía de lado apacible, como si estuviera imaginando algo satisfactorio.
Czar se aguantó las ganas de volverse hacia ellos por completo e ir a partirles la cara a punta de hechizos y llevó violentamente su mano hacia la pantalla que inocentemente se erguía para brindar privacidad al espacio que resguardaba, haló con brutalidad, pero solo consiguió que con esa fuerza, su mano terminara resbalando y su propio peso le jugara en contra haciéndolo caer de sentón al suelo, soltando una exclamación malsonante por el porrazo; la puerta del baño del dormitorio se abrió entonces, y Draco salió a medio vestir, con los pantalones de un pijama negro de seda y calcetines puestos, la camisa del conjunto reposando sobre uno de sus hombros, frotándose los cabellos húmedos con una toalla de un verde casi negro que combinaba a la perfección con su ropa de dormir, alzó una ceja al ver al castaño allí en el piso y sonrió de lado, burlesco.
– ¿Te gusta? Acabo de colocarlo…- se cruzó de brazos –Para entrar allí, debes tener mi explícito consentimiento- le dijo con tranquilidad.
El agua caliente de la ducha había hecho sus efectos y el cansancio le estaba matando, bostezó sonoramente tapándose la boca y echando la toalla sobre el borde superior del biombo, procedió a colocarse la camisa mientras continuaba caminando, los dos mandilones que solían cuidarle las espaldas a Czar fueron al lado de su 'jefe' y le ayudaron a levantarse mientras este asesinaba al rubio con la mirada, sus ojos azules se clavaron con impresión en lo que pareció ser un tatuaje en el antebrazo izquierdo del chico de mechones miel y sonrió con malicia, quizá esa información le serviría de algo, Crabbe y Goyle miraron a Draco como tratando de advertirle que se daría en la cara contra la pantalla, pero se quedaron boquiabiertos, al igual que Zabini, al observar como este solo atravesaba el objeto sin prestar atención, Theodore inmediatamente se decidió a estudiar encantamientos más avanzados en la biblioteca, él también quería hacer su propia habitación, dentro de la habitación.
Era apenas el segundo día de clases, el ambiente se sentía bastante fresco, la brisa fría les asediaba anunciando un otoño bastante más acogedor que el del año anterior, entró al Gran Comedor y sintió gran curiosidad por el ulular de los murmullos a su alrededor, Ginny a su lado miraba directo a la mesa de las serpientes, ella no pudo evitar hacer lo mismo, como tampoco pudo evitar sorprenderse:
Vratar' ya no comía ocupando la cabecera de la mesa, sino a uno de los costados, justo a la izquierda de Parkinson, siendo que era el segundo más cercano a ese lado de la mesa, que era a su vez el extremo más cercano a la mesa de los profesores, sin embargo, una distancia de unos cuantos centímetros había entre Pansy y ese borde de madera que componía el sitio que debía ocupar el 'príncipe' de Slytherin, el espacio suficiente para que se sentaran fácilmente dos personas, pensó que serían los gorilas del castaño, pero ellos estaban frente a este, vio con curiosidad como la población de Slytherins se silenciaba paulatinamente mientras dirigía su atención a las enormes puertas a sus espaldas, giró la cabeza lo suficiente como para ver pasar por su costado derecho a tres personas, una de ellas le saludó con una sonrisa discreta y un asentimiento, ese había sido Nott, la otra le había mirado de soslayo pero con un tinte de incomodidad palpable, Zabini, y el tercero, para su sorpresa, se detuvo a su lado, se dio vuelta hacia él, bajo el peso aplastante de su mirada, el joven mantenía su semblante inexpresivo, este le hizo una leve reverencia elegante y cortés, y contra todo pronóstico, cuando volvió a erguirse sobre sí mismo y en toda su altura, le sonreía de lado con ese mismo brillo juguetón en los ojos que le había visto la primera vez que le viera hacer ese gesto, pero había algo diferente, un aire oscuro de misticismo que le rodeaba, vio como el muchacho miraba a Ginny y le hacía un leve asentimiento amablemente como reconociendo su presencia, un saludo que no tenía punto de comparación con el que le había dedicado antes a ella, ese, había sido Draco, y muy a su pesar, le había dejado descolocada con ese solo gesto tan contradictorio con respecto a lo que él mismo le había casi gruñido la noche anterior, continuó su camino al lado de la pelirroja luego de que esta tirara disimuladamente de la manga de su túnica y se sentó con sus amigos a tomar el desayuno con un nombre en mente, Draco.
¿Qué le había pasado? ¿Dónde había quedado su resolución, su decisión, su determinación? No tenía ni una jodida idea, pero al verla allí, se había detenido a su lado como si una fuerza superior le anclara al suelo, y no había podido disimularlo de otra forma que no fuera haciéndole un estúpido gesto pomposo de saludo, solo había podido despegar sus ojos de los de la leona, ver a la mini-comadreja, hacerle un mínimo gesto apenas aceptable y salir huyendo de la situación como mejor pudo: Caminando erguido orgullosamente y con parsimonia, iba tan distraído, que había buscado sentarse de nuevo en medio de Astoria y Daphne como la noche anterior, pero la menor de ellas, le había hecho una seña rápida, haciéndole darse cuenta del nuevo lugar que le correspondería en la mesa, la cabecera de la casa más elitista de Hogwarts, perfecto, eso era lo mejor para pasar desapercibido, se sentó allí cómodamente a distraerse con su comida al tiempo que fingía no ser consciente de lo que ello significaba, a decir verdad, ocupar de nuevo su lugar como el líder de las serpientes, ya no le era placentero, le daba igual y de hecho, le estaba aburriendo, terminó su desayuno decidido a evitar a Granger si con eso podía hacer que sus pies no se pegaran al piso otra vez ¿Qué clase de lapsus idiota había sido ese?
Salazar se apiadara de su mente fatigada y dejara de jugarle bromas, porque sí, ahora le quedaba clara una cosa, ya no podía volver a verla de la misma manera, ya no era una sangre-sucia para él, era solo Granger ahora, una chica cualquiera, con los mismos derechos que cualquiera y la misma posición que cualquiera con respecto a la suya, se levantó con soltura dispuesto a dar verdadero inicio a su primera semana en ese nuevo Hogwarts.
Draco había despertado sobresaltado, se había fijado en la luz que se filtraba en la habitación, había estado atento a los ruidos que provenían del dormitorio, debía ser de madrugada todavía, le fascinaba su biombo encantado, nadie podía ver a través del objeto desde fuera, solo él podía hacerlo, porque por dentro era como si no existiera, casi sintió ganas de sonreír por su pequeño truco, adoraba a esta Narcissa que le mostraba cosas tan útiles, pero lamentablemente, había algo que opacaba el brillo naturalmente hipnotizante de sus ojos bicolores, haciendo que su mirada fuera lúgubre y oscura, un escalofrío arañó su columna vertebral con gélida voracidad, su cuerpo se estremeció ante ello, ya era el día, esa noche sería la quinta del mes, habría luna nueva y tendría que enfrentarse a su juez, y seguramente su verdugo, Elatha.
Se levantó con los ánimos en cero, sabía que no podría volver a conciliar el sueño, ya era imposible, tomó su uniforme, se fue al baño y se duchó con pereza, se tomó casi una hora, se secó con parsimonia, se vistió con una lentitud apabullante, y para cuando salió resignado y dispuesto a abandonar las mazmorras, descubrió que el único despierto era Theodore, este apenas estaba haciendo estiramientos en proceso de deshacerse de ese estado de duermevela que todavía le hacía mella, con su varita hizo levitar sus cosas hasta su lugar entre los tres biombos y la pared que custodiaba 'su territorio' y salió de allí sin mirar atrás.
Tomaba el desayuno con toda la parsimonia que solo un condenado a muerte que engullía su última comida podía poseer, quizá porque sentía que de cierta forma así era, quizá porque su destino le era incierto, porque la voz racional en su cabeza le decía que no sobreviviría, pero la vena ilusa que trataba de acallar con esmero le hacía soñar con que sí existía una mínima y ridículamente voluble oportunidad de seguir existiendo para el amanecer del día siguiente, observó a Krum sentarse junto a Vratar', como llevaba haciéndolo desde el día anterior, Theodore y Zabini hablaban entre ellos con naturalidad, permitiéndole escuchar sus conversaciones con toda la confianza que solo viejos amigos podían tener, no era idiota, los chicos habían sido su sombra desde su pelea con Czar, estaban equitativamente divididos en su habitación, se podía decir que allí existía una guerra silenciosa no declarada pero sobreentendida, claramente se podía apreciar como 'su bando' poseía sus territorios bien definidos con más biombos encantados, ya que por insistencia del castaño de su 'equipo', había terminado por regalarles a aquellos dos sus propias 'habitaciones dentro de la habitación', como les había bautizado Theodore, siendo que la única área verdaderamente común fuera el baño, que era como tierra santa en que los enfrentamientos no tenían lugar, incluso había tenido que duplicar su saco de boxeo para que cada uno de sus 'aliados' tuviera uno propio, y pesas, y mancuernas, y una colchoneta, con lo que los separadores entre cada espacio individual eran casi inútiles, porque por dentro podían atravesar de una sección a otra sin que los otros tres Slytherins enemigos se enteraran de absolutamente nada, siempre y cuando el dueño de la sección le otorgara permiso al otro, un cuervo negro de ojos amarillos llamó su atención, ya lo reconocía, era de Sirius, colocó su brazo elegantemente para que este se posara, con cuidado removió el pergamino y le dio un trozo de pollo para que no fuera a picotearle por no alimentarle, era un glotón agresivo, el ave de inmediato se fue por donde había llegado mientras los demás recibían su correo sin prestarle mucha atención, desplegó el pergamino y comenzó a leer con avidez:
Draco,
Hoy es el día, Narcissa lleva noches sin dormir prácticamente nada a la expectativa de lo que pueda suceder esta media noche, sé que tú también debes estar lleno de ansiedad, no te enfrentarás a algo inofensivo, de hecho todo lo contrario, no puedo engañarte, estoy asustado por lo que pueda pasarte, pero quiero confiar en que como siempre, los planes de nuestra Cissa resulten bien y tú puedas probarle a Elatha lo que realmente vales, no importa lo que digas, lo que pienses, o lo que sientas, realmente eres una buena persona, solo que necesitas aclararte y descubrirte a ti mismo, estás creciendo Draco, poco a poco vas dejando atrás esa actitud sumisa de repetir lo que siempre te han dicho que debes decir y te hallas dentro de tu propio laverinto, tal y como eres en verdad y eso me hace sentir orgulloso.
No hay mejor versión de ti que el verdadero tú, tenlo en cuenta, no te dejes vencer, se fuerte y astuto, ten pericia y ármate de coraje, creo en ti, creo en los cambios que he visto en ti antes de que te fueras a Hogwarts y que estoy seguro, sigues teniendo, creo en tu ingenio y en tu gran inteligencia, (obviamente heredada de tu madre), creo en que puedes hacerlo, creo en que saldrás victorioso, y sobre todo, creo con todo mi ser, en que te convertirás en un excelente hombre a medida que pase el tiempo.
Cuídate mucho, trata de hacer amigos, de llenarte de buenos recuerdos, de experiencias inolvidables, de sentimientos nuevos, mantente cuerdo, y hagas lo que hagas, recuerda, no te enamores, porque lo que verdaderamente nos hace sacrificar todo por alguien más, es justamente el amor, te lo dice un hombre que ya ha sucumbido y que sufre y vive por ello con todo lo que tiene.
No te desearé suerte, porque confío en que Merlín nos bendecirá y te dará el triunfo sobre esa criatura, solo esperaré que mañana durante el transcurso de la tarde me llegue la respuesta a esta carta.
Cuídate h-chico… Sírius Black.
Con gran esfuerzo se contuvo lo suficiente como para guardar el sobre y respirar profundamente, ese tipo, era definitivamente alguien a quien podía confiarle con ojos cerrados a su madre, en lo poco que lo había conocido, él le había demostrado más afecto paternal que Lucius en muchos de sus años de vida, y de alguna manera, se lamentaba por ello, armonizaba su respiración agitada, estaba nervioso, aterrado, ansioso, le costaba horrores concentrarse en cualquier cosa que no fuera su propia desesperación e histeria, sin embargo, las palabras de Sirius habían sido una pequeña dosis de bálsamo para sus nervios destrozados, deseaba vivir, por supuesto que lo deseaba, pero no estaba seguro de poder hacerlo; lograr una hazaña como esa, demostrarle a Elatha que poseía la valía como para que este perdonara su existencia, esa que ahora realmente veía que era insignificante, claro que la recompensa era inestimable, seguiría con vida y esa criatura se doblegaría a su voluntad, constituyéndose como su siervo fiel y protector, la firma de Sirius le parecía más conmovedora que la carta misma si cabía, allí estaba embotado todo su aprecio, había casi escrito 'hijo' en lugar de 'chico', pero parecía haber reparado en ello a última hora; un movimiento brusco le llamó la atención, vio como Czar fulminaba a alguien con la mirada, perdiendo concentración de lo que verdaderamente le preocupaba, dirigió la mirada al mismo punto que la del castaño, Krum estaba saludando a Hermione en lo que a su juicio era una mala imitación de príncipe encantado, besando el dorso de su mano con supuesta delicadeza en lo que parecía un acto rudimentario, negó ligeramente y se obligó a terminar su desayuno, debía distraerse con algo más el resto del día o se volvería loco.
Se suponía que como actividades complementarias, los alumnos extranjeros verían clases con los de Hogwarts, no podía ser de otra forma pues sino sería tiempo desperdiciado en cuando a su educación, estaba con sus compañeros de casa, los Gryffindors y algunos de Dumrstrang y tres chicas de Beauxbatons, todos participarían de una actividad especial que se había organizado para comenzarse de forma inmediata luego de DCAO, todavía sentía que no podía fiarse de Moody, eso no se le quitaba de la cabeza, pero ahora que estaba allí, solo debía esperar por el profesor, sería un encuentro del club de duelos, pero adaptado a todos los alumnos del colegio y de los otros institutos, separados por año en diferentes salones, esperaban a quien sería su instructor y réferi, audibles murmullos y cuchicheos ululaban por doquier, el desorden de todos allí era bastante más grande del acostumbrado, por los integrantes 'extra' que se añadían al pequeño 'encuentro'.
–Buenos días jóvenes, espero estén tan emocionados como yo por esta pequeña actividad que hemos organizado con fines educativos y recreativos para fomentar su desenvolvimiento inter-colegial- saludó un animado y jovial hombre que se movía entre los alumnos que se habían callado paulatinamente a medida que se percataban de su presencia.
Draco no quiso voltear a verlo, esa voz solo la había escuchado una vez, pero había sido una experiencia espeluznante habérselo encontrado aquella tarde en el Callejón Diagon, se giró lentamente para encararlo, temiendo lo que vería, James Potter estaba frente a ellos, amable y apacible, esperando que todos le dedicaran su completa atención.
–Oh, vaya, pero miren qué sorpresa, joven Fomoré, es un gusto verle de nuevo- le habló con entusiasmo, él se forzó a sonreírle en respuesta, para su suerte, ya le había cogido el truco a eso de las sonrisas falsas que parecían sinceras y amables.
–El gusto es mío señor, no sabía que lo hallaría en este lugar, Sirius no mencionó nada- contestó con educación y amabilidad, al menos con toda la que le fue posible, James ensanchó su sonrisa.
–A decir verdad, yo sabía que estudiarías aquí, pero desconocía en qué año, Sirius me lo comentó, me dijo que eras muy hábil, creo que hoy podrás tener la oportunidad de mostrar tu valía- le comentó inocentemente mientras se movía ante la vista de todos a una tarima especial para los duelos, a diferencia de las de chicos más pequeños, esta tarima era más amplia y presentaba irregularidades en su estructura, era como estar en suelo real, simulando gravilla, simplemente impresionante.
–Claro…- murmuró audiblemente tratando de que su semblante no mutara de la tranquilidad al horror, escuchar aquellas palabras de boca de Potter padre le había dejado en el pecho una sensación de angustia inconmensurable que amenazaba con ahogarlo y hacerlo trizas de un momento a otro, lo mejor que pudo hacer, fue mantener inescrutable el rictus de sus facciones, y tratar de pensar en otras cosas, como la última clase de pociones, la última vez que vio a Narcissa, sus escapadas con Sirius al mundo muggle o los partidos de Quidditch que había llegado a jugar en el otro Hogwarts.
–Bien jóvenes, como ya todos antes han de haber recibido instrucciones para el batimiento en duelo, pasaremos a las reglas de combate que se prestarán para esta ocasión, no quiero trucos sucios, nada de hechizos agresivos con el fin de hacer daño al oponente ¿De acuerdo?- comenzó a hablar sin saber lo perturbado que cierto joven de cabellera rubia y mechones miel había quedado, James miraba a todos con emoción, sinceramente divertido por los rostros nerviosos, ansiosos, expectantes y entusiastas, observó a su hijo levemente y vio que hablaba con su amigo Ron y que la linda Hermione se separaba un poco de ellos con rostro aburrido, sintió ganas de reír, podía adivinar que de nuevo, los chicos hablaban de Quidditch.
Czar se acercó silenciosamente a ella, estaba tan cerca, podía aprovechar que estaba de espaldas, si la atacaba jamás tendría oportunidad de defenderse, pero por mucho que la tentación fuera enorme, no podía hacerlo, se arriesgaría a una expulsión por nada, y a un duro castigo de su padre, no valía la pena a pesar de que estaba consciente de que en su interior, esa sería una de las satisfacciones más grandes del mundo, notó como la leona se daba vuelta con la espalda levemente encorvada en una posición de obvio hastío y la asesinó con la mirada desde un segundo antes de que sus ojos se encontraran, Hermione colocó los ojos en blanco y él se alejó un poco, detestaba tener tan cerca a la sangre-sucia, esa bastarda ni siquiera debía existir.
–Ahora que ha quedado claro, es momento de seleccionar a quienes se batirán en duelo, primero, ya que somos los anfitriones y debemos abrir este encuentro ¿Qué les parece si hacemos esta exhibición más interesante con un contrincante de cada casa?- los murmullos incrementaron, unos deseándolo, otros pensando que era una mala idea, algunos curiosos, Draco solo quería salir corriendo de ese lugar, sentía nauseas y todo comenzaba a darle vueltas.
–Mmm… Creo que podemos hacerlo todavía mejor… Representen a su casa, y también a su género, que sea también un chicos contra chicas- adhirió animado, el barullo se intensificó, las chicas se habían hecho pequeños grupos junto con las de Beauxbatons y hablaban aquí y allá, los chicos habían hecho lo propio aunque ellos ya venían formando grupos grandes desde que habían llegado al salón.
–Y para que sea justo, dejemos que la magia decida- dijo, todos se silenciaron repentinamente, no entendiendo sus palabras.
–Et Gryffindor Slytherin, Lorem…- susurró al tiempo que alzaba su varita, dos pelotitas de luz amarilla flotaron dando vueltas, saltando inquietas y rebotando por sobre las cabezas de los jóvenes, pasaron algunos segundos, hasta que las pelotitas se detuvieron sobre los elegidos, volviéndose anaranjadas, una chica de Gryffindor y un Slytherin habían sido escogidos.
–Señorita Granger, señor Vratar', pasen a la tarima por favor- ordenó amablemente, Snape llegó en ese momento manteniéndose al fondo sin que nadie notara su presencia, su humor no podía ser peor, pensaba seriamente en que seguro mataría a Albus sino fuera un amigo tan querido suyo.
Ambos subieron a la tarima con presteza, Czar había avanzado primero seleccionando el extremo que daba directamente al lado izquierdo de la sala, el lado en el que inconscientemente, todos los varones estaban, Hermione ocupaba el sitio contrario con semblante tenso, se sentía repentinamente nerviosa, una sensación de pesadez se había apostado en su pecho apenas había sido seleccionada por aquella lucecita que se había desvanecido en cuanto el padre de Harry les mandara a pasar para batirse en duelo, sujetaba la varita con fuerza, de haber sido otro oponente, no habría estado tan nerviosa, pero con ese chico no había seguridad de nada, por mucho que el señor Potter fungiera de réferi, Vratar' le miraba confiado, sonriendo de lado con malignidad, sus ojos azules refulgían en un brillo malicioso y un tanto maníaco; no podía matarla, por supuesto, no era estúpido, pero si podía aprovechar la ocasión para dejarle en claro el mensaje, un simple 'cuídate de mí, Granger' grabado en su subconsciente sería perfecto, leona y serpiente reverenciaron como exigía la educación, pero el castaño se adelantó a Hermione con rapidez.
– ¡Depulso!- exclamó con violencia.
– ¡Protego!- chilló como reacción salvándose del hechizo por muy poco.
–Vratar', debiste esperar, eso es jugar sucio, será mejor que no participes si es así como planeas comportarte ¡Baja de allí ahora!- ordenó el padre de Harry, mas este no obedeció, ni siquiera le estaba escuchando, Hermione se mantenía alerta, por mucho que James ordenara al estúpido de Czar detenerse, sabía que no serviría de nada, el castaño susurró algunas cosas ininteligibles con un deje de sadismo en la mirada y una sonrisa oscura en el rostro al tiempo que hacía unas florituras casi imperceptibles que ella no alcanzó a distinguir en detalle.
– ¡Expulso!- gritó un colérico Vratar' dejándose llevar por sus deseos de acabarla.
– ¡Protego, expelliarmus!- exclamó con movimientos ágiles, más sin embargo, con una floritura, Czar evitó ser desarmado, le miró tratando de pensar en alguna solución, James había tratado de detenerlos, pero en algún momento de la pelea, el castaño había colocado algún tipo de barrera que no se lo permitía.
– ¡Vratar' te he dicho que te detengas!- exclamó seriamente preocupado, Harry y Ron se habían acercado entre la multitud apiñada que observaba con preocupación el duelo, tratando de ayudarle a deshacer la barrera, Snape lo sabía, se había dado cuenta, había que romperla desde dentro, era imposible hacerlo desde fuera, no por la fuerza del mago que forjó el encantamiento, sino por el hechizo en sí mismo.
Draco miraba atento hasta que sintió que alguien le hablaba, volteó a cada lado, pero no había nadie, escuchó la misma voz y con espanto, reconoció que venía de su interior, su rostro se tornó pálido de un momento a otro, esa voz decía cosas como 'Ve, llévame con el muchacho, permíteme enseñarle, déjame hacerle daño hasta que sangre', 'Un caballero no ataca a traición, es un sangre-limpia bañado en inmundicia, quiero su alma ¡La quiero!', aterrado fijó su vista en Vratar', notó en este el inicio de un movimiento muy conocido para él, vio a Hermione demasiado agitada por el esfuerzo constante de defenderse de los ataques indiscriminados que le eran lanzados, la voz de nuevo habló, 'Oh un alma limpia, una niña virginal y llena de vida… La quiero… Quiero su espíritu, deseo devorar su esencia y saciarme del cáliz de su cuerpo… ennegrecer su alma, tomar su valía y su pureza…', 'La quiero, será mía, la materé… Y luego haré lo mismo con tu madre, Narcissa…', escuchó la desgarradora voz a medida que veía pasar velozmente imágenes de ellas en el suelo, ensangrentadas, con las ropas rasgadas y los rostros deformados, marcas de magulladuras, zarpazos de garras y tajos de carne arrancados de las extensiones de sus cuerpos, huesos a la vista en algunas zonas y una marca como la de su morsmordre modificado, dibujada como una quemadura grotesca en el pecho de cada una, supurantes y asquerosas; una carcajada cargada de maldad y perversión se dejó escuchar rauda haciendo ecos por su mente, acompañada de más imágenes, gritos de dolor, gemidos de suplicio, sollozos, súplicas y el repentino hedor a sangre, a muerte… Creyó que colapsaría, se estremeció ante ello y antes de siquiera poder pensar, su cuerpo se movió por inercia ante su deseo de alejar a esa bestia infernal a pesar de que no era todavía un ente material, usó un hechizo que jamás imaginó que podría volver a utilizar, tratando de salvarla y evitar la muerte de su madre, por parte de ese ser que deseaba perpetrar algo tan espantoso.
– ¡Serpentosia!- exclamó deseando que la serpiente enorme y negra que manaba de su varita se le abalanzara encima sin darle chance de hacer nada para defenderse, el animal se echó en un impulso tan fuerte que Hermione retrocedió dos pasos para que este no le tocara al caer al suelo, una nube de humo negra se materializó al mismo tiempo, rozando el brazo contrario al que la leona alzaba con varita en mano, sintiendo como chocaba con algo a sus espaldas, el bufido mortífero de la serpiente llamó su atención, no atinó a reaccionar al ver como esta embestía con salvajismo inusitado.
– ¡Evanesco, desmaius, expelliarmus, accio varita!- conjuró mentalmente, con todo su arsenal de talento en hechizos no verbales, su ceño fruncido y mirada amenazante y atenazada de un brillo de peligrosidad inminente, un rayo de luz blanco hizo desaparecer a la serpiente en vilo al tiempo que rodeaba a Hermione con su brazo libre, sujetándola de la cintura de forma protectora y posesiva, una veloz ráfaga de rayos de colores atacaron a Czar aturdiéndolo, desarmándolo y lanzándolo por los aires hasta hacerlo caer bruscamente contra el suelo, inconsciente, y haciendo volar de sopetón la varita del castaño a la mano con que sujetaba a Hermione, recibiéndola en el aire luego de estirar el brazo en una pose cargada de alerta y amenaza implícita.
–Finite incantatem- pronunció de forma clara, desvaneciendo la barrera, con una floritura y sin decir palabra, aplicó un ennervate al castaño que volvió a la normalidad.
–Un caballero no ataca por la espalda, tampoco a traición… Un verdadero noble es capaz de ser astuto y fuerte para vencer con honor, nunca se rebaja a costa de su fiabilidad, porque es una actitud indigna…- pronunció solemnemente con voz profunda y oscura, alzó el rostro con fiereza, sus ojos titilando en un brillo mortífero y cruel, el ceño profundamente fruncido, Hermione sintió de nuevo esa aura aplastante, intimidante, llena de una esencia apabullantemente intimidatoria, pero extrañamente, no parecía haber una verdadera ráfaga de maldad en ello, se mantuvo quieta bajo el contacto de un Draco que recitaba con voz profunda, preso del discurso que Elatha le hacía pronunciar, un 'Y deberías morir por ello' se quedó atorado en su garganta, no fue capaz de decirlo, el shock de hallarse en la tarima diciendo semejantes cosas y encarando a un desarmado y enfurecido Czar le hizo caer de bruces a la realidad, le lanzó la varita de vuelta, observó brevemente a Hermione y tratando de disimular se colocó a su lado, pero dándole la espalda a Vratar', tendiéndole una mano para ayudarle a bajar de ese lugar infernal.
–Iníon, permíteme- expresó con total solemnidad, abandonando el aura asesina, pero manteniendo un semblante inescrutable y tenso, la castaña pudo notar un muy leve temblor en la mano que el rubio le tendía, pero la tomó sin ser capaz de pensar demasiado, estaba bloqueada.
James, Harry y Ron corrieron a su lado en cuanto la leona le tendió su mano con suavidad, la calidez de ese roce le distrajo momentáneamente, 'Mmm… una piel deliciosa, su aroma es perfecto… Cuando salga de aquí la devoraré por entero… Será mía de todas las formas posibles…' escuchó en su cabeza, escandalizado dejó de tomar la mano de ella en cuanto llegaron al lado de los tres hombres que preocupados se habían acercado a la joven, les hizo un asentimiento en saludo, su semblante pálido y enfermizo bastó para que el padre de Harry le mandara a la enfermería pensando que el chico estaba así por la tensión del momento y este no se quedó a explicar que no era exactamente Vratar' quien le había hecho ponerse lívido del terror porque nadie tenía por qué saberlo, salió de allí con paso elegante pero apresurado, temblando muy levemente sin dar tiempo a la castaña de poder salir de su trance y agradecerle siquiera.
–Profesor ¿Puedo ir a la enfermería yo también? Creo que el altercado me dejó un poco afectada, no me siento muy bien- mintió una conmocionada Hermione, James la miró atentamente, sabía que eso no era verdad, pero el brillo de preocupación en sus ojos almendra le permitió entender que ella quería cerciorarse del estado de Draco, debía estar muy impactada por lo sucedido, y no la culpaba, no pudo negárselo, asintió sin decir nada, dedicándose a mirar después a un agitado Czar que se mantenía con el ceño fruncido pero más pálido de lo que era normal en él.
–Bien, ahora que ya acabó tu duelo, baja, tú y yo iremos a hablar con tu jefe de casa, que sea él quien te lleve ante el profesor Dumbledore- espetó con una seriedad no muy propia en su persona, al tiempo que Hermione salía del salón sin mirar atrás, James se dispuso a darse vuelta para caminar hasta la puerta, sin embargo se topó de frente con alguien.
–Creo que… Yo puedo encargarme del joven Vratar' a partir de este momento… Potter…- espetó Severus entre-dientes con inmensa acritud, imposibles cantidades de desprecio refulgiendo en sus ojos negros, el padre de Harry asintió con recelo notando como Snape dirigía fugazmente su mirada a su hijo antes de hacerle una seña a Czar para que salieran de allí.
Caminó desesperadamente los primeros segundos por los pasillos, rumbo a la enfermería, disminuyó el paso al darse cuenta de que actuaba como una tonta y se sintió repentinamente ridícula por lo que estaba haciendo, pero es que el rostro descompuesto y serio de Draco antes de salir de ese lugar le había causado una preocupación inmensa que casi se le hacía asfixiarse, no entendía muy bien por qué, solo sabía que le debía un gran agradecimiento al chico y que esa era básicamente su excusa para buscarlo con desesperación a través del castillo, dobló en una esquina, bajó las escaleras y continuó por otro pasillo más, el bullicio de diferentes hechizos saliendo de un salón llamó su atención, vítores y gritos de emoción hacían eco proviniendo de unos metros más adelante, se asomó por la puerta entreabierta en un acto de curiosidad que no pudo dominar, vio a Viktor vencer a su oponente con una pequeña sonrisa de victoria en sus labios, el muchacho era guapo, no podía negarlo, y fuerte, muy fuerte… Sacudió un poco la cabeza concentrándose nuevamente en su objetivo, se alejó del lugar con premura y andó por otros pasillos más, frenó en seco al conseguirse con una figura alta y delgada de pie al otro lado de su camino, apoyando una mano en una de las paredes y agachando el rostro, temblando visiblemente, con la respiración agitada, su pecho convulsionando levemente cada tanto, se acercó muy despacio, tratando de no hacer ruido, Draco se mantenía inmóvil en su posición, solo siendo sacudido por sus propios temblores, colocó una mano delicadamente en el hombro del chico, este dio un respingo y se giró hacia ella con brusquedad, sus ojos se abrieron en sorpresa al encontrarla parada frente a él.
– ¿Qué haces aquí?- le inquirió en un balbuceo con tono un poco agudo y alterado, se sentía aterrado, esa cosa quería matarlas, lo había visto, las había visto muertas, había sentido dentro de sí los deseos de esa criatura, y ella se empeñaba en permanecer cerca de él ¿Qué no podía quedarse lejos? ¿No se daba cuenta de que lo que menos quería era que estuviera a tan poca distancia de sí? ¿Es que tenía complejos suicidas la muy estúpida? Frunció el ceño desesperado, necesitaba que se largara, por su bien y el suyo propio, ocultó su profundo terror en una ira que ni siquiera sentía.
–Responde… ¿Qué viniste a hacer aquí?- le inquirió dando un paso hacia ella amenazadoramente, en su mente solo podía pensar 'vamos, enójate por como te estoy hablando, oféndete y vete, no seas tonta…', mientras la voz de Elatha resonaba en su cabeza confundiendo sus pensamientos, 'Eso niña, quédate, quédate hasta la media noche, cuando pueda disfrutar matándote lenta y dolorosamente, para después saciarme de la belleza de tu cuerpo hecho un cadáver…', podía sentir como los bellos de su nuca se erizaban al oír tan claramente a esa criatura, estaba volviéndose loco lentamente, y ella no era capaz de darse cuenta, quizá porque no deseaba notarlo o tal vez porque su actuación a pesar del pánico era magistralmente perfecta, no podía saberlo, mucho menos le importaba en esos momentos.
–Yo… Solo quería…- trató de decirle, pero se interrumpió cuando de dos zancadas Draco se plantó frente a ella, con su rostro a escasos diez centímetros del suyo con todo el esplendor de un odio falso rodeándolo, le miró como si fuera a atacarla a crucios de un momento a otro, con el ceño fruncido y las mandíbulas tensas.
–No me digas ¿Solo querías agradecerme salvarte el pellejo del inútil acomplejado de príncipe?- espetó con sarcasmo y hastío, en compañía de muchas más emociones desagradables que solo podía reflejar un Slytherin consumado como lo era él, su aliento chocaba con las mejillas de Hermione, Draco pudo notar al tenerla cerca, que sus ojos eran más claros de lo que parecían, de un intenso color como el de la miel al acumularse en una botella de vidrio, el rostro desencajado y la mirada confusa de ella le dio la seguridad de que estaba haciéndolo bien, 'Oh, acércate otro poco, quiero arrebatarle los labios de una mordida con mis colmillos afilados… Inyectarle mi veneno y colmar su alma de oscuridad, deseo saciarme de su inocencia…', escuchó aquella perturbadora voz de nuevo, titubeó un instante que la leona logró vislumbrar con consternación, pero volvió a su posición de tensión y rencor.
–Déjame decirte que solo lo hice porque Vratar' me tenía harto y no quería que le arrebataran más puntos a nuestra casa por culpa suya… Tú en nada tuviste que ver, pudo haber sido cualquier otra… Me da perfectamente igual, así que no te sientas importante por esto y vete… Te lo dije, quiero que te mantengas alejada de mí…- le gruñó acercándosele otro poco, ella quiso retroceder, pero antes de que cualquiera de los dos pudieran darse cuenta de nada, el rubio ya la sujetaba firmemente de la cintura impidiéndole separarse un solo milímetro, con violencia la haló pegando más sus cuerpos hasta que casi se aplastaban el uno contra el otro, de forma casi dolorosa la presión del torso de Draco le apretaba los senos a pesar de que no eran demasiado voluminosos, y la manera en que él la tocaba era tan dominante que la había dejado totalmente inmóvil, sintiéndose en peligro.
– ¿Es que necesitas que me comporte como él para que te alejes de una vez por todas…?- le inquirió con lentitud en un ronroneo cargado de veneno y oscuridad, sus labios rosándose casi imperceptiblemente, Elatha riendo dentro de la mente de Draco, este en su fuero trataba de librarse de aquello, pero su cuerpo no obedecía sus órdenes, dentro de sí gritaba desesperadamente a la chica, prácticamente rogándole que se moviera, que le empujara, que luchara por liberarse, que le pateara si era necesario, pero ella estaba totalmente petrificada, mirándole completamente perdida, como si algo o alguien amenazara con tragársela.
–Oh, por supuesto… Quizá pueda hacerte huir con esto…- susurró con voz profunda y aterciopelada, besándola de forma salvaje, apretándola contra su cuerpo hasta que escuchó el craqueo de las vértebras de la columna de la leona y un gemido adolorido amortiguado por su propia boca, ese sonido le hizo desesperarse más, a pesar de que sus ojos estaban cerrados, sintió que algo se quebraba dentro de sí y estos empezaron a humedecérsele, trató de luchar por zafarse, por soltarla y salir corriendo de allí, largarse de ese castillo; esa bestia lo mataría y además, las mataría a ella y a su madre, se llevaría su alma y la de dos personas inocentes, joder, es que la suya estaba sucia, después de todo había sido un mortífago, pero la de Granger no, y la de su madre tampoco, porque ella, ni siquiera cuando era la come-libros heroína de guerra de su mundo había odiado de verdad, jamás había alcanzado a ver siquiera una mínima poluta de rencor malsano en su mirar, y ahora iba a morir junto con él, las imágenes de Bellatrix llegaron a él, el recuerdo de la tortura de esta en contra de Hermione le hizo sentir aun más angustia, y su terror se volvió tan grande que un embate mental en contra de Elatha, se alzó sin saber de dónde provenía esa determinación, la dejó libre de golpe, tan violentamente que la hizo caer de sentón al suelo, abrió sus ojos y la miró como nunca jamás había mirado a nadie, con la muerte reflejada en sus negras pupilas llenas de horror y angustia.
–Aléjate de mí si es que realmente quieres llegar a tus quince… Y si todavía piensas que puedes tratar de entenderme algún día… Mejor ríndete… Asquerosa sangre-sucia…- le habló con voz trémula y ojos cristalizados que se enrojecían a medida que aguantaba las lágrimas que pujaban con salvajismo por ser derramadas y puestas en libertad, le dio la espalda y antes de que ella pudiera reaccionar caminó a largos pasos para alejarse de ella.
Demasiada premura para alguien supuestamente apacible como 'Draco Fomoré', demasiada tensión en su cuerpo, y desesperación infinita en su mirada, los ojos de los pocos estudiantes y profesores desperdigados por los pasillos se habían dado cuenta de ello, pero no le importó, se largó a su habitación como un bólido sin fijarse en nadie ni en nada, dejándola abandonada y con los nervios alterados.
Allí estaba todavía, no sabía cuanto tiempo había pasado, solo podía mirar al vacío, con la cabeza en dirección al sitio por el que había visto desaparecer la figura de Draco anteriormente, la frase 'Asquerosa sangre-sucia' se repetía una y otra vez en su mente con la voz del rubio, el recuerdo de su mirada cargada de un miedo visceral y tan arraigado en él, el odio expresado en sus movimientos, la rabia y los deseos asesinos de aquel abrazo que seguramente le habría partido una o dos costillas de no haber sido porque se había detenido, el dolor que había manado con su advertencia, el brillo mortecino en esos irises de colores, el rostro ensombrecido y el semblante azulino de lo pálido que se había puesto de tan solo haberla visto… Todavía no podía comprender ¿Que la defendía por evitarle perjuicios a su casa? ¡Eso era mentira, lo había visto claramente en sus pupilas! ¿Qué quería que se alejara? ¿Por qué? ¿Qué era lo que ocultaba? Le había llamado sangre-sucia, y le había dolido, pero había algo que no encajaba, o más bien muchas cosas ¿Por qué se lo dijo con lágrimas en los ojos? ¿Por qué estaba tan desesperado? ¿Por qué solo la alejaba a ella? ¿Por qué no a nadie más? ¿Por qué había demostrado antes que ese término le molestaba pero le había insultado justamente con esa palabra?
–Mione ¿Estás bien?- la voz de Luna la devolvió a la realidad, ella dio un respingo y le miró desde su posición en el suelo, con rostro severamente confundido, se colocó de pie lentamente, tambaleándose sutilmente.
–Sí… Yo… Estoy bien Luna…- balbuceó escuetamente, la rubia le sonrió delicadamente.
–Creo que ahora no quieres hablar… Ya será después…- dijo encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto, comprendiendo que la chica necesitaba estar sola.
–Oh, y ten cuidado con los mecrodionos, parece que están revoloteando por doquier, tú también pareces tener polvillo sobre tu ropa, Draco Fomoré también tiene ese mismo problema…- le dijo ante de irse, Hermione la vio marcharse sin siquiera moverse, ahora tenía otra cosa más en qué pensar… Genial.
No supo en qué momento se quedó dormido con el uniforme puesto, pero lo hizo, su cuerpo se sentía dolorido, pesado y agarrotado, se levantó con dificultad, observó hacia el exterior de sus biombos, ya sus compañeros estaban dormidos también, abrió los ojos en sorpresa ¡Maldición, era tarde! Sacó su varita de debajo de su almohada, iba a salir cuando lo pensó mejor, esa túnica era negra, pero si alguien lo viera al entrar, si es que sobrevivía, lo reconocería de inmediato como un estudiante, con una floritura se hizo colocar ropa muggle, pantalones de rip-stop negro, acomodados militarmente con bombachos que marcaban el inicio de un par de botas del estilo de los comandos paracaidistas de élite, una camiseta negra con la frase 'La realidad tiene límites, la estupidez no' con una firma por lo bajo que se reconocía como el nombre de Napoleón Bonaparte, todo en letras de estilo 'grafiti' como Sirius le había llamado, se apuntó a la nuca y conjuró un cripsis volviéndose invisible, salió apresuradamente, y cerró sin hacer ruido, para vagar como alma en pena por los pasillos del castillo, hasta que finalmente luego de eternos minutos inacabables, consiguió salir.
Avanzaba en sus rondas, no podía creer que ya fuera media noche y que en ese tiempo, desde la hora del toque de queda hasta ese momento, hubieran atrapado a dos parejitas amorosas, un Hufflepuff, dos Ravenclaws y un Gryffindor, pero a pesar de todo, ningún Slytherin, se movió hasta el Hall con pesadumbre, ya tenía sueño, pero debía buscar su bolso, el cual había dejado allí para no tener que soportar su peso, se asustó al sentir algo rozar su espalda mientras tomaba el objeto, se irguió en estado de alerta sacando su varita rápidamente del bolsillo de su túnica, sintió una corriente fría deslizarse por su nuca, haciéndola estremecer, escuchó un murmullo, vio la puerta entreabierta del colegio y un golpe en su pecho se produjo por el vuelco que dio su corazón de forma brusca, una sombra se escabulló saliendo a las afueras, merodeando los terrenos de Hogwarts, no supo si por valentía o estupidez, pero lo siguió.
Bien, hasta aquí llego por hoy, los dejaré con la intriga, lo sé, no debería, por ello van a odiarme, estoy consciente, pero no se preocupen, el siguiente cap está escrito ya hasta cerca de la mitad, así que no creo que tarde mucho esta vez en actualzar, dependiendo de como se me den las cosas esta semana, puede que para el sábado en la noche publique :D
Se despide de ustedes (por ahora): RagnrokMorgana! Los adoro! :3
