Katekyo hitman reborn! es propiedad de Akira Amano, lo único mio aquí son los personajes originales.

Itsuke: Buenos dias a todos! Yo sere su nuevo recibidor! ¿o acaso el termino comentarista es mejor?

Nero: Hermoso y todo, pero no hay como que muchos host aqui?

Nate: LOL. Ustedes sobran.

Itsuke: ¿Y por que tu no?

Nate: Porque soy la autora, mozalbete.


Alyzama: Si, todos aqui son especiales cof cof


Al llegar a la casa, la rubia sudaba y transpiraba. Dando grandes jadeos, mientras se sostenía de la pared.

―Cuidado! ―Antes de poder voltearse, sintió como una pelota le golpeaba la espalda levemente―, lo lamento mucho.

―Misaki? ―Pregunto al reconocer aquella voz, al darse la vuelta se encontró con el nervioso chico de cabellos naranjas, quien estaba dando varias reverencias en forma de disculpa―.

―Are? Russo-san?

―Vives aquí, Misaki?

―No, el que vive aquí es Daiki.

―Hola.

―…Daiki.

―Hmm? ―Pregunto el de cabellos azules, mientras buscaba a Kaoru con la vista, pero solo podía encontrar a Haruka y una bolita asustadiza de cabellos rubios.

―Daiki, lo hiciste de nuevo―El de cabellera anaranjada palmeo levemente la espalda del de cabellos azules, quien seguía sin entender que era lo que había hecho―.

―…―La chica se levantó a los segundos y se sacudió la falda, antes de entrar a su casa, Haruka la detuvo―. Nee, Russo-san, ¿Qué paso con Takahashi?

―Bueno, Vacchan tiene que ir mañana―Dijo con fastidio, mientras buscaba las llaves de la casa en el bolso―. Solo espero que aquella chica deje de fastidiar.

― ¿Quién es Vacch-

―Mamma! ―El niño corrió y se le abalanzo encima a la rubia, quien si no hubiera sido sostenida por Haruka, de seguro caería al suelo―, ¿Vamos a ir a comer helado, verdad?

―Caray, Raike― Se quejó el de cabellos más largo jadeando, mientras sostenía algunas bolsas―.

―Vacchan, sabes? ―La rubia parecía brillar, una expresión angelical adornaba su rostro, el albino ya lo veía venir―. Tienes que ir mañana a la escuela, me metí en problemas.

―…Le diré a Fabrizzio―Soltó el albino, mientras pulsaba algunas teclas en el teléfono y minutos después alguien contestaba del otro lado―.

La rubia trago grueso, los otros tres (Raike, Daiki y Haruka) esperaban con cautela, pues el albino había mencionado el nombre como que si se tratara del mismo Lucifer. Luego de que el albino hablara en italiano, el teléfono pasó a estar a manos de la rubia, quien temblaba al tomarlo.

Los dos jóvenes y el niño, pensaban que se trataba del exorcista, del demonio o algo parecido. Aunque al ver que la cara de Kaoru se suavizaba, soltaron un suspiro.

―Sí, lo hare.

―Que dijo? ―Pregunto el albino mientras se cruzaba de brazos―.

―Que no me metiera problemas, porque si no iba a llamar a Mikael.

―Cierto, vino esta mañana―Dijo el albino colocando una mano en su mentón, luego se dirigió a los otros dos―. Son compañeros de clase de Kaoru?

―Si―Dijo el de ojos avellana, mientras el de cabellos azules asentía―, Mi nombre es Misaki Haruka y el de él es Hibiki Daiki.

―Mamma, vamos ahora? ―Pregunto el azabache, quien parecía estar más que emocionado―

―Cariño, si me dejas darme un baño y arreglarm-…

―Bien―El niño empujo a la rubia dentro de la casa, dejando perplejos a los otros tres―.

―Ano…―Daiki trato de decir algo, pero fue interrumpido por las palabras del albino―

― ¿Quién es el niño? ― El de cabellos azules abrió la boca con sorpresa, pues el albino había adivinado lo que iba a decir―. Es hijo adoptivo de su hermano, pero en realidad ella solo está esperando para tenerlo en su custodia cuando sea mayor de edad.

―Ara! Pero si es Vai-Vai! ―Saludo un joven de cabello azul oscuro, mientras pasaba un brazo alrededor de los hombros del albino, quien se estremeció ante el toque―, juro que te ves mejor albino que rubio.

―Pensé que me había deshecho de ti, hace algún tiempo.

―Sí, pisoteaste mi jardín, pero jure que tomaría venganza.

―Bien, cuéntame, como lo arreglamos?

―Sigues siendo débil al vino?

―Oh, querido, en Italia me decían "El rey del vino"

―Me alegro escucharlo―Decía, mientras lo arrastraba consigo, contando bolsas y todo―

El de cabellos naranjas y el de ojos cafés, parpadearon durante un momento y al rato salieron el niño y la chica, quien se había cambiado y ahora llevaba una minifalda negra, una sudadera roja, calcetas y unas converse rojas. Además de llevar el cabello en un moño que estaba adornado con una lazo.

―Misaki, Hibiki―Kaoru se dirigió a los otros dos, con una sonrisa decorando sus labios―, les gustaría ir a comer helado?

―Pues…

―Que bien que aceptaran, nos vamos! ―Y Kaoru los termino arrastrando a la heladería más cercana, en la cual se encontraba cierta persona disfrutando de un descanso tomando un helado. Pues esa persona no era nada más que nuestro pelinegro, Hibari Kyoya. El no odiaba lo dulce, pero tampoco era que lo amara―.

Casualmente, cerca de ahí se encontraba vagando un castaño que estaba muy aburrido, al parecer Japón le había dejado de gustar, o al menos Namimori. Su mirada se centró en el pelinegro y luego en su hermana, rápidamente camino hacia aquel lugar y se compró un helado, para luego sentarse, lo que pasara esa tarde iba a ser interesante después de todo.

Podía escuchar las risas de Raike y de Kaoru desde la esquina, al parecer estaban hablando de algo que había pasado esa mañana, porque constantemente le señalaban la cabeza a la rubia, luego se dio cuenta tenía una venda en la misma.


―Kaoru, tenías que ver la cara de Takahashi―Reía Haruka mientras sostenía una cuchara con helado de fresa, que iba en dirección a su boca―, era espectacular, nunca la había visto tan enojada.

―Ano… ¿Daiki-san? ―Pregunto el niño, mientras veía al de cabellos azules, quien estaba distraído mirando alrededor―, ¿Podría pasarme una servilleta, por favor?

― ¿Cómo te llamas? ―Pregunto mientras le pasaba la servilleta y limpiaba las manchas de helado en la cara del niño―.

―Raike.

―Oye, Hibiki, no te le acerques tanto, mira que me pongo celosa―Dijo Kaoru con una sonrisa, mientras inflaba las mejillas―


Al terminar de comer su helado, el azabache se levantó dispuesto a irse y al salir de la tienda, pudo distinguir en el suelo, pensó de lo que se trataba y al tomarlo entre sus manos, se dio cuenta de que tenía razón, era el collar que le había dado a Kaoru hace dos años atrás.

―Solo un minuto más…―Se dijo a sí mismo el azabache, mientras se disponía a dar una vuelta, en realidad solo estaba ansioso porque sabía lo que pasaría―.


El castaño soltó un bufido, mientras terminaba de comer su helado, decidió comprar otro, la paciencia era algo que no poseía, pero a veces solo tienes que esperar que sea el momento ideal para que las cosas se den, no?


La rubia les dedico una sonrisa a los dos muchachos y al niño, mientras se levantaba de la silla, se llevó la mano al cuello tratando de hallar su inseparable collar, pero este no estaba. Miro alrededor rogando de que el collar no se hubiera perdido en otro lugar pero al no encontrarlo, soltó un bufido de inconformidad.

―Daiki, podrías hacerme un favor? ―Pregunto mirando al de cabellos azules, quien asintió levemente―, puedes llevar a Raike a casa?

―P-Pero…!―Raike estaba a punto de quejarse, pero Kaoru le dedico una sonrisa, mientras le despeinaba el cabello―

―Tengo que buscar algo y puede que tal vez tarde, por favor―El niño se dio cuenta de algo, su madre solo cerraba un poco los ojos cuando se trataba algo muy importante, así que lo quedo de otra que asentir.


Al salir los tres chicos, la rubia siguió buscando alrededor de la heladería y cerca del parque por el que se volvía a casa. Había empezado a llover, pero Kaoru no descansaría hasta conseguir el collar. Escucho pasos acercarse a ella, pero decidió no tomarle importancia, además sentía que el dolor de cabeza que había tenido antes había vuelto.

―Acaso estas buscando esto? ―Al escuchar aquella voz, cayo de rodillas al suelo, mientras sus ojos se llenaba de lágrimas y sentía que el dolor de cabeza crecía aún más. Al voltearse se encontró con el azabache sosteniendo su collar, se levantó a toda velocidad para abrazar al de ojos metalizados, pero antes de poder hacer eso se tambaleo y casi cae al suelo.

―Te extrañe…―Fue lo único que pudo decir antes de caer desmayada. El azabache la atrapo antes de que cayera al suelo, poso su mano sobre su frente y se dio cuenta de que tenía una fiebre algo alta.

―Yo también―Soltó mientras depositaba un beso en la frente de la chica.


La rubia empezó a abrir los ojos lentamente, la cabeza aun le dolía y sentía tener fiebre, se sentó en la cama y se dio cuenta de que no era la suya, al bajar la mirada se encontró con el azabache dormido sentado en el suelo y con la cabeza y los brazos en la cama.

―Esa es una mala posición…―Susurro en voz baja, mientras acariciaba los negros cabellos del de ojos metalizados, sonrió al ver como la expresión del azabache se suavizaba, bajo su mano al rostro del moreno y empezó a acariciarlo, la piel del chico era muy suave y al tratar de quitar su mano, otra mano le había detenido―.

―Quien te dio permiso para que te detuvieras? ―La chica soltó una risa leve, mientras entrelazaba sus brazos entre el cuello del mayor, quien se levantó para que la tarea se le hiciera más fácil a la rubia―

―No has cambiado nada, eh, Kyoya?

―Hmph.

―Incluso en tus quejas, es bueno saberlo―La chica deposito un beso en la frente del mayor, luego deposito uno en sus labios―

―Te sientes mejor?

―Me duele la cabeza y siento que todavía tengo fiebre.

―Te parece mejor si vas al hospital? ―La chica negó, mientras le dedicaba una sonrisa―

―No, así estoy bien.

―quédate aquí un momento.

Al salir el azabache de la habitación, la rubia busco su teléfono y al ver la pantalla, se dio cuenta que tenía varios mensajes, entre ellos uno de su hermano.

"Te sientes mejor? Si tienes fiebre y quieres irte a casa, dile a Kyo-chan que te lleve. Que no se te ocurra irte sola! Sabes cómo te pones cuando te da fiebre.

―Fabrizzio"

― ¿Cómo sabe que estoy en la casa de Kyoya?―Se dijo a sí misma, mientras se acomodaba en la orilla de la cama―. Tal vez Kyoya lo llamo?

―Kyuu?

―Un erizo? Sera…? Roll! ―La rubia se levantó y tomo al erizo, quien estaba dormitando un poco, aunque al verla pareció alegrarse―, si, definitivamente tú eres Roll.

―Kyuu!

Al acercar su mano para acariciar al erizo, por error se clavó las púas del cuerpo del animal, rápidamente quito su mano y dio un leve gemido de dolor. El animal se dio cuenta de esto y sus ojos se empezaron a humedecerse. Antes de que pudiera darse cuenta, estaba en los brazos de su novio, quien soltó un bufido leve.

― ¿Qué paso? ―Pregunto ladeando la cabeza, mientras su novio colocaba una mano sobre su frente y le miraba con el ceño fruncido.

―Aun tienes fiebre alta―Dijo con voz cansada, sintió como el azabache la depositaba en el suelo y al mirar alrededor se encontró con la habitación repleta de erizos de tonalidad violeta, abrió la boca para decir algo, pero no lo hizo―. Roll, vuelve a tu forma normal…

―…Impresionante, tenía tanto tiempo sin ver un animal de caja de arma―Sonrió levemente la rubia, su tono era nostálgico y hasta triste―

―Y el cuervo y el grifo?

―Mi caja se destruyó, al igual que el anillo―La rubia abrazo sus piernas, mientras los cabellos rubios escondían su rostro―. Ese día deje mi puesto en la famiglia y deje de pelear, aunque no todo puede ser malo, después de todo aparecieron esos dos.

―Esos dos? ―El azabache estaba sorprendido, solo habían pasado dos años, que había cambiado tanto? ―.

―Sí, mis dos hijos.

―Son dos? ―Kaoru ladeo la cabeza de nuevo, como el azabache sabia de ellos? O al menos de uno de ellos―. El albino menciono a uno cuando te encontré.

―El idiota de Vacchan no lo hizo?! ―Exclamo, mientras sus ojos se abrían por la sorpresa y luego una sonrisa apareció en sus labios―. ¿Quieres ver una foto de ellos dos?

El azabache asintió levemente, mientras la rubia buscaba en su teléfono y le mostraba una foto al azabache. En la foto salían dos niños, uno de cabello negro y ojos rojos –Que le parecía conocido de algún lugar–, una niña que parecía ser menor y a su lado Kaoru, junto con el albino y el pelinegro.

―El niño se llama Raike y la niña se llama Tania―Dijo mientras los señalaba―. El único que se vino conmigo fue Raike, pero siempre que tengo tiempo llamo a Tania.

― ¿Cómo son ellos dos?

―Bueno, Raike es el mayor de los dos y el normalmente suele ser callado y es muy apegado a mí―Exclamo feliz, mientras sonreía y mostraba las demás fotos―, en cambio Tania, habla un poco más y es muy enérgica, a diferencia de Raike, ella no es tan apegada a mí.

―Ya veo.

―Y cómo has estado? ―Pregunto, mientras se levantaba y volvía a sentarse en la cama―.

―Bien, supongo.

―Sigues siendo igual que antes, Kyoya.

―Vacchan, ¿Estás seguro de que Mamma esta bien? ―El niño miro al albino, quien sostenía una copa de cristal llena de lo que seguramente sería vino, el albino asintió―, que ande por ahí sola de noche, me tiene preocupado.

―Kaoru no está sola―Respondió mientras le daba otro sorbo a su bebida, el niño le miro con incertidumbre. El albino sonrió, mientras se levantaba del sofá―.

―No? Y con quien está, entonces?

―Con Hibari, con quien más si no es con él?

―Como sabes eso?

―Fabrizzio llamo, pensé que te lo había dicho.

―Pues no, no lo hiciste.

―Por cierto―El albino pareció recordarse de algo y miro fijamente al de ojos rojos―, sigues sin poder hablar en tu versión adulta?

―No, creo que será imposible, si lo sigo intentando, terminare rasgandome las cuerdas vocales.


¿Review? :D