Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer. La historia es una loca idea de mi cabeza que he decidido compartir con ustedes ¡Di no al plagio!

Capitulo 8

(sin betear)

Aceptación y resignación


Capitulo 8. Aceptación y resignación

Siete días. Siete días de tocar puertas y hacer llamadas y Bella seguía sin encontrar los fondos para su restaurante. No parecía encontrar solución alguna, nadie la quería ayudar. Había intentado todo, menos venderse a sí misma. Vender su alma al diablo y así sería pues se estaba dando por vencida.

Con el corazón pesado tenía que darles la noticia de su próxima boda a Rosalie y a Natasha pero antes tenía que hacer una llamada.

—Me voy a casar contigo —dijo Bella en cuanto Edward tomo la llamada— Pero sólo quiero que sepas que te odio —ella corto la llamada sin darle oportunidad a Edward de decir nada.

Sí Bella pensaba que podía ser tan cortante con él iba a sobrevivir a su futuro matrimonio. Su teléfono sonó instantáneamente.

—Mañana a las diez vamos a ver a mi mamma y después vamos a ver casas. Estás lista.

—Estaré ocupada mañana y el resto de mi vida —gritó Bella.

Edward se carcajeo —Cambia tus planes, cara.

A pesar de odiarlo y de estar enojado con él cuando escuchó 'cara' fue como sí hubiera escuchado música —Lo de buscar casas —Bella respiró pesadamente— Tengo una obligación con mi hermana y mi sobrina.

—Tus obligaciones serán las mías, cara. Vamos a encontrar una casa perfecta para tus necesidades ¿Sí?

No. Se supone que no te debe de importar. Tienes que ser insensible y malo, corazón de piedra.

—Ok —Bella cerró sus ojos y colgó antes de que las lágrimas surcaran su rostro. Llorar era lo único que hacia desde hace dos semanas. Ahora tendría que contarle a su familia de su próximo matrimonio con un italiano billonario.

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— ¡No lo puedo creer! —Rosalie estaba en la puerta en el momento en que Bella entró al departamento.

— ¿Qué sucede? —Preguntó Bella, mirando a su alrededor— ¿Dónde está Natasha?

—Ella está bien, está en su cama. Te vas a casar con... Edward Cullen.

— ¿Cómo lo sabes?

—Ésta en todas las noticias... 'Billonario italiano se casa con pequeña restaurantera inglesa'.

— ¿Cómo lo supieron ellos? —Demandó Bella.

—Parece que su staff se encargo de ello ¿Cuándo pasó esto? ¿Me perdí tú fiesta de compromiso? Ni siquiera sabía que se habían besado.

Eso fue rápido de seguro Edward tenía todo planeado desde semanas.

Bella dejó su bolso en la mesa y llevó a Rosalie hasta la sala. Se sentó frente a su hermana y la miro a los ojos— No sólo ha sido un sólo beso, ha habido más entre nosotros —murmuró Bella.

¡Omg! —Se carcajeo Rosalie —Mi hermanita ya no es virgen.

— ¿Podrías hablar bajo? —Bella miro por su hombro directo al cuarto de Natasha, esperando que no escuchara nada.

— Bien pero ¿Cuándo sucedió todo? Sabía que había algo más entre ustedes desde el día en que él casi tumba la puerta. Es endiabladamente sexy.

Estoy de acuerdo— ¿Podrías... No preguntar los detalles?

—Siempre has sido muy reservada con tus cosas —acusó Rosalie.

— No soy... Reservada —negó Bella.

—Entonces no me vas a contar nada ¿verdad? —Rosalie respetaba la privacidad de su hermana.

Bella no le quería contar a Rosalie el porque se va a casar con Edward. Ella no podría. Ni siquiera ella quería saber la razón. Todo lo que sabía era que ese billonario era conocido por su poder y reputación. El hecho de que él fuera un excelentes amante le haría tolerar su presencia ¿A quién engañaba? Bella iba a disfrutar estar en lo brazos de Edward Cullen. Él no permitiría un divorcio lo que le dio un dolor en el corazón pues pasaría cada noche en la cama del billonario más cotizado de toda Europa.

—Mañana vamos a buscar una casa —sonrió Bella—, y Edward se va a asegurar de que tú y Natasha estén cómodas en ella.

— ¡Oh no! —Negó Rosalie— Nosotras nos vamos a quedar aquí. Ustedes van a estar recién casados y no necesitan que nosotras interrumpamos sus vidas.

—Insisto Rosalie —las lágrimas inundaron el rostro de Bella—. Las necesito cerca de mí.

— ¿Éstas segura que el Sr. Cullen está de acuerdo?

— Hablamos de ello por teléfono.

— Todo este tiempo lo has mantenido en secreto.

— Por favor, no me juzgues Rosalie —suplicó Bella.

— Ok, has escogido bien hermanita.

— ¿Cómo puedes decirlo, sí sólo lo has visto una vez?

—Mi hija piensa que él es igual o mejor que los dulces. Confío en el juicio de mi niña.

— ¿Así qué tengo tú bendición? —Bella se hincó frente a la silla de ruedas de Rosalie.

— No la necesitas —sonrió Rosalie—. Pero la tienes.

Yo no lo apruebo, me amenazaron para aceptar. Hubiera preferido otra manera de llegar al altar.

Rosalie miro el rostro de su hermana —Éstas muy callada.

—Sólo estaba pensando —sonrió Bella.

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Bella era un manojo de nervios al estar esperando la llegada de Edward. Había enviado a Jacob con una lista de cosas no muy necesarias al mercado para que no se encontrara a Edward. Jacob no entendió el porque de la urgencia de esas cosas pero obedeció, pues Bella era su jefa. A las 10:00 am en punto, el ambiente anunciaba la llegada de Edward. Todo su staff estaba pendiente de su entrada por lo que fue a ver la gran entrada.

Ella respiro calmadamente al ver lo sexy que se veía Edward. Vestía un traje de corte italiano, de seguro hecho a mano. Sus ojos verdes no veían hacia ningún lado, estaban fijos en Bella.

Cara —sonrió Edward sin apartar su mirada del rostro de Bella. Ella se dio cuenta de que había olvidado respirar.

—Buenos días —murmuró Bella.

—Puedes hacerlo mejor —él la tomo entre sus brazos y frente a todo su staff la besó apasionadamente.

Al principio no respondió al beso pues no deseaba besarlo frente a todo su staff pero cuando su lengua se adentro en su boca. Bella se dio cuenta de que ella era participante de ese beso pasional. Cuando Edward se alejó y ella desenredó sus brazos del cuello de él. Escucharon los aplausos de todo el staff. Bella se ruborizo y trato de esconderse en el pecho de Edward.

— ¿Lista para irnos? —Los ojos de Edward estaban oscuros de deseo y esperaba a que Bella se recuperara de aquel beso que le quitó el aliento a ambos.

—Sí —murmuró ella. Tomo su bolso y se lo colgó en el hombro.

A Edward le gustó demasiado el vestido blanco ceñido al cuerpo de Bella que llegaba hasta arriba de sus rodillas. Era bueno verla sin sus pantalones negros y la chaqueta blanca de chef. Su cabello lo llevaba suelto y Edward moría por acaricia la cascada de ondas castañas pero no confiaba mucho en su control pues estaba a punto de llevarla hasta su oficina y poseerla sin piedad.

Bella sabía que Elizabeth Masen vivía en Belgravia en una de las zonas más lujosas de Londres, el panorama robaba el aliento a cualquiera y era un desperdicio sí vivía sola.

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Mamma, te presento a mi prometida Isabella Swan.

—La chef del restaurante. Edward pudiste haber escogido mejor.

Edward resopló un poco exasperado—. Ten cuidado con lo que dices —pasó su brazo alrededor de la cintura de Bella— Bella recuerdas a mi madre, Elizabeth Masen.

—Buenos días Sra. Cullen —saludó Bella.

—Srita. Swan —escupió Elizabeth para después decir varias palabras a Edward en idioma griego.

—Edward —comenzó— ¿Por qué elegiste a está 'mesera' sí sabes que Jane Vulturi está esperando tú propuesta de matrimonio?

—Vas a seguir con lo mismo, madre —replicó Edward.

Ambos ignoraron la presencia de Bella. El fuerte acento griego hizo que Bella perdiera el hilo de la conversación. Edward está tratando de controlar su enojo y eso era demasiado. Continuaron con más palabras en griego que detonaban en una discusión entre madre e hijo. Edward no le siguió la corriente a su madre.

— ¿Vas a ordenar que sirvan el té o lo hago yo?

Elizabeth gritó molesta e ignorando a Edward y a Bella, salió de la sala, dejándolos solos. Bella observó el rostro de Edward para tratar de leer su estado de ánimo pero le fue imposible porque el tenía los ojos cerrados.

—No le agrade a tú madre ¿Verdad?

—Ella no se va a casar contigo, cara —repuso él—. Siéntate por favor —él la guió hasta el lujoso sofá de la estancia. Bella había pensado que la mamá de Edward vivía en Italia y no en Londres.

—Aún no es tarde para cambiar de opinión —ofreció Bella y esas palabras le provocaron un vacío en su alma.

—No cambio de opinión cuando he tomado una decisión, cara —sentenció Edward—. Eso es algo que debes saber de mi. Hazte a la idea que dentro de una semana nos vamos a casar.

— ¡Una semana! ¿Por qué la prisa?

Él le acaricio el rostro—. No veo la razón de esperar ¿Y tú? —Ambos se quedaron viendo cuando Elizabeth se aclaró la garganta. Bella quería apartar su mirada pero Edward tenía otros planes, ladeo su cabeza, ignorando la presencia de madre, y estampó sus labios contra los labios de Bella después le sonrió a Lizzy como sí no hubiera discutido con ella.

—Gracias Elizabeth, eso huele delicioso.

Elizabeth se dirigió directo a Bella—. A mi hijo le gusta la buena comida, espero que sepas cocinar bien.

—Ese comentario fue innecesario, madre —Edward se rió—. Me comentaste que la pasta del restaurante de Bella era la mejor que habías degustado y que seguro el chef era italiano —le recordó a su madre.

—La pasta estaba buena —reconoció Elizabeth.

¡Oh sí! Toma eso Elizabeth.

—Pero no es muy difícil cocinar la pasta —agregó Lizzy.

Un punto menos.

—A mi hijo le fascinan los mariscos.

—Lo sé —Bella se ruborizo al recordar ese dato obtenido de aquella noche en la suite de Edward. Él no revelaba nada acerca de sus gustos pero con ella había sido diferente.

— ¿Deberíamos irnos? —Preguntó Edward después de un tiempo considerable. Donde Bella raramente había participado en la conversación pues las únicas palabras que salieron de ella fueron: sí, gracias y por favor.

— ¿Puedo usar su baño? —Preguntó Bella educadamente.

—Por aquí —Elizabeth camino hacia el baño, no volteó para ver sí Bella la seguía. Antes de dejar pasar a Bella al baño le advirtió— Más te vale hacer feliz a mi hijo.

Bella abrió los ojos de par en par. Desearía haber no preguntado donde estaba el baño.

—No sé que método usaste para atrapar a mi hijo —la mirada de Elizabeth se poso en el plano vientre de Bella.

—No estoy embarazada —murmuró Bella, apenada por la insinuación de Elizabeth.

—No cantes victoria aún, pues no llevas el anillo de compromiso en el dedo —sentenció Elizabeth y se alejo de Bella.

Bella no reaccionaba ¿Por qué Edward quería casarse con ella?

Cuando Bella regreso a donde estaba Edward, él se dio cuenta de su sonrojó y el enojo reflejado en los castaños ojos de su prometida. Ella estaba perfecta minutos antes, seguro Lizzy tenía que ver con el cambio de humor de Bella. Normalmente él la hacia enojar pero ahora era diferente. Sin esperar más condujo a Bella directo a su coche.

—Quiero vivir tan lejos como sea posible de tú madre —pidió Bella en el momento en que Edward tomo asiento en el coche.

—Claro, cara mía —Bella inmediatamente apartó su mirada de él y la fijo en la ventana.

—Tengo una propiedad perfecta a dos cuadras de aquí —comentó Edward—. Creo que no la saltaremos.

—Más te vale —siseó Bella.

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Vieron una propiedad en Notting Hill, que le robo el aliento a Bella. Edward le advirtió que no se preocupara por el dinero. Tenía un jardín enorme y varias habitaciones pero para llevarle la contraria a Edward no la escogió. Vieron dos propiedades más, una en Knightsbrige y Hyde Park, las cuales declinó pues Bella pensaba que estaba en busca de casas no de mansiones. Ella no se decidía por ninguna, esperando irritar a Edward ¿Qué no tendría otra cosa que hacer?

—Guardé lo mejor para el final, cara —Edward tomo a Bella entre sus brazos—. Sí no te gusta está última —la miro fijamente—, tendremos que seguir buscando mañana —Bella asintió al escuchar el seductor tono de voz de Edward. Su cercanía la estaba matando. La esencia masculina le estaba haciendo difícil el mantenerse al margen de Edward. Sus labios estaban cerca. Sus ojos se concentraron en él y un jadeo involuntario escapó de su garganta. Edward capturó los labios femeninos. Bella estaba hambrienta por los besos de Edward pues enredo sus brazos alrededor de cuello de él. Cuándo Edward comenzó a murmurar palabras eróticas en su lengua madre, era señal para Bella de detener la situación porque sino Edward iba a hacerle el amor en él coche. Al querer separarse de Edward, él la apretó contra su pecho.

—Vamos a mi pent-house —susurró Edward contra los labios de Bella.

—No puedo, tengo que trabajar —ella regreso a su asiento. Le había mandado un texto a su asistente para que ayudara a Jacob y no los podía dejar solos, no era su día de descanso.

— ¿Qué tal sí te recojo después del trabajo y pasas la noche conmigo? —Sugirió Edward.

Una noche entera en sus brazos.

—Creo que sabes cual es mi respuesta —replicó Bella al colocarse el cinturón de seguridad.

—No puedes concederme puntos por intentarlo —comentó Edward. Lucía tan irresistible mientras manejaba.

Bella permaneció callada durante todo el camino. Edward podía ser carismático cuando se lo proponía. Ella deseaba saber más sobre él. Era tan reservado ¿Dónde estaba su padre? ¿Por qué su madre vivía sola? Sí le preguntaba todo acerca de su vida, tal vez él no le respondería.

—Hemos llegado —anunció Edward al salir del coche, frente a la vista de St. Johns Wood muy cerca de Londres.

Bella quedó boquiabierta al ver la perfecta propiedad, digna de una postal. Hermosos jardines, alberca olímpica, terrazas, un lago perfecto para Natasha. Después fijo su mirada en la magnífica mansión de más de diez habitaciones, era perfecta.

—Me gusta —comentó Bella—. Creo que es perfecta —sonrió felizmente.

Edward se quedó sin aliento al ver a Bella tan feliz. Su sonrisa hizo que el palpitar de su corazón se detuviera por un segundo—. Aún no has visto el resto de la mansión —respondió él rápidamente.

—Creo que ya la has visto, Edward —ella lo observó—. Cada casa que elegiste es porque ya las habías visto.

Todas tenían rampas para sillas de rueda, tenían grandes jardines perfectos para Natasha y las cocinas estaban perfectamente equipadas como la de su propio restaurante ¿Por qué ésta era diferente? Parecía que ya había puesto sus condiciones al agente inmobiliario pero ¿Qué deseaba él?

—Creo que piensas que el hijo debe pagar por los pecados de su madre —interrumpió Edward los pensamientos de Bella.

—Lo siento.

Edward levanto la barbilla de Bella con su pulgar — ¿Qué te dijo ella? —demandó.

—Sólo actuó como la típica madre sobreprotectora,

Edward sonrió pues sabía que no iba a obtener más de ella—. Esperaba que te gustara está última —murmuró—. Sí no te gustaba de todas formas iba a comprarla, es una buena inversión.

—Me gusta —murmuró Bella viéndolo a los ojos.

—Vamos a verla por dentro —él la tomo de las manos y la guió por toda la mansión.

Un cálido sentimiento inundó el cuerpo de Bella. Se habían tomado de las manos como dos enamorados. Tenía que admitirlo, se sentía muy bien.

Las habitaciones eran espaciosas y la cocina era perfecta, sabía que la iba a amar pues el gusto de Edward era exquisito. Cuando Edward la guiaba a la recámara principal, Bella iba renuente.

—Está perfecta, no necesitamos... Verla —ella apartó su mirada.

Edward se carcajeo — ¿Asustada, Bella?

—No —ella no le tenía miedo. Él era arrogante pero confiaba plenamente en él.

Edward busco sus ojos achocolatados y vio en ellos el deseo y la pasión pero no había miedo. Eso le gusto.

—Tengo que hacer esto —murmuró en un gruñido, tomando a Bella entre sus brazos y besándola agresivamente. Sus manos recurrieron los costados de su cuerpo. Su cercanía era dolorosa, la moldeo contra su pelvis. Bella se quedó en shock al sentir la excitación de Edward contra su vientre, era indescifrable la facilidad con la que él se excitaba.

—Edward... Necesito regresar al restaurante.


Bueno chicas aquí les dejo otro capitulo más de esta historia que tanto me gusta escribir a pesar de que no tengo mucho tiempo y pues sigo sin BETA. Espero pronto solucionar esto jeje! por mi bien y el de ustedes. Disculpen si hay alguno que otro error ortográfico.

Creo que pronto tendremos boda en puerta, se la esperaban tan pronto, yo creo que sí y como no aceptar si te presionan por todos lados jeje pobre de Bella :D

Espero que el capitulo halla sido de su agrado y pues nos leemos pronto.

Me gustaría escuchar sus opiniones e hipótesis. Anímense a dejar su REVIEW, no muerdo jeje. Todo es bienvenido siempre que sea con respeto.

AGRADECIMIENTOS:

A todas las chicas que dejan REVIEW ¡Mil gracias chicas!

A las lectoras fantasma. Espero que algún día se animen a dejar REVIEW.

A las que tienen esta historia en sus favoritos y la siguen.

A las nuevas lectoras ¡BIENVENIDAS!

Recuerden que pueden unirse a mi grupo en facebook. Lo encuentran como Alex's Fics. Todas son bienvenidas.

Nos leemos pronto :3

Merezco REVIEW?

Alex de Grey