¡Holiwis! Otro cap. para asesinar cruelmente a gente, ¡WIIII!, lo siento, todavía me afecta el alcohol de la fiesta del otro día...
Ok, genial, guerra sin piedad entre todas las cohortes, esto es lo mejor que me ha pasado en la vida. Los campistas que suelen ser más activos asesinando gente, como Charly o Rox han caído después de hacernos el trabajo más fácil, y ahora sólo nos toca rematar con el broche de oro. De repente César apareció a mi espalda, jamás me acostumbraré a eso. Las botas funcionan de maravilla, la verdad. César acababa de volver de dejar inconsciente a Rox.
—¿Qué tal te ha ido? —pregunté.
—Genial, creo que mis botas son demasiado overpower —me dijo.
—Tienes toda la razón —dije—. Pero ya estoy cansado de estar aquí sentado sin hacer nada, creo que voy a ir a por... —comencé a buscar gente por las cámaras que habíamos instalado en todo el campamento (duchas incluidas) y encontré a... Katie bañándose, ¡error, error! Vale, seguí buscando y encontré a Roxane Vega, en un bosque cercano—. Roxane Vega, sin mascota, hija de Hades. Tranquilo, seré silencioso.
Sali de nuestro campamento situado en CONFIDENCIALy salí al bosque, procurando ser silencioso en todo momento. Llevaba mi katana en ristre, y en mi cinturón tenía mi revólver de dardos tranquilizantes para elefante, mi francotirador de fuego griego y mi navaja suiza, alias micrófono y cámara. Salté por encima de una raíz sin hacer ruido, gracias a mis zapatillas silenciosas, que utilizan una tecnología similar a la de las almohadillas de los pies de los felinos, sólo que tenían cuchillas hasta por dentro (aunque esas no se notaban). Me deslicé por debajo de un árbol caído, salté por un desnivel y me escondí detrás de un árbol. Me asomé y vi a Roxane cargando munición, sus armas: veneno de Charly (ese hijo de Deméter es astuto, sigue haciendo daño hasta inconsciente), trampas, esqueletos y geoquinesis. Sería difícil acercarme sin ser visto, porque me olvidé en la cabaña mi capa de invisibilidad. Saqué mi navaja:
—Cacharro andante a Ladrón de peluches, ¿me recibes? —susurré.
—Sí, cacharro andante, cambio.
—La he encontrado, pero no puedo acercarme sin ser visto, a no ser que encuentre un punto ciego, necesitamos a la mosca espía —la mosca espía es una mosca electrónica que en realidad es una cámara de alta definición—, cambio.
—Ya va para allí, cambio.
—¿Hay algún punto ciego?
—No, además sentiría las pisadas, creo que deberías desvelar eso —me dijo.
—¿Seguro?
—Sí.
Me encendí en llamas y empecé a elevarme, propulsado por el aire caliente. Eso quiere decir que soy usuario del fuego. Subía hacia el cielo, intentando ser silencioso, pero una ceniza cayó al lado de Roxane, que me vio.
—Hijo de Hefesto —gritó tirándose a un lado.
Envié una bola de fuego, pero ella levantó una barrera de piedras preciosas, que acabaron derretidas. Descendí, encendiendo mi catana en fuego griego, alimentándola también con mi propia llama. Mi catana parecía un árbol ardiendo, y de hecho creo que varios árboles lo hacían a mi alrededor. Lancé otra bola de fuego con la mano izquierda, pero ella utilizó la misma táctica para evadirme. A éste paso acabaría agotado, y eso era algo que no nos podíamos permitir. Apagué la palma de mi mano y saqué de mi cinturón la pistola de dardos tranquilizantes. Disparé un dardo pequeño, que ella no vio hasta que fue demasiado tarde. Me apagué entero y me acerqué a ella.
—Te queda un minuto despierta, como mucho —dije—. Así que dime, ¿dónde está el campamento de la primera?
Entonces se levantó y me atacó. Ya estaba harto de esta hija de Hades.
—No me has dado de lleno, así que el efecto tardará unos cinco minutos en los que te heriré de gravedad.
Levanté mi espada y empecé a arder, pero a arder de verdad. Las llamas se elevaban a un tres metros de altura, y mi espada ardía lanzando llamas a la misma distancia. Apunté mi espada ardiente hacia ella, y canalicé toda mi energía flamígera en ella, para después enviarla a máxima potencia hacia su cuerpo. Apagué el fuego incluso antes de que le diera, porque ya tenía quemaduras muy graves, si el fuego le hubiera impactado, en vez de un cuerpo habría un montón de cenizas. Saqué la navaja.
—Ladrón de peluches, aquí Cacharro andante, necesito que lleves a una Hades chamuscada a la enfermería, estás viendo mi posición.
Fin. Sorry, Roxane, pero estabas activa y eso supone la muerte mortal mortalosa.
