Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Los opuestos se atraen
(Opposites Attract)
Un fic por Hella
Traducción por Apolonia.
Salió a la puerta para ver a Vegeta y Gohan pelear, para su sorpresa. Eso era un poco fuera de lo normal. Goku estaba sentado bajo un árbol, mirando al cielo preocupado.
"¿Manténganse lejos de la casa! Gohan, ¡ten cuidado!" Gritó, mientras ambos peleaban en un torbellino de patadas y puñetazos. Bulma se acercó a él, deteniéndose mientras él se sentaba bajo la sombra. Él alejó la mirada de la pelea e inclinó su cabeza de manera interrogante. Ella notó que la pelea se detuvo cuando ella salió, y la ahogó la urgencia de alzar la vista hacia Vegeta.
"Goku, ¿puedes tele transportarme a casa? Mi espalda va a doler como el infiero si tengo que apoyarla contra algo," dijo cuidadosamente. Goku le sonrió.
"Hey, ¡seguro! Estoy realmente apenado por lo de tu espalda, espero que no deje cicatriz o algo. ¿Quieres partir ahora?"
Bulma dio una leve sonrisa y sacudió su cabeza. Miró sobre su hombro, justo a Vegeta, quien estaba de pie detrás de ella. Al ver su oscura mirada, ella giró sus ojos y se volteó completamente para mirarlo.
"¿Estás enojado todavía que gané nuestra última discusión, o estas siempre así de malhumorado últimamente?" Preguntó débilmente. Él se irguió y le dio una mirada mortal.
"No ganaste esa llamada discusión, ¡simplemente me cansé de tu incesante griterío! ¡Y soy un príncipe! Yo no soy... malhumorado," escupió. Los ojos de ella se angostaron. Acercándosele, se inclinó un poco así su boca estaba cerca de su oído.
"¿Al igual que también no abrazas?"
Apretó fuertemente su mandíbula con cualquier palabra que pudiera decir con Goku presente, se alejó un paso y resopló.
"Un pequeño lapso de locura, te lo aseguro. Eso no volverá a ocurrir de nuevo." Cruzó sus brazos. ¿Por qué está siento semejante idiota? Se preguntó a sí misma. Era porque Goku estaba ahí, ¿o me odia ahora? Se deshizo de sus pensamientos y suavizó sus expresiones faciales para no parecer afectada.
"¿Eso quiere decir que vas a quedarte aquí?" Dijo firmemente. Sin parpadear, sin moverse. Él la miró por un momento y se encogió de hombros. "Posiblemente. No hay nada para mí en aquel otro lugar, salvo una marca de fuego en el suelo donde solía estar mi cámara de gravedad. Al menos aquí puedo pelear, aún siendo contra un idiota como Kakarotto y su hijo." Miró fijamente al cielo y luego frunció el ceño.
"Bueno, viendo que ya tienes compañeros para pelear, no necesitarás mi nueva cámara de gravedad, entonces, ¿o sí?" Preguntó suavemente. Él amplió su mirada ligeramente en interés. La miró de nuevo sospechosamente mientras ella seguía hablando. "Quizá puedo hacer que Yamcha la use, quizá hasta se pueda mudar a la Corporación Cápsula y todo, para ahorrarse el tiempo de viaje, por supuesto. Odia los ajetreos, así que el nuevo aire acondicionado le servirá bastante. ¿Piensas que le gustará?" Preguntó inocentemente. Vegeta parecía listo para explotar.
"¡Ese insolente debilucho no irá a ninguna parte cerca de mi cámara de gravedad! El idiota se moriría aplastado con tres veces de gravedad, ¡y mucho menos soportaría trescientos de máximo!" Le espetó en la cara. Ella sonrió ampliamente por la mirada de su rostro. No había nada como usar el instinto territorial de un hombre contra el mismo. O de orgullo. O de hambre. Él realmente tenía más puntos débiles de los que le importaba admitir, ella los podía ver. Era hora de pasar al siguiente movimiento.
"Oh, ¿no lo mencioné? Ahora llega hasta ochocientas veces la gravedad de la tierra. Él hará buen uso de ella, o hasta quizá Goku pueda probarla, ya que ya ha usado una justo como esta—"
"¡Nunca! ¡No hay manera que ese tercera clase descerebrado la use! Maldita mujer, porque no me dijiste que habías construido otra cámara de gravedad, ¡he perdido suficiente tiempo de entrenamiento!" Gritó. Goku dio un paso en su dirección mientras Vegeta levantaba sus puños furiosamente, pero el furioso príncipe lo notó y le disparó una desagradable mirada.
"Ven ahora Kakarotto, no llegaría tan bajo," escupió él, mirando al Saiyajin de corazón puro. Bulma entendió su irritación. Ella también le disparó una mirada a Goku, pero la de ella estaba llena de risas y alegría. Sabía que este plan de ella funcionaría. Goku le guiñó un ojo entendiendo y alzó una mano hacia ella.
"¿Lista para ir a casa? Puedo ir a ver a Korin y tratar de pedirle algunas semillas si quieres," ofreció sinceramente. Ella sacudió su cabeza casi violentamente. Esas semillas venenosas sabían como el infierno en forma de frijoles. Al menos la que había comido después que la ahorcaron lo hacía.
Miró a Vegeta inquisitivamente. "¿Vas a venir también? ¿O vas a quedarte para pelear un poco más? Necesito saber así puedo decirle a mamá que ponga comida extra para la cena."
"Volaré hacia ahí después," dijo brevemente. Ella suspiró. "Lo que sea." Bulma agarró la mano de Goku mientras él ponía su otra mano en su frente, y desaparecieron de la vista de Vegeta. Bulma vio un destello de luz blanca y luego estuvo de pie en el césped de su patio, justo cerca de la nueva cámara de gravedad.
"Gracias Goku. Dile a Chi-chi que lamento no haberme despedido," se disculpó, parpadeando. Su amigo asintió y agitando su mano, desapareció de vista otra vez. Bulma se quitó el cabello de sus ojos, haciendo gestos de dolor al recordar su hombro. Su espalda aun le dolía fuertemente, y sabía que tenía que ir directamente al tanque de regeneración en su laboratorio antes que comenzara a sangrar nuevamente. Por un buen rato pensó, mientras comenzó a caminar. Afortunadamente funcionaría tan bien conmigo como lo hizo con Vegeta. Si deja cicatriz, voy a encontrar a Goku y a destrozarle el trasero a patadas. Lo juro, pensó mientras se hacía su camino dolorosamente hacia su laboratorio. Abriendo la puerta, alzó su cabeza y vio a su padre sentado frente a la computadora, tecleando furiosamente.
"Hey, papá," dijo cansadamente. Él saltó ligeramente, rompiendo su concentración.
"Oh, ¡has vuelto! No te escuché salir. ¿Cómo fueron las cosas con Goku?" Le preguntó alegremente mientras se volteaba a mirarla. Su sonrisa desapareció al ver la disconformidad en su rostro.
"¿Qué te sucedió? Esas ropas no son tuyas, ¿o si?"
"No papá. Averigüé donde Vegeta se había estado escondiendo en la última semana, estaba peleando con Goku. Entré en el medio de un disparo desviado, fue culpa de Goku por cierto, y voló mi coche."
"Oh, querida. ¿Te lastimaste?"
"Sólo un poco. Sólo voy a saltar dentro del tanque de regeneración que construí para Vegeta, ¿está bien? De esa manea no quedará cicatriz."
Sus ojos se ensancharon mientras se levantaba de su silla, mirándola preocupadamente. "¿Cicatriz?" Repitió lentamente. Sacudió su cabeza y lo miró desde la puerta. "Estaré bien. Ve y usa el otro laboratorio mientras estoy aquí," le pidió. Él cumplió con renuencia, aún tratando de buscar sus heridas. Ella cerró la puerta y la trabó, y con un siseo de dolor, se desvistió quedando en ropa interior y se dirigió al tanque. No había necesidad de manchar la ropa de Chi-chi con el líquido de curación, pensó mientras temblaba. Configurando los controles por dos horas, se adentró y cerró la puerta con un clic. Adentro olía levemente a cloro, y estaba extrañamente cerrado del mundo exterior. No podía escuchar nada. La pequeña ventana azul le ofrecía poca vista de afuera, todo lo que veía era su tablero de trabajo en la esquina. Levantó su brazo y sacó la máscara que colgaba del techo, y se la puso sobre su rostro con un poco de aprehensión. Un retumbante zumbido comenzó, y Bulma fue sumergida repentinamente en un espeso líquido azul que casi estaba a una temperatura tibia. Se sentó en el banquito y cerró sus ojos mientras la pulsación del líquido a su alrededor la adormeció en un profundo sueño.
Dos horas después, abrió sus ojos sintiéndose fresca y energética mientras el extraño líquido se escurría tras el tanque detrás de un contenedor. Los secadores se encendieron automáticamente, y el cálido aire sopló sobre su cuerpo, secándola en cuestión de minutos, dejándola con la extraña impresión de encontrarse dentro de un seca ropa. Presionó el botón para abrir la puerta y salió, temblando por la diferencia de temperatura. Se volteó ligeramente para mirar su espalda. La carne estaba suave y sin marcas, ni siquiera una pista de donde había sido el corte. Se sentía genial.
"Wow niña, seguro que sabes como construir un tanque de curación," se murmuró a sí misma. Ni siquiera dolía, como pensó que pasaría. No era de extrañar que Vegeta haya salido de ahí pareciendo haber ganado un millón de dólares. Pero entonces, Vegeta siempre lucía genial sin importar cuan lastimado estaba. Sacudiendo su cabeza ligeramente, Bulma tomó las ropas que había dejado apoyadas en el respaldo de su silla, y se vistió. Destrabó la puerta de su laboratorio y estaba a punto de abrirla, cuando repentinamente se abrió, enviándola contra la pared y golpeando su cabeza sólidamente contra ella. Gimió por la sorpresa y trató de erguirse.
Vegeta entró en el laboratorio, maldiciendo a Goku por todo lo que valía. Estaba sangrando a los lados, y desde donde estaba de pie su brazo parecía dislocado en su codo. Se volteó ligeramente y la vio contra la pared, y sus ojos se ensancharon. Simplemente estaba ahí de pie apoyada contra la pared, parpadeándole algo mareada. No podía pensar en algo que decir. Vegeta en cambio sí.
"¿Qué demonios estás mirando?" Preguntó con una retumbada voz mezclada con dolor. Eso la sacó de su trance lo suficiente como para expulsar una respuesta adecuada.
"Estoy acá por tu culpa, ¡eso es todo! ¿Tienes que ser tan malditamente descuidado? ¡¡Podrías haber fracturado mi cráneo o algo!!" Le gritó frotando su cabeza. No era tan malo en realidad, pero sabría que luego tendría un dolor de cabeza. Vegeta bufó e inmediatamente comenzó a maldecir otra vez, agarrando sus costillas con su brazo sano. Ella se le acercó, ahora que podía ver que simplemente estaba demasiado dolorido como para discutir. Suspiró.
"Vamos, configuraré el tanque para ti. Pareces necesitarlo," dijo mientras le echaba un vistazo a sus heridas. La de su costado estaba justo debajo de sus costillas y parecía lo suficientemente desagradable como para infectarse. Vegeta alzó su cabeza y la miró. Ella lo ignoró y se movió hacia su hombro, pero no lo tocó. Sabía como re ubicarlo, ¿pero la dejaría? Tal vez.
"El tanque de regeneración no puede arreglar esto, Vegeta, no puede mover los huesos a su posición original. Voy a tener que hacerlo por ti," dijo firmemente. Se acercó para agarrar su brazo, justo bajo su codo, pero él lo movió con un gruñido.
"Déjame en paz."
Ella suspiró en irritación. "No, no con ese codo viéndose como se ve. Por amor de Kami, ¡está corrido! Sólo me tomará un segundo si me dejas." Su voz estaba completamente inflexible. No iba a dejarlo entrar al tanque sin re ubicar su codo. Él también lo sabía, pero tenía diferentes ideas. Sacando su mano de sus costillas rotas, tomó el antebrazo de su brazo lastimado. Antes que pudiera detenerlo, lo tomó y lo torció, y con un repugnante jalón lo puso en su lugar. Vegeta estaba blanco del dolor para entonces, dejando salir un leve grito mientras flexionaba su brazo. Bulma estaba horrorizada, y un poco con nauseas por lo que acababa de ver. ¿Cómo había hecho para soportar semejante dolor? Se le acercó mientras él comenzaba a derrumbarse, por lo que cayó contra ella fuertemente. Sus brazos se envolvieron alrededor de su cintura mientras ella lo sostenía, y él no resistió en lo absoluto.
"Vamos, tú loco Saiyajin," dijo suavemente, todo para llevarlo al tanque. Pensó que estaba fuera de si, así que se sorprendió cuando dejó salir un leve ronquido con sus palabras. Él se enderezó y la empujó lentamente, apoyándose en el banquito para apoyarse mientras ella configuraba el tanque.
"¿Cuatro horas?"
"No me importa. Sólo ten listo el tanque," gruñó. Hombre, trataba de enfurecerla, ¿o sólo salió de él naturalmente? Bulma no tenía idea. Configuró el tanque al máximo poder, y lo programó para dos horas en cambio. Saldría de ahí de igual forma, ya que el poder estaba al máximo. La puerta se abrió y ella presionó los botones del panel de control, y cuando se volteó hacia Vegeta estaba ya acomodándose dolorosamente adentro. Por lo que había escuchado, los Saiyajin se volvían más fuertes cuando se recuperaban después de lastimarse, así que él estaba ansioso de salir de esto mucho más poderoso que antes, supuso ella. Cerró la puerta del tanque, pero no sin antes decir algo.
"Dulces sueños."
Sus ojos giraron mientras ella lo miraba desde la ventana. Eso la hizo sonreír. Abandonó el laboratorio pasando por la cálida luz del sol, sintiéndose mucho más feliz sobre su lugar en la vida. Fue adentro a ver que estaba cocinando su madre para el almuerzo, un poco sorprendida por su repentino apetito. El tanque podrá haber arreglado su cuerpo, pero la había dejado extrañamente hambrienta. Se preguntó si Vegeta saldría igual de hambriento. Podría conseguirse su propia comida cuando salga, pensó silenciosamente. No iba a esperarlo ahora que había vuelto sin importar cuan alegre estaba. Simplemente no era su estilo.
Comió el almuerzo que su madre le había cocinado, luego procedió a ir a nadar en la pileta del patio de atrás. Sabía que este era efecto secundario del tanque de regeneración, todo este exceso de energía, pero todavía estaba sorprendida que había dado veinte vueltas sin parar. Usualmente tan sólo podía dar cinco. Después de un rato de recordar su nivel de energía usual, salió de la piscina para secarse en las reposeras. Se había puesto su traje de baño favorito, uno azul de dos piezas atado al cuello. Le combinaba muy bien con el cabello. Con el sol brillándole en el cuerpo, comenzó a dormitar en la reposera, hasta que un fuerte pitido sonó en la distancia. El tanque había terminado. Girándose a un lado vio a Vegeta salir del laboratorio, siendo él mismo de nuevo. Se fue derecho a la cocina sin devolverle la mirada. Se sonrió para sí misma y se acomodó contra la silla cerrando sus ojos otra vez. Veinte minutos después se despertó de su sueño con una sombra bloqueando la luz. Abrió sus ojos para ver una oscura silueta con salvaje cabellera.
"¿Qué sucede, Vegeta?" Preguntó con un bostezo. Se sentó y se quitó el agua que quedaba aún en su cabello, sin molestarse en mirarlo a los ojos. Él no respondió por un momento, haciéndola alzar la vista curiosamente. Estaba usando su traje de entrenamiento, que consistía en unos shorts negros y una camiseta blanca, brazos cruzados, y las piernas ligeramente inclinadas. Pero tenía una mirada de fogosa intensidad en sus ojos que confundió a Bulma. Luego se dio cuenta que estaba mirando fijamente a lo que estaba usando con esa extraña mirada en su rostro. Algo chispeó dentro de Bulma, haciéndola sentir como si no hubiera suficiente aire en sus pulmones. Corrió su cabello y deslizó sus piernas al borde de la silla para ponerse de pie.
"¿Vegeta?" Dijo, acomodando su cabello con sus dedos. Él parpadeó y frunció su ceño repentinamente.
"¿Cómo hago para entrar en la nueva cámara de gravedad? La puerta esta trabada por algún tipo de código," se apresuró, miando atrás de ella, no a ella. Ella lo miró fijamente por un momento, luego recordó de que demonios estaba hablando.
"¡Oh cierto! Instalé un sistema de seguridad en ella así ninguna persona inocente entra ahí y muere aplastada. Sólo teclea tu nombre y presiona aceptar, ¿está bien?" Dijo rápidamente, arqueando su cuello tratando de que él la mire a los ojos. Él no la miraría, y su mandíbula estaba apretada. Parecía enojado, pero ella sabía mejor. Estaba tratando de no mirar fijamente su cuerpo, y apenas podía abstenerse, para su placer.
"Bien." Se volteó para no mirarla, sin duda. Bulma sonrió tranquilamente por su incómoda posición, y saltó a la pileta. Necesitaba refrescarse. La salpicada fue enorme y empapó todo a dos metros de la pileta, incluyendo a Vegeta. Él saltó y se volteó en sorpresa y enojo.
"¡¿Que demonios?!" Exclamó, examinándose. Su cabello goteaba, y el agua caía por su camiseta, marcando sus músculos y corriendo por sus piernas. Realmente lo había atrapado. Rompiéndose en risa, nadó alejándose del enojado Saiyajin y lo salpicó desde la distancia.
"¡Acabas de cometer tu primer error mujer! ¡Nunca mojes a un Saiyajin y esperes escaparte de eso!" Le advirtió. Ella se encogió de hombros y lo volvió a salpicar.
"Hablas demasiado. Veamos que tienes, chico duro," rió ella. Una fiera sonrisa en su semblante y se zambulló en la piscina, y llegó a no más de un metro de ella, haciéndola chillar del susto. Se recuperó rápidamente y le arrojó agua otra vez, sonriendo cuando él la miró sacudiendo su cabeza como un perro mojado. ¡Lo atrapé! Pensó alegremente. Bulma se zambulló bajo el agua, esperando alejarse, pero él agarró su pie y la levantó. Fue empujada gritando fuera de la superficie desde su pie con su cabeza colgando, alzando su vista para ver a Vegeta flotando sobre el agua, sonriéndole sadísticamente. La hundió rápidamente, haciéndola girar, pero no había escapatoria.
"¿Te disculpas, mujer?" Le preguntó burlonamente, y cuando todo lo que ella hizo fue gritar y maldecir, la volvió a hundir otra vez. Y otra vez. Cada vez por no más de un segundo, pero no podía escaparse. Después de la décima vez, ella le sacudió las manos en arrepentimiento. Con una arrogante risa soltó su pie y cayó en el agua otra vez. Me las va a pagar, pensó mientras comenzaba a nadar por algo de aire. Luego una idea se le vino a la cabeza. En lugar de nadar a la superficie y tomar aire, se fue hacia abajo, dejándose empezar a flotar hacia la superficie boca abajo. Inmóvil. Sintió un pie apoyándose una vez suavemente entre su espalda, luego un poco más fuerte cuando no se movía. A Bulma le faltaba oxígeno, pero mantuvo la posición. Sus pulmones quemaban, Kami, ¡si esto hubiera real estaría muerta ahora! ¿Qué lo está deteniendo? Ella escuchó una risa desde arriba.
"¿Realmente piensas que soy tan estúpido? Que insultante."
Maldición.
Ella se dio vuelta, tomando grandes bocanadas de aire. "¿Qué me delató?" Preguntó ella, corriendo el cabello fuera de sus ojos. Él flotó hacia el agua a su lado y le dio una mirada condescendiente.
"¿Recuerdas cuando te dije que todos tienen un ki? Bueno, mientras parecía que estabas muriendo, tu ki se mantenía igual. Así que supe que lo estabas fingiendo." Él juntó sus manos y dejó que el agua se filtrara entre ellas. Luego casi negligentemente dijo, "no que te hubiera salvado de todas formas."
Ella le frunció el ceño ferozmente. "¿Y por qué no?" Exigió.
"Has construido la nueva cámara de gravedad. No tengo más necesidad de ti con esta siendo mucho mejor que la otra porquería," le dijo sin cuidado. La estaba provocando, lo sabía. Funcionó. Sin ninguna advertencia, ella saltó sobre él. Debió haber pensado que no era ninguna amenaza, porque no la vio venir. Con un gruñido lo agarró de sus hombros y lo empujó hacia abajo del agua con toda la fuerza que poseía en su pequeño cuerpo. Burbujas salieron bajo el agua mientras ella le pateaba en el estómago, hundiéndolo. Decidió que esto era lo más lejos que podría llegar, así que retrocedió y se dirigió a salir de la piscina. Lo había tomado con su guardia baja, y seguramente estaba furioso. Justo antes de agarrar la barandilla, un brazo se enrolló alrededor de su cintura y la jaló hacia atrás. Ella forcejeó y trató de huir, pero Vegeta la agarró rápidamente.
"¡Vegeta! ¡¿Qué piensas que estás haciendo?!" Estaba presionada contra su pecho con sus brazos apoyados a sus lados, respiraba con leve dificultad. Aunque no se veía enojado, sólo fríamente divertido.
"¿Cómo has logrado hacer eso? ¡Creo que me hizo algo de cosquillas!" Rió él. Los ojos de ella se angostaron peligrosamente mientras trató de golpearlo con la rodilla, pero él estaba listo para eso. El golpe fue frenado en cambio. Luego ella dejo salir una corriente de maldiciones que hubieran hecho sonrojar a Freezer. Vegeta parecía ligeramente sorprendido pero no la soltó, era muy inteligente para eso. Bulma rápidamente dejó de maldecir, sabiendo que pataleando no saldría de una situación como esta. Tomó un profundo respiro y trató de pensar en una escapatoria, o una manera de hacer que la deje ir. Sus costillas le dolían. Ella simplemente flotó ahí silenciosamente, mirándolo mientras él la sostenía. Parecía darse cuenta que se había rendido, y aflojó un poco su agarre en ella.
"¿Te has rendido?"
"No, estoy sólo... considerando mi próximo movimiento," dejó salir.
"Podrías pedirme que te suelte, sabes."
"¿Lo harías?"
"Sí."
"Entonces hazlo."
"No lo has pedido aún."
Bulma apretó sus dientes. "¿Podrías por favor dejarme ir?" moduló.
Él soltó sus brazos, dándole la libertad que había pedido. Su ira se había ido, lo miró fijamente después.
"Realmente eres una persona loca, ¿sabes eso?" Le dijo mientras él salía de la piscina.
"No es la primera vez que me llaman así," dijo brevemente. Para su sorpresa, él se inclinó y alzó su mano para que ella la tomara. Bulma alzó la suya sin vacilación y dejó que él la empujara fuera del agua al sólido suelo donde tomó su toalla y la envolvió a su alrededor. Se había olvidado que la había traído con ella a la pileta. Vegeta incrementó su poder levemente, usando el poder que generó para secarse completamente. Temblando ligeramente, Bulma lo miró sorprendida.
"Wow, me gustaría poder hacer eso. Espera un minuto, si puedes hacer eso, ¿por qué siempre estás usando nuestras toallas después que te duchas?" Le preguntó sospechosamente. Él se encogió de hombros.
"Ahorra energía."
"Oh sí, como si fueras tan perezoso," señaló.
Vegeta bufó y la miró. Ella temblaba más violentamente ahora.
"Te enfermarás si te quedas aquí afuera. Ve adentro."
¿Otra vez con eso? "¿Qué eres Vegeta, mi mamá? Como si te importara un bledo si atrapo un resfrío, tienes tu nueva cámara de gravedad ahora y no se va a romper por al menos otros meses," dijo amargamente. Lo tenía ahí. ¿Por qué debería preocuparse? No habría manera que dijera que estaba preocupado, o que le importara, así que se imaginó que era su manera pacífica de terminar la conversación. Lo que era extraño de por sí. Vegeta amaba las discusiones. Él simplemente le alzó una ceja y se alejó, pareciendo un poco confundido.
Bueno eso lo aclaraba, no le importaba un bledo.
Pero Bulma sabía que eso no era cierto, simplemente no estaba pensando claramente. Por supuesto que le importaba, en algún profundo lugar de su tan llamado oscuro corazón. Había tenido más cambios de humor que una mujer en períodos pre menstruales así que nunca estaría segura de sus motivos cuando estuviera cerca de ella. Realmente no le importaba eso, sería aburrido saber que hay dentro de él. Yamcha había sido tan predecible, tal vez esa había sido la razón por la que no habían funcionado al final. No había posibilidad que eso sucediera con Vegeta, el día que él se volviera predecible iba a ser el día que Kami le concediera poderes psíquicos. Hasta entonces estaba estancada en la oscuridad. Aún temblando, caminó adentro, dejando huellas de agua que se dirigían a su habitación.
Esa noche, a eso de las 5:30 pm, su madre y su padre anunciaron que iban a salir a cenar, dejándola a su suerte por la noche, y a Vegeta también. Saludó a sus padres, notando las oscuras nubes que se veían en el horizonte. Una tormenta estaba por venir. Bulma tembló por dentro, odiaba las tormentas como a nada más. Les temía, mejor dicho. Nunca se lo había dicho a nadie desde que era una niña, y sus padres pensaron que hacía mucho lo había superado. Nunca pensaron que era extraño que se dirigiera a su cuarto cuando se avecinaba una tormenta, sólo creían que era cansancio.
Tal vez no será tan malo, pensó mientras agitaba su mano despidiéndose del auto. Ilusionándose un poco, pero la mantendría a salvo hasta que la tormenta llegara. Se encargó de limpiar la casa hasta las 6:30, cuando decidió que mejor era conseguir comida o arriesgarse a la ira de Vegeta. No dispuesta a arriesgar su salud a su propia cocina, ordenó pizza como había hecho la última vez que sus padres se habían ido.
El cielo se oscureció para entonces, y destellos de luz se podían ver en la distancia con leves retumbantes truenos que rompían el silencio. Se estaba asustando. Bulma hizo la llamada desde su celular en caso que se cortara la luz. Ahora sólo tengo media hora que matar antes que la comida llegue, pero que puedo hacer para distraerme, pensó.
"Ya sé, leeré un libro. Veamos que tiene mamá..."
Llegó a la tercera página antes de arrojarse el libro a los hombros. ¿Cómo podía su madre leer esta basura tan irreal? Con un frustrado suspiro, se tiró en el sofá y se acomodó, justo en la usual posición de Vegeta. Por alguna razón le dio una pequeña medida de comodidad, una sensación de seguridad que la abrigaba del miedo de la pequeña tormenta que se avecinaba. Sus pensamientos se dirigieron hacia el príncipe, y se preguntó si le tendría miedo a las tormentas.
Nah.
Probablemente estaría en la nueva cámara de gravedad, entrenando hasta caerse. Se alegraba que había la cubierto con una capa protectora, la necesitaría con esta tormenta. Espera un minuto, tormenta... truenos... metal...
"¡¡Oh MIERDA!!" Tembló, saltando de la silla a máxima velocidad. ¡Esa cosa podría tener un cortocircuito y luego freír a Vegeta si la energía no se apagaba ahora mismo! Corrió afuera, ignorando las frías gotas de lluvia que le caían mientras corría. La antena en la parte superior de la cámara de gravedad actuaría como un pararrayos, estaba segura. Las luces estaban encendidas ahí adentro, y podía escuchar los gruñidos y las maldiciones que venían desde ahí. No le prestó atención. Bulma llegó al panel de control y tecleó el código, luego apagó el generador principal de energía y los adicionales, incluyendo las luces. Con un suspiro de alivio se apoyó contra el costado de la cámara de gravedad justo cuando Vegeta salía enfurecido de la cámara de gravedad exigiendo saber cual demonios era su problema.
"Tormenta... Rayos podrían golpear la cámara de gravedad y hacer volar los circuitos principales si tocan la antena. La energía se tiene que apagar," dijo ella.
"¿Ahora? La tormenta no va a aparecer por otra media hora al menos. Enciéndela de nuevo," ordenó él. Estaba sudoroso y cansado por su entrenamiento, con ese imperioso ceño que le hacían querer besarlo para hacerlo desaparecer. Pero ese pensamiento se alejó de su mente rápidamente por el enojo.
"¡De ninguna manera! ¡No voy a arriesgarme con la cámara de gravedad! ¡Si esa cosa se fríe con la tormenta no hay forma que vaya a construir otra!" Gritó. Ahora él parecía sorprendido por alguna razón, ella no podía pensar porque. Su expresión pareció ablandarse un poco.
"Entonces tomaré un descansó hasta que termine la tormenta. Espero que tengas comida en la casa."
"Ordené de nuevo. Es mejor que cocinar."
"Es mejor que tu cocina, eso es seguro," le dijo mientras la siguió hasta la casa. La lluvia se volvía más fuerte ahora, y ambos se estaban empapando. Bulma angostó su mirada pero no dijo nada más. La tormenta se acercaba, y todo lo que quería era entrar a algún lugar y esconderse. Poco sabía ella que esta noche no iba a ser tan agradable...
